Educación

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Educación
Al final, quien la recibe
debería tener herramientas
para su bienestar
instrucción acorde con las necesidades de
las personas. “La sexualidad es relacional
no como restricción a actos, sino como intercambio entre los seres humanos”.
Cada individuo, explica Acosta de la Torre,
va recibiendo todos los estímulos de su medio,
los va leyendo en función de sus aptitudes, y
de ese modo va asimilando comportamientos
para su vida. “La educación sirve para que se
puedan mejorar las aptitudes y favorecer las
actitudes frente a lo cotidiano, por eso, debe
ser una formación que facilite y enriquezca
ese proceso, a través del cual, la persona se
confronta con el otro, descubriendo sus diferencias, y también sus riquezas”.
Es importante señalar que la sexualidad
humana es heterogénea y compleja, y va
más allá de la mera reproducción y el coito;
el comportamiento sexual humano se dirige a
la satisfacción de pulsiones sexuales (libido),
a la obtención de placer, y a una necesidad
de relación íntima. Se encuentra en la niñez y
permanece hasta la edad adulta, constituyendo un ámbito fundamental de realización y satisfacción para las personas en el encuentro
con otros y consigo mismo.
Pero, frente al debate sobre esta temática,
se presentan dos opciones muy claras. La primera, es dejar que los otros, de forma informal
y sin ningún objetivo concreto, con muchos
mitos y deformaciones propias de creencias
inadecuadas y conocimientos sesgados, sigan produciendo una educación sexual que
muchas veces negamos.
La segunda, es tomar el “toro por los cuernos” y apuntalar a un proceso educativo que
desarrolle conductas que tiendan “inevitablemente” a la equidad, a los derechos humanos
como fundamento de la interrelación, y a la
felicidad como una necesidad y aspiración
concreta de todos y cada uno.
En la discusión que aparece en los medios,
dice Acosta de la Torre, existe una confusión,
tal vez intencional, por utilizar la educación
sexual (desarrollar las aptitudes y favorecer
las actitudes en las cuestiones relacionadas
con la interrelación entre las personas en
una sociedad determinada), para referirse
sólo a la información sexual (cómo funciona
un cuerpo y cómo ese cuerpo debe prevenir
enfermedades y situaciones que pueden ge-
nerarle problemas a su salud).
“Lo urgente parece ocultar lo importante,
de ese modo dos cosas diferentes se utilizan
indistintamente; la información sexual llega
a cuentagotas a las personas, en cambio, la
educación sexual, llega de manera masiva a
través de lo cotidiano: escenas familiares,
programas televisivos, estereotipo en la publicidad, currículo oculto, etc.
Información vs educación
La información sexual son datos y herramientas que sirven y que es bueno conocer; saber qué conviene hacer o no, y conocer los
riesgos. Es por ejemplo, advertir que el preservativo protege contra la infección con VIH;
es proporcionar información que puede contribuir a la prevención, siempre y cuando las
personas puedan desarrollar aptitudes para
utilizarla, eso es educación sexual.
De acuerdo con el médico sexólogo, debemos comprender que la educación sexual
es más que información; es facilitar que las
personas sean capaces de hablar sobre sus
preocupaciones, sus miedos, sus deseos, los
problemas en sus relaciones (formales, circunstanciales, estables o pasajeras).
“La educación implica desarrollar aptitudes que nos proporcionen herramientas, por
ejemplo, de utilizar el preservativo, pero sobre
todo, de estar preparados para construir vínculos en los que se pueda dialogar, resolver
conflictos, evitar la violencia, y en definitiva,
lograr la estabilidad con la relación.
Confundir la información con la educación
para hacer el debate más largo, y de ese modo
postergar el inicio de una educación sexual
necesaria y útil, es impedir que las personas
desarrollen capacidades para favorecer su
salud; ésta no es la ausencia de enfermedad,
sino el bienestar integral de las personas.
“La educación sexual es asumir que podemos lograr crear espacios para que cada niño,
niña, adolescente, muchacho, muchacha, varón y mujer, sean capaces de discutir sus diferencias, sus necesidades, y sus limitaciones”.
Panorama mundial
La existencia de embarazos no deseados, sobre todo,
en mujeres demasiado jóvenes, abortos inducidos en
situación de clandestinidad, y sin resguardo sanitario,
de ETS como el VIH, han dado un sentido de urgencia
a la educación sexual en casi todo el mundo, aunque
en muchos lugares es prácticamente ineficiente.
En muchos países latinoamericanos como el
nuestro, todavía tiene importancia la virginidad femenina, y la educación sexual que es llevada a cabo
en las escuelas promueve la abstinencia como el
único método para evitar el embarazo y las enfermedades de transmisión sexual, pero estas prácticas
educativas, sin duda, chocan con cifras que muestran una alta incidencia de embarazos no deseados
en adolescentes.
Países muy poblados como China, India y Corea
del Norte, promueven políticas sobre planificación
familiar y control de la natalidad; así mismo muchas
naciones africanas, donde el SIDA es una epidemia,
intentan promover una educación que permita su
prevención mediante la utilización de métodos anticonceptivos como el preservativo.
El doctor Juan Carlos Acosta está dispuesto a
recibir dudas y comentarios directamente de los lectores. Su correo es: [email protected]
DOCTOR EN CASA |
47 | mayo 2010
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