la increíble historia de la expedición que alcanzó la cima en febrero

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LAILA PEAK
2ª ÉPOCA • NÚMERO 44 • 26 DE MARZO DE 2013
INCLUYE
ÍNTEGRO EL AS
COLOR NÚMERO
44 DEL 21 DE
MARZO DE 1972
LA INCREÍBLE HISTORIA DE LA EXPEDICIÓN QUE ALCANZÓ LA CIMA EN FEBRERO
LA ÚLTIMA GRAN HAZAÑA
DEL MONTAÑISMO ESPAÑOL
2
3
Pocos lugares en el mundo pueden igualar
este espacio montañoso donde se concentran
el mayor número de altas montañas del planeta:
el océano petrificado de montañas del Karakorum.
LAILA PEAK
EL HOMBRE EN BUSCA DE SENTIDO
4
EL GLACIAR
GONDOGORO. Es el
paso obligado para
los que regresan
del reino de las
altas montañas del
Karakorum a los
valles humanizados
del Baltistán. Al
fondo, a la izquierda,
se levanta el Laila
Peak.
5
SEBASTIÁN ÁLVARO /
(CREADOR DE
‘AL FILO DE LO IMPOSIBLE’)
E
l Laila Peak es la mejor respuesta a cuantos me preguntan el porqué de mi tenaz fascinación por el Karakorum. Para
quien ama las montañas contemplar elevarse este colmillo impresionante de hielo y roca es una
experiencia incomparable. Te
enamoras de montañas así de la
misma forma que te enamoras de
una mujer, por su belleza, por su
poderosa atracción, por su aparente inaccesibilidad, porque no
dejas de mirarlas y sólo piensas
en ellas, porque, más allá, es un
reto provocador y apasionante. Su
inconfundible perfil, afilado como
la hoja de un cuchillo, destaca desafiante sobre el cielo del Karakorum, clavado sobre las nubes, alborotando la imaginación de los
alpinistas. Cuando un amigo te
propone escalar una montaña así
estás perdido, porque no tienes
otra opción que decir que si y seguir el mandato de tu corazón, en
ese apar tado oculto, al margen
de las razones de la razón que,
Lo que hace diferente este
tipo de escaladas es el
grado de exposición, que
no permite un solo error
6
7
FRÍO
5º BAJO
CERO
DENTRO
DEL HOTEL
La ventana del
único hotel
abierto en
Skardú mostraba, en su interior, una gruesa
capa de hielo y
en la habitación
la temperatura
no subía de los
5º bajo cero.
Ramón, Juanjo,
Karim y Sebas
celebraban el
haber realizado, justo hace
30 años, la
primera expedición al K2. En
las calles de
Skardú se puede encontrar
cualquier clase
de transporte
imaginable. Y
los niños de
estas últimas
aldeas siempre
nos reciben con
cariño pues en
estos años hemos contribuido
decisivamente
a fomentar la
educación y
a mejorar su
calidad de vida.
Sus padres son
algunos de los
porteadores
más duros y
eficaces del
Karakorum.
Hay que tener
mucha fuerza
y coraje para
portear en una
expedición en
invierno en
este lugar.
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9
LAS MONTAÑAS
DEL
KARAKORUM.
Fueron
descritas por
uno de los
pioneros como
“la más genial
expresión de
las fuerzas
orogénicas del
planeta”. En la
imagen, unos
montañeros
caminando
por la morrena
lateral del
glaciar
Gondogoro,
flanqueados
por montañas
que sobrepasan
los seis mil
metros.
como decía Pascal, a veces no
entendemos.
Con algunos de estos amigos,
como Ramón Portilla y Juanjo San
Sebastián, llevo más de 30 años
compar tiendo aventuras y desventuras, muchos más de los que
aguantan la gran mayoría de matrimonios. Hemos dado tumbos
por todo el planeta viviendo momentos extraordinarios, buenos
o malos pero siempre extraordinarios. Nos hemos abrazado en
la montaña más alta de la Antártida, refugiado en una tienda en
medio de una tormenta en la Patagonia, el Tíbet o el Himalaya y
pasado frío, calor y sed en otros
tantos lugares remotos y hemos
soportado el dolor de perder mu-
chos amigos cercanos en estos
años. Nuestros petates tienen cicatrices de cien expediciones y el
olor inconfundible de los porteadores del Baltistán y en el corazón tenemos más heridas sin cerrar que los soldados viejos de
los Tercios de Flandes. La vida
nos ha sido pródiga en inmensas
alegrías, por las que tuvimos que
pagar, pero no nos ha ahorrado
Venimos al Laila, como hace
30 años al K2, en busca de
ese alpinismo en soledad
y lleno de incertidumbre
y aventura, el único que
nos interesa
tristezas y amarguras. A Juanjo le
faltan siete dedos por quedarse
al lado de su compañero Atxo en
un dramático descenso del K2.
Ramón sigue cojeando de su caída en los Alpes, donde estuvo a
punto de morir, y los tres juntos
varias veces más, en Marruecos,
Nueva Zelanda, el Himalaya o el
Karakorum. Pero a pesar de todo
ello, la fortuna, el azar o el destino, ha permitido que sigamos juntos; aunque discutimos vehementemente y poseemos caracteres
muy distintos tenemos en común
que no se nos ha endurecido el
corazón, ni con el tiempo ni con
las decepciones con las que, inevitablemente, te zarandea la vida.
Al decir de Juanjo, somos unos in-
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11
DESDE EL GLACIAR DE GONDOGORO. Es la
salida de los ochomiles al valle de Hushé;
la pirámide del Laila Peak reina sobre las
montañas de la zona.
genuos que siguen creyendo, a
pesar de tantos desengaños, en
la bondad de las personas y en
la certeza de que la amistad y la
lealtad son herramientas más importantes que los friends, los pies
de gato o los piolets para escalar
montañas… y también para caminar por la vida.
Quizás por ello seguimos juntos compar tiendo las intensas
emociones que nos ofrecen estos lugares al margen del mundo,
ajenos al control y la domesticación del hombre. Los últimos espacios de exclusividad, belleza y
soledad, donde aún se respira el
aroma de las grandes aventuras.
Hubo un tiempo en el que todo el
mundo fue así: grandioso, salvaje, bello, desolado. El mundo de
antes y después del Hombre. Lugares donde te sientes como si
contemplases la Tierra por primera vez. Donde siempre estas de
paso, donde eres diminuto y vulnerable, donde sólo estar supone,
muchas veces, arriesgar la vida.
Todo en ellos es desmesurado: la
luz, las distancias, la soledad, el
silencio, sus tormentas. Su grandiosa belleza. Aquí en el Karakorum hay que sumar además la altitud, donde se respira ese aire
leve, que apenas alimenta el organismo pero enriquece nuestra
imaginación, pues, como bien escribió Shakespeare, somos de la
misma sustancia de los sueños.
Son lugares que te rechazan y
hostigan con todas sus fuerzas,
que son muchas. Pero que siempre, y a pesar de todo lo que en
ellos nos hemos dejado, nos ha
merecido la pena recorrerlos.
Ellos forman parte esencial de mi
paisaje interior. Para mí es la belleza del mundo, el silencio, la soledad del mundo…
Esa fue la razón por la que me
embarqué en una expedición, en
apariencia arriesgada, expuesta
y disparatada, rumbo al corazón
más salvaje del Karakorum, para
intentar llegar a la del cumbre del
Laila Peak situada a unos 6.250
mts de altitud, con un estilo lige-
El Laila es el prototipo
de la montaña inaccesible,
un Cervino en el corazón del
Karakorum, el tipo de montaña
que dibujan los niños y
sueñan los alpinistas
ro y en invierno, algo que nadie
siquiera había intentado antes.
En realidad, tan sólo tres expediciones habían conseguido el Laila
(al parecer la acepción de “hermosa” en árabe) lo que da idea de la
complejidad que entraña pisar su
cima. Sin duda es una de las montañas más bellas del mundo, una
pirámide perfecta que pintarían todos los niños y la que sueñan todos los alpinistas. Sabíamos que
las dificultades técnicas se verían
acrecentadas por temperaturas inferiores a los 20º bajo cero en el
campo base y por debajo de los 40º C. en la parte superior de la
montaña. Pero los ocho amigos
estábamos convencidos de que
escaladas invernales como ésta
son las que están definiendo el
camino del alpinismo del más alto
nivel en la actualidad, que busca
medirse en un terreno de juego
más difícil, expuesto y arriesgado. Es la última frontera del alpi-
nismo. Sabíamos que el margen
de error, ya pequeño en verano,
es prácticamente nulo con un estilo ligero y en pleno invierno. Las
últimas experiencias en el invierno del Karakorum son dramáticamente rotundas; el año pasado
Alex Txikon había perdido a tres
compañeros en el Hidden Peak y
este mismo invierno, hace unos
días, hemos sabido que dos polacos de una expedición que intentaba el Broad han desaparecido.
Ese es el grado de exposición de
una escalada invernal en este lu-
gar. Como puede verse, también,
todo muy alejado de la ortodoxia
de las expediciones comerciales,
las botellas de oxígeno y las cuerdas fijas tan de moda hoy.
Así que supongo que es normal
El alpinismo invernal
en el Karakorum
probablemente sea la última
frontera del alpinismo
que en estas ocasiones, incluso
antes de salir de casa, me asalte
el temor de si regresaré para volver a ver a todos los que quiero,
que son muchos, y me pregunte el
sentido de lo que hacemos. ¿Por
qué nos empeñamos en vivir al límite de nuestras posibilidades,
alejándonos de la gente que queremos y posponiendo el confor t
que nos rodea?
No estamos diseñados ni nacemos adaptados para aceptar
el sufrimiento, pero, de hecho,
hasta eso se aprende en la vida.
12
13
La aldea de Hushé es la
última antes de adentrarse
en el reino de las altas
montañas del Karakorum
GENTES
LA
AVENTURA
DE VIVIR
EN LA
CIMA DEL
MUNDO
La imponente
mole del Masherbrum (7821
mts) cierra el
valle de Hushé.
Sus habitantes
son baltíes,
descendientes
de antiguos
tibetanos que,
como la familia
de Hussein,
uno de nuestros porteadores, viven de
la agricultura y
una ganadería
de subsistencia. La fuente
más importante
de ingresos
proviene de las
expediciones y
trekkings a sus
montañas.
14
15
EL LAILA
PEAK. Imagen
desde su
vertiente
norte, con
su marcado
espolón
central que
desciende
hasta el
glaciar.
Me lo pregunto mirando alrededor levantándose gigantescas las
montañas nevadas, descansando sobre los bastones de esquí,
mientras resoplo como una locomotora y me quedo helado con la
brisa que sube del valle que congela el sudor que me recorre la
espalda. Allí abajo queda el campo base, el último reducto de vida
amable, donde nuestras tiendas
se ven diminutas. ¿Qué hacemos
aquí pasando frío, viviendo una
de esas situaciones que el común de los mortales descartaría
por temeraria o irracional…? Hace
treinta años vinimos por primera
vez a escalar la vertiente sudoeste del K2, la montaña más difícil y
prestigiosa del grupo de las más
Escalar montañas así, en
pleno invierno, tiene que ver
con razones y pasiones del
corazón que, como afirmaba
Pascal, la razón no entiende
altas. Y aquí seguimos, aunque
ahora nuestro objetivo sea diferente. La altitud, entre 4000 y
6200 metros, creo que es la que
“razonablemente” se puede acometer en estas condiciones. Por
encima de ella apenas se podría
escalar, sólo caminar, y el grado
de congelación y/o hipotermia
creo que no es asumible. Esas
son, en resumen, alguna de las
razones de haber elegido el Laila. Aunque la que más ha influido
es la tenacidad de Ramón Portilla, que se ha enamorado de esta
montaña y no ha dejado de perseguirla desde hace años. Este será
su quinto intento. Pero la montaña lo merece.
El corredor por el que estamos
subiendo desciende, serpenteando, más de mil metros entre las
rocas hasta llegar al glaciar de
Gondogoro. Mientras los latidos
del corazón desbocado retumban
en mis sienes miro hacia abajo y
admiro la belleza salvaje que nos
rodea Estamos en una montaña
colosal en las condiciones más
duras que pueden imaginarse. La
ruta que estamos siguiendo, ya
16
conocida por Ramón que ha sido
el amigo “liante” en esta ocasión,
tiene unas características particulares, que pueden convertirla en
una ratonera en caso de mal tiempo, muy en especial en el itinerario entre el campo 1 y el 2, donde
hay que salvar un torreón de roca
y luego rapelarlo. Así que en lugares y momentos comprometidos
la experiencia es una aliada fundamental, algo con lo que contamos sobradamente en el equipo.
Ya he contado que para mi amigo
y compañero de tantas expediciones Ramón Portilla era su quinto
intento. Además logré convencer
para que formara parte del equipo
a Juanjo San Sebastián, un tipo
que es como un hermano con el
que he compartido experiencias y
emociones de esas que marcan a
las personas y a los amigos pues
nunca logran olvidarse. A pesar de
su juventud Alex Txikón sabía muy
bien lo que supone escalar en invierno en el Karakorum tras su
dramática experiencia del año pasado abriendo una nueva ruta en
el Gasherbrum. Por último la expedición estaba compuesta también por los jóvenes alpinistas
José Manuel Fernández y Álvaro
Corrochano y mis amigos Mariano
Izquierdo y David Pérez. El equipo
era una buena mezcla, agradable
y magnífica, de veteranía y juventud, sintetizadas en la tenacidad,
casi cabezonería, de Ramón y esa
explosión de energía en estado
puro de Alex, un tipo que igual se
tira desde lo alto de un acantilado
para hacer salto base con un paracaídas que se juega una apuesta con un aizkolari del pueblo de
al lado a ver quien parte más troncos o levanta la piedra redonda
de cien kilos. El resultado ha sido
una experiencia dura, quizás exce-
17
siva, pero magnífica. A decir verdad hace mucho tiempo que no
arriesgábamos tanto pero tampoco que no nos lo pasábamos tan
bien en una expedición.
Por eso soy consciente de que
un resbalón aquí es uno de esos
errores que no puedo cometer. Ni
tampoco descansar más de un minuto porque el frío cuando te paras es insoportable. Doy unos pasos delicados, en una zona algo
expuesta. La placa de nieve se
desliza bajo mis pies y los gemelos me queman intentando sostenerme sobre las punteras delanteras de los crampones, que
chirrían sobre la roca. Son sólo
unos instantes mientras alcanzo
una zona de nieve más compacta. Cuando miro hacia arriba veo
que todavía me queda más de la
mitad de los mil metros que tengo que recorrer hasta el campo 1.
Estoy en uno de esos sitios objetivamente peligrosos y que, a pesar de ello, tendremos que transitar muchas veces. En apariencia
no lo parece, pero mi experiencia
lo reconoce sin duda alguna: en
caso de una importante nevada,
o una avalancha de rocas, todo se
canalizará por este corredor en el
que ahora nos encontramos. Una
razón más para no estar parado ni
descansando mucho tiempo, una
razón más para escalar lo más rápido posible.
Hoy es un día invernal excelente, está despejado y no hay una
sola nube, apenas hay viento y el
termómetro apenas baja de los
15º bajo cero. Son las mejores
condiciones que podemos esperar. No podemos quejarnos, sabemos que vendrán días mucho
peores. En el campo 1 bajará de
los 25º bajo cero y en el 2 de los
35º bajo cero; en la cumbre, en
El frío realiza una labor de hostigamiento
y desgaste continua, toda vez que las
condiciones en invierno se sitúan al límite
de lo soportable por nuestro organismo
TODO EL
GRUPO. Aquí
se ve a los
alpinistas
ascendiendo
al comienzo
del principio
de las
dificultades
de la ruta,
con el
glaciar de
Gondogoro a
los pies.
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19
Las montañas del Karakorum en
invierno quedan como el último reducto
de belleza y soledad, de exclusividad y
grandeza, del alpinismo y la aventura
EN MARCHA
LA ARDUA
LABOR
DE ABRIR
HUELLA EN
LA NIEVE
A medida que
ascendemos
el paisaje del
Karakorum
se muestra
grandioso y
salvaje. Decidimos explorar
el corredor de
la vertiente
oeste de la
montaña antes
de acometer la
escalada definitiva. Nos dividimos en dos
grupos y cada
uno acomete la
tarea de abrir
ruta y portear.
En menos de
una semana
estaremos en
condiciones de
iniciar el asalto
a la cumbre.
20
AL COMIENZO
DEL
CORREDOR.
La ruta
asciende por
un terreno
mixto, de roca
y hielo, que
en invierno
se encuentra
recubierto
de nieve en
polvo y que
suponen las
primeras
dificultades
serias de la
escalada.
Abrir huella
en esta clase
de terreno
siempre es
una tarea
delicada y
expuesta.
21
la hipótesis poco probable de que
la alcancemos, lo pasaremos aun
peor. Y hay que tener en cuenta,
además, que a 5500 metros de
altitud nuestros pulmones capturan la mitad de oxígeno que a nivel del mar. Y el oxígeno es nuestra calefacción, nuestra vida. Eso
no hace más que empeorar las
cosas, nos hace cansarnos más
y defendernos peor contra el frío.
Así que tendremos que aprender
a sufrir. Y mucho más si queremos alcanzar la cumbre. Esa es
la razón por la que durante muchos meses lleve realizando un
entrenamiento específico. Y ahora, cargado con la mochila y más
de quince kilos a la espalda, lo
agradezco. Pero entrenar no sólo
tiene que ver con el cuerpo sino
también, como ya sabían los romanos, con la mente, con el espíritu. Del control exterior se pasa
al control interior, de la disciplina
interna a la autodisciplina, que
nos permite reconocer nuestros
límites e imponernos nuevas metas. Todos los que estamos aquí
éramos conscientes de la opción
que habíamos elegido. Escalar en
el Karakorum en invierno debe ser
algo parecido a la antesala del infierno relatado por Dante. Pero
hemos elegido escalar una de las
montañas más bellas del mundo
y, además, hacerlo en invierno.
Ese es el nuevo terreno de juego
del alpinismo: el mayor grado de
exposición, en el límite de lo tolerable por el organismo, sumando dificultades y con el mínimo de
tecnología. No es una locura, sino
algo específico de nuestra especie, la única capaz de plantearse
retos imposibles.
Así que tendremos que sufrir.
Aunque no estemos ni adaptados
ni preparados para ello. Pero po-
dremos sopor tarlo, si tenemos
clara la meta y trabajamos como
un buen equipo. La historia de
nuestra especie lo demuestra.
Muchas personas antes que nosotros soportaron toda clase de
privaciones y penurias, incluso
cuando fueron arrastradas al límite de lo tolerable por nuestro organismo. Los campos de concentración nazis, los de Stalin en Siberia
o el terror impuesto por Mao en
China, son unos pocos ejemplos
de lo que, en tiempos modernos,
el ser humano ha tenido que soportar. Y también de la crueldad
y desdichas que puede provocar.
Como especie fuimos capaces de
crear ar te y cultura, lenguaje y
transmisión cultural, aprender de
las experiencias y sumarlas a las
nuestras; así fueron posibles Cervantes y Shakespeare, Velázquez
y las Meninas, Bach y la orquesta
de cámara, pero también fuimos
capaces de crear las cámaras de
gas y organizar guerras y genocidios. Victor Frankl escribió un hermoso libro, “El hombre en busca
de sentido”, sobre su terrible experiencia en un campo de concentración nazi en el que sobrevivió
a todo el horror inimaginable. Es
un libro que, todavía hoy, es una
referencia y un buen ejemplo de
lo que podemos lograr si nos lo
proponemos, si buscamos ese
sentido al que Victor se refiere,
aunque, en definitiva, sean metas que se sitúen por encima de
nuestras realidades. La meta de
Frankl fue sobrevivir para contarlo, se impuso la meta de dar a conocer aquella terrible experiencia
para que no volviera a repetirse.
Y lo logró.
Aquellas personas arrastradas a una guerra o un campo de
concentración no tenían otra po-
No es ninguna locura, por el contrario,
la capacidad de imponernos
metas imposibles es una cualidad
específicamente humana.
22
LOS ALUDES.
Los que
caen por las
paredes se
canalizan
por el
corredor
que lleva
al Campo
1 (5200
mts). Es un
tramo donde
conviene
estar atento
y ascender lo
más rápido
posible.
23
sibilidad, sólo tratar de sobrevivir.
Pero ¿qué lleva a un maratoniano
o un ciclista a llevar su esfuerzo
más allá de los límites de nuestro organismo? ¿O a un alpinista
a escalar en invierno una montaña en el Karakorum?. Yo mismo
me lo pregunto ahora. ¿Qué hago
aquí pasando frío? Imagino que
mis amigos se estarán haciendo
ahora la misma pregunta, soportando sobre sus hombros la carga de su mochila y en su cabeza el peso de la ausencia de sus
seres queridos. Sin duda es una
contradicción. Pero somos una
especie contradictoria. Yo desde
luego. Supongo que tenemos que
vivir con ellas tratando de resolverlas o aprendiendo a vivir con
ellas. Cualquiera puede imaginar
que me gusta tanto como al que
más, estar en casa, disfrutar de la
familia y de la charla con los amigos, disfrutar de mi profesión, ir
al teatro o a un concierto. Pero,
al mismo tiempo, cuando estamos instalados en el confort, inmediatamente necesitamos volver
a desbordar nuestra realidad, imponernos nuevos proyectos que
anticipan el futuro y que muchas
veces no es que vayan por encima de nuestras posibilidades sino
que están por encima de nuestras realidades. Desde el origen
de nuestra civilización las hemos
ampliando continuamente, siendo
el motor del avance imparable de
la Humanidad. Necesitamos conocerlo todo, pero al tiempo necesitamos que todo siga siendo misterioso y atrayente. La única forma
de conocer los límites de lo posi-
Necesitamos
explorar, escalar,
conocer, ampliar
nuestras fronteras;
nos impulsa lo
desconocido tanto
como la necesidad
24
25
Escalar en el Karakorum
supone, antes que nada,
asomarse al abismo de
nuestro interior
EN CASA
LA VIDA
COTIDIANA
EN EL
CAMPO
BASE
El mejor día de
la expedición
tomamos el sol
a “tan sólo” 5º
bajo cero. La
vida en el campo base es una
continua labor
de desgaste, el
mazapán hay
que derretirlo,
antes de hacernos la foto de
grupo nocturna
y meternos en
el saco. Con
Juanjo en el
campo 1, treinta años y muchas emociones después, a
-30ºC. La visión
desde este
campamento
es de las más
hermosas que
hemos contemplado. Como la
misma montaña.
26
ble es aventurándose en lo imposible. Son límites difusos y cambiantes. Que exigen siempre una
mirada diferente, hacia el exterior
de lo inexplorado y hacia el abismo interior de nosotros mismos.
Muchos aventureros antes que
nosotros cayeron bajo ese influjo
contradictorio, que es la unión de
la acción y la inteligencia. Colón y
Galileo, Copérnico y Magallanes,
Humboldt y Darwin. Necesitamos
conocer, ir más allá, avanzar en
las parcelas de lo desconocido,
en lo que nadie ha hecho antes,
donde nadie ha llegado. Nos mueven la imaginación y la esperanza
tanto como la necesidad, la gloria
o la promesa de riquezas. Es la
historia de la Aventura Humana.
Nos movemos por la razón y por
la emoción, somos una mezcla
de ambas. La emoción y el conocimiento tienen como objetivo la
acción superior: amamos, exploramos y conocemos para actuar
inteligentemente y no al contrario.
Nos anticipamos al futuro imponiéndonos metas en apariencia
imposibles pero que nos obligan a
desplegar todas nuestras capacidades. Esa sería una buena síntesis de lo que nos hemos propuesto. Alguien podría afirmar, como
tantas veces me decía mi madre,
que no tengo ninguna necesidad
de estar aquí pasando frío. Pero
es una meta que me he impuesto y que comparto con otros siete
amigos. Por eso estoy ahora aquí
soportando voluntariamente unas
Muchas veces,
nos preguntamos
por qué
estamos aquí,
soportando este
frío inhumano;
preguntándonos si
todo este esfuerzo
merece la pena
27
EL ITINERARIO.
Desde el campo
base al campo
1 se asciende a
buen ritmo y sin
encordarse, para
salvar los mil
metros de desnivel
que nos lleva a
un collado donde
montaremos un
verdadero nido de
águilas. Sólo en
el último tramo
comenzamos a ver
la cima del Laila.
condiciones tan duras. Es probable que no tengamos ni un 10%
de posibilidades de alcanzar esa
minúscula cumbre que se eleva
por encima de los seis mil metros en pleno invierno, azotada
por vientos que te zarandean y
con temperaturas incompatibles
con la vida. Pero queremos intentarlo. Es el hecho de imponernos
estas metas lo que nos hace específicamente humanos. Y no nos
podemos quedar quietos una vez
alcanzadas, pues la satisfacción
nos la proporciona la acción de
acometerla. Lo que nos hace felices no es haber amado, sino estar amando.
Por eso, 30 años más tarde,
me encuentro de nuevo en el Karakorum.
Mientras cuatro de mis compañeros no sobrepasan la cuarentena otros cuatro sobrepasamos los 55 años, una edad que
muchos consideran la edad de
retirarse a pasear por el parque
con los nietos. Desde luego que
es una opción respetable. Pero
yo quiero seguir teniendo metas,
proyectos imposibles y, al mismo
tiempo, compartirlos con amigos
honestos, divertidos, buena gente con la que se puede ir al fin del
mundo. Por eso todas las mañanas entrenaba por eso he cruzado
buena parte de Pakistán, uno de
los países más peligrosos del globo, por una zona plagada de talibanes y bandidos y luego he caminado con nieve por la rodilla para
llegar hasta aquí: la mayor concentración de altas montañas de
la Tierra. Por eso estoy ahora doblado sobre los bastones pasando frío, mirando este hermoso pai-
Sólo la acción
nos hace pasar
por encima de
nuestras dudas,
por encima de
nuestros miedos
28
29
saje que nos hace sufrir, pero que
también me abruma y zarandea al
hacerme asomar al abismo de mi
interior que sólo este esfuerzo y
esta soledad buscada nos proporciona. Aquello que nos sucede siempre nos sucede dentro,
aquello que nos conmueve no se
nos olvida, aquello que conseguimos con esfuerzo nos hace mejores. Después de todo ni la mejor
de las escaladas nos puede proporcionar algo parecido a un estado de ánimo. Toda experiencia,
por dura y desgarradora que sea,
siempre es una experiencia interior. Ningún viaje, ninguna escalada, nos sirve de nada sino nos enriquece como personas. Creo que
ese fue el sentido de volver al Karakorum y en invierno.
Y luego lo hicimos bien. Trabajamos duro y casi hasta la extenuación, sin ponernos metas a
largo plazo sino tareas concretas, sin preocuparnos a quienes
les “tocaría” el premio de intentar
la cumbre. Por teando como animales de carga, sin poner cuerdas, vaciándonos en el trabajo y
en la amistad. No hay nada más
gratificante en el mundo. Todos
aprendimos a sufrir bajo un viento y un frío brutales. En quince
minutos parados perdía la sensibilidad de los pies. En seis días,
escalando y por teando con bueno y mal tiempo, ya teníamos lo
fundamental para intentar la cumbre del Laila. Luego vendría una
tormenta de cuatro días que nos
EL ÚLTIMO CAMPAMENTO.
Es el 2 el que instalamos, a
unos 5500 mts, que puede
convertirse en una ratonera
en caso de haber mal tiempo.
Desde este campamento
aún quedan 700 metros de
una inclinada pala final
que supondrá la última y la
mayor de las dificultades.
Una escalada
así tiene que ver
con las mejores
virtudes del
alpinismo clásico:
la soledad y
la belleza, la
exposición y el
compromiso
30
31
Sobre un paisaje de montañas
gigantescas, que sobrepasan
los ocho mil metros, como
el K2 y el Broad Peak,
destaca el inconfundible perfil
de roca del Laila Peak
DRAMA
LA
ESCALADA
INVERNAL
SE COBRÓ
SU TRIBUTO
Detrás del Laila
se levanta el
Broad Peak,
escalado días
después por una
expedición de
polacos, quizás
los alpinistas
más duros y
experimentados
en escaladas
invernales. De
los cuatro que
subieron a la
cima no regresaron más que dos
al campo base.
32
dejó medio metro de nieve en el
campo base y la certeza de que el
corredor por donde habíamos subido tantas veces no era un lugar
seguro. A pesar de ello mis compañeros lo intentaron el 11 de febrero y se quedaron a menos de
cien metros de la cima.
Todo parecía decidido. Las
dos expediciones al Nanga ya se
habían retirado, con un alpinista
francés desaparecido, Wielecki
y los polacos del Broad, verdaderos expertos en el arte de sufrir en invierno, daban muestras
de desánimo, y luego perdieron
otros dos alpinista más. En nuestro campo base hacía más frío y
viento que nunca y Ramón y Juanjo estaban fuera de combate… si,
todo tocaba a su fin. Por entonces
el mundo, como canta Sabina, ya
nos parecía un lugar sórdido y ajeno… Pero lo intentaron; a pesar
de todo, José y Alex lo intentaron;
en el último momento y con unas
condiciones espantosas. Durante más de catorce horas tuvieron
que enfrentarse a temperaturas
inferiores a los 30º bajo cero y rachas de viento que superaban los
60 kms por hora.
Alex Txikón regresó al campo base completamente blanco.
Por suer te para él, ya había dejado atrás el corredor por el que
se había canalizado una gigantesca avalancha, pero la nube de
nieve que levantó llegó hasta el
campo base, adhiriéndose a su
ropa hasta cubrirlo por completo. José Manuel Fernández baja-
Incluso cuando
todo parece
perdido, cuando
el mundo es frío,
sórdido y ajeno,
siempre hay un
espacio para la
esperanza
33
DOS
COMPAÑEROS.
Se les ve
recorriendo la
ruta entre el
campo 1 y el 2,
un itinerario
largo, sinuoso
y complejo, que
nos dejará al
pie del tramo
final del Laila
Peak.
34
ba más retrasado pero, por fortuna, tuvo tiempo de pegarse a
la pared del corredor y ver cómo
el alud le pasaba sobre la cabeza
en dirección al glaciar. Era la última demostración de que, hasta
el último momento, el Laila Peak
había querido demostrarnos su
poder. Cuando se desencadenó
la avalancha, Alex y José Manuel
estaban bajando de su esforzado
y expuesto ataque a la cima del
Laila, que alcanzaron, casi al límite de sus fuerzas.
La cumbre fue la guinda de un
amor especial. Pero de lo que estoy especialmente orgulloso es de
haber formado parte de un grupo
de amigos magnífico y haberlo hecho con un estilo lo más limpio
posible, con el mínimo de tecnología, sin porteadores, con apenas
tres tiendas, sin cuerdas fijas y
con el grado de exposición máximo que creímos poder soportar.
Sería, en palabras de Bonatti, la
unión de la ética y la estética, la
gran dimensión del alpinismo clásico. En eso consistía el reto. Si
ese camino terminaba en la cumbre, pues mejor. Pero lo importante era el estilo. Y fue normal que
fuesen los más jóvenes los que
hayan conquistado esa cima tan
bella como esquiva. Ellos son los
mejores y los más fuertes.
35
Lo mejor de todo no
es alcanzar la cima,
eso es sólo el mitad
del trabajo, lo mejor
es compartirla con
todos al regresar
al campo base
Uno de esos espléndidos días
pasados a los pies del Laila, Juanjo me dijo que él ya no iba a la
montaña para ser el mejor sino,
simplemente, para “ser mejor”.
Creo que en el Laila lo hemos
logrado. Venimos siendo mejores que antes de partir. Enriquecidos, con la cabeza aireada por
el viento del Karakorum y el alma
llena de emociones y sentimientos que difícilmente olvidaremos.
Ya no aspiramos a más. Pero tampoco a menos.
LA PIRÁMIDE
TERMINAL. La sd
del Laila, con
sus canalones
de hielo
brillando al
roce del sol, fue
el lugar donde
todo se decide.
Hicieron falta
dos intentos
para alcanzar
su cumbre.
58
EN LOS
MÁS ALTO,
DE NUEVO.
Gales ha
revalidado
el título de
campeón del
Seis Naciones
al hacer
un último
partido
soberbio ante
Inglaterra.
59
REINO DE
DRAGONES
Gales revalidó el título del Seis
Naciones con un último partido
colosal frente a Inglaterra: ha
ganado cuatro torneos, tres de
ellos con el Grand Slam, desde
2005. Contra todo pronóstico,
inició su victorioso regreso
a partir del descanso de su
primer partido con Irlanda... y ya
nunca miró atrás. Con Francia
extraviada en su propio laberinto
e Inglaterra sin soluciones
ofensivas para su acerado estilo,
ambos favoritos para el cetro,
los galeses acabaron levantando
el trofeo de un Seis Naciones
más emotivo que vistoso, con
pocos ensayos y necesitado
de una revisión estratégica o
normativa para mantener su
secular brillo como espectáculo
deportivo de primer orden.
60
GEORGE NORTH. En la imagen,
el jugador de Gales, en el último
partido, corre delante del inglés
Mike Brown.
61
RESULTADOS SEIS NACIONES 2013 Y COMPARATIVA CINCO ÚLTIMOS AÑOS
JOR. DÍA
RESUL.
PARTIDO
ESTADIO
2012
2011
2010
2009
2008
1
22-30
38-18
23-18
34-10
6-16
6-12
9-26
23-13
12-8
18-28
13-13
18-11
22-15
30-3
23-16
Gales-Irlanda
Inglaterra-Escocia
Italia-Francia
Escocia-Italia
Francia-Gales
Irlanda-Inglaterra
Italia-Gales
Inglaterra-Francia
Escocia-Irlanda
Escocia-Gales
Irlanda-Francia
Inglaterra-Italia
Italia-Irlanda
Gales-Inglaterra
Francia-Escocia
Millennium Stadium
Twickenham Stadium
Stadio Olimpico
Murrayfield
Stade de France
Aviva Stadium
Stadio Olimpico
Twickenham Stadium
Murrayfield
Murrayfield
Aviva Stadium
Twickenham Stadium
Stadio Olimpico
Millennium Stadium
Stade de France
23-21
13-6
12-30
6-13
9-16
9-30
3-24
24-22
9-15
13-27
17-17
19-15
10-42
19-12
23-17
19-13
22-16
22-21
21-8
28-9
24-8
16-24
17-9
18-21
6-24
22-25
59-13
11-13
19-26
34-21
12-27
15-15
20-46
12-16
26-20
20-16
10-33
10-12
23-20
24-31
10-33
17-12
11-29
17-30
18-9
15-17
26-12
8-50
16-6
21-16
14-13
15-20
34-10
15-22
13-26
30-21
36-11
9-38
23-15
22-13
16-12
9-15
13-25
20-23
12-29
10-33
8-47
24-13
13-34
15-30
21-26
23-19
11-16
26-19
27-6
2 febrero
2 febrero
3 febrero
9 febrero
9 febrero
10 febrero
23 febrero
23 febrero
24 febrero
9 marzo
9 marzo
10 marzo
16 marzo
16 marzo
16 marzo
2
3
4
5
MARIO ORNAT /
G
ales cerró el Seis Naciones con una expansiva
victoria frente a Inglaterra, culminación de su notorio progreso a
lo largo del torneo. Es la primera
vez desde 1954 que el equipo del
Dragón celebra el título después
de haber perdido su primer partido. Visto en perspectiva, ahora
resulta ajustado conjeturar si éste
no podría haber sido otro Grand
Slam de los galeses, consecutivo al de 2012: dicho de forma coloquial, Gales no ganó sus cinco
encuentros porque llegó tarde al
primero, cuando Irlanda lo deshizo
a tambor batiente antes del intermedio. El equipo del Trébol ganaba 3-25; después, una premonitoria y poderosa recuperación de
Gales llevó al ajustado 22-30 final. De ahí en adelante, Gales ya
no miró hacia atrás, hasta la victoria definitiva.
Los tópicos, siempre a mano
en un torneo como el Seis Naciones, subrayaron en los días previos al encuentro con Inglaterra
el combustible emocional que
para Gales significaba arrebatar
el Grand Slam a la Rosa. Pero Gales no jugó sólo con pasión, con
la pasión inflamada con la que
se enfrenta a un enemigo. No.
Gales jugó con deseo, potencia,
variedad y rugby. Con mucha inteligencia. Y fue así porque, desde
que abatió a Francia en París y a
Italia en Roma, el Dragón empezó
a vislumbrar la posibilidad de un
encuentro final decisivo con los in-
STUART HOGG. El jugador de
Escocia, en un salto con el galés
Leigh Halfpenny.
CLASIFICACIÓN FINAL
SEIS NACIONES 2013
POS
1
2
3
4
5
6
PAÍS
Wales
England
Scotland
Italy
Ireland
France
TOTALES
ATAQUE
G
4
4
2
2
1
1
14
E
P PTS
EN
T
GC
0 1 8 9 7
0 1 8 5 3
0 3 4 7 6
0 3 4 5 4
1 3 3 5 4
1 3 3 6 5
1 14 30 37 29
20
21
17
12
13
11
94
DEFENSA
DR A FV.
EN
T
1 122 3 3
0 94 6 3
0 98 9 7
2 75 8 7
0 72 5 4
0 73 6 5
3 534 37 29
En: ensayos; T: transformaciones; GC: golpes de castigo; DR: drops.
PG DG EN C. DIF.
15
13
16
19
16
15
94
0
66 56
1
78 16
0 107 -9
0 111 -36
0
81 -9
2
91 -18
3 534
gleses. Y todo ese tiempo quiso
no negar al rival, sino afirmarse a
sí mismo. Ganar, otra vez, el Seis
Naciones. La canalización de tal
anhelo convirtió el partido del Millennium en una deflagración absoluta, emocional y deportiva: un
resonante 30-3 que volteó de una
vez todas las perspectivas sobre
las que se había ido desarrollando el Seis Naciones.
Uno de los más grandes atractivos de este torneo, a menudo
pasado por alto, es su naturaleza
imprevisible. Lo ocurrido durante estas cinco semanas de competición se podría sintetizar así:
Gales perdió con Irlanda, Irlanda
cayó ante Italia, Italia capituló en
Escocia, Escocia perdió con Francia, Francia no pudo con Inglaterra y a Inglaterra la arrolló Gales.
En general, todos los pronósticos
apuntaban a una pelea por el título entre Inglaterra y Francia. La
asunción venía basada en la calidad subyacente en la plantilla de
Philippe Saint-André, por un lado,
así como en su estupenda respuesta colectiva en noviembre;
respecto a los ingleses, su condición de favoritos reposaba en
el explosivo potencial y la admiración inducida por la victoria contra los All Blacks. Ambas variables
se han revelado insuficientes para
hacer ningún anticipo fiable. La
compostura francesa en noviembre devino en endémica inseguridad en febrero, decisiones extravagantes de su entrenador y un
bajo nivel de la mayoría (salvo Picamoles, Fofana y algunas cosas
MÁXIMOS ANOTADORES
LEIGH
HALFPENNY.
El jugador de
Gales patea
(y marcó) un
penalti en el
partido ante
Italia.
NOMBRE
EQUIPO
Leigh Halfpenny
Greig Laidlaw
Owen Farrell
Frederic Michalak
Luciano Orquera
Paddy Jackson
Toby Flood
Alex Cuthbert
Jonathan Sexton
Kris Burton
Gales
Escocia
Inglaterra
Francia
Italia
Irlanda
Inglaterra
Gales
Irlanda
Italia
PART.
MINS
EN.
CONV
PG
DG
PTS
5
5
4
4+1
4
3
1+3
5
2
1+2
400
385
290
338
273
225
122
400
112
127
1
0
0
0
0
0
0
4
0
0
6
5
3
3
3
1
0
0
3
1
19
17
13
9
8
8
8
0
3
3
0
0
0
0
1
0
0
0
0
1
74
61
45
33
33
26
24
20
15
14
Mejor temporada histórica 89 pts de Jonny Wilkinson (Inglaterra) en 2001
de Huget y Bastareaud). Cuanto
más dinero tienen sus clubes en
el Top 14 para comprar y pagar lo
que ni los ingleses pueden permitirse, más decae su selección nacional. Más o menos lo contrario
ocurre en Gales: sus equipos provinciales están acosados por una
creciente debilidad, pero el XV nacional florece.
Respecto a Inglaterra, parece
destinada a las filias y las fobias
de cualquier imperio. Por personalidad (la inevitable arrogancia, dirá
alguno, y no sin razón) y por su estilo de juego. El equipo de Stuart
Lancaster siempre pareció más
cómodo en el aspecto defensivo,
la potencia de sus delanteros y el
aprovechamiento de las indisciplinas rivales (cobradas de forma a
menudo implacable por el pie de
Owen Farrell), que en la construcción ofensiva: su gran asignatura
pendiente si, como parece, quiere dominar el mundo en 2015. El
resto de contendientes admiten
diagnósticos diversos.
Si Inglaterra quiere
aspirar a ganar el
Mundial de 2015,
su asignatura
pendiente es la
construcción
ofensiva
Escocia se rehízo de la sonora
dimisión de Andy Robinson y recuperó algo de autoestima jugando a la contra, con el brillo de su
eléctrico back-three (Visser, Maitland y Hogg) y un descubrimiento
prometedor en el primer centro,
Matt Scott.
A Irlanda la arrasaron las lesiones antes, durante y hasta el final
del torneo. Particularmente, la de
su apertura Jonathan Sexton, el
pináculo de su juego ofensivo. La
respuesta a esas situaciones dejó
entrever la debilidad del plan B de
Declan Kidney. Entró O’Gara y escenificó el violento final de su carrera. Con el veterano deshecho
y apartado, la última fase del torneo la jugó Paddy Jackson, epítome del futuro. Un futuro que no
parece incluir a Kidney, que termina su contrato en verano.
Lo de Italia se resume fácilmente: perder contra ellos ya
no es una deshonra; de hecho,
hacerlo en Roma ha pasado a
ser una posibilidad muy factible,
como han sabido este año Francia e Irlanda. La Nazionale ya había ganado dos par tidos antes
(en 2007), pero eso no impide
la general sensación de progreso en las manos de Jacques Brunel. El director técnico francés ha
agregado variedad al juego y a los
planteamientos, más allá del tradicional predominio de la delantera y la presencia de un pateador
serial. Hubo desempeños muy
notables de Minto en la segunda,
Zanni en la tercera, Venditti como
ala y, desde luego, Masi. Todo
ALEX
CUTHBERT.
El jugador
de Gales
corre para
marcar, en el
partido ante
Inglaterra.
MÁXIMOS ANOTADORES DE ENSAYOS
NOMBRE
EQUIPO
Alex Cuthbert
Wesley Fofana
Stuart Hogg
Louis Picamoles
Tim Visser
Chris Ashton
Danny Care
M. Castrogiovanni
Jonathan Davies
Benjamin Fall
Craig Gilroy
Leigh Halfpenny
Cian Healy
Jamie Heaslip
Richard Hibbard
Sean Lamont
Luke McLean
Sean Maitland
Maxime Medard
Craig Mitchell
George North
Brian O’Driscoll
Sergio Parisse
Geoff Parling
Matt Scott
Manusamoa Tuilagi
Billy Twelvetrees
G. Venditi
Alessandro Zanni
Simon Zebo
Gales
Francia
Escocia
Francia
Escocia
Inglaterra
Inglaterra
Italia
Gales
Francia
Irlanda
Gales
Irlanda
Irlanda
Gales
Escocia
Italia
Escocia
Francia
Gales
Gales
Irlanda
Italia
Inglaterra
Escocia
Inglaterra
Inglaterra
Italia
Italia
Irlanda
PART.
MINS
EN.
P1
P2
P3
P4
P5
5
5
5
5
5
5
1+3
4
5
3
4
5
4
5
4
5
5
5
2
0+3
5
5
4
5
5
3+1
2+2
5
5
2
400
400
392
389
400
400
115
217
400
200
300
400
299
400
222
400
392
351
160
12
400
386
309
366
400
272
143
400
400
91
4
2
2
2
2
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
0
1
1
0
1
1
1
0
1
0
0
1
0
0
0
1
0
1
0
1
1
0
0
0
0
0
0
1
0
1
1
0
0
0
1
0
0
0
0
0
2
1
0
0
1
0
0
0
0
1
1
0
1
1
1
0
1
0
0
1
Mejor temporada histórica 6 de Will Greenwood (Inglaterra) en 2001,
de Shane Williams (Gales) 2008, y de Chris Ashton (Inglaterra) en 2011
0
0
0
0
0
0
0
0
1
0
0
0
1
0
0
0
1
0
0
0
1
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
1
0
0
0
0
0
1
1
0
1
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
1
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
1
0
62
63
Gales llegó al
torneo tras siete
derrotas seguidas,
con un entrenador
interino y un
capitán arrasado
por la presión
eso, más la inmortalidad de Parisse, claro: el número 8 con más
clase que ha visto el rugby de los
últimos tiempos.
La dimensión del triunfo de
Gales merece una amplia perspectiva. El equipo de Howley llegó al torneo sentado en el volcán
de siete derrotas consecutivas;
con un entrenador interino y un
capitán, Warburton, arrasado por
la presión del puesto en un país
en el que el rugby compone buena parte de la identidad nacional.
Noviembre no dijo casi ninguna
verdad aprovechable para el Seis
Naciones, un torneo aislado en el
tiempo, de radical insularidad en
el sentido emocional del deporte,
singular por historia y definición,
y concentrado en dos meses en
los que los entrenadores a menudo pierden el hilo, tienen prisa
por cambiar lo que creen que no
funciona, le dan un par de vueltas
al equipo y acaban por no encontrar una línea regular a lo largo de
toda la duración del torneo.
Los aspavientos críticos acerca de la inconveniencia de que la
Welsh Rugby Union hubiese permitido la excedencia temporal de su
entrenador, Warren Gatland, para
dirigir a los British & Irish Lions en
la gira de junio por Australia, quedaron finalmente en otro de los
muchos histéricos exabruptos de
la prensa para tratar de explicar
lo que ignora: por qué un equipo
funciona o no funciona como colectivo; por qué sus jugadores levantan y someten su rendimiento sin justificaciones aparentes;
por qué en noviembre todo pare-
Gales logró el
triunfo más amplio
(30-3) y el mayor
fuera (9-26);
y tuvo al mejor
jugador del torneo:
Leigh Halfpenny
FRANCIA, LA GRAN DERROTADA. El equipo galo era uno
de los favoritos para el título y ha quedado último. En
la imagen, el jugador Mathieu Bastareaud.
ce un desastre, y de hecho lo es,
y a mediados de marzo estamos
celebrando que Gales recuerda a
aquel equipo que en 2011 alcanzó las semifinales del Mundial y
sumó a su gloria el Grand Slam
de 2012. Todo lo que se puede
decir de Gales lo resume un jugador: Sam Warburton. Hubo que
quitarle la capitanía porque se había extraviado en el marasmo de
presión y expectativas que rodean
siempre a Gales. Liberado de esa
responsabilidad, volvió en Escocia
con un partido monumental, lo ratificó ante Inglaterra y ahora ya lo
piden de nuevo como capitán de
los Lions.
Y todo con Rob Howley al frente de interino. En realidad, Gales
ha sido el único equipo que, den-
tro de su excelente funcionamiento táctico (dominador en las melés, altamente competitivo en las
touches, con un cuidado extremo
en la conservación de la pelota en
los encuentros, trabajador incansable del break-down) ha mostrado vuelo, rapidez, variantes y finalizadores suficientes para elevarse
por encima del sombrío tono general del torneo en aspectos ofensivos: fue, con nueve, el equipo que
más ensayos anotó; sus alas North y Cuthbert fueron los segundos
con más defensores rebasados, y
Cuthber, el try-man del torneo con
cuatro ensayos. Mike Phillips, el
medio de melé, aparece como el
hombre que más balones robó y
el que más repartió (282). Gales
también registró el triunfo más
LA GRAN SORPRESA. En la imagen, los jugadores
italianos celebran el triunfo ante Irlanda. La Nazionale
ha sido cuarta contra pronóstico.
amplio del torneo (ese 30-3 final
contra los ingleses) y la mayor victoria fuera (9-26 en Roma). Y tuvo
al jugador más completo: Leigh
Halfpenny, con sus 74 puntos, el
pateador más fiable del Seis Naciones, motor incansable de juego y defensa desde el fondo, duro
en los contactos, proverbialmente
seguro en las pelotas altas.
Pero, además, Gales tuvo el
equilibrio suficiente para hacer
de su defensa un valor fundamental (redención de Shaun Edwards,
su carismático y siempre discutido entrenador de defensa). Después de encajar tres ensayos en
el partido inaugural contra Irlanda,
ya no concedió ni uno solo más:
357 minutos sin que su zona de
marca quedara mancillada. La clave estuvo, se podría apuntar, en la
seguridad de Halfpenny, pero también en el uso más orientado a la
defensa que al ataque de sus dos
arietes en el medio campo (Davies
y Roberts), más la tremenda labor
de su tercera línea. Tipuric, Ryan
Jones, Faletau y Warburton se turnaron para hacer a Gales dominador en la fase del juego más importante en el rugby de hoy: los
puntos de encuentro, lo que los
anglosajones llaman break-down.
La heterodoxa reunión de dos
flankers abier tos, Tipuric y Warbur ton, en el mismo equipo se
reveló una variación táctica que
llevó el juego de la tercera galesa
a territorios del Hemisferio Sur.
Basta obser var los dos ensayos
a Inglaterra.
Por lo demás, y al margen del
clímax memorable del partido fi-
64
nal, el Seis Naciones de este año
ha resultado ser un torneo algo
sombrío. Siempre generoso en
emociones, desde luego, pero
no en vistosidad. La última jornada añadió cinco ensayos para
un total de 36. Diez menos que
en 2012, quince menos que en
2011, 29 menos que en 2007,
39 menos que en 2000. Es la
cifra más baja desde ese año,
cuando nació el torneo con seis
contendientes, al incorporar a Italia. En resumen: en 13 años, el
número de ensayos se ha reducido a más de la mitad (de 75 a
36). Nadie que de verdad aprecie
el rugby podrá decir que la canti-
En 13 años, desde que se
incluyó un sexto equipo, el
número de ensayos se ha
reducido de 75 a 36
65
dad de marcas define la calidad
del juego, ni el entretenimiento,
el interés, el drama o la emoción.
No, hay mucho más en el rugby
que los ensayos... pero la tendencia es tan acusada que no se
puede desatender. Mientras la International Rugby Board ha variado durante años las reglas para
convertir el rugby de elite (en la
base se sigue jugando a algo mucho más parecido a lo de toda la
vida, aun con otras reglas) en un
espectáculo televisivo de velocidad y juego abierto, el creciente
influjo de la estrategia, el estudio
defensivo y las decisiones disciplinarias en las fases de encuentro
y conquista van haciendo derivar
el rugby en el Hemisferio Norte en
la dirección opuesta.
La meteorología y el estado de
los campos es la penúltima excusa: en campos mojados de lluvia
como los del Seis Naciones no
se puede correr con la pelota en
las manos, se viene a decir. Cier-
GALESIRLANDA. En
la imagen, el
jugador galés
Jamie Roberts
pasando el
balón.
to que todo influye y que el estilo
del norte y el sur siempre diferirá, por personalidad y por clima.
Cier to que el uso de una mixtura de césped ar tificial y natural
en Twickenham, o el recurso de
la cubier ta retráctil en el Millennium de Cardiff, le han dado al
piso de esos campos una textura mucho más fiable para el rugby que la que han mostrado este
año el Aviva Stadium de Dublín o,
sobre todo, el lamentable césped
del Stade de France, que apenas
aguantaba la tracción de una melé
sin destriparse de forma patética.
Pero seamos serios: en Gran Bretaña no empezó a llover anteayer.
Si los equipos de ahora juegan
así al rugby, es porque quieren
jugar así. Es una opción, no un
recurso.
Ya hay quien plantea rebajar el
valor de tres puntos por golpes de
castigo para limitar la influencia
de las patadas a palos. Con tan
pocos ensayos, la impresión ge-
neral es que este año han adquirido una importancia capital. Sin
embargo, las cifras indican que no
ha habido un aumento de golpes,
sino una notoria bajada de ensayos. En total se han anotado 94
patadas por una infracción: muchas más que el año pasado (77),
pero sólo una más que en 2000
y 2001. Lo que ha descendido
de manera traumática, como ya
se ha expuesto, es el número de
ensayos. Y la relación porcentual
entre ensayos y golpes de castigo: ahora hay casi tres golpes de
castigo por cada ensayo (94 contra 36). El año pasado la relación
fue de 31 ensayos por 72 golpes
(0,43). Así que las cifras caen en
favor de las patadas a palos. Y si
queremos culpar a los especialistas (Farrell, Halfpenny, Laidlaw) de
la confianza de sus entrenadores
para usarlos como recurso principal, basta mirar a este dato: en
2003, el año del reinado del mejor pateador de los últimos tiem-
IRLANDAINGLATERRA.
En la imagen,
el jugador
inglés Ben
Young patea
el balón.
pos, Jonny Wilkinson, en el Seis
Naciones hubo más ensayos (74)
que golpes de castigo anotados
(65). Volvió a ocurrir en 2005 (71
y 66, respectivamente).
Los rectores del juego, y del
Seis Naciones, se van a ver obligados a arbitrar una solución. A
intentarlo, al menos. Ya antes de
la edición de este año se habló
de variar el sistema de puntuación tradicional (dos puntos la
victoria, uno el empate, cero la
derrota) para introducir los puntos bonus defensivos (perder por
menos de siete puntos) y ofensivos (anotar cuatro o más ensayos
durante un par tido): tal sistema
rige en la mayoría de competiciones del mundo y su fin no es otro
que espolear el juego de ataque.
Pero la singularidad del Seis Naciones contempla otras perspectivas: ¿Habrá que aceptar que
un equipo pueda ganar el Grand
Slam, o sea todos sus partidos,
pero el campeón pueda ser otro
porque acumuló más bonus y le
superó en puntuación final? O lo
mismo por atrás, en la última posición. El debate está sobre la
mesa, pero necesita imaginación
y responsabilidad para encontrar
soluciones sin violentar la esencia
del torneo. El Seis Naciones es
un tesoro secular del rugby. Hay
que tratarlo con el cuidado que
merece una reliquia valiosísima.
En el cambiante deporte profesional, escenas como las del último
día en el Millennium aún poseen
un atractivo incomparable. Y sólo
las procura, como ha ocurrido en
tres siglos ya distintos, el torneo
de las Seis Naciones.
Se sigue barajando cambiar
el sistema de puntuación
tradicional para introducir el
bonus defensivo y ofensivo
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DEL NÚMERO 44
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