El qué dirán (las apariencias)

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26 de Julio de 2005
El qué dirán (las apariencias)
Introducción: En un campamento intentamos crear una “minisociedad” a
la que todos contribuimos con nuestro buen hacer. Durante el día, en todo lo que
hacemos, ponemos todo nuestro empeño para crear un buen ambiente y no
molestar a nuestros compañeros. Para poder hacer esto debemos conocer
nuestros defectos, aunque hay otra cosa más importante: tenemos que conocer
nuestras virtudes para poder ponerlas en práctica.
Texto: Testamento dirigido a los hombres de Raúl Follerau antes de morir
“Lego heredero universal a la juventud de todo el mundo... Aquella que ha
recibido el don de la fe, a la que se comporta como si creyese, y a la que cree
que no cree. Existe un cielo para todos. Cuanto más se acerca el final de mi vida,
más siento el deber de deciros que sólo amando salvaremos la humanidad, y
repetiros que la mayor desgracia que os pueda ocurrir es la de no ser útiles a
alguien y que vuestra vida no sirva para nada. Es necesario actuar a fuerza de
amor, a golpes de amor.
Alejaos de aquellos que todo lo resumen, lo explican y lo expresan en
billetes de Banco. Aunque sean hombres inteligentes, son los hombres más
estúpidos... Sed ricos de la felicidad de otros...
La única verdad es amarse. Amaos los unos a los otros, amad a todos.
No a horas fijas sino para toda la vida. Amad a los pobres y a los
afortunados...amad a los desconocidos; amad al prójimo, al que está cerca de
vosotros y también al que está muy lejos. No lograréis pacificar el mundo si no es
enriqueciendo su corazón. Que no os cause temor lo que puedan decir de
vosotros, sed sinceros con vosotros mismos y con el mundo, sed una luz que seguir
hoy. ¿Y mañana? El mañana sois vosotros.”
Un ejemplo a seguir; Hch 5, 27-33:
“...Les trajeron, pues, (a los apóstoles) y los presentaron en el Sanedrín. El
Sumo Sacerdote les interrogó y les dijo: “Os prohibimos severamente enseñar en
ese nombre, y sin embargo vosotros habéis llenado Jerusalén con vuestra
doctrina y queréis hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre.” Pedro y
los apóstoles contestaron: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El
Dios de nuestros padres resucitó a Jesús a quien vosotros disteis muerte
colgándole de un madero.
A éste le ha exaltado Dios con su diestra como Jefe y Salvador, para
conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Nosotros somos
testigos estas cosas, y también el Espíritu Santo que ha dado Dios a los que le
obedecen.”
Ellos, al oir esto, se consumían de rabia y trataban de matarlos...”
Lee y reflexiona
Cuántas veces al día cometemos el “pecadillo” de dejar de ayudar, de
faltar a alguien al respeto, o de negar tu fe, sólo por la triste opinión de una o
unas cuantas personas, ¿verdad? A la sociedad de hoy en día no le interesa
gente con capacidad de reflexión, sobretodo gente capaz de hacer lo correcto,
como ayudar al prójimo. Es más cómodo vivir egocéntricamente, pero,
sinceramente, ¿te hace feliz? Y si lo hace, ¿cuánto dura esa felicidad?
A los apóstoles “los persiguieron y los encarcelaron” (Hch 4, 3), “les
prohibieron predicar y enseñar en nombre de Jesús” (Hch 4, 18) y “los azotaron y
castigaron” (Hch 5, 40) pero ellos siempre “salieron contentos de haber merecido
aquel ultraje en nombre de Jesús” (Hch 5, 41). Ellos no eran tan diferentes de ti o
de mí. Sólo una cosa nos diferencia: un incomensurable amor a Jesús, y una gran
fidelidad. Tú también puedes cambiar el mundo con tus obras, con tu alegría,
con tu llama.
¿A qué lado de la línea te sientes tú? Levántate, sirve, ríe, ayuda, vive, sé
feliz.
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Revisión personal del Padre Nuestro:
No digas: “Padre” si no te comportas como un hijo
No digas: “Nuestro” si vives aislado en tu egoísmo
No digas: “Que estás en los cielos” si sólo piensas en la cosas de este mundo
No digas: “Santificado sea tu nombre” si no le honras con palabras y obras
No digas: “Venga a nosotros tu reino” si te conformas con el éxito material
No digas: “Hágase tu voluntad” si no la aceptas cuando duele
No digas: “Danos hoy nuestro pan de cada día” si no te preocupas de los que
pasan hambre
No digas: “Perdona nuestras culpas” si le tienes rencor a tu hermano
No digas: “Líbranos del mal” si no quieres luchar contra el mal
No digas: “Amén” si no has entendido ni tomas en serio las palabras del Padre
Nuestro
Rezamos un Padre Nuestro...de corazón
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