A tres meses de su siembra: Chávez vive

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A tres meses de su siembra: Chávez vive
Hace tres meses, Venezuela perdió al líder más importante de los últimos 100 años: lo perdió
físicamente, pero lo ganó en orgullo y compromiso con la Patria.
El Comandante Hugo Chávez se convirtió en historia viva para los venezolanos/as y para los
pueblos de nuestra América, aunque sea aún muy pronto para comprender en su justa
dimensión, el tamaño de la obra de este hombre que transformó radicalmente la política
nacional y cuyo peso en el contexto regional fue decisivo para la puesta en marcha de una
integración centrada en la solidaridad, la hermandad, el respeto y la soberanía entre las
naciones de América Latina.
Después de su muerte – y antes también- mucho fue dicho y/o escrito sobre el Comandante;
las palabras han venido en millones y desde todas partes del mundo; de la pluma de grandes
pensadores, políticos, escritores y artistas hasta la del pueblo llano; que escribió mensajes en
paredes, afiches, redes sociales y libros de condolencias para homenajear a este humilde
llanero venezolano, que supo expresar la verdadera identidad y pensamiento latinoamericano.
Mucho se ha dicho, y mucho más se habrá de decir.
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Dijo una vez el Comandante Chávez: “Los hombres individuales somos consecuencia, no
somos causa”; sin embargo él logró convertirse en causa. Gracias a Chávez Venezuela
recuperó su orgullo nacional, recuperó el amor por su historia, su cultura, por sus hombres y
mujeres, recuperó el control de sus recursos, recuperó la dignidad y la fe perdida durante los
opacos años de la democracia representativa y sobre todo, ganó la consciencia de que sólo un
pueblo libre y unido es dueño de su destino; dueño del camino hacia la segunda y definitiva
independencia.
Hugo Chávez enseñó y recordó eso. Con su verbo vibrante y su mente aguda, con su sonrisa y
con su generosidad, con su indiscutible carisma, el Comandante Presidente se ganó el corazón
de los que nunca tuvieron voz y apenas voto, y durante 14 años guió a una nación hacia un
destino mejor; con el bolivarianismo como base y con el proyecto del socialismo del siglo XXI;
un socialismo de invención propia, un socialismo nuestro.
“Ningún venezolano puede imaginarse a Venezuela sino grande y gloriosa, como decía Bolívar.
No nos puede caber en la mente una Venezuela miserable, pobre, dependiente y esclavizada.
La verdadera Venezuela, la que dejaremos a estos niños, debe ser grande, independiente,
bolivariana, con moral y con luces, como polos de una república nueva” (Chávez, 1999).
Pero el sueño del Comandante fue más allá de la gloria de la patria venezolana; en su
visionaria imagen del mundo, Chávez luchó por un mundo multipolar en el que América Latinala Patria Grande- tuviera un lugar destacado, digno de la historia y del potencial de sus
ciudadanos y ciudadanas.
Chávez supo dar a la América una voz, una orgullosa y retumbante voz para ser oída en los
grandes foros del norte y sobre todo, en los foros del Sur. La recuperación de la identidad y del
sentir nuestroamericano fue una línea constante de su discurso y de su accionar; y esa línea
nos llevó a presenciar un cambio de época, un cambio cuya prueba palpable se encuentra en
los pueblos que se reconocen como hermanos y en la creación de instituciones propias como
la Unasur, la Celac o el Alba; donde los gobiernos latinoamericanos discuten en sus propios
términos los temas que les interesan y competen.
“¡Todos somos América! Los americanos, todos: del Norte al Sur, pasando por el Centro y el
caribe, debemos reencontrarnos con el sueño originario del Nuevo Mundo que llenó de
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esperanzas a la humanidad” , dijo el Comandante; y hoy, los americanos continuamos con el
compromiso de construir esa Patria de todos, esa patria libre y digna que tan bien supiera
definir y vislumbrar ese genial venezolano, suramericano, latinoamericano.
A 90 días que parecen tanto y a la vez tan poco; se le recuerda y se le honra; resaltando su
pensamiento, su visión, su proyecto: el que él mismo calificara como “bolivariano, socialista,
igualitario, que busca la justicia social, que construye todos los días una nueva sociedad”; un
proyecto que, ante su ausencia, los bolivarianos de corazón defenderán, guiados con las luces
del Comandante, brillantes luces que no se apagaron el cinco de marzo.
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