El poder y el goce de los años 70 siguen presentes

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LATERCERA Domingo 1 de febrero de 2015
Sociedad
Espectáculos
Robert Plant
Cantautor inglés:
“El poder y el goce
de los años 70 siguen
presentes en mí”
R Una de las voces más
R Además, profundiza en su
influyentes de la música
popular habla con La Tercera
de su venida al festival
Lollapalooza.
Claudio Vergara
Robert Plant (66) sale de la catedral
de Santiago junto a un séquito de
cuatro personas, enfila hacia la
calle Puente, explora con la mirada un carro de mote con huesillos,
levanta su celular para tomar un
par de fotos, se mueve sin ningún
recelo entre transeúntes que pasan
por su lado y, ya sobre el final de
ruta, apenas un par de fans aislados se acercan caballerosamente a
saludarlo en las afueras de una
tienda de productos de belleza:
uno de los artistas más representativos de la historia del rock camina como un anónimo en el rincón más alborotado de la capital.
La secuencia sucedió en noviembre de 2012, cuando el inglés
se presentó con un estremecedor
show en Movistar Arena y aprovechó una mañana libre para recorrer, sin operativos de seguridad
ni ejercicios de camuflaje, los tramos elementales de la ciudad.
“Trato de hacerlo en los sitios
que voy. En Santiago la gente fue
muy acogedora, la hospitalidad
fue increíble y eso como extranjero te hace sentir muy especial.
De hecho, fue un poco abrumador
para mí. La gente me entregó mucha vibra positiva y por supuesto
que eso es bueno para uno”, admite el cantante, al teléfono con La
Tercera desde Gales, desplegando
un carácter afable incluso evidente en los primeros segundos de
entrevista; a la hora de responder
los saludos protocolares, y tras
revelar que está en la mitad del frío
y la nieve, el artista advierte: “Para
aplaudido último disco, recuerda
la impresión que le dejó un paseo
por Santiago e ironiza con la
vuelta de Led Zeppelin
mi también es un placer esta conversación, porque este es mi trabajo, esto es lo que hago”.
Puede que en el último año su
trabajo -y su placer- hayan aumentado de manera considerable. Y puede que ese bajo perfil con
que aprovechó de conocer Santiago un mediodía de 2012, sea difícil de extender en una próxima visita. Acá, el cantante encabezará
la nueva versión del festival Lollapalooza Chile, a realizarse el 14 y
15 de marzo en el Parque
O’Higgins, y que lo tiene compartiendo cartel con créditos mucho
más recientes, como Jack White,
Kings of Leon y Skrillex. Además,
24 horas después, el día 16, ofrecerá un inédito show paralelo junto al propio White en el Teatro
Caupolicán.
En el mundo, Plant lanzó en
septiembre su último título solisSU VISITA DE 2012
“En Santiago la gente
fue muy acogedora, la
hospitalidad fue
increíble y eso como
extranjero te hace sentir
muy especial”.
SUS DISCOS DE RESCATE MUSICAL
“Viví mucho tiempo en
América y extrañaba mucho
Inglaterra, las aventuras de
la isla donde nací y donde se
escuchaba mucho de esa
música”.
ta, Lullaby and... The ceaseless
roar, el testimonio de un músico
adulto guiado por otras inquietudes, cercanas a los arreglos más
exquisitos, a una técnica vocal
más reposada y a los sonidos de
Africa o Medio Oriente, ya sin necesidad de aullar, de forzar su garganta o de presentarse como esa
criatura carnal que al frente de
Led Zeppelin ayudó a perpetuar el
arquetipo del rockero joven,
atractivo e incendiario.
Con su flamante álbum, y una
trayectoria que en la última década ha presentado piezas igual de
estimulantes, el británico sepulta cualquier tipo de nostalgia y se
aferra a esa sensibilidad por la
música de raíz que exploró en algunos de sus mejores capítulos
en los 70, aunque transformándola, dibujándola con otros ángulos
y timbrando un toque de genuina
modernidad.
Como en Raising sand, el trabajo de 2007 con la intérprete country Alison Krauss y que lo hizo
ganador de Album del año en los
premios Grammy de esa temporada; o Band of Joy, el grupo que formó tres años después para rescatar standards del folk y el blues.
Desde la separación de Led
Zeppelin, casi todos sus álbumes
han tenido muy poco que ver
con el rock duro. ¿Le aburre que,
en libros o documentales, su figura se siga asociando a ese período?
Lo encuentro normal, es así. Y de
alguna manera sí está relacionado: yo toqué mucho ese tipo de
música. A veces lo sigo haciendo.
Pero el tiempo avanza y todo va
cambiando, aunque creo que el
poder y el goce de esos años siguen
presentes en mí. Es un don. Y hoy
simplemente lo tomo, lo aprovecho y lo comparto con el resto. Eso
es lo que me gusta hacer.
Sus más aplaudidos discos de los
últimos años están basados en
géneros previos al rock and roll,
como el folk o el blues. ¿Qué lo
motivó a volver en esa dirección?
Bueno, la verdad es que viví mucho tiempo en América y extrañaba mucho a Inglaterra. Ya había
pasado mucho tiempo en EE.UU.
Entonces, extrañaba las aventuras
de la isla donde nací y donde se escuchaba mucho de esa música.
Por lo que volví, me reuní con un
par de amigos y decidí que quería
poner un poco de esa energía de
vuelta, particularmente la que había conocido en mi juventud en el
Reino Unido.
¿Le sorprendieron el éxito y las
elogios para Lullaby and... ?
No quiero presumir de ello, pero
siempre tuve claro que era un ál-
bum maravilloso.
Con tantos elementos de Africa y
Oriente, ¿siente que es un disco
conectado con Led Zeppelin III
(1970), cuando su ex banda empezó a explorar esas variantes?
No, no tiene mucho que ver con
eso. Eso fue otro tiempo, otro estilo, otra era. Ahora tengo otro
tipo de experiencias, algo nuevo,
que se está gestando este año y no
en el pasado.
Su venida a Lollapalooza coincide con su paso por muchos festivales de corte más juvenil, donde la mayoría de las bandas aparecieron hace 10 o 15 años. ¿Es
una forma de sumar nuevo público y de conocer otros grupos?
Eso es, exactamente. Tú sabes, he
estado en este negocio desde los 17
años y, la verdad, siento que las
cosas no cambian, no varían nada.
O sea, es obvio que la audiencia va
cambiando, y la música también,
pero para mí estos festivales son
terapéuticos. Son una carga de
adrenalina. Son un golpe que te
permite sentirte vivo, te nutren de
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