Comparación de las dinámicas familiares en familias que presentan

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Universidad de Chile
Facultad de Ciencias Sociales
Departamento de Psicología
Comparación de las dinámicas familiares en familias que presentan
abuso sexual con otros tipos de familias
Tesis para optar al Título Psicóloga
Autora: Paula Quirós Bustamante
Profesora Guía: Sandra Titelman
Santiago, 2006
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1.
INTRODUCCIÓN
El abuso sexual infantil es un fenómeno que se ha presentado desde siempre, pero que sólo en los
últimos años ha sido considerado como un problema que transgrede las normas sociales. Recientemente
se ha ido desarrollando a nivel social un cuestionamiento respecto a los abusos de poder que se dan al
interior del sistema familiar, lo que permitió develar los distintos fenómenos que tenían lugar por la
desigual distribución de poder en su interior, y por la utilización abusiva de este hecho por parte de los
adultos (Smith, M., 1994; Navarro, C., 1998).
El abuso sexual implica la transgresión de los límites personales, el acercamiento físico con intención
sexual de una persona contra otra sin el consentimiento de ésta última (Bravo, M., 1994). El abuso
sexual al interior de la familia es una manera particular de abuso de poder por parte del adulto hacia el
niño(a), y se refiere a todo contacto o interacción sexual realizada en forma voluntaria por un adulto
que es miembro de la familia de la víctima, incluidos los parientes no biológicos ( Bravo, M., 1994;
Barudy, J., 1997).
El abuso sexual infantil, especialmente el abuso que ocurre al interior de la familia, es un problema de
considerables proporciones no sólo en términos epidemiológicos sino también por las consecuencias
psicológicas y sociales que trae consigo (Martínez, J., 2000). Se ha encontrado una alta prevalencia de
agresiones sexuales que ocurren en el ámbito familiar, tanto en la familia nuclear como en la familia
extensa. De acuerdo a las últimas estimaciones, en Estados Unidos hay medio millón de niños
agredidos sexualmente, y de éstos entre un 30 y un 50% ocurre al interior de la familia (Abarza, P.,
2000). En Chile, se estima que se producirían 30000 agresiones sexuales al año y de acuerdo a datos de
la UNICEF, los abusos cometidos por familiares y conocidos de la víctima representan más del 70% de
los casos denunciados (Navarro, C., 1998; Martinez, J., 2000; Policía de Investigaciones de Chile,
2004).
Por otra parte, las víctimas de agresiones sexuales intrafamiliares no sólo sufren un abuso físico y un
daño en su identidad personal, sino concomitantemente el abuso de confianza y muchas veces un abuso
de afecto, lo que perturba significativamente su desarrollo y su salud mental. El abuso sexual
intrafamiliar afecta no sólo a la víctima sino que a todos los miembros de la familia, teniendo
consecuencias emocionales para todo el sistema familiar al tener que mantener el secreto, provocando
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un estilo de relación anómalo que compromete la relación de la familia consigo misma y con el
entorno (Navaro, C., 1998; Vázquez, B. 1995).
Comprender el abuso sexual intrafamiliar como un proceso interaccional que se da en el marco de una
dinámica familiar, no significa eximir la responsabilidad del agresor, sino que permite avanzar en la
comprensión de cómo es que llega a producirse este fenómeno. La consideración del abuso sexual
intrafamiliar como un proceso relacional transgeneracional intenta comprender el fenómeno en toda su
complejidad de interacciones, contexto e historia. Lo anterior es importante para la temprana detección,
protección y tratamiento de las víctimas así como para diseñar programas de prevención que
fortalezcan relaciones familiares más saludables disminuyendo la posibilidad de ocurrencia del abuso.
El abuso sexual intrafamiliar es un fenómeno altamente complejo, el cual se ha intentado abordar desde
diversas perspectivas. Distintos autores e investigadores han desarrollado planteamientos teóricos que
intentan dar cuenta de este proceso, sin embargo, en la actualidad el conocimiento respecto a cómo se
inicia y se mantiene el abuso sexual al interior de la familia no está lo suficientemente claro y requiere
mayor evidencia empírica que posibilite la discusión de las distintas posturas y sustentar las distintas
hipótesis teóricas (Finkelhor, D., 1980; Bravo, M., 1994; Abarza, P., 2000).
La bibliografía referida a maltrato infantil contiene pocas investigaciones respecto al abuso sexual
intrafamiliar, porque generalmente constituye un hecho secreto, que se desarrolla en el ámbito de lo
privado y que no deja huellas visibles, constituyendo un tema tabú en nuestra sociedad (Abarza, P.,
2000). La mayoría de los estudios realizados en abuso sexual intrafamiliar se han llevado a cabo con
mujeres adultas que han sido víctimas de abuso sexual en su infancia; con abusadores sexuales; o a
través del análisis de casos clínicos, existiendo escasas investigaciones realizadas directamente con las
familias de los niños abusados (Madonna, P., 1990; Abarza, P., 2000). Por otra parte, la mayoría de las
investigaciones están centradas en la comprensión del incesto padre-hija, existiendo pocos estudios
respecto a otros tipos de abusos sexuales intrafamiliares (Cyr, M., 2002).
Debido a la falta de datos empíricos respecto a las familias donde ocurre abuso sexual, se hace
relevante el poder realizar investigaciones que permitan establecer las similitudes y/o diferencias de
los patrones interaccionales, actuales e históricos, en las familias donde ocurre abuso sexual con otros
tipos de familia, evaluando si esos patrones son específicos de las familias donde hay abuso o son
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compartidas por aquellas familias donde se producen otros problemas clínicos, con el fin de avanzar en
el entendimiento de los sistemas familiares que permiten y toleran el abuso sexual de los niños.
En este sentido, la presente investigación busca conocer y comparar las características de las pautas
relacionales y de funcionamiento que tienen lugar en familias de nivel socioeconómico bajo donde
ocurre abuso sexual intrafamiliar, con familias donde este tipo de abuso no se presenta. Para ello, se
realizará una evaluación clínica de las familias, utilizando el Genograma, y se compararán los procesos
familiares nucleares y multigeneracionales presentes en las familias donde se ha develado una situación
de abuso sexual intrafamiliar, con familias que consultan por otros síntomas psicológicos y/o
psiquiátricos y también con familias no consultantes.
Esta investigación pretende ser un aporte en la descripción y comprensión de las dinámicas y
mecanismos implicadas en la problemática del abuso sexual intrafamiliar así como también en la
metodología de investigación psicológica en el campo de la investigación familiar, al establecer un
procedimiento que cumple con los requerimientos científicos en el proceso de evaluación de una
familia y que está basado en los fundamentos epistemológicos de la terapia familiar.
A continuación se exponen algunos antecedentes y bases teóricas, que permiten sustentar la relevancia
de la presente investigación.
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2.
MARCO TEÓRICO
2.1
ABUSO SEXUAL
2.1.a
Elementos Conceptuales
El abuso sexual como manifestación de maltrato hacia los niños no es un fenómeno nuevo sino que ha
existido siempre, pero sólo recientemente ha comenzado a ser objeto de estudio y preocupación social.
Esto puede relacionarse con el tardío reconocimiento de la sexualidad infantil en la sociedad, ya que es
sólo a partir de Freud, en el año 1905, que se reconoce la existencia de sexualidad en los niños/as
(Martínez, J. 2000; López Sánchez, F., 2000; Capella C., 2003).
En Estados Unidos el abuso sexual infantil comienza a ser visto como un problema de salud pública a
partir de la década del 70, cuando empiezan a aumentar los casos reportados (Rutter, M.,1994). En
nuestro país también esta problemática ha sido reconocida tardíamente y, es a partir de la ratificación
de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, en 1990, que existe una mayor conciencia
acerca del abuso sexual infantil, al establecerse un nuevo marco de referencia que dice relación con la
protección integral de los derechos del niño/a (Capella C., 2003).
Hasta la fecha no existe una definición suficientemente precisa ni aceptada sobre lo que se entiende por
abuso sexual en los niños, existiendo gran variabilidad cultural respecto a lo que se considera como un
contacto físico aceptado (Aracena A.,2002). Se han planteado diversas conceptualizaciones desde los
distintos ámbitos legal, psicológico, médico, social que aunque tienen elementos comunes difieren en
su énfasis (Capella C., 2003).
Se entenderá por abuso, una violación de los límites permitidos o saludables para los individuos
(Bravo, M. 1994). La idea de abuso supone la existencia de una relación asimétrica entre dos o más
personas, en donde uno de los participantes ocuparía un rol activo, ejecutante de la acción abusiva, y el
otro una posición pasiva o receptora de dicha acción y, por lo tanto, la relación tendría características
impositivas (por parte del abusador) y no voluntario (por parte de quien sufre el abuso) (Navarro,C.
1998). Así, el concepto de abuso sexual incorpora la idea de una acción sexual transgresora e impuesta
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por parte de un agresor hacia una víctima sin su consentimiento o voluntad, enfatizando el carácter
relacional de este fenómeno (Bravo, M., 1994; Capella, C., 2003).
Se han establecido distintos criterios para definir el término abuso sexual infantil. Dentro de los
criterios más utilizados se encuentran la edad de la víctima y del agresor, las conductas que el agresor
pone en juego para someter a la víctima y el tipo de conductas sexuales que tiene lugar entre ambos.
Así se plantea que para que un contacto sexual sea considerado abusivo debe existir una diferencia de
edad entre el agresor y la víctima de alrededor de cinco años o más, definiéndose además como
“edad de consentimiento”, es decir, para tener conocimiento para consentir o no una relación sexual,
entre los dieciséis y dieciocho años, estableciéndose como característica esencial del abuso la
existencia de una relación asimétrica y de dependencia. Por otra parte, también se considera que el
acto abusivo implica solamente la satisfacción sexual del adulto, tomando al niño como objeto y , por
lo tanto, el contacto sexual no deseado es otro elemento incluido en las definiciones (Finkelhor,D.,
1984; Barudy,J., 1998; López Sánchez, F., 2000; Capella, C., 2003). Algunos autores plantean que el
empleo de la fuerza, la presión o el engaño con menores, independiente de la edad del agresor, también
debe ser considerado abuso sexual (López Sánchez,F., 2000).
Por otra parte, las conductas abusivas pueden o no implicar contacto físico, incluyendo toda
conducta en que el agresor toque zonas de claro significado sexual (como por ejemplo los frotamientos,
los tocamientos, el sexo oral, el sexo vaginal y el sexo anal) hasta otras conductas que no incluyen el
contacto físico, pero que también pueden tener carácter abusivo, como son las insinuaciones, el
exhibicionismo, el vouyerismo, la pornografía, etc (López Sánchez, F., 2000, SENAME; 2004).
Desde el marco jurídico-legal, y de acuerdo a la Ley 19.617, se define el abuso sexual como “cualquier
acto de significación sexual y de relevancia realizado mediante contacto corporal, o que haya afectado
los genitales, el ano o la boca de la víctima, aún cuando no hubiere contacto corporal con ella”
(Becar,C., 2000). Legalmente se especifican los siguientes tipos de abuso sexual: a) acción sexual con
circunstancia de violación o estupro a mayores de 12 años; b) acción sexual con circunstancias de
violación o estupro, e inclusive sin éstas a menores de 12 años, c) acción sexual que realizara una
persona para procurar su excitación sexual o la excitación sexual de otro, ante un menor de 12 años, sin
contacto corporal y sin instrumento, pero con significación sexual (le hiciere ver o escuchar material
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pornográfico o la determinare a realizar acciones de significación sexual delante suyo o de otro,
empleare a un menor de edad en la producción de material pornográfico) (Capella, C., 2003).
Aunque la ley distingue como principales tipos penales la Violación, el Estupro, el Incesto, la Sodomía
y el Abuso Sexual, desde el marco psicosocial se engloban todas las figuras penales dentro del
concepto de agresión sexual, conceptualizándose como abuso sexual todas las conductas sexuales
dirigidas hacia los niños(as)(Policía de investigaciones de Chile, 2004).
En este trabajo consideraremos la definición que guió el trabajo del centro de atención y prevención en
Violencia Intrafamiliar de la Municipalidad de Santiago: "aquel delito, que ocurre en un proceso que
va desde la seducción a la interacción de contenido sexual y la instalación del secreto, por parte
de un adulto o adolescente, que usa su poder y/o autoridad, y/o abusa de su confianza para
involucrar al niño/a en actividades sexuales" (Alvarez, K., 2003, pág. 15).
De acuerdo a Finkelhor, D. (1984) para que se produzca un abuso sexual es necesario que se presenten
cuatro precondiciones, las dos primeras se refieren a factores internos del agresor, mientras que las dos
últimas se refieren a aspectos del niño(a) y su familia. La primera precondición se refiere a la
motivación, es decir, el potencial agresor debe tener cierta motivación para abusar sexualmente de un
niño(a). Luego es necesario que supere sus inhibiciones internas (por ejemplo valores morales, tabúes
sociales) y las inhibiciones externas para cometer el abuso sexual (por ejemplo supervisión del niño(a),
falta de oportunidades para estar solo con el niño, etc.). Finalmente, es necesario que el abusador
supere la resistencia del niño(a) al abuso sexual, sea ésta manifiesta o sin tener conocimiento de ello.
Este modelo, responsabiliza al abusador del abuso sexual, sin embargo, también establece que pueden
haber ciertas condiciones del niño(a) y su familia que pueden facilitar que ocurra el abuso (Capella, C.,
2003).
Se considera al abuso sexual como una forma activa de maltrato infantil, puesto que una persona
impone con conductas de uno u otro tipo experiencias sexuales a otra que es menor, y es clasificado en
un lugar intermedio entre el abuso físico y el emocional (López Sánchez, F., 2000). Muchas veces las
diferentes formas de maltrato infantil se presentan unidas, siendo el niño(a) víctima de distintos tipos
de violencia (física, psicológica y sexual) (Malacrea, M., 2000; Policía de Investigaciones de Chile,
2004).
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La agresión sexual es un fenómeno que genera distintas consecuencias en las víctimas. Los niños que
son víctimas de abuso sexual a menudo presentan dificultades emocionales y de conducta , existiendo
además una asociación entre abuso sexual en la infancia y psicopatología en la adultez (Finkelhor,
D.,1984; López, F., 1993; Nurcombe,B., 2000; Cash, R., 2001; Policía de investigaciones de Chile,
2004).
De acuerdo a distintos autores (Lamerais, M , 2002; Capella, 2003; Policía de Investigaciones de
Chile, 2004), los efectos del abuso sexual se pueden resumir como sigue:
Efectos físicos : Problemas de sueño (pesadillas), cambios en los hábitos de comida, pérdida del control
de esfínter.
Efectos conductuales: Bajo rendimiento escolar, consumo de drogas o alcohol, huida del hogar,
conductas autolesivas o suicidas, hiperactividad.
Efectos emocionales: Miedo generalizado, hostilidad, agresividad, culpa, vergüenza, depresión,
ansiedad., baja autoestima, sentimientos de estigmatización, rechazo del propio cuerpo, desconfianza y
rencor frente a los adultos, trastorno de estrés post-traumático.
Efectos sexuales : Conocimiento sexual precoz o inapropiado para su edad, masturbación compulsiva,
excesiva curiosidad sexual, conductas exhibicionistas, problemas de identidad sexual.
Efectos sociales: Déficit en habilidades sociales, retraimiento social, conductas antisociales
La variabilidad de la sintomatología que presente un niño(a) va a depender de diversos factores: la
severidad del trauma, la frecuencia y duración del abuso, la relación con el agresor, la reacción de los
otros significativos al momento de la develación del abuso, los recursos de la red social, las
características y recursos propios del niño así como la etapa del desarrollo en la que se encuentre
(Becar,C., 2000).
2.1.b
Magnitud Del Problema
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El abuso sexual infantil representa un problema de considerables proporciones, sin embargo, es muy
difícil cuantificar su real magnitud dado que los datos existentes a nivel nacional e internacional son
muy variados debido a que los estudios realizados sobre prevalencia difieren tanto en aspectos
metodológicos como de conceptualización del abuso sexual. A esto también contribuye la enorme cifra
negra, es decir, los casos de delitos no denunciados, que existe en abuso sexual. Informes del
Ministerio de Salud (1998) como de la UNICEF (1997) estiman que entre un 75% y un 80% de los
casos de abuso no son denunciados (Capella, C., 2003; Martínez, J., 2000).
Las estadísticas respecto a la prevalencia del abuso sexual se derivan principalmente de estudios
retrospectivos con adultos con muestras clínicas y no clínicas. Los rangos obtenidos a través de las
muestras en la comunidad varían de 12% a 35% de mujeres y 4% a 9% en los hombres, estimándose la
prevalencia de abuso sexual infantil como de 16,8% en mujeres y 7,9% en hombres (Putnam, F., 2003).
Estudios en distintos países coinciden en señalar que se encuentran historias de abuso en la infancia en
un 7 a 36% de las mujeres y 3 a 29% de hombres (Finkelhor, D. en Martínez, J., 2000).
En Chile es difícil cuantificar la magnitud del problema debido a la inexistencia de estudios de
incidencia y prevalencia . Sin embargo, se han realizado estudios parciales, basados principalmente en
población consultante (sistema de salud) y población denunciante (sistema judicial). Los estudios
sobre población consultante realizados en los sistemas de salud, judicial y carabineros muestran un
aumento de los casos de delitos sexuales ingresados a los juzgados entre 1985 y 1989: 805 casos en
1985 y 4484 en 1989 (Larraín, S., 1997). En la red Sename, de acuerdo a estadísticas obtenidas hasta
junio del 2003, de un total de 66.575 niños(as) atendidos, el 43% fue víctima de maltrato grave, y de
éstos el 11,9% correspondía a abuso sexual (Servicio Nacional de Menores, 2003).
De acuerdo a estadísticas del Servicio Médico Legal de Santiago, durante el año 2001 se recibieron
2.217 denuncias de agresiones sexuales (Nahuelpán, E., 2002), y el Centro de Asistencia a Víctimas
Atentados Sexuales (CAVAS) reporta haber atendido entre los años 1998-2003 un total de 9.467
víctimas de agresiones sexuales (Policía de Investigaciones de Chile, 2004). De acuerdo a datos
proporcionados por el mismo CAVAS es posible estimar que en nuestro país se producirían cerca de
30000 agresiones sexuales al año (Navarro, C., 1998).
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Florenzano, R. (1995) al medir la prevalencia de maltrato y abuso sexual en una muestra representativa
de escolares de Santiago encontró una prevalencia global del maltrato sexual de 9,35%.
Con respecto al sexo de la víctima los estudios coinciden en afirmar que las niñas son víctimas de
abuso sexual con mayor frecuencia que los niños y que la edad de mayor incidencia es de los 6 a los 12
años. Las experiencias sexuales de las niñas ocurren con varones adultos de mediana edad, y la de los
niños con adolescentes u hombres jóvenes (Rutter, M., 1994; Poó, A., 2002).
En relación al agresor, la mayoría de los abusos sexuales son perpetrados dentro de la familia o por
personas conocidas, aunque existen amplias variaciones en las cifras obtenidas en los distintos estudios
(Rutter, M., 1994). De acuerdo a cifras obtenidas en el Instituto Médico Legal entre los años 19871991, de los casos denunciados, el 71,9% de los abusos fue cometido por conocidos de la víctima, y de
estos, el 23% correspondía a familiares (Poó, A., 2002). El CAVAS Metropolitano reporta que en el
89% de los casos ingresados entre el año 2001 y 2003 el agresor era conocido de la víctima, y en el
44% de los casos éste provenía de la familia nuclear o extensa de la víctima (Policía de Investigaciones
de Chile, 2004). Se calcula que entre un 42-75% de los abusos ocurren como actos esporádicos,
mientras que el resto se daría como forma crónica de abuso (Vázquez, B., 1995). Dentro de los
conocidos y familiares, se plantea que el principal agresor correspondería al padre biológico, seguido
por el padrastro o conviviente de la madre. El principal tipo de delito cometido es el abuso sexual
(Navarro, C., 1998; Capella, C., 2003).
Con respecto al nivel socioeconómico, Smith y Bentovim (1994) plantean que el abuso sexual ocurriría
de manera similar en todas las clases sociales, pero que se denunciaría y consultaría más en el nivel
socioeconómico bajo.
2.1.c Tipos De Abuso Sexual
Un elemento central al definir los distintos tipos de agresiones sexuales es el vínculo previo que la
víctima tiene con el agresor, ya que éste ha demostrado ser uno de los factores más importantes en la
determinación del daño que tendrá para la víctima la experiencia abusiva, puesto que en el abuso
cometido por alguien que no pertenece a la familia los niños tienen la posibilidad de vivirse como
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víctima, vivencia que es más difícil de experimentar cuando la distancia relacional entre el niño y el
abusador es menor, entremezclándose la ilusión de ser amado con el abuso, lo que da origen a los
sentimientos de vergüenza y culpabilidad, y mayor daño emocional (Barudy, J., 1999; Policía de
Investigaciones de Chile, 2004).Tomando en cuenta esta variable se distingue el abuso sexual
intrafamiliar del abuso sexual extrafamiliar.
Abuso sexual extrafamiliar
Se define abuso sexual extrafamiliar cuando el agresor no pertenece al medio familiar del niño(a),
pudiendo ser un sujeto totalmente desconocido para él (ella) y su familia, o algún conocido que
pertenece a su entorno (Capella, C., 2003). En la agresión sexual extrafamiliar por desconocidos
generalmente el abusador goza sometiendo a su víctima por la fuerza o el terror; habitualmente es un
hecho único, muy violento, que afecta mayormente a adolescentes o adultos (Barudy,J., 1998; Policía
de Investigaciones de Chile, 2004). En este tipo de abuso los niños(as) pueden reconocerse más
fácilmente como víctimas y a su vez identificar al adulto como su agresor y las consecuencias en las
víctimas suelen asociarse a los síntomas producidos en un trastorno de estrés post-traumático (Varela,
M.J., 2000).
El abuso sexual extrafamiliar por conocidos se caracteriza porque la relación se da por cercanía física,
social o por el ejercicio del rol de poder que posee el agresor. El abusador manipula la confianza que el
niño(a) y su familia le tienen; generalmente utilizan métodos coercitivos como el cariño, la persuasión,
la mentira, la presión psicológica o las amenazas, lo que también mantiene una dinámica del secreto al
confundir a los niños(as) (Barudy J.,1998; Policía de Investigaciones de Chile, 2004). Generalmente,
los abusadores eligen víctimas vulnerables, solas y necesitadas de cariño, pertenecientes a familias
débiles o monoparentales (Varela, M.J., 2000).
Abuso sexual intrafamiliar
El abuso sexual intrafamiliar se refiere al contacto sexual entre un niño y un familiar consanguíneo
(padre, hermanos, abuelos, tíos, padrastros y hermanastros) (Almonte, C., 2001). En este caso la
agresión presenta características distintivas que dicen relación con que el agresor manipula el vínculo
familiar a través de la utilización del poder que le confiere su rol; generalmente es una agresión
reiterada en el tiempo; se impone la dinámica del secreto, siendo tardía su revelación; suele darse en
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familias disfuncionales y son el resultado de múltiples factores que bloquean o perturban los
mecanismos naturales que regulan la sexualidad al interior de la familia ( Barudy, J., 1998; Policía de
Investigaciones de Chile, 2004).
Dentro de este tipo de abuso se encuentra el abuso incestuoso que se define como la “relación sexual de
tipo abusiva, sin importar la clase de contacto sexual realizada, establecida por un padre, padrastro,
conviviente de la madre o cualquier persona que ejerce el rol paternal, contra uno o varios niños(as) a
su cargo” (Becar, C., 2000, pág 29). Vásquez, B. (1995) diferencia los conceptos de incesto
endogámico, que es cuando el abuso es cometido por miembros unidos por lazos de sangre; del incesto
exogámico, que se refiere al abuso realizado por sujetos no relacionados genéticamente sino
pertenecientes a la familia extensa.
En el abuso sexual intrafamiliar se produce la cosificación sexual del niño(a), en el cuál éste(ésta) es
utilizado(a) por un adulto para satisfacer sus carencias o elaborar traumatismos sufridos en su propia
familia o para solucionar o disminuir las consecuencias de conflictos relacionales con otros adultos de
la familia nuclear y/o extensa (Barudy, J.,1998; Varela, M.J., 2000).
Según Barudy, J. (1999) la mayoría de los abusos sexuales intrafamiliares son cometidos en el marco
de un proceso relacional complejo, el cual se desarrolla en el tiempo y en donde pueden distinguirse
dos fases. En el primer período, el abuso se desarrolla al interior de la familia protegido por el secreto y
la ley del silencio, como una forma de mantener un equilibrio al interior de la familia. Posteriormente,
el abuso aparece a la luz pública a través de la develación de la experiencia abusiva, lo cual implica una
desestabilización y crisis del sistema familiar así como del sistema social que lo rodea.
Dentro del primer período Barudy, J. (1999) distingue tres fases:
Fase de seducción: el abusador manipula la dependencia y la confianza de la víctima, incitándola a
participar de actos abusivos, los cuales presenta como juego o como comportamientos normales y
sanos entre adultos y niños(as).
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Fase de interacción sexual abusiva: el adulto comienza a actuar abusivamente con su víctima de
manera gradual y progresiva, presentando primero gestos sin contacto hasta llegar de manera gradual a
gestos con contacto.
Fase del secreto: el abusador impone la ley del silencio a la víctima para no ser descubierto, lo cual
realiza a través de amenazas, mentiras, culpabilización, chantaje y manipulación psicológica.
En el segundo período el autor distingue dos fases:
Fase de divulgación: En esta fase el abuso es develado, ya sea de manera accidental (un tercero
descubre el abuso) o premeditada (la víctima voluntariamente comunica el abuso).
Fase de represión del discurso de la víctima: Se desencadena tanto en los miembros de la familia como
en el entorno, un conjunto de comportamientos y discursos tendientes a neutralizar los efectos de la
divulgación, buscando reprimir el discurso de la víctima para recuperar el equilibrio familiar.
Perrone (1997) considera la violencia al interior de la familia como un fenómeno interaccional
resultado de un proceso comunicacional entre dos o más personas. La relación de abuso sexual sería un
tipo de violencia castigo, la cual tiene lugar en una relación de tipo complementaria, es decir, desigual.
Él distingue entre abusador (posición alta) y víctima (posición baja), la cual, producto de la interacción
abusiva , pierde el sentido de integridad y puede llegar a justificar y negar la violencia del otro. Perrone
denomina a este tipo de relación, relación de hechizo, ya que la víctima presenta una modificación de
su estado de conciencia (trance), caracterizado por la pérdida de la capacidad crítica y focalización
restrictiva de la atención, es decir, se encuentra bajo la influencia del dominio abusivo de quién
controla la relación.
Este autor describe el proceso abusivo en tres fases: la efracción, la programación y la captación. La
efracción consiste en la transgresión, por parte del abusador, de los límites personales de la víctima; la
captación apunta a apropiarse del otro, en el sentido de captar su confianza, atraerlo, retener su
atención y privarlo de su libertad. Finalmente, la programación se refiere a introducir instrucciones en
la neurobiología del otro para inducir en el niño(a) señales que lo hacen aprender comportamientos
predefinidos que responden al abuso sexual. Para Perrone el hechizo es un proceso de aprendizaje, en el
cual el niño aprende a responder al abuso y participar activamente de éste. Este proceso se denomina
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aprendizaje ligado al estado, y su objetivo es el de condicionar a la víctima para mantener el dominio
sobre ella y con ello el abuso sexual.
Según Escaff, E. y Sagues, E. (1994), la agresión sexual intrafamiliar implicaría un proceso que
involucra la generación de un vínculo de confidencia y secreto, un trato diferenciado hacia la víctima,
el proceso de intimidación y presión psicológica y la realización del acto abusivo (Abarza, P., 2000).
2.2 ABUSO SEXUAL Y FAMILIA
La finalidad biológica de una familia es ser la matriz grupal que permite procrear, cuidar, mantener,
proteger y reproducir la vida humana. Para una familia, la regulación de la pulsión sexual, así como la
estructuración de las interacciones sexualizadas entre adultos y niños, es una de las tareas
fundamentales para asegurar su preservación (Barudy, J. 1999).
Las relaciones sexuales entre miembros de la familia están prohibidas de forma expresa por las
costumbres sociales, el tabú y las leyes. La prohibición del incesto se encuentra presente en la mayoría
de las culturas, formulándose diversas hipótesis para ello. Desde el punto de vista antropológico, este
tabú cumpliría una función de protección genética para evitar el empobrecimiento de la especie; las
hipótesis sociológicas han apuntado a la preservación de las relaciones familiares; y desde el punto de
vista psicológico, se ha planteado que el tabú del incesto ayudaría a regular el impulso sexual de los
niños (Vásquez, B., 1995; Navarro, C., 1998).
Distintas aproximaciones teóricas han intentado comprender la etiología del abuso sexual al interior de
la familia, cuyo conocimiento no está suficientemente desarrollado y con poca evidencia empírica que
lo confirme (Finkelhor, D., 1980). Las más tempranas teorías, más bien psicoanalíticas, se centraron en
estudiar a los ofensores, a las víctimas y al contexto familiar. Con respecto a los abusadores se planteó
en un principio que estos tenían un problema mental, con madres excesivamente seductoras y una
fijación sexual en la infancia temprana. En el incesto, los padres eran descritos como patriarcas que
parecían tener poca certeza en su identidad masculina; las madres eran vistas como débiles, inefectivas
con sentimientos de hostilidad, dependencia e incluso homosexualidad hacia sus hijas y; las hijas como
inconscientes, inmaduras, buscando la gratificación oral con el padre como resultado de ser rechazada
por la madre, y de asumir la responsabilidad sobre la ansiedad de separación que sentían hacia su
familia como un todo (Finkelhor, D.,1980; Alexander, P. 1985).
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Más recientemente, el abuso sexual intrafamiliar, y especialmente el incesto padre-hija, ha sido
estudiado desde una perspectiva familiar sistémica, centrándose en la inversión de roles madre-hija y
en la falta de límites generacionales (op cit).
Desde esta perspectiva se ha planteado que la “pasividad”, la “dependencia” y la “ausencia” física o
emocional son las características esenciales de las madres en éstas familias. Se observa generalmente
una dependencia emocional de ellas con el marido o pareja, a pesar del conflicto marital existente,
manteniendo una relación ambivalente con la hija, todo lo cual está asociado con su propia historia de
vida (Cooper, I 1990; Vásquez, B., 1995; Barudy, J. 1998; Navarro, C. 1998). Barudy, J. (1991) plantea
que las mujeres que eligen o son elegidas por parejas potencialmente abusadoras son mujeres que como
hijas han vivido experiencias de abandono y/o negligencia intrafamiliar.
Barudy también señala que un tercio de las madres de hijos víctimas de abuso sexual por parte de sus
pareja, no están implicadas directamente en la relación incestuosa, encontrándose ciegas frente a lo que
ocurre al interior de su familia. Otro tercio de las madres tampoco estaría implicada directamente en el
abuso, pero sí estarían enteradas de esta situación, mostrándose ambivalentes respecto a si intervenir o
no en la situación abusiva. Finalmente, otro tercio participaría activamente en el abuso de sus hijo(as)
(Barudy, J., 1997).
En relación al rol paterno, se ha planteado que en su mayoría los padres que cometen incesto tienen una
historia de deprivación emocional y/o una historia previa de abuso, y que niegan o minimizan los
hechos como una forma de proteger su autoestima y como mecanismo de defensa frente a sentimientos
de vergüenza, culpa y humillación (Vásquez, B., 1995). Muestran una baja asertividad, escasa
autoestima y poca empatía, presentando variadas distorsiones cognitivas y tendencia a sexualizar las
relaciones cotidianas (Fernández, M., 1997). En general el mecanismo que utilizan para realizar el
abuso es el de la confusión y pérdida del sentido crítico de la hija(o), de modo tal que a ésta(e) le
resulte imposible el rebelarse (Morales, M.,2001).
Por parte de la víctima hay a la vez un no-consentimiento y aceptación dado por el poder de influencia
que ejerce el padre sobre ella y su familia (Morales, M., 2001). La confusión va transformándose en el
tiempo en miedo, angustia y culpa, a la vez que siente afecto por el padre agresor, ya que en muchas
16
familias donde se produce este tipo de abuso es el padre quien ejerce funciones de apoyo y maternaje,
las cuales no son llevadas a cabo por la madre. Por otra parte, la hija víctima adquiere poder sobre su
familia, dado que del mantenimiento del secreto depende la subsistencia del sistema familiar, lo cual la
lleva a adquirir un poder cuasi-parental (Vásquez, B., 1995).
Diversos autores intentan describir y explicar el surgimiento y mantención del abuso sexual al interior
de la familia. En vista de lo anterior, se ha descrito a las familias incestuosas como un sistema
disfuncional en el cual los roles están confundidos y los padres fracasan en satisfacer las demandas de
nutrición y socialización de sus hijos (Mrazek, P. y Bentovim, A. en Koch, K., 1987). Las interacciones
sexuales permanecen al interior de la familia, manteniendo la homeostasis familiar, existiendo una
comunicación pobre entre los miembros de la familia, los cuales tendrían dificultad para separase unos
de otros a pesar de la frecuente naturaleza hostil de sus interacciones (Sgroi S.y Dana, N., en Koch, K.
1987).
Se señala a los sistemas abusivos como "fusionados" donde padres e hijos dependerían de los otros
hasta el punto que ellos creen que no podrían sobrevivir sin el otro, de esta manera, los miembros de la
familia no tendrían un self definido (Blair y Justice R. en Koch, K.,1987). Del mismo modo,
Alexander, P. (1987) señala que el incesto ocurriría en familias cerradas caracterizadas por una
disminución de los contactos con el ambiente, por una mínima elaboración de funciones y roles y por
un énfasis en la homeostasis en detrimento de la morfogénesis. Cooper, I. y Cormier, B. (1990)
acuñaron el término “familia cohesionada patológicamente” para describir el funcionamiento de la
familia incestuosa, postulando que la cohesión es una necesidad para que se mantenga el incesto sobre
al que a su vez se fundamenta la familia (Vázquez, B., 1995).
También, diversos autores han descrito distintas características presentes en la dinámica familiar del
abuso sexual. Entre éstas se encuentran la presencia de una estructura familiar rígida, la confusión de
roles, el aislamiento social, los problemas sexuales de la pareja parental, la falta de límites físicos y
psicológicos y la negación como mecanismo de defensa (Lewis, M., 1996; Serrano, J., 2000 en Abarza,
P, 2000).
Algunas investigaciones han estudiado las características de las familias donde se produce incesto:
17
Madonna, P. (1991) comparó los patrones de interacción familiar entre familias incestuosas y familias
con otros problemas clínicos, encontrando que las familias incestuosas fueron significativamente más
disfuncionales en todas las áreas medidas, salvo en la distribución del poder dentro de la familia,
concluyendo que los patrones disfuncionales de las familias incestuosas que parecen apoyar y mantener
las conductas incestuosas son el tener un sistema de creencias familiares rígido, una coalición parental
disfuncional, la negligencia y poca disponibilidad emocional de los padres y la incapacidad para
permitir la autonomía en los miembros de la familia.
Howes, P (2000) al estudiar familias maltratadoras y no maltratadoras encontró que las familias
abusivas sexualmente tendrían más dificultades en controlar la rabia, evidenciarían más caos y menos
claridad en la definición de roles, y dependerían menos de estrategias relacionales adaptativas y
flexibles (Abarza, P., 2000).
De acuerdo a datos obtenidos por el CAVAS a través del diagnóstico psicosocial en los casos
SENAME, realizado durante el año 2003, se observa que un 63,3% de los casos presentaría un
funcionamiento familiar en el que prevalecen límites difusos entre los distintos subsistemas, un 20%
asociado a límites rígidos; que en el 70% de los casos, el sistema familiar en el que se insertan los
menores evaluados, presenta un ordenamiento jerárquico disfuncional, y que el 66,7% de ellas
responden a un patrón de vinculación con el medio ambiente abierto al intercambio (Policía de
Investigaciones de Chile, 2004).
Furniss (1984) describe dos tipos de familia donde se produciría el incesto: unas donde el abuso sirve
para evitar un conflicto abierto entre los padres, y otras donde serviría para regularlo. En las primeras
las madres son eficientes pero distantes afectivamente de los hijos involucrados en el abuso y los
problemas no son discutidos dentro de la familia, y en el segundo tipo de familias existe una inversión
en los roles padres-hijos, con un rechazo manifiesto de la madre hacia la hija involucrada en el abuso y
el padre quedando al mismo nivel emocional que su hija (Becher, D.1999).
Respecto a la comunicación en las familias donde ha ocurrido incesto, Perrone, R. (1998) describe tres
características específicas de ellas, planteando que existiría una ruptura de los registros
comunicacionales, es decir, los mensajes se transmiten en registros contradictorios; que existiría un
lenguaje de conminación ya que la comunicación va en un solo sentido y; una represalia oculta, o sea,
18
una comunicación que hace evidente que cualquier intento por cambiar el statu quo de la situación
perjudicará a la víctima y su familia.
Con respecto a las familias donde el abuso sexual se da entre hermanos, se observaría una estructura
familiar caracterizada por la presencia de padres distantes física o emocionalmente, lo que se traduciría
en una falta de supervisión, de imposición de límites y de distribución de roles así como una falta de
disponibilidad emocional de los padres. También se observaría la estimulación de conductas sexuales
por parte de los padres (Smith, H.e Israel, A.1987; Abarza, P, 2000).
Una investigación realizada con el propósito de identificar las características del abuso, el ambiente
familiar y el estrés psicosocial en distintos tipos de abuso sexual intrafamiliar, esto es incesto padrehija; padrastro -hijastra y hermano-hermana encontró pocas diferencias en las características del abuso
sexual entre los 3 grupos, que los hermanos abusadores se encontraban en familias con más niños y con
mayor abuso de alcohol, y que el mayor estrés psicosocial se encontró en las víctimas de abuso padrehija y hermano-hermana (Cyr, M., 2002).
Desde otro punto de vista se ha postulado que el incesto ocurre en familias disfuncionales pero que
puede ser visto como otro tipo de violencia sobre las mujeres y los niños inherente a las relaciones
promovidas por la cultura patriarcal y por la dominación masculina (Mcintire, K., 1981). El patrón
familiar más comúnmente descrito es el de una estructura rígida, patriarcal, con el padre manteniendo
una posición dominante a través de la fuerza y la coerción. Por otra parte, también se ha descrito el
patrón inverso, donde la madre es dominante y el padre pasivo, sintiéndose poderosos en la relación
incestuosa con el niño (Lewis, M., 1996).
Diversos autores han planteado también que el abuso incestuoso es un fenómeno relacional con raíces
transgeneracionales que dan cuenta de las experiencias de carencias afectivas tempranas de los adultos
involucrados, describiendo la relación incestuosa como el resultado de un conflicto relacional con la
familia de origen y cuya forma de expresión y resolución no está ajena a la relación de pareja ( Koch,
K. 1987; Barudy, J. 1998; Navarro, C. 1998).
Barudy a través de su trabajo clínico y de una epistemología ecosistémica, plantea un modelo para
entender el abuso sexual intrafamiliar. Él plantea que "los abusos sexuales intrafamiliares son el
19
resultado de una multiplicidad de factores que bloquean o perturban los mecanismos naturales que
regulan la sexualidad al interior de la familia" (Barudy,J., 1999, pág. 127), distinguiendo dos tipos de
familias; aquellas en las que existiría un trastorno en el proceso biológico de "impregnación", alterando
los procesos de apego y familiaridad, lo cual repercute en que los adultos no poseen “una emoción” que
les frene la excitación provocada por el cuerpo del niño(a); y aquellas en las que existiría una alteración
del proceso de socialización, condicionado por factores sociales y culturales, generando un trastorno en
la integración de la norma del "tabú del incesto". Para él, los trastornos del apego que favorecen el
surgimiento del abuso sexual intrafamiliar se deben tanto a rupturas relacionales precoces como a la
existencia de vínculos simbióticos del adulto con el niño (a) (Barudy, J., 1999).
Barudy plantea también que en las familias incestuosas existiría una cultura familiar particular, donde
los abusos podrían verse como estrategias del sistema familiar para resolver conflictos y problemas
transgeneracionales que le permitirían mantener un sentido de cohesión y de pertenencia. Para él, el
incesto es el resultado de un sistema familiar que bajo ciertas condiciones históricas funciona de un
modo tal que los intereses de los adultos son prioritarios a los intereses de los niños(as), los que son
utilizados por su familia para compensar carencias relacionadas con la familia de origen o para resolver
conflictos relacionados con otros adultos (Barudy, J., 1989).
Según este autor existirían tres tipos de organizaciones familiares que se podrían observar una vez que
se ha divulgado el secreto: la organización enmarañada y altruista (caracterizadas por el
arrepentimiento y el perdón), la organización promiscua caótica, indiferenciada y usurpadora (se
caracterizarían por el estupor); y la organización rígida, absolutista y totalitaria (la reacción sería de
negación, rechazo y culpabilización de la víctima).
Smith, W. (1998) plantea que las familias donde ocurre algún tipo de abuso sobre los niños
experimentarían una Regresión Familiar, es decir, volverían a comportamientos más primitivos e
inmaduros como respuesta a escaladas de ansiedad y estrés. La regresión familiar estaría asociada a
bajos Niveles de Diferenciación, altos niveles de ansiedad crónica, altos niveles de fusión en la familia
nuclear, aislamiento de la familia de origen y relaciones sociales, y a un período sostenido de sucesos y
circunstancias estresantes.
20
Con respecto a la transmisión intergeneracional del abuso, diversas investigaciones han constatado que
los adultos que han sido maltratados, sufrido abusos sexuales y/o serios descuidos en su infancia,
corren el riesgo a su vez de maltratar o abusar de sus hijos(as). También existen estudios que muestran
la relación que existe entre los abusos sexuales en la infancia y el posterior sometimiento y mantención
de relaciones de violencia física y emocional en la vida adulta (Bravo, M., 1994). Se encontró que un
tercio de los niños abusados llegan a ser abusadores ( Kaufman J.y Zigler, E., 1998; Oliver, J. 1993; ),
sin embargo, la mayoría de los estudios realizados en este tema se refieren al abuso físico más que al
sexual (Putnam, F., 2003). Monck (1990) encontró que el 43% de las madres de niños abusados habían
sido ellas mismas abusadas y que el 20-30% de los abusadores admitió haber sido abusado en su
infancia (Bentovim, A. 2000).
Estudios realizados sobre la percepción que los abusadores sexuales presentan de sus relaciones
familiares tempranas muestran altos niveles de negligencia y rechazo por parte de los padres, bajos
niveles de supervisión, disciplina y consistencia, estilos de vínculo inseguro, relaciones problemáticas
especialmente con el padre y relaciones de vínculo menos autónomos (Mc Cormack,, J. 2000; Svedin,
C.G. 2002; Salter, D. 2003, Kellog, N., 2003; Dong, M., 2003).
En la literatura también se han descrito factores de riesgo asociados a la situación familiar, dentro de
los cuales se encontrarían la violencia intrafamiliar, el abuso de poder, la transgeneracionalidad de la
violencia, estar expuesto a situaciones de promiscuidad, el aislamiento social, las convivencias
sucesivas, cuidadores que consuman alcohol y/o drogas, la falta de relaciones de apego con las figuras
guardadoras, frecuentes cambios de domicilio, factores situacionales temporales como el alejamiento
de la madre del hogar por enfermedad o parto, entre otros (Morales, M., 2001; Alvarez, K., 2003).
Putnam, F. (2003), realiza una revisión de los últimos 10 años de investigación en abuso sexual infantil,
encontrando los siguientes factores de riesgo familiares:
ƒ Ausencia de uno o ambos padres (Finkelhor, D., 1993).
ƒ Presencia de un padrastro (Mullen, P., 1993).
ƒ Impedimentos parentales: enfermedad de la madre, alcoholismo de la madre, conflicto
conyugal, abuso de sustancias, aislamiento social, padres castigadores (Fergusson, D.,1996;
Mullen, P.,1993, Nelson, E.,2002).
21
Respecto a la relación entre violencia intrafamiliar y abuso sexual, diversas investigaciones han
encontrado que la violencia doméstica ocurría en un 54% de los hogares de los niños abusados
sexualmente, encontrándose que el abuso sexual es parte de un patrón global de victimización (Putnam,
F., 2003). Rutter M. (1994) encontró una co-ocurrencia de ambos factores en el 15-25% de los casos,
postulando también que existirían diferencias en las dinámicas familiares en el abuso físico y las
familias abusadoras sexualmente.
En Chile, las investigaciones en el tema de abuso sexual están centradas en el desarrollo de programas
de prevención (Bernales, 1993; Bartholin, 1999; Ministerio Secretaría General de Gobierno, 1999; Poó,
2002); en el tratamiento de las víctimas de abuso sexual (Martinez, 1993, Martinez,1995; Muñoz, 1996;
Aarón, 1999; Muñoz, 2000; Varela, 2000; Fietz, 2001; Martinez, 2001; Sepúlveda, 2002; Capella,
2003) y en estudios de prevalencia en población escolar o población consultante, especialmente en los
Servicios de Urgencia (Florenzano, 1995; Larraín, 1997).
También se han realizado estudios y publicaciones respecto a las características de los agresores
sexuales (Contreras, L., 1997; Chauriye, S., 1997; Asenjo, F., 2000; Escaff, E., 2003); a las variables
asociadas a la agresión sexual (Escaff, E., 1994; Escaff, E. 1995; Navarro, C., 1999; Sat, C., 2002); y a
las consecuencias de las agresiones sexuales (Correa, A., 1995; Muñoz, M, 1998; Huerta, S., 2002;
Pereira, P., 2003 en Policía de Investigaciones de Chile, 2004). Desde la perspectiva social, las
investigaciones se han centrado en el papel que desempeñan las creencias culturales, la subcultura y el
aislamiento social sobre el fenómeno del abuso sexual infantil; así como evaluar los efectos de la
victimización secundaria sobre las víctimas de incesto (Abarza, P., 2000).
Por otra parte, en los últimos años se han realizado algunas investigaciones cualitativas, respecto al
tema de familia y abuso sexual. Dentro del contexto familiar, las investigaciones han buscado
relacionar el abuso sexual con factores que facilitarían la ocurrencia del abuso sexual al interior de la
familia, así como a la búsqueda de indicadores de disfuncionalidad en la familia como el alcoholismo,
la drogadicción o la separación conyugal (Abarza, P., 2000).
Larraín , S. (1997) realizó un estudio respecto a relaciones familiares y maltrato infantil, sin embargo,
dicha investigación no abordó el tema de abuso sexual infantil.
22
Navarro, C. (1998) abordó, desde un marco epistemológico-evolutivo de comprensión, el
entendimiento de la situación de la madre de las víctimas de abuso incestuoso enfrentadas a la
develación de éste. Se analizó los discursos conversacionales de las madres de víctimas de incesto,
encontrando vivencias de continuas experiencias de abusos, carencias y maltratos en la infancia; un
vínculo de apego altamente conflictivo y de gran relevancia de la figura materna, y la importancia
secundaria de la figura paterna; y la formación de un concepto de sí mismas basado en una imagen
deteriorada de sí, lo que las lleva a establecer relaciones de pareja de gran involucramiento afectivo y
dependencia emocional. La develación del abuso sexual representa un momento de crisis para la
familia, amenazando la organización familiar, así como una situación de crisis personal para la madre,
que se relaciona con la idea de sí misma construida a partir de la relación de pareja.
Abarza, P y Olivares A. (2000) realizaron un estudio exploratorio-descriptivo de las variables de
interacción sistémica relacionadas con el incesto padre-hija de familias que ingresaron al sistema de
protección dependiente del programa “Niño y Patria”, a través de la revisión de fichas clínicas. Ellos
encontraron que en términos estructurales las familias se caracterizaban por poseer límites
intrafamiliares difusos hacia el interior y rígidos hacia el exterior, observándose escasa redes externa,
en donde la madre se observa distante afectiva y/o físicamente, el padre ocupando un rol de proveedor
y con la presencia de violencia en las relaciones familiares. En cuanto a la variable dinámica se observa
una organización más bien disfuncional, con un sistema filial parentalizado y un sistema parental
negligente. Respecto a los aspectos comunicacionales observaron una dificultad en lograr acuerdos ya
que los conflictos son negados, evitados o minimizados.
En síntesis, las investigaciones sobre abuso sexual y familia se han centrado en el incesto padre-hijo(a)
y en el estudio de las relaciones familiares de mujeres adultas que han sido víctimas de abuso sexual en
su infancia o de los abusadores sexuales, existiendo escasas investigaciones realizadas directamente
con las familias de los niños abusados sexualmente y desde una perspectiva sistémica
transgeneracional. En Chile, las investigaciones sobre abuso sexual se han centrado en la prevención y
tratamiento de las víctimas de abuso sexual o en las características de los agresores sexuales no
existiendo investigaciones comparativas de las familias donde ocurre abuso sexual intrafamiliar con
otros tipos de familias.
23
2.3
PROCESOS PSICOLÓGICOS AL INTERIOR DE LA FAMILIA
2.3.a
Consideraciones Generales
La familia puede ser definida como “una unidad básica de parentesco que incluye a todos aquellos que
viven juntos o se reconocen como entidades emocionales, relacionales y sociales significativas, en los
cuales los roles y normas se centran sobre la protección recíproca de sus miembros, la regulación de las
relaciones sexuales, la crianza de los niños y la definición de las relaciones de parentesco” (Armengol,
V., 2000, pág. 23).
Se puede considerar a la familia como un sistema relacional, es decir, como un todo orgánico que
articula entre sí los diversos componentes individuales, de modo que el cambio de una unidad va
seguido o precedido por el cambio en otra unidad (Andolfi,M. 1991). Desde el punto de vista de su
estructura, la familia se organiza en subsistemas que están separados por fronteras simbólicas
manteniendo la identidad de la familia a través del ejercicio de roles, funciones y tareas necesarias para
la existencia del conjunto (Minuchin, S., 1992 ).
La familia se caracteriza por ser un sistema en constante transformación, existiendo un equilibrio
dinámico entre la tendencia hacia la homeostasis (estabilidad) y la capacidad de transformación
(cambio); lo cual se explica por ser un sistema activo que se autogobierna mediante reglas que ella
misma desarrolla y modifica para adaptarse a las variadas exigencias del ciclo vital; y por ser un
sistema abierto en interacción con otros sistemas (Andolfi, M., 1991).
Los sistemas familiares pueden describirse como flexibles o rígidos de acuerdo al grado de dificultad
que tienen en alcanzar nuevos equilibrios en respuesta a desarrollos ocurridos durante el ciclo vital. En
el curso del tiempo, la familia debe ser capaz de modificar el equilibrio entre las funciones de sus
miembros (el estado de cohesión) y el desarrollo de cada individuo (el estado de Diferenciación). Un
sistema se vuelve rígido cuando la incapacidad de modificar estas funciones interfiere con las
necesidades de diferenciación de sus miembros (Andolfi, M.,1985).
Para cumplir con sus funciones centrales la familia atraviesa por distintas etapas evolutivas, que se
caracterizan por la presencia de tareas y crisis que enfrentar, así como por modificaciones en los
24
vínculos establecidos al interior del sistema familiar. Según Carter, E. y Mc Goldrick, M., 1980, el
ciclo vital de una familia puede ser descrito en distintas etapas:
1
Experiencias con la familia de origen: Las tareas son mantener relaciones con los padres,
hermanos y pares así como completar los estudios académicos en el colegio.
2
Abandonar el hogar: Las tareas son la diferenciación de la familia de origen y el desarrollo de
relaciones adultas con los padres, el desarrollo de relaciones íntimas de amistad y el inicio de
una carrera.
3
Etapa pre-matrimonio: Las tareas son las de seleccionar una pareja, desarrollar una relación y
decidir casarse o vivir juntos.
4
Etapa de convivencia: Las tareas son las de desarrollar una forma de vivir juntos basado en la
realidad más que en las proyecciones mutuas y establecer relaciones con la familia de origen y
grupo de pares integrando a la pareja.
5
Familia con niños pequeños: Las tareas son las de ajustar el sistema marital a un espacio con
niños, adoptar roles parentales y establecer relaciones con la familia de origen que incluya los
roles de padres y de abuelos.
6
Familia con adolescentes: Las tareas son las de ajustar las relaciones padre-hijo para permitir
mayor autonomía a los adolescentes, ajustar las relaciones maritales a las etapas de la mitad de
la vida y a los resultados de la carrera ocupacional y tomar la responsabilidad por el cuidado de
la familia de origen.
7
Abandono de los hijos: Las tareas son las de negociar relaciones de adulto con los hijos,
ajustarse a la pareja de los hijos, ajustarse a incluir familiares políticos y nietos en el círculo
familiar y tratar con las enfermedades y la muerte de la familia de origen.
8
Vida posterior: Las tareas son las de aceptar el deterioro fisiológico, ajustarse a que los hijos
tomen un rol central en la mantención de la familia, tratar con la pérdida de la pareja y amigos y
preparase para la muerte.
Los problemas y síntomas reflejan la adaptación de un sistema a su contexto total en un momento
determinado, teniendo en cuenta tanto el contexto sociocultural como el histórico. Los síntomas tienden
a agruparse en torno a los hechos críticos o puntos nodales de transición del ciclo de la vida en la
historia de una familia (Mc Goldrick, M., 1987). Se entenderá por estrés familiar la tensión creada por
25
las perturbaciones del entorno o internas de la familia, que amenazan el equilibrio de ésta (Barudy, J.,
1999).
A partir del desarrollo de la Teoría Familiar Sistémica se amplía el foco de observación desde el
individuo hacia el sistema de relaciones en el cuál éste se haya inserto, localizando los problemas
familiares dentro de la familia nuclear. A su vez, la perspectiva multigeneracional amplía su mirada en
al menos tres generaciones. El adecuado entendimiento del sistema familiar nuclear actual requiere
considerar la dimensión histórica evolutiva de éste, ampliando la unidad de observación no sólo del
individuo a la familia nuclear, sino además, de ésta a la familia multigeneracional, es decir, a la
descripción de los procesos de transmisión de patrones transaccionales, comportamentales o
emocionales a través de las generaciones (Cruzat, A., 1998).
2.3.b.
Teoría De Los Sistemas Naturales De M. Bowen
La teoría de los Sistemas Naturales de M. Bowen se basa en la biología de la evolución, la etología y la
filogenética, entendiendo al hombre y a la familia según el contexto de su mundo natural; la familia al
igual que cualquier otro sistema natural, está gobernada por principios que se hayan inscritos en la
naturaleza (Cruzat, A., 1998).
Bowen (1978) define a la familia como un sistema natural emocional, relacional y multigeneracional,
concibiendo a la familia como una unidad, un sistema de partes interdependientes en el cual los
pensamientos, sentimientos y la conducta de cada miembro de la familia refleja lo que está ocurriendo
en la familia como un todo. Entiende a la familia como una serie de campos emocionales entrelazados
entre las distintas generaciones, planteando que las pautas vinculares en generaciones previas pueden
suministrar modelos implícitos para el funcionamiento familiar en las generaciones siguientes.
Este autor plantea también que el sistema familiar, al igual que todos los sistemas naturales, está sujeto
a un permanente interjuego homeostático entre dos fuerzas, una tendiente hacia la “Juntidad o Juntura”,
es decir, a la necesidad de los individuos de mantener un sentido de conexión emocional con los otros;
y otra tendiente hacia la “Individualidad”, que se relaciona con la necesidad de las personas de
funcionar como un organismo independiente, de modo de lograr una autonomía emocional respecto de
los otros (op cit).
26
La Teoría de los Sistemas Naturales propone que el ser humano está gobernado por tres sistemas. El
sistema emocional, determinado filogenéticamente, que es el que determina el funcionamiento
emocional del individuo, es decir, el operar reactivo y automático de dicho comportamiento; el sistema
sentimental que hace único al ser humano en la capacidad de representar los estados emocionales en
procesos cognitivos bajo la forma de sentimientos; y el sistema intelectual, que surge gracias al
desarrollo de la corteza cerebral y le permite conocer, entender y comunicar ideas complejas (Cruzat,
A.,1998). Para Bowen estos sistemas interactúan contrabalanceadamente. El adecuado funcionamiento
de estos sistemas responde a la capacidad de permanecer funcionando separadamente y en armonía, de
manera de permitir al individuo funcionar con una base subjetiva emocional o una base objetiva
intelectual.
Bowen (1989) plantea que la ansiedad se constituye en el agente regulador entre la tendencia a la
fusión y la tendencia a la individualidad. La ansiedad puede ser definida como la respuesta de un
organismo a una amenaza real o imaginaria (Kerr, M., 1988). Bowen distingue entre un estado de
ansiedad agudo y uno crónico. La ansiedad aguda ocurre en respuesta a amenazas reales, a eventos
específicos y es limitada temporalmente; mientras que la ansiedad crónica es entendida como un
sistema o proceso de acciones y reacciones que, una vez gatilladas, adquiere su propio movimiento,
llegando a ser ampliamente independiente del estímulo inicial. Los principales generadores de ansiedad
crónica son las reacciones de las personas a disturbios en el equilibrio de un sistema relacional. El
vínculo ansioso es un vínculo dominado por la emoción reactiva, que es la que domina el
comportamiento de las personas dentro de una relación (Kerr, M.,1988; Luna, I., 2003).
El aumento de la ansiedad y la perturbación en el equilibrio del sistema relacional promueve la
activación de mecanismos que permiten ligar o contener la ansiedad del sistema a un área específica de
éste, con el fin de conseguir el equilibrio de la totalidad. Estos mecanismos consisten en pautas
relacionales que al llegar a cierta intensidad, y en la interacción con otros factores o eventos,
contribuyen al desarrollo o cronicidad de síntomas físicos, emocionales o sociales (Kerr, M., 1988;
Luna,I., 2003).
El “flujo de ansiedad” en un sistema familiar se da en la dimensión vertical, o sea, en las pautas de
relación y funcionamiento que se transmiten históricamente de una generación a otra, en especial a
través del proceso de triángulo emocional; como en la horizontal, lo cual quiere decir, las tensiones
27
actuales que pesan sobre una familia. El nivel de ansiedad crónica varía entre individuos y en el mismo
individuo en el tiempo, también varía entre familias y en la misma familia en el tiempo (Mc Goldrick,
M., 1987; Kerr, M., 1988).
La teoría de los Sistemas Naturales está compuesta de siete conceptos esenciales e interrelacionados,
los cuales son descritos a continuación:
1.
Diferenciación del sí mismo
El concepto de Diferenciación del Si Mismo descrito por Bowen se refiere a dos procesos distintos pero
interrelacionados. El primero se refiere a una capacidad individual, y el segundo a la manera en que los
individuos funcionan en las relaciones que establecen (Cruzat, A., 1998). El concepto de diferenciación
describe el proceso a través del cual las personas manejan la influencia de las fuerzas hacia la
individualidad y hacia la juntidad dentro de sí mismos y en su sistema relacional (Kerr,M., 1988).
La capacidad individual se refiere a la capacidad del individuo para tener conciencia de la diferencia
entre su funcionamiento emocional y su funcionamiento intelectual, es decir, la capacidad para
diferenciar pensamiento de emoción y la habilidad de elegir entre guiar el propio funcionamiento por
los pensamientos o por los sentimientos. El segundo proceso de Diferenciación que alude Bowen se
refiere a la variación que existe entre las personas en términos de su habilidad para conservar su
autonomía emocional dentro de sistemas relacionales. Se plantea que los individuos difieren en su
capacidad para mantener contactos emocionales cercanos con otros significativos, sin que sus propios
pensamientos, emociones y conductas queden gobernados por esas relaciones (Cruzat A., 1998 ;
Luna,I., 2003).
El nivel de Diferenciación está relacionado con el grado de resolución del apego que logra el individuo
respecto de sus padres, el cual estará determinado por el grado de Diferenciación de los padres al
momento de su nacimiento, el sexo del individuo, la manera en que se ha adaptado al sistema familiar,
la posición que ocupa entre los hermanos, su patrimonio genético, la disposición emocional de cada
progenitor y su nivel de tensión conyugal antes y después del nacimiento, el tipo de relación que cada
progenitor establece con su familia de origen, la cantidad de situaciones de estrés en la vida de los
28
padres en el momento que precedió y siguió al nacimiento, la capacidad de los padres para afrontar
problemas emocionales, entre otros (Kerr, M., 1988; Bowen, M., 1989; Titelman P., 1999, Luna I.,
2003).
2.
Triángulos
Desde la Teoría de los Sistemas Naturales, el triángulo, unidad compuesta por tres personas, constituye
la unidad emocional básica de cualquier sistema relacional y se refiere a las fuerzas emocionales que
fluyen entre tres personas que se encuentran dentro de un mismo campo emocional (Kerr , M.,1988;
Bowen, M.,1989; Luna, I.,2003). El triángulo central más importante en la vida de una persona es el
que está formado por él(ella) mismo(a) y sus padres, a partir del cual la persona desarrolla pautas
relacionales que tienden a mantenerse en el tiempo (Luna,I., 2003).
Bowen plantea que el proceso emocional entre dos personas es inestable en sí mismo, ya que las
relaciones diádicas siempre estarán sujetas a la ansiedad, ya sea por tensiones internas o externas, y
para contrarrestar este proceso el sistema tenderá a la inclusión de un tercero. A ese proceso Bowen lo
llama Triangulación (Cruzat, A., 1998), y es el que le permite a los sistemas disminuir el nivel de
ansiedad presente en dichas relaciones.
La intensidad del proceso de triangulación varía entre las familias y en la misma familia en el tiempo,
ya que el proceso de triangulación está relacionado con el nivel de Diferenciación de los miembros
involucrados, y por tanto, mientras mayor es la Indiferenciación en una familia, es decir, la fusión con
la familia de origen o la fusión interna, mayor el nivel de ansiedad y más importante el rol de la
triangulación para preservar la estabilidad emocional del sistema (Cruzat, A., 1998; Luna, I., 2003).
Mientras más funcional es un sistema emocional, más fluidos son los triángulos que se producen en ese
sistema, y cuánto menos funcional es un sistema, más estables son los triángulos que se producen. Los
triángulos promueven el desarrollo y la cronicidad de síntomas en el individuo así como del conflicto
en una relación (Guerin, P., 2000).
3.
Procesos emocionales de la familia nuclear
29
Este concepto hace referencia a los patrones de funcionamiento emocional que operan o circulan
dinámicamente al interior de la familia nuclear (Bowen, M.,1989).
A menudo, el inicio de la familia nuclear lo constituye el matrimonio. Este conlleva a un encuentro o
enfrentamiento entre dos patrones o estilos de vida diferentes así como a determinados niveles de
Diferenciación desarrollados por cada miembro de la familia en sus respectivas familias de origen. De
este modo, la intensidad de los procesos emocionales que se desarrollen en este nuevo sistema familiar
nuclear dependerá, por una parte, del funcionamiento emocional individual, y por otra, del grado o
nivel de ansiedad que esté actuando sobre ese sistema (Cruzat, A., 1998). Así, el sistema emocional de
la familia nuclear se verá influido por fuerzas emocionales provenientes de la familia extensa y por las
tensiones de la vida cotidiana que tenderán a aumentar los niveles de ansiedad crónica de dicho sistema
(Kerr M., 1988).
Bowen (1989) plantea que ante un estado de tensión crónica, la pareja tiene cuatro mecanismos para
mantener el equilibrio del sistema. Estos son:
3.1 Distancia emocional : Patrón de procesos automáticos que van dirigidos a reducir la ansiedad
emergente por una excesiva cercanía del otro, a través de la evitación física o mediante la activación de
diversos mecanismos intrapsíquicos de retirada emocional (Kerr M., 1988; Bowen, M., 1989).
3.2 Conflicto marital: Patrón básico de desacuerdo y mutua recriminación, en que ningún miembro de
la pareja acepta ceder ante el otro (Cruzat, A.,1998). Lo que distingue una relación conflictiva, es que
los miembros están molestos o insatisfechos entre sí, teniendo la idea que la relación mejorará cuando
el otro cambie. El circuito relacional puede ser descrito como una sucesión de períodos de intensa
proximidad, seguidos de períodos de intenso distanciamiento (Kerr M., 1988).
3.3 Disfunción de un esposo: Patrón relacional en que un miembro de la pareja asume un rol activo,
dominante y en “sobrefuncionamiento”, mientras que el otro adopta un rol pasivo y en
“subfuncionamiento”. En este patrón relacional, cada uno de los miembros de la pareja alivia su
ansiedad a través de la acomodación recurrente de uno de ellos, es decir, mediante el sacrificio del Sí
Mismo de uno de los miembros de la pareja (Cruzat, A., 1998; Luna, I., 2003).
30
3.4 Empeoramiento de uno o más hijos (proceso de proyección familiar): Patrón de funcionamiento
emocional a través del cual la indiferenciación y ansiedad de la pareja son proyectadas desde los padres
hacia uno o más hijos. Este proceso se puede manifestar como cercanía y dependencia intensa o como
un fuerte conflicto y pseudo-independencia por parte del hijo(a) (Kerr, M., 1988).
4.
Proceso de proyección familiar
El proceso de Proyección Familiar alude a un patrón relacional automático a través del cual la
Indiferenciación familiar es proyectada o transmitida a los hijos. Es un proceso que utiliza una
estructura triangular para proyectar el conflicto sobre un tercero, de modo que los problemas y la culpa
que surge entre los padres es externalizada y proyectada hacia el hijo(a) (Bowen, M. 1989).
Es común que los padres se relacionen con uno de los hijos(a) con mayor reactividad emocional y
ansiedad que con los otros hijos(as), y como resultado de este proceso, el nivel de Diferenciación
desarrollado por los hijos no es el mismo, puesto que dicho proceso actúa diferenciadamente sobre cada
uno de ellos y estará determinado no sólo por características particulares de los hijos sino que por la
experiencia de cada miembro de la pareja con su respectiva familia de origen (Cruzat, A., 1998; Luna,
I., 2003).
De acuerdo a Bowen, M. (1989) este proceso es selectivo, es decir, la elección del hijo(a) que se
convertirá en objeto de la Proyección familiar, está relacionado con diversos factores, dentro de los
cuales se encuentran, el nivel de Diferenciación de los padres, el grado en que el sistema emocional
está activado al momento de la concepción, embarazo y/o parto, las creencias o expectativas de los
padres hacia el matrimonio y los hijos, la posición que ocupa entre los hermanos, el sexo, etc.
El hijo(a) objeto de la Proyección Familiar estará más fusionado a sus padres, desarrollando niveles de
Diferenciación menores que el de ellos y del de sus hermanos(as) (Bowen, M., 1989).
5.
Transmisión Multigeneracional
Este concepto describe el fluir y refluir de los procesos emocionales a través de las generaciones, dando
cuenta de cómo el proceso de Proyección familiar se expande más allá de la familia nuclear, y tiene
31
relación con la pauta que se desarrolla a través de varias generaciones cuando los hijos emergen de la
familia parental con niveles de Diferenciación más altos, iguales o más bajos que la de sus padres
(Cruzat, A., 1998). Así, mediante la revisión de la evolución del proceso emocional familiar a través de
varias generaciones, es posible comprender el flujo emocional y relacional que tiene lugar entre los
individuos, familias o grupos (Kerr, M; 1988).
En el curso de las sucesivas generaciones, las ramas o líneas de la familia tendrán distintos niveles de
Diferenciación, lo cual tendrá relación con la intensidad del Proceso de Proyección familiar de los
padres a los hijos así como por los montos de fusión emocional implicados en la relación de pareja de
cada hijo(a). Para Bowen, los individuos eligen como parejas a individuos con niveles de
Diferenciación similares al de ellos. La fusión marital de esa unión tenderá a ser resuelta mediante la
proyección hacia los hijos, siendo uno de ellos el objeto primario de este proceso. Es así como un
hijo(a) desarrollará un Nivel de Diferenciación menor al de sus hermanos y tenderá a escoger como
pareja a una persona con un nivel de Diferenciación similar al suyo, y así sucesivamente (Cruzat, A.
1998). De esta manera se producirá un contraste entre los descendientes de una familia nuclear a lo
largo de las generaciones, surgiendo líneas generacionales que abarcarán desde los más bajos a los más
altos niveles de Diferenciación (Luna, I., 2003).
Desde este marco conceptual se concibe a la familia multigeneracional como unidad emocional,
entendiendo las disfunciones físicas, emocionales o sociales como el proceso final de un proceso
emocional creciente en la familia por generaciones (Cruzat, A. 1998).
6.
Corte emocional
El corte emocional se refiere a la manera como las personas manejan sus asuntos emocionales no
resueltos con otros significativos por medio de una reducción o corte total del contacto emocional con
ellos. Describe la manera o mecanismo que las personas tienen para lograr distancia emocional entre
dos miembros o partes del sistema familiar, de modo de evitar confrontaciones y abordar conflictos
irresueltos entre ellos, y se manifiesta principalmente en la negación de la intensidad de este vínculo,
mostrándose más independiente de lo que realmente se es (Bowen, M., 1989).
32
El grado de corte emocional que tendrá una persona está directamente relacionado con la intensidad del
apego emocional no resuelto con su familia de origen. De esta manera, mientras mayor es el grado de
fusión en una relación, mayor la probabilidad de que los miembros utilicen el corte emocional para
resolver la ansiedad que ésta le genera (Kerr, M. y Bowen, M., 1988). Con el corte emocional no se
resuelve el apego emocional con los padres, sino que el problema permanece latente hasta que resurge
más tarde en su contacto con otros (Bowen, M., 1989).
Se ha observado, que si bien el corte emocional implica una reducción de la ansiedad inmediata, genera
también un aumento en los niveles de ansiedad crónica, al excluir al sistema familiar de las conexiones
con la familia extensa, las cuales pueden ayudar a estabilizar el contacto emocional, sobretodo en
situaciones de estrés. La falta de contacto emocional con la familia de origen promueve niveles más
bajos de adaptabilidad al estrés, aumentando los niveles de ansiedad y la vulnerabilidad a desarrollar
síntomas y disfunciones (Bowen, M, 1889).
7.
Sibling Position (Posición entre hermanos)
Este concepto fue desarrollado por M. Bowen a partir de los planteamientos de Walter Toman (1961)
respecto de los perfiles de personalidad relacionados con la posición que las personas ocupan entre sus
hermanos(as) y se entiende como la posición que un individuo tiene entre todos los hermanos, teniendo
en cuenta el sexo y la edad de éstos (Mc.Goldrick, M. y Gerson, R., 1987).
El lugar que cada persona ocupa dentro de la constelación fraterna permite predecir en alguna medida
la posición emocional que la persona establecerá dentro de la familia de origen y los patrones de
funcionamiento familiar en las generaciones siguientes (Cruzat, A, 1989). La posición que un hijo(a)
ocupa entre sus hermanos ayuda a comprender cómo se elige un hijo(a) en particular para ser el objeto
de la Proyección Familiar (Bowen, M., 1989).
2.3.c Evaluación Familiar
La teoría de M. Bowen, proporciona un esquema teórico y práctico para comprender los procesos
emocionales y relacionales de una familia así como los patrones familiares transgeneracionales. Al
33
situar los problemas inmediatos dentro de un contexto multigeneracional, se hace más fácil comprender
la reciprocidad, la reiteración y la complejidad de las dinámicas y patrones interaccionales de los
sistemas familiares (Mc Goldrick, M., 1987).
Desde la perspectiva de Bowen, se propone un método para evaluar a las familias cuya finalidad es la
de comprender los mecanismos que la familia utiliza para manejar la ansiedad en el sistema, lo cual
refleja la aparición de los síntomas en el sistema familiar. Se plantea que los mecanismos de la
evaluación y el tipo de información recolectada, estarán determinadas por la teoría y su meta es la de
encontrar los factores que contribuyen al aumento de la ansiedad en el sistema familiar nuclear, así
como el nivel básico de Diferenciación de las personas que acuden a terapia y el sistema familiar desde
el cuál ellos provienen. Se evalúan tres áreas: los factores que generan ansiedad, los mecanismos
homeostáticos a través de los síntomas presentados y el balance de la fusión-individuación en el
individuo y en el sistema familiar ( Kerr, M., 1981).
La estructura de la entrevista de evaluación está dividida en cinco pasos:
1. Historia de presentación del problema: La historia de la presentación del problema se
obtiene preguntándole a cada uno de los miembros de la familia acerca de su visión de
cuándo comenzó el problema, cómo lo definen, cómo están involucrados en él, qué factores
han contribuido a su aparición y cómo podrían cambiarlos, centrándose en el proceso
emocional familiar más que en los estados internos de cada persona o los síntomas
individuales.
2. Historia de la familia nuclear: Se evalúa desde el inicio de la relación de los dos padres
hasta la relación actual. Se recoge información acerca del pololeo, matrimonio o
convivencia, el periodo antes del nacimiento de los hijos, el impacto que tuvo en la pareja
el nacimiento de los distintos hijos, el funcionamiento actual de cada uno de los hijos, la
historia de salud, educacional y vocacional de cada uno de los miembros de la familia, etc.
3. Historia de la familia de origen del padre: Se recoge información respecto a la posición que
ocupa el padre dentro de sus hermanos, el proceso emocional en la familias de cada uno de
los hermanos, la relación y funcionamiento de los padres con cada hijo, la historia de
34
pareja, salud, educacional y ocupacional de cada miembro de la familia, fechas de
nacimiento, muertes, separaciones, etc.
4. Historia de la familia de origen de la madre: Se recoge la misma información descrita en el
punto anterior pero en relación a la familia extensa de la madre.
5. Conclusiones: la meta de esta parte final es poder definir cómo está funcionando la familia,
cuál es el nivel básico de Diferenciación del sistema familiar global, cómo la
indiferenciación del sistema se ha movido a través de las generaciones, cómo los eventos
recientes se relacionan con la ansiedad del sistema familiar y cuál es el grado de corte
emocional de cada padre con sus propias familias de origen (Kerr, M., 1981; Kerr,
M.,1988).
El Genograma es un instrumento de evaluación familiar que está basado en la teoría de M. Bowen, y
que ha sido una herramienta fundamental para ordenar e interpretar la información correspondiente a
un sistema familiar, desde una perspectiva relacional y multigeneracional. Es una técnica reconocida en
la clínica e investigación transgeneracional que permite comprender la historia de una familia y los
procesos emocionales que desde ahí surgen, constituyéndose en una fuente de hipótesis explicativas
que considera el contexto relacional y la evolución de la familia a través del tiempo (Santelices, M.,
1999; Luna, I., 2003).
35
2.4 FORMULACIÓN DEL PROBLEMA
La problemática del abuso sexual que se da al interior de la familia constituye un fenómeno complejo,
de elevada envergadura y con efectos a corto y largo plazo en la víctima y su familia, lo cual lo hace
muy difícil de abordar. Diversos autores han propuesto formulaciones teóricas para intentar entender
este fenómeno, sin embargo, la escasa comprobación empírica existente, hace relevante el dirigir
investigaciones que permitan avanzar en la comprensión y distinción de los patrones interaccionales
relacionados con las familias donde ocurren situaciones de abuso sexual al interior de la familia.
Entender si la disfuncionalidad familiar es una condición que favorece la presencia de abuso sexual en
la familia; si existen diferencias significativas en los niveles de disfuncionalidad familiar entre las
familias con abuso sexual intrafamiliar respecto de las que no hay abuso; y conocer cuáles son los
patrones familiares disfuncionales que caracterizan a las familias con abuso sexual; y comparar cómo
estos patrones difieren de aquellas familias donde no hay abuso sexual intrafamiliar, son preguntas que
todavía quedan sin resolver (Madonna, P.,1990; Vásquez, B.,1995; Abarza, P., 2000).
La mayoría de las investigaciones en el tema son más bien descriptivas y retrospectivas, existiendo
escasos estudios comparativos y que aborden el fenómeno desde una perspectiva transgeneracional. La
única investigación comparativa encontrada fue la de Madonna, P. (1991), quién comparó las
dinámicas familiares nucleares entre distintos tipos de familia, pero no incluyó el estudio de la familia
de origen, quedando un vacío en el conocimiento de las dinámicas familiares que se repiten a través de
las generaciones, y que pueden estar relacionadas con la mantención del abuso sexual al interior de la
familia.
El abuso sexual intrafamiliar es un tema tabú y secreto, lo cual complejiza la posibilidad de realizar
investigaciones directamente con las familias donde se presenta esta problemática. Por otro lado,
también existen dificultades para realizar investigaciones desde una perspectiva sistémica, dada la
escasez de instrumentos válidos, confiables y adaptados a la población chilena, que aborden a las
familias desde este enfoque.
36
En Chile, no existen investigaciones del funcionamiento familiar de las familias con abuso sexual
intrafamiliar realizado con familias, donde el abuso sea reciente, ni menos donde se comparen distintos
tipos de familias, abordando el tema desde una perspectiva sistémica transgeneracional. A partir de lo
anterior, es que este estudio apunta a conocer y comparar las dinámicas familiares al interior de la
familia nuclear así como con la familia de origen, de las familias donde se presenta abuso sexual
intrafamiliar, con familias que consultan por otros problemas clínicos infanto-juveniles, y con familias
no consultantes, utilizando para ello el Genograma, instrumento basado en la teoría de M. Bowen que
permite obtener información de la estructura, relaciones y funcionamiento de una familia por lo menos
en tres generaciones, y que cumple con los criterios de validez y confiabilidad para la investigación
psicológica ( Mc Goldrick, M., 1999).
Esta investigación pretende aportar en el conocimiento de las familias donde ocurre abuso sexual al
interior de la familia, avanzando en la distinción de elementos constitutivos del abuso sexual
intrafamiliar, así como también poder aportar en el tema de la evaluación familiar transgeneracional.
3.
METODOLOGÍA
37
3.1 OBJETIVOS
Objetivo General
Conocer y comparar las dinámicas familiares que tienen lugar en familias donde ocurre abuso sexual
intrafamiliar con familias que consultan por otros síntomas psiquiátricos y con familias que no
consultan.
Objetivos Específicos
Comparar los niveles de ansiedad relacional presentes en las familias donde ocurre abuso sexual
intrafamiliar con relación familias que consultan por otros problemas psiquiátricos y con familias que
no consultan.
Comparar las pautas vinculares y de funcionamiento de la familia nuclear que se presentan en familias
donde ocurre abuso sexual intrafamiliar respecto a aquellas familias que consultan por otros síntomas
psiquiátricos y con familias que no consultan.
Comparar las pautas vinculares y de funcionamiento que se repiten a través de las generaciones, en
familias con abuso sexual intrafamiliar en relación con familias que consultan por otros síntomas
psiquiátricos y familias que no consultan.
3.2
HIPÓTESIS
38
El planteamiento general que guía la formulación de las hipótesis es que los patrones relacionales en las
generaciones anteriores proporcionan modelos implícitos para el funcionamiento familiar en las
generaciones siguientes, y por lo tanto, entender los procesos emocionales familiares a través de las
generaciones, permitirá comprender el funcionamiento actual de la familia nuclear. Desde esta
perspectiva, se entenderá que el abuso sexual intrafamiliar reiterado es resultado de un proceso
relacional que se transmite a través de las generaciones, existiendo diferencias en las pautas vinculares
y de funcionamiento nucleares y multigeneracionales entre las familias donde ocurre abuso sexual
intrafamiliar y otros tipos de familias: familias que consultan por otros problemas psiquiátricos así
como familias no consultantes.
A partir de este supuesto, se plantean las siguientes hipótesis específicas:
Hipótesis 1
En las familias donde existe abuso sexual intrafamiliar se encontrarán niveles de ansiedad relacional
significativamente más altos que en las familias que consultan por otros síntomas psiquiátricos y que en
las familias no consultantes.
Hipótesis 2
En las familias donde existe abuso sexual se encontrarán conflictos de pareja significativamente más
severos y más crónicos que en las familias que consultan por otros síntomas y que en las familias no
consultantes.
Hipótesis 3
En las familias donde se presenta abuso sexual se encontrarán relaciones fusionadas y dependientes
entre los distintos miembros de la familia nuclear significativamente más frecuentes que en las familias
que consultan por otros síntomas y que en las familias que no consultan.
Hipótesis 4
39
En las familias donde se presenta abuso sexual se observarán niveles de violencia y un
subfuncionamiento parental con una frecuencia significativamente mayor que las familias que
consultan por otros síntomas y que las familias que no consultan.
Hipótesis 5
En las familias donde ocurre abuso sexual se encontrarán relaciones significativamente más distantes y
aisladas de la familia de origen que en las familias que consultan por otros síntomas y que en las
familias que no consultan.
Hipótesis 6
En las familias donde se presenta abuso sexual se encontrarán con mayor frecuencia historias de
incesto y violencia que en las familias que consultan por otros síntomas y que en las familias no
consultantes.
3.3 DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN
Esta investigación corresponde a un estudio no experimental de corte transversal de comparación entre
grupos. Es un estudio descriptivo donde se comparan tres grupos y se establecen diferencias entre
grupos de acuerdo a las variables del estudio.
Los grupos comparados son:
1.
Grupo de familias con abuso sexual.
2.
Grupo de familias que consultan por otros problemas psiquiátricos.
3.
Grupo de familias que no consultan.
En el análisis de datos para establecer las diferencias entre los grupos se utilizó el análisis de
comparación entre grupos Chi cuadrado, con un nivel de significación de 0,05.
40
3.4 MUESTRA
Muestra intencionada conformada por 30 familias, todas de nivel socioeconómico bajo de la comuna de
Pudahuel, y todas en la misma etapa del ciclo vital (familias con hijos escolares).
Grupo 1: 10 familias donde se había develado una situación de abuso sexual intrafamiliar en el sistema
judicial o de salud en el último año y que habían sido evaluadas psicológicamente en el Centro
Comunitario de Salud Mental Familiar (COSAM) de la comuna de Pudahuel.
En cuanto a la relación del abusador con la víctima, la muestra quedó constituida de la siguiente
manera:
Parentesco
Frecuencia
Porcentaje
Padrastro
3
30%
Padre biológico
2
20%
Abuelo-abuelastro
2
20%
Hermano-hermanastro
2
20%
Primo
1
10%
Grupo 2: 10 familias que consultaron al mismo Centro Comunitario de Salud Mental Familiar por
otros problemas psiquiátricos infanto-juveniles y donde, a través de una evaluación clínica, se descartó
que existiese una situación de abuso sexual intrafamiliar.
De acuerdo al tipo de problema psiquiátrico presentado por los niños (as), la muestra quedó constituida
de la siguiente forma:
Problema psiquiátrico
Frecuencia
Porcentaje
Trastorno adaptativo
3
30%
Trastorno de ansiedad
2
20%
Trastorno de conducta
2
20%
Trastorno mixto conducta y emociones
2
20%
Trastorno depresivo de la conducta
1
10%
41
Grupo 3: 10 familias pertenecientes a escuelas municipalizadas y/o particular subvencionadas de la
comuna de Pudahuel que no habían consultado al COSAM ni a ningún centro de atención psicológica,
neurológica ni psiquiátrica, y donde no se presentaban síntomas clínicos significativos entre sus
miembros.
Respecto a la edad del hijo(a) abusado(a), del hijo(a) índice o del hijo(a) considerado como más
problemático pero sin síntomas definidos, la muestra quedó conformada como sigue:
Edad
Familias con abuso sexual
Familias no consultantes
2
Familias con otros problemas
psiquiátricos
3
6-7 años
8-9 años
3
4
2
10-11 años
3
3
4
12-13 años
2
0
2
Total
10
10
10
2
En relación al sexo, la muestra quedó constituida de la siguiente forma:
Sexo
Familias con abuso sexual
4
Familias con otros
problemas clínicos
4
Familias no
consultantes
2
Hombre
Mujer
6
6
8
Total
10
10
10
3.5 PROCEDIMIENTO
Con base a la pauta de evaluación familiar establecida por Kerr, M. (1988) y Mc. Goldrick, M. (1987)
en “Genograma de evaluación familiar” se realizaron las entrevistas con las familias (anexo1). Se
procedió luego a su codificación (anexo 2) y finalmente a la asignación de puntajes (anexo 4).
Las 10 familias del grupo de abuso sexual fueron seleccionadas del grupo de familias atendidas en el
Centro Comunitario de Salud Mental Familiar de Pudahuel, que reunían antecedentes legales, médicos
y/o psicológicos, que dieran cuenta de la veracidad de la situación de abuso.
42
Las 10 familias del grupo consultante por otros problemas clínicos (donde se descartó previamente la
ocurrencia de abuso sexual) también fueron seleccionadas de las familias consultantes al Cosam
Pudahuel. Las 10 familias del grupo no consultantes por trastornos psicológicos o psiquiátricos fueron
seleccionadas en escuelas de la comuna de Pudahuel, asegurándose que no hubieran asistido a ningún
centro de salud mental y que quisieran participar en la investigación.
Cada familia, luego de firmar el consentimiento informado para participar en la investigación, asistió a
tres sesiones de entrevista con la investigadora, psicóloga con entrenamiento en terapia familiar y en la
aplicación de genogramas. Cabe señalar que no a todas las sesiones (90 sesiones) asistieron todos los
miembros de la familia, realizándose algunas entrevistas con uno o dos miembros de la familia..
En la presente tesis se investigó la confiabilidad en el registro y codificación de los datos, utilizando un
procedimiento de jueces hasta llegar a un 85% de acuerdo en las puntuaciones. Se le pidió a tres
psicólogas especialistas en el tema que evaluaran clínicamente a tres familias entrevistadas, llenando la
Pauta de Codificación de la Información diseñada (ver anexo 2), y luego se compararon las respuestas
dadas por los distintos evaluadores, estableciéndose un porcentaje de acuerdo para cada pregunta en
cada sujeto, así como en cada pregunta para los tres sujetos y respecto a la prueba total (ver anexo 3).
3.6 VARIABLES
3.6.1Ansiedad relacional:
Grado de ansiedad inherente a cualquier relación dual al ser ésta inestable en sí misma. Corresponde a
la respuesta de un organismo a una amenaza real o imaginaria y que se convierte en el agente regulador
de la dinámica de transición entre la tendencia a la fusión y la tendencia a la individualidad (Kerr, M.
1988; Cruzat, A. 1998). Bowen plantea que la ansiedad en un sistema familiar se relacionará con la
ansiedad aguda y crónica presente en dicho sistema. Él entiende por Ansiedad crónica al sistema o
proceso de acciones y reacciones que, una vez gatilladas, adquieren su propio movimiento y llegan a
ser ampliamente independientes del estímulo gatillante inicial, y cuyos principios generadores son las
reacciones de las personas a disturbios en el equilibrio de un sistema relacional; y por Ansiedad aguda,
43
la respuesta de un organismo a amenazas reales, que es experienciada como limitada temporalmente,
siendo generada por eventos o resultados específicos (Kerr, M., 1988; Guerin, P., 2000).
Operacionalmente esta variable fue evaluada a través del genograma en las preguntas 2 a), 2 b), 4 a), 4
b), 4c) y 4 d) (ver pauta para la codificación de la información: anexo 2), y se consideró que las
familias presentaban altos niveles de ansiedad relacional si se ubicaban en el rango 2 en ansiedad aguda
y en el rango 2 en ansiedad crónica, de acuerdo a la tabla de puntajes (ver anexo 4).
3.6.2
Rango
Puntaje
Significado
Rango 0
0 puntos
No ansiedad
Rango 1
1-9 puntos
Ansiedad moderada
Rango 2
10-16 puntos
Ansiedad alta
Pautas nucleares de funcionamiento:
Patrones de funcionamiento emocional que operan o circulan dinámicamente al interior de la familia
nuclear y, que dependerá del funcionamiento emocional individual y del nivel de ansiedad que esté
actuando sobre ese sistema (Cruzat, A., 1998). Los distintos miembros de la familia operararán con
diversos estilos y a diferentes niveles de funcionamiento (Mc Goldrick, M., 1987).
Los mecanismos que la pareja tiene para manejar la ansiedad y la indiferenciación son:
Distancia emocional: Patrón de procesos automáticos que van dirigidos a reducir la ansiedad por medio
del establecimiento de una distancia física o por mecanismos internos de separación.
Conflicto marital: Patrón básico de desacuerdo y una mutua recriminación, en que ningún miembro de
la pareja acepta ceder ante el otro.
Disfunción de un esposo: Patrón relacional en que un miembro de la pareja asume un rol activo,
dominante y en “sobrefuncionamiento” con respecto al otro que se muestra pasivo y en
“subfuncionamiento”.
Empeoramiento de uno o más hijos (Proyección Familiar): Mecanismo por el cual la indiferenciación y
la ansiedad de la pareja son proyectadas desde los padres como unidad parental hacia uno o más hijos
(Cruzat, A. 1998).
44
Operacionalmente, el funcionamiento de la familia nuclear se evaluó a través de las preguntas 3 a.1), 3
a.4), 6 b) y 6 c) del Genograma, y se consideró que los niveles de funcionamiento de la familia nuclear
eran más disfuncionales si se ubicaba en el rango 2 de la tabla de puntajes (ver anexo 4).
3.6.3
Rango
Puntaje
Rango 0
0 punto
Rango 1
1- 8 puntos
Rango 2
9 o más puntos
Significado
Pautas funcionales de funcionamiento
Pautas disfuncionales de funcionamiento
Pautas altamente disfuncionales de
funcionamiento
Pautas vinculares nucleares:
Lazos y pautas triangulares de relación entre los distintos miembros que conforman la familia nuclear
(Mc Goldrick, 1987). Bowen, M., (1989) plantea que existen muchos tipos de pautas vinculares en las
familias, siendo una de las más importantes las pautas de la distancia vincular, que tiene que ver con la
intensidad del apego emocional irresuelto con los padres y la manera como el individuo maneja el
apego. Las personas pueden ser muy allegadas entre sí (relaciones próximas), muy distantes o se
pueden encontrar en algún punto intermedio. En un extremo están los familiares muy distantes o en
conflicto los unos con los otros, lo que los puede llevar a separase, y en el otro extremo se encuentra la
“fusión” emocional de los individuos del sistema emocional, donde existe demasiada unión entre los
límites del sistema, reaccionando los miembros en forma automática los unos con los otros. La fusión
puede incluir relaciones positivas o negativas, es decir, los miembros de la familia pueden sentirse bien
los unos con los otros o sentir sólo hostilidad y conflicto, en ambos casos existe un lazo
sobredependiente que une a la familia (Mc Goldrick, M., 1987).
Algunos de los triángulos presentes en la familia nuclear son:
Triángulos padre/ hijos: Proceso emocional triangular a través del cual los padres resuelven un estado
de tensión entre ellos uniéndose y concentrando su atención en un hijo (a) (Mc Goldrick, M., 1987).
Triángulo de Parejas: Proceso a través del cual una pareja puede incluir a otras personas o cosas en su
relación como una forma de disminuir la tensión entre ellos (Mc Goldrick, M., 1987).
Triángulos de una nueva convivencia o matrimonio: Triángulos que pueden producirse en las familias
vueltas a casar o convivir (Mc Goldrick, M.,1987).
45
Operacionalmente esta variable fue evaluada a través del Genograma en las preguntas 5 a), 5 b) y 5 c)
(Ver anexo 2 ), y se consideró que las pautas vinculares de la familia nuclear eran más disfuncionales si
se ubicaban en el rango 2 de la tabla de puntajes (ver anexo 4).
3.6.4
Rango
Puntaje
Rango 0
0 puntos
Rango 1
1-6 puntos
Rango 2
7 o más puntos
Significado
Pautas vinculares funcionales
Pautas vinculares disfuncionales
Pautas vinculares altamente disfuncionales
Pautas multigeneracionales de funcionamiento:
Estilo particular de funcionamiento de los miembros de la familia en la manera de adaptarse o en la
forma de tratar un problema que se repite a través de las generaciones (Mc Goldrick, M., 1987).
Operacionalmente esta variable fue evaluada a través de la pregunta 3 a.2) ,3 a.3) ,3 a.5) (ver anexo 2),
y se consideró que las pautas multigeneracionales de funcionamiento eran más disfuncionales si se
ubicaban en el rango 2 de la tabla de puntajes (ver anexo 4).
Rango
Puntaje
Rango 0
0 puntos
Rango 1
1-5 puntos
Rango 2
6 o más puntos
Significado
Pautas multigeneracionales funcionales de
funcionamiento
Pautas multigeneracionales disfuncionales de
funcionamiento
Pautas multigeneracionales altamente
disfuncionales de funcionamiento
3.6.5 Pautas vinculares multigeneracionales:
Pautas emocionales de relación entre los distintos miembros de la familia que se repiten a través de las
generaciones (Mc Goldrick, M., 1987).
46
Operacionalmente esta variable fue evaluada a través de la pregunta 3 b.1), 3 b.2) y 5d) (Ver anexo 2).
Se consideró que las pautas vinculares multigeneracionales eran más disfuncionales si se ubicaban en el
rango 2 de la tabla de puntajes (ver anexo 4) .
Rango
Puntaje
Rango 0
0 puntos
Rango 1
1-5 puntos
Rango 2
6 o más puntos
Significado
Pautas vinculares multigeneracionales
funcionales
Pautas vinculares multigeneracionales
disfuncionales
Pautas vinculares multigeneracionales
altamente disfuncionales
3.6.6 VARIABLES CONTROL
Nivel socioeconómico bajo: Para determinar el nivel socioeconómico de las familias, éstas
primero fueron evaluadas socialmente por la asistente social del Cosam, quién evalúa la situación
habitacional así como la situación social de las familias. La situación habitacional incluye la tenencia
de la vivienda y la deuda de la vivienda, y la situación social se refiere al balance entre gastos y
entradas de acuerdo al número de personas que conforman el grupo familiar. Se considera como
ingreso mínimo $100.000 para una canasta familiar de 4 personas. Si el ingreso es menor a $100.000 la
situación social es precaria, y si es igual a $100.000 es básica.
Etapa escolar del ciclo vital familiar: El ciclo vital familiar se refiere al curso vital secuencial
que sigue una familia en relación con aquellos hechos nodales o transiciones (abandono del hogar,
matrimonio, nacimiento de un hijo) que producen cambios a los que deberá adaptarse y reorganizarse
para poder acceder con éxito a la etapa siguiente. Las familias cambian en su forma y función a lo largo
de su ciclo vital, y lo hacen en una secuencia ordenada de etapas evolutivas. El paso de cada etapa
supone una crisis. El criterio para fijar las etapas es el hijo mayor (Duvall, 1977 ; Jaes, 1988 en
Minuchin, S., 1992 ).
La etapa de la familia con hijos escolares corresponde a las tareas del desarrollo que debe cumplir una
familia con hijos entre 6 y 12 años que incluye el ingreso de los niños al colegio, con lo cual la familia
comienza a relacionarse con un nuevo sistema organizado, lo que implica una mayor independencia de
los hijos y una mayor tolerancia de los padres a la separación parcial del hogar (Carter, E.,1980).
47
Se consideró que una familia se encontraba en la etapa escolar del ciclo vital familiar si el hijo (a)
mayor de la familia tenía entre 6 y 12 años. También se incluyó a aquellas familias cuyos hijos(as)
mayores tenían más de 12 años, pero que no vivían con la familia nuclear.
3.7 INSTRUMENTO
GENOGRAMA: Diagrama, mapa o formato visual que permite registrar información sobre los
miembros de una familia y sus relaciones en tres o más generaciones, a través de símbolos
concensuados y claramente establecidos ( Mc Goldrick, M., 1987; Cruzat, A., 1998).
Es un
instrumento que permite analizar un sistema familiar desde una perspectiva relacional y
multigeneracional, y su desarrollo ha estado vinculado a la teoría de los Sistemas Naturales de M.
Bowen (Cruzat, A. 1998, Luna,I. 2003) .
En el Genograma se establecen símbolos que representan a las personas y líneas que describen las
relaciones (Ver anexo 5).
El Genograma es un instrumento clínico que ha sido ampliamente utilizado por terapeutas familiares,
médicos y distintos profesionales de la salud como herramienta de entrevista, evaluación, formación o
terapia (Mc Goldrick, M., 1987, Cruzat, A., 1998), y que ha sido sometido a distintos estudios de
confiabilidad (Jolly, W.,1980; Rogers, J., 1990; Haas- Cunningham, S., 1994; Coupland, S., 1995 en
Mc Goldrick, M., 1999), convirtiéndose en una importante técnica en la clínica e investigación
transgeneracional (Hartman, A. 1978; Salgado de Bernal, C., 1990; Santelices, M.P., 1999; Luna, I.
2003).
La creación del Genograma tiene tres niveles (Mc Goldrick, 1987):
48
1.
Estructura familiar: Descripción gráfica de cómo los diferentes miembros de la familia están
biológica y legalmente ligados entre sí de una generación a otra. Esto se realiza a través de
símbolos, figuras que representan a las personas y líneas que describen sus relaciones.
2.
Información sobre la familia: Se recoge información demográfica (edades, fechas de
nacimiento, muertes,, ocupaciones, nivel educacional); sobre el funcionamiento de la familia
(funcionamiento médico, emocional y de comportamiento de cada uno de los miembros de la
familia); y sucesos familiares críticos (transiciones, cambios de relaciones importantes,
migraciones, fracasos y éxitos, etc).
3.
Relaciones familiares: Se basa en el reporte de los distintos miembros y de la observación
directa de las relaciones.
Mc Goldrick y Gerson (1987) proponen las siguientes categorías para la interpretación y generación de
hipótesis relacionales con la información obtenida anteriormente:
1. Estructura familiar: Al examinar la composición familiar, la constelación fraterna y las
configuraciones familiares inusuales, se pueden generar hipótesis respecto a los roles y
relaciones familiares.
2. Adaptación al ciclo vital: Se refiere a conocer y entender cómo se adapta la familia a las
distintas transiciones del ciclo vital familiar.
3. Repetición de pautas a través de las generaciones: Implica reconocer y comprender las pautas
repetitivas que se dan a nivel del funcionamiento, relaciones y estructura familiar.
4. Sucesos de la vida y funcionamiento familiar: Implica entender cómo los sucesos de la vida y
eventos nodales críticos están interconectados con los cambios en el funcionamiento familiar.
5. Pautas vinculares y triángulos: Al registrar las distintas pautas relacionales entre los miembros
de la familia a través del tiempo, se puede hipotetizar la presencia de importantes lazos y pautas
triangulares al interior de la familia.
49
6. Equilibrio y desequilibrio familiar: Se pueden observar pautas de contraste o equilibrio en la
estructura, roles, nivel de funcionamiento y recursos familiares.
Los datos obtenidos a través de las entrevistas permitió construir los genogramas de las distintas
familias (ver anexo 6), información que luego fue ordenada en una pauta para codificar la información
(ver anexo 2), en base a las categorías propuestas por estos autores para interpretar el Genograma y de
un análisis clínico de las familias entrevistadas. Luego, a las respuestas se les asignó un puntaje y se
establecieron rangos o categorías para las distintas variables (ver anexo 4). Los datos obtenidos a partir
de la interpretación del Genograma se sometieron primero a un análisis de frecuencia y luego a un
análisis de chi cuadrado, con un nivel de significación de 0,05.
50
4.
RESULTADOS
El objetivo de la presente investigación fue el de conocer y comparar las dinámicas familiares
nucleares y multigeneracionales de las familias donde ocurre abuso sexual intrafamiliar con respecto a
familias que consultan por otros problemas clínicos y/o psiquiátricos infanto-juveniles, y con familias
no consultantes. Para ello se utilizó el Genograma, como instrumento de evaluación familiar, y se
compararon las siguientes dimensiones:
1. Ansiedad relacional.
2. Pautas vinculares de la familia nuclear.
3. Pautas de funcionamiento de la familia nuclear.
4. Repetición de pautas vinculares a través de las generaciones.
5. Repetición de pautas de funcionamiento a través de las generaciones.
Para el análisis de resultados, primero se realizará una descripción de la estructura de las familias
entrevistadas, para luego comparar los tres tipos de familias respecto a las variables descritas
anteriormente.
4.1 Análisis Descriptivo de la Estructura Familiar
A continuación se describen las características de las familias entrevistadas.
4.1.1 Composición del hogar
De acuerdo a la composición del hogar, las familias entrevistadas se caracterizaron por:
51
Tabla 1
Composición del hogar
Familia nuclear intacta
Familias con abuso Familias con otros Familias
sexual
problemas clínicos
consultantes
10%
70%
30%
Familia con un solo padre
30%
10%
20%
Familia de segundas
nupcias o convivencia
Hogar
con
tres
generaciones
Hogar que incluye a
miembros no nucleares de
la familia
Total
10%
_
_
40%
20%
40%
10%
_
_
100%
100%
100%
no
Las estructuras familiares que se presentaron con mayor frecuencia fueron la de familia nuclear intacta
y de un hogar con tres generaciones. La primera se encontró más frecuentemente en las familias que
consultan por otros problemas clínicos, y la segunda en las familias con abuso sexual y familias no
consultantes.
4.1.2 Constelación fraterna
De acuerdo al orden de nacimiento de los hermanos de las familias entrevistadas se puede observar
que:
Tabla 2
Orden de nacimiento
Familias con abuso sexual
Familias con otros problemas Familias no consultantes
clínicos
90%
70%
Hijo (a) mayor
70%
Hijo (a) del medio
10%
10%
10%
Hijo (a) menor
20%
_
20%
Total
100%
100%
100%
En los tres tipos de familia, el hijo(a) abusado(a), el hijo(a) índice, o el hijo(a) que la familia
consideraba como más problemático era el hijo(a) mayor.
En relación al género de los hermanos se pudo observar lo siguiente:
52
Tabla 3
Género
Familias con abuso sexual
Familias con otros problemas Familias no consultantes
clínicos
10%
20%
Sólo hermanos hombres
20%
Sólo hermanas mujeres
40%
40%
70%
Mixto
40%
50%
10%
En los tres tipos de familia la mayor frecuencia se encontró en que fueran sólo hermanas mujeres
seguido por ser familias mixtas, por lo que se puede pensar que el pertenecer al sexo femenino es una
condición de riesgo.
Respecto al número de hermanos en las familias entrevistadas se observó lo siguiente.
Tabla 4
Frecuencia
Familias con abuso sexual
Familias con otros problemas Familias no consultantes
clínicos
30%
50%
Hijo (a) único (a)
30%
1ó 2 hermanos
30%
60%
30%
3 ó 4 hermanos
30%
10%
20%
Más de 4 hermanos
10%
_
_
La mayor frecuencia se observó en familias que tenían uno ó dos hijos(as) y en familias con un hijo(a)
único(a).
4.2 Análisis Comparativo
Respecto a las variables estudiadas, los resultados obtenidos luego del análisis clínico del genograma y
la comparación de los tres grupos familiares: familias donde se presenta abuso sexual intrafamiliar,
familias que consultan por otros problemas psiquiátricos infanto-juveniles y familias no consultantes,
fueron los siguientes:
4.2.1 Ansiedad Relacional
53
Tabla 5
Ansiedad relacional
Familias con abuso
sexual (n=10)
Sin ansiedad
relacional
Presencia de ansiedad
relacional
Presencia de niveles
muy altos de ansiedad
relacional
Total
0
Valor chi cuadrado
Familias con otros
problemas clínicos
(n=10)
0
Familias no
consultantes (n=10)
Total
0
0
5
10
10
25
5
0
0
5
10
10
10
30
Significación
12,000
0,002
Chi cuadrado < 0,05
De acuerdo a los resultados de la tabla 1 se puede observar que existen diferencias significativas entre
los tres tipos de familia en cuanto a la variable ansiedad relacional (p = 0, 002). De esta manera, aunque
los tres tipos de familia muestran la presencia de ansiedad en sus relaciones, las familias con abuso
sexual intrafamiliar presentan niveles significativamente más altos de ansiedad relacional, que las
familias con otra sintomatología psiquiátrica y que las familias no consultantes.
4.2.2 Pautas Vinculares en la Familia Nuclear
Tabla 6
Pautas vinculares Familias con abuso
de la familia
sexual (n=10)
nuclear
0
Pautas vinculares
funcionales
5
Pautas vinculares
disfuncionales
5
Pautas vinculares
muy disfuncionales
10
Total
Valor chi cuadrado
8,750
Familias con otros
problemas clínicos
(n=10)
Familias no
consultantes (n=10)
Total (n=30)
0
0
0
9
10
24
1
0
6
10
10
30
Significación
0,013
Chi cuadrado < 0,05
Al comparar los tres tipos de familia se pudo observar que se presentan diferencias significativas entre
ellas en cuanto a las pautas vinculares al interior de la familia nuclear (p = 0,013). De esta manera,
aunque en los tres tipos de familia se observan pautas vinculares nucleares disfuncionales, las familias
54
con abuso sexual presentaron pautas vinculares nucleares significativamente más disfuncionales
que los otros dos tipos de familia.
Respecto a esta variable, las diferencias entre los tres tipos de familia se observaron en los siguientes
aspectos:
4.2.2.1
Triángulo padre-hijo (a)
Tabla 7
Familias con abuso
sexual (n=10)
Fusión del padre con
el hijo/ madre distante
Fusión de la madre
con el hijo/ padre
distante
Ambos
padres
fusionados con el hijo
Ambos
padres
distantes con el hijo
Equilibrio
en
la
relación padre-hijo
Total
1
Familias con otros
problemas clínicos
(n=10)
1
Familias no
consultantes (n=10)
Total (n=30)
0
2
1
5
5
11
0
2
1
3
8
2
2
12
0
0
2
2
10
10
10
30
Chi cuadrado = 0,044
Se pueden observar diferencias significativas entre los tres tipos de familia respecto a la pautas
vinculares entre padres e hijos(as) (p= 0,044), observándose como patrón vincular más frecuente en las
familias con abuso sexual, una relación distante de ambos padres con el hijo(a), mientras que las
familias que consultan por otros problemas y las familias no consultantes muestran con mayor
frecuencia un patrón caracterizado por la fusión de la madre con el hijo(a) y el padre distante.
4.2.2.2
Triángulo de pareja
Tabla 8
Familias con abuso Familias con otros Familias no
sexual (n=10)
problemas clínicos consultantes (n=10)
(n=10)
Chi cuadrado
55
Relación
de
pareja
fusionada
Relación
de
pareja
conflictiva
Inclusión de un hijo en la
relación de pareja
Separación o divorcio
0
1
1
0,585
7
3
1
0,018
3
6
1
0,058
6
0
5
0,012
Relación extramatrimonial
6
3
4
0,387
En relación a los triángulos de pareja, se pudo observar que las familias con abuso sexual
intrafamiliar presentan diferencias significativas con los otros dos tipos de familia respecto a la
relación de pareja conflictiva (p= 0,018), observándose este tipo de pauta vincular en el 70% de las
familias con abuso. Otros triángulos de pareja frecuentemente observados en este tipo de familia son la
separación o divorcio, el cual se produce en el 60% de las familias con abuso, y la relación
extramatrimonial, el cual también se presenta en el 60% de los casos. Sin embargo, este tipo de
triángulos también se observan en los otros tipos de familias.
Es importante señalar que en las familias entrevistadas se podía presentar más de un triángulo de
pareja, por lo que los números expuestos en la tabla reflejan la cantidad de familias donde se podía
observar ese triángulo. Por lo tanto, el total no corresponde al total de familias entrevistadas sino al
total de familias donde se observaba dicho triángulo de pareja.
4.2.3 Pautas de Funcionamiento en la Familia Nuclear
Tabla 9
Pautas nucleares de
funcionamiento
Pautas funcionales
Pautas disfuncionales
Pautas muy
disfuncionales
Total
Familias con abuso
sexual (n=10)
Familias no
consultantes (n=10)
0
3
7
Familias que consultan
por otros problemas
clínicos (n=10)
0
6
4
0
10
0
0
19
11
10
10
10
30
Valor chi cuadrado
Significación
10,622
0,005
Total
Chi cuadrado < 0,05
De acuerdo a la tabla 9 es posible observar diferencias significativas entre los tres tipos de familia
respecto a las pautas de funcionamiento en la familia nuclear (p = 0,005). Así aunque se observan
pautas de funcionamiento disfuncional en la familia nuclear en los tres tipos de familia, las familias
donde ocurre abuso sexual presentan patrones de funcionamiento significativamente más
disfuncionales que los otros dos tipos de familias.
56
Respecto a esta variable las diferencias entre los tres tipos de familia se observaron en los siguientes
aspectos:
4.2.3.1
Mecanismos de resolución de conflictos
Tabla 10
Familias con abuso
sexual (n=10)
Distancia emocional
0
Disfunción de un cónyuge
0
Familias con otros
problemas clínicos
(n=10)
4
Familias no consultantes
(n=10)
0
Chi cuadrado
0
0,010
0
1,000
Proyección familiar
8
9
1
0,000
Conflicto conyugal
10
4
7
0,014
De acuerdo a la tabla 10, se observan diferencias significativas en la forma de resolver la fusión y
tensión en la familia nuclear entre los tres tipos de familia. Todas las familias con abuso sexual
intrafamiliar entrevistadas resuelven la fusión y tensión a través del conflicto conyugal (p = 0,
014) y el 80% de éstas familias también utiliza el proceso de proyección familiar. Las familias que
consultan por otros problemas psiquiátricos utilizan la proyección familiar y la distancia emocional, y
las familias no consultantes utilizan sólo el conflicto conyugal, sin proyectarlo hacia los hijos (as).
4.2.3.2
Estilo de funcionamiento
Tabla 11
Familias con
abuso sexual
(n=10)
Un miembro de la pareja
“subfunciona” y el otro
1
Familias con
Familias no
otros problemas consultantes
clínicos (n=10)
(n=10)
4
7
Chi cuadrado
0,024
57
“sobrefunciona”
Ambos miembros de la pareja
“subfuncionan”
Ambos miembros de la pareja
“sobrefuncionan”
9
3
3
0,008
0
0
0
1,000
Respecto al nivel y estilo de funcionamiento en la familia nuclear se pudo observar que existen
diferencias significativas entre los tres tipos de familia. Las familias con abuso sexual intrafamiliar
presentaron como estilo de funcionamiento más frecuente el que ambos miembros de la pareja
“subfuncionan”, adoptando otros miembros de la familia los roles que a ellos le corresponde. Este
estilo de funcionamiento se presentó en el 90% de las familias con abuso sexual entrevistadas (p =
0,008). En cambio, las familias que consultan por otros síntomas y las familias no consultantes
presentaron como estilo de funcionamiento más frecuente el que un miembro de la pareja
“subfunciona” mientras el otro “sobrefunciona”, el cual se presenta en el 40% de las familias
consultantes por otros problemas psiquiátricos, y en el 70% de las familias no consultantes ( p = 0,024).
4.2.3.3
Pautas de funcionamiento
Tabla 12
Familias con abuso
sexual (n=10)
Familias con otros
problemas clínicos
(n=10)
Familias no
consultantes (n=10)
Chi cuadrado
Abuso sexual
10
0
0
0,000
Violencia conyugal
8
2
1
0,002
Maltrato infantil
6
2
0
0,008
En relación a las pautas de funcionamiento en la familia nuclear se pudo observar que las familias con
abuso sexual intrafamiliar presentan diferencias significativas con los otros tipos de familia en
cuanto a la presencia de abuso sexual intrafamiliar (p = 0,000), violencia conyugal (p = 0,002) y
maltrato infantil (p = 0,008). De acuerdo a la tabla se puede observar que en el 80% de las familias
con abuso sexual existe violencia en la pareja, y que el 60 % de estas familias ejerce maltrato hacia sus
hijos(as).
58
4.2.4 Pautas Multigeneracionales de Funcionamiento
Tabla 13:
Pautas
multigeneracionales de
funcionamiento
Familias con
abuso sexual
(n=10)
Pautas funcionales
Pautas disfuncionales
Pautas muy disfuncionales
Total
Valor chi cuadrado
6,240
Chi cuadrado < 0,05
0
3
7
10
Familias que
consultan por otros
problemas clínicos
(n=10)
0
6
4
10
Familias no
consultantes (n=10)
Total
0
10
0
10
0
19
11
30
Significación
0,044
Respecto a las pautas multigeneracionales de funcionamiento se pudo observar que existen diferencias
significativas entre los tres tipos de familia (p = 0,044), ya que, aunque los tres tipos de familias
muestran la repetición de pautas disfuncionales de funcionamiento, las familias con abuso sexual
muestran pautas multigeneracionales de funcionamiento significativamente más disfuncionales
que los otros tipos de familias.
Con respecto a la repetición de pautas de funcionamiento a través de las generaciones se pudo observar
las mayores diferencias entre los tres tipos de familias en los siguientes aspectos:
4.2.4.1
Repetición de pautas en la familia materna
Tabla 14
Familias con abuso
sexual
Abuso sexual
8
Familias con otros
problemas clínicos
1
Familias no
consultantes
1
Chi cuadrado
0,001
Violencia intrafamiliar
9
8
3
0,010
Maltrato infantil
7
3
3
0,114
59
Al comparar los tres tipos de familia en cuanto a las pautas multigeneracionales de funcionamiento en
la familia materna se pudo observar que las familias con abuso sexual intrafamiliar presentan
diferencias significativas con las familias que consultan por otros problemas y con las familias no
consultantes respecto a la presencia de abuso sexual intrafamiliar (p = 0,001), encontrándose en
el 80% de ellas la repetición del abuso sexual a través de las generaciones. No se observan
diferencias estadísticamente significativas entre los tres tipos de familia con respecto a la repetición de
violencia intrafamiliar ni maltrato infantil en la familia materna.
4.2.4.2
Repetición de pautas en la familia paterna
Tabla 15
Familias con abuso
sexual (n=10)
Abuso sexual
5
Violencia intrafamiliar
4
Maltrato infantil
3
Familias con otros
problemas clínicos
(n=10)
1
Familias no
consultantes (n=10)
Chi cuadrado
0
0,013
6
5
0,670
3
4
0,861
Respecto a las pautas de funcionamiento de la familia paterna, se pudo observar que las familias con
abuso sexual intrafamiliar presentaron diferencias significativas con los otros tipos de familia en
cuanto a la presencia de abuso sexual intrafamiliar (p = 0,013), encontrándose en el 50% de ellas
la repetición de abuso sexual intrafamiliar a través de las generaciones. No se observan diferencias
estadísticamente significativas en la transmisión de violencia intrafamiliar ni maltrato infantil en la
línea paterna
4.2.5Pautas Vinculares Multigeneracionales.
Tabla 16
Pautas vinculares
multigeneracionales
Pautas
vinculares
funcionales
Pautas
vinculares
disfuncionales
Pautas vinculares muy
disfuncionales
Familias con
abuso sexual
0
Familias que
consultan por
otros problemas
0
Familias no
consultantes
Total
0
0
2
9
9
20
8
1
1
10
60
Total
10
10
Valor chi cuadrado
Significación
14,700
0,001
10
30
Chi cuadrado < 0,05
De acuerdo a la tabla 16 es posible señalar que existen diferencias significativas en las pautas
vinculares multigeneracionales presentes en los tres tipos de familia (p = 0,001). De esta manera, se
puede observar que, aunque los tres tipos de familias presentan una repetición de pautas vinculares
disfuncionales a través de las generaciones, las familias con abuso sexual presentan una transmisión
de pautas vinculares significativamente más disfuncionales que los otros tipos de familias.
Respecto a esta variable, las diferencias se observan en los siguientes aspectos:
4.2.5.1
Repetición de pautas en la familia materna
Tabla 17
Familias con abuso
sexual
Relaciones distantes o
conflictivas entre el padre y
los hijos
Relaciones distantes o
conflictivas entre la madre y
los hijos
Relaciones fusionadas entre
los miembros de la familia
Relaciones de conflicto
entre los miembros de la
familia
Familias con otros
problemas clínicos
Familias no
consultantes
Chi cuadrado
5
1
1
0,051
7
2
0
0,002
5
5
8
0,287
8
2
2
0,007
Respecto a la repetición de pautas vinculares de la familia materna fue posible observar que las
familias donde ocurre abuso sexual intrafamiliar presentan diferencias significativas con los
otros tipos de familia en cuanto a la existencia de una pauta multigeneracional de relaciones de
desavenencia entre la madre y los hijos, observándose a lo largo de las generaciones relaciones
distantes o conflictivas entre la madre y los hijos (p = 0,002), así como en la existencia de una
pauta multigeneracional de relaciones de conflicto entre los distintos miembros de la familia (p =
0,007).
61
Los patrones vinculares en la familia materna más frecuentemente presentados por las familias que
consultan por otros síntomas psiquiátricos y por las familias no consultantes fueron la existencia de una
pauta multigeneracional de relaciones fusionadas entre los miembros de la familia, sin embargo, no se
observan diferencias significativas entre los tres tipos de familia respecto a este aspecto.
En las familias entrevistadas no se observaron, en la familia materna, pautas multigeneracionales de
relaciones de proximidad entre los miembros de la familia.
4.2.5.2
Repetición de pautas en la familia paterna
Tabla 18
Familias con abuso
sexual
Relaciones distantes o
conflictivas entre el padre y
los hijos
Relaciones distantes o
conflictivas entre la madre y
los hijos
Relaciones fusionadas entre
los miembros de la familia
Relaciones de conflicto
entre los miembros de la
familia
Familias con otros Familias no
problemas
consultantes
clínicos
Chi cuadrado
5
4
3
0,659
4
2
5
0,366
6
6
3
0,301
6
2
1
0,036
En cuanto a la repetición de pautas vinculares multigeneracionales en la familia paterna fue posible
observar diferencias significativas en las familias donde ocurre abuso sexual intrafamiliar
respecto a las relaciones de conflicto entre los miembros de la familia (p = 0,036), patrón vincular
que se observó en el 60% de las familias entrevistadas.
De acuerdo a los resultados y a las hipótesis de trabajo es posible establecer que:
H 1:
Las familias entrevistadas donde existe abuso sexual intrafamiliar presentaron niveles de ansiedad
relacional significativamente más altos que las familias que consultan por otros síntomas
psiquiátricos y que las familias no consultantes. De esta manera, se acepta esta hipótesis.
62
H 2:
Las familias entrevistadas donde ocurre abuso sexual intrafamiliar presentaron conflictos de pareja
significativamente más severos y crónicos que las familias que consultan por otros síntomas
psiquiátricos y las familias no consultantes. Las familias donde existe abuso sexual al interior de la
familia utilizaron como principal mecanismo para resolver la tensión y fusión en la familia nuclear, el
conflicto conyugal. De esta manera, se acepta esta hipótesis.
H 3:
En las familias entrevistadas donde se presenta abuso sexual intrafamiliar no se encontraron diferencias
estadísticamente significativas en las relaciones fusionadas y dependientes entre los miembros de la
familia nuclear entre los tres tipos de familia. Las familias con abuso sexual entrevistadas tendieron a
mantener relaciones significativamente más distantes y conflictivas entre los distintos miembros
de la familia nuclear, observándose relaciones de distancia en la relación madre-padre-hijo(a) y
relaciones conflictivas a nivel de la pareja conyugal. Las relaciones fusionadas y dependientes en la
familia nuclear se observaron con mayor frecuencia en las familias con otros problemas psiquiátricos.
De esta manera, se rechaza esta hipótesis.
H 4:
Las familias entrevistadas donde existe abuso al interior de la familia mostraron mayor frecuencia de
abuso sexual intrafamiliar, violencia conyugal y maltrato infantil que las familias que consultan por
otros síntomas y que las familias que no consultan. Por otra parte, también se observó un
subfuncionamiento de los padres en su rol parental, por lo tanto, se acepta esta hipótesis.
H 5:
Las familia entrevistadas donde ocurre abuso sexual al interior de la familia se mantuvieron más
aisladas y distantes de la familia de origen, con relaciones conflictivas entre los distintos
miembros, que las familias donde no se presenta abuso sexual intrafamiliar (familias que consultan por
otros síntomas y familias que no consultan). De esta manera, se acepta esta hipótesis.
63
H 6:
En las familias entrevistadas donde existe abuso sexual se encontró con mayor frecuencia historias de
incesto tanto en la familia materna como en la paterna. Con respecto a la historia de violencia, no se
observaron diferencias estadísticamente significativas respecto a los otros tipos de familia ni en la
familia materna ni en la paterna. De esta manera, se rechaza esta hipótesis.
64
5.
ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS
De acuerdo a los resultados obtenidos, se puede establecer que las familias donde ocurre abuso sexual
intrafamiliar presentan las siguientes características generales respecto a las pautas nucleares y
multigeneracionales:
•
Altos niveles de ansiedad relacional, crónica y aguda (H 1).
•
Conflicto Conyugal (H 2).
•
Distancia en la relación padres-hijo(a) (H 3).
•
Presencia de abuso sexual, violencia intrafamiliar y maltrato infantil en la familia nuclear (H
4).
•
Subfuncionamiento de ambos padres en el cumplimiento del rol parental (H 4).
•
Repetición de pautas multigeneracionales de relaciones de distancia y conflicto entre los
distintos miembros (H 5).
•
Repetición de pautas vinculares de distancia en la relación madre-hijo(a) (H 5).
•
Transgeneracionalidad del abuso sexual intrafamiliar (H 6).
A continuación se realizará un análisis de las características señaladas anteriormente, comenzando por
la presencia de ansiedad relacional para luego ir discutiendo los patrones vinculares y de
funcionamiento en la familia nuclear, y finalmente, en la familia de origen.
Ansiedad Relacional
De acuerdo a los resultados obtenidos, la presencia de ansiedad en las relaciones se observó en los tres
tipos de familias. Sin embargo, las familias con abuso sexual presentaron niveles significativamente
más altos de ansiedad relacional.
Las familias donde existe abuso sexual intrafamiliar presentaron altos montos de ansiedad en sus
relaciones, tanto en la familia nuclear como con la familia extensa, observándose la presencia de un
apego ansioso extremo en las relaciones, siendo tan intensa la reactividad emocional entre los
distintos miembros de la familia, que la proximidad y la cercanía entre ellos se vuelve incómoda,
tendiendo al rechazo y la distancia.
65
De acuerdo a la teoría de M. Bowen, a mayores niveles de ansiedad crónica y permanente, menor
Diferenciación con la familia de origen, y por lo tanto, el funcionamiento de sus miembros es más
dependiente de la relación establecida entre ellos. Las personas que poseen menos niveles de
Diferenciación tienen mayor necesidad de unión, la cual cuando no se consigue, surge la tensión. La
respuesta automática a la ansiedad y tensión es luchar por conseguir más unión, y cuando esto falla
repetidamente, las reacciones pueden tomar distintas formas, las cuales van desde un apego
dependiente, hasta la negación de la necesidad, las peleas, conflictos y rechazo a los demás. Tanto las
pautas de extrema unión como de extrema distancia emocional, son los polos de las pautas vinculares,
indicando ambos la existencia de un lazo sobredependiente que une a la familia, y que tiene que ver
con la intensidad del apego emocional no resuelto con sus propios padres. De esta manera, se puede
hipotetizar que las familias con abuso sexual son menos Diferenciadas de sus familias de origen, y por
lo tanto, presentan un alto grado de necesidad emocional y son más reactivos emocionalmente frente a
los otros, siendo menos tolerantes y más irritables por las diferencias, lo que lleva fácilmente al
desacuerdo y la rabia, volviéndose defensivos y contraatacantes. Así, se puede pensar que las familias
con abuso sexual entrevistadas tienen dificultad para Diferenciarse de su familia de origen, pero
esta indiferenciación se traduce en relaciones de distancia, conflicto y la utilización del corte
emocional en la resolución de conflictos. Esto se puede explicar porque en todas las familias
entrevistadas se había develado la situación abusiva, rompiéndose el secreto que es el que mantiene
unida a la familia.
Diversos autores han planteado que las familias donde se produce abuso sexual en su interior se
caracterizarían por una necesidad extrema de fusión entre sus miembros para mantener la integridad de
la familia (Cooper, I. y Cormier, B., 1990; Blair y Justice R. en Koch, K.,1987; Sgroi S.y Dana, N., en
Koch, K. 1987). Los resultados obtenidos dan cuenta de dichos planteamientos, puesto que en las
familias estudiadas el patrón relacional más frecuentemente observado fue el de la extrema distancia y
conflicto en las relaciones familiares, lo cual es una forma de indiferención familiar.
En relación a la ansiedad aguda, las familias con abuso sexual intrafamiliar mostraron niveles
significativamente altos de tensión y ansiedad en el momento actual en el que se realizó el proceso de
entrevista. Se puede pensar que los altos niveles de ansiedad presentados por estas familias están
relacionados con la develación de la situación de abuso y con la apertura del secreto, lo cual produce
66
una crisis en la familia, aumentando la tensión a niveles muy altos, lo cual afecta la capacidad de la
familia para funcionar adaptativamente.
Familia Nuclear
Respecto al estilo de relación y al funcionamiento observado en las familias con abuso sexual
intrafamiliar se encontró que éstas mostraron un funcionamiento disfuncional dentro de la familia
nuclear, caracterizado por el conflicto conyugal, una confusión en los roles ejercidos por los
distintos miembros de la familia, y un funcionamiento disfuncional en los roles parentales.
La forma que las familias con abuso sexual intrafamiliar entrevistadas tienen de resolver la fusión y
tensión en la familia nuclear es el conflicto conyugal, lo cual es diferente a lo observado en los otros
tipos de familia, ya que el mecanismo de resolución de conflicto utilizado por las familias que
consultan por otros problemas clínicos es la inclusión de un hijo(a) en la relación de pareja,
proyectando los problemas de pareja en un hijo(a), mientras que las familias no consultantes recurren a
la separación cuando hay conflicto conyugal.
El patrón vincular más frecuentemente observado en las familias con abuso sexual intrafamiliar fue el
de la relación de pareja conflictiva, observándose una relación de pareja inestable y negativa, con
serios conflictos frecuentes y habituales y donde existe una alta ocurrencia de episodios de
violencia conyugal, observándose también un alto porcentaje de separaciones. Esto es concordante con
lo planteado en la literatura, donde el conflicto conyugal y los problemas sexuales en la pareja, han sido
descritos como un factor de riesgo para la ocurrencia de abuso sexual al interior de la familia (Serrano,
J., en Abarza, P., 2000). Por otra parte, diversas investigaciones han encontrado que la violencia
doméstica está presente en las familias donde ocurre abuso sexual, postulándose que el abuso sexual
sería parte de un patrón global de victimización (Rutter, M., 1994; Abarza, P., 2000; Putnam, F., 2003).
Al respecto Bowen (1999) plantea que mientras más bajo el Nivel de Diferenciación, más intensa la
fusión emocional entre los miembros de la pareja, lo que genera mayor ansiedad entre ellos, siendo la
característica de la pauta de relación de los matrimonios conflictivos, los ciclos de períodos de intensa
intimidad seguidos de periodos de distancia emocional, y reconciliación, la cual pone en marcha otro
ciclo de intensa intimidad, repitiéndose circularmente. Con el aumento de la ansiedad, las relaciones
67
aumentan en simetría, lo cual puede ser observado como un aumento de la polarización, la distancia, el
daño y los roles complementarios. Bajo estas condiciones, los miembros de la familia perciben a los
otros como amenazantes, respondiendo a aquella amenaza con agresividad y conductas violentas. Así,
la violencia se constituye en un intento de controlar los hechos estresantes y la ansiedad en la relación.
De acuerdo a esta teoría, la forma que tiene la pareja de relacionarse está determinada por la posición
que cada uno de ellos tuvo en sus familia de origen. Diversos autores han observado una dependencia
emocional de las madres de víctimas de abuso sexual con el marido o pareja, a pesar del conflicto
marital existente, lo cual está asociado con su propia historia de vida (Cooper, I., 1990; Vásquez, B,
1995; Barudy, J., 1998; Navarro, C., 1998). Barudy, J. (1991) plantea que las mujeres que eligen o son
elegidas por parejas potencialmente abusadoras son mujeres que como hijas han vivido experiencias de
abandono y/o negligencia intrafamiliar. Navarro, C., (1998) encontró que las madres de las víctimas de
abuso sexual tienden a la formación de un concepto de sí mismas basado en una imagen deteriorada de
sí, lo que las lleva a establecer relaciones de pareja de gran involucramiento afectivo y dependencia
emocional. La ruptura de la relación representa una situación de amenaza personal para ellas, que
significa la posibilidad de pérdida del sentido de identidad y que se relaciona con la idea de sí misma
construida a partir de la relación de pareja. Esto podría ayudar a comprender el porque las madres de
víctimas de incesto suelen mantener una relación marital insatisfactoria y conflictiva, estando
dispuestas a tolerar repetidas faltas y abusos, y a mantener la homeostasis familiar después de la
develación de la situación abusiva.
Furniss (1984) planteó que en las familia donde se produce incesto el abuso serviría para evitar un
conflicto abierto entre los padres o para regularlo. De acuerdo a esto, se puede pensar que el conflicto
conyugal observado en las familias con abuso sexual entrevistadas puede haber sido expresado dado
que son todas familias donde se ha develado la situación de abuso y, por lo tanto, la evaluación familiar
se realizó posterior al abuso, cuando la apertura del secreto ya había generado una crisis en la familia y,
de este modo, el conflicto conyugal podía expresarse o incluso haber sido intensificado después de la
revelación de la situación abusiva. Esto puede explicar también la alta frecuencia de separaciones y el
bajo porcentaje de familias nucleares intactas, siendo la composición del hogar más frecuente en las
familias entrevistadas los hogares con tres generaciones y las familias con un solo padre.
68
Algunos autores han planteado que en las familias donde se presenta abuso sexual al interior de la
familia existiría una estructura patriarcal de poder, caracterizado por la dominación – sumisión en la
relación de pareja, producto de las creencias culturales (Mc Intire, 1981; Furniss, T., 1984, Lewis,
1996). Madonna, P.(1991), encontró que las familias con abuso sexual intrafamiliar eran disfuncionales
en todas las áreas de interacción familiar salvo en la distribución del poder dentro de la familia, no
encontrándose diferencias en este aspecto al compararlas con otros tipos de familia. De acuerdo a los
resultados obtenidos en este estudio, es posible apreciar una relación complementaria entre ambos
miembros de la pareja respecto a la función parental, donde ambos padres no cumplen adecuadamente
con su rol, y una relación de pareja más bien asimétrica, donde el conflicto y la violencia conyugal
están presentes en las relaciones, por lo tanto, estos resultados apoyan los planteamientos de estos
autores de que a la base de la fragilidad de los vínculos familiares existen valores y creencias que
avalan los abusos de poder y la dominación al interior de la familia.
Respecto al rol parental, las familias con abuso sexual intrafamiliar presentaron un estilo de
funcionamiento caracterizado por el hecho de que ambos miembros de la pareja “subfuncionan”,
adoptando otros miembros de la familia los roles parentales que los padres no logran cumplir. Esta
forma de funcionamiento difiere significativamente de los otros tipos de familia, en donde hay un
miembro de la pareja, generalmente la madre, que asume el rol materno y paterno, supliendo el
subfuncionamiento del otro miembro de la pareja. En cambio, ambos padres en las familias con
abuso sexual presentan dificultades en el empoderamiento de su rol parental, resultando poco
congruentes en las funciones normativas y de protección de sus hijos(as).
En cuanto a la relación entre los padres y sus hijos(as), en las familias con abuso sexual
entrevistadas, el vínculo más frecuentemente observado fue el de la distancia emocional,
observándose una escasa vinculación entre ellos, y una dificultad de los padres para conocer y
cubrir las necesidades afectivas de sus hijos. Esto es diferente a lo encontrado en los otros tipos de
familias, donde se observa una relación cercana y fusionada entre la madre y sus hijos, sin la utilización
de la violencia para resolver los conflictos y guiar el proceso de enseñanza-aprendizaje.
En las familias con abuso sexual intrafamiliar se observó un vínculo madre-hijo(a) poco cercano,
que no cumple con las funciones de nutrición, afecto y protección esperado, lo cual es concordante
con la literatura, donde se ha descrito a las madres de los niños(as) víctimas de abuso sexual como
69
distantes afectivamente con sus hijos y a los padres como fracasando en satisfacer las demandas de
nutrición y socialización de sus hijos(as), mostrándose negligentes y con poca disponibilidad
emocional con sus hijos(as) ( Furniss, 1984; Mrazek, P.y Bentovim, A. en Koch, K., 1987; Madonna,
P., 1991; Abarza, P., 2000; Morales, M., 2001; Álvarez, K., 2003). De acuerdo a Glaser (1998) el papel
de la madre en el abuso sexual reiterado, es altamente significativo, puesto que indica que el niño(a) no
ha podido confiar en su madre o ésta se encuentra en una situación que le impide hacer algo al respecto,
lo cual tiene relación con el vínculo madre-hijo(a) establecido entre ellos.
Por otra parte, también se encontró la presencia de maltrato infantil en las familias donde ocurre
abuso sexual intrafamiliar, lo cual es similar a lo señalado por Dong, M.(2003), quien encontró que el
abuso sexual a los niños está fuertemente asociado con la presencia de múltiples formas de
experiencias adversas en la infancia, y que la fuerza de esta asociación es más fuerte mientras
mayor la gravedad del abuso sexual. Así, se puede entender el abuso sexual al interior de la familia
como un patrón global de vulneración de los derechos de los niños. Barudy, J.(1997) plantea que el
abuso sexual incestuoso es una manera particular de abuso de poder por parte del adulto hacia el
niño(a), existiendo un fenómeno de cosificación de los niños, los cuales son utilizados por los adultos
para compensar sus carencias y/o reparar las consecuencias de traumatismos de su propia historia vital.
Barudy (2005) también plantea que los padres de hijos víctimas de abuso, no pudieron desarrollar las
competencias parentales necesarias para cuidar a sus hijos porque también crecieron en familias
carenciadas y violentas, donde las historias de vida cargadas de pérdidas, rupturas y experiencias
traumáticas no elaboradas, juega un rol fundamental en la transmisión de una cultura de malos tratos.
En este aspecto Bowen plantea que el proceso a través del cual la indiferenciación de los padres daña a
uno o más hijos(as)se produce en el triángulo padre-madre-hijo, el cual parte de la ansiedad de la
madre. Se plantea que cuando las parejas llegan a estar más polarizadas, los padres pueden cambiar su
foco hacia un hijo(a) para satisfacer las necesidades de armonía y control que no se logran en las
relaciones adultas. En las familias donde hay violencia crónica, existe una escasa capacidad de los
miembros para manejar los altos niveles de ansiedad y las amenazas percibidas, sin dañar ni controlar
las acciones de los otros. El abuso a los niños disminuye la tensión en el matrimonio,
reestableciendo la calma y la armonía en la pareja. Así, se pueden establecer ciclos simultáneos
entre la pareja y los hijos de períodos de relativa calma seguidos por períodos de intenso conflicto.
Dentro de este contexto, el abuso sexual puede ser visto como una forma de explotación, donde el sexo
70
y la dominación se confunden, sustituyéndose los contactos afectuosos por respuestas sexuales y
utilizándose estas respuestas sexuales para afirmar el control y el poder sobre el otro, lo cual se
relaciona con el significado de la sexualidad masculina y la vulnerabilidad de los niños (Glaser, D.,
1998).
Familia de Origen
Se pudo observar que en las familias con abuso sexual intrafamiliar existe una repetición de pautas
entre la familia nuclear y la familia de origen, tanto en el nivel de funcionamiento como en las
pautas vinculares y de relación entre los distintos miembros. Esta transmisión de pautas
multigeneracionales difiere significativamente de las pautas funcionales y relacionales observadas en
los otros tipos de familia. Esto es congruente con lo planteado por diversos autores que han señalado
que el abuso incestuoso es un fenómeno relacional con raíces transgeneracionales que dan cuenta de las
experiencias de carencias afectivas tempranas de los adultos involucrados ( Koch, K. 1987; Barudy, J.
1998; Navarro, C. 1998).
Respecto a las pautas multigeneracionales de funcionamiento tanto en la familia materna como en la
paterna, se encontró que en las familias con abuso sexual intrafamiliar el abuso sexual fue una
experiencia que estuvo presente en la mayoría de las familias de origen, situación que era
significativamente diferente a lo que ocurría en los otros tipos de familia, donde se presentaban una
serie de problemas clínicos y psicológicos, sin embargo, no ocurrían situaciones de abuso sexual
intrafamiliar.
En cuanto a esta transmisión intergeneracional del abuso sexual, diversas investigaciones han
encontrado en las historias de las madres de víctimas de abuso sexual intrafamiliar, vivencias de
continuas experiencias de abuso, carencias y maltratos en la niñez, siendo ellas mismas frecuentemente
víctimas de abuso sexual en su infancia. También se ha constatado que los adultos que han sido
maltratados, o que han sufrido abusos sexuales y/o serios descuidos en su infancia, corren el riesgo a su
vez de maltratar y/o abusar de sus hijos(as) (Koch, K., 1987; Monck, 1990; Navarro, C., 1998). Por
otra parte, también existen estudios que muestran una importante relación entre los abusos sexuales en
la infancia y el posterior sometimiento y mantención de relaciones violentas en la vida adulta (Bravo,
M., 1994).
71
Barudy (1991) plantea que en los sistemas familiares abusivos existiría una historia de experiencias de
abandono y abusos sexuales de los padres, los que por sus carencias afectivas pasadas, no han podido
establecer relaciones de apego más estrechas con sus hijos(as). Este autor también señala que el abuso
de poder y los comportamientos transgresivos, como el maltrato infantil y el abuso sexual, surgen de
sistemas de creencias, compartidos por todos los miembros de la familia, que legitiman el abuso y
mantienen la cohesión de la familia transgeneracionalmente. Dicho sistema de creencias, a su vez, está
inserto en un contexto cultural donde se tolera y acepta la violencia y que potencia la creación y
regulación de las interacciones y sistemas de significados que se mantienen al interior de la familia,
reeditando y reforzando los hechos abusivos (Bentovim, A., 2000).
De acuerdo a Barudy (op cit), los abusadores utilizan su relación de poder para imponer sus creencias y
representaciones de la realidad a través de las cuales se niega el carácter abusivo de las relaciones,
viéndolas como “normales”, negándose la existencia del abuso, teniendo la víctima que aceptar que el
abuso intrafamiliar no es abuso. Perrone (1997) plantea que en los sistemas familiares donde se
producen abusos sexuales, todos los miembros de la familia se relacionan basados en la ley del
silencio, estando prohibido hablar acerca de las conductas abusivas, encontrándose la familia bajo la
influencia del dominio abusivo del “abusador”, quien controla la relación poniendo en un estado de
trance a toda la familia, los cuales producto de la interacción abusiva, pueden llegar a justificar y/o
negar la violencia del otro.
Bowen plantea que las disfunciones severas en el ámbito físico, emocional o social son el resultado
final de un problema emocional que se ha estado desarrollando en la familia por muchas generaciones.
En el curso de múltiples generaciones, el contraste entre el nivel básico de Diferenciación de varios
segmentos de la familia es cada vez mayor, teniendo algunas ramas de la familia menores niveles de
Diferenciación que sus ancestros, mientras que otras tienen un mayor nivel de Diferenciación que ellos.
Los cambios en los niveles básicos de Diferenciación a través de las generaciones se pueden manifestar
de diversas formas, teniendo los miembros menos diferenciados mayores niveles de ansiedad crónica,
menos adaptabilidad al estrés y mayor posibilidad de experimentar un amplio rango de problemas
humanos, los cuales pueden ser progresivamente internalizados, como la esquizofrenia, o
progresivamente actuados, como las disfunciones sociales (Kerr, M., 1981). Desde esta perspectiva, los
comportamientos abusivos pueden ser vistos como un síntoma del funcionamiento de la familia en el
72
tiempo, como uno de los muchos síntomas posibles relacionados a estas condiciones en las relaciones
familiares. Desde la Teoría de los Sistemas Naturales se plantea que el hijo(a) más envuelto
emocionalmente en una familia nuclear absorberá y generará grandes montos de ansiedad crónica. En
el caso de las familias con abuso sexual intrafamiliar se puede pensar que la ansiedad será
absorbida principalmente por la persona abusada, la cual tendrá menores niveles de
Diferenciación con su familia de origen y tenderá a repetir ese patrón en su propia familia
nuclear.
Otro patrón de funcionamiento que se repite en la línea materna de las familias entrevistadas donde
ocurre abuso sexual intrafamiliar es el de la ocurrencia de violencia intrafamiliar en la pareja, siendo un
gran porcentaje de las madres de estas familias testigos de la violencia conyugal entre sus padres, y, por
lo tanto, víctimas también de violencia psicológica. Esta pauta de funcionamiento también se encuentra
presente en las familias que consultan por otros problemas clínicos, y por lo tanto, no sería un patrón de
victimización específico de las familias donde ocurre abuso sexual. También se observa, que en
muchas familias maternas de las víctimas de abuso sexual intrafamiliar, el maltrato físico es un
problema que se presenta frecuentemente en las familias donde existe abuso sexual intrafamiliar, pero
esta situación también se presenta en los otros tipos de familia, aunque con menor frecuencia, y por
tanto la repetición del maltrato infantil tampoco sería especifico de las familias con abuso sexual.
La violencia conyugal y el maltrato infantil estuvo presente con menor frecuencia en la línea paterna de
las familias con abuso sexual entrevistadas, lo cual hace suponer que las relaciones violentas se
transmitirían transgeneracionalmente a través de las madres de los hijos(as) víctimas de abuso
sexual.
En relación a las pautas vinculares multigeneracionales fue posible observar que en las familias donde
ocurre abuso sexual intrafamiliar, las relaciones con la familia extensa de ambos progenitores son
esencialmente negativas, presentando un patrón de relaciones distantes y conflictivas entre los
distintos miembros de la familia, y por lo tanto, son familias que presentan menos relaciones
vinculares con las respectivas familias. En la literatura también se ha planteado que el aislamiento
social y las escasas redes externas de apoyo, serían características de las familias donde se produce
abuso sexual. El aislamiento reduciría la intensidad de la supervisión social, favoreciendo una
73
percepción más “normal” y una menor desaprobación de los comportamientos abusivos al interior del
sistema familiar (Serrano, J., en Abarza, P., 2000; Morales, M., 2001; Álvarez, K., 2003).
De acuerdo a la teoría de Bowen, la falta de contacto emocional con la familia de origen promueve
niveles más bajos de adaptabilidad al estrés, aumentando los niveles de ansiedad y la vulnerabilidad a
desarrollar síntomas y disfunciones (Bowen, M, 1889). Se puede pensar que en las familias donde
ocurre abuso sexual intrafamiliar el aislamiento de la familia extensa aumenta los niveles de ansiedad
crónica y la fusión y dependencia en las relaciones familiares nucleares, lo que favorece el que los
miembros de la familia perciban la distancia y los cambios en las relaciones como amenazas, y utilicen
la agresión para manejar y responder a las amenazas percibidas.
Bowen, M. (1989) plantea que existen muchos tipos de patrones relacionales en las familias que se
transmiten a través de las generaciones, siendo una de las más importantes las pautas de distancia
relacional. Estos patrones reflejan la reactividad de los miembros de la familia unos con otros, y por lo
tanto, mientras menos Diferenciados los miembros de la familia mayor son las escaladas de ansiedad,
aumentando las respuestas automáticas y espontáneas en las relaciones, lo que favorece la agresión, la
distancia y la triangulación en las respuestas relacionales a través del tiempo. Las pautas vinculares
tienen que ver con el apego emocional irresuelto con los padres y la manera como los individuos
manejan el apego. Mientras más bajo el nivel de Diferenciación, mayor la vinculación no resuelta, y
mayor vulnerabilidad para repetir la pauta seguida con los padres, con sus hijos(as), y mayor la
probabilidad de desconexión emocional entre ellos.
Un patrón vincular que se repite en la familia materna de las familias con abuso sexual entrevistadas,
son las relaciones distantes o conflictivas entre la madre y sus hijos, viéndose alterada la relación
de apego entre ellos, lo cual se transmite de generación en generación. Este patrón vincular no
estuvo presente en la línea paterna de las familias con abuso sexual entrevistadas. Además se observa
que como ninguno de los padres cumple adecuadamente con su función parental de nutrición y
cuidado, otras personas de la familia de origen asumen este rol, confundiéndose los límites entre las
generaciones, pauta de relación que también es transmitida a través de las generaciones, repitiéndose
las relaciones triangulares entre los padres y los abuelos.
74
Los resultados indican que en las familias maternas de las familias con abuso sexual entrevistadas, en
las historias de crianza han predominado elementos negativos en las relaciones con las figuras de apego
o no han existido figuras de apego estables, siendo víctimas de varias situaciones de desprotección y de
malos tratos. De esta manera, las madres de las víctimas de abuso no recibieron los cuidados
materiales, afectivos, sociales y culturales requeridos, viviendo en familias donde la autoridad se
ejercía en forma abusiva. Así, un elemento clave en la comprensión de los patrones relacionales
abusivos, es el patrón de apego entre madres e hijos.
Navarro, C. (1998) observó en las madres de víctimas de abuso sexual incestuoso un modelo de apego
inseguro y un vínculo altamente conflictivo y de gran relevancia con la figura materna. Las madres
entrevistadas compartían como elemento común el no sentirse queridas ni aceptadas por sus madres,
percepción que se mantenía hasta adultas existiendo una dependencia emocional respecto de sus
propias madres. En este contexto surgen las experiencias de victimización de las madres, es decir, la
construcción de una visión de sí mismas como víctimas, como una experiencia vincular, que se
transmite a través de las generaciones.
De esta manera, los resultados corroboran lo expuesto teóricamente respecto a que el vínculo maternofilial es un factor crucial para romper el círculo abusivo, y la transmisión transgeneracional del
abuso sexual intrafamiliar. Esto no significa responsabilizar a la madre en la generación del abuso al
interior de la familia, lo cual tiene relación con la sexualidad masculina y las creencias y significados
culturales que facilitan las relaciones de poder y la vulneración de los niños, sino que el resaltar la
importancia de fomentar un patrón de apego madre-hijo(a) que le permita desarrollar las competencias
necesarias para proteger y respetar a sus hijos(as).
75
6.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
El propósito central de esta investigación consistió en conocer y comparar las dinámicas familiares
nucleares y multigeneracionales presentes en las familias donde ocurre abuso sexual intrafamiliar, con
otros tipos de familias, de modo de ir avanzando en la comprensión de la problemática del abuso sexual
en el ámbito de las relaciones familiares a través de las generaciones. No es difícil pensar que las
familias donde ocurre abuso sexual en su interior, son diferentes de aquellas familias que no consultan,
sin embargo, el avanzar en la comprensión de cuánto y cómo estos patrones familiares difieren de las
familias con otros problemas clínicos ayuda a clarificar los patrones interaccionales presentes en las
familias con abuso sexual intrafamiliar.
De los resultados obtenidos, es posible desprender que la disfunción familiar nuclear y
multigeneracional son variables relevantes en la formulación de hipótesis explicativas del abuso sexual
intrafamiliar.
Así,
en
la
comprensión
de
este
fenómeno,
el tener en cuenta los patrones vinculares disfuncionales en la relación madre-padre-hijos y cómo estos
se relacionan con la disfuncionalidad previa en los patrones vinculares son elementos importantes a
considerar.
A partir de los resultados obtenidos en la presente investigación, se puede sostener con mayor fuerza
que los patrones familiares disfuncionales que parecen apoyar y mantener el abuso sexual al interior de
la familia son los altos niveles de ansiedad en las relaciones entre los distintos miembros, lo cual se
relaciona con una menor Diferenciación con la familia de origen; la presencia de conflictos de pareja
severos; la falta de competencia en la misión parental; las relaciones distantes y conflictivas entre los
distintos miembros de la familia nuclear y con la familia de origen; la mayor frecuencia de historias
familiares de abuso sexual intrafamiliar y las relaciones de violencia al interior de la familia nuclear.
Así, es posible observar que tanto los patrones vinculares y de funcionamiento presentes en la familia
nuclear como en la familia de origen de las familias donde ocurre abuso sexual intrafamiliar se
relacionarían con una disfuncionalidad en la eficacia en el rol parental asociado a una disfuncionalidad
previa en los procesos vinculares y trastornos del apego que se transmiten de generación en generación.
De esta manera, el abuso sexual intrafamiliar debiera ser entendido como un fenómeno relacional
complejo que se desarrolla en el tiempo y en un espacio vincular, considerándolo como un proceso
relacional, que transgeneracionalmente se relaciona con experiencias de carencias afectivas tempranas.
76
Es importante señalar que las diferencias entre los tres tipos de familias resultaron cuantitativamente
importantes. Aún cuando en los tres tipos de familia se encontraron patrones relacionales y de
funcionamiento disfuncional, las familias donde ocurre abuso sexual intrafamiliar, presentaron pautas
vinculares y de funcionamiento más intensas y más severamente disfuncionales.
Este estudio ayuda a avanzar en la comprensión de cómo las conductas abusivas sexualmente son
toleradas, apoyadas y mantenidas dentro de la familia, así como en el diseño de estrategias de
prevención y promoción, y en el tratamiento del abuso sexual intrafamiliar. Por otra parte, resulta
interesante en la medida que son escasas las investigaciones empíricas rigurosas y sistemáticas de este
tema en Chile.
A partir de los resultados entregados es posible señalar la necesidad de desarrollar estrategias de
promoción y prevención que apunten al fortalecimiento de las relaciones de apego madre-hijo(a) y
madre-abuela, tanto en los sistemas de salud como educacionales, trabajando con mujeres embarazadas
y en el sistema preescolar, ya que las experiencias tempranas contribuyen a determinar el modo en que
construimos nuestros patrones de interacción y vinculación posteriores.
Otro aporte de la investigación radica en pensar la terapia desde un enfoque sistémico
multigeneracional. Así, las intervenciones terapéuticas deberían incluir los procesos familiares,
parentales y de pareja involucrados. Tanto en las intervenciones individuales como grupales, sería muy
importante el poder trabajar con la historia vital de victimización de las madres, con sus historias
personales, a través del relato de vida o la utilización del genograma como herramienta terapéutica,
trabajando en el proceso de Diferenciación con su familia de origen y en la resignificación y
reconstitución de los vínculos dañados con la familia nuclear y extensa. También incluir al padre en
algunas sesiones familiares para poder abordar el triángulo central de la familia nuclear que contribuye
a la mantención de las situaciones de abuso sexual al interior de la familia. El trabajo terapéutico
debiera abordar no sólo los patrones interaccionales que mantienen las situaciones de abuso, sino
también, el sistema de significados e historias familiares que se generan a partir de ellas.
Es importante señalar que las estrategias de intervención utilizadas con las familias que presentan
abuso sexual intrafamiliar en el nivel socieconómico bajo, se realizan principalmente en instituciones
públicas de salud y salud mental, existiendo una falta de recursos humanos y económicos para abordar
77
este tema de una manera integral, para evitar la transmisión transgeneracional del abuso. El trabajo con
los vínculos de apego e historia transgeneracional conlleva una nueva perspectiva, lo cual requiere de
mayor especialización y más recursos económicos para poder realizar un buen trabajo. Es por este
motivo que el tratamiento de las víctimas de abuso sexual infantil intrafamiliar debiera ser una
preocupación de salud pública.
Por otra parte, un componente esencial al momento de entender sistémicamente los abusos al interior
de la familia, es el de desarrollar un modo satisfactorio de describir y evaluar las familias. Con esta
investigación también se pretende avanzar en el desarrollo de una metodología que permite evaluar y
comparar familias, que cumple con los requisitos de la investigación psicológica, y que permite
describir la familia como un sistema total de relaciones por parte de un observador ajeno participante,
criterios esenciales descritos por López, A. (1986) para poder realizar una evaluación familiar que sirva
como instrumento de investigación.
Las limitaciones de este estudio tienen relación con el tamaño de la muestra, y con las características de
ésta, puesto que los resultados no son generalizables a la población. Otras limitaciones son la validez y
confiabilidad del instrumento utilizado, así como al hecho de haber entrevistado a familias donde ya se
ha denunciado un abuso sexual, lo que las diferencia de aquellas familias donde el abuso sexual es
todavía un secreto.
En cuanto a las proyecciones de esta investigación, sería de gran importancia seguir profundizando en
el estudio de las relaciones familiares en familias de otros niveles socioeconómicos donde se produce
abuso sexual en su interior, así como en el análisis de las creencias e ideología familiar que sustentan el
abuso. Por otra parte, se puede pensar que los patrones relacionales observados en las familias donde
ocurre abuso sexual al interior de la familia pueden ser patrones propios de las familias donde se ejerce
violencia y relaciones abusivas de poder más que específicamente relacionadas con el abuso sexual por
lo que sería relevante el poder comparar familias donde existan distintos tipos de violencia con familias
donde hay abuso sexual, siendo el tema de la sexualidad un tema significativo a considerar en el
estudio de estas familias.
78
Por otra parte, también sería importante el poder profundizar en la repetición de los patrones de apego
madre-hijo(a) a través de las generaciones, puesto que éste es un factor crucial para entender el abuso al
interior de la familia y para prevenir la transmisión transgeneracional de los malos tratos.
Así, se vuelve necesario continuar con el desarrollo de investigaciones en el ámbito del abuso sexual
intrafamiliar; que consideren variables de carácter relacional y transgeneracional, de modo tal, que
permitan ampliar y profundizar el marco explicativo existente.
79
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PRUEBA DE JUECES
Previo a la comparación de los tres tipos de familia, se sometió a criterio de jueces la pauta de
codificación de la información, basado en el instrumento de M. Mc Goldrick (1987) (anexo 2), para
evaluar el nivel de confiabilidad del instrumento utilizado, evaluando 3 jueces a tres sujetos y luego se
comparó los resultados de cada juez con el evaluador por preguntas y por familias, obteniéndose los
siguientes resultados:
Preguntas / Sujetos
Composición del hogar
Orden de nacimiento
Género de los hermanos
Frecuencia de hermanos
Momento en que nace cada hijo
Característica del niño
Posición fraterna en relación al padre del mismo
sexo
Situaciones estresantes para la familia
Adaptación al ciclo vital
Pautas de funcionamiento en la familia nuclear.
Pautas de funcionamiento en la familia materna
Pautas de funcionamiento en la familia paterna
Forma de resolver la fusión y tensión
Repetición de pautas multigeneracionales
Pautas vinculares familia materna
Pautas vinculares familia paterna
Repetición de pautas estructurales
Coincidencia de los sucesos de la vida
Impacto de los cambios de la vida
Reacciones de aniversario
Sucesos sociales, económicos y políticos
Triángulo padre-hijo
Triángulo de pareja
Triángulo de una nueva convivencia
Triángulos multigeneracionales
Equilibrio estructura familiar
Equilibrio en los roles
Equilibrio en nivel y estilo de funcionamiento
Equilibrio en recursos
Total
1
2
3
100%
100%
100%
100%
100%
75%
100%
100%
100%
100%
100%
50%
50%
100%
100%
100%
100%
100%
100%
50%
100%
100%
50%
100%
100%
75%
100%
100%
100%
100%
50%
100%
50%
50%
100%
100%
100%
75%
100%
100%
50%
100%
88,3%
100%
100%
100%
50%
75%
75%
100%
75%
75%
100%
50%
100%
50%
100%
100%
100%
50%
100%
100%
75%
100%
84,8%
100%
75%
75%
75%
50%
100%
100%
75%
100%
50%
75%
100%
75%
100%
100%
50%
50%
100%
50%
100%
50%
83,5%
De acuerdo a los resultados expuestos en la tabla se estableció un porcentaje de acuerdo entre los
jueces del 85, 08%, lo cual confirió confiabilidad al instrumento utilizado.
88
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