Fantasmas de Navidad

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Fantasmas de Navidad
Érase una vez un niño llamado Joaquín, que estudiaba en un internado. El niño iba a
volver a su casa por Navidad, así que estuvo allí para celebrarla.
Cuando llegó, toda su familia se alegró de volver a verlo.
Al día siguiente, quedó con su mejor amigo, Luis, para visitar la casa de enfrente que
estaba abandonada y que según le había contado su abuela, esta embrujada.
Cuando entraron los dos amigos, de repente la puerta se abrió y los niños entraron
dentro. Estaba muy oscuro. Los niños sintieron un escalofrío al oír una música tenebrosa que
venía de la habitación de al lado. ¡Era un fantasma tocando un viejo órgano! Luis se desmayó y
Joaquín salió de la habitación como un rayo. Se dio cuenta de que su amigo no venía y regresó
a buscarlo. Le encontró tirado en el suelo e intentó reanimarlo.
El fantasma dijo con voz profunda:
-
¡Esperad! ¿No os gusta la música?
Los niños se detuvieron y respondieron, muertos de miedo, que resultaba muy tenebrosa
aquellas melodías.
El fantasma no conocía más que aquella canción. Luis, que estudiaba música, tocó para él
algunas piezas clásicas y algunos villancicos… Lo propio de la época en que estaban.
Conforme pasa el rato en aquella lúgubre casa, los niños fueron descubriendo que el
fantasma no provocaba en ellos miedo ya, así que decidieron visitarlo de vez en cuando. Juntos
cantaban las canciones mientras el fantasma tocaba su viejo órgano.
El día 24 de diciembre, los niños no le hicieron su habitual visita porque se quedaron a
celebrar la Nochebuena con sus familias.
Desde el salón de sus casas se oía de fondo el viejo órgano que entonaba los clásicos
villancicos. Los niños se asomaron a las ventanas. Era el viejo fantasma que celebraba la
Navidad con su familia.
Buen, al parecer, hasta los fantasmas celebran la Navidad.
Y colorín colorado, este navideño cuento se ha acabado.
Alex
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