Religiosidad popular Identidad y tesoro del pueblo sencillo Juan

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Religiosidad popular
Identidad y tesoro del pueblo sencillo
Juan Pablo Espinosa Arce
Licenciado en Educación (UC del Maule)
Profesor de Religión y Filosofía
@juanpirancagua
Rancagua, sábado 01 de Noviembre 2014
1.0 Preliminares
Esta semana que estamos comenzando como Iglesia Católica chilena daremos comienzo a
la tradicional celebración del Mes de María (08/11-08/12). Ésta celebración es una de las
más arraigadas en la llamada religiosidad popular, experiencia de fe propia del pueblo
sencillo. El propósito de estas líneas es acercarnos conceptual y vivencialmente a lo que
constituye la religiosidad popular desde dos parámetros de comprensión, a saber, la
identidad y el que ésta constituya un tesoro que cuida y celebra el pueblo sencillo.
2.0 ¿Qué es la Religiosidad Popular?
El lugar desde el cual realizamos nuestra reflexión es el contexto latinoamericano, el cual
posee como nota constitutiva una experiencia de fe nacida de las luchas cotidianas por
medio de las cuales pueden leer el Evangelio en clave popular. Será la III Conferencia del
Episcopado Latinoamericano (CELAM) reunida el año 1979 en México la que definirá
conceptualmente esto de ‘religión del pueblo’, ‘religiosidad popular’ o ‘piedad popular’.
Ellas “son el conjunto de hondas creencias selladas por Dios, de las actitudes básicas que de
esas convicciones derivan y las expresiones que las manifiestan. Se trata de la forma o de la
existencia cultural que la religión adopta en un pueblo determinado. La religión del pueblo
latinoamericano, en su forma cultural más característica es expresión de la fe católica. Es
un catolicismo popular” (Documento de Puebla n°444).
La experiencia de la religiosidad popular es vivida preferentemente por los pobres y
sencillos, pero de igual manera abarca todos los sectores sociales. Es una vivencia de fe que
asume mucho lo corporal, de los sentimientos, de la sabiduría cotidiana. Se manifiesta en
devociones, idas a santuarios y templos, asumir la peregrinación como símbolo del caminar
humano, mandas, cantos y celebraciones comunitarias. Junto con ello presenta algunos
desafíos, como por ejemplo el purificarla de manifestaciones que van por caminos distintos
al Evangelio o la tradición de la Iglesia, el sentido de la formación de esos mismos
cristianos, entre otras. Entre una de éstas manifestaciones populares se encuentra el Mes de
María.
3.0 El lugar del Mes de María en la Religiosidad Popular
La celebración de un Mes dedicado a María en Chile tiene como origen aparente en el siglo
XIX en Santiago, específicamente en el Seminario Pontificio Mayor cuando el sacerdote
José Joaquín Larraín Gandarillas invitaba a los seminaristas a repetir esta tradición venida
de Europa. El propósito fue prepararse espiritualmente para la celebración del anuncio del
Dogma de la Inmaculada Concepción de María del año 1854, específicamente el día 8 de
diciembre. Ese es el por qué del mes.
Algunas de las expresiones más clásicas de este mes son los cantos populares, como el
“Venid y vamos todos con flores a María que Madre nuestra es”, que tradicionalmente se
canta al inicio de las celebraciones comunitarias del mes o al final de las eucaristías durante
estos treinta días. Los cantos evocan el sentido de la Historia de la Salvación en la cual
María es partícipe además de solicitar la compañía de la Madre en el caminar del Pueblo de
Dios, la Iglesia. Tenemos oraciones tradicionales como la de Inicio y Final del Mes de
María, el Rosario que con razón es llamado “la oración de los sencillos”, ya que es una
oración de fácil meditación, que se basa en Padre Nuestro, Ave Marías y Glorias. Además
es una bella síntesis de los principales acontecimientos tanto de Jesús como de aquellos en
los cuales María está presente junto a Jesús y la Iglesia.
4.0 Desafío de la identidad
La identidad ha sido un concepto muy estudiado en las últimas décadas. Ella expresa una
experiencia colectiva que permite que un determinado grupo humano se pueda diferenciar
de otros y buscar en la identidad una carta de ciudadanía. Carolina Merino sostiene que la
Religiosidad Popular como búsqueda de identidad y de tesoro propio del pueblo sencillo,
posee seis características que queremos presentar sintéticamente:
a) Sentido comunitario, es decir, favorece el encuentro entre la familia, la comunidad
parroquial, la capilla de población, la comunidad educativa o universitaria, los presos en las
cárceles, los enfermos de los hospitales, etc. Nos reunimos cada Mes de María a una hora
determinada y en un lugar convenido para orar, cantar y leer nuestra vida desde la vida y la
fe de la Madre de Dios.
b) Lazo con la tradición y la patria, ya que son determinados lugares de devoción que
históricamente han recibido a los peregrinos que buscan ese favor especial por esa
necesidad que ofrecen a Dios por medio de María. La música chilena campesina y de otras
manifestaciones del folclore siempre ha estado presente junto a la comida y la fiesta.
c) Identificación con el lugar, lo cual expresa que determinada imagen o advocación
mariana (nombre que recibe la Virgen por el lugar dónde se apareció o por el misterio de fe
que representa) es propia de la constitución del lugar y pertenece a la identidad del pueblo.
d) Sentido festivo, el cual nos dice que una de las características propias de la fe
latinoamericana es el paso obligado de la Mesa Eucarística y litúrgica a la mesa de la
comida familiar. En la mesa común se recrea aquellas tradiciones constituyentes de lo que
somos.
e) Reencuentro familiar, muy ligado a lo anterior. Se actualiza la vida en el encuentro con
otros y en ellos con Dios y María.
f) La manda, es quizás el signo más propio de la celebración del Mes de María. Los
peregrinos llegan a los santuarios y lugares de culto por aquella promesa que hicieron a la
“mamita Virgen”. Es necesario ir purificando ésta y las demás características.
5.0 Primavera en la Iglesia
El Mes de María coincide con el tiempo de primavera en Chile, y los cantos y oraciones se
encargan de imaginar la fe como flores que florecen como signos de la fe, la esperanza o el
amor. María nos invita justamente a vivir una verdadera primavera eclesial, una renovación
tanto interior como de la vivencia en comunidad. El pueblo sencillo con sus formas propias
de creencias tiene mucho que enseñarnos. Con esto la Religiosidad Popular es así llamada
la “teología de los pobres”.
Referencias
CELAM,“Documento de Puebla”, en Episcopado Latinoamericano Conferencias
Generales, San Pablo, Chile, 1993.
MERINO CAROLINA, “Religiosidad popular en la región del Maule: Un soporte de
nuestra identidad”, en Revista UC Maule, Diciembre 2007, n°27, pp. 29-35.
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