apoyo a los parlamentarios europeos

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APOYO A LOS
PARLAMENTARIOS EUROPEOS
4 / UN ACUERDO INTERNACIONAL EQUITATIVO – LA POSTURA Y LA RESPUESTA EUROPEAS
4/
UN ACUERDO
INTERNACIONAL EQUITATIVO –
LA POSTURA Y LA RESPUESTA
EUROPEAS
“En 1997 la UE acudió a Kioto con una oferta sin
la cual el Protocolo nunca habría sido firmado.
Nuestro liderazgo es igualmente necesario en
la preparación de Copenhague”.
Satu Hassi, Miembro del Parlamento Europeo
El cambio climático es un fenómeno global; mientras
que los países individuales pueden mostrar su
liderazgo reduciendo sus emisiones de gases
de efecto invernadero (GEI), en última instancia
es necesaria una solución global.
Entre el 7 y el 18 de diciembre de 2009 Copenhague
acogerá la CP15 de la UNFCCC, negociaciones
que serán vitales para los futuros esfuerzos
internacionales para combatir el cambio
climático. La CP15 es el foro en el que se debe
determinar un acuerdo global futuro para la
reducción de emisiones después de 2012
(dando continuidad al Protocolo de Kioto).
Dada la necesidad de modificar los perfiles
de emisiones entre 2015 y 2020, es crucial
alcanzar un acuerdo si queremos prevenir un
cambio climático catastrófico.
El liderazgo europeo será evaluado en virtud de
la postura negociadora que la UE lleve a
Copenhague, pero también de la rapidez y
la idoneidad de la respuesta de la UE tras el
acuerdo.
LIDERAZGO EUROPEO UNIDO Y RESPONSABLE
A pesar del cambio en la postura de Estados Unidos
desde la elección del Presidente Obama y del
impulso positivo del G8 y el G20, la UE sigue
siendo el único grupo de países con objetivos
de reducción de emisiones vinculantes para
2020 y 2050. Suecia, que liderará el equipo de
negociación europeo en Copenhague como
Presidente del Consejo de la Unión Europea, ha
expresado que “la unidad y la responsabilidad
de la UE” son vitales para que la UE desempeñe
un papel de fuerza climática positiva.
La unidad entre los Estados Miembros es fundamental
para la integridad de cualquier postura
negociadora. Hasta la fecha, la Comisión ha
adoptado un Comunicado (enero de 2009) sobre
un acuerdo climático integral en Copenhague,
seguido por debates parlamentarios (se espera
una resolución parlamentaria en octubre). La
UE también ha hecho propuestas formales a
la UNFCCC sobre el formato jurídico de un
futuro acuerdo global. Sin embargo, a pesar de
todo esto, los gobiernos de la UE aún deben
acordar una postura formal como base para las
conversaciones en Copenhague.
Esta falta de consenso ha sido objeto de considerables
críticas, sugiriendo el fracaso de Europa para
reafirmar su compromiso en un mundo que
acaba de sufrir una gran crisis económica. El
Consejo Europeo del 29-30 de octubre será
fundamental para el acuerdo de una postura
ambiciosa de la UE en Copenhague.
Es esencial que la postura de la UE esté sobre la
mesa para promover propuestas ambiciosas de
otros participantes. En ausencia de liderazgo
europeo en las negociaciones internacionales
actualmente hay un vacío. A pesar de que
muchos miran hacia Estados Unidos con
expectación, es improbable que se alcance un
compromiso definitivo en su Ley Americana de
Energía Limpia y Seguridad (que establece
un objetivo no vinculante de reducción de GEI
sobre la economía global) antes de diciembre.
Será difícil para ellos reivindicar un objetivo
ambicioso en Copenhague en ausencia de este
mandado interno. Es improbable que esperar a
ver qué posiciones toman otras partes lleve a
un acuerdo ambicioso.
Se puede considerar que la responsabilidad consta
de tres pilares: credibilidad, aceptabilidad y
equidad, y todo ello debe quedar claramente
expresado en la postura negociadora de la UE y
en cualquier acuerdo internacional para después
de 2012 al que se llegue en Copenhague. En
otras palabras, cualquier acuerdo debe ofrecer:
- compromisos de reducción acordes con la
limitación del cambio de temperatura a 2°C.
- un acuerdo aceptable para países industrializados
y recién industrializados, al que se comprometan
los países clave incluidos la Unión Europea,
Estados Unidos, Brasil, Rusia, India y China
(naciones BRIC).
- un acuerdo que ofrezca a los países en vías
de desarrollo apoyos futuros para mitigar y
adaptarse al cambio climático. 175.000 millones
de euros anuales globalmente para aliviar a estos
países para 2020 y 23.000-54.000 millones de
euros anuales para la adaptación en los países
en vías de desarrollo para 2030 son las cifras
estimadas por nuestros Ministros de
Medioambiente. Los Miembros del Parlamento
Europeo pidieron específicamente que la
UE contribuya con al menos 30.000 millones
de euros anuales para 2020 para mitigar el
cambio climático y ayudar en los esfuerzos de
adaptación de los países en vías de desarrollo.
Tal y como comentó Stavros Dimas, Comisario
de Medio Ambiente: “Sin dinero, no hay
acuerdo”.
GARANTIZAR UNA RESPUESTA DE LA
UE RÁPIDA Y SÓLIDA A UN ACUERDO
INTERNACIONAL
La legislación sobre cambio climático se centra
actualmente en obtener una reducción del 20%
en las emisiones de GEI para 2020, teniendo
como referencia los niveles de 1990. Sin embargo,
el compromiso del 20% sólo pretendió ser un
marcador para demostrar que, a pesar de la
falta de acuerdo internacional, la UE lideraría
la reducción de emisiones a partir de 2012.
El objetivo fue siempre lograr una reducción
del 30% para 2020, una vez que otros países
hubieran acordado compromisos similares.
En marzo de 2008 los Jefes de Estado y de Gobierno
firmaron un objetivo para la UE del 30% para
2020 siempre que “otros países desarrollados
se comprometan a reducciones de emisiones
comparables y los países en vías de desarrollo
económicamente más avanzados contribuyan
adecuadamente de acuerdo con sus
responsabilidades y capacidades respectivas”.
Este compromiso se reafirmó en diciembre
de 2008 cuando el Consejo Europeo confirmó
el compromiso de la UE del 30% en el marco
de un ambicioso y exhaustivo acuerdo global
en Copenhague, asumiendo que cumpla los
criterios de comparabilidad y responsabilidad.
La integridad de la posición negociadora del 30%
de la UE dependerá en gran medida de la
celeridad con la que la UE adopte un objetivo
del 30% y establezca mecanismos claros para
su consecución tras el acuerdo de Copenhague.
El método para implementar un cambio al 30%
debería quedar clarificado para finales de 2010.
Existe el riesgo de que los términos de un acuerdo
internacional puedan ser ambiguos. Por ejemplo,
es posible que no se puedan establecer
objetivos intermedios, es decir, antes de 2050.
Surge entonces la pregunta de si los esfuerzos
de otros países son comparables y suficientes
para propiciar la respuesta del 30%.
Una vez se haya acordado el cambio al 30%, se
debe definir la cobertura de este compromiso.
Se debe tratar la proporción de compensación
de reducción de emisiones permitida: a fin de
mantener el papel de liderazgo de Europa, una
elevada proporción de las reducciones debería
ser interna. También se debe establecer si
el uso de la tierra, el cambio del uso de la
tierra y la silvicultura quedan incorporados.
La respuesta oficial de la Comisión al acuerdo
de Copenhague será publicada en marzo de
2010, a tiempo para la Cumbre de Primavera
del Consejo.
Existe el riesgo de un debate excesivamente
politizado y divisivo sobre la puesta en marcha
del objetivo de reducción del 30% y los enfoques
a la mitigación que debería cubrir. Garantizar
que la UE satisface la ambición original de un
compromiso del 30% será una prueba clave de la
capacidad del nuevo Parlamento para promover
las medidas contra el cambio climático.
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