La Historia del Villancico

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La Historia del Villancico en Inglaterra
Debido a que el villancico tienes sus orígenes en la música de baile, no aparece hasta
el término de la larga era puritana, que tuvo duración desde la época del oscurantismo
hasta muy avanzado el período medieval. La palabra representaba algo Tepsicoreano
[1] y demoníaco en el siglo VII, como se demuestra en "La vida de San Ouen" del
contemporáneo San Eligius: Nullus in festivitate S.Joannis, vel quibuslibet santorum
solemnitatibus, solstitia aut ballationes vel saltationes aut caraulas aut cantica diabolica
exerceat; que sería: "evidentemente la gente quería bailar las festividades de los
santos, especialmente, en el Día de San Juan [2]". El caraulas era censurado junto con
el ballatio: de este último ejemplo del latín tardío [3], la palabra "ballad" (balada) es
derivada también "ball" (baile) y finalmente "ballet". San Agustín usa el verbo ballare al
referirse al baile de David frente al arca, pero este ejemplo fue ignorado, y el baile
reprobado bajo estos tres nombres -ballatio, saltatio y caraula-. Hacia el siglo XIV, no
obstante, la palabra "villancico" cambia su significado, a pesar de que conserva sus
asociaciones a la danza, se vuelve respetable. Dante, en el canto vigésimo cuarto de
Paradiso pudo haberlo usado para la banda danzante de santos en gloria: "Cosi quelle
carola differentemente danzando"; aquí "carola" significa coro, pero es un coro que
baila.
Por lo tanto, el villancico hizo su aparición tarde en la historia cristiana -no realmente,
hasta el moderno espíritu del humanismo se empezó a gestar en el medioevo, fue una
creación del siglo XV.
Los cantantes populares y declamadores siempre han existido; y la curiosa canción
Anglonormando sobre el "wassail" (brindis ceremonial antiguo) que data de principios
del siglo XV, "seignors ore entendez a nus", demuestra, como debiéramos esperar, que
los trovadores no evitaban las casas señoriales en época de Navidad; pero no fue hasta
el siglo XIV en que la poesía inglesa se desarrolló por el verso homilético, las crónicas
métricas, y la melancólica poesía elegíaca, de 200 años antes, dentro del romance
métrico; y la aparición de Chaucer con su humanismo italiano y la nueva demostración
de las posibilidades de versificación. Hubo un marcado crecimiento del espíritu
democrático en el siglo XIV; y, la literatura religiosa en idioma vernacular, incluyendo a
los himnos, se difundió a raíz de esto y de la actividad de los frailes predicadores [4].
Solo en el curso de la vida de Chaucer hay señales de los villancicos comenzando a
emerger como algo distinto a un poema o a una secuencia como la de "Angelus ad
virginem"(52), la cual puede ser considerada como un villancico solo por su
encantadora melodía. Es difícil, si no imposible, encontrar algún ejemplo de un
villancico auténtico, el primero puede ser datado con certeza antes del 1400 (el rondó
de Chaucer de cerca de 1382, N° 128, tuvo que ser adaptada para que fuese cantada
como villancico). El Profesor Saintsbury dice que, en efecto, ésta es definitivamente el
más antiguo villancico que data del siglo XV.
De hecho, el villancico fue una señal, como la Obra Misteriosa, de la emancipación de
la gente desde el viejo puritano que tenía hace tantos siglos reprimida la danza y el
drama, censurando el canto popular y luchando contra la tendencia de la gente a
entretenerse en la iglesia durante los festivales. Casos abundan en esta lucha, como
por ejemplo, cuando John de Salisbury en el siglo XII reprobaba los mimi, balatroni,
praestigiatores, y otros de una época que él declara "non modo aures et cor prostituit
vanitate sed oculorum et aurium voluptate suam mulcet desidiam", y sin duda en el
medioevo bajo el mando de los Cabeza Redonda [5], este tipo de objeciones con
frecuencia encontraban justificación en los excesos de la alegría popular.
Pero incluso en el siglo XII y en la iglesia, los impulsos naturales por la expresión
dramática estaban en rebelión, y encontramos al Abat Aelred de Rievaulx quejándose
de los chantres quienes gesticulaban y hacían expresiones mientras cantaban los
sagrados oficios, e imitaban el sonido del trueno, de voces de mujeres y el relinchar de
caballos. En otros y más similares modos, las antífonas, secuencias y tropos fueron
cantadas con un creciente énfasis dramático hasta la aparición de la Obra de los
Misterios. La disputa prosiguió, y las Musas paulatinamente ganaron, cerca del tiempo
cuando los barones ingleses se rebelaron al Rey Juan, el Papa Inocencio III prohibió
"ludi theatrales" en las iglesias, y esta orden fue ratificada por Gregorio IX. San
Francisco, contemporáneo de estos, a través de su alegre canto tanto como por su idea
del pesebre navideño, dió un gran impetus a la nueva concepción de la música y el
drama en el siglo XIII. Podemos obtener un vislumbre en descripciones como la
impresa por Petit de Julleville en "Histoire de théâtre" en Francia sobre las ceremonias
del pesebre en Rouen, en el siglo XIV : El pesebre estaba detrás del altar, los pastores
entraban por las grandes puertas del coro, un niño sobre una plataforma representaba
el ángel, y "dos curas de primer rango usando dalmáticas [6] representaban las
comadronas y se paraban junto al pesebre". Pero para este momento la Obra de los
Misterios en muchos lugares se había convertido en una verdadera forma de
dramatizar, realizada fuera de la iglesia. Francia, que estaba antes que Inglaterra con
respecto a la obra (como Alemania parece haber estado más de una generación
delante con el villancico), tenía drama secular en el siglo XIII; cuatro ejemplos de estos
sobreviven gracias a Adam El Jorobado (1288) y otros. El Drama inglés en el sentido
literario data de alrededor del año 1300, los Guilds tomaron la Obra de los Misterios y la
hicieron florecer, incrementando gradualmente el elemento secular: las obras York y
Townley datan desde el 1340 al 1350, las obras Chester son del 1400, y las obras
Coventry transcurren desde el 1400 al 1450; de este modo el drama antiguo alcanza su
máximo vigor en el siglo XV.
Tales desarrolllos llevaron, en forma natural, a escribir las canciones en vernacular,
como en "Coventry Carol" (22), y además a la sustitución gradual de canciones
populares y melodías bailables por de la música litúrgica. Era el tiempo para los
villancicos.
Ahora la gente acostumbra pensar vividamente sobre muchas historias de la Biblia. La
influencia de la visualización constante de escenas de dramatización como las de la
anunciación, la visita de los pastores ("And farewell, Joseph, with the round cap"[7]) y
de los legendarios Reyes, o las fechorías de Herodes, "ese caprichoso rey" -quien
frecuentemente se excedió en maldad, mucho antes de que Hamlet fuera escrito- es
evidente en muchos villancicos antiguos, además de en esculturas y pinturas; y algunos
villancicos, como dos que se conservan, estos son "Conventry Carol"(22) y el alemán
"Joseph lieber"(77) fueron sin duda escritos para la Obra de los Misterios o para el
pesebre. El canto llano de las antífonas no concordaba con las representaciones y,
desaparecieron gradualmente de estos. El siglo XV fue, además, un excelente período
para el desarrollo de la música, tanto en el sistema antiguo de escribir música como en
el contrapunto; Inglaterra le enseñó, por un tiempo, la senda a seguir a los Países Bajos
con la influencia de compositores como John Dunstable, quien tenía un areputación en
Europa 20 años antes de su muerte en 1453, "What tidings bringest thou, messenger"
(qué noticias traes mensajero) es de su escuela, si es que no es de él. El siglo XV fue
también un período especial en la producción de baladas en Inglaterra -que antes fue
muy poca si no es ninguna-. La balada es otro ejemplo de tradición popular; la balada
tuvo sus inicios en el canto dramático a través de un grupo de gente que estaba bajo el
alero de un líder y su forma primitiva fue cantada con un estribillo; "balada", como
podemos darnos cuenta, se refiere a una canción bailable al igual que el villancico.
De esta manera se unió con una nueva música a lo que era casi un nuevo lenguaje,
una nueva forma de trova, literatura y poesía popular en el siglo XV. Chaucer estaba
muerto, y no era una gran era para los versos ingleses a excepción de las baladas y
canciones, y por supuesto, los villancicos -aquellas "obras maestras de provocadora
simpleza" como las llamó el Profesor Manly. La balada fue una de las formas en cual
muchos de los villancicos tradicionales han sido creados, como por ejemplo "The
Carnal and the Crane"(53-5) y "The Cherry Tree Carol"(66). Algunas veces, también lo
lírico adopta una nueva gracia religiosa, una cualidad del "Arpa de Ariel" en poemas
como "I sing of the maiden", y estos llegaron a parecerse tanto a los villancicos que el
Profesor Saintsbury lo citó en "Short History of English Literature" (Breve historia de la
Literatura Inglesa) como un villancico tradicional de esa época, sin embargo esto es,
quizás, ir un poco lejos, ya que no sabemos como fue cantada o si es que fue cantada.
También surgió una nueva forma de verso, rítmica, evidentemente legado por los
cantos (como "Adam lay ybounden", 180). Esta forma, con un estribillo para que un
coro lo cantase, es el villancico par excellence [8]; los siguientes son ejemplos de esto,
todos son de entre los años 1430 al 1460: "When Christ was born of Mary free"(178),
"This Endris Night" (39), "Welcome Yule"(174). De esta última mencionada, se
encuentra una versión en la colección de John Audlay (1430), el Capellán ciego de la
Abadía Haughmond en Shropshire, quien "al final de una versificación de todos los
oficios del hombre", como Sir Edmund Chambers dijo, repentinamente cambió su
estrategia: "el escriba al regocigarse con alguno lo marca con letras rojas" y escribe:
LES SUPLICO SEÑORES
CANTEN ESTOS VILLANCICOS EN NAVIDAD
Aquí un cura esta ayudando a este nuevo movimiento. Otra clase de villancico es el
macarrónico [9], en cuyas líneas en latín; generalmente de himnos de oficios bien
conocidos, eran entremezclados con energéticas frases en la lengua vulgar, como en
"Make we joy"(23) y la famosa "In dulci jubilo"(86), ambas han mantenido sus melodías.
Esta última clase les ha hecho evocar a algunos escritores el trabajo de clérigos
innovadores; pero el latín frecuentemente esta compuesto de frases de efecto [10]
como A solis ortus cardine (la primera línea del himno para vísperas del día de Navidad
así como también para alabanzas), las cuales son conocidos para cualquier persona
que haya prestado un poco de atención en la iglesia; y el latín era usado por la mayoría
de la gente que estuviera familiarizado con las letras. Sin duda, clérigos escribieron
algunos de estos villancicos y algunos de otros tipos; pero hubieron otras clases en que
poetas y compositores los escribieron, exceptuando los scholares vagantes,
despreocupados productos de las Universidades de Europa, iguales en casa, en las
tabernas, en la facultad en la plza del mercado o en el claustro, quienes estaban
ocupados haciendo canciones tanto seculares como religiosas y, además, cantándolas
(a menudo inadecuadamente como es el caso del N° 36). La verdad es que los
villancicos son de creación nacional; si ellos representaban la contribución de los laicos
a la religión el clero también contribuyó bastante, aunque menos en lo referido a lo
musical: como la arquitectura gótica, no del clero en el sentido que son el trabajo de
una mezcla de personas -incluyendo muchos clérigos, quienes como en todas las
generaciones venideras de creación de villancicos tendrían que compartir créditos con
músicos, poetas y con el vulgo.
El villancico aparece junto con la balada en el siglo XV, porque la gente quería algo
menos riguroso que los himnos de oficios en latín, algo más vivaz que las melodías de
los cantos llanos. Este siglo llamó a la era moderna: fue la época de la invasión de la
influencia de Chaucer y de la expansión del humanismo en Inglaterra, que termina en la
Nueva Enseñanza a cargo de Grocyn, Warham, Linacre y Colet.
En Italia, en el siglo XV comienza la total avenida del Renacimiento y Leonardo estaba
en su plenitud al fin de este siglo; antes de su término, los libros impresos eran objetos
familiares, y el Nuevo Mundo había sido descubierto. Nuestros primeros villancicos son
tomados de manuscritos de este siglo y de la colección que Richard Hill, el aprendiz de
tendero [10], hizo a principios del siglo XVI. La primera colección impresa que ha
sobrevivido (y que solo en una de sus hojas contiene uno de los "Boar's Head Carol",
N°19; y "a carol of huntynge") fue publicada en 1521 por Wynkyn de Worde, aprendiz y
sucesor de Richard Kele, 1550. El metro de estos primeros villancicos es comunmente
de una tercerilla yámbica de una rima, cada línea de ocho sílabas, con un estribillo
(como en "Tyrley, Tyrlow", 169), que es muy cercana a la conocida medida extensa de
la vasta mayoría de los antiguos himnos en latín; y cuando el estribillo es también de
ocho líneas (como en "In Bethlehem, that far City, 120, y "Out of your Sleep", 177) está,
pero por la rima del estribillo, en medida extensa. Este metro continuó en uso -esto, por
ejemplo en "The First Nowell" (27) del siglo XVII, con la adición de un estribillo y
algunas ágiles sílabas por aquí y allá. Pero los villancicos tradicionales posteriores
tienden a usar el metro de la balada ordinaria o medida común, en que la segunda y la
cuarta línea tienen seis sílabas solamente (como en "The Holy Well", 56; y "The moon
shines bright",46) y algunas veces el D.C.M. (como en "The first good joy", 70) y otras
medidas. El metro yámbico frecuente de los villancicos antiguos, y rareza de los finales
femíneos de las líneas son la razón de por qué las palabras en inglés, que pierden su
consonancia, pueden solo ajustarse a sustituciones extranjeras; y por esta razón, en
armonías extranjeras se encuentran nuevas palabras.
El villancico continuó prosperando durante el siglo XVI, y hasta que el recrudecimiento
del puritanismo con una nueva forma lo prohibió en el siglo XVII.
En el año 1644, la desafortunada gente de Inglaterra tuvo que abstenerse de celebrar el
Día de Navidad, porque sucedió que este día caía el último miércoles del mes -día que
el Parlamento había ordenado mantener la abstinencia mensual. En el año 1647 el
puritano Parlamento abolió Navidad y otras festividades por completo. Este puritano
punto de vista es hábilmente manifestado por Hezekiah Woodward, quien en un
opúsculo suyo de 1656 llama al Día de Navidad: el día de las festividades de los viejos
paganos, en honor a Saturno su Dios-Idolo [11]; el día de las masas papistas; el día de
los hombres profanos; el día de los superticios hombres idólatras; el día en que trabaja
Satán; el día de abstinencia de los verdaderos hombres cristianos... Nosotros estamos
convencidos, que ninguna otra cosa obstruye más el trabajo evangelizador de todo el
año como lo hace la observancia de ese día de idolatría que se celebra una vez al año,
teniendo tantos días durante el curso de este para hacerlo.
Por esto es que la mayoría de nuestros villancicos fueron hechos durante los dos siglos
y medio, desde la muerte de Chaucer en el 1400 hasta la expulsión del Reverendo
Robert Herrick de su parroquia por los hombres de Oliver Cromwell en 1647.
Los antiguos dramas alegóricos y los villancicos no se reinvindicaron hasta después de
la Restauración. Nuevos villancicos, así fueron llamados, continuaron siendo impresos
durante el siglo XVIII, en publicaciones tales como: Poor Robin's Almanack (16631776); pero fueron solo canciones "gastronómicas" solo sobre carne de cerdo y
pudines. En realidad la única contribución de esta inactiva era fue "While Shephers
Watched" de Nahum Tate, impresa en Supplement de cerca de 1698; en Nueva
Versión, como se menciona en nuestra nota en el villancico 33, y en "Hark! the herald
angels" (alterada del fino original de Charles Wesley de 1739) en Supplement de 1782.
Mientras los antiguos villancicos viajan clandestinamente y son preservados en
canciones populares, en modestos periódicos de mediocre exactitud que mantenían
vivo los textos en la memoria de la gente, estos aparecían anualmente en diversas
partes del país. El villancico fue ignorado por el formal y prosaico mundo del siglo XVIII,
y fue lentamente perdiendo terreno entre los pobres, aún así existe evidencia de su
permanencia en muchas partes de Inglaterra. En 1766, Goldsmith dice que los
parroquianos de el vicario de Wakefield "prohibieron la entrada al villancico navideño".
En "Gentleman's Magazine" (Revista de Caballeros) de mayo de 1811, un escritor
declara que en el norte del camino de herradura de Yorkshire fue despertado alrededor
de las seis de la mañana del día de Navidad "por un dulce canto bajo mi ventana", y
mirando a través de ella vió a seis mujeres jóvenes y cuatro hombres cantando. En
1820, un turista norteamericano llamado Washintong Irving, se sorprendió una noche
de Navidad, en Yorkshire, al oír una hermosa música de campesinos: "Apenas pude
mantenerme en la cama", y escribe en su cuaderno de apuntes: "cuando una melodía
musical pareció disiparse en el aire, justo bajo mi ventana, escuché y descubrí que
provenía de una banda, que concluí era una murga de navidad de alguna localidad
cercana. Ellos caminaron alrededor de la casa tocando bajo las ventanas"; él escuchó
con "silencioso deleite", y advierte más tarde, medio apológicamente que "el sonido de
la murga, primitivo como quizás es el arte de la trova, se funde con los vigías de una
noche de invierno conformando un efecto de armonía perfecta"
La abundante belleza olvidada de los villancicos no fue devuelta por los pioneros del
restablecimiento romántico, ni siquiera por ese genial redescubridor de la Navidad (y
autor de "A Christmas Carol" [12] que era magnífico pero no era villancico), Charles
Dickens). En realidad cuando Charles Dickens era niño, el villancico parecía estar al
borde de la extinción; y William Hone, el autor de "The Every Day Book" [13], anticipó
que el cantar villancicos desaparecería completamente dentro de algunos años.
Al mismo tiempo, 1822, Davies Gilbert publicó la primera colección moderna de
villancicos tradicionales: él era un hombre multifacético -Miembro del Parlamento por
Bodmin, brindó su ayuda a Sir Humphry Davy, escogió el diseño de Brunel para Puente
de suspensión Clifton y, se convirtió en Presidente del Royal Society [13]. Una segunda
edición de su "Collection of Christmas Carols" [14] salió a la luz en 1823. Pero él
también hablaba del villancico como una cosa del pasado; estos ejemplos Cornualles
[15] fueron cantados como dice él: "En las iglesias en el día de Navidad, y en casas
particulares en la Víspera de Navidad y en todo el oeste de Inglaterra hasta finales de
siglo. Un nuevo coleccionista, William Sandrys, el solicitador de antiguedades; en su
libro "Christmas Carol Ancient and Modern" [16], de 1833, no tomó una visión más
esperanzadora que los anteriores; él escribió que el cantar villancicos aún existía "solo
en los condados del norte y algunos del centro del país", y agregaba que su práctica
parecía "descuidarse cada día más".
En realidad, el primer significado que tenía la palabra "villancico" empezó a ser
olvidado. En 1831 un libro llamado "Christmas Carol" fue publicado por J. W. Parker
para el S.P.C.K., y reimpreso en 1857, este consistió en solo nuevos himnos de
Navidad de muy poca calidad (ahora olvidada), mientras la música incluía una sola
armonía de villancico. Existe otro libro, de 1848, que aunque se llama "Christmas
Carols A Sacred Gift"[17] es realmente una antología de poemas de Navidad sin
sugerencias musicales de ningún tipo. "El Villancico" se ha convertido en material para
imprimir en Navidad. Los ya nombrados periodicos de impresión de villancicos, sin
embargo, continuaron manteniendo la tradición entre la gente común, aunque fueron
deteriorados. W. H. Husk, en su escrito "Songs of the Nativity" [18], de 1868, cuenta
que los villancicos eran aun cantados, pero las impresiones demostraban que sus
editores, especialmente en Londres, "se guiaban por el gusto de los clientes en vez de
inclinarse hacia los himnos, mayormente aquellos en uso entre congregaciones
discrepantes que por el genuino villancico navideño.
Esto también pasó en la colección "The Christmas Box" [19], publicada en 1825 por The
Religious Tract Society [20] (mencionada en una nota en el N°19), que contiene varios
"nuevos villancicos" de descripción hímnica, incluyendo "otro nuevo villancico" para
Spring, y otra versión de "God rest you merry", con la palabra "merry" excluida, pero
aún designada a ser cantada "a la antigua" -"God rest you merry, Gentlemen; pero más
allá de este y una tercera versión de la misma, son pocas las que no tienen
características solemnes y didácticas, y está dirigido a "los jóvenes y los jubilosos, los
amantes de los vicios, quienes se alegran con las obras que se presentan cuando
comienza cada año": no hay villancicos tradicionales verdaderos, y el pequeño libro
intentaba sustituirlas evidentemente.
A pesar de los muchos esfuerzos de las gentes en altos mandos, los descuidados
villancicos populares continuaban existiendo. Dos ejemplos podrían servir para dar una
idea de la situación. Primero un libro corto llamado "A New Carol Book" [21] que fue
publicado en Birmirgham por J. Guest, el cual no tiene fecha de edición pero por su
aparencia no puede de más allá de 1830; consiste en 48 páginas y, entre muchas
composiciones extensas sin valor, contiene "Hark! the herald angels", "On Christmas
night all Christians sing"(nuestro N°24), "Dives and Lazarus"(57), "The moon shines
bright"(46), "God rest you merry"(11), y "The holly and the ivy"(38). El segundo ejemplo
corresponde a un artículo encontrado en el "Leisure Hour"[22] de diciembre de 1869,
que se extendía, en ese entonces, en periodicos de enorme circulación; la revista
consolaba a sus lectores con una ironía inconsciente: "Las escuelas y los coros
aldeanos han ampliado su rústico conocimiento y mejorado su rústico oído". El artículo
fue reimpreso completamente en la típica periódicos de la época, y se llamó "The
Evergreen: Carols for Christmas Holidays"[23], sus contenidos eran "God rest you
merry", "In friendly love and unity", "The moon shines bright", "Now cruel Herod", "The
first good joy" (nuestro N°70) y "As I sat upon a sunny bank"(3). Es importante
mencionar que la gente con "rústicos" oídos dependía de las melodías.
Pero por otro lado, una serie de estudiosos había estado preparando el camino para un
renacimiento desde la mitad del reinado de George III, como se muestra por Bishop
Percy (cuya "Reliques of Ancient English Poetry" fue publicada antes 1765), Joseph
Ritson ("Ancient Songs" que data de 1790), el Reverendo John Brand (muerto en
1806), Sir Walter Scott (muerto en 1832) y William Hone (muerto en 1842). Los trabajos
pertenecieron a: Thomas Wright que en 1836 comenzó imprimiendo "Songs and
Carols" del siglo XV (tomado de "Sloane", manuscrito 2593), publicó más villancico en
1847, y volvió a hacerlo en 1856. Otro estudiosos lo imitaron; los valiosos trabajos de
sociedades como Percy Society y Early English Text Society ayudaron a la
conservación de villancicos hasta nuestros días. Los músicos comenzaron, al fin, a
estar interesados: William Chappell publicó dos volúmenes de música antigua en 18559, pero ignoró la canción popular existente, ¡qué lástima!, cuando estas eran
abundantes. E. F. Rimbault, quien hizo algunos útiles trabajos pero no siempre
fidedignos para la música, empezó con "Little Book of Carols"[24] en 1846, aunque sus
más importantes colecciones no aparecieron hasta 1863 y 1865.
Tal fue la situación en el pasado siglo. En 1847 un genuino coleccionista de villancicos
populares publicó anónimamente un valioso libro corto llamado "A Good Christmas
Box", en Dudley, pero desafortunadamente sin las melodías; y en 1852 Sandys agregó
nuevo material en "Christmas Tide" a su anterior colección que ya era admirable por si.
De esta manera, setenta años antes, cuando los villancicos populares estaban
muriendo lentamente (a pesar de su permanencia a través de los periódicos que se
repartían), en el otro lado de la escalera el villancico se estaba recuperando; las
fundaciones eruditas estaban ya tomando parte, y sufiente música estaba siendo
publicada por Gilbert y Sandys para hacer posible que la poca gente educada que
estaba interesada cantara los villancicos.
El único hombre que estaba en contacto con los dos partes y podía por lo tanto estaba
capacitado para realizar un renacimiento nacional de los villancicos era el clero;y, como
sucedió, el nuevo movimiento en la Iglesia hizo a algunos clérigos protestantes jóvenes
de la High-Church [25] pensar con añoranza sobre los villancicos. Pero el primer gran
impulso en la Iglesia aparece de una inesperada fuente.
Un muy raro libro sueco llegó a manos de los Reverendos J. M. Neale y T. Helmore,
editores del "Hymnal Noted" de 1852. Esta obra se llamaba "Piae Cantiones", y estaba
llena de exquisitas melodías del siglo XVI (ver 141). Neale tradujo algunos de los
villancicos o himnos dentro de estos, y en 1853, él y Helmore publicaron "Carols for
Christmas-tide" [26] constituido por 12 villancicos cuya música era del libro antiguo.
Continuaron con esto al año siguiente con 12 más en "Carols for Easter-tide" [27] -el
primer reconocimiento de villancicos que no fueron de Navidad desde hace tiempo. Así
algunos de nuestros más magníficos villancicos tanto en música como en letra fueron
entregados a la Iglesia; la desgracia fue que los villancicos tradicionales de este país
fueron ignorados y su recuperación fue retrasada. El Reverendo J. E. Vaux escribió en
"Church Folk Lore" [28] en 1894 (aparentemente sin que haya sido desaprovado) que
Neale y Helmore "habían hecho mucho para llevar al desuso de algunos antiguos
villancicos predilectos, que problamente serían olvidados dentro de algunos años"; y
menciona que "A Virgin unspotted" había sido desechado por Grasmere cerca del
1860, sin embargo, fue recobrada de nuevo recientemente "para gran alegría de la
gente". Pero en ese tiempo no se buscaba lo más atractivo entre las cosas antiguas y
extranjeras, y es probable que Neale y Helmore creyeron que era el único camino para
recuperar el prestigio de los villancicos. También publicaron su colección en una forma
más barata para usarla en la Iglesia, así comenzó a reconstruir el puente roto entre los
poetas y la gente.
Entusiasmado por su ejemplo, Edmund Sedding publicó en 1860 nueve villancicos en
"Ancient Christmas Carols" [29], a los cuales le agregó siete más en 1863, incluyendo
unos pocos ingleses con algunos buenos holandeses y otros ejemplos extranjeros
(como el N°153). Pero Neale murió en 1866, cuando tenía solo 48 años y Sedding lo
hizo 2 años más tarde. Sin duda, a estos hombres y sus partidarios tenía Husk en
mente cuando en 1868 dijo que "cierta parte de la Iglesia" había hecho intentos por
revivir el gusto por el uso de villancicos navideños entre sus parroquianos, "pero sus
esfuerzos han sido demasiado intermitente y esporádico para producir un resultado
positivo". De cualquier modo, el primer capítulo en la resurrección había terminado.
El segundo capítulo de la resurrección fue en el siglo XIX, cuando se da comienzo en
1871 con la publicación de 42 villancicos en "Christmas Carols New and Old" [30] por el
Reverendo H. R. Bramley, miembro del Colegio Magdalen, Oxford; y por el Dr. John
Stainer, en ese entonces organista del mismo colegio. La influencia de este libro fue
enorme; se colocó en manos del clero (quienes no eran, quizás, tan "intermitentes" en
sus esfuerzos como Husk pensó) una práctica herramienta que entró realmente en uso
generalizado, y todavía está en uso después de cerca de 60 años. El gran servicio
provisto por esta famosa colección fue introdujo 30 villancicos tradicionales con su
correspondiente música al uso general a un mismo tiempo. Las monedas tienen dos
caras al igual que esta obra. Músicos de iglesia contemporáneos compusieron 24 de
estos villancicos, y fue además el apogeo de la obra "Hymns Ancient and Modern"; de
estos, muy pocos quizás, son dignos de sobrevivir, exceptuando la melodía de Sir John
Goss (30); esto porque las melodías tradicionales perdieron su vigor y fuerza en
armonías impropias que eran hechas por los clérigos. Más aún, debe ser confesado
que el manto de Neale no embistió a Bramley; las nuevas letras no eran más que
versos pietistas que daban pena en su mayoría.
Es, sin embargo, mayormente a Bramley y Stainer a quienes les debemos la
restauración del villancico; y si ellos los opacaron tanto los restauraron, debemos de
culpar a la época más que a los editores ya que estos repararon la brecha, con 15 o 16
melodías de villancicos antiguos, y 2 más pertenecientes a Neale y Helmore (estos
popularizaron el N°136); aumentando las composiciones modernas a 43 y las
tradicionales a 27, haciendo un total de 70 villancicos.
Muchos otros villancicos nuevos y algunas colecciones fueron producidos en el último
cuarto del siglo XIX, se volvió popular el cantar villancicos, pero ninguno de estos logró
el patron de los de Bramley y Stainer. Por ejemplo, hay un libro de villancicos de 1875
que contiene sobre 60 piezas modernas -con melodías pobres, y palabras estériles que
dan pena- de las cuales menos de 40 pueden ser llamados villancicos. De hecho, el
libro de Bramley y Stainer suplantó, temporalmente, todo lo que existía; hasta que en
1901 y 1902 el Dr. G. R. Woodward en dos ediciones de "Cowley Carol Book" (primera
serie) imprimió los 22 villancicos de Neale, y además reabrió la pequeña y valiosa vena
de la música extranjera la cual había sido descubierta 50 años antes por Neale y
Helmore.
El villancico, en realidad, estaba todavía en peligro 50 años atrás, e incluso después.
Nuestras iglesias fueron inundadas de música con imitación gótica de renovación
interior: "los villancicos de oficios" son rara vez, incluso hoy en día, cantados como los
auténticos eran cantados. Sobre esta pésima música nos deja citas Sir Henry Hardow y
que hace con ella. Él escribe en su corto libro "Church Music"(1926)[31]: "No ha existido
probablemente ninguna forma de arte en la historia del mundo que haya sido tan
invadida por aficionados no calificados como la música eclesiástica inglesa desde cerca
de 1850 hasta cerca del 1900.
Muchos de nuestros músicos profesionales en este tiempo se hallaban en un nivel bajo
de cultura e inteligencia y se contentaban con seguir la corriente... 30 años atrás
estabamos, quizás, en lo más bajo de nuestra decadencia. La música era
deplorablemente fácil de escribir, se requería poco o nada de destreza en su ejecución,
se aceptaba solo por su uso, y se hizo costumbre dentro de los corazones de la
congregación; se convirtió en un hábito como cualquier otro, y es solo durante los años
recientes que se han hecho algunos intentos serios para erradicarlo".
Afortunadamente, sin embargo, dos docenas de verdaderos villancicos se han vuelto
conocidos, y estos han ganado su espacio por su mérito intrínseco. El punto de vista de
1875, cuando la crecida de villancicos pe´simos estaba recién comenzando, fue
correctamente descrita por un escritor en "Guardian" ese año, quien notó que algunas
francotes estaban dándoles a los villancicos una "connotación sagrada" y actualmente
usándolas; además agrega: "Durante los últimos años el cantar villancicos ha sido
ampliamente revivido. Nunca llegó a morir en los condados rurales, en que folletos
toscamente impresas y con grotescos grabados eran, y son hasta hoy, comprados en la
tienda del pueblo anualmente. Estos folletos eran traídos desde Seven Dial [32],
algunos, o mejor dicho, de una conglomeración de miembros sueltos de este tipo, que
podría haber puesto sin problemas los nervios de punta completamente ha cualquier
buen compositor; aún su circulación es enorme y, aunque sus editores no logran ganar
nuestra admiración, merecen por lo menos nuestra gratitud por haber mantenido la
primera versión de algunos de los más bellos villancicos del largo período de abandono
de estos en manos de músicos y hombres de letras.
No fue, sin embargo, hasta la última década del siglo XIX que la música popular
comienza a ser recogidas sistematicamente. En efecto, Folk-Song Society [33] no fue
fundada hasta 1898; y Cecil Sharp, en "English Folk-Song: Some Conclusions"(1907)
[34], dice que "20 años atrás solo algunas personas sabían que las canciones
populares existían en este país"; y el significado primitivo de la palabra "folk-song"
(canción popular) no aparece haber sido inventada hasta después 1880 (tomado de
"Volkslied"). Inglaterra, que casi está solo entre los países de Europa, en lo referido a la
creación de un libro de canciones nacionales; esto porque se suponía que no sabíamos
de música, "Das Land ohne Musik" [35]. Al final se dieron cuenta que Inglaterra, tanto
como Escocia, Alemania y el resto del mundo, tenía sus propias canciones; y que la
música popular ( de donde el arte musical se deriva, como la literatura se deriva del
discurso o habla popular) -las melodías, originalmente de invención individual, fueron
gradualmente moldeadas al sentimiento popular de la raza, aquí tanto como en otros
países. Después comenzó la búsqueda de villancicos en las memorias de la gente
mayor que vivía en el campo, y a esto debemos la recuperación de muchas melodías
de villancicos que estaban perdidas. Tantos han sido descubiertos que ahora hay
campo verdaderamente amplio para la selección de los mejores y más característicos.
Es una historia apasionante, llena de significación. Algo transparentemente puro y
verdadero, limpio y alegre como la luz del sol fue recuperado desde la costra de artificio
que la escondía. Los hablantes ingleses están recobrando lo que un día les perteneció,
en poesía y en música, a través de investigaciones de unos pocos estudiosos; de la
conservación de viejas aldeas populares; y del trabajo de algunos músicos quienes
reconocían la belleza cuando estaba ante sus ojos. El villancico es establecida otra vez,
y no solamente el villancico; debido al trabajo hecho por personas, como Cecil Sharp,
por las canciones y bailes tradicionales, estos han sido divulgados en muchas escuelas
primarias y secundarias a lo largo del país.
Los devastadores efectos de la imitación y se están extinguiendo, y con la recuperación
de nuestra música nacional que los músicos habían perdido, vino una inspiración que
ha restablecido la música inglesa en el siglo XVIII en la posición que ostentaba antes en
Europa.
Los textos
Hemos mantenido los textos lo más parecidos posible a sus originales, y nos hemos
esforzado por evitar cambios en sus características o modernizaciones que pudieran
llevarlos a la insipidez; pero algunas veces los textos tenían que ser ligeramente
alterados para hacerlos cantables. El problema de villancicos es más confuso que el de
los himnos; en cada villancico del siglo XV que aparece en más de un manuscrito
estando en cada una de estos en forma diferente, y los que fueron recuperados por
versiones de la gente, están medianamente cambiados o truncados, mientras que las
impresiones de estos vienen de fuentes no fidedignas. Otra vez el villancico pierde sus
rimas, a raíz del cambio de todas las palabras arcaicas y, además de su característica,
esto por el reemplazo que se hizo en las palabras de sonido "e" [37] por un epítetos;
pero no los alteramos cuando el carácter de la línea parece sufrir un cambio sustancial.
Desde este momento dejaron de existir la colecciones de villancicos, para ser
reemplazadas por un libro práctico para el coro y la gente. Especialmente cuando el
villancico es bien conocido, como "A babe
is born all of a may" (116), parecería
perverso reconstruir por ejemplo "A merye song them sungyn he" cuando "A merry
song that night sang he (or they)" era tan familiar en los últimos 50 años, y da al lector
actual más conocimiento del carácter de la obra que lo que podrían haberle dado la
letra original, que el autor no encontro arcaica en su tiempo por supuesto. Por otro lado,
villancicos como "Lullay my liking"(182) y "Adam lay ybounden" (180) perderían su
característica si el sonido "e" fuera eliminado, y son perfectamente legibles como se
mantienen y, popularmente no son asociados a ninguna otra versión.
Los mejores textos de villancicos tradicionales proceden unicamente de copias hechas
de colecciones fidedignas, las cuales son muy pocas en número, y, algunas veces, de
compilaciones de varias versiones. Evidentemente Davies Gilbert en 1822 escribió
las palabras tal como sonaban, y como Willliam Sandys, algunas veces onservó las
melodías. La colección de Sandys de 1833 es extensa; este ilustrado editor conserva
las características de los originales, aunque tiene que haberlas arreglado un poco. El
autor anónimo, de Dudley, que escribió "A Good Christmas Box" en 1847, parece haber
tomado las letras tal como las escuchó; con esta obra le dió un modesto lugar en la
historia a Midland [38] al igual que lo hizo Gilbert por Corwall. W. H. Husk ("Songs for
the Nativity", 1869) merece bastante crédito por haber hecho entrar en uso a las
antiguas impresiones. Muchos compiladores del siglo XIX copiaron los villancicos de la
obra de Husk entre otras; y aunque algunos de ellos recuperaron unos pocos villancicos
antiguos por si mismos, transcribieron estos de manera que los textos perdieron mucho
valor. En realidad, otras composiciones han sufrido más que los villancicos tradicionales
por el deseo de investigar cuidadosamente y presentarlos correctamente. Los
estudiosos y músicos tanto hanoverianos como victorianos ignoraron los villancicos
tradicionales, pero igualmente hubieron excepciones. Hubo, en efecto, buenos trabajos
(al menos suficientes) -en este país de manera distinta a los de Alemania- que evitaron
que los viejos textos y melodías cayesen al abismo. Ni siquiera hoy hay un libro que
sirva de patrón en lo referido a los villancicos, ni nada parecido a lo que pudiera ser
una colección completa y fidedigna. La "Enclyclopedia Britannica" [40] falló en este
tema e incluso "Cambridge History of English Literature" [41] tropezó en él. Un resultado
de estos infortunios es que la gente da charlas o se refiere a los villancicos solo
entregando algunas afirmaciones correctas; otro resultado es que la labor se hace dura
y está llena de escollos para los que trabajan en este campo.
No obstante, durante el siglo XIX las sociedades cultas estuvieron activamente
imprimiendo los viejos manuscritos, y hacia finales de siglo se hicieron algunos trabajos
que son mucho más loables comparándolos con la obra iniciada por Gilbert and
Sandys. A. H. Bullen produjo el volumen de villancicos "Carols and Poems" en 1885; y
por otro lado, la Folk Song Society [42] se proveyó de nuevos innovadores y certeros
métodos para el estudio de los villancicos. Entre los editores de hoy en día, destacan
Edmund K. Chambers y Frank Sidgwick por su acertados métodos (a hechos pertenece
la obra de 1921, "Early English Lyrics"); estos estudiosos, entre otros, nos dan una
esperanza de que tales impecables trabajos lleguen a ampliarse, y que algún día
aparezca una colección completa de villancicos ingleses de todas las épocas y que se
esta sea totalmente veraz. La obra que presentaremos a continuación no se pude de
ser tal colección pero si, de ser un libro práctico de villancicos con el propósito de que
sean cantados. Tenemos, por cierto, notas explicativas, pero solo pareciera necesario
hacer que cada villancico contenido en este libro, sea tan legible e interesante como se
nos permita.
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