El impacto de los asentamientos israelíes en el conflicto israelo

Anuncio
DERI
Doctorado de Economía y Relaciones Internacionales
WORKING PAPERS
EL IMPACTO DE LOS ASENTAMIENTOS
ISRAELÍES EN EL CONFLICTO ISRAELOPALESTINO Y EN EL PROCESO DE PAZ
Agnes Pedrero
DWP 02/2004
ÍNDICE
Introducción
1- Los asentamientos en los territorios ocupados palestinos
P. 2
P. 5
1.1 Capítulo I – El origen de los territorios ocupados palestinos
1.1.1 De los mandatos al nacimiento de Israel
1.1.2 Los territorios ocupados palestinos: partición y guerras árabe-israelíes
P. 6
P. 6
P. 9
1.2 Capítulo II – Los territorios ocupados y la política israelí
1.2.1 De 1967 a 1976, la creación del sistema de asentamientos
1.2.2 De 1977 a 1991, el Likud y el perfeccionamiento del sistema de
asentamientos
1.2.3 La política israelí en otros territorios ocupados: el Sinaí y los altos del
Golán
1.2.4 De 1991 hasta 2004, de Oslo al fracaso de la paz
P. 13
P. 15
P. 21
1.3 Capítulo III – Características y evolución de los asentamientos judíos
1.3.1 Colonias y territorios ocupados: ¿Cómo se realizan los asentamientos?
1.3.2 Colonias y colonos: ¿Cuántos asentamientos existen y de que tipo son?
1.3.3 Colonos y territorios: ¿Quiénes son los colonos?
1.3.4 Asentamientos y eventuales presiones en su construcción
P. 41
P. 41
P. 44
P. 51
P. 55
2- Impacto de los asentamientos
P. 64
2.1 Capítulo I – Efectos de los asentamientos en el conflicto
2.1.1. Los asentamientos y viabilidad de un estado palestino: recursos y
continuidad territorial
2.1.2. Asentamientos y la cuestión de la seguridad en los TOP
2.1.3. Asentamientos y crisis económica y social
2.1.4. Balance de la situación: la violencia
P. 65
P. 65
P. 29
P. 32
P. 69
P. 77
P. 86
2.2. Capítulo II – Los asentamientos y las soluciones para la paz
2.2.1. Evolución histórica de las soluciones para la paz hasta el fracaso de
paz
2.2.2. Los asentamientos en la nueva etapa: ¿perspectivas de paz?
P. 103
Conclusión
Anexos
Índice onomástico
Bibliografía
P. 111
P. 115
P. 118
P. 119
1
P. 93
P. 94
INTRODUCCIÓN
El conflicto que opone al Estado de Israel con los palestinos existe desde hace varios decenios.
Pero no podemos hablar de este conflicto en términos de una ‘guerra continua’. Al contrario,
se trata de un conflicto que calificaría de ‘intermitente’ y durante el cual se pueden distinguir
varias fases históricas que se diferencian entre sí por su nivel de intensidad conflictiva, y de
violencia. Por lo tanto, en mi opinión se puede analizar el conflicto mediante el estudio de los
cambios que ha conocido, aunque si es cierto que ciertos elementos que lo componen son
persistentes a lo largo de su historia como es la cuestión del espacio geográfico y territorial.
Desde el año 2000, el conflicto conoce una nueva fase que se caracteriza por un nivel
extremadamente elevado de intensidad de la violencia debido tanto a las acciones terroristas
palestinas como a las acciones de las fuerzas militares israelíes y de los colonos. Por eso,
como lo explica la profesora Naomi Chazan de la Universidad Hebrea de Jerusalén, el periodo
actual de enfrentamiento, cuyo inicio se sitúa en torno a la declaración de la Segunda Intifada
pero cuyas raíces y primicias son más profundas, se caracteriza entre otros por nuevos
elementos: por la “ruptura del diálogo entre los dos pueblos”, por la apropiación de la
‘agenda’ del conflicto por los extremistas de cada sociedad y por una contradicción total entre
las narrativas de las dos partes (“contradictory narratives”)1. N. Chazan cualifica estas
características como nuevas porque no existían en el periodo anterior. El periodo anterior es el
del proceso de paz que inicia en 1991 y se define como un periodo de acercamiento entre las
dos partes durante el cual estas partes intentaron por primera vez solucionar el conflicto
mediante un proceso de diálogo y de negociación. En definitiva, el conflicto ha pasado de una
fase de diálogo ‘oficial’ intenso a una fase de violencia intensa. Ahora bien, para que los
actores del conflicto vuelvan a buscar la paz a través del diálogo y para que se puedan
proponer respuestas adecuadas para solucionar el conflicto, primero es necesario entender
porqué la primera tentativa de diálogo no ha funcionado. Lo que me ha llevado a escribir este
trabajo es el interés que tengo en entender ¿por qué y cómo las relaciones entre israelíes y
palestinos han podido pasar de la búsqueda de paz a enfrentamientos muy duros, y eso en el
marco de un diálogo internacional fomentado por el proceso de paz?
Este cambio, del diálogo a la violencia, supone en mi opinión la existencia de una dinámica
en el conflicto y cuyos efectos lo animan. El propósito de mi trabajo es el análisis de esta
dinámica. Y creo que dentro de esta dinámica, los asentamientos, es decir las colonias
israelíes situadas en los territorios ocupados palestinos (TOP), tienen un papel central. Los
2
asentamientos son uno de los componentes de los estatutos finales previstos por el proceso de
paz. Pero su importancia en la dinámica que pretendo explicar no viene dada tanto por este
factor como por su relación con el territorio y la idea de estado. En efecto como se verá en el
trabajo, los asentamientos están directamente vinculados a lo largo del conflicto con el
espacio geográfico y con el control territorial. Las colonias judías no son fruto del azar, son
construcciones humanas, aunque se debe respetar la creencia judía según la cual las colonias
son parte de un plan divino. El estudio de los asentamientos nos permitirá entender sus
características, su naturaleza y la evolución de sus características lo que a su vez nos permitirá
definir cuál es la relación entre los asentamientos y el conflicto. Es cierto que los
asentamientos no son las únicas cuestiones que dificultan las relaciones entre israelíes y
palestinos, pero sí forman en mi opinión la problemática central del conflicto. En efecto, los
asentamientos son parte integrante de los TOP, es decir están construidos en los TOP y actúan
en la naturaleza de los TOP. Ahora bien, es también cierto que existía desde el mandato
británico en la zona (e incluso antes como veremos) tensiones entre israelíes y palestinos, pero
la problemática actual del conflicto surge de la ocupación territorial por Israel de las tierras
palestinas en 1967. Así, por la relevancia del aspecto territorial del conflicto, mi trabajo
pretende centrarse en la importancia particular del tema de los asentamientos, que considero
como un nodo central en torno al cual se agrupan otros elementos como el tema de Jerusalén,
el de los refugiados, el de las fronteras, el de los recursos…
Mi trabajo pretende por lo tanto analizar cómo y de qué modo los asentamientos han
impedido el éxito del proceso de paz dado que éstos no habían impedido su creación. En
definitiva se trata de entender cuales son los impactos de los asentamientos en el conflicto y
en el proceso de paz, y esto implica estudiar el impacto de los asentamientos en las relaciones
entre israelíes y palestinos.
Mi hipótesis central es que los asentamientos son una condición para explicar el
derrumbamiento del proceso de paz. Y el propósito de mi trabajo es averiguar dos puntos: el
primero, si mi hipótesis es correcta, y el segundo, suponiendo que mi hipótesis sea correcta
intentar definir si se trata de una condición suficiente o bien sólo necesaria para explicar la
reanudación de la violencia. Para llegar a averiguar si mi hipótesis es correcta, me he
planteado una serie de argumentos que he estudiado mediante los instrumentos de estudio a
mi disposición, es decir libros, revistas, periódicos, estadísticas, documentos oficiales y
asistencia a conferencias con personas implicadas en diversas etapas del proceso de paz. En el
uso de los instrumentos, surgieron dos dificultades: la primera concierne el problema del
3
idioma en el caso de documentos oficiales hebreos no traducidos, y la otra vinculada en parte
a la primera concierne la lectura de las estadísticas. La multiplicidad de estadísticas debido a
la dificultad de medir ciertos elementos en condiciones de conflicto y el difícil acceso que
tienen en ciertos casos (como es el caso de las estadísticas publicadas por el gobierno de Israel
en hebreo únicamente en ciertos casos) hacen muy difícil la tarea del investigador. Así, las
estadísticas relacionadas con datos económicos palestinos resultan ser muy heterogéneas
según las diversas fuentes. Por eso en mi trabajo me ha parecido más importante fijarme en
los datos en términos evolutivos. En cuanto a los argumentos, me he centrado en las
relaciones de los asentamientos con otros elementos: los asentamientos y la política israelí, los
asentamientos y el entorno socio-económico y político, los asentamientos y la seguridad, los
asentamientos y los ciclos de violencia. De este modo, el argumento central para sostener mi
hipótesis es la idea de que los asentamientos, debido a la degradación que crean en las
condiciones socio-económicas y políticas de su entorno y especialmente de los palestinos, son
un factor central de la violación de los derechos humanos y de la explosión de violencia que
conoce la región. En efecto, esta degradación de las condiciones de vida de las personas a
nivel individual pero también a nivel colectivo, crean una situación de violencia potencial, la
cual, por las razones que analizaremos, se ha transformado en violencia real.
La metodología del trabajo se basa en un proceso analítico formado por varias etapas. Para
llegar a mi hipótesis final, he creado una ‘cadena’ con los argumentos mencionados hace poco.
Estos argumentos se relacionan entre sí por relaciones de ‘causa-efecto’. Así, en mi trabajo
comenzaré con el argumento inicial, que es la centralidad de los asentamientos en el conflicto,
y después explicaré los diversos argumentos mencionados anteriormente, su naturaleza y sus
relaciones entre sí. De manera más general, en la primera parte de mi trabajo, analizaré de
manera histórica y descriptiva las relaciones de los asentamientos y su relación con los TOP,
y por lo tanto con el conflicto, y en la segunda parte de manera más analítica y crítica trataré
de estudiar el impacto de los asentamientos en su entorno y en el proceso de paz.
Notas
1. Conferencia de N. CHAZAN del 3 de junio de 2003 organizada por la Fundación para las Relaciones
Internacionales y el Diálogo Exterior en el marco de su ‘Foro sobre Oriente Medio y Norte de África’.
4
PRIMERA PARTE
LOS ASENTAMIENTOS EN LOS TERRITORIOS OCUPADOS PALESTINOS
Capítulo I
EL ORIGEN DE LOS TERRITORIOS OCUPADOS PALESTINOS
5
1- De los mandatos al nacimiento del Estado de Israel
TIERRA PALESTINA OCUPADA
Para entender la historia de los TOP, lo que son y lo que representan en términos territoriales
y conflictivos, es necesario explicar previamente cuál ha sido su proceso de ocupación. El
conflicto en los territorios es un conflicto de tierras, de derechos, de propiedad y de naciones.
Y es el juego de los intereses de las naciones el que está en el origen del conflicto. 1918 es el
año de la paz, del fin de la “gran guerra” europea, pero es también el de la firma del tratado de
Versailles y el de la victoria del realismo europeo.
El idealismo de Wilson, inscrito en su propuesta en ‘14 puntos’, proclamó el reconocimiento
de los derechos de los pueblos a la autodeterminación y sirvió para plasmar las aspiraciones,
que ya empezaban a surgir, de los pueblos judío y palestino. Pero no consiguió ser un frente
bastante sólido ante los realismos europeos. La gran matanza de la primera guerra mundial no
ha sido suficiente para apagar la sed de tierras y conquistas de las naciones europeas. En el
mundo de los comienzos del siglo XX, Oriente Medio y Oriente Próximo formaban
justamente una región estratégica, y Palestina1 (nombre de la provincia romana) ocupaba en
este mapa una posición central e ideal en términos de control estratégico de tierras, flujos y
comunicaciones2. Así pues, británicos y franceses ya durante el conflicto mundial y en
previsión de una victoria de los aliados sobre los imperios centrales (a los cuales estaba aliado
el imperio otomano) decidieron pactar la futura partición de esas tierras. Las tierras de
Palestina eran al comienzo del siglo XX una parte del califato del imperio otomano. El juego
de las diplomacias finalizó con el acuerdo secreto Sykes-Picot3, que otorgó las actuales Siria y
Líbano a Paris, y Mesopotamia (Irak) a Londres mientras que el destino de las tierras
palestinas se reservaba, en principio, a una “administración internacional” que se habría de
configurar en los últimos momentos con los aliados y con los representantes árabes4.
Por otra parte, y con el objetivo de acelerar el proceso de desmantelamiento del imperio
otomano, los británicos dieron signos y promesas esperanzadoras, respecto a una futura
emancipación nacional, tanto a los judíos en 1917 con la declaración Balfour como a los
árabes5. En su lucha contra el imperio otomano, los aliados intentaron movilizar a un apoyo
local diversificado pero con las mismas aspiraciones nacionalistas.
En 1918, el imperio otomano es vencido y los británicos se hacen cargo del mandato palestino.
El mandato palestino fue inmediatamente dividido en 1922 por Londres en dos regiones:
Palestina y Transjordania (Reino Hachemita de Jordania). Por su parte, Francia se hizo cargo
del Mandato de Siria e Egipto fue declarado independiente en 1922 por los británicos aunque
bajo ciertas condiciones. ¿Hubieran ganado los aliados sin el respaldo local judío y árabe? Lo
6
cierto es que los británicos, en su afán de ganar la guerra y conquistar más tierras, se habían
comprometido tanto con las aspiraciones nacionalistas judías como con las árabes. Estos
compromisos no tenían valor puesto que los británicos pensaban mantener el control de las
tierras palestinas. Por eso, el 24 de julio de 1922, la Sociedad de las Naciones reconoció
oficialmente el mandato británico sobre Palestina pero siempre recordando a la potencia
ocupante su deber de realizar el “hogar nacional judío” prometido en la declaración Balfour.
En 1922, la población árabe de Palestina es evaluada en 600 000 personas, la población judía
en 84 000 y la población cristiana en 70 000 6. La población es mayoritariamente agrícola
(60% de la población activa son ‘fellahs’, es decir campesinos), y existe una fuerte
concentración en la posesión de las tierras (el 50% de las tierras pertenecen a menos de 10%
de los propietarios)7. Alentado por las promesas británicas, el nacionalismo judío vio
finalmente la posibilidad de concretizarse mediante un regreso a las tierras bíblicas.
EL NACIONALISMO JUDIO Y EL ESTADO DE ISRAEL
Para entender el ideal sionista, es necesario analizar porqué nació, cómo nació y sobre todo
dónde nació. El sionismo es un proyecto europeo, Europa en este contexto histórico debe
entenderse como el gran continente geográfico formado políticamente por las naciones
europeas occidentales y centrales pero también por la gran nación rusa. Aunque existían
primicias del sionismo en la América de los comienzos del siglo XIX, es verdaderamente en
esta Europa del siglo XIX y XX donde el proyecto sionista se va a concretizar, definir y
organizar en un autentico movimiento. El nacionalismo judío nació de una conjunción de
elementos: fortalecimiento de las ideas nacionalistas en Europa y desarrollo de un fuerte
antisemitismo en Europa (y también en Oriente Próximo) que se manifestaba por masacres,
pogromos, procesos judiciales… Estos últimos elementos dramáticos tuvieron un papel
revelador en la conciencia política de personalidades europeas judías hasta ahora en búsqueda
de una integración judía, y que a partir de este periodo se dedicaron enteramente a la causa
sionista como es el caso del austriaco Theodor Herzl8. Esta concienciación se tradujo por la
afirmación de dos principios. El porvenir judío sólo se puede resolver en una base colectiva.
El pueblo judío necesita construir su propio espacio político pero paradójicamente con la
ayuda de las naciones europeas. Así nació la concepción de un estado de Israel como
necesidad vital para el futuro de la comunidad judía. El sionismo es la expresión de esta
necesidad, de esta creencia9. Una vez el concepto elaborado, la comunidad judía se organizó
mediante instituciones destinadas a concretizar el sionismo, el cual poco a poco se transformó
en un verdadero programa. El programa sionista de Basilea, verdadero programa oficial hasta
7
la creación del Estado de Israel en 1948, estableció los objetivos del sionismo10. En el primer
Congreso sionista de Basilea de 1897 se decidió que este congreso y los siguientes debían
constituir el “órgano supremo oficial del movimiento sionista”. El programa de Basilea
preveía lo siguiente: “El sionismo aspira a la creación en Palestina para el pueblo judío de un
hogar garantizado por el derecho público. Con este fin, el congreso prevé usar los medios
siguientes: 1) alentar de manera apropiada la instalación en Palestina de agricultores, de
artesanos y de comerciantes judíos; 2) la organización y la unificación de todas las
comunidades judías mediante instituciones apropiadas, locales y generales, conforme a las
leyes de sus países respectivos; 3) el fortalecimiento del sentimiento judío y de la conciencia
nacional; 4) trámites preparatorios en vista de conseguir de los gobiernos el acuerdo necesario
para alcanzar el objetivo sionista.”
De este modo, Palestina se convirtió en una tierra de inmigración judía. Los británicos, ante la
dificultad de dirigir el Mandato debido al aumento de violencia entre comunidades pero
también en contra de la potencia mandataria, declararon su voluntad de abandonar el mandato
en 1948 y entregaron a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) la cuestión de
Palestina. Hasta 1939, los británicos dejaron entrar sin ninguna restricción a los inmigrantes
judíos dejando entrar así a 250 000 judíos de los cuáles un 25% provenían de Alemania11.
Además hasta 1939 el Reino Unido dejó en manos de la Yishuv (nombre de la comunidad
judía instalada en Palestina) la administración de la inmigración. Durante el periodo británico,
la Yishuv creó una verdadera red de instituciones y administraciones independientes de los
británicos e inició un proceso de compra de tierras palestinas de manera legal. La existencia
de esas capacidades organizativas y reguladoras vino a ser la condición esencial para una
transición sin ninguna dificultad al Estado de Israel en 1948. En efecto en 1948 después del
plan de partición de Palestina en dos estados independientes, uno árabe y otro judío, votado
por la ONU en noviembre 1947, el Estado de Israel estaba preparado para proclamarse como
estado independiente y eso a pesar del rechazo árabe. El nacimiento del Estado de Israel es un
auto proclamo y es Ben Gurion quien lo declaró el 14 de mayo de 1948:
“Nosotros, miembros del Consejo Nacional, representantes del pueblo judío en Palestina y del
Movimiento Sionista Mundial, estamos reunidos en asamblea extraordinaria en este día que
pone término al Mandato británico en Palestina. Y, en virtud de los derechos históricos y
naturales del pueblo judío y de la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas,
proclamo aquí la creación de un Estado judío en Palestina, que se llamara desde ahora el
Estado de Israel.” 12.
8
2. Los territorios ocupados: partición y guerras árabe-israelíes
PARTICIÓN DE LA ONU
La comisión de la ONU había propuesto en 1947 dos soluciones: la creación de un estado
federal o la partición del territorio en dos estados. La Asamblea General de la ONU se
pronunció a favor de la partición, con Jerusalén como ciudad internacional y situada dentro de
las tierras del estado palestino. El estado judío tendría el 55% de las tierras, pero los judíos
hubieran estado casi en igualdad demográfica dentro de su estado, mientras que en el estado
palestino los judíos eran casi inexistentes. En total, los dos estados hubieran contabilizado
600 000 judíos y 1 363 000 árabes. La partición fue votada en noviembre 1947 por la
Asamblea General y dio lugar a la resolución 181, primer elemento de una solución de paz.
Los dirigentes sionistas supieron darse cuenta de la oportunidad histórica para declarar la
creación del Estado de Israel, momento que contaba con el rechazo árabe pero con el apoyo
internacional después de la gran tragedia judía de la segunda guerra mundial y sobre todo con
el apoyo de Estados Unidos (EE UU) y de la Unión de las Republicas Socialistas Soviéticas
(URSS), países que todavía no se encontraban enfrentados. Los sionistas supieron acomodarse
a una propuesta que no coincidía con sus ideales pero que entendieron que no iba a
presentarse más. En cambio, los países árabes supuestos defensores de los derechos palestinos
no entendieron el momento histórico y se negaron a admitir cualquier presencia judía en la
región, lo que realmente perjudicó a los derechos palestinos. Así, el Estado de Israel tuvo que
enfrentarse enseguida a la negativa de los países árabes, pero su reconocimiento inmediato
por Washington y Moscú le garantizaba un fuerte respaldo13.
El 15 de mayo de 1948, un día después de la proclamación del Estado de Israel, empezó la
primera guerra entre Israel y los países árabes. Esta guerra, denominada ‘guerra de
independencia’ (1948-49) por Israel, debe ser entendida como la máxima expresión de la
negación árabe a la existencia de un estado judío en las tierras palestinas, lo que no
significaba que los países árabes desearan ver la presencia un estado palestino. Además esta
guerra mostraba la total ausencia de flexibilidad diplomática en la posición del mundo árabe.
Esta perspectiva es importante porque caracterizó la posición árabe durante un largo periodo
del conflicto. Únicamente, más tarde, con el cambio en la posición de Yasser Arafat, es decir
de los propios palestinos, esto cambió, abriéndose así perspectivas de paz. Los países árabes
son por lo tanto, en cierta medida, responsables del bloqueo inicial de la situación en Oriente
Próximo.
9
TIERRA DE CONFRONTACIÓN
Desde la llegada de los primeros inmigrantes judíos, Palestina es territorio de confrontación
entre judíos y árabes. En Palestina, la oposición al proyecto sionista se manifestó en
resistencias ante la compra de terrenos por los recién llegados y en los años 30 en revueltas,
huelgas, movimientos de guerrillas cada vez más violentos dirigidos en contra de los judíos y
de los británicos considerados aliados de los sionistas14. Esta confrontación de los años 30
creó pautas en el conflicto: las masacres, la violencia terrorista fueron entendidos por los
israelíes como la negación árabe a su existencia y para los palestinos era la manera de
expresar su rechazo una vez fracasado el diálogo con los británicos en los años 30.
La situación actual en los TOP es el resultado de esas pautas creadas en los años 30. El
nacionalismo árabe, o ‘panarabismo’, tomó el papel de defensor de los derechos palestinos
sobre las tierras y fue encabezado por Gamal Abdel Nasser, presidente de Egipto. El
nacionalismo árabe defendió en aquel momento, y en nombre de los árabes y quizás también
de manera más discreta en nombre de las ansias territoriales de los propios países árabes
fronterizos, la existencia de un único estado, palestino, excluyendo la posibilidad de un estado
sionista. Así pues, las sucesivas guerras entre Israel y los países árabes son una continuación
natural de las primeras revueltas y toman las mismas características que estas últimas pero a
nivel regional. Y la característica principal de estos enfrentamientos (guerra de Independencia
1948-49, Campaña del Sinaí 1956 y guerra de los 6 días 1967) es la superioridad militar
israelí con sus consecuencias: más muertos árabes y más conquistas territoriales israelíes. De
este modo nacen en 1967 los ‘territorios ocupados’. En la guerra de 1967, Israel aniquiló a las
tropas egipcias, sirias y jordanas y tomó posesión de las tierras palestinas (Jerusalén,
Cisjordania y Franja de Gaza), del Sinaí egipcio y de los altos del Golán sirios. Cisjordania y
Jerusalén Este estaban hasta ese momento bajo control jordano y la Franja de Gaza bajo tutela
egipcia.
Tanto Israel como los países árabes rechazaron la responsabilidad de la iniciativa militar. Lo
cierto es que el conflicto es el resultado de un incremento de las tensiones en los dos campos.
Y lo más importante para poder entender el conflicto en los TOP hoy, es entender las
conclusiones a las cuáles llega Israel al final de la guerra. Israel percibió claramente la
imposibilidad de ser aceptado como un nuevo estado en la región y esto constituirá un
elemento decisivo en la definición de su doctrina estratégica regional. Mientras que después
de la guerra de independencia, Israel regresó parcialmente a sus fronteras anteriores, en 1967
la ocupación es total. El territorio destinado al estado palestino está bajo posesión de Israel y
10
esté último se avecinó lo más posible a sus enemigos fronterizos, en particular a Egipto. Así
pues, como veremos más adelante, la ocupación de los territorios corresponde en parte y en
origen a una afirmación de la seguridad israelí respecto a un entorno regional hostil.
La ocupación de los territorios de Cisjordania y de la Franja de Gaza plantea interrogantes
para la región. Al igual que la creación de Israel desencadenó el exilio de numerosos
palestinos, la ocupación de los TOP en 1967 fue de nuevo la señal para un nuevo exilio de
200 000 palestinos que dejaron sus tierras y se concentraron en campos de refugiados de los
países fronterizos, no muy deseosos de acogerles de manera estable. De este modo se plantean
dos preguntas respecto a los TOP: ¿Qué hacer jurídicamente con las tierras vacías dejadas por
los refugiados? y ¿Qué futuro puede tener un estado palestino sin tierra? Y para los dirigentes
de Israel se plantea además otro análisis que concierne al uso de las tierras ocupadas, tierras
en parte vacías debido a la huida de refugiados y en gran parte habitadas por palestinos. En
1967, con la ocupación de los territorios, más de millón y medio de nuevos palestinos forman
parte del territorio administrado por Israel 15 pero sin ser ciudadanos de éste último16.
Ante estas preguntas, la ONU decidió reaccionar y el Consejo de Seguridad de la ONU votó
la resolución 242 el 22 de noviembre de 1967. La resolución 242 adoptada por unanimidad en
el Consejo de Seguridad sin ningún miembro árabe, va a dar una orientación precisa al
conflicto y a su solución mediante su filosofía de paz: ‘paz por tierra’. La resolución 242
establece claramente un vínculo entre el despliegue de las tropas israelíes y la paz, la
seguridad en la región.
Notas
1. En el mandato británico, ‘Palestina’ correspondía a la región geográfica formada por el actual Israel, por los
TOP y por Transjordania. Pero muy rápidamente, en 1922 Gran Bretaña se deshace de Transjordania y después
de la Segunda Guerra Mundial, Israel se declara como estado soberano. Así, utilizo en el resto de mi trabajo la
palabra ‘Palestina’ en referencia a la región geográfica formada por los TOP.
2. Gresh A., p. 49.
3. El 16 de mayo de 1916, y después de varios meses de negociaciones entre Paul Cambon, embajador de
Francia en Londres y Edward Grey, secretario de estado en el Foreign Office, Francia y Inglaterra firmaron el
acuerdo Sykes-Picot.
4. Bastenier M. A., 1991, p.21.
11
5. El 2 de noviembre de 1917 la declaración Balfour añade un elemento más de complejidad al futuro político
del Oriente Próximo declarando: “His majesty's government view with favour the establishment in Palestine of a
national home for the Jewish people, and will use their best endeavours to facilitate the achievement of this
object, it being clearly understood that nothing shall be done which may prejudice the civil and religious rights
of existing non-Jewish communities in Palestine, or the rights and political status enjoyed by Jews in any other
country.”
6. Colección de varios artículos de prensa de Le Monde, seleccionados y presentados por Ajchenbaum Y. M.,
ver la introducción.
7. Gresh A., p. 50.
9. Para saber más sobre los conceptos del sionismo, ver Kaminsky C., Kruk S.
10. Milman R. [1998]: “Le congrès de Bâle de 1897” in Colección de textos de varios autores, introducción de
Dieckoff A.
11. Colección de varios artículos de prensa de Le Monde, seleccionados y presentados por Ajchenbaum Y. M.,
ver la introducción.
12. Bastenier M. A., 2002, p. 61.
13. ‘Estado de Israel’ es el nombre oficial pero utilizare en el trabajo la denominación ‘Israel’ por comodidad de
escritura pero no supone por mi parte la negación del Estado de Israel.
14. Gresh A., p. 58.
15. Bastenier M. A., 1991, p.99.
16. Los árabes que viven en el territorio israelí (el de antes de 1967) sí tienen la ciudadanía israelí.
Capítulo II
LOS TERRITORIOS OCUPADOS PALESTINOS Y LA POLÍTICA ISRAELÍ
ASENTAMIENTOS Y POLÍTICA
12
Con el objetivo de relacionar el conflicto con los asentamientos judíos resulta imprescindible
analizar cómo son los asentamientos, cuál es su origen, cómo han sido modelados. Pero para
poder explicar cómo son los asentamientos y quiénes son los colonos, se debe analizar cuáles
son las razones que han motivado su construcción. Por eso la política es un actor central.
Ahora bien, la planificación de los asentamientos está, como veremos, estrechamente
vinculada a la política israelí respecto a los territorios ocupados. En función de la solución
política dada a los territorios se creó la planificación política y administrativa de políticas más
concretas (económicas, sociales, de seguridad…) en los territorios, entre las cuáles esta la
política de asentamientos.
Pero veremos que, precisamente la relación entre lo que podríamos definir como el objetivo
político en los territorios y la política de asentamientos ha ido cambiando desde 1967. Esto ha
tenido efectos notables sobre el conflicto y el proceso de paz. En el marco de la planificación
política y estratégica, los gobiernos establecen una secuencia lógica: primero se definen los
intereses estratégicos y después se intentan alcanzar mediante diversos objetivos. Así los
objetivos definen a su vez estrategias que se concretizan por medio de políticas determinadas.
Este capítulo intenta mostrar que esta planificación no ha sido siempre la misma. Así, en un
primer momento, la voluntad e intereses israelíes de ser un estado con importancia en la
región han implicado la definición de un objetivo político: mantener los territorios bajo
administración israelí. Veremos que en este marco, la política de asentamientos es una
consecuencia directa del objetivo estratégico. En cambio, en un segundo momento, ésta
relación cambió, de forma que la política de asentamientos impidió la creación de un objetivo
político independiente respecto a los territorios (en este caso es la política de asentamientos la
que dicta las otras políticas en los territorios como son las políticas económicas, sociales, de
seguridad…). Esto impide a Israel adoptar una nueva estrategia en los territorios y por lo tanto
bloquea el proceso de paz. Existe una desregulación política del sistema creado en torno a los
asentamientos, al desajustarse crea disfunciones que originan a su vez elementos de
conflictividad. Los cambios políticos generan disfunciones en los asentamientos. En este
capítulo analizaré los cambios políticos y en la segunda parte de mi trabajo analizaré las
disfunciones (consecuencias).
Para analizar este cambio político, el capítulo pretende definir las características de las
estrategias en los territorios y su influencia en la política de colonización. Para llegar a este
objetivo me ha parecido interesante analizar las principales referencias ideológicas que han
influido en los diversos gobiernos y por otra parte me pareció interesante definir cuáles han
13
sido las estrategias en los territorios en función del papel del ministro de defensa1. En efecto
el papel del ministro de defensa es importante dado que éste tiene la misión de supervisar y
dirigir la administración civil y militar en los TOP. Pero a partir del año 1981 con el fin del
gobierno militar en los territorios, y sobre todo con el inicio en 1991 del proceso de paz, el
análisis de la estrategia implica, en mi opinión, escoger una visión más global sobre el
gobierno israelí2.
EL EXPANSIONISMO TERRITORIAL Y EL GRAN ISRAEL
Para Ben Gurion ya existía una relación entre la idea de un estado con fronteras seguras con la
necesidad de recuperar todos los territorios “bíblicos” judíos. El sionismo es una ideología, un
movimiento cuyo objetivo es crear una entidad política judía independiente en Palestina. Pero
en la consecución de este objetivo divergen las posiciones en cuanto a las condiciones y a los
instrumentos. En la fase pre-estatal de Israel, no existía una unanimidad en el seno de la
comunidad judía en cuanto a la creación de un estado de Israel como solución política al
sionismo. Pero, poco a poco, los partidarios del proyecto estatal tomaron más poder dando
lugar a la declaración de 1948. Esta fecha marcó la aceptación de esta visión política, pero la
rápida victoria militar de 1967 reabrió el interés por la idea del ‘Gran Israel’ y refortaleció el
mesianismo religioso y el pensamiento ultra nacionalista3. La victoria de 1967 marca la
confianza en el modelo militar/colonizador4. La preocupación anterior a la guerra, la victoria
militar fácil, la derrota total de los árabes y su expulsión más allá de sus fronteras y la
‘recuperación’ de las tierras bíblicas dieron una nueva confianza y un nuevo impulso a la idea
de que Israel tenía que ser un estado cuyas fronteras debían de ser bíblicas. Este movimiento
de expansión territorial, ya existente antes de 1967, aprovechó la victoria para recuperar los
sentimientos nacionalistas de los diversos grupos sociales de la población y se plasmó en
todos los partidos políticos de Israel. Por eso se puede rechazar la creencia de que únicamente
los partidos de derecha y extrema derecha desarrollan este expansionismo territorial. Cada
partido tiene en cuenta esta influencia y la desarrolla según su propia identidad. De este modo
nacieron varias aproximaciones al expansionismo territorial y por lo tanto varias políticas de
asentamientos en los territorios ocupados.
1- De 1967 a 1976 – Creación del sistema de asentamientos en los TOP
NACIONALISMO, SEGURIDAD DEL ESTADO Y MOVIMIENTO DE LA GRAN
TIERRA DE ISRAEL (MGTI)
14
En los años 70, el maximalismo territorial se articuló principalmente en torno al MGTI creado
en octubre de 1967. El MGTI tuvo un impacto importante en la política socialista después de
1967 dado que muchos laboristas (incluso principales dirigentes) apoyaron sus ideas como
por ejemplo en el Manifiesto de 1967, que exponía cuál debía ser la relación de Israel con los
nuevos territorios: una relación total que impidiera renunciar a estos territorios5. El MGTI es
un movimiento laico de élite a favor de un estado de Israel fuerte y verdadero protagonista en
la región de Oriente Próximo y Oriente Medio lo que implica un expansionismo territorial y
militar. Al MGTI y a sus principales exponentes les motivaban dos ideas. La primera idea se
enfocaba hacia la metodología de la acción: el activismo. Este último implicaba una actitud
militante del estado a favor de la realización del Gran Israel mediante una política de
colonización y una política de dureza respecto a los árabes. En este enfoque, los
asentamientos juegan un papel de fijación y protección de las fronteras del estado. Las
fronteras políticas deben ser protegidas por fronteras de seguridad. El nacionalismo impregna
también la corriente sionista socialista. El nacionalismo laico y romántico, importado por los
inmigrantes judíos de la Europa central y de Rusia se centró en el debate del uso de las tierras
y de la cuestión de la población. El tema de la población es esencial en la cuestión de los
territorios ocupados y de los asentamientos. En efecto, la guerra de 1967 ‘entregó’ a Israel
territorios poblados mayoritariamente por árabes, un hecho que creó un gran dilema en las
políticas del Labor y de los otros partidos de izquierda (Mapaï, Mapam, Ma’Arakh), dilema
denominado por el Likud “contradicción socialista”. En efecto el MGTI declaraba que no era
posible ningún estado israelí sin una mayoría demográfica judía y enunciaba también la idea
de que las tierras sólo podían fructificar con el trabajo de los judíos; así, pensadores del MGTI
como Dov Yosefi y Eliezer Livneh se mostraban a favor de un traslado de las poblaciones
locales. Para incitar a los árabes a dejar sus tierras, el MGTI sugirió varios métodos; métodos
que fueron retomados por el Likud más tarde, dado que muchos del MGTI pasaron a los
partidos de derecha en los años posteriores. En cambio, mientras que los socialistas estaban de
acuerdo con el objetivo principal de ocupación de las tierras, su política sufrirá la negativa
socialista a realizar un traslado de la población; es la denominada “contradicción socialista”.
La nación, la seguridad de la nación y el papel del estado son temas fundamentales en la
corriente sionista socialista. Esas bases ideológicas, una vez adaptadas a las realidades,
generaron la estrategia territorial de los gobiernos de izquierda de 1967 hasta 1976: es el
pragmatismo socialista. Pero antes de estudiar esas políticas, querría mencionar cuál ha sido la
influencia de los propios inmigrantes en las políticas. Los judíos europeos y rusos que
llegaron, trajeron con sí la ideología nacionalista. En la segunda ‘aliya’ (palabra hebrea que
15
significa literalmente 'el ascenso' y que representa la ‘oleada de inmigración’ hacia Israel), los
judíos provenían esencialmente de Rusia y Europa Central6. Eran jóvenes intelectuales y
universitarios que huían de los pogromos y venían impregnados de una fuerte ideología
marxista. Así, para ellos, la construcción del estado de Israel debía ser un proyecto social en el
cuál el trabajo y la colectividad tendrían un papel central. Bajo este enfoque, la nación debe
realizarse mediante la labor colectiva de los judíos, la relación con la nación es directa y se
construye por el trabajo de las tierras. Así podemos constatar matices entre el MGTI y el
socialismo. Según el MGTI los asentamientos forman las fronteras judías (fronteras de
seguridad y fronteras políticas), pero según los socialistas los asentamientos permiten ante
todo la realización, la expresión de la nación judía.
ESTRATEGIA EN LOS TOP: EL “DECIDING NOT TO DECIDE”
Inspirados por el MGTI, el objetivo de los gobiernos de izquierda respecto a los TOP será el
de guardarlos. Mi objetivo aquí es presentar la evolución de las propuestas de los ministros de
defensa y en un segundo momento analizar como se han adaptado las políticas de
asentamientos a estas estrategias. Moshe Dayan fue ministro de defensa de 1967 a 1974. Su
papel ha sido fundamental en la creación de las bases de la estrategia en los territorios. La
idea que centralizó toda su estrategia era su creencia en los derechos históricos de Israel de
estar en los territorios y su rechazo a admitir que Israel fuera un país conquistador7. Para
mantener a Israel en los TOP, su estrategia era promover la ‘coexistencia pacifica’. Esto
suponía favorecer una buena integración económica, un desarrollo económico y social común,
un bienestar general que permitiera una convivencia de los pueblos y que impidiera un
crecimiento de los extremismos. En su teoría de los ciclos de violencia y conflicto entre dos
países, el investigador Rafael Reuveny explica que los ciclos de violencia vienen
determinados por la acción del grupo de los “hawks”, grupo radical que rechaza cualquier
compromiso8. Es esta lógica que M. Dayan siguió: el terrorismo no puede tener éxito si no
existen en la sociedad las condiciones para su aceptación. Por eso M. Dayan estaba a favor de
las inversiones en los territorios y sobre todo deseaba crear una ‘administración invisible’ de
tal manera que los palestinos aceptaran la ocupación israelí como la mejor solución de entre
las no deseables. Esta voluntad de ‘buena integración’ se tradujo también por la política de
‘puentes abiertos’ que estableció para todos la libertad de circulación en todo Israel y en los
territorios. Por otra parte y para evitar un crecimiento de las amenazas a la seguridad, M.
Dayan estableció un sistema de ‘castigos’ cuyo objetivo era instigar a los palestinos para no
cooperar con las fuerzas terroristas, extremistas. Este sistema, a pesar de no haber impedido el
16
crecimiento del terrorismo, se ha mantenido hasta hoy día e incluso los distintos gobiernos lo
han ido endureciendo (destrucción de casas, expulsiones…). Veremos así en la segunda parte
del trabajo cómo los gobiernos han preferido dar prioridad a la seguridad en la resolución del
conflicto. Además, si bien es cierto que el gobierno veía como positivo el desarrollo
económico de los TOP, en cambio no permitía la libertad de actividad política, una
prohibición que igualmente se endureció poco a poco.
En 1974, Shimon Peres sucedió a M. Dayan, y hasta 1977 siguió fielmente la estrategia de
este último, pese a los cambios internos (manifestación creciente en la escena israelí del grupo
religioso y extremista Gush Emunim) y externos (radicalización de la oposición palestina). S.
Peres ya había trabajado con M. Dayan en los TOP siendo en 1969 ministro sin cartera. Pero
S. Peres siguió manteniendo el statu quo en los territorios, no adaptó la estrategia a la
situación de inseguridad creciente. Este escenario se convirtió en una situación favorable para
el fortalecimiento del partido de derecha Gahal (antiguo Herut y futuro Likud). De este modo
la inacción del gobierno es, en cierta medida, responsable de su propia salida del poder en
1977.
En el campo árabe, la mayoría de los países decidió abandonar la lucha militar después del
desastre militar de la guerra del Yom Kippur de 1973 para orientar su lucha hacia la esfera de
las instituciones internacionales e intentar de este modo que se reconocieran los derechos de
los palestinos. Este movimiento se tradujo por un reconocimiento internacional de la
Organización por la Liberación de Palestina (OLP) como único representante de los palestinos,
y el primer discurso de Y. Arafat en 1974 delante de la Asamblea General de la ONU es el
símbolo de este periodo9. Por su parte, los palestinos, después del “septiembre negro” de 1970
se distanciaron definitivamente del Reino Hachemita de Jordania y no lo reconocieron más
como actor clave para una solución política a los TOP10. En cambio en el campo israelí, el
gobierno siguió bloqueando la situación: a nivel de la seguridad fortaleció la política de
‘castigos’, la presencia militar y a nivel político mantuvo la ‘carta’ jordana. La victoria de los
nacionalistas en las elecciones municipales palestinas en los territorios en 1976 y la oleada de
huelgas en el mismo año eran señales claras, y que los gobiernos de izquierda no vieron, del
fracaso de la política de ‘administración invisible’ y de ‘buena convivencia’. La estrategia
política respecto a los territorios, entre 1967 y 1977, puede ser resumida por la expresión
utilizada por Shlomo Gazit, el “deciding not to decide”11. Esta estrategia creó crispaciones
insostenibles a largo plazo: una ocupación militar permanente en un vació jurídico y político.
DOCTRINA DE SEGURIDAD Y POLÍTICA DE ASENTAMIENTOS PRAGMÁTICA
17
¿Por qué Israel siguió esta estrategia? Inmediatamente después de la guerra, en junio 1967, el
gobierno de Unión Nacional de Levi Eshkol, dominado por el Ma’Arakh (coalición de
izquierda), anexionó la parte Este de Jerusalén mediante una ley de la asamblea parlamentaria
israelí, la Knesset. Pero esta anexión se enfrentó a una reacción internacional muy negativa
tanto a nivel de las instituciones como a nivel de los países enemigos y amigos, como EE UU,
quien no reconoce esta anexión. Por eso, el gobierno israelí elaboró una nueva estrategia para
poder mantener su control sobre los TOP. Con esta visión, era necesario crear hechos en el
terreno, y es precisamente en este contexto cuando nació la política de asentamientos. Si en
los primeros momentos, Israel no quiso realizar asentamientos, en pocos meses cambió de
opinión por varios motivos. Los asentamientos podían constituir las futuras fronteras políticas
del estado y más seguramente podrían formar las fronteras de seguridad del estado. Podemos
distinguir en esos dos motivos dos elementos importantes en la justificación de los
asentamientos y podemos ver cuál es la prioridad dada a esas justificaciones. Para los
socialistas la propiedad de los TOP no es tan importante para la existencia del Gran Israel, lo
más importante es el control de los territorios. La guerra de 1967 con ataques árabes desde el
Golán y el Sinaí ha servido de lección para demostrar la relevancia estratégico-militar de
Cisjordania. Y por eso, la seguridad toma un papel central en el pensamiento socialista. Este
pensamiento es elaborado en función de la doctrina de seguridad regional israelí. En la
doctrina de seguridad de aquel momento, el verdadero problema de seguridad no son los
palestinos sino los otros países de la región, países como Irak, Irán12. Y en función de esta
percepción, los socialistas distinguen entre fronteras políticas y fronteras de seguridad. Como
éstos actúan de manera pragmática se conforman con las fronteras políticas de la Línea Verde,
pero en cambio justifican la necesidad de mantener el control de los territorios mediante
fronteras de seguridad que van hasta las fronteras jordanas, sirias y egipcias. Estas fronteras
de seguridad crean una zona tapón desmilitarizada para prevenir cualquier ataque exterior.
Además, los socialistas pensaban que la presencia de asentamientos podía forzar a los árabes a
sentarse a la mesa de negociaciones antes de que fuera demasiado tarde. Por lo tanto no
comparto la visión expresada por autores que atribuyen a los recursos naturales de los TOP un
papel demasiado central en la política de colonización israelí. Es cierto que el recurso hídrico
es un elemento estratégico en las negociaciones israelí-palestinas pero no es el concepto clave
en la seguridad israelí13. Como veremos más adelante con el Canal de Suez y la paz entre
Egipto e Israel, elementos tan estratégicos como son los recursos naturales, su acceso y su
transporte no generan necesariamente problemas. Finalmente, se puede subrayar que el comité
encargado de los asentamientos cuenta desde sus inicios con miembros directamente
18
relacionados al movimiento sionista y a los grupos militares del Nahal (pertenecen dentro de
las fuerzas militares israelíes al ‘Pioneer Fighting Youth’) constituyendo bloques de presión14.
Por todos esos motivos, la pregunta que se hacía en aquel momento el gobierno no era, como
lo explica el investigador Geoffrey Aronson, si era necesario crear asentamientos, sino dónde
situarlos.
Así, los gobiernos definieron la política de asentamientos pragmática. Es una política
destinada a crear asentamientos esencialmente en Cisjordania dado que en aquel momento
existía en Israel un consenso en cuanto a una futura anexión de Gaza. Esta política debía
afirmar la libertad de acción de Israel en los TOP. La planificación de esta política se realizó
mediante el denominado Plan Allon15. Yigal Allon define el mismo su plan de este modo:
“We are creating a Land of Israel that is whole in the strategic context and that maintains a
Jewish State demographically.” Yigal Allon, 1969
Fuente: Foundation for Middle East Peace [2004]: “Report on Israeli Settlements in the Occupied Territories”,
vol. 12, n°1, enero-febrero 2004.
La intención principal es asegurar la seguridad del estado. Por eso, los asentamientos deben
asegurar el control del Valle del Jordán, de las cadenas montañosas, de un corredor de
Jerusalén a Jericó y del sur de Hebrón (el desierto de Judea y la región del Negev). Los
asentamientos debían formar verdaderas fronteras, muros. El plan, fiel al pragmatismo
socialista o a la “contradicción” socialista, se oponía a la creación de asentamientos en zonas
pobladas por palestinos. La misión de seguridad defensiva asumida por los asentamientos
permite explicar porqué en los primeros años los asentamientos eran sobre todo militares
(excepto el de Kfar Etzion16). Al ser militares, los asentamientos no presentaban ningún
problema legal siempre que se justificara su valor estratégico-militar. Pero muchos de estos
asentamientos pertenecían a la Brigada Nahal, y por eso muy rápidamente, y si las
condiciones de vida eran sostenibles, tenían la posibilidad de integrar elementos civiles
organizados en cooperativas17.
EMERGENCIA DE GUSH EMUNIM
Con la victoria militar de 1967 hubo un renacer de movimientos, basados en una ideología
religiosa, favorables a la creación del Gran Israel sin ninguna condición y sin ninguna
preocupación por la existencia de la población local. El grupo con más repercusión es el
movimiento ‘Gush Emunim’ (en inglés: ‘Bloc of the Faithful’) dirigido por el Rabí Zvi
Yehuda Kook y especializado en la acción militante y violenta destinada a presionar a los
19
gobiernos para que construyan cada vez más asentamientos en todos los TOP y especialmente
cerca de lugares religiosos (lo que suele corresponder a zonas palestinas muy pobladas como
es el caso de la región de Hebrón). Su principal método de acción era y es la creación de
asentamientos ‘ilegales’ (para Israel puesto que según la legalidad internacional son, como
veremos más adelante, todos ilegales). Muchas veces son sólo un quiosco o una caravana con
la mera intención de crear una situación de hecho en el terreno e incitar el gobierno a actuar.
El impacto del movimiento Gush Emunim se puede notar en el fortalecimiento de la voluntad
política de crear asentamientos en torno a Jerusalén, en Judea, en el Etzion Bloc y en Hebrón
de modo que se empezó a dibujar los primeros pasos para una continuidad territorial: desde el
sur de Hebrón (religiosamente de gran importancia para las dos religiones) hasta el norte de la
Línea Verde (asentamiento ‘Ariel’). Los gobiernos de izquierda se opusieron a los
asentamientos de Gush Emunim, y sólo en 1981 aprobó sus planes el gobierno del Likud. Los
gobiernos laboristas intentaron apaciguar el movimiento con nuevas propuestas. El Galili
Report es el resultado de esta voluntad socialista de seguir la corriente de derecha en vez de
proponer su propia solución al problema18. El Galili Report simboliza la evolución del
pensamiento socialista hasta hoy en día: un acercamiento hacia las teorías más duras de los
movimientos colonialistas, una evolución que causará su perdición política y la del proceso de
paz. En una situación tan crítica, los enfrentamientos entre poblaciones seguían creando un
escenario adecuado para la victoria del Likud en las elecciones de 1977. En total, Gush
Emunim ha creado cerca de 80 asentamientos en Cisjordania y todavía es un protagonista
influyente.
De este primer periodo, hay que recalcar el valor de los asentamientos y su función. Para una
parte de la población judía los asentamientos son la materialización de un pensamiento
importado del marxismo europeo, son la realización de ideales socialistas respecto al trabajo,
la colectividad, la propiedad… con la particularidad judía de integrar el elemento militar. La
seguridad es así mismo un elemento interno a los asentamientos colectivos, mientras que en
las colectividades rusas (sovjoz, koljoz), la seguridad era un elemento externo, ajeno e incluso
hostil a la propia colectividad. En este sentido cabe entender el propósito de seguridad
atribuido a los asentamientos por la población. Pero para el gobierno israelí, la relación entre
asentamientos y seguridad era otra: los asentamientos debían de constituir las fronteras de la
nación y protegerlas, pero los políticos no eran tan ingenuos como para pensar que las
colectividades agrícolas del Valle del Jordán podían defender el país. Como lo subrayó M.
Dayan (y más tarde Ariel Sharon), los asentamientos tienen un valor defensivo únicamente
20
porque permiten justificar la presencia de las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI) en los TOP.
La voluntad de no aparecer como una fuerza ocupante pero también de mantener el control de
los territorios implicaba colonizar esas regiones. El proceso de colonización es así una
prolongación de la estrategia global respecto a los TOP. Los gobiernos israelíes de esta
primera fase son responsables de haber creado un sistema administrativo y jurídico destinado
a colonizar los TOP, pero sobre todo son responsables de no haber creado las bases legales
para impedir una desviación del modelo inicial de colonización. Hay que destacar también
que la precaución laborista de no crear asentamientos en zonas pobladas por palestinos
muestra que los gobiernos eran concientes de la peligrosidad de los asentamientos. Pero
cometieron el error de creer que pudiera existir una coexistencia pacífica entre los colonos y
los ocupantes (aunque de manera extraña los primeros enfrentamientos muy violentos
estallaron en 1980 después de la llegada al poder del Likud, trece años después de la
ocupación), y en este sentido los partidos de derecha han sido siempre mucho más realistas:
no puede existir una ocupación pacifica entre los ocupantes y la población local.
2- De 1977 a 1991 – El Likud y el perfeccionamiento del sistema de asentamientos
En 1977, la crispación de los actores dio paso a un cambio político en Israel. La incapacidad
del Labor en hacer frente a las acciones ‘ilegales’ de Gush Emunim y el crecimiento de la
oposición palestina desencadenó cada vez más violentos enfrentamientos. En este contexto,
los israelíes dieron su preferencia electoral a nuevos partidos con soluciones más radicales en
cuanto al futuro de los TOP y a la resolución de la violencia.
EL SIONISMO REVISIONISTA
El movimiento denominado 'revisionista' dirigido por Vladimir Ze’ev Jabotinsky es la raíz
ideológica de los diversos grupos de derecha israelí entre los cuales el principal es el Likud,
creado en 1973 (proveniente del Herut y del Gahal). El sionismo de V. Jabotinsky es,
contrariamente al sionismo pragmático socialista, un sionismo extremo según el cual el estado
judío debe ser el del Gran Israel, y la única manera de defender estas fronteras es por la
creación de una ‘muralla de hierro’. Esta muralla de hierro es una expresión utilizada para
simbolizar una muralla de “bayonetas judías” defensivas, y en definitiva es una concepción
militarizada de las fronteras19. La muralla expresa la filosofía central del movimiento: el
21
rechazo de la coexistencia pacífica entre los dos pueblos y la necesidad de separarlos. La
Unión de Sionistas Revisionistas HaTzohar fue creada en 1925, su carácter revisionista se
debe a su voluntad de revisar la visión política de la dirección sionista, según ellos demasiado
pragmática, y de retornar a la línea política de T. Herzl quien pretendía reintegrar
Transjordania (desde 1922 bajo el Reino Hachemita de Jordania) al Mandato británico.
Mientras que el pragmatismo sionista tenía en cuenta las realidades políticas, entre las cuáles
la realidad demográfica es la más importante, el revisionismo sionista es un ferviente defensor
de la integridad territorial del Gran Israel. Este absolutismo ideológico no concebía un estado
judío sin mayoría poblacional en todas las tierras. Por eso, Jabotinsky militaba en contra de
cualquier acuerdo con los países árabes, a favor de una defensa militar propia y a favor de un
traslado poblacional masivo para poder realizar la “liberación” y no colonización de las
tierras20. Esas diferencias con los sionistas pragmáticos llevaron el grupo revisionista a
abandonar la Organización Mundial Sionista. Hay que subrayar que varios grupos terroristas
judíos como el Irgun o el Lehi surgieron de este movimiento político y sobre todo cabe
destacar que futuros representantes políticos del partido Herut y Likud han sido miembros de
estos grupos terroristas (Menachem Begin dirigió el Irgun).
ESTRATEGIA ACTIVA PARA GUARDAR LOS TOP
En 1977, el Likud llegó al poder y M. Begin fue nombrado primer ministro. Era un hombre
que había destacado por su apoyo a Gush Emunim. Es por lo tanto una nueva era política que
se tradujo por una nueva aproximación a los territorios y a los asentamientos. M. Begin había
sido anteriormente ministro sin cartera en el gobierno de Unión Nacional de L. Eshkol en
1967, pero con su regreso al poder pretendió acabar con las contradicciones del socialismo
respecto a la estrategia en los territorios y respecto a los palestinos.
Ezer Weizman, un sionista del ala liberal y considerado número dos del Likud, se hizo cargo
del ministerio de defensa y era encargado de definir la nueva estrategia para los TOP. Pero a
pesar de su firme voluntad de realizar un cambio radical, la situación del día al día en los
territorios no se lo permitió, como lo subraya S. Gazit, de tal manera que mantuvo la misma
política y los mismos instrumentos que los creados por M. Dayan, con el que había trabajado
en el pasado. Así, mientras que la línea ideológica del Likud defendía la realización del Gran
Israel y la anexión de las tierras palestinas, E. Weizman practicaba más bien una política
pragmática socialista. Además el periodo de E. Weizman correspondió a un momento de
acercamiento entre Egipto e Israel para encontrar una solución política tanto a las relaciones
bilaterales, a la situación del Sinaí como a la situación política de los TOP. Estos encuentros
22
dieron lugar a los acuerdos de paz de Camp David de septiembre 1978 que solucionaron la
cuestión del Sinaí pero no la de los TOP. Los “Autonomy Talks”, continuación de las
negociaciones entre Egipto e Israel, destinados a solucionar la situación política de los TOP
fracasaron dado que los palestinos no querían ninguna autonomía que no fuera sinónima de
independencia, mientras que los israelíes se limitaban a ofrecerles una autonomía parcial,
cultural y civil pero no militar. Las diferencias políticas entre E. Weizman y el resto del Herut
se hicieron aún más fuertes a lo largo de las negociaciones. Así la incapacidad del gobierno en
mantener relaciones con EE UU y el mundo árabe, en integrarse en Oriente Próximo y en
llegar a la paz han sido motivos para la dimisión de E. Weizman en mayo 1980, pocos días
después de la de M. Dayan, ministro sin cartera del gobierno21. Hay que notar que E.
Weizman no quería tampoco abandonar los TOP pero se distinguía en su manera de llegar a
esta solución, en tratar a la población local y a los países árabes tanto en el día al día como el
curso de las negociaciones22. E. Weizman pensaba que una solución válida podría surgir
únicamente si existía una implicación y un consenso de las dos partes. Este punto resulta ser
muy importante hasta hoy en día. La dimisión de E. Weizman supuso el inicio de una
radicalización de la posición israelí. Se puede decir que este endurecimiento político tuvo dos
consecuencias: el fracaso de los “Autonomy Talks” con la suspensión del proceso de paz
hasta 1991, y la afirmación de los ‘derechos israelíes’ sobre los TOP mediante una fórmula
que hizo suya el gobierno del Likud ‘autonomía de las personas, los árabes palestinos, y no de
la tierra’.
La diferenciación entre personas y tierras es una característica importante del Likud y de su
visión del conflicto. Ante la dimisión de E. Weizman, M. Begin decidió hacerse cargo de la
cartera de defensa de manera temporal hasta las elecciones de 1981 que se la entregarían a
A.Sharon. M. Begin no supo controlar las violencias y actividades terroristas que surgían de
las dos partes a pesar de tener un control militar total en los TOP y siguió aplicando la política
de ‘castigos severos’ respecto a los palestinos lo que no existía para los israelíes. Por otra
parte, M. Begin manifestó la voluntad de solucionar el ‘problema demográfico’ que
consideraba central en el conflicto. La política del Likud es en este punto radical. Dado que el
Likud no creía en la coexistencia pacífica posible entre los dos pueblos, M. Begin no estaba a
favor de la política de ‘buen desarrollo’ económico y social de los TOP promovida por el
Labor. Si los argumentos utilizados son despreciables debido a su racismo ideológico, el
razonamiento se entiende si se mira la historia de los movimientos de colonización en la cual
la violencia entre ocupantes y población local es una variable persistente23. Pero la actitud del
Likud respecto a la cuestión demográfica es totalmente privada de humanidad dado que
23
considera necesarios la expulsión legal, la adquisición de tierras y el ‘no desarrollo’ de los
TOP. A la inhumanidad de esta solución se añade una reflexión sobre el realismo de tal
propuesta, en efecto ¿cómo se pretendía realizar tal política sin esperar en retorno una
explosión de la violencia? Y si esta respuesta violenta era esperada, ¿pensaban los políticos
poder manejarla? En cualquier caso, estas propuestas, como la limitación de la libertad
política, de la libertad de circulación de los capitales, de los dirigentes políticos palestinos y la
restricción presupuestaria, reflejan un endurecimiento de las políticas existentes en los TOP.
En las elecciones israelíes de 1981, el Likud siguió defendiendo su plan de autonomía para los
TOP (autonomía para las personas y no para las tierras; autonomía cultural) mientras que el
Labor presentaba su propio plan. Este plan realmente proponía una transferencia de los TOP
en manos jordanas dado que el Labor había entendido que los palestinos jamás iban a querer
una autonomía bajo control israelí. Esta propuesta puede parecer más generosa pero tenía
todas las razones de fracasar dado que ni los palestinos ni los jordanos estaban a favor de esta
transferencia. La victoria del Likud mostró que la población israelí tampoco deseaba esta
opción, y así A. Sharon fue nombrado a la cartera de defensa por M. Begin. Habida cuenta del
pasado militar radical de A. Sharon, este nombramiento podía hacer esperar cambios radicales
en los TOP, pero A. Sharon no tuvo tiempo de realizarlos dado que el estallido de la guerra
entre Israel y Líbano no le permitió dedicarse a esta tarea. En efecto, dos años después, en
1983, se vio forzado a abandonar el gabinete después de que la Comisión Kahan de Israel
‘responsabilizó de manera indirecta’ a Israel por las masacres de palestinos en los campos de
refugiados de Sabra y Shatilla en Líbano.
Así Moshe Arens, embajador de Israel en Washington, ocupó su cargo temporalmente y la
estrategia respecto a los territorios no cambió, haciendo fracasar una tentativa de negociación
entre Israel, Jordania y la OLP. Las nuevas elecciones israelíes de 1984 no dieron ninguna
mayoría de modo que se organizó un gobierno de Unión Nacional que previa una alternancia
de dos años en la presidencia del gobierno (Labor los dos primeros años, Likud los dos años
siguientes). La cartera de defensa fue asignada a Yitzhak Rabin. Creo que esta nueva
coalición añadió el caos al inmovilismo que ya predominaba en la estrategia israelí respecto a
los TOP. Efectivamente la coalición introdujo una multitud de nuevas medidas que eran en
muchas ocasiones contradictorias: de un lado medidas que pretendían mejorar la situación en
los territorios (presupuesto, social, infraestructuras) y por otro lado medidas que restringían
las reglamentaciones sobre actividades políticas y libre circulación. El Likud mantenía su idea
de crear una recesión económica como factor esencial para una emigración palestina. Además
24
la presencia de partidos de extrema derecha en el gobierno de Unión Nacional fue una barrera
ante cualquiera tentativa de mejorar la situación en los TOP.
EL EXPANSIONISMO COLONIAL
La estrategia del Likud respecto a los territorios ha sido muy clara: los TOP debían de
permanecer bajo control israelí por motivos de seguridad dado que todavía no existía la paz en
la región. Pero sobre todo el Likud hacía especial mención a la imposibilidad de deshacerse
de los TOP al considerarlos como propios tal como lo decía Jabotinsky en su teoría de
liberalización de las tierras. Por lo tanto no se podía esperar del Likud que mantuviera la
política de asentamientos del Labor. El Labor quería crear una paz controlada esperando la
llegada de negociaciones. Del Likud sólo se podía esperar una tentativa de anexionar los TOP
de un modo posible. Para resumir, dos elementos caracterizan la estrategia en los TOP bajo el
Likud: impedir el desarrollo de la economía palestina en los TOP pero desarrollar los
territorios y crear un sistema de infraestructuras, un tejido empresarial para que los colonos
puedan trabajar en los asentamientos.
La política de asentamientos seguía siendo un instrumento de la estrategia en los TOP, pero a
diferencia de la política del Labor que limitaba la creación de los asentamientos a zonas
estratégicas y poco pobladas, la política del Likud promovía los asentamientos en cualquier
sitio. Según M. Begin, los asentamientos por todo el “Land of Israel han sido y siguen siendo
la expresión de la vitalidad permanente del Sionismo y de su visión moral”24. La planificación
de los asentamientos permite medir la implicación de los diversos gobiernos y cual ha sido el
grado de ‘naturalidad’ de este proceso. Muy rápidamente después de la victoria del Likud en
1977, Mattityahu Drobles, representante del Likud en la Organización Mundial Sionista y jefe
de la Jewish Agency’s Settlement Department publicó un plan de asentamientos para
Cisjordania. Hay que notar que en los planes de los diversos gobiernos, la Franja de Gaza no
es mencionada demasiado porque como hemos visto se preveía su anexión futura como se
hizo con Jerusalén Este y dada la poca superficie de la Franja era evidente, para todos, que los
asentamientos debían crearse prioritariamente a lo largo de la frontera del Sinaí. El
denominado Plan Drobles estableció una verdadera política de colonización, bien distinta de
la anterior, en la cual el Estado debe ser el promotor principal en la creación de asentamientos.
El plan exprime la voluntad de establecerse en todas las zonas de los TOP especialmente en
las cimas de las montañas centrales cerca de los centros poblados por palestinos25. El objetivo
era construir asentamientos comunitarios y sus infraestructuras gracias a las ayudas del estado
y sin preocuparse de la sostenibilidad financiera de aquellos asentamientos, lo que iba en la
25
misma dirección que la ideología de Gush Emunim pero en contra de los asentamientos
colectivos de la ideología socialista. El plan no fue realizado en términos numéricos pero sí en
términos ideológicos en cuanto a la creación de una red de asentamientos en todo los TOP.
Además del Plan Drobles, otras planificaciones orientaron la política. Uno de los planes más
importantes fue el plan de A. Sharon, ministro de agricultura en 1977, un plan cuyo título
expresa su filosofía, “A vision of Israel at Century’s end”, y que llamaba a una presencia de
dos millones de judíos en los territorios ocupados. El ‘Plan Sharon’, al igual que el Plan
Drobles, pretendía crear asentamientos en las zonas pobladas palestinas pero también aspiraba
a crear asentamientos urbanos. Su plan se centraba en tres regiones: en un eje norte-sur desde
los altos del Golán hasta el sur de la Valle del Jordán y hasta la costa del Sinaí, en un corredor
en torno a Jerusalén y en las poblaciones montañosas del oeste en el centro de la región de
Samaria. Los asentamientos se destinaban a crear una verdadera revolución demográfica al
igual que lo presumía Drobles:
“The disposition of the settlements must be carried out not only around the settlements of the
minorities [para Drobles, las minorías son los palestinos], but also in between them, this in
accordance with the settlement policy adopted in the Galilee and in other parts of the
country…” Mattityahu Drobles,
Fuente: Aronson G., 1996, p. 7.
Hay que notar que si el Plan Drobles no fue adoptado formalmente por el gobierno, sí fue
utilizado como guía por el ministro de agricultura (éste curiosamente podía actuar en la
cuestión tan delicada de los asentamientos mediante el Israel Land's Administration, que
según B’Tselem era responsable de la gestión del “state land” y de la financiación de las
actividades de la División sobre Asentamientos de la Organización Mundial Sionista). Otro
plan publicado en 1983 por el ministro de agricultura y por la Organización Mundial Sionista
fue el denominado “The Hundred Thousand Plan” o “Master Plan”. Su perspectiva era a largo
plazo dado que preveía, además de una planificación detallada para los años 1983-86, la
creación de asentamientos hasta 2010. El plan proponía atraer a 80 000 israelíes en 43 nuevas
colonias para poder llegar a los 100 000 colonos (excluyendo a Jerusalén Este) y además
proponía la construcción de 300 a 450 Km. de carreteras. El plazo dado para este plan muestra
claramente que el gobierno no deseaba deshacerse de los TOP y que la ocupación militar era
un pretexto para mantener el control de los territorios. En total, a pesar de la presencia del
Labor que desde su participación al gobierno de coalición intentó limitar la construcción a las
áreas de la Valle del Jordán, el ritmo de construcción se aceleró respecto al periodo anterior.
26
Además, la victoria del Likud en 1988 supuso el impulso definitivo para una construcción
desenfrenada, de tal modo que los colonos aumentaron en un 76% entre 1988 y 199226.
DIFICULTADES ENCONTRADAS: EL CASO DE ELON MOREH Y LA CUESTIÓN
DE LOS COLONOS
Durante los primeros años de la ocupación, los gobiernos utilizaban el motivo de la seguridad
para poder apropiarse de terrenos y construir asentamientos en los TOP, incluso cuando estos
asentamientos no tenían un carácter puramente militar. Hay que recordar además que en
cualquier caso esta apropiación tenía que ser temporal, y el final de la ocupación debería
suponer una vuelta de las tierras a sus propietarios originales. Así, según la organización
B’Tselem, entre 1968 y 1979, el ejercito israelí se apropió de cerca de 47 000 dunums (1
dunum = ¼ acre = 1000 m.²) de tierras privadas por motivos de seguridad permitiendo la
creación de los asentamientos siguientes: Matitiyahu, Neve Zuf, Rimonim, Shilo, Bet El,
Kokhav Hashahar, Alon Shvut, El’azar, Afrat, har Gilo, Migdal Oz, Gittit, Yitav y Qiryat
Arba27. Ante esta situación, los palestinos tenían la posibilidad de realizar una petición ante la
High Court of Justice del Estado de Israel, pero hasta el caso de Elon Moreh en 1979 la Corte
siempre rechazó estas peticiones asegurando que los asentamientos incluso civiles realizaban
una labor de seguridad para la situación en los TOP. El caso de Elon Moreh obligó los
gobiernos a cambiar esta política. Las condiciones en las que se desarrolló el caso de Elon
Moreh son un factor de explicación de este cambio. En efecto el Likud estaba creando
asentamientos por todos los territorios, lo que evidenciaba aún más la ausencia de motivos de
seguridad para justificar su construcción, y Gush Emunim, fortalecido bajo el gobierno del
Likud, revindicaba la libertad de crear asentamientos en todas partes y sobre todo sin tener
que justificarlos por falsos motivos. Gush Emunim quería acabar con la hipocresía de los
gobiernos y crear asentamientos sin escrúpulos. En junio de 1979, varios residentes palestinos
del pueblo Rujeib, cerca de Nablus, mandaron una petición a la High Court israelí protestando
por la requisición de tierras por parte de los militares en vista de construir el asentamiento de
Elon Moreh. Pero curiosamente y por primera vez, los futuros colonos y miembros del grupo
Gush Emunim se unieron a los palestinos para protestar, pero no contra el asentamiento sino
contra el motivo invocado por Israel para requisar esas tierras. Los miembros de Gush
Emunim querían que el Estado admitiera que el asentamiento no tenía ningún carácter de
seguridad defensiva y ningún carácter temporal. Y por primera vez ante esta situación que
claramente establecía la falsedad de la situación, la justicia israelí tuvo que dar la orden de
devolver las tierras a sus propietarios. Desde 1979, los gobiernos dejaron de usar la seguridad
27
como pretexto a la apropiación de tierras, salvo en la creación de carreteras sobre todo a partir
de 1994 y también a partir de la Segunda Intifada. Pero sobre todo tuvieron que crear una
nueva política: la búsqueda de ‘state land’. Un ‘state land’ es por definición propiedad de
Israel y por lo tanto éste considera que puede construir encima. Israel define el ‘state land’
mediante la ley otomana de 1858, considerada vigente en los TOP dado que el carácter de
ocupación de territorios implica el mantenimiento de las leyes locales. Hay que destacar que
Israel no tiene siempre esta lógica jurídica en cuanto a la aplicación de las leyes en los TOP
como veremos más tarde en el análisis de la legalidad internacional de los asentamientos. La
ley otomana prevé que el estado puede apropiarse de tierras que no han sido trabajadas en un
determinado número de años y tierras abandonas por unos años28. Esta decisión dificulta la
situación de los palestinos para revindicar sus derechos dado que muchos palestinos son
refugiados y no viven en sus tierras, y además resulta difícil establecer si una tierra se ha
trabajado o no. De este modo la política del ‘state land’ permitió un verdadero robo
administrativo de numerosos tierras palestinas.
En cuanto a la cuestión de los colonos, se revela otra dificultad importante en la construcción
de asentamientos y concierne a la problemática demográfica. Existía una fuerte voluntad
política en cuanto a la construcción de los asentamientos, pero en cambio los afiliados a los
movimientos religiosos e ideológicos no constituían una población suficiente para poblar
todas las nuevas viviendas. Así el estado no sólo fue constructor de viviendas, sino que para
paliar esta situación tuvo que poblar los asentamientos creando una nueva política, una
política existente hasta hoy en día. Esta política debía de incentivar el traslado masivo de
israelíes hacia los TOP. Por eso la política de asentamientos se orientó hacia la creación de
asentamientos sobre todo urbanos (los ‘dormitorios’) más atractivos por su cercanía a las
grandes urbes situadas en el interior de Israel, hacia la creación de ayudas financieras de todo
tipo y hacia la creación de un sistema de infraestructuras que permita una continuidad
territorial entre Israel y los territorios para que los colonos puedan desplazarse fácilmente. Así
el presupuesto destinado a Cisjordania en 1976 era de 3,84 millones de dólares de los EE UU,
y en 1983 el presupuesto ascendió a 34,13 millones dólares de los de EE UU. Este ascenso
presupuestario es la manifestación material de la nueva política israelí y de la ideología del
Likud respecto a los asentamientos.
3- La política israelí en otros territorios ocupados: el Sinaí y los altos del Golán
28
En 1958 con la firma de un acuerdo, la Franja de Gaza se rige por una administración mixta
palestina e egipcia. En 1967, la guerra estalla entre Israel y los países árabes fronterizos. Esta
guerra es el resultado de una escalada de violencia y tensiones en la región. Pero la guerra es
también el resultado del nacimiento y fortalecimiento del nacionalismo palestino y de
reacciones a éste por parte de los nacionalismos israelí y árabe. Hay que destacar que los
países árabes entran en la guerra divididos entre ellos. En la rápida guerra, Israel entra en la
Franja de Gaza y en el Sinaí en dos días y empieza la conquista del Golán a pesar de que Siria
haya pedido un cese el fuego. Pero éste se instaura una vez que Israel controla el territorio del
Golán. 30 000 sirios han huido del Golán, e Israel expulsa 90 000 más de manera que sólo
quedaron 7000 Druzos. A partir de este momento en el que Israel controla tanto el Sinaí como
el Golán, podemos decir que la historia de estos territorios va a divergir. La política israelí es
un factor explicativo.
¿QUÉ REPRESENTAN ESTOS TERRITORIOS PARA ISRAEL?
Según los ‘objetivos mínimos’ definidos por Israel, existen territorios que deben de pertenecer
a Israel (o por los menos a los cuales Israel debe de tener un acceso asegurado) por motivos
de seguridad. Estos son Jerusalén, la Franja de Gaza, posiciones estratégicas en Cisjordania, el
Golán, y una libre circulación en el Golfo de Aqaba y el Canal de Suez. Así el Sinaí es
interesante por su posición estratégica en la región mientras que el Golán sirve de tapón
defensivo respecto a Siria y además tiene un valor religioso que no tiene el Sinaí. Así en la
doctrina de los dos grandes partidos israelíes, existe desde el inicio un cierto consenso en
torno a la ocupación del Golán. Para el Likud, es impensable cualquier tipo de retirada del
Golán. En el Labor no se manifiesta este razonamiento tan categórico pero sí existe un cierto
consenso en torno a una no retirada del Golán, consenso que se debilita en cuanto el partido se
encuentra en dificultades electorales, en la oposición. A pesar de eso, cuando el Likud decide
en 1981 anexionar el Golán varios miembros del Labor se muestran a favor de la anexión.
Ésta anexión se justifica por motivos estratégicos. El gobierno de M. Begin consideraba que
Israel debía anexionar el Golán antes de la retirada israelí del Sinaí prevista para 1982 para
evitar una reacción negativa y militar de Egipto a esta decisión. Además M. Begin
consideraba que si Israel no controlaba el Golán, no podría luchar contra el control de Líbano
por parte de Siria. La anexión es, desde su anuncio, totalmente rechazada por la ONU que con
la resolución 497 declara esta anexión ilegal y contraria a la convención de Ginebra.
SIMILITUDES Y DIFERENCIAS ENTRE LOS DOS PROCESOS
29
De 1969 a 1970, G. A. Nasser, presidente de Egipto, inicia de nuevo una guerra de uso contra
Israel sin conseguir ningún cambio en los territorios ocupados. Esta guerra es reiniciada en
1973 por su sucesor Anouar Al Sadate que pretende tomar la sucesión del panarabismo de G.
A. Nasser. Así, Egipto se ve de nuevo acompañado por Siria en la Guerra del Kippur. Pero el
apoyo de Richard Nixon a Israel impide la victoria árabe y transforma la guerra regional en
una guerra internacional con la ‘presencia’ de EE UU, de la URSS y de la Organización de los
Países Exportadores de Petróleo. Es justamente el juego de la guerra fría entre las dos
potencias la que empuja a los países a iniciar un proceso de negociaciones bajo la resolución
338. Esta resolución pide un cese el fuego, la aplicación de la resolución 242 y el inicio
inmediato de negociaciones. Pero si en un primer momento Egipto e Israel, bajo las presiones
externas, se muestran dispuestos a negociar el mantenimiento del cerco de Egipto (a pesar de
la nueva resolución 339), las negociaciones se inician más tarde. Estas negociaciones se
organizan bajo mandato del secretario de estado norteamericano Henry Kissinger y los
acuerdos finales atribuyen al Sinaí y al Golán una función de ‘zona tapón’ y son objeto de
restricción de circulación de armamento.
La actuación inicial es la misma en el Sinaí y en el Golán pero las distintas mentalidades
políticas, tanto en Israel como en estos dos territorios, hacen que la situación final no sea la
misma.
- El Sinaí: acercamiento y paz
Con la reapertura de la navegación del canal de Suez en 1975 por A. Sadate, las relaciones se
mejoran y se inician una serie de negociaciones siempre bajo arbitraje norteamericano. De
este modo Egipto deja el paso libre a los productos que van o vienen de Israel, y éste acepta
en un primer momento retroceder hasta la línea montañosa y devolver a Egipto el control de
los campos petrolíferos. Paralelamente a la mejora de las relaciones israelí-egipcias, se
bloquean las negociaciones entre israelíes e palestinos en la Conferencia de Ginebra. La
mejora de las relaciones se traduce por los acuerdos de paz de Camp David iniciados en 1978
y firmados en marzo de 1979 en Washington. Estos acuerdos prevén una retirada de Israel del
Sinaí, el reconocimiento de la resolución 242 por las dos partes, aunque Israel no admite que
se aplique a Jerusalén Este. El principio de la resolución 242 ‘paz por tierras’ es el que ha
guiado las negociaciones y los acuerdos finales. Estos acuerdos corresponden a un tratado de
paz por separado entre Israel y Egipto: Egipto recobra la soberanía del Sinaí e Israel obtiene el
reconocimiento de un país árabe importante y una libre circulación en el canal de Suez y en el
golfo de Aqaba. Israel ha conseguido garantizar la seguridad de una de sus fronteras, pero
también ha conseguido dividir al mundo árabe, y ha debilitado el nodo central del
30
panarabismo que era Egipto. En cambio Egipto se encuentra aislado en el mundo árabe y es
expulsado de la Liga Árabe al ser considerados los Acuerdos de Camp David como una
traición para los palestinos y el resto del mundo árabe. ¿Por qué funcionó la paz entre Egipto
e Israel y no con Siria? En mi opinión existen varios motivos. Israel tenía interés en garantizar
la seguridad total y permanente del canal de Suez y sólo lo podía garantizar con una paz
duradera. Además Israel tenía interés en romper la ‘cabeza’ del panarabismo y dividir al
mundo árabe. Y sobre todo Israel considera a Siria como verdadero centro del terrorismo
sobre todo después del acercamiento entre Siria y la OLP durante la guerra en el Líbano. Por
su parte, los países árabes siempre se han visto divididos en su lucha en contra de Israel y una
paz separada no se hace extraña. Además la posición geopolítica de Egipto en la región le
permite romper momentáneamente sus relaciones diplomáticas con los países árabes, en
cambio un país como Siria no puede permitirse una exclusión de la escena árabe.
- Los altos del Golán: colonización y violencia
Paralelamente a la paz con Egipto, Israel procedió a la anexión y colonización del Golán. Esta
colonización es esencialmente agrícola y militar. En 1995 se acercaron Siria e Israel y se
empezó a perfilar la firma de un acuerdo del mismo tipo que los de Camp David. El acuerdo
preveía una devolución de los Altos del Golán pero a condición de aceptar una soberanía
limitada que incluyera el establecimiento de posiciones militares israelíes en el territorio. Este
acuerdo no correspondía por lo tanto a la filosofía ‘paz por tierras’, de modo que Siria rechazó
esta paz y así los altos del Golán siguen hoy en día bajo ocupación israelí. La imagen negativa
de Siria a los ojos norteamericanos en el contexto del 11 de septiembre y de la lucha contra el
nuevo terrorismo internacional no permite pensar en un acuerdo en un futuro próximo y en
cualquier caso, en ningún acuerdo favorable a Siria.
4- De 1991 a 2004 – De Oslo al fracaso de la paz
1991-2000. DE OSLO A LA SEGUNDA INTIFADA: LOS ASENTAMIENTOS,
AGENTES PARA GANAR LA PAZ
Primero es necesario reconstruir el marco de Oslo. Al final de los años 80, la situación
geopolítica mundial cambió radicalmente y muy rápidamente. Los cambios eran profundos y
afectaron a todas las regiones, especialmente a las regiones consideradas como ‘fronteras’ de
tensión entre el bloque capitalista y el bloque comunista. El Oriente Próximo ha sido una de
las regiones más sensibles a la guerra fria29. Por eso en 1991 la caída de la URSS ofreció una
nueva y única oportunidad para los países de la región y los países ‘patrocinadores’ de entrar
31
en un proceso de paz. Hay que añadir también que la colaboración de los países árabes con
EE UU durante la guerra del Golfo fortaleció la esperanza de estos países en cuanto a la
posición de EE UU. Así, bajo una presión externa y en un contexto general de post guerra fría
y de ilusión de un cierto ‘fin de la Historia’, EE UU sostuvo la creación de una conferencia de
paz en Madrid en octubre de 1991. Analizaremos más tarde este proceso de paz, pero se
puede mencionar que 1991 es realmente el verdadero inicio del proceso de paz, un proceso
que se intentó en 1977 con los Autonomy Talks pero que en aquel momento no reunía las
condiciones para seguir más adelante. El proceso de paz ha sido un proceso largo y duro, y es
curiosamente en este contexto de acercamiento cuando que surgieron la nueva estrategia
israelí respecto a los territorios y la nueva política de asentamientos.
En 1992, después de la victoria del Labor en las elecciones, Y. Rabin fue nombrado primer
ministro y formó un gobierno de centro izquierda30. El nuevo gobierno marcó un cambio y
paradójicamente una continuidad respecto a los gobiernos anteriores. Es un cambio porque ya
en su plataforma electoral, el Labor anunció que deseaba acabar con la política de
asentamientos de A. Sharon, ministro de viviendas y construcción de Yitzhak Shamir 31. A los
ojos de Y. Rabin, la misión de seguridad atribuida a los asentamientos en el pasado ya no
tenía sentido y además había fracasado. Y según el, sólo las tropas de IDF podían garantizar
la seguridad de Israel y de sus ciudadanos.
El ‘Fundamental policy guidelines of the Government’ formaba la base de las propuestas para
las elecciones de 1992 y entre esas promesas, el Labor anunciaba su intención de no crear más
asentamientos y de no ampliar los ya existentes. Además Y. Rabin deseaba acabar con la
visión ideológica de los asentamientos promovida por el Likud. Estos asentamientos eran
esencialmente ‘outposts’ (puestos de avanzada) instalados en zonas pobladas, especialmente
en el centro de Cisjordania, y eran destinados a asegurar la soberanía de Israel.
“I am opposed to throwing away billons on the political settlements which are nor in Greater
Jerusalem and on the confrontation lines: the Jordan Rift valley and the Golan heights.”
Yitzhak Rabin, Julio de 1992
Fuente: Aronson G., 1996, p.10.
Así las primeras declaraciones del gobierno hicieron pensar que se acabaría con la
colonización en masa. En efecto, el gobierno prometió que no se iban a crear más
asentamientos sin su acuerdo, que los colonos iban a beneficiarse de menores ayudas, que los
fondos para la construcción de carreteras en los TOP iban a paralizarse y que no se iban a
permitir construcciones privadas en los TOP32. Además, el nuevo gobierno quiso dar la
32
prioridad al proceso de paz y por lo tanto esta estrategia dejaba esperar una nueva política de
asentamientos. Pero es precisamente en este punto donde el nuevo gobierno debilitó su
posición.
Si se quiere ver algún cambio en la política de asentamientos del Labor, hay que analizar cual
es la función dada a los asentamientos. Y. Rabin quiso hacer de los asentamientos agentes del
proceso de paz. Los gobiernos del Labor de este periodo y los gobiernos que le van a suceder
adoptaron esta actitud iniciada por Y. Rabin. Así, no paralizó las construcciones, sino que las
impulsó aún más, pero orientándolas en la perspectiva socialista definida en el Plan Alon.
Durante el periodo de Y. Rabin, 9850 unidades nuevas fueron completadas en Cisjordania y
no sólo en ‘áreas prioritarias’ (ver más tarde), y 1250 en la Franja de Gaza. El objetivo era
alcanzar los 150 000 colonos en Cisjordania (excluida Jerusalén Este) lo que se logró en 1995.
El ministro de viviendas y construcción Benjamin Ben Eliezer definió el área del ‘Greater
Jerusalem’, una metrópolis que incluye Ma’ale Ephraim, Givat Ze’ev, Ma’ale Adunim, Evitar,
Gush Etzion, y dio la prioridad a la expansión de esos asentamientos para formar una
continuidad regional y territorial urbana. Así en 1995, de las 4100 unidades nuevas aprobadas
por el gobierno, 2285 se situaban en la región de Jerusalén33. En el año 1995/96, el gobierno
de S. Peres dio 3942 permisos para construcciones nuevas, una cifra que rivalizará el gobierno
de Ehud Barak con 3575 permisos en 18 meses. Por su parte el gobierno de Y. Rabin, después
de la firma de la Declaración de Principios y durante 24 meses, confiscó 220 dunums por día.
Por eso se puede decir que los gobiernos no cumplieron con sus promesas. Por una parte no
congelaron los asentamientos que ya estaban en construcción (12 000 unidades de viviendas,
de los cuales 9850 en Cisjordania, 1200 en la Franja de Gaza, 1200 en los altos del Golán de
modo que los colonos ascendieron en diciembre de 1995 a cerca de 150 000 en los TOP,
excepto Jerusalén Este, la cual contaba con 170 000 colonos)34. Pero sobre todo, el gobierno
de Y. Rabin empeoró la situación al declarar la existencia de ‘áreas vitales’ para Israel. El
término inicial es el de ‘development areas’ y más tarde se empleó el de ‘national priority
areas’. La atribución de esta característica a una región le permite beneficiarse de ayudas
estatales superiores a las otras áreas. Esas áreas representan una superficie muy importante
correspondiente a la metrópolis de Jerusalén, un área que incluye el sur del Etzion Bloc hasta
el sur de Ramallah y que va más allá de al-Bireh en el norte. Estas áreas fueron ampliadas en
1998 por el gobierno de Benjamin Netanyahu, y el mapa que estableció sigue vigente hasta
hoy en día.
33
Y. Rabin cambió de estrategia pero no de política. Se puede decir que, en un primer momento,
la política de asentamientos del periodo de Oslo siguió siendo una continuación de la
estrategia política respecto a los territorios. Pero esta estrategia ya no se orientaba hacia el
mantenimiento de un statu quo, de una coexistencia pacífica (Labor) ni hacia la búsqueda de
una apropiación de los territorios de manera total (Likud). La estrategia de aquel momento era
ganar el proceso de paz y sobre todo su fase final. Y en este contexto, el gobierno de Y. Rabin
y el de sus sucesores juzgaron que la construcción y la planificación de nuevos asentamientos
podrían fortalecer la posición negociadora israelí a la hora de discutir los estatutos finales
entre los cuales figuraban los asentamientos. La extensión del territorio construido o
planificado y por lo tanto reclamado por Israel permitiría a la parte israelí conseguir y
garantizar por lo menos una proporción de esos territorios. El gobierno laborista siguió así su
clásica filosofía pragmática respecto a los asentamientos. Esta estrategia demostró ser ineficaz
visto el fracaso del proceso de paz. Este hecho se debió al error típico de los laboristas de
creer que los palestinos puedan mantenerse a largo plazo en una situación desfavorable sin
que aparezcan elementos de violencia coyuntural y estructural en su sociedad. Así, en enero
de 1995, el gobierno de Y. Rabin anunció la planificación para tres años de la construcción de
viviendas en Jerusalén (15 000 unidades en Jerusalén Este y 13 000 unidades en la región de
Jerusalén Este mas allá de las tierras anexadas en 1967) y en Cisjordania (3000 unidades)35.
Además la política de asentamientos planeaba cada vez más la construcción de carreteras y de
infraestructuras, cuyo objetivo era crear una red capaz de conectar los asentamientos.
Curiosamente, esta política fue justificada por el gobierno por los acuerdos de Oslo. La
retirada de las FDI de las zonas densamente pobladas justificó, según el gobierno, la
necesidad de construir una red de carreteras que compensara la pérdida de seguridad de los
colonos. Podemos destacar aquí uno de los desajustes del sistema de asentamientos tal como
existía anteriormente. En efecto la seguridad en juego aquí ya no es la de Israel sino la de los
colonos. Los asentamientos ya no cumplen su función y además crean nuevas necesidades.
Poco a poco los asentamientos van a separarse de la estrategia política original en los
territorios. Con la perspectiva que podía tener el gobierno sobre el fracaso de la política del
statu quo, esta política resulta ser incomprensible e irracional cuando no se duda de que los
gobiernos del Labor quisieran alcanzar una paz. Quizás esta política se pueda explicar por un
exceso de confianza del gobierno. En cambio, la continuación de esta política por el gobierno
siguiente del Likud y el de la coalición con partidos de extrema derecha de E. Barak, sí se
entiende dado la perspectiva ideológica de esos gobiernos respecto a la paz.
34
Al firmar la Declaración de Principios con la OLP en septiembre 1993, el gobierno israelí se
mostraba a favor de un cambio, aunque como veremos más tarde la Declaración no hacía
mención explícita a la prohibición de construir nuevos asentamientos. Lo cierto es que esas
declaraciones crearon muchas esperanzas en la población palestina, en ciertos grupos de la
sociedad israelí y en la comunidad internacional. El gobierno se comprometió ante EE UU en
no construir más y en parar las construcciones actuales, pero siempre haciendo mención al
derecho israelí de construir asentamientos en base al ‘crecimiento natural’ de la población
local (israelí). Pero en aquel momento de optimismo general, ni la comunidad internacional,
ni EE UU, ni la OLP vieron motivos para alarmarse, así por ejemplo EE UU aumentó sus
ayudas financieras a Israel36. Beneficiándose de un clima favorable, Y. Rabin supo usar el
‘crecimiento natural’ para justificar la construcción permanente, y a un ritmo extraordinario,
de viviendas, ampliando así los asentamientos existentes (son los ‘new neighborhoods’). El
primer periodo después de su llegada al poder fue marcado, es cierto, por una merma en el
crecimiento de las viviendas en comparación con el crecimiento del ultimo periodo de Y.
Shamir. Una explicación a esta fuerte oleada de colonos bajo Y. Shamir es la llegada masiva
de rusos de clase pobre y media después de la caída de la URSS y que encontraban en las
colonias un alojamiento barato y una cierta calidad de vida37. Pero después de una fase de
compensación, la pauta de construcción regresó a niveles altos y sin ningún paralelo con la
realidad demográfica. Y es que el término ‘crecimiento natural’ era entendido por la parte
israelí de manera muy general: el ‘crecimiento natural’ no sólo contabilizaba el crecimiento
vegetativo sino incluía también el crecimiento poblacional originado por los flujos
migratorios. Ahora bien, esta definición podría no presentar ningún problema en otro contexto,
pero en el caso de los TOP no se puede hablar en ningún caso de ‘crecimiento natural’ dado
que los flujos migratorios hacia los TOP son sesgados por la acción del estado mediante las
ayudas financieras. La política de asentamientos favoreció por esa razón la ampliación de
asentamientos en vez de la construcción de nuevos, la construcción de bloques de viviendas
en vez de las viviendas aisladas y las viviendas urbanas en vez de los asentamientos rurales y
colectivos38.
Por esos motivos, el periodo de Oslo es paradójicamente un periodo de fuerte crecimiento de
las colonias. La política de Y. Rabin y de S. Peres no pretendía hacer de los asentamientos un
elemento religioso, ideológico o de seguridad. La estrategia era muy sencilla, se trataba de
mantener el control de los territorios paralelamente al proceso de paz. Y para conseguir en las
negociaciones sobre los estatutos finales, el máximo territorio posible, el objetivo era realizar
una nueva realidad territorial, una realidad que impidiera la devolución de ciertos territorios.
35
El gobierno de B. Netanyahu y el de E. Barak siguieron esta política porque habían entendido
que así ninguna paz podía ser posible y por lo tanto era una situación favorable para guardar
la soberanía en los territorios.
2000-2004. A. SHARON: LOS ASENTAMIENTOS, AGENTES PARA GANAR LA
GUERRA E IMPEDIR LA PAZ
El bloqueo de las negociaciones en el proceso de paz llevó a una crisis política que al igual
que en 1977 permitió al Likud llegar al poder en las elecciones de 1996. B. Netanyahu fue
elegido primer ministro. En 1999, las nuevas elecciones ponen en este cargo a E. Barak, un
militar del Labor, pero su gobierno es una coalición con la derecha y con los partidos
fundamentalistas judíos. En el gobierno de E. Barak, Itzhak Lévy dirigente del Partido
Nacional Religioso es nombrado ministro de las colonias. En 2000, con la irrupción de la
Segunda Intifada se celebraron elecciones anticipadas que con este contexto de violencia
dieron la victoria al Likud. Este periodo de 1996 a 2000 puede considerarse como un periodo
de desmoronamiento del proceso de paz y de ejemplo para la política de A. Sharon.
A. Sharon había pertenecido al grupo terrorista israelí Haganah y más tarde en su carrera en el
ejército (General) se distinguió por su dureza e inhumanidad. Como político y antes de llegar
a ser primer ministro ha ocupado puestos claves en la administración pública, ministro de
defensa, de industria y comercio, de agricultura, de viviendas y construcción, de
infraestructuras nacionales, de asuntos exteriores, que le han permitido tener un papel directo
en los TOP. Si hasta ahora presenté las estadísticas a modo de ilustración de mi análisis
político, en este caso me parece más apropiado presentar primero las estadísticas porque son
el indicio de un salto cuantitativo. Según el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas,
entre febrero 2001 y junio 2002 se han establecido 34 ampliaciones de asentamientos en todo
los TOP y se han aprobado 14 proyectos nuevos de ampliación. En el presupuesto del Estado
de Israel de 2002 se han propuesto 154 millones de dólares de los de EE UU para financiar
proyectos de infraestructuras, ayudas a la inversión industrial, viviendas, programas agrícolas
y subvenciones educativas en favor de los asentamientos en los TOP39. De manera general, el
gobierno de Israel financia el 50% de los costes de los asentamientos en los territorios
palestinos ocupados, mientras que sólo se hace cargo del 25% del coste de la vivienda dentro
de la Línea Verde. Los colonos judíos de los TOP, que tuvieron los ingresos per cápita más
elevados de todos los israelíes en el decenio 1999, recibieron 520,22 dólares de los de EE UU
per cápita en 2002 en subsidios de los presupuestos publicados, mientras que, en las
36
comunidades de ciudadanos árabes de Israel, las más desfavorecidas, cada habitante recibió el
equivalente de 234,83 dólares de los de EE UU en prestaciones publicas40. Por eso, en 2002,
el crecimiento de la población israelí de Cisjordania y de la Franja de Gaza creció de 5,7%
(una tasa compuesta por el crecimiento vegetativo de un 3,1% y el crecimiento migratorio de
un 2,6%) mientras que la población israelí de Israel creció sólo de 1,9%. Según el Jerusalem
Central Bureau of Statistics Reports, 3648 unidades estaban en construcción en Cisjordania y
en la Franja de Gaza en 2002 lo que constituye más del 15% de las 23 000 unidades en
construcción en el territorio de Israel contando los TOP (excluida Jerusalén Este). Durante
2003, el gobierno de A. Sharon comercializó tierras para la construcción de 1713 unidades de
viviendas. Pero entre enero 2003 y septiembre 2003, sólo 204 nuevas residencias fueron
vendidas en los asentamientos y en el mismo periodo de 2002 se vendieron 20641.
¿Cuál es la interpretación que se puede hacer de estas cifras? A. Sharon desde su llegada al
poder cambió de estrategia. Su objetivo no era el de ganar la paz, sino de romperla, consolidar
el control territorial y manejar lo mejor posible el conflicto. A. Sharon, un militar y político
omnipresente en la historia de Israel, ha sabido siempre mostrar su apoyo a los colonos y a la
construcción de asentamientos. Pero a pesar de que su gobierno se apoyó en los partidos
fundamentalistas, A. Sharon se reveló más bien como un pragmático que como un religioso
fanático. Por lo tanto su lucha por los asentamientos y por el control de las fronteras bíblicas
no esta basada en mi opinión en motivos religiosos sino en un motivo estratégico: crear un
estado israelí fuerte en una región considerada por Israel hostil a pesar de que existan
acuerdos de paz con Egipto y Jordania. Y para justificar su política de anexión territorial
invoca motivos de seguridad pero que, realmente, son problemas de seguridad interna (la
Segunda Intifada) que en nada justifican la creación de asentamientos. Por eso se puede decir
que en este punto el sistema de asentamientos es totalmente desreglado. La política de
asentamientos es así un nuevo elemento en la anexión de los territorios. Ya no es una política
definida por una estrategia política ni religiosa. Es una verdadera estrategia en sí: una
estrategia de defensa pero ya no de defensa respecto a los países fronterizos, sino de defensa
preventiva para impedir la creación de cualquier estado palestino viable. Sólo de esta manera
se puede entender la consolidación de más de 100 ‘outposts’ establecidos desde 1996. Desde
su elección en enero 2001, A. Sharon ha mandado construir unos 34 ‘outposts nuevos’ y sigue
incitando a los israelíes a instalarse en los TOP42. A. Sharon con su estrategia pretende
destruir los instrumentos de Oslo, es decir la Autoridad Palestina y las áreas bajo control de
ésta. La expropiación a los palestinos tiene dos objetivos: establecer y expandir las colonias
37
judías y separar las dos poblaciones. El desarrollo de las zonas colonizadas se traduce por una
realidad, la construcción de nuevas unidades, la implantación de nuevos ‘outposts’, la
construcción de redes de transporte y accesos a las colonias. La política de asentamientos
actual se destina a modelar el futuro político de las tierras y de las personas. Si anteriormente
la idea del Likud era la de una autonomía de las personas y no de las tierras, y luego el
proceso de paz favoreció, incluso, una cierta autonomía de las tierras, ahora la política de A.
Sharon es una negación a cualquier autonomía de las tierras pero también de las personas que
se ven encerradas en sus pueblos. No se puede hablar de autonomía de las personas, ni por lo
tanto de posible estado palestino en esas condiciones. La política de asentamientos ha
dibujado una nueva carta política, la de un Israel engrandecido con, en su interior y de manera
dispersa, una sociedad palestina totalmente dependiente de Israel.
La Segunda Intifada ha sido en este sentido un elemento multiplicador de la política iniciada
en 1996. En 2000, la Segunda Intifada permitió practicar una política de seguridad preventiva
que se traduce por la anexión de tierras. En efecto, esta idea de prevención ante posibles
ataques terroristas se ha materializado mediante la creación de ‘zonas de seguridad’ en torno a
los asentamientos. Los planes de construcción implican la planificación de un perímetro de
seguridad situado a 300 metros del actual perímetro y definido por un muro electrónico. Este
proyecto esta planificado para 30 asentamientos en Cisjordania y su coste para los 150
asentamientos de Cisjordania se estimada en a 200 millones de dólares de los de EE UU43.
Esto supone una extensión de los asentamientos y en contrapartida una disminución de las
tierras en manos de palestinos. Pero como lo subraya el informe de marzo-abril 2003 sobre
asentamientos judíos de la Foundation for Middle East Peace, lo más deplorable es que, a
pesar de que el fiscal general Elyakim Rubinstein pida a los dirigentes israelíes de los
asentamientos no construir en esta zona de seguridad, estos no quieren comprometerse en no
construir casas. Esta actitud desembocaría en un ciclo expansionista de construcción y
ampliación de la zona de seguridad que acabaría con todas las posesiones palestinas.
Y. Rabin y S. Peres no han logrado ganar la paz. El fracaso del proceso de paz y la irrupción
de la Segunda Intifada han dado la victoria al Likud y a su política de extrema dureza. En
efecto, la política actual del gobierno no tiene más objetivo que el de impedir una paz de
cualquier tipo. El cambio en la lingüística del conflicto a partir del proceso de paz marca estas
nuevas percepciones que se han impuesto, ya no se trata de territorios ocupados o
‘administrados’ (expresión israelí) sino de ‘territorios en disputa’44. Esta política de
asentamientos aspira a impedir la creación de un estado palestino viable. Pero seria erróneo
pensar que la visión política de los territorios para A. Sharon es distinta que para S. Peres o
38
para Y. Rabin. Todos han propulsado la construcción de asentamientos y la expropiación de
tierras, y todos sueñan con un Israel engrandecido y fuerte en la región. La única diferencia es
que para S. Peres la paz es necesaria para realizar este sueño mientras que para A. Sharon no
existe esta incompatibilidad entre un Israel grande y la violencia, la guerra. Al contrario la
amenaza de la violencia le permite asentar aun mejor su política expansionista.
Notas
1. Para saber más sobre el funcionamiento interno de la administración israelí en los TOP, ver Gazit S., Cáp. 3 y
Cáp. 13.
2. Como S. Gazit lo precisa, a partir de 1981, A. Sharon como ministro de defensa puso fin al gobierno militar en
los territorios y puso en marcha la administración civil.
3. El ‘Gran Israel’ corresponde a un territorio que va del Jordán hasta el Mediterráneo.
4. Masalha N., introducción.
5. Masalha N., Cáp.1.
6. La cronología israelí del Ministerio de Asuntos Exteriores distingue 6 grandes Aliyah: de 1882 a 1903 la
primera Aliyah principalmente de Rusia, de 1904 a 1914 la segunda Aliyah de Rusia y Polonia, de 1919 a 1923
la tercera Aliyah de Rusia, de 1924 a 1932 la cuarta Aliyah de Polonia, de 1933 a 1939 la quinta Aliyah de
Alemania y 1989 marca el inicio de la ultima Aliyah de la ex URSS. Ver también el libro de Grynberg A.
7. Aronson G., 1987, p. 20.
8. Reuveny R., p. 350.
9. La OLP es una organización política que, desde su fundación en 1964, encarna y representa las
reivindicaciones del pueblo palestino sobre los TOP.
10. En 1970 la OLP esta en Jordania. Pero las acciones terroristas del grupo al-Fatah a partir del suelo jordano y
ataques israelíes crean tensiones. Finalmente los jordanos expulsan con la fuerza y violencia a los palestinos y la
OLP se refugia en Líbano. Estos acontecimientos dan lugar a la creación de un grupo terrorista “Septiembre
negro”.
11. S. Gazit, militar, ha sido coordinador de las operaciones israelí en los territorios ocupados (1967-74) y
después de la guerra del Yom Kippur dirigió el servicio de inteligencia israelí.
12. Sobre la doctrina regional israelí de aquel periodo, ver Hismeh G. S. [2003]: “Settlements now an Israeli
security factor”, Current Analysis de la Foundation for Middle East Peace.
13. Izquierdo F.
14. Gazit S.
15. Yigal Allon era jefe del comité ministerial Israelí sobre los asentamientos.
16. Kfar Etzion es un kibbutz y es el primer asentamiento construido después de la guerra de 1967. Existía ya en
los años 1940. Es conocido también con los nombres de Etzion Bloc o Gush Etzion, debido a su vinculación al
movimiento Gush Emunim. Esta situado cerca de Hebrón. Su construcción originó enfrentamientos violentos
con los palestinos y con el gobierno israelí.
17. Gazit S., p. 271.
18. Israel Galili era ministro sin cartera y su propuesta tentó de encontrar un compromiso entre varias posiciones
respecto a los asentamientos. El Galili Report daba un impulso a una nueva orientación de los asentamientos:
ampliación de las áreas a colonizar y diversificación de los asentamientos hasta ahora en su mayoría rurales.
19. Masalha N., p. 76
20. Según N. Masalha, ante la partición del mandato británico en 1921-22, los sionistas laboristas firmaron
acuerdos secretos con el estado Hachemita de Transjordania para asegurarse de que en el futuro se pueda crear el
estado de Israel en todo el territorio del mandato de Palestina, es decir en lo que es el Gran Israel.
21. Gazit, p. 219.
22. Gazit S., p. 212-213.
23. Reuveny R.
24. Foundation for Middle East Peace [2002]: “Israeli settlements in the occupied territories. A guide”.
39
25. Gazit S., p. 267.
26. Aronson G., 1996, p. 6.
27. Lein Y., p. 31.
28. Lein Y. p. 36.
29. Sobre las relaciones entre los países de la región Oriente Medio y Oriente Próximo después de la guerra fría
ver: Kemp G. y Pressman J.
30. Más tarde, esta coalición se romperá con la ruptura del Shas de modo que el gobierno de Y. Rabin seguirá
gobernando apoyándose en el voto en la Knesset de los partidos árabes. Este voto árabe será un freno para los
proyectos de construcción de asentamientos del gobierno.
31. Gazit S. p. 283.
32. Aronson G., 1996, p.9.
33. Aronson G., 1996, p.15.
34. Gazit S., p. 288 y Aronson G., 1996.
35. Gazit S., p. 284.
36. Aronson G., 1996, p.50: “…the Clinton administration has interpreted the Bush-Rabin understanding even
more favourably, notwithstanding its assessment of ‘settlement penalties’ resulting in deduction of $437.5
million, $216.8 million, and $60 million from U.S. loan guarantees in the autumn of 1993, 1994, and 1995
respectively”.
37. Según G. Aronson desde 1990 hasta la llegada de Y. Rabin al gobierno llegaron 200 000 inmigrantes al año.
38. Entre 1996 y 1998 sólo se han creado dos nuevos asentamientos en Cisjordania (excluida Jerusalén Este):
Modi’in Illit y Menorah.
39. Kothari M.
40. Kothari M.
41. Foundation for Middle East Peace [2003/2004]: “Report on Israeli Settlement in the Territories”, vol. 14, n°1
y vol. 13, n°6
42. Bishara M.
43. Land Defense General Committee [2002]: “Current Characteristics of Israeli Settlement Activity in the West
Bank”.
44. Bastenier M. A., 2002.
Capítulo III
CARACTERÍSTICAS Y EVOLUCIÓN DE LOS ASENTAMIENTOS JUDÍOS
Los asentamientos están relacionados con la estrategia política israelí en los territorios
ocupados palestinos y hemos visto que esta relación no es siempre la misma, hecho que ha ido
creando un desajuste del sistema de asentamientos. Para ver como esto interfiere en el proceso
de paz, es necesario conocer antes la realidad de los asentamientos. En efecto los
40
asentamientos son una realidad material, geográfica y humana que relaciona a los israelíes
con los palestinos.
1- Colonias y territorios: ¿Cómo se realizan los asentamientos?
PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO PARA CREAR UN ASENTAMIENTO
Tabla 1- Construcción de nuevos asentamientos* reconocidos por los gobiernos**
Periodo/Partido
Labor
1967-1976
20¹
1977-1984
1985-1989
1990-1992
1993-1995
1996-1998
1999-2000
2000-2001
Total (de los 123 reconocidos
201
por el gobierno)
*excluida la área de Jerusalén Este
** Tabla creada con datos de 2000-2001
¹ Cisjordania
² Franja de Gaza
Fuentes: - Reuveny R. (2003): “Fundamentalist colonialism:
geography n° 22, p. 347-380
- Lein Y. (2002): “Land Grab”, B’Tselem
Likud
Gobierno Labor/Likud
82¹/10²
8¹/6²
10¹
0¹
3¹
0¹
0¹
951/102
81/62
the geopolitics of Israel-Palestinian conflict”, Political
En 1970 se creó una administración, el ‘Joint Settlement Committee of the Israeli
Government and the World Zionist Organization’, también denominada el ‘Ministerial
Committee for Settlement’, encargada de supervisar los asentamientos. Este comité esta
compuesto de dos tipos de miembros en igual proporción: ministros y miembros de la
Organización Mundial Sionista. La característica de esta composición refleja claramente la
orientación política israelí y la no objetividad de este comité dado que la mitad de sus
miembros pertenecen a una organización cuyo objetivo es la realización del Gran Israel. Se
puede decir así que el ‘lobby’ a favor de la recuperación de las tierras, en vez de ejercer una
presión externa, tiene la posibilidad de ejercer una presión interna sobre el procedimiento
administrativo de colonización. Y de esta manera se puede entender que, mientras que el
propósito original de este comité no era el establecimiento de asentamiento, resultó ser su
principal actividad. Este comité es el único en poder decidir la creación de un asentamiento,
pero debido justamente a su composición se explica que muchas veces el comité dé su
acuerdo de manera posterior a la creación de un asentamiento ‘ilegal’ (para el gobierno
israelí) bajo la presión de grupos como el Gush Emunim. Ciertos autores, como R. Reuveny,
apuntan como explicación al miedo del gobierno a que estalle una guerra civil. En cambio, no
41
creo que esta hipótesis se pueda sostener como lo subraya Shlomo Ben-Ami1. Por eso pienso
que la parcialidad de este comité es una explicación más apropiada. De este modo se puede
entender porqué Gush Emunim adoptó una estrategia de ‘construcción ilegal’ como táctica
eficaz. Más tarde una vez iniciado el proceso de paz, en 1996, el gobierno decidió imponer su
visto bueno para cada decisión de este comité. Pero como hemos visto, la nueva política del
gobierno permitió contornear esta dificultad ampliando los asentamientos en vez de crear
nuevos, creando carreteras entre ellos… Por otra parte, la construcción y el mantenimiento de
los asentamientos (infraestructuras, impuestos, ayudas…) están también a cargo de una doble
administración: el estado y las organizaciones judías. Podemos decir que esto implica
diferencias entre los tipos de asentamientos. Primero las organizaciones judías están más
especializadas en la construcción de asentamientos rurales, colectivos y cooperativos, pero
sobre todo una vez construido el asentamiento, éste último es afiliado a esta organización. En
cambio los asentamientos de ‘estado’ son sobre todo urbanos, de tamaño grande y no son
afiliados a ningún movimiento de colonos una vez construidos. Hay que destacar además que
si normalmente las viviendas de ‘estado’ deberían ser puestas en venta en el mercado de
manera libre, en realidad como lo subraya el informe “Land Grab” de B’Tselem esas
viviendas son vendidas exclusivamente a personas de religión judía.
AYUDAS DEL ESTADO
Otra manera de medir el papel del estado en la realización de los asentamientos es mediante el
análisis de las ayudas financieras a colonos y colonias. La política fiscal claramente favorable
a estos últimos es el signo del fomento estatal de los asentamientos. Los colonos están exentos
del pago de ciertos impuestos, lo que representa un 7% en Cisjordania y un 10% en la Franja
de Gaza. Por otra parte varias administraciones dedican una parte de su presupuesto al
desarrollo de los asentamientos. Dentro de estas numerosas administraciones está el
ministerio de vivienda, el Jewish National Found, el ministerio de transportes, el ministerio de
defensa, el ministerio de comercio e industria, el ministerio de agricultura, el ministerio de
asuntos religiosos, el ministerio de educación, el ministerio de infraestructuras, el ministerio
del interior2.
Hemos visto que a partir de 1990 uno de los instrumentos utilizados para promover la
emigración hacia los asentamientos y el desarrollo de sus regiones es la definición de áreas de
prioridad nacional. Así según el primer ministro de 1998, el objetivo de las áreas de prioridad
nacional es incitar a las próximas generaciones a quedarse en esas áreas, incitar a nuevos
inmigrantes a instalarse en los asentamientos, y también incitar los israelíes a trasladarse en
42
esas áreas de prioridad nacional3. Hay que precisar que estas áreas denominadas al inicio
‘development áreas’ cambiaron de nombre con el gobierno de Y. Shamir. Además B.
Netanyahu distinguió entre las áreas A y B. El gobierno de B. Netanyahu publicó una nueva
planificación regional para reemplazar la de Y. Rabin que no correspondía a la orientación del
Likud. En efecto B. Netanyahu restauró la mayoría de los privilegios creados por el gobierno
de Y. Shamir y que Y. Rabin había anulado. La cantidad de zonas A, denominadas “Area of
Nacional Priority-A” se han multiplicado y su superficie ha aumentado. Las zonas B son
también zonas de prioridad nacional pero de segundo rango. Hay que notar que los
asentamientos en torno a Jerusalén o cerca de la Línea Verde han sido retirados de esas zonas
para dar una prioridad más fuerte a otras zonas todavía poco desarrolladas (en el sentido de la
presencia de colonos. No se trata aquí del desarrollo de la población local). Los incentivos
aplicados tanto en zonas A como B afectan indirectamente o directamente al mercado de
construcción y de viviendas. Una investigación realizada en 2000 y 2001 por Adva Center
sobre ayudas del gobierno a los asentamientos israelíes en Cisjordania, Franja de Gaza y Altos
del Golán demuestra la acción ‘militante’ del estado mediante el presupuesto del gobierno
local:
El presupuesto del gobierno local se compone del ‘presupuesto regular’ (compuesto de ayudas
del estado y de rentas propias como son los impuestos locales por ejemplo) y del ‘presupuesto
de desarrollo’ (con la misma composición que el regular). Según Adva Center, en 2001, en el
presupuesto regular, el ingreso medio per cápita en los asentamientos judíos de Cisjordania,
de la Franja de Gaza y de los Altos del Golán era de 6 189 Nuevos Shekel Israelí (NIS), y de
4924 NIS en las localidades de Israel. Y dentro de estas cifras, la parte atribuida a las ayudas
del gobierno central es de 4202 NIS per capita en los territorios ocupados y de 1874 NIS per
capita en las localidades dentro de Israel. Al igual en el presupuesto de desarrollo, el ingreso
medio per cápita es de 2027 NIS en los territorios y de 1095 NIS en Israel. Adva Center
calcula así el ‘over funding’ (sobre coste) de los territorios, es decir el suplemento de dinero
gastado en los TOP respecto a Israel multiplicándolo por la cantidad de habitantes. Este sobre
coste en las ayudas del gobierno central en el presupuesto regular y en el presupuesto de
desarrollo en Cisjordania, Franja de Gaza y Altos del Golán se eleva a 493 millones de NIS en
2001 (284 millones de NIS para el presupuesto regular y 209 millones de NIS para el
presupuesto de desarrollo).
En cuanto a la financiación de la construcción en Cisjordania y en la Franja de Gaza, en 2002
la inversión privada y pública en la construcción de viviendas era de 1,4 billón NIS, menos
43
que en 2001 (1,8 billón NIS en precios de 2002). Esta merma se debe al impacto de la
Segunda Intifada y no a un cambio de política, dado que de 1998 a 2000 esta cifra aumentó.
Se trata por lo tanto de saber si esta baja va a ser coyuntural o estructural si la Intifada sigue.
Pero en cualquier caso, en 2001 la participación de la inversión pública en la construcción de
viviendas en los TOP (excluida Jerusalén Este) es de un 39% mientras que en Israel es de un
13%. El sobre coste en construcción de viviendas en los territorios se eleva a 454 millones de
NIS para 2001 y a 5.8 billones de NIS para el periodo 1991-2001.
Tabla 2- Participación pública en la financiación de la construcción de viviendas respecto a la inversión total en
la construcción de viviendas en los TOP y en Israel de 1990 a 2001*
Ratio
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
1.4
1.2
1.7
2.0
1.7
2.3
2.4
2.0
2.3
2.9
2.8
3.0**
* Nota: una valor de 1 indica una participación idéntica de la inversión pública en los asentamientos judíos que en las
localidades de Israel. Un valor de 2 indica que la participación pública es doble.
** Pero si a estas cifras de inversión pública se añade la dimensión ‘población’, es decir si se toma en cuenta la cantidad de
personas que viven es los asentamientos y dentro de Israel, entonces este ratio llega a ser de 5.3 para el año 2001.
Fuente: SWIRSKY S., KONOR-ATTIAS E., ETKIN A. [2003]: “Government funding of the Israeli settlements in the West
Bank, Gaza Strip and Golan Heights: Update”, Adva Center, 2003.
2- Colonias y colonos: ¿cuántos asentamientos existen y de que tipo son?
CANTIDAD
Los asentamientos representan en realidad algo más que la construcción de viviendas. Los
asentamientos son un proceso que abarca diversos elementos: construcción, destrucción,
viviendas, confiscación de terrenos, puestos de avanzada, carreteras, infraestructuras, zonas
industriales, puentes, túneles… Así entre 1993 y 2002, más de 260 905 dunums de tierra han
sido confiscados, 266 461 árboles han sido arrancados, y más de 1317 casas han sido
demolidas sólo en Cisjordania. Según el relator especial del Consejo económico y social de la
ONU, “la actividad ilícita de los asentamientos es un factor significativo en la confiscación
por Israel de más del 70% de la Ribera Occidental y del 33% de la Franja de Gaza y toda la
Jerusalén oriental.” En total entre 1967 y 1998 el número de colonos tuvo un crecimiento
anual de 11 a 12% mientras que el crecimiento vegetativo era de 2% anual en el interior de
Israel. Entre 1993 y 2000 el número de viviendas construidas únicamente en Cisjordania
creció de 20 400 a 31 480, un 54% en 7 años y el número de colonos aumentó de 90% en
Cisjordania. Según el relator especial del Consejo económico y social de la ONU al inicio del
año 2001, 19 asentamientos en la Franja de Gaza estaban ocupando 23000 dunums de tierra
confiscada, 205 asentamientos estaban en la ribera occidental de los cuales 16 en la Jerusalén
44
ocupada y había 74 puestos de avanzada. En marzo de 2002 después de un año del gobierno
de A. Sharon, 34 asentamientos existentes habían sido ampliados fuertemente y existían 91
puestos de avanzada ‘ilegales’ (no reconocidos por el gobierno) en Cisjordania.
Tabla 3- La nueva colonización: la construcción de outposts
Año
1996
1997
1998
1999
2000
Nuevo Outpost
8
2
13
19
29*
* Uno esta en la Franja de Gaza
Fuente: Informe mensual sobre asentamientos de la Foundation for Middle East
Peace.
Tabla 4- El crecimiento de los colonos
Año
1972
1977
1983
1986
1992
1993
1995
2000
2001
Cisjordania
100 500
141 000
191 600
200 000
Franja de Gaza
6 000
Cisjordania +
Franja de
Gaza
1500
7000
29 090
51 000
109 784
Jerusalén Este
147 000
170 000
170 400
200 000
6 900
6900
33 000
141 000
Fuente: tabla realizada a partir de todos los documentos de trabajo.
LOCALIZACIÓN DE LOS ASENTAMIENTOS
Según Jad Isaac y Majed Rizik, los asentamientos están:
-
en la Franja de Gaza a lo largo de la costa sur, lo que asegura a Israel el control de la
costa y el acceso al mar; cerca de la frontera con Egipto para asegurar el control de la
frontera; en zonas del norte de la Franja, lo que divide la Franja en tres áreas
separadas;
-
en Cisjordania, principalmente en Jerusalén lo que crea una frontera demográfica entre
la Jerusalén árabe y el resto de los territorios, para impedir que los palestinos reclamen
Jerusalén y dificultar el acceso a la capital para los palestinos; en el oeste de
Cisjordania, a lo largo de la Línea Verde de modo que los asentamientos impidan un
regreso a las fronteras de 1967, y además es más atractivo para los israelíes que
pueden así vivir cerca de su lugar de trabajo situado en el interior de Israel; en el Valle
del Jordán por razones de seguridad, y por motivos de acceso a recursos hídricos.
45
Las colonias ocupan un 1, 7% del territorio de Cisjordania, pero los límites municipales
ocupan el 6,8% y además los consejos regionales han incluido territorios susceptibles de ser
utilizados para la construcción de nuevos asentamientos o para la ampliación de los ya
existentes, lo que representa el 41.9%4. Los asentamientos implantados cerca de
aglomeraciones palestinas imponen una ‘zona de separación’ de 500 metros y la eliminación
de las viviendas y edificios palestinos situados en ese radio. Además la red de carreteras de
circunvalación también implica la demolición de estructuras palestinas y el cierre de las
tierras palestinas en una distancia de más de 150 metros a ambos lados. Así los palestinos no
tienen derecho de construir cerca de los asentamientos y a menos de 150 metros de las
carreteras de circunvalación. Entre 1988 y 2003 Israel realizó cerca de 2000 demoliciones, de
las cuales 450 en Jerusalén Este. Estas medidas son ilegales dado que van en contra del
derecho internacional (el artículo 27 de la convención de Viena sobre el derecho de los
tratados dice así: “una parte no podrá invocar las disposiciones de su derecho interno como
justificación del incumplimiento de un tratado”). Pero además esas medidas forman parte de
una verdadera política de colonización. En efecto la política de asentamientos promueve
claramente la creación de asentamientos en zonas pobladas por palestinos, por lo tanto la
propia política implica la amplificación de las superficies bajo control israelí.
Desde los acuerdos de Oslo de 1993, Israel ha multiplicado por tres su número de colonos y
por dos su número de colonias que ha interconectado mediante una red de carreteras y de
zonas industriales. Así en Cisjordania, Israel ha construido cerca de 228 Km. de carreteras y
están previstos otros 565 Km. más. Según datos de 2002 de M. Bishara, esta presencia se
traduce por el hecho de que 7000 colonos controlan el 30% de los 224 Km.² de la Franja de
Gaza (con 1,2 millones de palestinos y la mayoría son refugiados lo que implica que viven en
condiciones infrahumanas lo que no es el caso de los colonos).
Tabla 5- Asentamientos y ocupación territorial (en dunum)
Superficie de los
asentamientos municipales
- de los cuales están
construidos
Superficie adicional
incluida en los consejos
regionales
Área total bajo el control de
las colonias
Cisjordania
Jerusalén Metrópolis
248 300
129 400
Total en % de la área de
Cisjordania
6.8
62 600
34 300
1.7
1 876 000
90 000
35.1
2 125 900
220 000
41.9¹
46
¹ Lo que representa 5 608 000 dunums, incl. Jerusalén Este y excl. el ‘no men’s land’ y la área del Mar Muerto.
Fuente: PASSIA [2003]: “Land and settlements”.
En junio 2003, los colonos eran 231 000 en Cisjordania y en la Franja de Gaza (sin Jerusalén
Este) y su número ha aumentado en 5000 desde el inicio de ese mismo año. Entre 7000 y
8000 viven en la Franja de Gaza en 20 colonias y puestos de avanzada. Kfar Daron es el
primer asentamiento construido en la Franja de Gaza. Su nacimiento no ‘natural’ data de 1970
y es fruto del gobierno de izquierda del momento que llamaba a la creación de una “zona
tapón” entre Israel y Egipto. En total, los colonos viven actualmente en 145 colonias “legales”
y en 120 puestos de avanzada, aunque de estos últimos unos 20 han sido desmantelados. En
cualquier caso, este proceso de desmantelamiento no se puede entender como un proceso
estructural dado que son precisamente estos gobiernos los que han incitado hasta ahora a los
colonos a crear puestos de avanzada. Sólo teniendo en cuenta esta pasividad y complicidad
entre políticos y colonos, se puede entender que 50 puestos de avanzada fueran creados bajo
B. Netanyahu y 75 bajo el primer gobierno de A. Sharon5.
TIPOLOGÍA DE ASENTAMIENTOS
Los asentamientos tienen varios objetivos: algunos tienen una función de seguridad, otros
tienen una función de control de las tierras, de soberanía… Por eso existen varios tipos de
asentamientos. Podemos decir que los primeros asentamientos denominados ‘colectivos’, con
fuerte anclaje en los valores del socialismo, marxismo, trabajo, laicismo y cuyo objetivo era la
implantación de una comunidad se apartaron de las estrategias de Israel y de la de los grupos
religiosos. Estos asentamientos correspondían a los primeros inmigrantes que llegaron antes
de 1967 y por lo que su proporción ha ido disminuyendo desde 1967. Por lo tanto, estos
asentamientos por su ideología, difieren de los otros asentamientos. Es cierto también que los
otros asentamientos difieren también entre sí y que los colonos que los habitan no tienen los
mismos objetivos. Pero es cierto que estos asentamientos tienen una característica común,
cumplen un papel en la política de Israel, un papel de búsqueda de seguridad y de soberanía,
dos elementos fuertemente vinculados con la construcción de Israel. Se trata de la seguridad
respecto a los países de la región, seguridad respecto a la población local y soberanía sobre las
tierras, los recursos. Por esa razón todos los asentamientos integran esta dimensión de
seguridad que se traduce por un grado de militarización de cada asentamiento. Esta
militarización puede ser total, como es el caso de los campos militares, puede ser parcial
como es el caso de los asentamientos del Nahal que poco a poco han ido integrando elementos
civiles, o pueden ser asentamientos civiles que por razones de seguridad, tanto de modo
47
preventivo o posteriormente, han necesitado la intervención y la permanencia de fuerzas
militares en el asentamiento para poder mantenerse en la región. Otro tipo de asentamiento
como son los asentamientos extremadamente religiosos e ideológicos integran totalmente este
elemento militar formando verdaderos grupos paramilitares encargados de la defensa de los
colonos. Este último tipo de asentamiento suele ser el escenario de numerosas confrontaciones
entre las poblaciones y por lo tanto las fuerzas militares israelíes deben actuar en este caso
más bien como fuerzas de separación (pero numerosas ONG humanitarias subrayan que
muchas veces no cumplen con esta misión). La mayoría de los campos militares israelíes
están situados por razones estratégicas en la Valle del Jordán. Como hemos visto, solían ser
embriones para futuros asentamientos civiles. Pero poco a poco, como Israel cambió de
estrategia, su proporción ha disminuido. Los asentamientos implican la construcción de
carreteras denominadas ‘by-pass road’. Este término proviene de los Acuerdos de Oslo, y se
utiliza para definir carreteras de uso casi exclusivo israelí. Se sitúan en territorios palestinos, y
sirven para relacionar entre ellos los asentamientos judíos, los campos militares e Israel sin
tener que pasar por construcciones palestinas. Permiten crear un mundo interrelacionado
dentro de otro mundo. Pero para mantener viva esta ilusión, estas carreteras necesitan estar
bajo control militar total y permanente, aumentando así la presencia militar en los TOP.
Existe por lo tanto una verdadera conexión directa y a veces indirecta entre la sociedad de los
asentamientos y el mundo militar. Estos elementos sociológicos son de notable importancia
porque permiten entender cuál es la relevancia de los asentamientos en una sociedad israelí
que ya está fuertemente militarizada6. Los puestos de avanzada suelen ser futuros
asentamientos o ampliaciones de asentamientos mediante la conexión entre un asentamiento y
un puesto de avanzada. Estos últimos no son necesariamente militares, pero en general son
promovidos por colonos fuertemente animados por motivos religiosos e ideológicos y, si de
apariencia son simples caravanas o tanques de agua perchados en la cima de una montaña, en
realidad, son símbolos de este sionismo extremo y para-militar. Hasta ahora hemos visto que
existen dentro de la categoría de asentamientos de pequeña o mediana dimensión diversas
subcategorías que resumimos así: los antiguos asentamientos colectivos, los campos militares,
los asentamientos religiosos e ideológicos, los puestos de avanzada. Paralelamente a esta
categoría, existe otra tipología de asentamiento: los denominados ‘bloques urbanos’. Son
bloques de vivienda para una urbanización de masas, verdaderos dormitorios suburbanos
pegados a las afueras de las urbes israelíes a lo largo de la Línea Verde, en el entorno de
Jerusalén. Pero según la organización Passia, la gran mayoría de los asentamientos de
Cisjordania (el 85%, excluido Jerusalén Este) son pequeños y de tamaño residencial de 1km²
48
con 700 habitantes de media. A diferencia de los ‘settlement blocs’, los pequeños y medianos
asentamientos están, en general, situados de manera aislada en el interior de las tierras
palestinas y por eso se denominan ‘settlement clusters’7. Únicamente una minoría (15%),
unos 20 asentamientos, son ya pequeñas ciudades pero muy poco pobladas (6000 habitantes
de media para una superficie que es la del doble de los anteriores). Dos de esta ultima
categoría, Ariel y Ma’ale Adumim, tienen el estatus de municipalidad debido a su población
de 16000 y 25000 habitantes respectivamente. En definitiva, me parece que dos características
determinan la forma de los asentamientos: la estrategia política y el objetivo de los colonos.
A partir de estos elementos cruzados se puede establecer la siguiente tipología:
- Los asentamientos cooperativos. Se trata del tipo de asentamiento de la primera generación
de colonos y sus diversas subcategorías corresponden a subcategorías ideológicas dentro del
pensamiento de los primeros inmigrantes europeos y rusos que llegaron a Israel. Son
asentamientos basados en creencias esencialmente laicas, creencias socialistas y marxistas que
promueven las ideas de trabajo común y de cooperación. En teoría son asentamientos basados
en la inexistencia del trabajo salariado. Este detalle resulta ser, hoy en día, muy importante
dado que en el contexto actual de conflicto y, debido a la cercanía de estos asentamientos
respecto a la población palestina, les crea un verdadero problema de identidad. Estos
asentamientos tienen varias subcategorías: kibbutz (en hebreo ‘reagrupación’, pueblo agrícola
colectivo basado en principios ideales sionistas y socialistas), moshav y moshav cooperativo.
Se diferencian entre sí por criterios de propiedad8. Los futuros colonos de las cooperativas
elegían la localización del asentamiento y acordaban su construcción después de una
valoración del emplazamiento y de sus perspectivas económicas. Por esa razón, las
cooperativas eran en su origen asentamientos rurales basados en una economía agrícola. Pero
las dificultades económicas encontradas en los años 80 les obligaron a reorientar su carácter
hacia el turismo (son muy atractivos debido a su prestigio internacional) y hacia la industria
local (si en 1950 se contaban en los kibbutz 48 empresas industriales, en 1981 eran 322;
además pasaron de dedicarse a la industria pesada a dedicarse a la tecnología punta). Por otra
parte conocen una pérdida de autonomía dado que muchos de sus jóvenes empiezan a ir a
trabajar a las fábricas de la región mientras que palestinos vienen a trabajar a estas
cooperativas, lo que plantea el problema de su asalariado en un contexto de conflicto y de
degradación económica y humana que viven los palestinos. ¿En efecto en que medida se
puede hablar de explotación o de integración? Este debate resulta ser interesante sobre todo si
se piensa en un futuro desarrollo económico e integración de las dos poblaciones en un
contexto de paz, pero para contestar, sería necesario realizar una encuesta local sobre este
49
tema. Hoy en día existen todavía 9 kibbutzim, 13 moshavim y 9 moshavim cooperativos en
Cisjordania.
- Las comunidades son otro tipo de asentamientos y comparten con las cooperativas un
elemento, mientras que dos dimensiones importantes los diferencian. Mientras que las
cooperativas suelen ser de índole laica, las comunidades se definen por su extremismo
religioso del cual surge su extremismo político. Las comunidades son creadas por
movimientos religiosos fanáticos como es el Gush Emunim y su función es clara: la
reapropiación del terreno bíblico del Gran Israel. Los miembros de estos grupos rechazan la
idea de cualquier compromiso con la población palestina. Son comunidades afiliadas a un
movimiento sionista, y estos grupos gestionan la vida de la comunidad. Otro rasgo que les
distingue de las cooperativas es su relación con el trabajo. En las comunidades la vida laboral
es externa al lugar de vida, así muchos miembros de las comunidades pertenecen a las clases
medias, a los ‘cuellos blancos’ y van a trabajar durante el día a las ciudades cercanas. Por esos
dos motivos, extremismo religioso y vida laboral exterior, las comunidades buscan
establecerse cerca de las aglomeraciones y sobre todo en cualquier zona de los territorios. No
tienen en cuenta la capacidad de desarrollo sostenible tanto financiero como humano de los
asentamientos. Hoy en día se contabilizan 66 asentamientos de este tipo localizados
esencialmente en la zona central montañosa de Cisjordania y en la metrópolis de Jerusalén. El
elemento común en las cooperativas y las comunidades es que son agrupaciones pequeñas,
medianas y cerradas al mundo exterior. Por eso, al igual que para entrar en los kibbutz y
moshav, es necesario respetar un proceso de selección al final del cual será el movimiento que
apadrina a la comunidad quien decidirá la admisión del nuevo colono.
- Finalmente están los asentamientos administrados por comités o consejos elegidos por los
colonos. Estos asentamientos están abiertos para cualquiera persona. Se distingue un
asentamiento rural de un asentamiento urbano en función de su importancia demográfica; es
urbano a partir de 2000 habitantes. Actualmente se contabilizan 12 asentamientos rurales y 13
urbanos. B’Tselem añade la presencia de 12 asentamientos urbanos establecidos en el
Jerusalén Este pero que a modo administrativo están integrados dentro del municipio de
Jerusalén, creando de este modo una metrópolis.
50
Figura 1- Tipologia de asentamientos en Cisjordania
9%
Comunidad
18%
50%
Cooperativa
Urbana
Rural
23%
Fuente: Lein Y. [2002]: Land Grab. Israel’s Settlment Policy in the West Bank,
B’Tselem, Jerusalem, 2002.
3- Colonos y territorios: ¿Quiénes son los colonos?
IDENTIDAD Y PODER DE LOS COLONOS EN LA SOCIEDAD ISRAELÍ
¿Quienes son los colonos de hoy? Según Marwan Bishara, los colonos de la nueva generación
non son como sus predecesores de antes de 1948 que crearon el sionismo y el estado sionista
con creencias laicas o moderadas y socialistas. Los nuevos colonos constituyen un nuevo
“israelismo” basado en un nuevo nacionalismo judío y la ocupación que llevan a cabo la
realizan gracias a la ayuda del estado de Israel. ¿Pero hasta que punto se puede decir que se
trata realmente de un nuevo nacionalismo? ¿Son realmente nacionalistas todos los colonos?
Las ayudas del estado a los colonos, creo, son la muestra de que los colonos no son todos
nacionalistas sino simplemente personas que se benefician de una situación financiera
favorable.
Ante las ayudas del estado y ante la degradación de la situación en los territorios, los colonos
‘pragmáticos’, es decir los que no están en los territorios por motivos religiosos sino por
condiciones de vida favorables, votan cada vez más a los partidos de derecha. Así, más del
94% de ellos votaron a B. Netanyahou y a A. Sharon en las elecciones de 2001.
A pesar de que los territorios no pertenecen a Israel, los colonos que viven en los
asentamientos son considerados ciudadanos de Israel en igualdad con los israelíes que viven
en el interior de Israel, de este modo pueden votar en las elecciones israelíes, y por lo tanto
influyen en su política. Según B'Tselem, existe desde 1999 un aumento en la participación de
los colonos en las elecciones israelíes. En 1999 el ratio de participación era de 81,850% y en
2003 de 95,432%.
51
¿Quienes son los colonos ideológicos? Los movimientos sionistas tienen un papel esencial en
la planificación administrativa de los asentamientos. Esos movimientos sionistas pertenecen a
partidos políticos, a “grupos jóvenes” que abastecen en colonos a los asentamientos religiosos
e ideológicos. Creado en 1974, Gush Emunim es actualmente el mayor movimiento promotor
de asentamientos en Cisjordania y el 43% de estos asentamientos está afiliado a su grupo. Su
trabajo consiste en promover los asentamientos, promover la llegada de israelíes a los
asentamientos, promover la llegada de la diáspora judía en Israel, en los territorios
ocupados…
Tabla 6- Afiliaciones ideológicos de los asentamientos
Nombre del
movimiento
Número de
asentamientos
afiliados en los TOP
50
19
Gush Emunim Amana
National Religious
Party HaKibbutz
HaD’ati y HaPo’al
HaMizrachi
Likud Herut
13
Settlement Division
IDF Nahal
6
United Torah Judaism
3
Po’alei Agudat Israel
Fuente: Parlamento británico, agosto 2003.
Número de sitios
afiliados en
Israel
2
90
Porcentaje de
asentamientos
afiliados en los TOP
43%
16%
Proporción de colonos
que van a trabajar
fuera del asentamiento
96%
21%
17
11%
43%
3
10
5%
2,5%
67%
23%
De este modo, al estar estos grupos totalmente implicados en el proceso de formación de un
asentamiento se transforman en verdaderos ‘padrinos’ de los asentamientos. Los
asentamientos pueden estar afiliados a un grupo hasta alcanzar los 3000 colonos, lo que les
permite entonces crear un consejo local independiente. Un asentamiento puede ser clasificado
como Consejo local, puede tener el rango de Municipalidad en función de su nivel de
población o bien puede estar integrado dentro de un Consejo regional si es una colonia
pequeña. Así por ejemplo, el Consejo regional de ‘Mt Hebrón’ agrupaba cerca de 4100
colonos en 12 asentamientos mientras que el asentamiento ‘Ariel’ es una municipalidad y
reunía a 15 600 colonos en 2002. Numerosos asentamientos están así afiliados a un grupo
sionista, lo que le da una doble ventaja: primero el movimiento se ocupa de organizar,
administrar la vida en el asentamiento, y segundo el movimiento se encarga igualmente de
representar a los colonos y a la localidad ante el gobierno (para conseguir ventajas fiscales por
ejemplo) lo que permite tener mayor peso. De este modo los colonos, al beneficiarse de un
apoyo muy fuerte y muy organizado, llegan a superar el hecho de que sean pocos (en ciertos
52
asentamientos sólo hay 100 personas) logrando así un peso desproporcionado en la vida social
y política del país.
En 2002, 10 de los 120 diputados de la Knesset eran colonos, formaban parte de la coalición
en el poder e incluso llegaron a ser ministros, ejerciendo así una influencia muy fuerte sobre
las políticas, mientras que realmente son y siguen siendo una minoría en la población israelí.
Además los representantes de los colonos forman parte de los consejos que reagrupan los
organismos de gestión de los asentamientos.
De este modo su influencia se traduce por una política israelí a favor de los asentamientos.
Así por ejemplo, asentamientos extremadamente insostenibles debido a diversos motivos
(localización, recursos naturales…) como es el asentamiento Sa Nur (cerca de Jenin) de 52
habitantes, según el Central Bureau of Statistics, fue cualificado por A. Sharon de
“asentamiento aislado con valor estratégico”. Los colonos han estado también en el origen de
la construcción de la “valla” de separación cuya construcción ha sido iniciado por el gobierno
de A. Sharon. Desde la construcción en 1995 de un pequeño muro a lo largo de la Línea
Verde, la opinión pública israelí se ha mostrado a favor de la construcción de una verdadera
separación física para mejorar su seguridad. Pero mientras que los políticos de derecha y los
movimientos religiosos ideológicos se oponían a este proyecto, la idea tomó cada vez más
fuerza dentro del resto de los políticos y de la población. Así, una vez la construcción iniciada,
los colonos religiosos e ideológicos han entendido que no les quedaba más que influir para el
trazado de esta frontera física aunque no política. Y en este sentido es una verdadera victoria
para ellos, dado que han conseguido cambiar el trazado de modo que difiera de la Línea Verde
y abarque más superficie que la prevista.
¿De donde vienen los colonos? Según la organización Passia, 42% de los colonos de
Cisjordania son de origen israelí, 35% de origen europeo y americano, 12% de origen africano
y 11% de origen asiático. En cuanto a la distribución de los colonos, se puede estimar según la
Foundation for Middle East Peace que 100 000 israelíes, lo que representa el 50% de los
colonos, viven en sólo 8 colonias. Y el resto de la población está distribuido en las otras 140
colonias, siendo de media 714 colonos para cada colonia. Otro dato importante a tener en
cuenta para un análisis actual es la presencia de colonos que viven a un lado del nuevo muro
construido por el Gobierno de A. Sharon. En efecto, como el muro está construido más allá de
la Línea Verde abarca necesariamente un número de asentamientos situados en Cisjordania.
Estas cifras permiten conocer mejor la distribución de los asentamientos y sus características,
lo que nos plantea cuestiones sobre una eventual partición de los territorios en el futuro.
53
Tabla 7- Asentamientos judíos al oeste de la “valla”*
Número de asentamientos
Número de residentes
Cisjordania
54**
143200
(excluida la
Jerusalén)
En la Jerusalén
12
179600
Este
Total
66
322800
* Datos de 2002
* *De los 124 asentamientos reconocidos por el Estado de Israel en el Cisjordania
Fuente: B’Tselem.
Porcentaje en función de
toda la población de colonos
que viven en el Cisjordania
(excluido Jerusalén Este)
35.4
44.4
79.8
Figura 8- Densidad poblacional: diferencias abrumadoras
Territorio
Habitante/Km.²
Israel
238
TOP
1234
Colonos de Cisjordania
60
Palestinos de Cisjordania
725
Colonos de la Franja de Gaza
51
Palestinos de la Franja de Gaza
4454
Fuente: ISAAC J., RIZIK M. [2002]: “The Viability of the Palestinian State and Israel’s Settlement Policy”, Palestine-Israel
Journal, n°4, vol. 9, 76-83, 2002.
Como hemos visto anteriormente, existe una fuerte volatilidad en la población de los
asentamientos. Esta volatilidad permite medir la voluntad de los colonos de permanecer en los
territorios a través de la variación de los flujos de migración en los mismos. En definitiva es
un instrumento para aproximar el posicionamiento ideológico de los colonos respecto a los
asentamientos y los territorios, y por lo tanto nos puede dar una pista sobre la sociología de
los colonos, un dato muy importante a la hora de pretender implementar un proceso de paz.
Así, para 2002 con cerca de 14 000 colonos nuevos y cerca de 10 600 salidas de colonos, se
puede considerar que existe una fuerte volatilidad y por lo tanto mucho pragmatismo en los
colonos. Otra manera de observar a los colonos, es a través de encuestas. Al no poder ir a los
territorios personalmente, trato de llegar a conclusiones a partir de la encuesta realizada por la
organización ‘Shalom Ah’shav’ en julio de 20029. Esta organización es conocida
mundialmente por su trabajo a favor de la paz y su trabajo es reconocido internacionalmente
por su fiabilidad y seriedad. Esta encuesta resulta ser muy interesante porque por una parte
nos deja apreciar mejor quiénes son los colonos y por otra permite nos deja reflexionar sobre
el peso de los colonos en la sociedad israelí y sobre todo en la política israelí. La encuesta
permite definir a los colonos como personas pragmáticas, a favor de la paz, políticamente ‘de
derecha’, y sobre todo muy poco animados por motivos religiosos e ideológicos y aún menos
54
por motivos de defensa del estado de Israel. En efecto, la encuesta señala que el 77% de los
colonos viven en los territorios por motivos de calidad de vida, el 20% por motivos religiosos
y sólo el 3% por motivos de seguridad del Estado. Todas estas características se hacen más
agudas en los bloques de asentamientos urbanos que en los asentamientos aislados. Se puede
citar otra encuesta realizada por el Palestinian Center for Policy and Survey Research10. Esta
encuesta fue realizada en junio de 2003 e intentaba definir la opinión pública palestina e
israelí. Según la encuesta el 40% de los colonos viven en los asentamientos por motivos de
calidad de vida, el 37% por motivos religiosos y nacionales y el 20% por motivos de
seguridad nacional. Estos resultados vienen a reforzar la idea de que el crecimiento
poblacional israelí en los territorios no es natural, y por otra parte me reafirman en la idea de
que los representantes de los colonos representan a la minoría ideológica y extremista de los
colonos. Por lo tanto existe una doble sobre representación política de los colonos en Israel
(sin tener en cuenta que los territorios no pertenecen a Israel): respecto a la cantidad de
colonos, y respecto al posicionamiento ideológico de los colonos.
4- Asentamientos y eventuales presiones en su construcción
Me voy a centrar en dos puntos. Se trata de analizar la acción de actores del sistema que
puedan tener una relación con el conflicto y que sobre todo puedan constituir una presión
contraria a la construcción de los asentamientos. Estos factores pueden ser externos o internos.
La legalidad internacional se impone como un factor a tener en cuenta, y la ONU como el
actor internacional que representa esta legalidad. EE UU es otro actor esencial en el sistema
internacional actual y en Oriente Próximo. La opinión publica internacional no la considero
como actor relevante (no tiene el poder de actuar en las decisiones) lo que no significa que no
sea importante y que no tenga que jugar un papel en el futuro. Los países de la región no los
considero, dado que no tienen un papel protagonista respecto a los TOP, en cambio sí respecto
a los territorios del Sinaí y del Golán. En los factores internos (dentro de Israel) no considero
que existan, dado que el sector ‘pacifica’ no juega un papel decisivo. En cambio, dentro de la
población palestina sí que existe un actor central y relevante en el conflicto desde la Primera
Intifada. Pero considero que el factor ‘población palestina’ no es un factor directo en relación
con los asentamientos, creo que tiene una relación indirecta y relacionada con el proceso de
paz por lo tanto me parece más justificado estudiar este punto en la segunda parte de mi
trabajo.
55
LA LEGALIDAD INTERNACIONAL
Para la ONU como para toda la comunidad internacional, la situación en los TOP inducida
por la deliberada política de colonización de Israel es una clara violación de la legalidad
internacional. Los diversos gobiernos de Israel han rechazado siempre estas críticas
presentando argumentos a su vez rechazados por la comunidad internacional. En este párrafo
voy a tratar de analizar cuales son los argumentos de la comunidad internacional, cuáles son
los contra argumentos de los gobiernos de Israel y finalmente qué conclusiones se pueden
presentar sobre la legalidad internacional como factor de oposición a la construcción de los
asentamientos.
Podemos decir que Israel infringe dos categorías de la legalidad internacional: la ley
internacional sobre derecho humanitario y la ley internacional sobre derechos humanos11.
Pero como la violación de los derechos humanos depende más del impacto de las actividades
y de la presencia de los asentamientos y de los colonos, podemos decir que esta violación es
indirecta, lo que no signifique que tenga menor importancia. Lo que pretendo distinguir es
cómo se relacionan estas dos categorías con los asentamientos. Y creo que el derecho
humanitario está en cuestión por la creación y la existencia de los asentamientos, mientras que
los derechos humanos lo están por los efectos de los asentamientos. Así no nos podríamos
preguntar sobre los efectos de los asentamientos si no existieran y en este caso no habría
violación del derecho humanitario. Por lo tanto el proceso interrogativo tiene una secuencia
temporal: ¿Son legales los asentamientos?, y después ¿Cómo afectan a la población local? Por
este criterio temporal que nos permite distinguir dos dimensiones legales, creo que la primera
pregunta se puede contestar aquí, mientras que la segunda pregunta cobra más importancia en
la segunda parte de mi trabajo referido al impacto de los asentamientos en el conflicto y en la
paz.
Ahora bien, voy a analizar la situación de los asentamientos en el marco de la legalidad
internacional sobre derecho humanitario. La situación de violencia en los territorios palestinos
y la búsqueda de un proceso de paz son elementos que configuran un tipo de relaciones: la
guerra y la ocupación de un territorio por otro país (que incluso Israel no define como propios
sino como ‘administrados’). Y en este caso se aplica el derecho humanitario internacional.
Según B’tselem dos textos internacionales están en juego:
● La cuarta convención de Ginebra relativa a personas civiles en tiempo de guerra, 1949
El artículo 49 de esta convención establece que “The Occupying Power shall not deport or
transfer of its own civilian population into the territory it occupies.” Y la realidad en los TOP
es la siguiente: en 1972 había 5000 israelíes en Cisjordania, casi ninguno en la Franja de Gaza
56
y 33 000 en Jerusalén Este, y en 2004 (datos de 2002) son más de 200 000 en Cisjordania,
cerca de 200 000 en Jerusalén Este y más de 7000 en Gaza. Esta realidad demográfica es
admitida por Israel. Y como ya hemos visto anteriormente que este aumento poblacional no
proviene únicamente del crecimiento vegetativo, entonces la comunidad internacional habla
con razón de un traslado de población que declara ilegal, lo que implica la ilegalidad de los
asentamientos civiles.
Ante esta acusación, Israel presenta varios argumentos para defender su posición:
- un primer argumento se refiere a la aceptación de la aplicación de la legalidad internacional.
Israel rechaza que se pueda aplicar la legalidad internacional en los territorios y de este modo
rechaza la validez de la convención de Ginebra en los territorios. Esta posición fue enunciada
en 1971 por el Fiscal general Meir Shamgar. El Fiscal rechazó que se pudiera aplicar la
legalidad internacional en los TOP (Franja de Gaza, Cisjordania) porque estos territorios no
han sido reconocidos anteriormente por la comunidad internacional como propiedad de Egipto
y Jordania respectivamente. Por lo tanto el territorio no es un “territory of a High Contracting
Party” según M. Shamgar y como es una condición de la Convención Ginebra, ésta no se
puede aplicar, argumento que es rechazado por la comunidad internacional.
- otro tipo de argumentos se refiere al contenido de los textos internacionales:
* El artículo 49 no se puede aplicar al retorno de poblaciones civiles a su lugar de origen, o
al de sus ancestros.
* Los flujos migratorios hacia los territorios ocupados no son movimientos de población
forzados por el estado de Israel, y además los asentamientos no tienen como objetivo hacer
huir a la población local árabe.
¿Qué pensar de estos argumentos que niegan el papel del Estado en el proceso de
colonización? Por una parte es cierto que un número de colonos regresa a su lugar de origen o
al de sus ancestros, igualmente ciertos colonos como los de Gush Emunim actúan fuera de la
legalidad de Israel. Pero en cambio los gobiernos de Israel están implicados en los flujos
migratorios hacia los TOP dado que no penalizan los movimientos de colonos ‘ilegales’ y
además por su política de ayudas financieras afectan directamente al mercado de la vivienda,
a las condiciones de vida en los asentamientos… y de este modo sesgan los flujos migratorios.
Es cierto que esta práctica no es única en el mundo (ejemplo: rivalidad interregional dentro de
un país para atraer empresas internacionales) pero su ilegalidad proviene del contexto de
conflicto en el que se desarrollan. Esas políticas, al favorecer la migración masiva en los TOP,
cambian la realidad demográfica regional. Esta estrategia es por lo tanto ilegal. Además por
una parte no todos los colonos son personas que retornan a su lugar de origen y por otra parte
57
los asentamientos sí que han creado desplazamiento de poblaciones locales (expropiación), y
han tenido un impacto en la población local (exilio).
● La convención de la Haya relativa a Leyes y Costumbre de guerra en tierra, y sus
regulaciones vinculadas, 1907
El derecho humanitario de la Convención de la Haya se interesa en la actividad de la fuerza
ocupante en el territorio ocupado. Establece lo siguiente: durante el periodo de ocupación, la
fuerza ocupante no puede establecer hechos que cambien de manera permanente el territorio
ocupado, así no puede cambiar la propiedad del suelo y la de las infraestructuras del territorio
ocupado. El artículo 55 de las Regulaciones de La Haya establece:
“The occupying State shall be regarded only as administrator and usufructuary of public
buildings, real estate, forests, and agricultural estates belonging to the hostile State, and
situated in the occupied country. It must safeguard the capital of these properties and
administer them in accordance with the rules of usufruct.”
De este modo sólo le está permitido a la fuerza ocupante, no soberana, realizar dos tipos de
acciones: acciones por motivos de seguridad y acciones para satisfacer el bienestar de la
población local. Y basándose en estos principios la comunidad internacional declara ilegal
los asentamientos judíos en los territorios.
Como para la Convención de la Haya, Israel rechaza estos argumentos mediante otros
argumentos:
-
para el Estado de Israel, los asentamientos no están destinados a crear “cambios
permanentes” en los territorios.
-
El Estado de Israel motivó la construcción de asentamientos por razones de seguridad.
A su vez estos argumentos de defensa no son sostenibles en mi opinión. El primer argumento
es muy difícil de juzgar dado que se trata de una apreciación. ¿Hasta qué punto un proceso de
colonización crea hechos permanentes? Cuando se analizan otros movimientos de
colonización como es el caso de Francia en Argelia, se puede ver que Francia creó hechos en
el territorio de Argelia que, si bien no han impedido la retirada de Francia, han contribuido a
cambiar realidades (arquitectónicas, socio-políticas, económicas). El problema es que estos
hechos pueden ser directos o indirectos. Y en el caso de cambios indirectos son más
complicados de medir. Si medir el impacto duradero de las colonias judías en la realidad
territorial palestina es difícil, lo que sí es real es la construcción de ciudades mediante
cambios de propiedad del suelo como lo muestra B’Tselem y esto va en contra de las
Regulaciones de La Haya.
58
Además el argumento de “seguridad” para justificar la legalidad de los asentamientos es
igualmente insostenible. Primero Israel, a partir del caso Elon Moreh, dejó de usar casi por
completo este argumento para justificar la construcción de asentamientos, y utilizó el
argumento de “state land” lo que es una verdadera apropiación de un territorio ocupado. Israel
define también los asentamientos como elementos de seguridad en sí. Este argumento es
cuestionable en muchas ocasiones e incluso hemos visto que muchos políticos israelíes (M.
Dayan, A. Sharon) admiten que los asentamientos han sido en sus inicios un pretexto para
justificar la presencia de las FDI en la región, como es el caso sobre todo de los asentamientos
del Valle del Jordán y de la Franja de Gaza. Además muchos asentamientos inicialmente de
índole militar se han convertido poco a poco en asentamientos semi militar-civil o totalmente
civiles como es el caso ciertos asentamientos del Nahal. Y finalmente aunque se pueda
reconocer que existe un elemento de seguridad en ciertos asentamientos situados en el Valle
del Jordán y en la frontera sur de la Franja de Gaza, en cambio no existe ninguna duda de que
los asentamientos ‘dormitorios’ creados a lo largo de la Línea Verde no tienen ninguna
dimensión de seguridad defensiva ni regional, ni local.
Así los asentamientos y en general el proceso de colonización de Israel en los TOP viola la
legalidad internacional en cuanto al derecho humanitario. Israel lleva a cabo una política que
está cambiando tanto a nivel demográfico como territorial la realidad de los territorios
palestinos. Por lo tanto estos asentamientos son ilegales, pero lo más importante es que Israel
tiene una responsabilidad, sino una culpabilidad, en esta ilegalidad de los asentamientos. El
trabajo aquí presente se limita a establecer esta responsabilidad, y en cuanto a la culpabilidad
se trataría de establecer un verdadero trabajo de derecho en profundidad. Pero en cualquier
caso, a pesar de esta presión internacional sobre Israel, este último no ha cambiado su política.
La comunidad internacional se revela así ser absolutamente impotente o demasiado pasiva
ante la actuación de Israel. Esta falta de legalidad en los TOP es hoy en día un punto crucial
en el conflicto en Oriente Próximo y la región cercana en un contexto de guerra contra el
terrorismo internacional y de guerra en Irak encabezada por EE UU.
ESTADOS UNIDOS
EE UU es dentro de la comunidad internacional el principal aliado de Israel, por motivos
históricos, demográficos, culturales, de seguridad… y por lo tanto resulta interesante analizar
59
cómo ha reaccionado ante los asentamientos, ante su ilegalidad reconocida internacionalmente
y si su papel ha logrado constituir un factor de presión o no. En la política norteamericana
distingo dos fases respecto a los asentamientos y curiosamente esas dos fases corresponden a
dos fases en la evolución de la colonización israelí. Dentro de la colonización de los TOP
podemos distinguir dos fases siguiendo un criterio de crecimiento (medido en términos de
construcción de viviendas y apropiación de terrenos) de la colonización: una primera fase
correspondería a una fase de colonización lenta de 1967 a 1980, y una segunda fase de 1980
hasta hoy en día correspondería a una fase de crecimiento acelerado. Y paradójicamente se
pueden establecer dos fases en la actitud de EE UU respecto a la política de colonización
israelí. En un primer momento, correspondiente a la primera fase de colonización
(crecimiento lento), EE UU ha tenido una política ‘muy crítica’ respecto a la colonización, y
en cambio en una segunda fase, correspondiente a la segunda fase de la colonización
(crecimiento fuerte), la actitud de EE UU ha sido mucho menos severa. Así en la primera fase,
EE UU negó la legalidad internacional de los asentamientos basándose en la Cuarta
Convención de Ginebra. Esta importancia dada a la legalidad internacional por parte de EE
UU resalta en el “Opinion of the Legal Adviser of the Department of State to the Congress on
the legal status of Israeli settlements in the occupied territories” del 21 de abril de 1978 que
establece la ilegalidad internacional de los asentamientos judíos. Así la conclusión de este
documento dice:
“While Israel may undertake, in the occupied territories, actions necessary to meet its military
needs and to provide for orderly government during the occupation, for the reasons indicated
above the establishment of the civilian settlements in those territories [Gaza, the West Bank,
Sinai and the Golan Heights*] is inconsistent with international law.”
* Territorios mencionados en el mismo documento en el párrafo “Legal Considerations”
Fuente: “Israeli Settlements in the Occupied Territories. A guide”, Foundation for Middle East Peace. 2002
EE UU veía dos motivos para criticar los asentamientos. Por una parte los consideraba
ilegales pero además los consideraba como un impedimento para llegar a una negociación y
un acuerdo final. Por eso criticó particularmente la anexión por parte de Israel del territorio de
Jerusalén Este. Pero si las declaraciones de los representantes políticos norteamericanos iban
en contra de la política de asentamientos, en cambio EE UU se abstuvo en varias votaciones
de resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU sobre este tema, hecho que demuestra
que existía ya una voluntad política limitada. Estas resoluciones son las siguientes:
60
- Resolución 446, 22 de marzo de 1979 que declara que “…las políticas y prácticas de Israel
en establecer asentamientos…no tienen validez legal y constituyen un obstáculo serio en la
búsqueda de una paz comprensiva, justa y duradera…” En esta resolución también se abstuvo
el Reino Unido.
- Resolución 452, 20 de julio de 1979. El Reino Unido sí votó en esta resolución que llama a
un cese de las actividades de colonización.
Un año más tarde, otra resolución fue votada en el Consejo de Seguridad y esta vez EE UU sí
votó a favor de esta resolución. Se trata de la resolución 465, del 1 de marzo 1980, que
presenta a los asentamientos como “una violación flagrante de la Convención de Ginebra” y
repite su llamada a Israel “de desmantelar los asentamientos existentes y, en particular, de
cesar de manera urgente la creación, construcción, y planificación de asentamientos…”. Pero
justo después, los políticos norteamericanos insistieron en dos puntos: lo más importante es
que Israel cese de construir nuevos asentamientos porque constituyen un impedimento para
encontrar una solución final y el futuro de los asentamientos debe de ser determinado en
futuras negociaciones.
¿Qué conclusiones se pueden sacar de lo dicho por el gobierno norteamericano respecto a los
asentamientos y a Israel en esta primera fase? EE UU insiste en la ilegalidad de los
asentamientos y en el hecho de que constituyen un obstáculo para negociar (insiste sobre todo
en esta segunda dimensión) y sabe que los asentamientos van a constituir un objeto de
negociación. Por esos motivos, EE UU desea y pide (Jimmy Carter a M. Begin) a Israel que
congele el proceso de colonización pero reconoce la dificultad de desmantelar los ya
existentes. Pero EE UU también muestra que su crítica a Israel no va a ir más allá de una
critica verbal y por lo tanto la política de EE UU no contempla ninguna forma de acción
militar ni cualquier tipo de contingencia.
A partir de 1980, EE UU entra en una nueva fase respecto a los asentamientos. Mientras que
Israel acelera la colonización de manera masiva y quizás con la confianza de que EE UU no
va a penalizarle, EE UU debilita su posición y daña al sistema internacional al centrar su
crítica en un sólo punto: los asentamientos son un obstáculo para las negociaciones. La
ilegalidad de los asentamientos se olvida en los discursos norteamericanos. Así, los
presidentes Ronald Reagan y Georges Bush han concentrado sus esfuerzos en pedir a Israel
que cese sus asentamientos porque no sólo pueden dificultar las negociaciones pero además
pueden impedir que se inicie un proceso de paz. Este es el extracto de una carta de G. Bush
mandada a Y. Shamir en junio 1990:
61
“You well know of my strong opposition to all settlement activity. I believe that such activity
constitutes an obstacle to peace in that it signifies both Israel’s desire to annex the territories
and its insistence to take unilateral measures in order to change the existing situation, even
before negotiations begin. Settlement activity necessarily spoils the atmosphere and makes
more difficult the finding of Arab partners for peace.”
Fuente: ARONSON G. [1996]: Settlements and the Israel – Palestinian Negotiations. An Overview, Institute for
Palestine Studies, Washington, 1996
Pero a medida que se perfiló la posibilidad de iniciar un proceso de paz y en el contexto de la
guerra del Golfo, la voluntad de EE UU se hizo aún más débil y su diplomacia se centró en
que Israel aceptara participar en el proceso de paz. De este modo, Israel consiguió hacer
irrelevante el tema de los asentamientos en el proceso de paz. Y como la política de
penalización de EE UU se limitó a no otorgar a Israel todas las ayudas previstas, se puede
decir que EE UU realmente no fue un factor decisivo en la política de colonización israelí. Su
pasividad es incluso un factor favorable para Israel porque significa que ningún otro país se va
a oponer a la política israelí (pensamiento erróneo visto la actitud de Irak en la guerra del
Golfo). Además la confianza de EE UU respecto al cambio político en Israel en los años 90
con la llegada del Labor al poder se tradujo por un mantenimiento de las ayudas financieras
de EE UU, por una mayor pasividad ante los nuevos planes de construcción especialmente en
Jerusalén, y por la aceptación de la reivindicación israelí de poder seguir construyendo
asentamientos en nombre del concepto de “crecimiento natural”. Esta confianza tuvo como
consecuencia, como hemos visto anteriormente, un crecimiento explosivo de los
asentamientos judíos en el periodo del proceso de paz. Poco a poco los asentamientos
perdieron toda su ilegalidad moral pero sobre todo perdieron su dimensión de obstáculo al
proceso de paz y quedaron reducidos a un simple elemento que complica las negociaciones.
EE UU es el único actor que realmente podía haber cambiado la política de Israel en los
territorios ocupados, pero desde las primeras construcciones no supo utilizar su capacidad de
presión. Además más tarde con la caída de la URSS y en un nuevo escenario de amenazas
desde el 11 de septiembre de 2001, Israel se convirtió cada vez más en un aliado esencial en
una región tan estratégica para EE UU. Por eso EE UU no tuvo más que un papel coyuntural
en la limitación de la política de colonización.
Notas
1. Conferencia organizada el 27 de enero de 2004 por la Fundación para las Relaciones Internacionales y el
Diálogo Exterior: “Auge y declive del Proceso de Oslo”, en el marco del Foro Internacional sobre Oriente Medio
62
y Norte de África. Ponentes: Shlomo Ben-Ami, ex ministro de asuntos exteriores de Israel, y Hala Taweel,
Presidente del Proyecto de la Universidad de Oriente Medio.
2. Isaac J. y Rizik M.
3. Según el informe publicado por Haaretz en el año 2003: Bassok M. and Haaretz Staff [2003], “The extra
civilian price tag: at least NIS 2.5 billion a year”.
4. Lein Y.
5. La suma no da la cifra actual de puestos de avanzada dado que ciertos son creados y después evacuados. Son
muchas veces procesos repetitivos y se puede dar que un puesto de avanzada es construido y evacuado varias
veces o bien reconstruido a pocos metros lo que dificulta la contabilización. Esta dificultad explica la diversidad
de resultados encontrados pero lo importante es observar la evolución más que la cantidad exacta.
6. Chartouni-Dubarry M., Oren A., Ben Meir Y., Cohen S. A., Heller M. A.
7. Baskin G. (2000): “Negotiating the Settlements. The success of Right-Wing Political Entrapment Against
Peace”, Israel/Palestine Center for Research and Information.
8. Klatzman J., p. 54-63.
9. Shalom Ah’shav (2002): “Attitude des colons à l’égard du retrait des Territoires. Résultats d’une enquête
menée par La Paix Maintenant”.
10. Encuesta realizada en junio 2003 por el Palestinian Center for Policy and Survey Research de Ramallah, el
Harry S. Truman Research Institute for the Advancement of Peace de la Universidad Hebrea de Jerusalén y en
cooperación con la Konrad Adenauer Foundation. Ver los resultados en la Universidad Hebrea de Jerusalén.
11. Lein Y., Cáp. 2.
63
SEGUNDA PARTE
ASENTAMIENTOS, CONFLICTO Y PAZ
Capítulo I
64
Efectos de la política de los asentamientos en el conflicto
1. Los asentamientos y viabilidad de un estado palestino: recursos y continuidad
territorial
Analizar la relación existente entre los asentamientos y el conflicto requiere como primer paso
definir cuáles son los efectos directos y concretos de los asentamientos. Como se ha explicado
en la primera parte, es necesario comprender la palabra ‘asentamiento’ en su sentido más
amplio. El asentamiento es una presencia, una construcción israelí en el territorio palestino
pero con orígenes y finalidades diversas (militar, industrial, civil…). Además, los efectos de
los asentamientos no dependen únicamente de la cantidad existente, y por eso el análisis del
impacto de los mismos no debe limitarse a una visión cuantitativa sino que debe abarcar
también el estudio de las características territoriales y geográficas de la colonización y
también las actividades generadas por los asentamientos.
Los asentamientos han sido en sus inicios el elemento central de la política de ocupación de
los TOP. Pero han creado poco a poco sus propias necesidades entre las cuales la seguridad es,
hoy en día, la más importante y la más problemática debido al impacto que tiene. Estos dos
rasgos, ocupación y seguridad, determinan lo que significan los asentamientos para los
palestinos y para sus actividades. Por lo tanto, es a partir de esas dos características que se
analizará, en esta parte, cuáles son las principales consecuencias directas del proceso de
colonización.
CONFISCACIÓN Y FRAGMENTACIÓN DE LAS TIERRAS PALESTINAS
La creación y expansión de las colonias, de los puestos de avanzada, de las carreteras de
conexión, de los complejos industriales… en los TOP tienen una contrapartida inevitable, y es
la confiscación de las tierras pertenecientes a los palestinos. Así la política israelí de búsqueda
de ‘state land’, aunque si está legalmente justificada por las leyes jordanas previas a la
ocupación israelí, realiza una transferencia de la propiedad territorial y siempre desde manos
palestinas hacia la administración israelí. Desde 1967, la construcción de asentamientos de
todo tipo se ha traducido a nivel territorial por la expropiación palestina del 79% de los TOP 1.
En total, en Cisjordania, 2,34 millones de dunums están bajo la jurisdicción de los colonos
(excluidos Jerusalén Este, el no men’s land y el Mar Muerto) pero sólo 96 000 dunums están
realmente construidos. La colonización de los TOP implica una apropiación de los TOP pero
la problemática de la seguridad de los asentamientos implica también controlar cada vez más
65
nuevos territorios, de modo que la expropiación no es un fenómeno limitado a los primeros
decenios de la ocupación2.
La confiscación de las tierras palestinas, justificada desde 1967 por diversos pretextos a
medida que estos eran criticados e invalidados por los palestinos y por la comunidad
internacional, se refleja en la disminución de la superficie territorial en manos de los
palestinos3. A la perdida de las tierras, se añade la fragmentación de las tierras palestinas
restantes como otra característica originada por el cambio de propiedad territorial. En efecto,
la apropiación israelí de las tierras palestinas no es continua en el territorio palestino. Al
contrario, la confiscación de las tierras es discontinua y afecta a todas las regiones de los
TOP4.
Además, la política de colonización establece que todos los asentamientos deben estar
conectados entre sí lo que confisca y divide aún más tierras. De modo que no es extraño
encontrar un pueblo divido en dos por una carretera destinada a los colonos5. Así las tierras
palestinas son fragmentadas en minúsculos trozos de terreno sin o con pocas conexiones
aseguradas entre todas estas parcelas, pueblos, campos, ciudades…
OCUPACIÓN Y ESPACIO POLÍTICO Y ECONÓMICO PALESTINO
La fragmentación de los TOP es, en mi opinión, el mayor causante de impacto negativo de los
asentamientos. La discontinuidad territorial originada por los asentamientos pone en énfasis la
relación existente entre los asentamientos, la ocupación territorial y las actividades
económicas y políticas palestinas. Y es la naturaleza de esta relación la que nos permite medir
el impacto directo y sobre todo negativo de las colonias sobre el espacio político y económico
palestino. En efecto, la presión territorial puede tener dos lecturas, una política y otra
económica, sí bien las dos están estrechamente relacionadas.
En términos políticos, la soberanía de un estado independiente depende, en parte, de la
soberanía que ejerce sobre sus tierras. La soberanía territorial depende, a su vez, de la
existencia de tierras nacionales delimitadas por fronteras determinadas y reconocidas
internacionalmente, y que crean de este modo un espacio territorial sobre el cual el estado
puede ejercer su soberanía. Por lo tanto, la confiscación y la fragmentación sin cesar de los
TOP impiden a los palestinos poder controlar sus tierras y poder determinar un territorio
palestino estático. Así, los asentamientos ponen directamente en entredicho la posibilidad de
realizar un estado palestino soberano sobre sus tierras. Y es, en mi opinión, únicamente a
partir de un espacio político territorial garantizado cuando se podrán intentar solucionar los
demás temas importantes en el conflicto palestino-israelí (refugiados, recursos, Jerusalén). A
66
los ojos de una parte de la clase política israelí, los asentamientos no impiden la constitución
de un futuro estado palestino dado que para ellos los asentamientos sólo son una realización
material que muy bien podrán ser recuperados por los palestinos en el futuro una vez que se
haya negociado la constitución de un estado palestino. Es cierto que, como lo demuestran las
encuestas sociológicas realizadas por organizaciones y universidades, la mayoría de los
israelíes y de los colonos declara que si es necesaria la devolución de los TOP no se opondrá a
la retirada de los asentamientos y sobre todo si esta retirada se acompaña de una
compensación financiera6. Pero, ni toda la sociedad israelí ni todos los colonos entienden los
asentamientos como una realización momentánea. Al contrario, para unos son una realización
histórica enmarcada en un plan divino. En definitiva, la construcción incesante de
asentamientos desde 1967 es un factor que ha hecho banal la existencia de los asentamientos y
la expansión territorial facilitando así su aceptación por la mayoría de la sociedad israelí. Por
otra parte, la opinión israelí a favor del ‘Gran Israel’ se ha aprovechado de la situación de
tensión entre Israel y sus vecinos árabes creando hechos en el terreno. Y en el caso de una
retirada israelí, su posición en la sociedad le permite ejercer presiones muy violentas sobre el
resto de la sociedad7. Por otra parte, las percepciones palestinas son las que van a determinar
su actitud en el conflicto, y en este caso la creación de asentamientos y la fragmentación de
las tierras palestinas son percibidas como una realidad actual con consecuencias negativas
sobre la continuidad política palestina actual y por lo tanto muy probablemente futura. Y si el
proceso de fragmentación mantiene su ritmo, entonces los dos pueblos estarán totalmente
mezclados, lo que imposibilitara cualquier intento de separación en condiciones humanas8.
Con una visión económica, deseo hacer más hincapié en el análisis de la presión territorial
sobre las actividades palestinas, sobre la asignación de recursos, sobre la calidad del medio
ambiente… Las actividades económicas se realizan a partir de los recursos existentes y
mediante los procesos de asignación y de producción. Y en el marco de la ocupación israelí de
los TOP, los asentamientos y la presión territorial ejercida tienen un impacto negativo sobre
las actividades económicas palestinas. En efecto, la presencia de los asentamientos modifica
la cantidad de recursos disponibles, su asignación y la producción de bienes y servicios
palestinos (se vera más adelante que la distribución también se ve alterada por los
asentamientos). En definitiva, la presión territorial se traduce por una degradación de las
condiciones de vida palestinas debido a la degradación de sus recursos y de sus
infraestructuras.
67
La propia actividad económica de los asentamientos crea desperdicios que en muchos casos
vienen a acumularse en las tierras palestinas cercanas a los asentamientos9. Del mismo modo
la contaminación industrial de los complejos industriales situados en los TOP es vertida en las
aguas utilizadas por los palestinos tanto para uso agrícola como para uso doméstico. Así por
ejemplo, muchas industrias localizadas en Israel y consideradas de manera justa como
contaminantes por las autoridades israelíes son trasladas en los TOP (sobre todo en la región
de Tulkarem)10. Estas prácticas, claramente ilegales, contaminan y destruyen numerosos
recursos, a veces vitales, como es el agua, que pertenecen a los palestinos y que son
necesarios para la realización de sus actividades económicas11. La degradación de los recursos
disponibles y del medio ambiente es una consecuencia directa de los asentamientos. La
confiscación de las tierras es también una de las causas de la disminución de los recursos
asignados a los palestinos. Hay que destacar que la confiscación no es ni justa ni legal (según
la legalidad internacional) y además, en muchos casos, el desalojo puede efectuarse hasta diez
o veinte años después de dar la orden 12. Existe por lo tanto una desigualdad en la asignación
de los recursos debido a la actuación de los colonos y de las autoridades israelíes. Así, por
ejemplo, mientras que las poblaciones palestinas conocen densidades de población muy
elevadas (la Franja de Gaza tiene la tasa más elevada del mundo con 1,2 millones de
palestinos encerrada en una superficie de 360 Km.², además la mitad de su población tiene
menos de 15 años
13
), se han atribuido 700 000 dunums de tierra para los 900 colonos del
asentamiento de Migilot situado en el desierto de Judea 14. En efecto, como se ha explicado en
el marco del estudio de las políticas de asentamientos, con la llegada al poder del Likud en
1977, se abandonó la política de co-desarrollo en los TOP mientras que se favoreció
únicamente el desarrollo económico israelí en los asentamientos. Esta política de ‘dureza
económica’ respecto a los palestinos, que se puede muy bien medir mediante el consumo
desigual de dos recursos esenciales, el agua y la tierra, se ha mantenido e incluso se ha ido
reforzando de tal modo que los israelíes controlan casi integralmente la asignación de los
recursos en los TOP lo que crea una situación catastrófica para los palestinos en el sector del
consumo del agua15. Las autoridades israelíes atribuyen a los colonos los recursos
normalmente destinados a los palestinos privando a éstos, por ejemplo, de pescar en ciertas
costas de la Franja de Gaza que sí están situadas en una zona controlada por los palestinos. De
manera más general, se puede concluir que la presencia de los asentamientos y de sus
actividades domésticas, industriales y agrícolas privan a los palestinos de sus recursos y
además los que consiguen obtener son dañados por las actividades de los colonos. Pero
además, la producción de bienes y servicios palestinos tampoco es eficiente dado que la
68
fragmentación de las tierras palestinas dificulta el acceso a los recursos, su transporte, su
distribución y su comercialización del mismo modo que dificulta la comunicación (factor
esencial para la eficiencia de un sistema económico) entre los agentes económicos
palestinos16.
Según el Consejo Económico y Social de la ONU, el “derecho a vivir en un lugar seguro, en
paz y con dignidad” depende del “derecho a vivir en un ambiente seguro y salubre”, lo que
depende a su vez de la capacidad de acceder y de consumir libremente los recursos existentes
y accesibles. Sin recursos, especialmente la tierra y el agua, no resulta concebible que los
palestinos puedan ejercer sus “derechos económicos, sociales y culturales”17. Los derechos al
trabajo, a la salud, a la comida y a la vivienda se basan en la libertad de la población en poder
desarrollar de manera colectiva e individual sus capacidades mediante el control y el uso de
los recursos nacionales. La confiscación y fragmentación de tierras inducidas por la presencia
de asentamientos en los TOP violan estos derechos y además, la degradación de las
condiciones de vida de los palestinos tiene implicaciones en la situación económica y social
de la sociedad palestina.
2. Asentamientos y la cuestión de la seguridad en los TOP
Los asentamientos han creado nuevas necesidades de seguridad debido tanto a la localización
de los asentamientos como a la actitud de ciertos colonos, los colonos ‘ideológicos’. Si en la
parte anterior, se ha tratado de entender cómo se reflejaban las cuestiones de seguridad en
términos territoriales, en cambio en este párrafo trataré de aproximarme al tema de la
seguridad mediante la actitud de los actores israelíes y sus consecuencias sobre los palestinos
y sobre Israel.
Los asentamientos, situados en los territorios ocupados reclamados por los palestinos,
considerados ilegales por toda la comunidad internacional y cuya construcción y expansión
implican la degradación de las condiciones de vida de los palestinos, crean necesariamente
una problemática de seguridad para Israel. Las FDI están encargadas por el gobierno de Israel
de garantizar la seguridad de los colonos y de sus colonias (residencias, industrias,
infraestructuras…)18.
Pero los cuerpos de las FDI no son los únicos en ocupar el campo de la seguridad de los
asentamientos. En efecto, los colonos son denunciados por numerosas ONG y periódicos,
como es el caso del periódico Haaret’z, por ejercer de manera no oficial su propia seguridad.
69
Así según la ONU, desde la llegada al poder del gobierno de A. Sharon, los colonos y
particularmente los que viven en las zonas más cercanas a las poblaciones palestinas han
incrementado su actividad paramilitar en las ‘zonas de separación’ cercanas a los
asentamientos y a las carreteras de circunvalación 19. Esta actividad se traduce en un uso de la
fuerza física y de las amenazas de muerte como métodos de intimidación ante los propietarios
palestinos. El Relator Especial sobre la Vivienda de la ONU comenta también que los colonos
suelen destruir bienes palestinos durante el toque de queda que obliga los palestinos a
quedarse en sus casas 20.
Las prácticas de los colonos son parecidas a las de los cuerpos de las FDI pero son ‘ilegales’
(según la legalidad israelí), agravan la situación de los palestinos y fomentan crispaciones y
situaciones de violencia en los TOP. Como lo subrayan muchas ONG, los colonos se
benefician de manera notable de la pasividad de los cuerpos de la FDI ante sus acciones. Por
lo tanto, la impunidad de la que se benefician es un factor más para explicar la violencia entre
los colonos y los palestinos, una violencia que además impide crear una situación de calma
favorable y necesaria para una reanudación de las negociaciones y para la implantación de
cualquier acuerdo alcanzado. La ONU denuncia que Israel favorezca a “los colonos ilegales
[…] dándoles impunidad por las actividades delictivas violentas patrocinadas por el Estado y
por fondos privados […]” 21. Las acciones violentas de los colonos son, como lo demuestran
los testimonios recogidos por ONG (como lo hace B’Tselem) muy parecidas a las prácticas de
los cuerpos de las FDI22. Pero no hay que olvidar que los cuerpos de las FDI trabajan bajo la
orden del gobierno de Israel mientras que los colonos actúan por su propia iniciativa y por lo
tanto sí deberían ser juzgados por la ley en Israel.
DOCTRINA DE SEGURIDAD
Los cuerpos de las FDI actúan en función de una doctrina de seguridad. En el origen de la
ocupación en 1967, los cuerpos militares controlaron los TOP como reacción a un ataque
árabe y en función de una doctrina de seguridad regional, pero muy rápidamente fueron
considerados como los defensores de los asentamientos, a pesar de que éstos eran en realidad
un pretexto para que se pudieran mantener las fuerzas militares en estas regiones. Pero, poco a
poco, se ha dado prioridad a las necesidades de la seguridad interna en los TOP, es decir la
seguridad de los asentamientos (que desde luego ya no eran únicamente militares), respecto a
las de la seguridad regional a medida que los países árabes vecinos han ido aceptando la
existencia de Israel en el mapa regional y a medida que el conflicto se ha centrado en la
70
reivindicación territorial palestina (además la llegada de misiles iraquíes en el suelo israelí
durante la Guerra del Golfo mostró que tanto los asentamientos como las fuerzas israelíes en
los TOP no servían para nada en un conflicto regional con nuevas armas). Por eso la acción de
las FDI en los TOP ya no corresponde a una estricta doctrina de seguridad regional. La
presencia de asentamientos y de colonos a largo plazo ha añadido una nueva dimensión de
seguridad que Israel debe resolver. La doctrina oficial de seguridad militar establece que las
FDI deben garantizar la seguridad, en un sentido amplio, de los colonos y de las colonias
aunque realmente no están en un territorio soberano israelí23.
“To defend the existence territorial integrity and sovereignty of the state of Israel. To protect
the inhabitants of Israel and to combat all forms of terrorism which threaten the daily life.”
Fuente: “Israel Defense Forces, the Oficial Website”.
Se puede calificar de muy general y muy ambiciosa la definición de la seguridad de los
colonos. En efecto, el no distinguir a los colonos de los residentes israelíes (“the inhabitants of
Israel”) implica garantizar la seguridad de los colonos en los TOP. Significa que debe ser
garantizada no sólo la seguridad personal de los colonos, es decir la protección de los colonos
y de sus colonias ante eventuales agresiones palestinas, sino también la seguridad de sus
derechos y libertades de circulación, de su comercio, de sus actividades, de su transporte
(“daily life”)… Para lograr este objetivo las FDI establecen diversos instrumentos mediante la
definición de políticas. Pero, una crítica que se puede hacer es demostrar que estas políticas se
hacen a expensas de los propios palestinos visto que les privan de sus libertades y derechos.
Así mientras que la misión de las FDI es garantizar la seguridad de los colonos y colonias, los
propios instrumentos de esta misión van a crear aún más factores de oposición en el seno de la
sociedad palestina. Básicamente existen dos tipos de ‘políticas’: una primera política tiende a
prevenir los ataques mediante la restricción de los movimientos palestinos, y la otra política
tiende a castigar a los palestinos, después de ataques terroristas, mediante la destrucción de las
infraestructuras y de los bienes palestinos. Pero dos observaciones son necesarias antes de
analizar esas políticas: las dos políticas no están totalmente diferenciadas (se puede impedir a
los palestinos que salgan de sus casas como castigo y se puede destruir una casa a modo de
prevención) y además estas políticas son, como lo denuncian las ONG, desproporcionadas y
en la mayoría de los casos infundadas.
71
POLÍTICAS DE RESTRICCIÓN DE MOVIMIENTO Y DE DESTRUCCIÓN
Las políticas de restricción de movimientos y de destrucción acompañadas de las acciones
violentas de los colonos son las consecuencias directas de la presencia de los asentamientos
israelíes en los TOP y del sistema de ocupación que han creado. Muy justamente, tal como lo
declararon ya desde los primeros años de la ocupación los miembros del Likud, la ocupación
no es compatible con la cohabitación pacifica, al contrario de lo que sugería M. Dayan. Y por
lo tanto la ocupación y la seguridad de los colonos sólo se pueden lograr mediante el uso de la
fuerza y mediante la represión. En efecto, si bien es cierto que estas acciones se han
endurecido de manera posterior a los ataques terroristas como es el caso desde la Segunda
Intifada, en cambio no se puede negar que la política de ‘open bridge’ ha desaparecido muy
pronto del escenario de los TOP para ser sustituida por una política que no respeta las
libertades de los palestinos. Esas políticas no son consecuencias de los ataques terroristas sino
consecuencias de los asentamientos y son factores de la degradación de las condiciones de
vida de los palestinos en los TOP.
- La restricción de movimientos
Desde el inicio de la ocupación, Israel había creado ciertas medidas de restricción de
circulación en el marco de su política de castigos. A pesar del fracaso de esta política tanto
porque no ha impedido la violencia como porque ha creado condiciones inhumanas para los
palestinos, la multiplicación de los asentamientos y la imperativa que se ha dado Israel de
protegerlos se han traducido por un endurecimiento de las restricciones de movimientos.
Existen tres tipos de restricciones: el cierre, el sitio y el toque de queda (en el mismo orden:
“closure, siege and curfew”).
En 1972, Israel permitió a los palestinos salir de los TOP y circular por Israel respetando
ciertas franjas horarias, pero en 1989 esta circulación se restringió mediante el sistema de
permisos magnéticos24. Desde la Guerra del Golfo, Israel ha ido endureciendo este sistema de
permisos reduciendo así el flujo de palestinos que pueden entrar en Israel. Es también a partir
de este momento cuando Israel aplicó cada vez más la política de cierre. El cierre es una
medida que prohíbe a cualquier palestino (y sus bienes) entrar en Israel, pero prohíbe también
la circulación de los palestinos entre la Franja de Gaza y Cisjordania y por supuesto cierra las
fronteras de los TOP con Egipto y Jordania25. Los controles situados a lo largo de las
carreteras están destinados a implementar esta medida y son en muchos casos fuente de
violencia y de violación de los derechos humanos.
72
Tabla 9- Días de cierre en los TOP
Cisjordania
Franja de Gaza
1993/94
106
102
1995
58
102
1996
132
138
1997
85
70
1998
48
48
1999
16
16
Fuente: Tabla realizada a partir de
- Farsakh L. [2000]: “Beyond Oslo: The New Uprising. Under Siege Closure, Separation and the Palestinian Economy”,
Middle East Report, n°217.
- Palestine Economic Forum (PalEcon) [1997]: “Monitoring the Palestinian Economy: Poverty Up, Tourism Down,
Closures Replace Occupation”.
Y a mediados de noviembre de 2000, y después del inicio de la Segunda Intifada en
septiembre de 2000, Israel había impuesto 50 días de cierre en Cisjordania y en la Franja de
Gaza26. Para comentar las cifras, se puede entender claramente que 1996 es el año en el que
los palestinos han sufrido más de los cierres, y este dato debe vincularse con la reanudación
de la violencia de manera muy fuerte en el año siguiente. Por otra parte si bien es cierto que
los datos son bastante similares entre Cisjordania y la Franja de Gaza, en realidad la Franja de
Gaza se ve más afectada porque las fronteras entre Israel y Cisjordania son más ‘porosas’. El
sitio es una medida más dura y bloquea la salida de un pueblo o de una ciudad palestina.
Finalmente la medida más severa es la práctica del toque de queda que realmente encarcela a
los palestinos en sus propias casas al prohibirles salir de ellas durante el toque de queda, que
muchas veces no está claramente definido por las autoridades, lo que ocasiona mayor
violencia27. Pero las restricciones de movimiento no sólo son inaceptables por su ineficacia,
en efecto no han impedido la Segunda Intifada, sino que también son injustas porque no se
aplican ni a los colonos ni a los israelíes, lo que hace de ellas un instrumento más de opresión.
Los instrumentos utilizados para ejecutar esas restricciones de movimiento son diversos:
barricadas, controles, bloqueos de todo tipo28. Según una encuesta realizada por B’Tselem en
2003, el 84% de los palestinos se decía estar afectado por algún tipo de restricción de
movimientos. Hay que subrayar que en muchas ocasiones, el motivo de ‘seguridad’ de las
restricciones de movimiento es más bien un pretexto para poder ejercer una presión
económica sobre las poblaciones29. En efecto, los cierres y otras restricciones dificultan e
impiden la libertad de circulación de los bienes, de los factores de producción y de los
palestinos en toda la región. Así por ejemplo, en la carretera que une Jerusalén Este con la
zona del Gush Etzion Block se pueden contar cinco controles importantes y además las
carreteras secundarias que unen los pueblos palestinos del entorno con la carretera principal
73
(como es el caso de Khadar) están bloqueadas lo que obliga las personas a ir andando hasta
ella30.
Eso implica una merma del comercio y de la actividad laboral y humana de los palestinos no
sólo entre ellos y con los israelíes, sino también con los países de la región, esencialmente
Jordania y Egipto, que constituyen los únicos puntos de entrada y de salida para los palestinos
y para sus bienes. Los cierres tienen una enorme relevancia a nivel económico, como se verá
más tarde, dado que los palestinos no pueden exportar de manera autónoma, de modo que son
los israelíes quienes exportan sus productos.
Hay que añadir que estas prácticas han favorecido una relación ya existente anteriormente, se
trata de las relaciones entre colonos y militares. En ciertos casos, para asegurar la seguridad
de los colonos las tropas de las FDI han entrado en el seno de los asentamientos, además de
haber creado zonas de seguridad entorno a los asentamientos. Por su parte, los colonos han
propuesto diversos elementos de defensa y de persuasión como es el “despliegue de granadas,
de minas luminosas” o como es la creación de “áreas estériles” a lo largo de las carreteras de
alta velocidad, áreas en las cuales cualquier persona que entre en ellas será “considerada
sospechosa y por lo tanto tendrá que atenerse a consecuencias negativas para su persona”.
Esto significa violación derechos humanos, violación de la libertad de circulación, de
trabajar…31.
- Las demoliciones
Las destrucciones de casas y en general de infraestructuras (aunque son las casas las más
afectadas) forman parte de la política de castigos destinada a prevenir los ataques palestinos.
Los castigos, muchas veces colectivos, tienen como objetivo frustrar a los palestinos en su
voluntad de dañar la seguridad de los colonos. Las destrucciones siguen así esta lógica de
seguridad que prevalece en la acción de las FDI en los TOP, y sus efectos son las
consecuencias directas de los asentamientos. La ONU hace hincapié en esta relación directa
que une los asentamientos con las destrucciones de casas palestinas al constatar que “las
órdenes de demolición son comunes cerca de los asentamientos de los colonos y sus carreteras
adyacentes de circunvalación.”32. Pero lo que también resalta en el análisis de esas
destrucciones es que si normalmente éstas son concebidas como una forma de castigo, en
muchos casos no son justificadas. Así esta política es un instrumento más para servir a la
expansión de los asentamientos mediante el pretexto de seguridad, como es el caso de la
destrucción de las casas palestinas de Abu’Ajlin situado en la zona de Dayr al-balah de la
Franja de Gaza33.
74
En total, desde 1967 Israel ha destruido parcialmente o totalmente a 6000 casas en los TOP y
2500 casas en Jerusalén Este. Las casas son destruidas según dos motivos oficiales y
arbitrarios: por castigo o bien por problema administrativo en la construcción. Desde 1987,
Israel ha destruido 2450 casas en Cisjordania y en Jerusalén Este dejando a 16 000 palestinos
sin vivienda. Desde noviembre 2002, las casas demolidas se elevan a 601 en la Franja de
Gaza34. Paradójicamente, mientras que la cantidad de palestinos que vivían bajo el control
civil de Israel constante y directo se reducía (en la fase posterior al inicio del proceso de paz y
anterior a la Segunda Intifada y al replegué israelí en los TOP) y mientras que el número de
zonas en las que vivían los palestinos disminuía (zonas jurisdiccionales C), en realidad la
destrucción anual media de casas palestinas por los israelíes ha aumentado entre 1995 y
199935.
Restricción de movimientos y destrucción forman parte de la misión de seguridad de las FDI.
Además la necesidad de seguridad es justificada, aunque haya sólo diez colonos en un
asentamiento, por eso a veces hay más militares que colonos. Además como los asentamientos
están dispersos de manera discontinua por todos los TOP, entonces la suma de sus fronteras
para defender (2000 millas) resulta ser superior a la frontera histórica de la Línea Verde (200
millas)36, y por otra parte, las fronteras acumuladas de los asentamientos representan el 10%
de Cisjordania mientras que la superficie construida representa únicamente el 1,4%37. Así se
entiende porqué los asentamientos representan una carga suplementaria de seguridad tanto
para el presupuesto de Israel como para la normalidad de la vida palestina. En total Israel
tenía, en junio de 2001, 11 divisiones de fuerza desplegadas en todos los TOP, número
superior al que solía tener desde 1978 hasta la Segunda Intifada. Además con el proceso de
Oslo y con la creación de las tres zonas jurisdiccionales ha habido un aumento en la densidad
militar38. En cuanto a los palestinos, sus libertades y derechos humanos están siendo violados
por la necesidad de seguridad de los colonos.
Como lo señala la organización ‘La paix maintenant’, la protección de las colonias se ha
convertido en la principal misión de los militares en los TOP. Así, cuantos más colonos hay,
más son las tensiones y más son las labores de protección a efectuar, lo que se traduce
lógicamente por un coste financiero mayor. Así, una encuesta del periódico israelí Haaret’z
estima que el sobre coste en seguridad de los TOP, es decir en inversiones y operaciones
militares en los TOP, aumentó fuertemente desde la Segunda Intifada. La encuesta establece
que eran necesarios 2 billones de NIS anuales para mantener los 10 000 militares en los TOP
75
antes de la Segunda Intifada, y estima que el coste adicional desde la Segunda Intifada ha
hecho doblar la cifra39.
VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS
La política de seguridad de los colonos, aunque sí tiene efectos sobre las dos poblaciones, es
especialmente destructiva en cuanto a los derechos humanos de los palestinos. Las políticas
empleadas constituyen una violación de la legalidad internacional en materia de respeto de los
derechos humanos. En efecto, las políticas de restricción de movimiento y de destrucciones,
es decir el tratamiento de los palestinos por Israel en el marco de su política de seguridad
(restricción de movimiento y destrucción) niega ciertos derechos humanos incluidos en la
Declaración Universal de los Derechos humanos y adoptados por dos textos de la ONU
ratificados a su vez por Israel (Convenio Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos y
Convenio Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales). Se trata del
derecho a la autodeterminación, del derecho a la propiedad, del derecho a la igualdad, del
derecho a un adecuado nivel de vida y de la libertad de circulación40. Esta degradación moral
de las personas, de los palestinos tiene consecuencias nefastas a nivel social, a nivel de la
salud… que destruyen la sociedad palestina, que fomentan los extremismos dentro de la
sociedad y que ponen en peligro cualquiera tentativa de paz41. Según el Sr. John Dugard, el
Relator Especial de la ONU, en 2003, sobre la situación de los derechos humanos en los
territorios palestinos ocupados por Israel desde 1967, y según la Comisión de Investigación
de la ONU para los derechos humanos “la demolición de viviendas y la destrucción de bienes,
así como las restricciones a la circulación, constituyen una violación del derecho a un nivel de
vida adecuado, incluido el derecho a una vivienda adecuada, reconocido en el párrafo 1 del
artículo 11 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.”. Por otra
parte el Sr. John Dugard señala que “el anterior Relator Especial, el Sr. Giorgio Giacommelli,
también señaló que las medidas de castigo colectivo como el cierre de zonas y la demolición
de viviendas habían perturbado el tejido social y repercutido con especial dureza en la familia,
particularmente en los niños.”42. Por otra parte hay que precisar que de manera general cuanto
más cerca de los colonos y de las colonias vivan los palestinos, entonces son mayores los
casos de violación de los derechos humanos43.
En el marco de un análisis complejo sobre los efectos de los asentamientos sobre el conflicto
y la paz, la relación entre los asentamientos y la ocupación, bajo el enfoque de las políticas y
de las acciones de seguridad de los diversos actores israelíes, hace resaltar la dinámica
76
negativa creada por los asentamientos: segregación y deterioro de las condiciones de vida,
segregación e inseguridad, segregación y violencia potencial. El predominio del enfoque de la
seguridad y sobre todo de las políticas de dureza marca la relación entre los colonos y los
palestinos. Esta visión de la seguridad trasciende en todas las actividades y es un factor más
de la actual crispación regional tanto a nivel político como económico. Esto implica, como se
verá después, que la seguridad tiene consecuencias socio-económicas tanto para los palestinos,
como es natural, como para los israelíes aunque de un modo indirecto (declive económico y
crisis social, huelgas, crispación en el seno del sector militar israelí).
3. Asentamientos y crisis económica y social
Las condiciones económicas y sociales de un país tienen efectos sobre la estabilidad regional.
Por eso es interesante analizar cuáles son las consecuencias económicas y sociales de los
asentamientos para comprender en que medida han sido y siguen siendo un factor de
exacerbación de un conflicto que llevó al fracaso del proceso de paz. Los asentamientos
actúan en la realidad palestina mediante sus dimensiones territoriales y de seguridad que
logran paralizar y destruir la actividad económica en la región. Se ha analizado el impacto
directo de los asentamientos sobre el espacio político palestino y sobre los recursos palestinos
(calidad y accesibilidad) pero también sobre las libertades y derechos humanos de los
palestinos. Los efectos negativos crean a su vez dificultades económicas para los palestinos y
también de manera consecutiva, aunque en menor medida, para los israelíes. Pero, para poder
entender las consecuencias económicas y sociales engendradas de manera indirecta por los
asentamientos, es preciso introducir otro elemento de explicación.
LA DEPENDENCIA ECONÓMICA ENTRE LOS SISTEMAS PALESTINOS E
ISRAELÍES
“The Palestinian economy relies on Israel’s, both for labor and access to international trade.
[…] A dependent economy, and a lack of sovereignty over water and land resources, have left
Palestinians extremely vulnerable of external upheaval.”
Fuente: Isaac J. y Rizik M. [2002]: “The Viability of the Palestinian State and Israel’s Settlement Policy”,
Palestine-Israel Journal, n°4, vol. 9, 76-83, 2002.
La dependencia que caracteriza la relación entre Israel y los palestinos no es fruto del azar. Es,
al contrario, la consecuencia de una política israelí orientada hacia este objetivo. Esta política
77
ha impedido realizar una integración de los dos sistemas económicos, haciendo así de la
economía palestina la ‘rueda de socorro’ de la economía israelí. En efecto se trata de una
dependencia casi total y además asimétrica. La asimetría de la relación se explica por las
restricciones impuestas a la economía palestina tanto en términos de producción, de comercio
como de fuerza laboral… de manera que se puede hablar del sistema económico palestino
como de un sistema económico casi dirigido por las autoridades israelíes. La asimetría en la
dependencia económica significa que si los dos sistemas estuvieran separados por motivos,
tanto internos como externos, entonces la economía palestina se vería mucho más afectada
que la economía israelí.
Desde el inicio de la ocupación hasta el inicio del proceso de paz, Israel mantuvo una política
destinada a integrar, en su propia economía, la economía de los TOP, pero de manera
asimétrica, manteniendo así la economía vecina en un estado débil y subdesarrollado, y sobre
todo muy dependiente. Así por ejemplo en 1992, un tercio de los palestinos trabajaba en Israel,
casi el 90% de las importaciones palestinas provenían de Israel y el 80% de las exportaciones
palestinas eran vendidas en Israel o bien pasaban por los puertos israelíes44. En las decenios
1970 y 1980, partiendo de niveles muy bajos, las dos economías mejoraron, pero más tarde
tanto los palestinos como los israelíes sufrieron económicamente los efectos de la primera y
larga Intifada (1987/1993) a la cual se sumó el impacto de la Guerra del Golfo45. Por eso el
proceso de Oslo se veía en su momento como una oportunidad económica, además de política,
para poder mejorar la situación en la región y particularmente en los TOP. Pero a los ojos de
los palestinos, esta esperanza se vio frustrada, al igual que a nivel político. Así, en 2000, el
año de la implosión de la Segunda Intifada, la situación económica palestina resultó haber
empeorado en comparación con la de 1993.
“Since the signing of the Oslo Agreement, the economic situation has continued to deteriorate
[in the West Bank and Gaza]. The decline in household incomes, a sharp increase in
unemployment, and the general broadening of poverty pose serious challenges for economic
sustainability.” World Bank Report, 1997
Fuente: Bishara M. [2001]: Palestine/Israel: Peace or Apartheid. Occupation, Terrorism and the Future, Zed
Books, London, 2002.
EL PROTOCOLO DE PARIS
El protocolo de Paris es la parte económica de los acuerdos de Oslo I. Su objetivo era el de
configurar las relaciones económicas entre Israel y la Autoridad Palestina para el periodo
interino, es decir el periodo transitorio durante el cual se debía de negociar sobre los estatutos
78
finales. El modelo económico del Protocolo de Paris es el de una ‘unión arancelaria’46. La
primera característica de un sistema económico de este tipo es la ausencia de fronteras
económicas entre los miembros de la unión. En cuanto al comercio exterior, se estableció una
frontera común. Israel debía ser la autoridad encargada de recoger las tasas de importación y
abonarlas a los palestinos. De manera general, Israel era, y sigue siendo, el encargado de
recoger todas las tasas que debían recaer en los palestinos. La Autoridad Palestina adquirió el
derecho de establecer ciertas tasas internas, de tener su propia política industrial y de emplear
personal público. Por otra parte, Israel abrió sus puertas a los productos agrícolas palestinos
mostrando así un grado de apertura importante en un mercado normalmente cerrado.
El modelo del Protocolo de Paris parecía poder llevar a los israelíes y a los palestinos a una
mayor integración económica beneficiosa para los dos y que preparase las futuras relaciones
económicas entre los dos países. Pero la dificultad es, en mi opinión, que este sistema podía
funcionar únicamente en un escenario de progresión en las negociaciones, de acercamiento
político y de disminución de las tensiones entre las dos sociedades. En efecto, las reglas del
Protocolo no impedían a Israel seguir controlando la circulación de los palestinos y de sus
bienes porque el Protocolo no tenía ninguna directiva política que impidiera a Israel seguir
con sus prácticas de seguridad. El Protocolo de Paris mantenía que el comercio palestino
exterior debe seguir transitando por las zonas israelíes, tanto por mar como por tierra, y
además otorgó a Israel el control de los flujos financiero palestinos, lo que corresponde en
parte al presupuesto público palestino. De este modo, en un escenario de tensiones políticas y
militares, Israel puede, alegando motivos de seguridad, hacer presión sobre la Autoridad
Palestina mediante el abono de las tasas. Israel no se ha privado de hacer uso de sus
privilegios. A partir de 1997 ya no transfirió de manera automática las tasas palestinas y entre
1994 y 1997, endureció su política de cierres y canceló numerosos permisos de trabajo47.
El modelo económico definido en el proceso de Oslo es en realidad un prolongación del
siguiente lema israelí “Get Gaza out of Tel-Aviv”. El objetivo era evitar que los palestinos,
una mano de obra barata, fueran a trabajar a Israel, por lo que era preferible realizar zonas
industriales (denominadas ISIs) en los TOP a la manera de las maquilladoras en la frontera
norteamericana con Mejico48.
El Banco Mundial reconoce así que “the [Paris] protocol was an unenforceable and
incomplete contract that worked to Israel’s advantage”49. El problema es que el Protocolo de
Paris separó el nivel económico del nivel político, olvidando cuál era el tema central del
conflicto, lo que permitió que la política de seguridad de Israel hiciera inútil y contra
productivo el Protocolo de Paris.
79
MEDIR LA DEPENDENCIA ECONÓMICA
“La debilidad del Acuerdo de Paris (el acuerdo de aduanas israelí-palestino) radica en que
creó una dependencia exagerada de la economía palestina en el mercado israelí, una
dependencia que no permitía dirigir sus energías [la de los palestinos] hacia Oriente, hacia el
mundo árabe.” Shlomo Ben-Ami
Fuente: Ben-Ami S. [1999]: ISRAEL, entre la guerra y la paz, Ediciones B., S.A., Barcelona, 1999.
La dependencia palestina se puede medir mediante diversos instrumentos relacionados con la
fuerza laboral, la circulación de bienes, las relaciones comerciales… dado que como lo
subraya el Banco Mundial, la dependencia de Palestina está presente en todos los sectores de
la economía. A nivel comercial, Israel es casi el único socio comercial de los palestinos
mientras que este ha diversificado sus socios comerciales (europeos, EE UU…). Con datos
del año 2000, se establece que más del 88% de las exportaciones palestinas van dirigidas a
Israel y por otra parte, Palestina es el país que, después de EE UU, importa la mayor cantidad
de productos israelíes50. En cambio, a pesar de que el comercio palestino con otros países a
parte de Israel haya aumentado en volumen, en realidad el comercio con otros países árabes y
europeos representa menos del 7%51. A nivel laboral, antes de la Segunda Intifada, cerca de
110 000 palestinos trabajaban en Israel y en los asentamientos judíos, lo que representaba el
22% de la fuerza laboral palestina52. Además, aproximadamente, el cuarto de los palestinos
trabajaba antes de la Segunda Intifada en los asentamientos porque a nivel de los permisos de
trabajo resulta más fácil conseguirlos en los asentamientos que en Israel y también porque la
política fiscal y empresarial israelí tiende a fomentar más el empleo de palestinos en los
asentamientos que en Israel.
La dependencia se manifiesta en todos los mercados y además ha ido creciendo durante el
periodo del proceso de paz, denominado por lo palestinos “ocupación post-Oslo”. Así, en
2002, el 96% de las exportaciones palestinas se dirigían hacia Israel mientras que en el
decenio 1980 representaban el 90%53. Otra manera de medir la dependencia es a través de las
pérdidas económicas generadas por las restricciones de movimiento. En efecto las
restricciones de movimiento constituyen una ‘separacion’ forzada de los dos sistemas
económicos y por lo tanto las pérdidas financieras indican el nivel de dependencia de los
palestinos. Así, según la UNSCO (Office of the United Nations Special Coordinator in the
Occupied Territories, creada en 1994), como en el tercer trimestre del año 2000 cerca de
29 800 palestinos de la Franja de Gaza y 116 100 trabajaban en Israel, en los asentamientos y
en las ISISs, entonces las pérdidas financieras diarias (por día laboral) totales entre la Segunda
80
Intifada y el año 2002, como consecuencia de la perdida de empleo (debido a la política de
movilidad israelí) se elevan a 2,7 millones de dólares de los de EE UU
54
. Igualmente, un
estudio estima en 2,8 billones de dólares de los de EE UU las pérdidas por cierre entre 1993 y
1996 y ya sólo para los primeros 22 días de cierre del año 2000 se han estimado en 186
millones de dólares de los de EE UU estas pérdidas financieras55.
En definitiva, las actividades de la economía palestina están determinadas por la naturaleza de
las relaciones económicas de los TOP con Israel: una producción a bajos costes de producción
con un bajo valor añadido y destinados al consumo israelí y a la re-exportación israelí, una
especialización laboral de baja productividad en los sectores de la construcción y de la
agricultura, la ausencia de un sector industrial fuerte y de calidad.
BALANCE DE LA EVOLUCIÓN ECONÓMICA
Durante el periodo de Oslo, la economía israelí se benefició, además del Protocolo de Paris,
de una situación internacional favorable (mejora de las relaciones diplomáticas y fin del
‘boycott’ árabe pero también de otros países claves en el comercio mundial como es el caso
de China) lo que le permitió recibir una mayor cantidad de flujos de capitales e industrias de
alta tecnología y también multiplicar sus exportaciones hacia nuevos mercados. De este modo
la situación económica de Israel mejoró. Según datos del Banco Mundial, el PNB israelí
creció anualmente con una media de 6,53% entre 1990 y 1995. Igualmente el nivel de paro
descendió de la elevada tasa de 11,2% en 1992 a una tasa de 6,9% en 1995. Según explica M.
Bishara, la nueva apertura comercial de Israel hacia los mercados industriales occidentales
hizo que una parte de la sociedad israelí ya no viera el interés de mantener la ocupación en los
TOP, pero la crisis del proceso de paz y el aumento de los riesgos vinculados a la Segunda
Intifada hicieron disminuir la llegada de capitales extranjeros y la implantación de industrias
extranjeras. Por eso, dominó de nuevo en la sociedad israelí el grupo más favorable al
establecimiento de relaciones económicas a nivel regional pero con una dominación israelí, lo
que implicaba seguir adelante con la ocupación de los TOP (es lo que M. Bishara denomina el
“patron-client basis”).
En este contexto de dependencia asimétrica entre los dos sistemas económicos, se trata de
analizar en qué modo y con qué intensidad el sistema económico palestino se ha resentido de
los efectos de los asentamientos y de las políticas que los acompañan y que se han detallado
anteriormente. Básicamente podemos definir dos principales ejes en la economía palestina
que se ven afectados:
81
-
los recursos y las infraestructuras: privación, destrucción y contaminación de los
recursos y de las infraestructuras disponibles
-
la libre actividad económica: libertad de circulación de los bienes, personas, capitales,
información
Por eso se ven afectados los sistemas de asignación de los inputs y de distribución de los
outputs, de modo que todas las actividades económicas palestinas no pueden mantener un
funcionamiento normal, es decir libre, al conocer permanentemente alteraciones exógenas.
Así y curiosamente, el sistema económico palestino puede ser comparado a un sistema
económico casi totalmente dirigido (sistema centralmente planificado) y tiene al igual que
este tipo de sistema las mismas consecuencias negativas, es decir la mala calidad de los bienes,
la inseguridad de las familias en cuanto a la capacidad financiera para poder alimentarse, una
vida laboral inestable (en este caso tanto para los trabajadores que trabajan en zonas palestinas,
como para los que trabajan en los asentamientos judíos o en Israel), una baja productividad,
una inestabilidad de la producción (en tiempo, cantidad y cualidad)56.
Aquí trataré de mostrar el vínculo que en mi opinión une la política de seguridad israelí con la
crisis económica palestina. Ya de por sí, el sistema de seguridad es un coste para los
palestinos. Así por ejemplo el sistema de permisos representa un coste suplementario de
producción que favorece a los empresarios israelíes respecto a los palestinos. Un estudio en
1998 muestra que un empresario palestino que quiere comerciar mediante puertos israelíes se
enfrenta a una carga suplementaria de costes de 35%57. El análisis de las consecuencias de la
política de cierre nos lleva a concluir que ésta afecta claramente y de manera negativa a la
economía palestina. Así, por ejemplo, como la economía palestina depende del comercio
exterior que representaba al inicio de la Segunda Intifada cerca del 80% del PNB palestino, se
ve muy afectada por el cierre de pasajes comerciales con Israel, Egipto y Jordania58.
Así, entre 1994 y 1997, la economía palestina ha conocido un crecimiento económico muy
débil debido a una política de cierre constante y dura (‘comprehensive closure’) desde 1993.
En concreto durante el cierre de agosto a septiembre de 1997, se elevan a 50 millones de
dólares de los de EE UU las pérdidas correspondientes a la disminución del comercio. Así en
1993, el 50% de los productos producidos en la Franja de Gaza eran distribuidos en
Cisjordania, y en 1995 esta cifra se reduce al 8%. Esta crisis afectó más a la Franja de Gaza,
que es más dependiente de las exportaciones.
Cuando entre 1998 y 1999 Israel suavizó su política de cierre, la economía palestina mejoró
aunque sin llegar a los niveles anteriores a Oslo59. En términos evolutivos, la economía
82
palestina ha conocido desde el inicio del proceso de paz diversas fases. En el año 1992, el
ritmo de crecimiento conoció una severa recesión mientras que los años 1988-1991 se habían
caracterizado por un crecimiento continuo. De 1993 a 1995, el crecimiento económico
palestino mejoró ligeramente mientras que el crecimiento económico per cápita siguió
cayendo aunque en menor medida que en el año 1992. Después de una nueva recesión en el
año 1995, la economía palestina conoció entre 1997 y la Segunda Intifada un crecimiento a un
ritmo más elevado y se estabiliza el crecimiento per cápita60. Desde el año 2000, el
crecimiento nacional y el crecimiento per cápita son negativos. De 1997 a 1999, y sin
‘comprehensive closure’, el PNB real ascendió de media un 5% cada año, crecimiento que se
acompañaba de la persistencia de problemas estructurales en la economía y de un crecimiento
per cápita bajo61. Así, en el verano del año 2000, tanto el Fondo Monetario Internacional
como el Ministerio de Finanzas de la Autoridad Palestina habían previsto para ese mismo año,
en base al crecimiento que habían conocido desde 1997, un crecimiento anual del PIB real y
del PNB real de 5% y 6% respectivamente. Pero esas previsiones fracasaron62. Con la
irrupción de la violencia y como consecuencia, el endurecimiento de las políticas de seguridad,
el PIB real cayó en un 6% en el año 2000 y en un 12% en el año 2001 y el Fondo Monetario
Internacional estimó que para el año 2002 la caída del PIB real sería de 14,5% 63.
“The deep recession of 1995-1996 was the result of Israeli security measures under which the
West Bank and Gaza Strip were effectively cut off from Israel and from each other. The
prospect and unpredictability of closures created an environment of uncertainty and risk. This
in turn was compounded by extraordinarily high transactions costs and restrictions on access
to alternative markets for import or export under the agreed trade regime. Domestic output
and exports declined, private sector investment dried up, and labor flows to Israel were
sharply curtailed, all of which contributes to joblessness and rising poverty. […]When
security measures eased, particularly in 1998, 1999 and the first part of 2000, the economy
returned to its historical growth trend of 5 percent annual GDP growth.”
Fuente: Informe del Banco Mundial [2002]: “Long-Term Policy options for the Palestinian economy”, World
Bank, Julio 2002.
La deceleración de la economía palestina se ha traducido en una generalización de la pobreza.
En efecto, para los palestinos la aplicación de las medidas de seguridad se traduce
inmediatamente en la imposibilidad de ir a trabajar. Después del Protocolo de Paris, Israel
creó los permisos de trabajo, lo que ya redujo la cantidad de palestinos que trabajaron en
Israel (en 1992, 116 000 palestinos trabajaban en Israel, en 1996 son sólo 28 500). A esta
83
situación se añaden las dificultades fiscales de la Autoridad Palestina de modo que en 1999,
100 000 palestinos trabajaban para la administración pública y la mayoría eran policías (un
cuarto de los empleos públicos) pero eran pagados gracias a ayudas externas. Las ciudades,
especialmente Jerusalén y Belén, conocen igualmente situaciones de crisis fiscal de modo que
no pueden asegurar el mantenimiento de los servicios públicos64.
Durante el ‘comprehesive closure’ (entre 1993 y 1997), el desempleo alcanzó tasas de 70% en
la Franja de Gaza y de 50% en Cisjordania. En 1995 era de 18,2%, en 1996 de 28,4% y al
inicio del año 1999 había alcanzado la tasa de 24% en los TOP. El paro afecta además de a los
palestinos que trabajan en Israel y en los asentamientos, a los palestinos que trabajan en el
sector agrícola y en el sector de las industrias de baja calida. A modo de comparación, Israel
en el mismo momento tenía una tasa de paro de un 9%65. En 1997 la tasa de pobreza
alcanzaba el 40% en la Franja de Gaza y el 20% en Cisjordania. Por supuesto estas cifras son
más altas en los campos de refugiados (50%) y en las zonas agrícolas. Hay que destacar que el
umbral de pobreza está definido en 650 dólares/año por el Palestinian Central Bureau of
Statistics. A modo de comparación, en Israel el umbral de pobreza esta fijado en 3000
dólares/año. Entre 1994 y 1996, fase de aplicación del Protocolo de Paris, la renta per cápita
palestina descendió de 17%66. En cuanto al consumo, en 1996 había disminuido de 4%
respecto al año anterior. En el primer trimestre del actual periodo del levantamiento palestino
(octubre de 2001), en la Ribera Occidental el bloqueo tuvo como efecto secundario una
disminución de 25% del empleo. En 2000 el sueldo mensual medio de una familia de seis
personas era de 2300 NIS y en abril de 2001 de 1200 NIS67. En este mismo periodo el
desempleo pasó de un 11% a un 38% y el porcentaje de familias pobres pasó de un 21% a un
64%. En la Franja de Gaza, los palestinos que vivían bajo el umbral de la pobreza en 2001
eran un 72%. En definitiva, después de seis años desde la firma de Oslo, el ingreso per cápita
palestino había disminuido en un 20%. Y las pequeñas mejoras de los últimos dos años antes
de la Segunda Intifada han llegado demasiado tarde para invertir el proceso de
desestabilización de la sociedad y de la violencia.
Es importante señalar que Israel sufrió también las dificultades económicas y sociales aunque
de manera menos fuerte y con un retraso en el tiempo. Así en Israel al final del año 1998
había un 16% de familias que vivían bajo el umbral de la pobreza israelí. Esas dificultades
sociales y económicas que Israel ha empezado a conocer a partir de 1996 se han profundizado
con la declaración de la Segunda Intifada. En 2003 e inicios de 2004, mientras que todos los
países industrializados se recuperaron económicamente, Israel siguió conociendo dificultades
84
económicas y sociales. Se vio también afectado también por un creciente empobrecimiento, lo
que se tradujo por una mayor inestabilidad en las relaciones sociales, en las relaciones entre
los diversos grupos étnicos, religiosos, en el sistema político y en el sistema social (numerosas
huelgas en el sector de la administración y de la educación). Así, según la organización Adva
Center en 2003, el 18,1% de las familias israelíes vivían bajo el umbral de la pobreza. Esta
cifra era de 21,1% para las personas individuales y de 29,6% para los niños. Adva Center
destaca que en la segunda mitad de los años 90 las cifras de pobreza disminuyeron pero desde
2001 las cifras han vuelto a ascender68.
No hay que olvidar tampoco que los asentamientos dependen en parte de la mano de obra
muy barata palestina y por lo tanto la política de restricción de movimientos les afecta
negativamente. Por otra parte, los asentamientos afectan directamente al presupuesto público
israelí de manera negativa y de manera creciente debido a la política fiscal israelí favorable a
los asentamientos y a los colonos, debido a la expansión de los asentamientos y a los
proyectos de infraestructuras que les son vinculados y debido al incremento de los problemas
de seguridad en los TOP desde el aumento de la violencia a partir de 1997. Este peso
financiero negativo podría desaparecer únicamente mediante una retirada de los colonos de
los TOP. En caso contrario, es bastante lógico suponer que Israel tendrá que seguir
soportando la carga financiera de un terrorismo constante, el cual, como lo explica Mark
Séller, investigador del Jaffee Center for Strategic Studies, podría llegar a combinarse con la
tecnología de nuevas armas debido a la circulación ilegal de armas de destrucción masiva, lo
que aumentaría su peligrosidad (humana y financiera) en el ‘espectro de las amenazas’69. Este
peso financiero ha sido hasta ahora considerado por Israel como un riesgo que podía asumir y
creo que sólo dos factores podrían hacer cambiar la posición de la sociedad y de los políticos
(excluido lo partidos extremistas) acerca de este tema: un cambio en el carácter de la amenaza
terrorista y un cambio en la posición norteamericana respecto a la ayuda financiera que otorga
a Israel.
La crisis económica y social es una consecuencia indirecta de los asentamientos. El control
territorial, el control de las fronteras y las políticas de seguridad impiden la llegada de
inversiones exteriores en la región, impiden el desarrollo económico y la creación de una
actividad económica productiva e incluso destruyen la actividad económica no productiva
(agricultura de supervivencia).
La crisis económica ha empobrecido a las dos poblaciones, especialmente a la población
palestina que vive en condiciones infrahumanas, rompiendo así las estructuras de la sociedad
85
y debilitando la estabilidad y la democracia en la región. Además las poblaciones han perdido
la fe en el proceso de paz, y en sus creadores, que debían traerles paz y prosperidad. El
periodo posterior a la firma de Oslo ha sido un periodo de recesión al final del cual las
violencias estallaron. El creciente apoyo de la población a los partidos y grupos extremistas
tanto en Israel como en los TOP hace parte de este nuevo ‘escenario’ que ha abierto las
puertas a la violencia y al conflicto70.
4. Balance de la situación: la violencia
CONSECUENCIAS SOCIALES Y POLÍTICAS
La crisis económica se ha traducido por un empobrecimiento general de la población palestina,
la cual debe, para poder sobrevivir, utilizar los ‘sistemas paralelos al sistema oficial’ al igual
que era el caso en el sistema centralmente planificado de la antigua URSS71. Estos mercados
paralelos cuentan con el mercado negro, las ayudas entre las familias, las ayudas exteriores
(hay que decir que las ayudas actuales de países exteriores están dedicadas casi
exclusivamente a actividades de supervivencia, es decir la comida, de modo que no se observa
ninguna mejora en la infraestructura, en los bienes productivos72. Este dato es por otra parte
un buen indicador de la crisis económica actual que conocen los palestinos) y sobre todo con
las ayudas distribuidas por grupos religiosos que consiguen así asentar su influencia en la
sociedad palestina. Así ya en 1997, el grupo Hamas ayudaba financieramente a un habitante
de cada tres en la Franja de Gaza73.
“Often sprouting from the Islamist Intelligentsia and university student blocs, Islamist
institutions combined religious activities with social services.”
Fuente: Ben Yishay Ariel [2002]: “Palestinian Economy, Society, and the Second Intifada”, Journal of Middle
East Review of International Affairs, vol. 6, n° 3, septiembre 2002.
En efecto, aunque si según el Banco Mundial cerca de un tercio de los palestinos trabaja en la
administración pública (en 1994 la Autoridad Palestina empleaba a 31 140 palestinos. En
1999 eran ya cerca de 110 000), la incapacidad creciente de la Autoridad Palestina en
conseguir recursos financieros debilita su papel en la sociedad palestina mientras que los
grupos religiosas extremistas, como es Hamas, se han beneficiado de esta situación y han
logrado así un papel importante en las relaciones sociales74. La crisis económica y social
originada indirectamente por los asentamientos fomenta así la implantación de movimientos
86
religiosos extremistas, lo que no hace sino incrementar las crispaciones políticas y las
violencias.
Esta situación social se traduce por un deterioro de la imagen de la Autoridad Palestina y de
su partido, el Fatah. Hay que subrayar que en las encuestas de apoyo, Y. Arafat consigue
como personaje histórico mantener su prestigio. Pero de manera curiosa, según los estudios de
sondeo, este deterioro del apoyo público a la Autoridad Palestina se inició sólo en 1997. A
partir de 1997, el apoyo de la población al Fatah es inferior a la tasa de un 40%75. Para poder
explicar esta degradación del apoyo, hay que tener en cuenta varios factores: la crisis
económica y el bloqueo de las negociaciones, pero también factores internos a la sociedad
palestina como la corrupción, la centralización del poder y del proceso de paz por el Fatah, el
proceso de distanciamiento élite/población…
El descontento social respecto a la Autoridad Palestina se inició después de la morosidad
económica. Parece que hay un efecto en el tiempo en la manifestación de la crisis económica.
Esto parece bastante lógico: la crisis social y política se pone en marcha únicamente si las
dificultades económicas se prolongan más allá del corto plazo. Los investigadores Tessler y
Nachtwey han propuesto una teoría sobre el nacimiento de la Segunda Intifada76. Proponen la
idea de que el proceso de Oslo retrasó un proceso de revolución social dentro de la sociedad
palestina debido a las altas esperanzas que creó el proceso de paz. Durante el periodo post
Oslo, caracterizado por un declive económico que no parecía parar, volvió a resurgir esta
revolución social.
En la segunda mitad del periodo de Oslo podemos decir que se inició un desencanto político.
Según una encuesta realizada por la Universidad de Birzeit en 2000, el 44,1 % de los
interrogados no apoyaban a ningún partido político. Ocho años antes esta cifra era de un 27%
menos. Pero curiosamente es también en 2000 cuando estalló el movimiento de la Segunda
Intifada. Se puede interpretar sugiriendo que los palestinos se han desinteresado por los
partidos políticos pero han seguido involucrándose en la política mediante otros grupos y
movimientos que, por sus nuevos discursos, por sus ayudas financieras y por su papel social,
se han acercado más a la población. Con esta visión se entiende que, mientras que durante la
Primera Intifada el mayor apoyo social provenía de la clase más culta de la población, en
cambio en la Segunda Intifada el mayor apoyo proviene de las clases más pobres.
Esta necesidad de la sociedad de encontrar apoyos financieros y sociales se entiende
claramente con la interpretación de los datos de la United Nations Relief and Works Agency
for Palestine Refugees in the Near East (UNRWA)77. Según la UNRWA, en torno al 5% de
87
los palestinos refugiados en Cisjordania se benefician de ayudas alimentarías (reservada desde
1982 a los refugiados con más necesidad ‘the special hardship cases’) y son un 9% en la
Franja de Gaza. Por otra parte, en abril de 2004, la UNRWA alimentaba a 600 000 refugiados
de la Franja Gaza por motivos de emergencia (‘emergency food’). En Cisjordania, en 2004,
hay 647 919 refugiados y en la Franja de Gaza, 910 092.
LA SEGUNDA INTIFADA Y LA VIOLENCIA
Ciertos autores critican que la Segunda Intifada no haya sido un movimiento espontáneo, pero
no se puede hablar de ninguna acción popular que no esté organizada tanto interna como
externamente78. En un conflicto entre dos o más actores, sólo se presentan dos opciones, la
negociación o la violencia, y las dos son excluyentes entre sí. El proceso de paz había creado
una esperanza en la negociación tanto del lado israelí como del lado palestino como lo indican
lo sondeos de opinión. Pero los sondeos muestran también que las percepciones de los dos
pueblos en cuanto al proceso de paz han divergido. Los israelíes siguieron creyendo en el
proceso de paz hasta 1999/2000. Es también a partir de este periodo cuando disminuyó el
apoyo de la sociedad israelí para la creación de un estado palestino. Del mismo modo, la
sociedad palestina se caracterizó por una primera fase de apoyo creciente al proceso de paz
(en 1993 después de 9 meses del al firma de la Declaración de Principios el 45,3% de los
palestinos la apoyaban, y en 1997 el 74,3% de los palestinos apoyaban el proceso de paz) y
por una segunda fase de merma en el apoyo a la negociación y al proceso de paz79. Pero hay
que señalar que los palestinos se desencantaron de los procesos políticos y de las
negociaciones antes que los israelíes. A los ojos de los palestinos, el proceso de paz no
impidió la expansión de los asentamientos (éstos, al contrario, conocieron su máximo auge),
no impidió las expulsiones y las destrucciones, no les garantizó los territorios necesarios para
su futuro estado y sobre todo, ellos se sentían todavía bajo el yugo económico de Israel
mientras que éste veía su situación económica y diplomática mejorar considerablemente
(incluso respecto a los países árabes).
Así, con el análisis de los sondeos, se constata que del lado palestino existe un paralelismo
entre un apoyo creciente al proceso de paz y un apoyo descendiente a los grupos islamistas y a
diversos grupos que promueven las acciones terroristas. Entre 1993 y 1997, el grupo Hamas
perdió el 40% del apoyo popular80. El año 1997 es un año de ruptura en esta esperanza
política, y es también, como se ha explicado anteriormente, una vuelta de los grupos
extremistas, los cuales han sabido ‘llenar’ los vacíos económicos y sociales y también el vació
de seguridad81.
88
Los asentamientos han dejado a los palestinos en una situación crítica e inhumana. Ante eso,
los palestinos han optado de momento por la violencia82. Esta es siempre criticable sea cual
sea el campo que la ejerza, pero además en este caso ha resultado ser totalmente improductiva
dada la poca atención internacional que reciben los palestinos (no hay que olvidar el papel
esencial de la UNRWA).
Notas
1. The Palestinian Academic Society for the Study of International Affairs (PASSIA) [2003]: “The Israeli
Occupation Policies”
2. PASSIA [2003]: “Land and Settlements”. La expropiación no es un fenómeno que se limitó al primer periodo
de la ocupación. Así, desde el inicio de la Segunda Intifada 15 000 dunums, principalmente de tierras agrícolas,
han sido expropiados en la Franja de Gaza (lo que corresponde al 10% de la tierra arable de la Franja de Gaza).
3. PASSIA [2003]: “Land and Settlements”. Según PASSIA, desde 1967 se han expropiado el 79% de las tierras
de Cisjordania y de la Franja de Gaza. Y de estos 79%, el 44% ha sido apropiado por motivos militares, el 20%
por motivos de seguridad, el 12% por motivos de ‘utilidad pública’ y el 12% porque los propietarios eran
‘ausentes’.
4. Foundation for Middle East Peace), Current Analysis [2001]: “A freeze of Israeli settlements vs. ‘Natural
growth’, Briefing by Geoffrey Aronson at the National Press Club, June 1, 2001”. Según G. Aronson, en
términos de construcción física la construcción israelí en los TOP representa el 2% de Cisjordania, pero en
términos de ‘zoning area’ estos representan al menos el 8% de Cisjordania. Pero claro 8 % parece poco pero en
realidad son 8 % dispersos por toda Cisjordania. Por eso el análisis cuantitativo debe ser complementado por un
análisis geográfico.
5. Se puede encontrar toda la información precisa sobre los trazados de las nuevas carreteras construidas por
Israel en los TOP en la lectura del “Settlement Time Line” que se encuentra en el informe mensual sobre los
asentamientos y publicado por la Foundation for Middle East Peace.
6. Esta conclusión se basa en las encuestas siguientes: la encuesta “Attitudes des colons à l’égard du retrait des
Territoires” llevada a cabo en julio 2002 por la organización ‘La paix maintenant’, y la encuesta “Joint IsraeliPalestinian Public Opinion Poll” llevada a cabo en junio 2003 por la Universidad Hebrea de Jerusalén, por el
Palestinian Center for Policy and Survey Research, y en cooperación con la Konrad Adenauer Foundation.
7. El asesinato de Y. Rabin en 1995 por el israelí Yigal Amir es un ejemplo de las presiones violentas que
pueden ejercer la extrema derecha religiosa en el seno de la sociedad israelí. Como lo explica C. Enderlin (Le
rêve brisé, p. 29), según la ley religiosa, un judío sólo puede matar, sin proceso judicial, a otro judío si este
ultimo “traiciona su comunidad o pone en peligro la vida de otros judíos.” Este judío será considerado un
‘Mosser’ y se podrá condenar a muerte.
8. Isaac J. y Rizik M. Como lo explica el artículo, el plan de de A. Sharon de 2002 por una parte equivaldría a
retener el 60 % de Cisjordania, y a devolver el 40 % a los palestinos y por otra parte fragmentaria a los 40 % en
64 entidades desconectadas. Se entiende así porque la presión territorial se traduce también por la degradación de
las condiciones de vida, de las infraestructuras, de las carreteras, alcantarillados, por problemas de salud y
problemas sociales…
9. En los TOP los colonos israelíes descargan desechos sólidos (residuos industriales, químicos y humanos) sin
ninguna limitación en las tierras, campos y caminos secundarios palestinos. Fuente: Kothari M., p. 26.
10. La ONU ha contabilizado la construcción por el gobierno de Israel de al menos siete polígonos industriales
en la Ribera occidental y un centro importante en la Franja de Gaza (Erez). Por otra parte, no hay que olvidar que
un gran número de colonias está situado en general en lo alto de las colinas desde las cuales estas vierten sus
residuos en las aguas y pueblos palestinos que suelen estar debajo de las colinas. Fuente: Kothari M., p. 26.
11. Kothari M., p. 23. Según el Relator especial, “Israel confiscó y destruyó las 140 unidades de bombeo que
disponían los palestinos antes de 1967 en el Río Jordán. Además cerró como zonas militares las amplias zonas de
regadío del valle del Jordán que utilizaban los palestinos y que más tarde traspasadas a los colonos judíos.”
12. Así hay situaciones en las cuales, veinte años después de una orden administrativa de desalojo y en casos en
los cuales el desalojo no se efectuó, si un asentamiento necesita expandirse, entonces se procede al desalojo por
sorpresa (en muchos casos los palestinos no se habían enterado de la orden hace veinte años) y además el
desalojo se hace por motivos distintos a la seguridad militar. Fuente: Foundation for Middle East Peace, Current
89
Analysis [2001]: “A freeze of Israeli settlements vs. ‘Natural growth’, Briefing by Geoffrey Aronson at the
National Press Club, June 1, 2001”.
13. Mari J. P., p. 70-74.
14. Kothari M., p. 15.
15. Según Consejo económico y social de la ONU, actualmente Israel extrae “más del 85 % del agua palestina de
los acuíferos de la Ribera occidental lo que representa aproximadamente el 25 % del consumo de agua de Israel”.
En lo que concierne el consumo privado individual anual, según los cálculos del Consejo, los colonos israelíes
consumieron 326,5 m3 de agua mientras que los palestinos sólo 82 m3. Las diferencias se hacen más grandes en
la Franja de Gaza, una zona con menos recursos hídricos que Cisjordania. Pero en los dos casos, el nivel de
consumo de agua diario de los palestinos se sitúa por debajo del consumo mínimo diario de 100 l por persona
recomendado por la Organización Mundial de la Salud. Fuente: Kothari M, p. 23-24.
16. El pueblo palestino al-Azariya se define en el espacio geográfico por la carretera que lo atraviesa. Esta
carretera sirve a los colonos que desean ir de Jerusalén a Jericó. Pero los palestinos no pueden cruzarla porque
Israel ha construido un muro, lo que impide pasar de un lado del pueblo al otro. En general, la construcción
actual de la ‘valla de seguridad” por A. Sharon agrava esta situación. Esta “valla” encierra con paredes de
hormigón o con alambres eléctricos a los múltiples pueblos palestinos lo que lleva la imposibilidad de comunicar
al su paroxismo. Fuente: Foundation for Middle East Peace, Report on Israeli Settlements in the Occupied
Territories [2003]: “Barbed wire, stone, and asphalt forge a new West Bank”, vol. 13, n°2
17. Informe del Committee on Economic, Social and Cultural Rights (CESR), Nineteenth Session [16 November,
1998], Submission by the Center for Economic and Social Rights: “Concerning Israeli Jurisdiction in Palestinian
Territories”.
18. Foundation for Middle East Peace, Current analysis [2002]: “Settlements now an Israeli security factor.
Sharon’s concept was to make ‘a pastrami sandwich’ of the Palestinians”, G. S. Hismeh. En este análisis, G. S.
Hismeh critica el que “Much of the [Israeli] deployment in the West Bank and the Gaza Strip today is geared not
so much to protect Israel proper from Palestinian attacks, but to assure the normal everyday of settlers [there].”
19. Kothari M., p. 16.
20. Kothari M., p. 17.
21. Kothari M., p. 4.
22. Como lo subraya el Consejo Económico y Social de la ONU, “Los colonos también han recurrido al robo de
ganado de los palestinos de las zonas rurales […].” Fuente: Kothari M., p. 14.
23. Para saber más sobre la evolución de la doctrina de seguridad militar del Estado de Israel desde su
nacimiento, se puede leer el siguiente artículo: Rodman D. [2001]: “Israel’s national security doctrine: an
introductory overview.” Journal of Middle East Review International Affairs, vol.5, n°3.
24. B’Tselem: “Policy of closure”.
25. Farsakh L. [2000]: “Beyond Oslo: The New Uprising. Under Siege Closure, Separation and the Palestinian
Economy”, Middle East Report n° 217.
26. B’Tselem: “Restriccions on movement”.
27. B’Tselem: “Policy of closure”.
28. En noviembre 2003, las FDI habían establecido 56 controles en Cisjordania, y 607 obstáculos materiales
(457 montones de tierras, 94 bloques y 56 fosas). Fuente: B’Tselem and Physicians for Human Rights [2003]:
“Medical Personnel Harmed – The Delay, Abuse and Humiliation of Medical Personnel by Israeli Army”,
B’tselem Report, diciembre 2003.
29. “It [Israel] has even developed a new method for economic blockade under security pretexts, which is
closure”. Fuente: Palestine Economic Forum (PalEcon) [1997]: “Monitoring the Palestinian Economy: Poverty
Up, Tourism Down, Closures Replace Occupation”.
30. Foundation for Middle East Peace [2003]: “Report on Israeli Settlement in the Territories”, vol. 13, n°2.
31. Foundation for Middle East Peace [2003]: “Report on Israeli Settlement in the Territories”, vol. 13, n°2.
32. Kothari M., p. 9.
33. Los residentes palestinos han quedado atrapados entre dos asentamientos judíos de Kissufim y Gush Katia
que se expanden continuamente hacia ellos. Para establecer continuidad entre dos asentamientos, militares
efectúan ataques sobre casas, evacuaciones de casas y demoliciones de casas. Fuente: Kothari M., p. 9.
34. PASSIA [2003]: “Israeli Occupation Policies”.
35. Kothari M., p. 9.
36. Foundation for Middle East Peace, Current Analysis [2001]: “A freeze of Israeli settlements vs. ‘Natural
growth’, Briefing by Geoffrey Aronson at the National Press Club, June 1, 2001”.
37. PASSIA [2003]: “Land and Settlements”.
38. Foundation for Middle East Peace, Current Analysis [2001]: “Settlements, Security and Peace”, Trascripto
de la conferencia organizada por Americans for Peace Now y Foundation for Middle East Peace el 30 de marzo
de 2001, con la participación de Aronson. G y Goldblum A. Dr.
90
39. Según el informe publicado por Haaret'z en el año 2003: Bassok M. and Haaretz Staff [2003]: “The extra
civilian price tag: at least NIS 2.5 billion a year Haaret’z”.
40. Lein Y., p. 25.
41. El Consejo Económico y Social de la ONU hace mención de estudios sociológicos que han constatado la
aparición de efectos psicológicos negativos sobre los palestinos cuyas casas han sido demolidas. Fuente: Kothari
M., p. 12-13.
42. Kothari M., p. 4-5.
43. Kothari M. Según el Relator Especial, las aldeas aisladas y los centros suburbanos históricos se ven
particularmente afectados. El acceso y la circulación están restringidos, especialmente en las zonas cercanas a los
asentamientos judíos, lo cual inhibe las actividades de subsistencia y hace imposible el mantenimiento y
abastecimiento de las familias.
44. B’Tselem: “The economy in the occupied territories”.
45. Bishara M., Cáp. 7.
46. B’Tselem: “The Paris Protocol”.
47. B’Tselem: “The Paris Protocol”.
48. Bishara M., Cáp. 7.
49. Informe del Banco Mundial [2002]: “Long-Term Policy options for the Palestinian economy”, The World
Bank, Julio 2002.
50. Bishara M., Cáp. 7.
51. Farsakh L. [2000]: “Beyond Oslo: The New Uprising. Under Siege Closure, Separation and the Palestinian
Economy”, Middle East Report, n° 217.
52. B’Tselem: “The economy in the occupied territories”.
53. Informe del Banco Mundial [2002]: “Long-Term Policy options for the Palestinian economy”, World Bank,
Julio 2002.
54. UNSCO, “The Impact of Closure and Other Mobility Restrictions on Palestinian Productive Activities, 1
January 2002 – 30 June 2002”, Octubre 2002.
55. Farsakh L. [2000]: “Beyond Oslo: The New Uprising. Under Siege Closure, Separation and the Palestinian
Economy”, Middle East Report, n° 217.
56. Brus W.
57. UNSCO, “Special Report on Palestinian Merchandise Trades”, 2000. Fuente: Farsakh L. [2000]: “Beyond
Oslo: The New Uprising. Under Siege Closure, Separation and the Palestinian Economy”, Middle East Report,
n° 217.
58. B’Tselem: “The economy in the occupied territories”.
59. B’Tselm: “The Palestinian Economy since the Oslo Accords”.
60. UNSCO: “Second Quarterly Report – April 1997”, Economic and Social Conditions in the West Bank and
Gaza Strip, 1997, Section I – Aggregate trends in West Bank and Gaza Strip Economy”; Informe del Banco
Mundial [2002]: “Long-Term Policy options for the Palestinian economy”, World Bank, Julio 2002.
61. UNSCO, “The Impact of Closure and Other Mobility Restrictions on Palestinian Productive Activities, 1
January 2002 – 30 June 2002”, Octubre 2002.
62. UNSCO: “Report on the Palestinian Economy – Spring 2001”, Economic and Social Conditions in the West
Bank and Gaza Strip, 2001.
63. Fondo Monetario Internacional [2003]: “Economic Performance and Reform under Conflict Conditions”,
International Monetary Fund West Bank and Gaza, septiembre 2003; Informe del Banco Mundial [2002]: “LongTerm Policy options for the Palestinian economy”, World Bank, Julio 2002.
64. Kothari M., p. 20.
65. B’Tselem: “The Palestinian Economy since the Oslo Accords”.
66. Farsakh L. [2000]: “Beyond Oslo: The New Uprising. Under Siege Closure, Separation and the Palestinian
Economy”, Middle East Report, n° 217.
67. B’Tselem: “The economy in the occupied territories”.
68. Adva Center [2003]: “Israel: A Social Report 2003”, p. 13.
69. Heller M. A. [1999]: Army/Society Relations in Israel: The Impact of External Factors, in ChartouniDubarry M., Oren A., Ben Meir Y., Cohen S. A., Heller M. A.
70. Sobre el impacto de los colonos en la sociedad y democracia israelí, se puede leer el artículo de Yiftachel O.
[1998] : “Democracy or Ethnocracy : Territory and Settler Politics in Israel/Palestine”, Middle East Report, vol.
28, n° 207, p. 8-13.; sobre el impacto de los grupos terroristas se puede leer: Foundation for Middle East Peace,
Current Analysis [2002]: “The Origins of Intifada II and Rescuing Peace for Israelis and Palestinians”, trascripto
de la conferencia del Profesor Menachem Klein organizada por Foundation for Middle East Peace el 11 de
febrero de 2002.; y sobre la violencia la asociación B’Tselem contabiliza los asesinados tanto israelíes como
palestinos.
91
71. Andreff W. En este artículo, W. Andreff hace mención a la clasificación de los mercados de
Katsenelinboigen.
72. Kothari M., p. 20.
73. Pavlowsky A. [1997]: “Les bonnes oeuvres d’Allah”, Revue Croissance, n° 409-410, p. 53-55. El artículo
explica que a modo de compensación financiera, la familia de un ‘martir’ de la OLP recibía en 1997 el
equivalente a 350 Francos franceses mientras que la familia de un ‘martir’ del Hamas recibía el equivalente a
9 000 Francos franceses.
74. Ben Yishay Ariel [2002]: “Palestinian Economy, Society, and the Second Intifada”, Journal of Middle East
Review of International Affairs, vol. 6, n° 3, septiembre 2002.
75. Encuestas anuales del Jerusalem Media and Communication Center.
76. Ben Yishay Ariel [2002]: “Palestinian Economy, Society, and the Second Intifada”, Journal of Middle East
Review of International Affairs, vol. 6, n° 3, septiembre 2002.
77. Página Web oficial de la UNRWA: www.un.org/unrwa
78. Dowty A. y Gawerc M. [2001]: “The Intifada: Revealing the Chasm”, Journal of Middle East Review of
International Affairs, vol. 5, n° 3, septiembre 2001.
79. Encuestas anuales del Jerusalem Media and Communication Center.
80. Encuestas anuales del Jerusalem Media and Communication Center.
81. Sobre detalles del papel social y de seguridad del grupo Hamas se puede consultar: Eid B. [2004]: “The reign
of the thugs”, Haaret’z, 28 de enero de 2004; Mari J.P. [2003]: “Voyage au coeur du Hamas”, Le Nouvel
Observateur, n° 2033, p. 23-29, octubre 2003.
82. Al Qad Z. y Bassin G. [2002]: “What’s happening to Palestinian Society”, Israel Palestine Center for
Research and Information (IPCRI), artículo del 16 de abril de 2002.
92
Capítulo II
Los asentamientos y las soluciones para la paz
En 1939, lo que se denominaba como Palestina era un mandato británico. Y en 1939, los
británicos decidieron poner fin a un conflicto que ya había dejado 5000 muertos palestinos y
otro centenar de británicos y judíos. Para eso celebraron una “conferencia imperial” al final de
la cual se publicó un ‘Libro Blanco’ (el cual ya era el segundo sobre el tema). El Libro Blanco
proponía a modo de solución territorial la constitución de un Estado Federal en el que estarían
representados los dos pueblos beligerantes. Pero los representantes de los dos pueblos
trabajarían juntos únicamente en los temas comunes y, además, los árabes podrían vetar el
tema de la inmigración mientras que los judíos lo harían con el tema de la independencia. Este
marco sería valido para diez años durante los cuales debían de hacerse las negociaciones para
determinar el modelo de dos estados independientes.
Pero esta propuesta, cuyo mérito era hacer hincapié en la importancia de la cuestión territorial
en el conflicto, no tuvo tiempo de materializarse debido a la irrupción de la Segunda Guerra
Mundial. Una vez finalizada ésta, los británicos se libraron del complicado conflicto
entregando a la ONU la responsabilidad de encontrar una solución. Después de un estudio en
la región, una Comisión de la ONU propuso elegir entre un Estado Federal y la partición en
dos Estados (con una unión económica y con la ciudad de Jerusalén bajo el régimen de corpus
separatum). La resolución 181 de la Asamblea General del 29 noviembre 1947 aprobó la
partición. Los judíos y EE UU habían apoyado el modelo vencedor mientras que los árabes lo
habían rechazado totalmente. Esta divergencia acerca del reparto territorial de la región y la
incapacidad de encontrar un acuerdo negociado ha dado lugar a la situación de ocupación de
los territorios palestinos.
En esta parte mi objetivo es estudiar de qué modo se ha intentado solucionar la cuestión del
territorio y de los asentamientos. Se trata de analizar cual ha sido la relación entre los
asentamientos y las soluciones para la paz, es decir por una parte de qué manera los acuerdos
integran los asentamientos y por otra parte cuáles son los efectos producidos por los
asentamientos en la aplicación de los acuerdos. Quiero así mostrar que los asentamientos se
relacionan con las negociaciones de dos maneras. De una manera externa, los asentamientos,
al haber creado un terreno favorable a la aparición de la violencia (como se ha explicado en la
parte anterior), han dañado al proceso de paz porque esta violencia ha eliminado las
93
condiciones necesarias para la aplicación de los acuerdos y para una progresión de la
discusión entre los negociadores, lo que a su vez ha favorecido la aparición de movimientos
sociales y políticos extremistas. Este conjunto de efectos se convierte de este modo en un
ciclo vicioso que tiende a la violencia. De una manera interna, los asentamientos, su
importancia social y estratégica en la sociedad israelí, y el modelo elegido para las
negociaciones han impedido que éstas se centren en la verdadera problemática territorial del
conflicto. Con el fin de analizar estos elementos, trataré en esta parte de comprender la
evolución de los acuerdos alcanzados y también de la de sus contenidos relacionados con la
cuestión de los asentamientos y del territorio. En mi opinión, se pueden distinguir dos fases
históricas en la tentativa de resolver el conflicto. Estas dos fases nos permitirán analizar mejor
la evolución de los acuerdos. Una primera fase se sitúa entre 1967 y el fracaso del proceso de
paz, y la segunda parte, actual, se inicia con la Segunda Intifada. Trataré de definir cuáles son
los conceptos que han dominado en las dos fases, cuáles son los motivos que no han permitido
encontrar la paz en la primera fase y cuáles son las perspectivas del momento en las
condiciones actuales.
1. Evolución histórica de las soluciones hasta el fracaso del proceso de paz
PAZ POR TIERRAS. CONCEPTO E INTERPRETACIONES
El concepto central que predomina en la primera fase de las soluciones para la paz es el de
‘paz por tierras’. El lema surge de la filosofía de la resolución 242 del Consejo de Seguridad
de la ONU respecto al conflicto de 1967 entre Israel y sus países vecinos árabes. Ante la
necesidad de resolver el conflicto, ciertos países como la ex-URSS e India elaboraron una
propuesta favorable a los países árabes y que condenaba la acción de Israel en los que son
ahora los territorios ocupados. Pero la resolución propuesta por Gran-Bretaña resultó ser un
compromiso entre esas tesis y la de Israel, defendida por EE UU. En efecto, la resolución 242
propone, de un lado, una idea central y fuerte para solucionar el conflicto, pero por otro lado
debilita la propuesta por la propia formulación de ésta.
La resolución 242 significa lo siguiente: es necesario garantizar la soberanía territorial de los
dos estados si se quiere una paz duradera en la región. De este modo, la resolución establece
una relación clara y directa entre el concepto de paz y el concepto de soberanía territorial y
además la sitúa en el centro del conflicto. Significa que la paz dependerá de la existencia de
dos estados independientes y formados por territorios soberanos de tal modo que cualquier
tipo de ocupación de uno de los dos estados por el otro, es decir de violación territorial, podrá
94
romper la paz. Esta idea tan importante en este conflicto ha sido aceptada por los dos pueblos
aunque los palestinos tardaron unos años antes de reconocer la existencia de un estado judío.
Esta tardía aceptación palestina es una de las razones que permiten explicar porqué el proceso
de paz se inició únicamente en 1991, veinticuatro años después de la resolución 242. Los
intentos anteriores respaldados por el presidente norteamericano J. Carter no habían podido
funcionar sin este mutuo reconocimiento de los dos pueblos.
Pero la formulación de la propia resolución es el motivo de un desacuerdo jurídico entre las
dos partes, el cual debilitó la propia resolución. La resolución en inglés dice así en lo que se
refiere la retirada israelí:
“(i) Withdrawal of Israel armed forces from territories occupied in the recent conflict”.
Naciones Unidas, Resolución 242 del Consejo de Seguridad, 22/11/1967, versión inglesa
Fuente: Lapidoth R. y Hirsch M. [1992]: The Arab-Israel Conflict and its Resolution: Selected Documents,
Kluwer Academic Publishers, Norwell, 1992.
Pero la traducción francesa de este texto dice en cambio:
“retrait des forces armées israéliennes des territoires occupés lors du récent conflit”. Naciones
Unidas, Resolución 242 del Consejo de Seguridad, 22/11/1967, versión francesa
Fuente: Lapidoth R. y Hirsch M. [1992]: The Arab-Israel Conflict and its Resolution: Selected Documents,
Kluwer Academic Publishers, Norwell, 1992.
Así, mientras que la versión traducida indica claramente que se trata de ‘todos los territorios
ocupados’, según los israelíes la versión inglesa no indica ‘todos ‘sino ‘algunos’. Ante esta
ambigüedad de interpretación lingüística y por lo tanto jurídica, Israel siempre ha rechazado
la idea de que su administración y su ejército tengan que evacuar todos los territorios
ocupados. Al contrario, revindica la necesidad para Israel de seguir ocupando ciertos
territorios por motivos de seguridad. Esta diferencia de interpretación jurídica hay que tenerla
en cuenta a la hora de analizar el conflicto pero no creo que haya que darle demasiada
importancia respecto al fracaso del proceso de paz y a la dificultad de las negociaciones. En
efecto, incluso en otros temas conflictivos en los cuales la ONU ha sido claramente explícita
como es el caso del tema de los refugiados palestinos (Naciones Unidas, resolución 3236 de la
Asamblea General, 22/11/1974), no ha habido ningún acuerdo entre las dos partes. Por eso,
creo que incluso si no hubiera habido ningún problema de interpretación respecto a la
resolución 242, Israel no hubiera acordado abandonar todos los territorios. Más que las
95
palabras y su interpretación, la voluntad de los políticos es esencial en un proceso de
negociación. Así una mención explícita en inglés de ‘todos los territorios’ no hubiera
cambiado ni la dificultad de las negociaciones ni la reivindicación de Israel sobre ciertos
territorios (por motivos de seguridad). En cambio, un factor realmente importante es, como se
verá, la capacidad de aplicación de los acuerdos alcanzados durante el proceso de paz.
En definitiva, sea cual sea la interpretación exacta de la resolución, el fondo de la misma sí ha
sido aceptado por las dos partes. Por eso la idea de ‘paz por tierras’ es el concepto central que
sirvió para preparar las negociaciones.
HISTÓRICO DEL PROCESO DE PAZ Y DE SUS ACUERDOS
En esta parte, trataré de analizar de qué manera los acuerdos han interpretado el concepto de
‘paz por tierras’ y de demostrar cuál ha sido la relación entre los asentamientos y las
negociaciones. Vamos a ver que de un lado los asentamientos y la violencia han ralentizado el
ritmo de las negociaciones y que de otro lado los acuerdos no han sabido solucionar la
cuestión de los asentamientos. Por esas razones, el proceso de paz no funcionó, debilitando así
para el futuro el concepto de ‘paz por tierras’.
El cambio de la postura palestina acerca de la existencia del Estado de Israel y a las
Resoluciones 242 y 338 del Consejo de Seguridad de la ONU entendidas como bases para
una solución de paz, la situación creada por la Primera Intifada (violencias, afirmación de la
OLP como el único actor representante de los palestinos y renuncia oficial por el rey Husein
de Jordania a la unificación de su reino con Cisjordania) han creado una situación favorable al
diálogo entre EE UU y la OLP a pesar de las criticas israelíes1. En 1991, James Backer,
secretario de Estado norteamericano, consiguió convencer a los israelíes de iniciar un debate
con los palestinos. Así, en Madrid, el 30 de octubre de 1991 se abrió la Conferencia de Paz
sobre Oriente Próximo, en la cual los palestinos no fueron representados por miembros de la
OLP sino por diversas personalidades2. Con la victoria en 1992 en las elecciones israelíes de
los laboristas, las primeras negociaciones se iniciaron y dieron lugar a la Declaración de
Principios firmada por Y. Arafat e Y. Rabin en 1993. Esta firma indica que en este momento
del diálogo, la OLP había sido aceptada de manera oficial por los israelíes para representar a
los palestinos.
La Declaración de Principios es esencial en la comprensión del proceso de paz porque
establece cuales son las bases de las futuras negociaciones, es decir cual es el esquema a
seguir por los negociadores. La Declaración de Principios (o bien Oslo I), por una parte,
recuerda que las negociaciones deben hacerse bajo las resoluciones 242 y 338 del Consejo de
96
Seguridad de la ONU, lo que realmente significa que las negociaciones deben respetar el
principio de ‘paz por tierras’, y por otra parte establece cual debe de ser el futuro
procedimiento o modelo de las negociaciones. Así propone la creación de “una autoridad
palestina interina autónoma, un Consejo elegido, para los palestinos de Cisjordania y de la
Franja de Gaza, para un periodo transitorio de cinco años” y es durante este periodo cuando
los negociadores deberán encontrar una solución territorial y de paz duradera basada en las
resoluciones 242 y 338. Con esta Declaración, israelíes y palestinos optaron por una
negociación larga e indefinida en cuanto al objeto final a alcanzar. En efecto, la mención
sobre el futuro de los territorios ocupados palestinos es indirecta; se habla únicamente de las
Resoluciones dejando el tema muy abierto. Esta incertidumbre será un elemento
predominante a lo largo de todo el proceso de paz. Es una apertura del diálogo pero sin
condiciones ni garantías.
De la Declaración nacerán, aunque con retraso respecto a la agenda prevista, los acuerdos de
autonomía de Gaza y Jericó en mayo de 1994 y los de Oslo II en septiembre de 1995.
- El acuerdo de Gaza y Jericó
El acuerdo de Gaza y Jericó concede un sistema de libre circulación en las dos zonas
establecidas (una parte de la Franja de Gaza y el área de la ciudad de Jericó) pero en lo que
concierne a la presencia israelí en esas zonas la respuesta es ambigua. Por un lado, el acuerdo
obliga el ejército israelí a retirarse en las áreas puramente militares, pero por otro lado,
mantiene la presencia de las colonias en las dos zonas. Además, respecto a la cuestión de la
legalidad, si bien los palestinos pueden gozar de su propia jurisdicción, en cambio los colonos
siguen bajo la jurisdicción israelí. Por eso de esas propuestas nace una ambigüedad. Así el
acuerdo, denominado también ‘Acuerdos del Cairo’, dice así en el artículo V sobre
‘Jurisdiccion’:
“3. a. Israel has authority over the Settlements, the Military Installation Area, Israelis, external
security, internal security and public order of Settlements, the Military Installation Area and
Israelis, and those agreed powers and responsibilities specified in this Agreement.” GazaJericho Agreement, Artículo V, 4/05/1974
Fuente: pagina oficial Web del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí
Pero por otra parte en el artículo XXXIII sobre ‘Cláusulas finales’ dice:
“6. The two Parties view the West Bank and the Gaza Strip as a single territorial unit, the
integrity of which will be preserved during the interim period.6. Les deux parties considèrent
la Cisjordanie et la bande de Gaza comme une unité territoriale unique, dont l’intégrité doit
97
être préservée durant la période intérimaire.” Gaza-Jericho Agreement, Artículo XXXIII,
4/05/1974
Fuente: pagina oficial Web del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí.
Hay por lo tanto una contradicción: por un lado se otorga una autonomía sobre una porción de
territorio a los palestinos, pero por otro lado se trata en realidad de una autonomía de las
personas dado que no hay soberanía territorial plena. También se reconoce la necesidad de
preservar la integridad territorial de la Franja de Gaza y de Cisjordania pero se mantienen las
colonias con su propia jurisdicción a sabiendas de que esas colonias tienen un impacto en su
entorno. En mi opinión, el efecto negativo de estas contradicciones sobre los palestinos sólo
pudiera haber sido superada con la condición de que las negociaciones sobre los estatutos
finales se hubieran iniciado muy rápidamente y se hubieran solucionado en un plazo corto, lo
que no ha sido el caso. Efectivamente, en las condiciones de negociación con plazos largos,
los asentamientos tienen todo el tiempo para propagar su impacto negativo.
- Oslo II
Oslo II define cuales son los plazos y las condiciones de entrada en vigor de la autonomía
para la gran mayoría de los palestinos. Esta perspectiva divide a Cisjordania en tres zonas (A,
B y C) que se distinguen por su régimen de autonomía. Se crean así tres tipos de regímenes
jurídicos. La zona A corresponde al 2% de Cisjordania y al 20% de la población palestina de
Cisjordania. A estas ciudades, después de su evacuación por el ejército israelí (previsto para
antes del final del año 1995), se les otorga el estatuto de autonomía plena, es decir civil y de
seguridad. La zona B corresponde al 26% de Cisjordania y a cerca del 70% de la población
palestina. A estos territorios (pueblos en gran mayoría) se les otorga un estatuto de autonomía
parcial, es decir únicamente civil, de tal modo que el ejército israelí sigue teniendo la
responsabilidad de la seguridad y de la lucha contra el terrorismo. La zona C corresponde a
cerca del 72% de Cisjordania pero cuenta con poca población palestina. En estos territorios, el
gobierno de Israel seguirá teniendo el control total (civil y militar). El resultado final es una
parcelación jurídica de Cisjordania que no permite ninguna continuidad territorial para la
Autonomía palestina. La filosofía prevista en los acuerdos es el traspaso de territorios de las
zonas B y C en la zona A pero sin ningún objetivo territorial final definido. Así, los acuerdos
tenían previsto la puesta en marcha de tres traspasos territoriales a efectuar cada seis meses a
partir de septiembre de 1996. En la realidad, sólo se efectuaron los repliegues previstos en el
primer traspaso (diciembre 1995 hasta marzo 1996) dado que los repliegues previstos en el
98
segundo traspaso (previstos hasta octubre 1997) se efectuaron de manera parcial. El primer
traspaso ya se topó con dificultades en Hebrón. En cuanto a los asentamientos, los acuerdos
no hacen ninguna mención explícita de este tema, pero sí recuerdan, tal como lo harán
sucesivamente todos los acuerdos posteriores durante el proceso de paz, que las dos partes
deben mantener la unidad territorial única de Cisjordania y de la Franja de Gaza preservando
su integridad y estatuto durante el periodo interino3. Por lo tanto en la medida en que se quiere
establecer una relación entre los acuerdos y los asentamientos, se puede concluir que esta
relación es únicamente indirecta. En efecto, los acuerdos explican así en el artículo XXXI
sobre “Cláusulas Finales”:
“7. Neither side shall initiate or take any step that will change the status of the West Bank and
the Gaza Strip pending the outcome of the permanent status negotiations.” The israelíPalestinian Agreement, Capítulo 5, Artículo XXXI, 28/09/1995
Fuente: Pagina oficial Web del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí.
ASENTAMIENTOS EN LOS ACUERDOS
La dificultad de estos acuerdos proviene de la interpretación que se hace de la expresión
‘medidas que pueden modificar el estatuto de los territorios’. En efecto, en ningún momento,
el proceso de paz ha establecido la idea de que los asentamientos puedan tener como
consecuencia un cambio en el estatuto de los territorios. Según la visión norteamericana del
conflicto y de los asentamientos, una visión que ha orientado claramente el proceso de paz,
los asentamientos son sólo una dificultad en las negociaciones4. Por eso, la relación entre los
asentamientos y los acuerdos es claramente ambigua y deja un gran margen de interpretación
en lo que concierne la construcción y ampliación de asentamientos. Así para los israelíes, esta
consideración ha sido una ‘puerta abierta’ para seguir construyendo asentamientos’, un
elemento que como se ha visto en la primera parte del trabajo se plasmó como estrategia
política para ‘ganar’ las negociaciones sobre los estatutos finales. Otra dificultad presente en
el modelo de negociación concierne la definición de los asentamientos como ‘estatuto final’ al
igual que la cuestión de Jerusalén y la de los refugiados. Como los estatutos finales deben ser
negociados el final del proceso, el propio modelo de negociación impide hablar de los
asentamientos. Así, las negociaciones y los acuerdos alcanzados no trataron del tema del
territorio como concepto global vinculado a un estado, sino como parcela de tierra
administrada dejando siempre para el futuro análisis de la verdadera problemática del
conflicto.
99
Este modelo de negociación resultó ser un obstáculo para resolver el conflicto. De un lado, la
construcción y ampliación de las colonias debilitó la ‘voluntad política y negociadora’ de la
parte palestina mientras que se fortalecía la ‘voluntad terrorista’, y del otro lado, el retraso en
las negociaciones sobre los estatutos finales, que en teoría debían iniciarse en mayo 1996,
impidieron analizar de forma rápida la cuestión central del conflicto. Estos dos efectos
crearon un círculo vicioso: cuanto más se retrasaban las negociaciones, más asentamientos se
construían, más se potenciaba la violencia e inseguridad, y más se debilitaban las voluntades
de negociación y la aplicación de los acuerdos, lo que a su vez se traducía por un nuevo
retraso en el proceso de negociación.
FINAL DEL PROCESO DE PAZ: EL ESTANCAMIENTO
La llegada al poder del Likud con el primer ministro B. Netanyahu, un oponente declarado del
proceso de paz, marcó un empeoramiento en el proceso de paz. Pero en mi opinión, no se
puede hablar de una ruptura sino de un agravamiento del proceso de negociación. En efecto a
pesar de su oposición al proceso de paz, B. Netanyahu no podía romper totalmente con éste, y
siguió con los mismos conceptos, por eso su estrategia ha sido la de seguir adelante pero
dificultando aún más el proceso. En 1999, el nuevo primer ministro laborista E. Barak y su
coalición de gobierno con partidos de extrema derecha no cambiaron la manera de proseguir.
Por eso, a partir de 1996, el proceso de paz ha tomado todavía más retraso en su negociación
y aplicación5. Además, las negociaciones territoriales sobre el estatuto final de los
asentamientos no llegaron a llevarse a cabo. Los territorios destinados a ser traspasados
fueron transformados en ‘minúsculas parcelas’, y para cada una se debía realizar una
negociación para evitar entrar en el tema de los asentamientos, una cuestión que, lógicamente,
se estaba haciendo cada vez más inevitable a medida que se reducía el territorio de las zonas
B y C6. El caso de las negociaciones sobre el repliegue de la ciudad de Hebrón (que se acaba
con el Hebrón Agreement del 15 de enero de 1997) es un muy buen ejemplo de la incapacidad
del modelo de negociación en estudiar la cuestión de los asentamientos y del territorio7. El
acuerdo de Hebrón define así la cuestión de la seguridad en el punto relativo a los poderes y a
las responsabilidades en relación con el repliegue de Hebrón:
“2. Security Powers and Responsibilities
a. (2) Israel will retain all powers and responsibilities for internal security and public order in
Area H-2. In addition, Israel will continue to carry the responsibility for overall security of
Israelis.” Protocol Concerning the Redeployment in Hebron, 15/01/1997
Fuente: Pagina oficial Web del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí.
100
El resultado final de la negociación es el mismo que el alcanzado a nivel nacional, una
retirada israelí únicamente de las zonas en las que no hay presencia judía (80 % de Hebrón, es
la zona H1) y un control total de las zonas con presencia judía lo que implica garantizar la
seguridad de unos pocos 400 colonos (en 1997).
En definitiva, al inicio del año 2000, y después del repliegue israelí del 4 de enero, la
Autonomía Palestina controlaba de manera plena el 11,1% del territorio y administraba la
jurisdicción civil de un 28,9% del territorio8. Todos los retrasos sufridos en los repliegues han
sido muy duramente aceptados por los palestinos que sufrían los efectos de los asentamientos
y que veían poco a poco desaparecer sus esperanzas de crear un estado palestino. Según
entrevistas realizadas por el periodista Charles Enderlin con diversos miembros del Shin Beit
(Servicios de Seguridad israelí), se entiende que los propios estudios de esta administración
habían hecho hincapié en un notable aumento del nivel de las violencias en el campo palestino,
especialmente desde 1997, y habían advertido de la posibilidad de una explosión de la
violencia. Según su director Ami Ayalon, esta violencia podría haberse dirigido en dos
direcciones9. Uno de los escenarios pensados, relativamente clásico, era la llegada de una
nueva Intifada. Esta previsión fue acertada. El otro escenario pensado, de cierto interés
todavía, era el de una explosión de la violencia dirigida en contra de los representantes
oficiales de la Autonomía palestina (esencialmente en contra del Fatah)10.
- Wye River 1998 y Sharm el-Sheikh 1999
En definitiva, todos los acuerdos alcanzados no han tratado sobre el intercambio de ‘paz
contra tierra’. En efecto los territorios que pasan a manos palestinas son esencialmente
territorios en los cuales no hay presencia israelí. Los acuerdos alcanzados por B. Netanyahu y
E. Barak son respectivamente el Memorando de Wye River del 23 de octubre de 1998 y el
acuerdo de Sharm el-Sheikh del 4 de septiembre de 1999. Después de momentos de tensión,
provocados por una reanudación de la violencia y por la ampliación de las colonias, que casi
habían parado el proceso de paz, EE UU, siempre impulsados por la fuerte voluntad de la
administración de Bill Clinton de solucionar el conflicto en Oriente Medio, logró animar a
israelíes y palestinos para que regresaran a la negociación11. Los dos acuerdos, el segundo
siendo una reformulación del primero por el gobierno de E. Barak, se han alcanzado a base de
duras negociaciones pero el resultado final no va más allá de la visión clásica establecida por
el proceso de paz: disposiciones territoriales sin concepto estatal del territorio12. No hay
ningún estudio de las relaciones entre estado, control territorial y colonias. Hay que destacar
que E. Barak a su llegada al poder había propuesto a Y. Arafat de ir negociando los estatutos
101
finales mientras que se aplicaba el Memorando de Wye River13. Pero el temor de Y. Arafat de
que no se aplicaran los acuerdos de Wye River y de que los israelíes rechazaran el tercer
traspaso territorial (el de Oslo II previsto para antes de las negociaciones sobre los estatutos
finales) le hicieron rechazar esta proposición14. En el Memorando de Wye River, israelíes y
palestinos habían acordado los siguientes repliegues israelíes (dentro del segundo traspaso):
en una primera fase el 11 % de Cisjordania debía pasar de la zona C a la zona A y el 12 % de
Cisjordania de la zona C a la zona B, luego en una segunda fase el 14,2 % de Cisjordania de
la zona B a la zona A. A cambio, los palestinos se comprometieron en controlar y reprimir los
movimientos terroristas. Pero Israel seguía teniendo la responsabilidad de la seguridad de
todos los israelíes, incluso dentro de las zonas A. Así por ejemplo, en la zona destinada a los
palestinos, los palestinos decidieron que el 3 % de los 12 % destinados a la autonomía parcial
se destinaba a zonas verdes, pero en esas zonas verdes la responsabilidad de la seguridad sería
principalmente israelí a pesar de que en esas zonas viven sobre todo “beduinos”15.
El acuerdo de Sharm el-Sheikh de 1999 es una renegociación del Memorando de Wye River.
En este sentido no es ninguna progresión. Lo interesante de este nuevo acuerdo es que
muestra que las negociaciones dependen en parte de cuestiones de política interior israelí, es
decir de los cambios políticos en el poder. En efecto, E. Barak con una coalición de gobierno
con la extrema derecha se vio obligado a endurecer aún más el proceso de repliegue israelí
(tanto en el tiempo como en el espacio). Wye River preveía un plazo de doce semanas para el
segundo traspaso, Sharm el-Sheikh lo aplaza y lo divide en tres fases: en la primera fase
(septiembre 1999) el 7 % de Cisjordania debía pasar de la zona C a la zona B, en una segunda
fase (noviembre 1999) el 2 % de Cisjordania de la zona B a la zona A y el 3 % de Cisjordania
de la zona C a la zona B, y en una tercera fase (enero 2000) el 1 % de Cisjordania de la zona
C a la zona A y el 5,1 % de Cisjordania de la zona B a la zona A. Así en marzo de 2000,
después del repliegue correspondiente a la segunda fase, la zona A representaba el 18% de
Cisjordania, la zona B el 22% y la zona C el 60%. Las dificultades para seguir los plazos
impuestos por Sharm el-Sheikh y la preferencia de E. Barak en querer solucionar el conflicto
con Siria retrasaron el inicio de las negociaciones sobre los estatutos finales16.
ÚLTIMOS MOMENTOS DEL PROCESO DE PAZ: LA LUCHA CONTRA EL
TERRORISMO
Después del fracaso de las negociaciones con Siria en 1999/2000, y siempre con el impulso de
B. Clinton que no quería dejar la Casa Blanca sin un acuerdo final en Oriente Próximo, las
102
negociaciones se reiniciaron en Camp David en el año 2000. Pero éstas acabaron sin ningún
acuerdo entre las partes. Fue la última tentativa de seguir adelante antes de la Segunda
Intifada. Después, se organizaron nuevos encuentros (Sharm el-Sheikh en octubre de 2000 y
Taba en 2001) pero que en una situación de conflicto abierto no tuvieron ninguna posibilidad
de éxito. En los últimos encuentros, la seguridad israelí y la cuestión del terrorismo se
convirtieron en los temas dominantes. El cambio parece lógico dado las circunstancias en las
que tuvieron lugar los encuentros. Pero a lo largo del proceso de paz, se puede observar una
tendencia en los acuerdos en poner énfasis en el tema de la seguridad y esencialmente de la
seguridad israelí, es decir la lucha palestina contra el terrorismo. Tener en cuenta temas de
seguridad no es, en mi opinión, un error. En cambio, el error proviene de la visión o bien de la
definición de la seguridad ofrecida por los acuerdos. El problema reside en creer que el
terrorismo y las colonias no constituyen cuestiones de seguridad igual de importantes para
cada parte. No obstante, creo que tanto uno como el otro han dañado el proceso de paz dado
que los dos impiden la creación de las condiciones favorables para la negociación y para la
aplicación de los acuerdos. Así, mientras que el tema de las colonias es considerado como
perteneciente a los estatutos finales, lo que le destina a ser evaluado únicamente en última
instancia, por su parte la seguridad es un tema recurrente y central en todas las negociaciones
y acuerdos alcanzados. Esta visión de la seguridad es reducida porque en definitiva los
asentamientos están relacionados, al igual que el terrorismo, con la seguridad17.
En definitiva, los asentamientos han debilitado la fuerza y la capacidad de alcance de los
acuerdos. Y además han retrasado el proceso al haber permitido las condiciones favorables a
la manifestación de la violencia. La Segunda Intifada ha roto totalmente, y se espera que sólo
momentáneamente, el proceso de paz y el concepto de ‘paz por tierras’ como solución, dando
paso a una nueva etapa de soluciones para la paz basadas en nuevos conceptos.
2. Los asentamientos en la nueva etapa: ¿perspectivas de paz?
En esta nueva etapa, todavía actual, la seguridad israelí y la lucha contra el terrorismo han
sido y siguen siendo los conceptos centrales. Pero curiosamente, los asentamientos, en mi
opinión, han reforzado su papel, aunque éste sigue siendo el de un instrumento estratégico.
103
LA NUEVA PROPUESTA INTERNACIONAL: LA HOJA DE RUTA
La Hoja de Ruta es el documento de base a partir del cual han nacido los principios de esta
nueva etapa. La Hoja de Ruta es un documento elaborado por israelíes y palestinos y
apadrinado por un Cuarteto compuesto por EE UU, la ONU, la Unión Europea y la
Federación de Rusia. Se entiende que la Hoja de Ruta quiere ser el suplente del proceso de
paz fracasado, un suplente presentado por la nueva administración norteamericana de Georges
W. Bush en septiembre de 2002. Este plan propone la constitución en tres etapas de un estado
palestino independiente al lado del Estado de Israel.
En la lectura de la Hoja de Ruta, se entiende que la primera fase es esencial y la más dura
porque corresponde a lo que diez años del proceso de paz no ha logrado conseguir. El aspecto
positivo de la Hoja de Ruta es que intenta corregir los errores cometidos anteriormente, y
sobre todo pone casi en igualdad la lucha contra el terrorismo con la cuestión de los
asentamientos. Así en la primera fase, prevista para entre diciembre de 2002 y mayo de 2003,
la Hoja de Ruta propone tareas a realizar tanto a los israelíes como a los palestinos. Los
puntos esenciales son los siguientes: para los palestinos acabar con el terrorismo y la violencia,
poner en marcha las instituciones palestinas, y para los israelíes regresar a la situación
territorial anterior a la reocupación israelí de los territorios autónomos palestinos que siguió la
Segunda Intifada, normalizar la vida de los palestinos, congelar las colonias y desmantelar los
puestos de avanzada ilegales, acabar con las destrucciones. De este modo y por primera vez se
trata seriamente de poner un freno a las colonias. Este paso dado respecto al papel negativo de
las colonias en la búsqueda de la paz surge de la posición de la Comisión Mitchell, la cual en
su Informe Mitchell del año 2000 presentó sus conclusiones sobre las colonias a la
administración norteamericana. En este informe norteamericano, las colonias son por primera
vez criticadas de manera más dura y a modo de ‘consejo’ el informe pide la congelación de
los planes de expansión de las colonias e incluso de las colonias cuya ampliación es
justificada por Israel por el motivo de ‘crecimiento natural’. El otro aspecto positivo a
destacar de la lectura de la Hoja de Ruta es la voluntad del Cuarteto de seguir de cerca los
progresos efectuados por las dos partes y en cierta medida de tomar un papel que vaya más
allá del de mediador.
Pero, por otra parte, es criticable el concepto territorial del proceso de formación del estado
palestino propuesto. Así, en la segunda fase de la Hoja de Ruta (junio 2003-diciembre 2003)
está previsto crear un estado palestino pero con fronteras provisionales, y sólo en una tercera
fase (2004-2005) se decidirá sobre las fronteras en función de las resoluciones 242, 338 y
104
139718. No considero este proceso óptimo dado que sigue con la visión antigua del proceso de
paz de crear fronteras indeterminadas lo que no permite tratar la cuestión de los asentamientos
y lo que crea inevitablemente tensiones que pueden a su vez crear un nuevo proceso de
violencia.
La dificultad también de la Hoja de Ruta es que separa las condiciones de la primera fase con
las negociaciones políticas de la segunda fase. El problema de esta visión es que no crea
incentivos para las dos partes para llegar a la segunda fase. Los israelíes no obtienen
absolutamente nada y los palestinos tampoco. Llegar a la segunda fase supone para los
israelíes que los palestinos garanticen su seguridad, es decir que hayan logrado poner en
marcha una política antiterrorista fuerte. Pero si el objetivo final territorial no está definido,
entonces los riesgos terroristas pueden ser considerados menores respecto a un riesgo de
pérdida territorial. En cuanto a los palestinos, la segunda fase les propone únicamente un
‘estado palestino sin fronteras’, pero eso ya está indicado en las resoluciones de la ONU y en
el antiguo proceso de paz, y además la segunda fase no hace referencias a la difícil cuestión
de la continuidad territorial19. Por lo tanto, creo que sería necesario introducir elementos
territoriales y políticos en la primera fase como incentivo para las dos partes.
En cuanto a la aplicación de la Hoja de Ruta, dos dificultades han surgido, una concierne al
gobierno de A. Sharon y la otra, a la propia administración norteamericana. Después de la
publicación de la Hoja de Ruta, A. Sharon reveló tener serias discrepancias respecto a su
planificación. En efecto, para A. Sharon, la primera fase debe corresponder únicamente al
‘trabajo’ palestino.
“The government under my leadership will not compromise on the realization of all phases of
the road map. It is incumbent upon the Palestinians to uproot the terrorist group and to create
a law-abiding society which fights against violence and incitement.” A. Sharon, Discurso del
primer ministro en la conferencia de Herzliya, 18/12/2003
Fuente: página oficial Web del periódico Haaret’z.
Esto significa que el gobierno israelí rechaza congelar los asentamientos y negociar si los
palestinos no aseguran la seguridad de los israelíes. Esta reacción permite ver la gran
importancia que tienen los asentamientos en el conflicto. Por lo tanto, el nuevo concepto
elaborado por A. Sharon y que reemplaza el de ‘paz por tierras’ es el de ‘seguridad israelí por
negociaciones’, una estrategia que está destinada a fracasar. Pero en el contexto del 11 de
septiembre de 2001 y de la lucha contra el terrorismo encabezada por EE UU, aliado principal
105
de Israel, éste es el concepto que predomina en la visión del conflicto y de su solución. Por
eso, la lucha contra el terrorismo se ha convertido en la única solución para llegar a negociar
dejando de lado la Hoja de Ruta u otras propuestas. Hay que añadir que el contexto de la
guerra en Irak en la cual EE UU está profundamente implicado y las tensiones que han
resultado en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU posteriores al inicio de la guerra,
han dificultado aún más el eventual protagonismo de la Hoja de Ruta. En efecto, los
miembros del Cuarteto, al igual que los palestinos y los israelíes, no han realizado la tarea que
se habían impuesto en la Hoja de Ruta. Y esta tarea es, creo, indispensable para el suceso de
cualquier solución; en esta tarea el Cuarteto debe implicarse, presionar a las partes, crear
incentivos y sobre todo ser capaz de asumir esta tarea sin ánimos partidistas.
LA VICTORIA DEL UNILATERALISMO
La propuesta territorial de A. Sharon, que en nada puede ser considerada como una solución
de paz duradera, surge de una nueva realidad que se inició desde la Segunda Intifada:
reocupación de los territorios de las zonas A, endurecimiento de las medidas de seguridad,
elevado nivel de terrorismo, sitio de Y. Arafat y casi-abandono de las dos partes por el
Cuarteto. El eje central de la propuesta de A. Sharon es asegurar la seguridad de los israelíes,
y es en función de este propósito inicial que el primer ministro define cual debe ser su política
territorial y por lo tanto su política de asentamientos. Además, su propuesta está basada en la
convicción de su gobierno de que, dado que las circunstancias de inseguridad generadas por el
terrorismo se deben a la inacción política de la autonomía palestina, entonces no existe ningún
‘interlocutor’ palestino con el que poder negociar. Según estos parámetros, A. Sharon de
manera racional ha propuesto dos planes dentro de lo que podría denominarse la búsqueda de
seguridad20. El plan de retirada de la Franja de Gaza es el más reciente. Después de haber
llegado a calcular que mantenerse en la Franja de Gaza implicaría para Israel hacer frente a
riesgos en términos de seguridad que podría cada vez menos asumir (situación demográfica en
la Franja de Gaza, situación económica israelí débil, situación humanitaria palestina en la
Franja de Gaza es catastrófica lo que es un problema para la imagen de Israel, pero sobre todo
la Segunda Intifada no es como la primera, es una verdadera guerrilla con nuevas armas),
entonces resultaba necesario evacuar la zona. El mantenimiento de Israel en la mayoría de los
asentamientos de Cisjordania inspiró la segunda iniciativa. Como la cuestión de la seguridad
es importante en Cisjordania, era necesario consolidar esta seguridad21. Para ayudar el ejército
en su tarea, el gobierno se ha propuesto la realización de una ‘valla de seguridad’ (“security
106
fence”) cuyo trayecto no será el de la Línea Verde como lo propuso el Labor, sino el de la
Línea Verde alargado para englobar a los asentamientos judíos.
“Security will be provided by IDF deployment, the security fence and other physical obstacles.
The ‘Disengagement Plan’ will reduce friction between us and the Palestinians.” A.Sharon,
Discurso del primer ministro en la conferencia de Herzliya, 18/12/2003
Fuente: página oficial Web del periódico Haaret’z.
Según Israel, es una valla de seguridad comparable a la existente en Ceuta y Mellilla entre
Marruecos y España22. Y no se trata de una frontera política sino de una frontera de seguridad.
La sensación de protección ofrecida por una valla es personal. Pero incluso adhiriendo a la
tesis israelí, no hay que olvidar que las realidades apolíticas pueden tener a medio y largo
plazo consecuencias políticas. Por eso también, creo que el plan de retirada unilateral de A.
Sharon propuesto a los miembros del Likud y a EE UU, es decir lo que es considerado por
Israel como una ‘retirada de la Franja de Gaza’ no es ninguna propuesta para abrir la
posibilidad de una paz duradera23. Incluso A. Sharon reconoce que este plan no es la mejor
solución para los palestinos:
“Obviously, through the ‘Disengagement Plan’ the Palestinians will receive much less than
they would have received through direct negotiations as set out in the road map.” A.Sharon,
Discurso del primer ministro en la conferencia de Herzliya, 18/12/2003
Fuente: página oficial Web del periódico Haaret’z.
En efecto este plan, incluso admitiendo que no tiene ningún objetivo político, puede acabar
definitivamente con la continuidad territorial de un futuro estado palestino. En el plan de
retirada, Israel se retiraría de las ciudades y pueblos que desea, imposibilitando cualquier tipo
de negociación. Pero además, si bien el plan de retirada prevé en su primera redacción una
‘retirada total’ de la Franja de Gaza (excepto del corredor de Philadelphi que forma la frontera
con Egipto) y de una zona del norte de Samaria (región del norte de Cisjordania), a cambio
propone como posibilidad el traslado de los colonos de la Franja de Gaza en Cisjordania24. A
largo plazo, tal como esta planteada la propuesta no puede desembocar en ninguna paz
duradera tanto por sus características territoriales como por su carácter unilateral. Las
iniciativas de A. Sharon (retirada, valla, traslado de colonos) no solucionan el problema
central del conflicto que es la presencia de las colonias con sus efectos sobre los palestinos.
La presencia de colonias, incluso si es en menor cantidad, en las condiciones actuales
(dispersión en el territorio, desigualdad de recursos…) no permite crear la dinámica necesaria
107
para crear la paz, incluso si Israel sigue retirándose de territorios ocupados pero que no tienen
presencia israelí. Esta dinámica necesita que exista un diálogo (oficial) entre las partes, y los
asentamientos por sus consecuencias, lo impiden. La segunda ‘oferta’ de retirada, aprobada
por el gobierno con extrema dificultad, retrasa en definitiva el proceso, dado que cada retirada
de asentamiento deberá ser votada por el gobierno25. En este marco, resulta difícil entender
cómo el plan puede acabar con el problema de seguridad de los israelíes.
La visión de A. Sharon del conflicto implica que la única solución posible sea la resolución de
la seguridad israelí, tanto gracias a la acción palestina como, si es necesario, a la acción
unilateral israelí. Esta manera de posicionar la seguridad en el centro del conflicto se entiende
cuando A. Sharon comenta la Hoja de Ruta:
“The concept behind this plan [the rod map] is that only security will lead to peace. And in
that sequence. Without the achievement of full security - within the framework of which
terror organizations will be dismantled - it will not be possible to achieve genuine peace, a
peace for generations. This is the essence of the road map. […] There will be no peace before
the eradication of the terror.” A. Sharon, Discurso del primer ministro en la conferencia de
Herzliya, 18/12/2003
Fuente: página oficial Web del periódico Haaret’z.
El problema de esta visión, en lo que concierne su capacidad de resolver el conflicto, es su
definición de la seguridad. La seguridad según A. Sharon está vinculada a la cuestión del
terrorismo, y por lo tanto su erradicación permite garantizar la seguridad. Pero la seguridad es,
en mi opinión una cuestión mucho más compleja. Implica tener en cuenta otros temas, como
el de la formación y de la constitución de un estado y el de las condiciones de vida de los
ciudadanos, y todo eso, a su vez, está relacionado con un interrogante central que es el de las
bases territoriales del estado. La lucha contra el terrorismo debe ser sólo una faceta de la
política de seguridad, y si no se trabaja en las otras, entonces no se resolverá la violencia y no
se reabrirá el diálogo.
LA PROPUESTA DEL ‘CAMPO DE LA PAZ’: EL DIÁLOGO
En cuanto a otras direcciones a seguir para encontrar la paz, la Iniciativa de Ginebra es una.
Cronológicamente estaría situada entre la Hoja de Ruta y el Plan de A. Sharon, pero como
procede de actores civiles, prefiero introducirla después de las propuestas oficiales. La
iniciativa de Ginebra es un acuerdo entre palestinos e israelíes, antiguos representantes
políticos (el antiguo ministro israelí Yossi Beilin y el antiguo ministro palestino Yasser Abed
108
Rabbo) miembros del ‘campo de la paz’. Su propuesta principal acerca de la cuestión
territorial es la creación de dos estados cuyas fronteras respeten la Línea Verde pero con
ciertas modificaciones, y la retirada de las colonias. Y para facilitar la implantación de esos
objetivos, la Iniciativa prevé la creación de un grupo de verificación (para las medidas civiles)
y la presencia de una fuerza internacional (para impedir enfrentamientos). Pero además, la
Iniciativa prevé un derecho de regreso de los refugiados palestinos aunque con ciertas
limitaciones. Creo que las propuestas territoriales son interesantes y por primera vez se trata el
tema de los asentamientos como concepto territorial. Es por lo tanto un primer paso
comprensivo por parte de los israelíes respecto a la cuestión de continuidad territorial para el
futuro estado palestino. Pero en cambio, lo que perjudica a la Iniciativa en cuanto a su
contenido es la falta de comprensión palestina respecto a lo que es el Estado de Israel. Sería
imposible formar un estado de Israel de carácter judío en la medida en que un regreso
inmediato y masivo de los refugiados dificultaría la mayoría poblacional judía. Esto no
significa que Israel y la comunidad internacional deban abandonar el porvenir de los
refugiados en las manos de la UNRWA. En cualquier caso, y por otros motivos, el gobierno
de A. Sharon rechazó con extrema virulencia esta propuesta de paz. Y en este sentido el plan
general de seguridad de A. Sharon se puede entender como una respuesta a la Iniciativa de
Ginebra, una iniciativa que si bien peca por un cierto idealismo tiene el merito de proponer un
nuevo discurso y nuevas maneras de relacionarse entre palestinos e israelíes, otras que la
violencia.
109
Notas
1. La resolución 338 del Consejo de Seguridad de la ONU del 22/10/1973 llama a las partes en cesar el conflicto,
en reabrir negociaciones y en implementar la resolución 242 del Consejo de Seguridad de la ONU.
2. La delegación palestina, encabezada por Haider Abdel Shafi, formaba parte de la delegación jordana. Además,
los palestinos que la componían no eran miembros oficiales de la OLP. Las discusiones se organizaron entre
Israel y Siria, Israel y Líbano e Israel y la delegación jordano-palestina.
3. The Israeli-Palestinian Interim Agreement, Capítulo 2, Artículo XI, 1., 28/09/1995.
4. Para más detalles sobre la visión norteamericana de los asentamientos en el conflicto, ver el capítulo III de la
primera parte de este trabajo.
5. Así las partes no han llegado a negociar el tercer traspaso previsto y el segundo traspaso ha sido divido
primero por B. Netanyahu en dos tiempos y después por E. Barak en tres.
6. De manera curiosa, los asentamientos conocen durante este periodo (a partir de 1996) su mejor fase de
expansión.
7. Para conocer más detalles sobre el largo proceso de negociación del Hebron Agreement, leer Enderlin C.
8. El repliegue del 4 de enero de 2000 corresponde a la segunda fase del segundo traspaso previsto por las partes.
La tercera fase añadida por el en Sharm el-Sheikh en septiembre 1999 por el propio E. Barak consistía en el
6,1% de Cisjordania a evacuar el 20 de enero de 2000 pero no se realizó nunca.
9. Enderlin C., p. 145-149.
10. Este escenario es un elemento de explicación para entender la falta de dureza política de la Autonomía
Palestina respecto a los grupos terroristas.
11. No hay que olvidar que el asesinato de Y. Rabin en 1995 ha sido uno de los primeros elementos que han
retrasado el proceso de paz, no tanto por su personalidad sino más bien porque la historia del proceso de paz nos
revela que cada cambio de actor político, israelíes puesto que del lado palestino Y. Arafat sigue a su puesto, se
ha traducido por bloqueo de las negociaciones por parte del nuevo actor político.
12. Para detalles de la negociación de Wye River, leer: Enderlin C., Cáp. “Le mûr d’acier”, p. 97.
13. Tanto E. Barak como B. Netanyahu tenían esta visión del proceso, al contrario de S. Peres y de A. Sharon.
Pero esta posición a cerca del modelo de negociación no tiene ninguna relación con el objetivo político al cual
pretendía llegar cada primer ministro.
14. Enderlin C., Cáp. “Le mûr d’acier”, p.125.
15. Wye River Memorandum, I. A., 23/10/1998.
16. Según lo previsto en Oslo II, se tenía que alcanzar un acuerdo final en octubre 1999, pero debido al retraso
producido en los repliegues israelíes, el Memorandum de Wye River aplazó el inicio de las discusiones sobre los
estatutos finales para septiembre 1999.
17. Se ha analizado la relación de los asentamientos con la inseguridad de la región en el primer capítulo de la
segunda parte de este trabajo.
18. La resolución 1397 del Consejo de Seguridad de la ONU del 12 de marzo de 2002, aprobada poco antes del
inicio de la guerra de Irak, recuerda que la solución debe ser la de los estados independientes, exige a las dos
partes el cese de las violencias y la reanudación de la cooperación tanto en tema de seguridad (plan Tenet) como
de asentamientos (informe Mitchell).
19. Esto se entiende cuando se lee en el texto que sólo en la tercera fase del proceso se hablara del futuro de las
colonias.
20. Sus argumentos basados en la racionalidad explican que A. Sharon no reciba el apoyo de los partidos de
extrema-derecha, para los cuales la ocupación tiene argumentos religiosos.
21. Así, como lo explica V. Harel, embajador de Israel en España, durante la Segunda Intifada la mayoría de los
‘suicide bombers’ que se infiltran en los asentamientos judíos y en el territorio de Israel provienen de Cisjordania.
En efecto, desde 1996 existe en la Franja de Gaza una valla. Fuente: “La valla de la seguridad, conferencia de
Victor Harel, 10/02/2004”, Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior, Boletín
informativo, febrero 2004.
22. “La valla de la seguridad, conferencia de Victor Harel, 10/02/2004”, Fundación para las Relaciones
Internacionales y el Diálogo Exterior, Boletín informativo, febrero 2004.
23. El plan ha sido rechazado por el Likud pero aceptado por EE UU. Para los miembros del Likud el plan
consederaba una retirada de los territorios pero sin nada a cambio. En la primera redacción, se preveía una
retirada total de la Franja de Gaza, de cuatro asentamientos en el norte de Samaria (Ganim, Kadim, Homesh y
Sa-Nur) y de los campos militares de esas zonas de Samaria. Pero no se podía decir que se trataba de una
soberanía palestina en la Franja de Gaza porque el Plan preveía que Israel siga controlando las fronteras, siga
teniendo el control militar aéreo y marítimo e Israel se reservaba la posibilidad de actuar a cualquier momento en
la Franja por motivos de seguridad.
24. Eldar A. [2004]: “People and politics/Come settle in the Negev”, Haaret’z, 02 de junio de 2004.
25. Benn A. [2004]: “What’s been approved, what’s changed”, Haaret’z, 07 de junio de 2004
110
CONCLUSIÓN
A la luz del análisis realizado sobre los efectos de los asentamientos sobre los palestinos y los
israelíes, se puede constatar que los asentamientos han tenido un impacto negativo en el
proceso de paz. La situación de violencia potencial que han favorecido, en cierta medida, ha
paralizado el diálogo, las negociaciones y la aplicación de los acuerdos alcanzados. Pero por
otra parte, creo que no se puede afirmar que los asentamientos son una condición suficiente
para justificar el fracaso del proceso de paz. Creo que el nivel de impacto de las colonias y de
los colonos en las condiciones en las cuales se han creado y se siguen manteniendo, tal como
se ha analizado en el trabajo, depende del modelo elegido para realizar las negociaciones del
proceso de paz. Si el modelo de negociación es adecuado y no se alarga en el tiempo,
entonces el tema de los asentamientos tiene más posibilidad de solucionarse y por lo tanto el
impacto negativo generado por los asentamientos no tiene la posibilidad de tener
consecuencias estructurales negativas en la sociedad palestina.
Los asentamientos, por su relación directa con el territorio y con el espacio geográfico y
político, forman parte de la problemática central del conflicto entre israelíes y palestinos. Son
la expresión y también el instrumento de una ocupación territorial, la cual corresponde, en
parte por su origen a necesidades de seguridad regional y en parte a ‘convicciones religiosas’.
Pero la evolución de las relaciones entre israelíes y palestinos, la incapacidad israelí de
compatibilizar en los primeros años de ocupación la creación de un estado palestino con la
seguridad israelí, a lo que se añadió la presión de una parte de la sociedad israelí para seguir
con la colonización, han dado a estos últimos una nueva vitalidad. Pero tal como se ha
analizado en el trabajo, esta nueva expansión de los asentamientos ha requerido nuevas
demandas de seguridad aunque que esta vez para las propias colonias y sus colonos,
reabriendo así un conflicto que el proceso de paz había conseguido apaciguar. La
contradicción entre asentamientos y proceso de paz, al igual que la contradicción entre
terrorismo y proceso de paz, ha roto las negociaciones a pesar de las últimas tentativas de
Sharm el Sheik y de Camp David II en el año 2000.
111
Pero, una vez analizado este proceso, cabe entender sus errores para poder proponer un nuevo
modelo. El papel de los asentamientos en el conflicto permite analizar cuáles son los
elementos erróneos del modelo de negociación:
-
La falta de una meta política.
-
La separación entre la realidad y la negociación. Y dentro de esta categoría estaría una
sub-categoría referida a la separación entre los pueblos y los negociadores.
En mi opinión, estos dos puntos revelan los fallos del modelo del proceso de paz, uno se
refiere al contenido del proceso y el otro a su forma.
El proceso de paz no ha logrado impedir que los asentamientos tengan efectos destructivos,
dado que éstos han conseguido centrar la relación israelí-palestina en los temas de seguridad.
Así, el papel tan importante que ha tomado la seguridad ha bloqueado cualquier avance
político en el proceso de paz.
El problema respecto a la ‘esencia’ del proceso de paz surge de la ausencia de una meta
política clara. Las negociaciones no podían por lo tanto conducir a ningún objetivo que vaya
más allá de la propuesta de crear dos estados, de modo que las negociaciones prorrogaron
permanentemente los temas fundamentales para otro momento. Por eso a lo largo de la
negociación se plantearon para las dos partes diversas problemáticas tales como: ¿Cómo
dirigir las negociaciones y en que dirección?, ¿Cómo los negociadores pueden realizar
compromisos si no saben cuál será el resultado final? Lógicamente, si la meta final no está
definida, las dos partes tenderán a realizar muy pocos compromisos y a querer predeterminar
por sus acciones cual será el resultado final. Además, se añade otra dificultad al considerar las
reacciones de las sociedades israelí y palestina cuando éstas se cuestionen sobre el porqué
apoyar un proceso de paz que no tiene objetivo político concreto y que no cumple con sus
aspiraciones.
Por eso, un modelo de negociación adecuado en este caso (no quiero decir que sea válido para
todos los conflictos, lo que si es válido es la necesidad de negociar en base a una meta
predefinida) debería establecer con claridad como principio cuáles van a ser las bases
territoriales que van a permitir formar los dos estados. En efecto, hablar de dos estados no
constituye un objetivo político nuevo, se ha establecido este principio desde la resolución 242
y debe ser una realidad para que puedan existir en el futuro los dos pueblos. En mi opinión,
decidir un objetivo político claro es establecer un concepto de soberanía territorial. Por el
momento, la situación de violencia impide esperar una reanudación de las negociaciones a
corto e incluso a medio plazo. En este sentido, las próximas elecciones israelíes darán una
cierta luz sobre el medio plazo. Pero para cuando las negociaciones se reinicien, sería útil,
112
para facilitar su éxito, que se fijara desde el inicio el objetivo territorial. Esto no significa que
se deba detallar con precisión cada frontera. Como las dos partes están de acuerdo respecto a
la resolución 242 (incluso teniendo en cuenta los matices de interpretación de cada parte, dado
que la parte palestina ha aceptado la idea de que no podrá conseguir exactamente los mismos
territorios que perdió), se podría fijar el siguiente objetivo, una devolución de los TOP con
arreglos territoriales a nivel de las fronteras. Una propuesta que existe respecto a este tema y
que considero óptima es la propuesta territorial incluida en los denominados ‘Parámetros de
Clinton’. Los ‘Parámetros de Clinton’ forman un conjunto de soluciones sobre los estatutos
finales. B. Clinton las enunció, en diciembre del año 2000 en la Casa Blanca, en una de sus
últimas reuniones con israelíes y palestinos1. Esta propuesta permitió a las dos partes
acercarse a la resolución de un acuerdo, pero las crispaciones de las dos partes poco antes de
las elecciones israelíes y de la llegada de la nueva administración norteamericana, todo esto
en un contexto de inicio de la Segunda Intifada, hicieron fracasar el intento en torno al cual se
habían aproximado considerablemente las posiciones2. El parámetro relativo a la cuestión
territorial dice lo siguiente:
“Territory
Based on what I heard, I believe that the solution should be in the mid-90%'s, between 9496% of the West Bank territory of the Palestinian State.
The land annexed by Israel should be compensated by a land swap of 1-3% in addition to
territorial arrangement such as a permanent safe passage.
The parties should also consider the swap of leased land to meet their respective needs. There
are creative ways for doing this that should address Palestinian and Israeli needs and
concerns.
The Parties should develop a map consistent with the following criteria:
80% of the settlers in blocks
Contiguity
Minimize annexed areas
Minimize the number of Palestinians affected”
Fuente: Foundation for Middle East Peace.
Pero, el éxito de la propuesta depende también del tema de los refugiados. En efecto, pensar
en una cohabitación de los dos pueblos en un primer momento no es realista. La separación
necesaria en un primer momento implica por lo tanto compromisos palestinos en cuanto al
regreso de sus refugiados. La circulación de las poblaciones en el caso de una paz duradera
será, en cualquier caso, inevitable en un futuro debido a la proximidad y dependencia de los
‘dos estados’. Estos dos puntos (devolución de los TOP y no regreso de los refugiados) son
compromisos que deben constituir las bases de futuras negociaciones. En cualquier caso,
llegar a una paz requiere compromisos duros, y los negociadores deben esforzarse en hacer
113
entenderlos a sus pueblos. En este sentido, el trabajo efectuado por propuestas como la
Iniciativa de Ginebra son esenciales.
En cuanto al ‘método o forma de aplicación’ de los acuerdos tendría que tener como objetivo
el de minimizar las diferencias entre la realidad y las negociaciones. Esta cuestión está muy
justamente enunciada por Abu Mazen cuando se hacia la siguiente pregunta respecto al estado
palestino (antes de la Segunda Intifada y por lo tanto antes del final del proceso de paz):
“Le grand point d’interrogation qui apparaît maintenant est de savoir comment transformer
des acquis politiques palestiniens en indépendance effective.”
Fuente: Abbas M. (Mazen A.) [1994]: Le Chemin d’Oslo, Accords de paix israélo-palestiniens, Edifra, 1995, p.
289.
La aplicación de los acuerdos es una dificultad importante en el proceso de paz. En realidad,
tal como se hizo, la aplicación dependía de la buena voluntad de las dos partes3. Pero esta
voluntad se ve claramente debilitada cuando no hay objetivo claro y cuando no hay incentivo
para avanzar en la negociación y dialogar. Por eso, un modelo de negociación adecuado debe
dar a las partes externas una capacidad efectiva de presión, de coordinación, de vigilancia.
Además, estas partes deben a su vez comprometerse en realizar su cometido en cualquiera
circunstancia. En efecto, podemos destacar que si bien la Hoja de Ruta ‘obligaba’ el Cuarteto
a ejercer un papel otro que el de simple mediador, el nuevo contexto internacional creado por
el 11 de septiembre de 2001 y la lucha contra el terrorismo ha hecho olvidar al Cuarteto sus
obligaciones. Creo que la creación de un marco internacional es necesaria para una buena
aplicación de los acuerdos. Esta actividad internacional debe ser esencialmente civil, pero
debe ser capaz también de garantizar la seguridad porque no puede ser una de las partes es
decir, Israel, la que se encargue de la seguridad en todos los territorios (Israel y TOP). Esos
temas conllevan otros tales como: ¿cómo debe ser una fuerza internacional, su misión, su
composición…? Es cierto que en el contexto actual de post guerra de Irak parece muy lejana
la posibilidad de una intervención o de un compromiso internacional en la región, pero sería
necesario llevar a cabo por lo menos una actividad intensa diplomática y humanitaria para
reabrir el diálogo entre las dos partes e intentar transformar las propuestas existentes y no lo
suficientemente satisfactorias en elementos constructivos.
Notas
1. Estaban presentes en la lectura de la propuesta de B. Clinton: Madeleine Albright, John Podesta, Samuel
Berger, Steven Richetti, Bruce Reidel, Dennis Ross, Aaron Miller, Robert Malley, Gamal Hillal, Saëb Erekat,
Mohamed Dahlan, Samih el-Abed, Gaith el-Omari, Shlomo Ben-Ami, Gilead Sher, Pini Medan, Shlomo Yanaï,
Gidi Grinstein. Fuente: Enderlin C., p. 329.
2. Para ver más detalle sobre las ultimas negociaciones (Taba II) antes de la Segunda Intifada, leer: Enderlin C.
[2002]: Le rêve brisé, Fayard, Paris, 2002, Cáp. “Réactions en chaîne”, p. 334.
3. Ben-Ami S., p. 189.
114
Anexo 1- Asentamientos en Cisjordania
Anexe 2- Asentamientos en la Franja de Gaza
Fuente: Passia
115
Anexe 2: El declive de la paz en las sociedades palestina e israelí
Porcentaje de acuerdo
La sociedad israeli, la paz y la negociacion
80
70
60
50
40
30
20
10
0
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
Tiempo
Tratados desembocan en la paz
La sociedad israeli y la negociacion
60
Porcentaje
50
40
30
20
10
0
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
Tiempo
Paz por tierras
Cese de las negociaciones
Fuente: Asher A. [2003]: “Israeli public opinion on national security”, Jaffee Center for Strategic Studies.
20
03
20
02
20
01
19
97
19
96
19
95
Hamas
19
98
Ju
ni
o
D
20
ic
00
ie
m
br
e2
00
0
Jihad islamic
19
94
45
40
35
30
25
20
15
10
5
0
19
93
Porcentaje
Evolucion del apoyo de los palestinos
Tiempo
Fatah
Fuente: Tabla realizada en base a las encuestas de opinión realizadas por el Jerusalem Media and
Communication Center.
116
ÍNDICE ONOMÁSTICO
Abbas, Mahmud (Abu Mazen), 114-115
Abdel Shafi, Haider, 110
Abed Rabbo, Yasser, 108
Abed, Samih, 114
Albright, Madeleine, 114
Al-Omari, Gaita, 114
Allon, Yigal, 19, 39
Amir, Yigal, 89
Arad, Uzi, 117
Arafat, Yasser, 10, 17, 67, 96, 101-102, 106,
110
Arens, Moshe, 24
Backer, James, 6-7, 12
Balfour, Arthur James, 96
Barak, Ehud, 33, 35-36, 100-102, 110
Begin, Menachem, 22-25, 30, 61
Beilin, Yossi, 108
Ben-Ami, Shlomo, 42, 63, 80, 114-115, 117
Ben Eliezer, Benjamin, 33
Ben Gurion, David, 8, 14
Berger, Samuel, 114
Bush, Georges, 40, 61-62
Bush, George W., 104
Cambon, Paul, 12
Carter, Jimmy, 61, 95
Chazan, Naomi, 2, 4, 117
Clinton, Bill, 40, 101-102, 113-114
Dahlan, Mohammad, 114, 117
Dayan, Moshe, 16-17, 21, 23, 59, 72
Drobles, Mattityahu, 25-26
Erekat, Saeb, 114, 117
Eshkol, Levi, 18, 22
Galili, Israel, 20, 40
Gazit, Shlomo, 18, 23, 39-40, 115
Gil, Avi, 115
Grey, Edward, 12
Grinstein, Gidi, 114
Harel, Victor, 110
Herzl, Theodor, 7, 22
Hillal, Gamal, 114
Jabotinsky, Vladimir Ze’ev, 22, 25
Lévy, Itzhak, 36
Livneh, Eliezer, 15
Malley, Robert, 114
Medan, Pini, 114
Miller, Aaron, 114
Mitchell, George J., 104, 110
Moratinos, Miguel Ángel, 117
Nasser, Gamal Abdel, 10, 30
Nixon, Richard, 30
Peres, Shimon, 17, 33, 36, 39, 110
Picot, Georges, 6, 12
Podesta, John, 114
Rabin, Yitzhak, 25, 32-36, 39-40, 43, 89, 96,
110
Reagan, Donald, 60
Reidel, Bruce, 114
Richetti, Steve, 114
Ross, Dennis, 114
Rubinstein, Elyakim, 38
Sadate, Anuar el, 30
Shamgar, Meir, 57
Shamir, Yitzhak, 32, 34, 43, 62
Sharon, Ariel, 21, 23-24, 26, 32, 36-39, 45,
47, 51, 53, 59, 70, 89-90, 105-109
Sher, Gilead, 114
Sykes, Mark, 6, 12
Tenet, George, 109
Weizman, Ezer, 23
Wilson, Woodrow, 6
Yanaï, Shlomo, 114
Yehuda Kook, Zvi, 20
Yosefi, Dov, 15
117
BIBLIOGRAFÍA
LIBROS Y REVISTAS
-
-
ABBAS M. (Abu Mazen) [1994]: Le Chemin d’Oslo. Accords de paix israélo-palestiniens,
Edifra, Paris, 1995
ABU-TARBUSCH J. [1997]: La cuestión palestina: identidad nacional y acción colectiva,
Eurolex, Madrid, 1997
ANDREFF W. [1990] : “Crise, régulation et réforme dans les économies socialistes”,
Revue d’Economie Politique, n° 1 y n°2, 1990
ARONSON G. [1996]: Settlements and the Israel – Palestinian Negotiations. An
Overview, Institute for Palestine Studies, Washington, 1996
ARONSON G. [1987]: Israel, Palestinians and the Intifada. Creating facts on the West
Bank, Kegan Paul International Limited in association with the Institute for Palestine
Studies, London, 1990
ARTEAGA MARTIN F. [2002]: Guía de estudio sobre seguridad europea para el curso
de experto universitario en paz y seguridad internacional, Instituto Universitario
Gutiérrez Mellado
BASTENIER M. A. [2002]: Israel-Palestina. La casa de la Guerra, Santillana, Madrid,
2002
BASTENIER M. A. [1991]: Palestina: el conflicto, Asesa, Barcelona, 1991
BEN-AMI S. [1999]: ISRAEL, entre la guerra y la paz, Ediciones B, S.A., Barcelona,
1999
BISHARA M. [2001]: Palestine/Israel: Peace or Apartheid. Occupation, Terrorism and
the Future, Zed Books, London, 2002
BRUS W. [1970] : Problèmes généraux du fonctionnement de l’économie socialiste,
Maspero
CARRE O. [1982]: El movimiento nacional palestino, Narcea, 1982, Madrid
CHARTOUNI-DUBARRY M., OREN A., BEN MEIR Y., COHEN S. A., HELLER M.
A. (1999): “Armée et nation en Israël : pouvoir civil, pouvoir militaire. The Israeli
Changing Security Agenda : Army/Society Relations”, Les notes de l’Institut Français des
Relations Internationales, n°10, 1999
COHEN E., LESHEM E. [1969]: “Survey of regional cooperation in three regions of
collective settlements”, Settlement Study Center Rehovot, Publications on problems of
regional development, n° 2, 1969
Colección de varios artículos de prensa de Le Monde, seleccionados y presentados por
AJCHENBAUM Y. M. [2002]: Israël-Palestine. Une terre, du sang, des larmes, Librio en
colaboración con Le Monde, Paris, 2002
Colección de textos de varios autores, introducción de DIECKOFF A. [1998]: Israël. De
Moïse aux accords d’Oslo, Collection L’Histoire-Points, Editions du Seuil, Paris, 1998
CORM G. [1997]: Le proche-orient éclaté II : mirages de paix et blocages identitaires
1990-1996, La Découverte, Paris, 1997
Croissance, número especial [1997]: “1947-1997. Deux peuples à l’épreuve du partage”
DRAÏ R. [2001]: Sous le signe de Sion, Editions Michalon, Paris, 2001
ENDERLIN C. [2002]: Le rêve brisé, Fayard, Paris, 2002
118
-
-
GAZIT S. [2003]: Trapped Fools. Thirty Years of Israeli Policy in the Territories, Frank
Cass, London, 2003
GRESH A. [2002]: Israël, Palestine. Vérités sur un conflit, Fayard, Paris, 2002
GRYNBERG A. [1998]: Israel, el nacimiento de un estado, Ediciones B, S.A., Barcelona,
1999
ISAAC J., RIZIK M. [2002]: “The Viability of the Palestinian State and Israel’s
Settlement Policy”, Palestine-Israel Journal, n°4, vol. 9, 76-83, 2002
IZQUIERDO F. [2002]: “Medio ambiente, seguridad y conflictos violentos
internacionales: Un debate estéril (y un artículo sin razón)”, Ecología Política, n° 23, 7583, 2002
KAMINSKY C., KRUK S. [1983]: Le nationalisme arabe et le nationalisme juif, PUF,
Paris, 1983
KEMP G. y PRESSMAN J. [1997]: Point of no return. The deadly struggle for middle
east peace, Carnegie Endowment for International Peace, Washington, 1997
KLATZMAN J. [1971]: Israël, Ariel, Barcelona, 1981
KORNAÏ J. [1980] : Socialisme et économie de pénurie, Economica, ed. 1984
KOTHARI M. [2002]: Los derechos económicos, sociales y culturales. Informe del
Relator Especial sobre una vivienda adecuada, como parte integrante del derecho a un
nivel de vida adecuado. Adición: Visita a los territorios ocupados (5 a 10 de enero de
2002), Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, New York, 2002
LAPIDOTH R. y HIRSCH M. [1992]: The Arab-Israel Conflict and its Resolution:
Selected Documents, Kluwer Academic Publishers, Norwell, 1992
LEIN Y. [2002]: Land Grab. Israel’s Settlement Policy in the West Bank, B’tselem,
Jerusalem, 2002
MARI J.P. [2003]: “Voyage au Coeur du Hamas”, Le Nouvel Observateur, n°2033, 70-74
MASALHA N. [2000]: Israel: teorías de la expansión territorial, Edicions Bellaterra,
Barcelona, 2002
ORNI E., EFRAT E. [1963]: Geography of Israel, The Jewish Publication Society of
America, Philadelphia, 1977
ORR A. [1994]: Israel: Politics, Myths and Identity Crises, Pluto Press, London, 1994
Politique Etrangère [2002]: “Dossier Israël-Palestine: chroniques d’une impasse”, 3/2002
REUVENY R. [2003]: “Fundamentalist colonialism: the geopolitics of Israeli-Palestinian
conflict”, Political Geography, n° 22, 347-380, 2003
SOFER A. [2002]: “Topographical and Territorial Considerations in International
Relations in the 21st Century”, Palestine-Israel Journal, vol. 9, n° 4, 67-75, 2002
SWIRSKY S., KONOR-ATTIAS E., ETKIN A. [2003]: “Government funding of the
Israeli settlements in the West Bank, Gaza Strip and Golan Heights: Update”, Adva
Center, 2003
DOCUMENTOS DE TRABAJO Y ESTADÍSTICAS DE LAS SIGUIENTES PAGINAS
WEB:
- Adva Center: www.adav.org
- Applied Research center Institute Jerusalem: www.arij.org
- B’Tselem: www.btselem.org
- Central Bureau of Statistics Jerusalem, annual Statistical Abstract of Israel:
www.cbs.gov.il
- Center for Economic and Social Rights, www.cesr.org
- Centro de Relaciones internacionales y cooperación Internacional: www.cidob.es
- Embajada de Israel en España: www.embajada-israel.es
- Foundation for Middle East Peace: www.fmep.org
119
-
Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior: www.fride.es
Haaret’z: www.haaretz.com
Institut Français des Relations Internationales, www.ifri.org
International Women’s Peace Service-Palestine: www.womenspeacepalestine.org
Israel/Palestine Center for Research and Information : www.ipcri.org
Les amis de Shalom Ah’Shav: www.lapaixmaintenant.org
Sobre la Liga Árabe, ver http://haynese.winthrop.edu
Le Monde Diplomatique: www.monde-diplomatique.fr
Middle East Research and Information Project : www.merip.org
Mid East Realities: www.middleeast.org
Middle East Review of International Affairs, http://meria.idc.ac/il
Monetary International Found, www.imf.org
Palestine-Israel Journal of Politics, Economics and Culture, www.pij.org
Palestinian Academic Society for the Study of International Affairs: www.passia.org
Palestinian Center Bureau of Statistics, www.pcbs.org
The Palestinian Economic Forum, www.palecon.org
Palestine Land Development Information Systems, Land Defense General Committee:
www.palpeople.org
Parlamento Británico, www.parliament.uk
Palestinian Economic Council for development and Reconstruction, www.pecdar.org
Middle East Review of International Affairs: http://meria.idc.ac.il/
Ministerio de asuntos exteriores de Israel, www.mfa.gov.il/mfa
The Harry S. Truman Research Institute for the advancement of peace at the Hebrew
University, Jerusalem: www.truman.huji.ac.il/
United Nations Relief and Works Agency for Palestine Refugees in the Near East,
www.un.org/unrwa
United Nations Office of the Special Coordinator in the Occupied Territories,
www.arts.mcgill.ca/mepp/unsco/unfront.html
World Bank, www.worldbank.org
OTRAS FUENTES DE INFORMACIÓN:
- Centro de Investigación para la Paz, Madrid
- Centro de Estadísticas de la Universidad Autónoma de Madrid del Departamento de
Ciencias Económicas, Madrid
- Asistencia a las siguientes conferencias:
• “¿Una solución internacional para Palestina?”, con la participación de políticos,
ministros, diputados y negociadores israelíes y palestinos, de investigadores, de
políticos de diversos países (Jordania, Francia, España…), 28 y 29 de noviembre de
2003, organizada por la Fundación para la Relaciones Exteriores y el Diálogo Exterior
• “Israel-Palestina. Del desencuentro al diálogo”, Mohamed Dahlan, Saeb Erekat, Avi
Gil y Uzi Arad, moderador Miguel Ángel Moratinos, 21 de enero de 2004, organizada
por el Real Instituto Elcano
• “Auge y declive del Proceso de Oslo”, Shlomo Ben-Ami y Hala Taweel, 27 de enero
de 2004, organizada por la Fundación para las Relaciones Exteriores y el Diálogo
Exterior
• “Perspectivas de reformas en Oriente Medio”, Richard Norton, moderador Felipe
Sahagún, 19 de febrero de 2004, organizada por la Fundación para las Relaciones
Exteriores y el Diálogo Exterior
120
•
“Resolución del conflicto palestino-israelí: ¿se agota el tiempo?”, Naomi Chazan,
moderador Fran Sevilla, 3 de junio de 2004, organizada por la Fundación para las
Relaciones Exteriores y el Diálogo Exterior
121
Descargar