Una asociación recupera el cementerio donde se rodaron escenas

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Miércoles 02.03.16
EL NORTE DE CASTILLA
V
Sad Hill está en Burgos
:: CARLOS BENITO
Una asociación recupera el cementerio donde se rodaron escenas clave
de ‘El bueno, el feo y el malo’. Les llegan voluntarios de Italia y Francia
y han invitado a Clint Eastwood, Ennio Morricone y hasta Metallica
D
e todas las escenas a las
que ha puesto música el
recién oscarizado Ennio
Morricone, hay dos de
‘El bueno, el feo y el malo’ que se
han instalado con especial firmeza
en la memoria de los espectadores.
En la primera, el mexicano Tuco
–que, a los efectos del título, es el
feo– busca apresuradamente una
tumba en un solitario cementerio
del Oeste, mientras una soprano
canta la emocionante ‘L’estasi
dell’oro’. En la segunda, los protagonistas de la película se retan a un
duelo a tres en el centro del mismo
camposanto, un círculo empedrado donde los pasos resuenan como
en una catedral: es una de esas secuencias del cine de Sergio Leone
en las que la acción se ralentiza, dejando todo el tiempo del mundo
para que las miradas de los personajes se crucen y sus manos codicien la culata del revólver. Y de
fondo –o, más bien, en imponente
primer plano– se escucha ‘Il triello’, con su derroche de trompetas,
campanas, disonancias de piano,
timbales, castañuelas y también silencios, punteados por el ominoso
graznido de los cuervos.
El enigmático escenario es el cementerio de Sad Hill, la ‘colina triste’, y la ficción lo sitúa en algún lugar de Nuevo México. En la realidad, queda un poco más cerca: Leone rodó esas secuencias en el Valle
de Mirandilla, entre Santo Domingo de Silos y Contreras, en el sureste de la provincia de Burgos. No es
la única localización del filme en la
comarca: cerca del pueblo de Carazo está el fuerte de Betterville, el
monasterio de San Pedro de Arlanza aparece en la historia como la
Misión de San Antonio y el propio
Arlanza se disfraza de Río Grande y
acoge una batalla de la Guerra de
Secesión. ¿Cómo llegó hasta este
rincón el creador del ‘spaghetti
western’, más acostumbrado a Almería que a Castilla? El responsable
fue su jefe de producción, que ya
había rodado allí las aventuras medievales de ‘El valle de las espadas’
y supo reconocer en la serranía un
inesperado eco visual de la Norteamérica agreste.
«El paisaje sí que tiene cierto saborcillo a ‘western’, aunque ahora
mismo, con la nevada, más parece
Siberia», comenta David Alba, de la
Asociación Cultural Sad Hill, un colectivo que se ha propuesto recuperar los escenarios burgaleses de ‘El
bueno, el feo y el malo’ y, muy par-
 Un miembro del colectivo, en el terreno que están
recuperando.
:: ASOCIACIÓN CULTURAL SAD
HILL
Clint Eastwood, en una
de las escenas de ‘El bueno, el feo y el malo’ rodadas en el cementerio. :: R. C.
en Burgos, y gente de la zona», detalla David. En las cinco décadas
transcurridas desde el rodaje, la naturaleza había recuperado lo que
siempre fue suyo. «Uno de nosotros tuvo que subir a una montaña
para localizar desde allí el punto
central. Se distinguía porque sobre
el círculo había crecido una vegetación diferente, con otro verdor».
 Lee Van Cleef y Clint
Eastwood charlan con un
guardia en Contreras. :: R. C.
ticularmente, el cementerio de
pega donde se vieron las caras Clint
Eastwood, Lee Van Cleef y Eli Wallach. Antes de la invasión de las
huestes del cine, allí no había más
que una dehesa virgen: «El círculo
empedrado, de unos treinta metros
de diámetro, lo construyeron entre
militares del cuartel de San Marcial,
Apadrinar una tumba
Debajo tenían que seguir estando
las piedras, así que, en octubre del
año pasado, la asociación organizó
unas jornadas de limpieza abiertas
a voluntarios para sacar la plazuela
a la superficie. Ya lo decía Clint
Eastwood en la película: «En este
mundo hay dos clases de personas:
las que tienen un revólver cargado
y las que cavan». Allí no había armas de fuego, pero sí un buen montón de azadas, y a la llamada acudieron vecinos de la zona –que pronto
se revelaron como los más hábiles
con los aperos– y forasteros desplazados desde Salamanca, Bilbao y
Madrid. «Se presentó gente muy
ilusionada: gracias a esto hemos conocido a auténticos frikazos de la
película. ¡Hemos tenido a personas
de Francia e Italia que han venido a
cavar y ver el cementerio!». Una
vez recuperado el círculo, faltaba
instalar las cinco mil cruces y lápidas que lo rodeaban, para lo que
han recurrido al ‘crowdfunding’:
por quince euros, cualquiera puede
apadrinar una tumba y elegir el
nombre que se inscribe en ella (más
información en www.acsadhill.es).
Por ahora llevan más de doscientas,
incluidas algunas que se han contratado desde lugares como Bélgica,
Estados Unidos o Belice, aunque no
empezarán a colocarlas hasta que
mejore el tiempo.
El plan es celebrar por todo lo
alto, en julio, el cincuenta aniversario de la película. Como la ambición
no mata a nadie, han invitado a
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Clint Eastwood –mañana mismo
esperan entregarle una carta a su
hijo Kyle, que actúa con su banda
de jazz en Burgos–, a Ennio Morricone e incluso al grupo Metallica,
que lleva más de treinta años
abriendo sus conciertos con ‘L’estasi dell’oro’. Pero, aun en el caso de
que estos personajes ilustres se
pierdan la oportunidad de pisar Sad
Hill, no faltarán voces autorizadas
que evoquen el rodaje: «Aquí la
gente lo tiene muy presente, lo han
mitificado –explica David Alba–. Te
cuentan cómo tomaban vinos con
Clint Eastwood y cómo se llenó
todo de italianos, de americanos, de
militares del cuartel. Los extras cobraron trescientas pesetas al día,
que para la época estaba muy bien:
se rodó en julio y dicen que aquel
verano la siega la hicieron las mujeres». Los hombres, igual que los tres
pistoleros de la película, estaban
muy ocupados buscando fortuna
en el Oeste.
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