desmistificación del problema ovni

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DESMISTIFICACIÓN DEL PROBLEMA OVNI:
POR QUÉ NO EXISTEN
ALEJANDRO VEGA OSSORIO
OBSERVATORIO ASTRONOMICO MOVIL
EL NOMBRE DE LA ASTRONOMIA
INTRODUCCIÓN
En el trabajo diario del Observatorio Astronómico Móvil orientado a efectuar tareas de
difusión popular, hemos intercambiado infinidad de impresiones con los usuarios de nuestro
sistema. Esto nos ha permitido llegar a la conclusión de que más del 90% de las personas cree
en la existencia de ciertas civilizaciones que vienen a visitarnos en máquinas comúnmente
denominadas Platos Voladores, OVNI, etc.
Casi nadie se plantea dudas sobre la realidad efectiva de tales civilizaciones, a las
cuales invariablemente el mito popular asigna el adjetivo de “superiores”. En este ensayo se
intentará realizar un análisis y arrojar algo de luz en la maraña de opciones sobre el mismo.
Hay que mencionar que el fenómeno OVNI no es de interés para el OAM. Sin embargo,
resulta necesario que el mismo adopte una posición al respecto, en razón de ser una entidad
dedicada a la información a nivel popular de los temas relacionados a la investigación del
cosmos.
El OAM prescinde de efectuar un estudio sociopolítico, en busca de desentrañar qué
oscuros intereses y qué cuantiosos capitales se esconden tras el espectacular auge y
bombardeo masivo sobre la población inerme de todas las seudociencias relacionadas con el
ocultismo y la ovnilogía. Tales tareas son campo de trabajo de los organismos de información
estatales y periodísticos correspondientes.
El Observatorio Astronómico Móvil intenta salvar el “síndome de cúpula” que padecen
los astrónomos profesionales y amateurs argentinos, quienes por falta de oportunidad o por
desinterés, viven encerrados en sus cúpulas sin informar los inquietantes temas inherentes a la
Astronomía que son fuente de la ansiedad del hombre por saber por qué existe en el universo.
En este trabajo apuntaremos a demostrar que los llamados objetos voladores no
identificados no son de origen extraterrestre, lo cual no implica negar que pueda existir
vida inteligente en algún otro lugar del cosmos. Aquí, se obviará optar entre defender o
atacar la creencia en la existencia de la vida extraterrestre. Simplemente, intentaremos hacerle
comprender que, aún aceptando la existencia de civilizaciones altamente desarrolladas en
cualquier lugar del universo, éstas no podrán surcar el espacio-tiempo con la pasmosa facilidad
con que nos tienen acostumbrados los escritores de ciencia ficción y un sinnúmero de
charlatanes que suponen que las leyes de la Astrofísica y en general de la Física, se adecúan
alegremente a las manipulaciones de “extraterrestres superinteligentes”.
Se cumplen aquí, en la Tierra, y en cualquier otro punto del cosmos, y no como piensan
tantos inexpertos y otros aventureros, que nosotros estamos limitados para los viajes
espaciales porque somos una raza primitiva y los extraterrestres no, debido a que ellos se
basan en otras leyes que nosotros todavía no conocemos, las cuales les permiten “burlar” las
leyes que a nosotros nos mantienen en los límites de nuestro sistema planetario.
Esto último es ridículo. Por más que se descubran nuevas leyes físicas o matemáticas,
éstas no desplazarán a las previamente descubiertas, las cuales se seguirán cumpliendo
invariablemente.
¿O acaso la Relatividad de Einstein le restó validez a las leyes del gran Newton?. En
absoluto, sólo le introdujo restricciones para los móviles que se desplazan a muy altas
velocidades.
En cuanto a los OVNI, efectuaremos un tratamiento racional de los mismos,
basándonos en el hecho de que si son objetos visibles, son objetos físicos (sean materiales o
energéticos), de modo que cumplirán necesariamente las leyes de la Física y “no les quedará
otro camino que respetarlas”.
No se discutirán los casos particulares, es decir, los incontables avistamientos y
reportes de personas varias, por cuanto los relatos escritos y verbales e incluso las fotografías
carecen de validez científica. Los casos particulares son asumidos como efectivas
visualizaciones de los fenómenos OVNI, pero en el sentido textual de la sigla.
Las interpretaciones de los mismos, efectuados por el vulgo, que ignora la gran
variedad de fenómenos celestes, son totalmente descartables, amén de que en tales
interpretaciones se mezclan los deseos del ser humano de superar su sensación de soledad
frente a la vastedad del cosmos. En cuanto a las fotografías, afirmamos que no tienen valor
científico por la sencilla razón de que son fácilmente trucables. Para ser más claros, piense en
todas aquellas películas de ciencia ficción o de terror, incluso las de guerra, en las que se
desarrollan sucesos imaginarios pero que ante su vista parecen sumamente reales.
Dejamos sentado que no estará en discusión la buena fe de aquellas personas que han
visto OVNI, pero de allí a suponer que los mismos resultan ser “máquinas voladoras repletas
de benévolos enanos verdes que incluso vienen a salvarnos o a ayudarnos”, hay un enorme
camino que muchos incautos y algunos inescrupulosos recorren con una facilidad asombrosa,
creando una errónea visión de lo que es la realidad.
Es común oír hablar a algunos sobre el supuesto secreto que rodea a las
investigaciones oficiales de las grandes potencias sobre el fenómeno OVNI, al punto de ocultar
la información. Con este argumento enmarcan la falta de pruebas contundentes que puedan
apoyar sus argumentos, tratando de subvertir la prudencia de los organismos serios de
investigación del mundo en el tratamiento de estos temas, en una suerte de “complot” para
mantener a todos en la ignorancia. Incluso reiteradas veces, cada tantos años, se ha afirmado
que en algún secreto laboratorio de los Estados Unidos de América, están en custodia los
restos de un platillo volador que se estrelló con todos sus tripulantes, de quienes se conservan
sus cuerpos. Resulta increíble que un cuento tan endeble tenga tanta prédica ante un
importante espectro de la población que lo repite ingenuamente. Hasta hay quienes lo
defienden fanáticamente sin tomarse el tiempo de realizar un análisis concienzudo al respecto.
Piense usted qué diría si alguien del Observatorio Astronómico Móvil afirmara que en
nuestros laboratorios tenemos capturado un “enano verde” y que no hacemos público el hecho
porque los Servicios Secretos del Estado nos piden que no revelemos algo tan trascendental,
ya que hay cuantiosos intereses de la Nación en juego… ¿no se reiría usted a carcajadas?.
Ahora bien, cuál es la diferencia entre lo serio y lo hilarante, si alguien dice que son los
norteamericanos quienes lo tienen y no el OAM, usted lo creería… Creemos que usted no ha
de ser tan infantil.
Por otra parte, puesto que varios medios de difusión toman en cuenta como real un
rumor como el anteriormente mencionado como si fuera un hecho consumado, por qué no
tomar en cuenta este otro rumor común al ambiente, pero no tan difundido que le comentamos
ahora.
Se dice que luego de la Segunda Guerra Mundial las fuerzas armadas norteamericanas
comenzaron a experimentar con los cohetes V2 alemanes capturados en la base alemana del
lanzamiento de Peenemunde. Eran los comienzos de la carrera espacial.
Posteriormente empezaron a ensayar con animales, entre ellos monos, con vistas a un
posterior envío tripulado con humanos. Se dice que a veces se perdía el control de estos
vuelos y que caían al azar y que más de un campesino vio la caída de estos cohetes y la
posterior llegada de personal militar que cercaba la zona y retiraban “cadáveres pequeños con
vestimentas extrañas”. En aquella época se había iniciado el auge de los OVNI y de allí a
suponer que los cohetes fuera de control que se estrellaban eran de otros mundos y que los
“pequeños cadáveres” eran sus tripulantes hay un solo paso para la mentalidad del inexperto.
También se dice que las mismas Fuerzas Armadas Norteamericanas hicieron circular este tipo
de rumores para despistar al espionaje soviético de manera tal que no supiera públicamente el
grado de avance en la carrera por el desarrollo de medios competentes para llegar al Espacio.
Desde ya que esta historia que hemos relatado es un rumor, tan indocumentable como
el anterior, pero es más verosímil.
Además piense que no hay secretos de gran envergadura que puedan ser mantenidos
ocultos mucho tiempo. ¿Qué le parece más fácil de reservar como un secreto: cómo construir
la Bomba Atómica o que ha llegado una civilización extraterrestre a la Tierra?. ¿Qué le parece
más trascendente filosóficamente: la confirmación de vida en otros lugares del universo o cómo
construir un arma poderosa?. Creemos que la primera opción es la más trascendente.
Sin embargo, la segunda fue casi inmediatamente conocida por las distintas potencias
y hoy todas tienen o están en posibilidades de fabricar sus propias bombas. A pesar de que era
un ultrasecreto norteamericano.
Ahora bien, si los norteamericanos verdaderamente hubieran tomado contacto con
otros mundos, ¿usted cree que tal secreto podría guardarse sin que tarde o temprano el
espionaje de otras potencias lo hubiese develado?. Creemos que este tipo de razonamiento es
contundente.
Si hiciéramos un recuento total de todos los que han visto naves extraterrestres o han
tenido encuentros cercanos del tercer tipo y los tomáramos como casos reales, deberíamos
llegar inevitablemente a la conclusión de que los extraterrestres están por todas partes y son
un fenómeno bastante común. Entonces, ¿cómo es que nunca han dejado aunque sea
olvidado o desechado algún artefacto de manufactura extraterrestre?, aunque mas no sea el
equivalente a un cepillo de dientes o un zapato viejo extraterrestre … Retornando la seriedad,
no seamos tan incautos y por favor no anquilosemos la razón; dudemos siempre de todo,
siguiendo el método cartesiano, puesto que será la única manera de mantener el camino de la
cordura y no pasar a integrar las filas de las masas sin razón.
En el inconsciente colectivo humano se crean permanentemente mitos que perduran
durante generaciones hasta que otros los desplazan. En la antigüedad eran los monstruos los
que ocupaban este lugar. En la Edad Media y Moderna eran las brujas y abundaban los
testigos de buena fe que decían que tal o cual persona había efectuado pactos con el diablo o
realizado brujerías e incluso había Tribunales que las juzgaban y condenaban a la muerte en la
hoguera.
En la época Contemporánea ese lugar pertenecía a los fantasmas y “aparecidos”, y de
nuevo, y de nuevo existían cientos de testigos que decían haber contemplado alguno.
Ahora en plena Era Atómica y Espacial son los OVNI los que obsesionan a las masas
de “testigos” que suponen ver en cada objeto volador que no pueden identificar naves de otros
mundos que nos visitan.
De allí que no sea válido el argumento tan esgrimido como “prueba” de la visita de
seres de otros mundos, “que existen cientos de testigos” que los han visto en todo el mundo. Si
los testigos fueran prueba concreta, entonces deberíamos admitir que las brujas, fantasmas,
monstruos y otras supercherías por el estilo, existieron en concreto, que las brujas eran una
verdadera amenaza para la estirpe humana y que estuvo bien organizar su cacería llevándolas
a todas a la hoguera… Nada más ridículo.
Como cierre de esta introducción a la primera parte de este estudio, dejamos algunas
preguntas formuladas para que juntos meditemos: ¿no serán los testigos de OVNI de hoy un
fenómeno similar? ¿Qué validez posee un testigo que basa su relato en una vivencia sensorial
personal, sin aportar otra prueba que con suerte llega a ser alguna quemadura o marcas de
pasto quemado y otras cosas intrascendentes por el estilo?
¿No será que la llegada de los OVNI de hoy es una especie de retorno de las “brujas”
del pasado?
PARTE 1
CAPITULO I
Inicios del fenómeno OVNI a gran escala y desarrollo de la investigación
Si bien ya en la antigüedad encontramos algunos relatos de objetos extraños en el
cielo, que hoy podrían ser perfectamente clasificados como típicos casos OVNI, es en el año
1947 cuando el fenómeno se hizo ampliamente popular. A partir del caso del piloto privado
Kenneth Arnold.
El 24 de junio de ese año, cuando realizaba un viaje de negocios a bordo de su
avioneta particular, Arnold dijo divisar sobre el Monte Rainier, en el Estado de Washington, una
escuadrilla de nueve discos gigantescos, de aspecto metálico, que decía se desplazaban a una
velocidad que él calculaba en 2.000 km por hora (ningún avión de aquella época podía
desarrollar tal velocidad).
A su regreso, Arnold contó de su avistaje, y bautizó a estos extraños artefactos con el
nombre de “Platillos Voladores”, término que posteriormente se haría mundialmente famoso y
traducido a todos los idiomas para designar numerosas apariciones similares.
Después del avistaje de Kenneth Arnold, comenzaron a registrarse en el resto del
territorio de los E.E.U.U., informes similares. Inmediatamente surgió la idea de que se trataría
de armas secretas de alguna nación. No olvidemos que hacía pocos años había finalizado la
Segunda Guerra, y aún quedaba cierta histeria bélica.
Pero tal hipótesis fue rápidamente descartada.
A partir del libro publicado por un Mayor de la Fuerza Aérea, titulado “Platillos volantes
del Espacio Exterior”, comienza a manejarse la posible proveniencia de esos platillos
voladores, como naves extraterrestres utilizadas por otras civilizaciones del Universo, para
visitarnos.
Fue desde la publicación de ese polémico libro que se produce una gran polarización
en la opinión pública entre los que creen y los que no.
Dada la cantidad de informes OVNI que se registraban en los Estados Unidos, la
Fuerza Aérea de ese país recibió órdenes de investigar el asunto. En realidad ese trabajo se lo
dieron a esa Fuerza Armada por que se pensó que era la más apropiada para investigar los
extraños sucesos que ocurrían en el cielo.
Numerosos fueron los proyectos de la USAF destinados a recibir y a evaluar los
informes de OVNIs.
En rigor, la USAF tiene la tarea de proteger la nación de los ataques que pudiera
realizar cualquier aparato que volara sobre su territorio. Lo que interesaba saber era si estos
supuestos aparatos representaban un peligro potencial para la población y si eran de
procedencia extraterrestre. Cuando se analizaban los cientos de informes de OVNIs recibidos,
muchos podían explicarse con argumentos tales como: “Hemos podido confirmar que ese
OVNI en realidad era una confusión con un globo sonda”, o algún otro argumento por el estilo.
Todos estos proyectos terminaron con un buen porcentaje de todos los casos OVNI
analizados,
Mientras tanto, el fenómeno OVNI seguía manifestándose a escala mundial.
Una de las características del fenómeno es su magnitud global, no existiendo
prácticamente país alguno donde no se haya recibido una denuncia de este tipo de avistajes.
En nuestro país, al igual que en E.E.U.U. y el resto del mundo, la “Era OVNI” comenzó
en la década del ´40.
A pesar de las terminantes y negativas conclusiones que anunciaban todos los
proyectos oficiales encaminados de analizar los informes de OVNIs, numerosas parsonas
atraídas por el tema unen su interés por lo desconocido a su vocación científica y, no
conformándose con las explicaciones oficiales, inician una investigación sistemática del
problema. Nace así la Ufología. Esta palabra, mezcla rara de inglés y griego, define el estudio
de los OVNIs. Proviene de UFO: OVNI en inglés.
Al ponerse manos a la obra, no tardan en surgir algunos aportes interesantes dignos de
mencionar, entre los que se cuentan los de Hynek.
El norteamericano Joseph A. Hynek, trabajó como consultor en diversos proyectos de
la USAF, y en su tarea por ayudar a explicar los avistajes de OVNIs, se sintió cautivado por la
complejidad del fenómeno.
Su aporte más conocido, por la utilidad que presta a todos los ufólogos, es la
clasificación de las manifestaciones OVNI en los siguientes tipos:
1. Luces nocturnas: Son luces extrañas vistas a distancia en el cielo nocturno, menudo
con rasgos poco usuales, como variaciones en la intensidad luminosa y cambios
bruscos y notables en la velocidad y dirección.
2. Discos diurnos: Son objetos distantes vistos en el cielo durante el día. Sus formas son
muy variables; las más frecuentes son los discos de aspecto metálico.
3. Radar-visuales: son OVNIs distantes, registrados simultáneamente por la vista y por el
radar, coincidiendo ambos informes. Observaciones de este tipo constituyen la
categoría más importante de estos informes, ya que ofrecen una evidencia instrumental
independiente de la observación. Son muy poco frecuentes.
4. Encuentros Cercanos del Primer Tipo: simples observaciones de fenómenos, donde
no se produce interacción física entre éstos y el medio ambiente. Sin embargo, el
encuentro debe ser lo bastante cercano como para que el OVNI esté en el marco
propio de referencia del observador y éste pueda ver detalles.
5. Encuentros Cercanos del Segundo Tipo: Aquí se observa al OVNI interactuando con
el entorno y, frecuentemente también con el testigo. La interacción puede ser con
materia inanimada, como el suelo o la tierra donde quedan marcas. También las
personas pueden ser afectadas, como en los casos informados sobre quemaduras,
parálisis temporaria, náuseas, conjuntivitis, etc. Pero para que haya tenido lugar un EC
II, la presencia del OVNI debe establecerse en el mismo sitio en que se advierten
efectos físicos. Los EC II son de interés particular, puesto que se puede, en cierto
sentido,”traer al OVNI dentro del laboratorio”. Pastos quemados, muestras de tierra
alterado, etc. pueden ser examinados a fin de determinar que causó las quemaduras, o
qué presiones fueron necesarias para producir esas huellas en el terreno.
Deseamos que quede en claro que para el OAM la existencia de manifestaciones
de este tipo, atribuidas a objetos voladores, no le dan a éstos, a priori, el status
de extraterrestres.
6. Encuentros cercanos del Tercer Tipo: Este no es sólo un encuentro cercano con el
OVNI, sino también con sus supuestos “ocupantes” u “ovninautas”.
Mientras tanto en la Argentina, al igual que en muchos otros países comenzaron a
observarse OVNIs, surgió la polémica de los platos voladores y el tema ganó los titulares de los
diarios, pasando a formar parte de las conversaciones cotidianas.
También surgió el interés de muchos que, atraídos por el tema, se nuclearon en grupos d
investigación a fin de estudiar más de cerca estos misteriosos fenómenos. En tanto el OAM,
dedicado a la difusión masiva de la astronomía a nivel popular, ha implementado una División
de Investigaciones sobre OVNIs, dedicada a analizar su problemática desde el punto de vista
de esta ciencia.
El resultado de sus cinco años de investigación al respecto, están publicados en
este trabajo.
CAPITULO II
Las herramientas para la investigación de los OVNI
Para cualquier ciencia, la metodología es el alma de la misma y constituye el sostén
principal sobre el que ésta puede levantarse. Si bien se nos dirá que la Ufología no es una
ciencia, en lo que ciertamente deberemos coincidir, tampoco es menos cierto que se trate de
una disciplina a la que podríamos denominar como científica, ya que su metodología de trabajo
lo es.
Las herramientas con que cuenta esta metodología son varias y su procedencia es
multidisciplinaria. A continuación se ofrece una reseña de ellas y sus aplicaciones.
1. Estadística: Ante la cantidad de individuos que informaron avistamientos surgió la
idea de realizar con ellos trabajos estadísticos, a fin de determinar si existía alguna
característica constante en el comportamiento de fenómeno. El descubrimiento de alguna
constante que se repitiera en todos los casos sería una ayuda para conocer mejor la conducta
de los OVNI.
Se han realizado numerosos catálogos estadísticos en todo el mundo, compilando gran
cantidad de casos, y en general se observan las siguientes constantes de comportamiento:
a) Ley horaria. Se denomina así a una tendencia que presentan los OVNIs de
hacerse visibles en horas de la noche. Ciertamente una gran mayoría de casos
se ha producido en horas de la madrugada.
b) Se detectó también una tendencia del fenómeno a manifestarse por lo general
a un número reducido de personas.
c) Duración del fenómeno. También apareció como factor sobresaliente en la
mayoría de los casos, una duración no muy prolongada de las observaciones.
d) Tendencia rural. Con esta denominación se observa una característica del
fenómeno que lo hace presentarse en zonas rurales de baja densidad
poblacional. Estas características notables del fenómeno llevan a una
conclusión que podríamos resumir así: Las posibilidades de presenciar una
manifestación OVNI aumentan considerablemente si uno se encuentra sólo o
en un grupo reducido de personas, en un ámbito rural, y a altas horas de la
noche.
2. Psicología: su aplicación es de suma importancia en el análisis del tema OVNI, ya
que desde el momento en que no estudiamos OVNIs propiamente dichos, sino informes
provenientes de seres humanos, el manejo que realiza la mente del testigo con la información
obtenida durante su experiencia, antes y en el momento de ser transmitida al investigador,
puede alterar sustancialmente el relato.
La Psicología de la percepción nos permite estimar hasta que punto una persona
puede retener en su memoria los detalles de un suceso extraño que no estaba preparado para
experimentar. A su vez, diversos tests de personalidad pueden revelar psicopatologías
subyacentes en el testigo que explicarían contradicciones en el relato, o alguna tendencia a
urdir un fraude.
3. Física: Incluye estudios de magnetismo, radioactividad, análisis químicos y áreas
que rodean a la actividad de analizar las evidencias físicas en aquellos casos donde éstas
aparezcan. Este aspecto reviste importancia ya que una prueba física puede avalar el relato de
un testigo. Lo cual no obstante, no implica que esto sea prueba de que el fenómeno sea
provocado por extraterrestres.
4. Astronomía: Su ayuda es fundamental a la hora de comparar posiciones de
planetas en determinados sectores del cielo, para saber si lo que se cree es un OVNI pudo
haber sido un planeta, o para explicar ciertos relatos como fenómenos astronómicos naturales,
como ser el ingreso de meteoritos o cometas a la atmósfera, etcétera.
5. Meteorología: Su utilización puede ayudar a identificar algunos OVNIs como
fenómenos meteorológicos naturales, tales como centellas, etc.
6. Fotografía: En realidad, la prueba fotográfica es la más incierta y endeble de las
evidencias con que cuentan el investigador y el analista científico para dilucidar la problemática
del fenómeno OVNI. Es bien sabido que cualquier persona, con los adecuados conocimientos
de la técnica fotográfica y los equipos apropiados, puede trucar una placa fotográfica y así
confundrir, y hasta llegar a engañar, al analista más experimentado. Ninguna fotografía puede
llegar a aceptarse como prueba.
CAPITULO III
Confusiones usuales con OVNIs
Tras una investigación más minuciosa, muchos casos de observaciones de OVNI han
resultado tener una explicación perfectamente normal. Bajo ciertas condiciones es muy fácil
identificar erróneamente como un OVNI un objeto común.
En nuestro país han sucedido en los últimos años dos avistajes masivos de OVNI que,
en un principio, se los consideró verdaderos OVNI por la prensa. En junio de 1980, el reingreso
de un satélite soviético a la atmósfera superior de nuestro espacio aéreo, produjo que su
combustible formara una aureola gaseosa, que mantuvo su forma anular, desplegándose
lentamente y pudiendo ser observado desde diversos puntos del país. Si bien durante los
primeros días se manejó la idea de un OVNI, posteriores investigaciones demostraron la
verdadera naturaleza del fenómeno. También en junio, pero de 1985, hubo un avistaje masivo
de un OVNI con forma de esfera plateada, que luego fue identificado como un globo sonda
meteorológico francés… Sin embargo, cundieron los “especialistas” que dieron las más
ridículas explicaciones sobre su procedencia extraterrestre.
Otro incidente similar, pero ocurrido más recientemente, fue el que conmovió a Brasil el
19 de mayo de 1986, donde 21 objetos voladores no identificados, fueron captados por varios
radares de bases aéreas y aeropuertos de ese país. El Centro integrado de Defensa Área y
Control de Tráfico Aéreo de Brasil (CINDACTA) entró en estado de alerta, decolándose
automáticamente seis aviones de combate de la Fuerza Aérea Brasilera (FAB), con la misión
de interceptar a los intrusos y defender el espacio aéreo nacional. La presencia de los OVNI
fue confirmada visualmente por los pilotos de los F-5E y Mirage III, los que los persiguieron por
más de dos horas.
Dando un buen ejemplo del “nuevo estilo democrático” de Brasil, el propio Ministro de
Aeronáutica, General Octavio Moreira Lima, informó personalmente acerca del incidente en
una conferencia de prensa en Brasilia. El Jefe de Operaciones de CINDACTA, Mayor
Sequeiros, también hizo declaraciones de prensa y T.V. sobre lo que llamó “movimientos no
identificados” detectados en el espacio aéreo nacional. Incluso se autorizó a los seis pilotos de
la FAB y a tres oficiales de radar a dar otra conferencia de prensa en Brasilia. Los OVNI fueron,
esta vez, motivo de declaraciones públicas oficiales.
El propio presidente Sarney fue informado de los acontecimientos en la misma noche
del 19 de mayo cuando ofrecía un banquete en honor al presidente de El Salvador. La FAB
anunció oficialmente la formación de una Comisión Técnica para estudiar y analizar el asunto.
Ciertamente, el incidente OVNI del 19 de mayo no es un caso aislado. La casuística
OVNI mundial tiene varios ejemplos de objetos desconocidos detectados en la pantalla de
radar e interceptados por aviones de combate. Las fuerzas aéreas de los E.E.U.U., U.R.S.S.,
Italia, España, Argentina, Chile, Perú, Cuba, Irán e Indonesia, entre otras, se han visto
envueltas en este tipo de operaciones. Sin embargo, debido a su impacto en términos de la
defensa aérea y las relaciones públicas, el caso brasilero se aproxima más a un típico caso de
incursión aérea de alguna potencia sobre territorio latinoamericano, ocultando – posiblemente –
las autoridades brasileñas una posible incapacidad operativa de las FAB con la patraña de los
OVNI. En estas tierras estamos acostumbrados al famoso trabajo de “desinformar informando”.
La finalidad de tal incursión podrá estar dada por la necesidad de probar la capacidad de
respuesta de la FAB ante un futuro ataque.
Hasta la actualidad se han postulado numerosas hipótesis que pretenden explicar el
origen y la naturaleza de los OVNI. Si bien cada una posee sus partidarios, unas en mayor
medida que otras, ninguna hasta la fecha ha podido conformar a todos los ufólogos.
A continuación veremos una reseña de todas ellas, con los motivos que las generaron y
su explicación.
1. HIPOTESIS EXTRATERRESTRE
La supuesta procedencia extraterrestre es la posibilidad más difundida que existe sobre
el origen de los OVNI, y es por la que generalmente se conoce el fenómeno. En realidad no
hay ninguna comprobación real y fehaciente de que tal sea el origen del fenómeno. Es una de
las hipótesis más controvertidas y discutidas entre los ufólogos.
La ciencia reconoce prácticamente, aunque no disponga de las pruebas necesarias,
que “debe” existir vida en otros mundos, y, yendo más lejos aún, que debe existir vida
inteligente. Tal suposición es laque impulsa los actuales proyectos radioastronómicos SETI
(Búsqueda de Inteligencias Extraterrestres).
Pero de allí a presuponer que los objetos voladores que algún testigo puede identificar
son de procedencia extraterrestre, hay un gigantesco paso.
Por otra parte, ¿cómo lograr una coherencia satisfactoria entre los numerosos casos de
EC III, donde los humanoides son tan diferentes entre sí?
Algunos alegan que los humanoides son distintos porque en realidad nos visitan de
distintas civilizaciones. Pero si a cada descripción de un “ocupante” le asignamos un planeta de
proveniencia, ¿es que acaso atrajimos la atención de la comunidad galáctica, para ser objeto
de tantas visitas? Y, ¿por qué cada “raza” nos visita una sola vez, y luego desaparece, no
repitiendo el EC III con otros testigos?
En esta espinosa cuestión, parece que cada descripción de humanoides responde más
bien a la psicología particular del circunstancial testigo, que a su experiencia objetiva.
2. HIPOTESIS DEL ARMA SECRETA
Se basa en afirmar que los OVNI son armas secretas de alguna potencia mundial, cuya
existencia y naturaleza es mantenida en el más estricto silencio por intereses internacionales.
Si bien es la primer teoría que se manejó, actualmente casi nadie la comparte por los
evidentes puntos débiles que presenta. Si alguna potencia dispusiera de una nave aérea,
capaz de responder a las características de comportamiento de los OVNI, como ser bruscas y
elevadas aceleraciones, maniobrabilidad inigualada por ningún avión y elevadísimas
velocidades; ¿por qué no habría hecho ya su presentación pública a fin de demostrar a los
demás países su superioridad bélica?
Es sabido que una nación en cuanto dispone de un arma notable realiza
demostraciones con la misma, con el fin de hacer conocer al mundo su posesión y capacidad
de uso. Y más aún: ¿qué sentido tendría seguir fabricando los aviones convencionales y
proseguir sus costosos desarrollos?
O a al inversa, podríamos considerar que si alguna nación de la Tierra estuviera
desarrollando naves aéreas tan avanzadas, no se expondría a mostrarlas sobre la superficie
del planeta, corriendo el riesgo de que alguna sufriera desperfectos y tuviera que aterrizar
cayendo en poder de otras naciones que se apoderarían del invento. De cualquiera de las dos
maneras no podemos asociar los OVNI con armas secretas.
3. HIPOTESIS DEL SISTEMA DE CONTROL
El astrofísico francés Jacques Vallee se sintió impresionado por el carácter absurdo
que presentan a menudo las manifestaciones OVNI. Propuso la idea de que si alguien quisiera
influenciarnos sin que lo descubriéramos, una conducta absurda sería el mejor camuflaje para
escapar a la posibilidad de todo análisis de las mentes intelectuales en una cultura basada en
la ciencia y la razón. Es como si las manifestaciones OVNI respondieran a un “Sistema de
Control”, que pretende alterar las creencias y emociones de sus circunstanciales testigos.
Pero…¿Quién sería el responsable de digitar los botones de semejante sistema de control?.
Según Vallee, no necesariamente debería tratarse de una inteligencia extraterrestre.
4. SIMBOLISMO DEL SUBCONSCIENTE COLECTIVO
El Psicólogo suizo, Carl Gustav Jung, se interesó vivamente por el fenómeno OVNI, y
en su libro “Sobre cosas que se ven en los cielos”, propuso la idea de que los OVNI serían
proyecciones psíquicas del subconsciente colectivo, y consideró que estas visiones poseían un
fuerte contenido simbólico.
Un objeto volador, gigante, redondo y con aspecto mecánico, sería la representación
adaptada a la era moderna tecnológica de Dios o de diversas creencias o mitos, arraigados en
la humanidad a lo largo de su historia.
5. HIPOTESIS PSICO-SOCIOLOGICA
El francés Michel Monnerie había organizado en su país una red de observadores con
equipo técnico para buscar evidencias físicas de los OVNI.
Los resultados del proyecto fueron magros. Desengañado, Monnerie resolvió verificar
personalmente muchos de los informes que había en sus archivos, y pensó que los casos en
apariencia extraños podían ser explicados como confusiones con fenómenos corrientes.
Postuló entonces que los OVNI tienen una explicación psico-sociológica. Esto es, una
mezcla de manifestaciones del individuo, y un aporte de los mecanismos sociales de rumor.
CAPITULO IV
Los iluminados de siempre
Algunos no se quedan de brazos cruzados y proponen realizar el tan ansiado contacto.
Suponen que para lograrlo deben estar espiritualmente puros, y luego de prepararse con
ejercicios de meditación, relajación y “entonación cósmica”, se van al campo, a ver si en una de
esas tienen suerte y ven algo. En tal estado de sugestión mental, es casi imposible no
confundir luces nocturnas con un “vehículo extraterrestre”. Luego regresan a la ciudad
cargados de experiencias emocionales, y visiblemente sugestionados por lo sucedido, y se
dedicarán a planificar el próximo “encuentro”.
Otro capítulo aparte lo constituyen los “contactos telepáticos”. Se denomina así a la
persona que dice recibir “comunicaciones telepáticas de seres extraterrestres”. Es elocuente la
“sinceridad” que muestran cuando afirman haber recibido sus mensajes, y en primera instancia
cualquier desprevenido puede creérselo. Pero posteriores análisis revelan en estas personas
una tendencia a relatar sucesos extraordinarios, así como una cierta paranoia.
Tras un análisis cuidadoso del contenido de estos mensajes, no se desprende ningún
conocimiento realmente novedoso, o de un nivel técnico superior al actualmente alcanzado por
la raza humana.
Muchos “contactados” ofrecen conferencias públicas donde explican el contenido de los
mensajes que reciben. Si realmente pretenden convencer a su audiencia de la realidad en sus
comunicaciones telepáticas: ¿por qué “ellos” no les transmiten los planos para construir un
plato volador?, o algo más sencillo aún. ¿por qué no nos dan datos precisos que actualmente
desconocemos de nuestro actual sistema solar?, para que cuando lleguen ellos a nuestras
sondas espaciales, podamos corroborar la realidad de su existencia.
El fenómeno OVNI ya está inserto en nuestra sociedad y en nuestro sistema de
creencias. Aunque todavía no se sabe muy bien qué es, la sociedad cree en ello. Se producen
series de televisión y se escriben artículos periodísticos donde implícitamente se los acepta,
por lo general desde el punto de vista de tal hipótesis extraterrestre.
El cine se ha encargado más de una vez de tratar el tema. La película de Steven
Spielberg, “Encuentros Cercanos del Tercer Tipo”, es un ejemplo de cómo los medios de
difusión masivos favorecen la penetración en la mente del público de tema OVNI, bajo hipótesis
extraterrestre.
Estas y otras formas de difusión, hacen que las personas le otorguen al fenómeno una
alta dosis de contenido emocional, tal vez relacionado con nuestra ancestral relación con el
cielo y sus fenómenos. El despertar de dicha relación de produce ante cada apasionada
conversación del tema, donde el OVNI juega el simple papel de detonante. Cuando aflora el
tema de los platos voladores, sus preguntas siempre conducen a un replanteo acerca de las
grandes cuestiones de la existencia humana, tocándonos esa fibra de emoción que la rutina de
la vida nos apaga. Los misterios que el hombre leva consigo desde hace milenios, afloran
ahora gracias a la presencia de los OVNI.
En numerosos aspectos la aparición de los OVNI se entronca con las antiguas
supersticiones y creencias religiosas, haciéndonos recapacitar sobre las relaciones del hombre
con el Cosmos.
Sin embargo, todavía ignoramos la influencia del fenómeno OVNI en nuestra
conciencia. La propia naturaleza del fenómeno nos obliga a pensar en cuáles son sus límites.
¿Cuáles pueden ser las respuestas de la ciencia ante los millares de casos
inexplicables informados en todo el mundo?
PARTE II
CAPITULO I
El Universo
“A medida que avanzamos en
nuestra comprensión
del Universo, para tener
cada vez menos sentido”.
STEVEN WEINBERG
Antes de considerar la posibilidad de que algo o alguien viaje a través del espacio,
debemos tener una noción previa de cómo evolucionó y cuál es la magnitud del Cosmos en el
cual vivimos.
Según la Cosmología actual (ciencia que se encarga de desentrañar cómo y por qué
fue creado el universo y cuál será su destino final), encabezada por físicos y astrónomos de la
talla de Weinberg, Salam, Hawking, Trefil, Gribbin, Penrose, etc., la materia, la energía e
incluso el propio espacio-tiempo surgieron súbitamente hace unos 15.000 millones de años en
una Gran Explosión (Big Bang) a partir de una Singularidad.
Se entiende por Singularidad a un estado adimensional (espacial y temporalmente
hablando), en el que se encontraba acumulada la energía de dimensiones infinitas. Las
singularidades son lo más cercano a lo sobrenatural que se conoce y son la frontera de lo
físicamente cognoscible.
La idea proviene de los actuales modelos matemáticos de la gravitación. Se piensa que
podrían existir en el interior de algunos Agujeros Negros.
Los Agujeros negros fueron supuestos por primera vez por el astrónomo Laplace, quien
predijo que la gravitación podría inducir al colapso de cualquier masa, hasta llegar a un punto
tal en el que ni la luz podría escapar de la misma.
Durante mucho tiempo se pensó que las singularidades eran producto de la
idealización de los modelos gravitacionales empleados. Hasta que, recientemente, Hawking y
Penrose demostraron que eran algo bastante general e inevitable si la gravedad en algún sitio
se hace lo suficientemente intensa.
Paul Davies en su libro “Dios y la Nueva Física”, aproxima una definición: “Dado que
todas las Teorías Físicas están formuladas en el contexto del espacio-tiempo, la aparición de
una frontera con el mismo, sugiere que los procesos naturales no pueden continuar más allá de
la misma. En un sentido fundamental una singularidad representa, de acuerdo con este punto
de vista, el límite exterior del universo actual. En ella, la materia puede entrar o salir del mundo
físico y de ella pueden emanar influencias que están absolutamente fuera de la capacidad de
predicción de la física…”.
Según la concepción actual, luego de la Gran Explosión se generó una colosal
expansión del universo. El mismo, al cabo de tan sólo unas quintillonésimas de segundo de
iniciarse, duplicó su tamaño unas 100 octillones de veces (10 a la 50 veces) para luego
comenzar su expansión normal a un ritmo decreciente, tal cual observamos hoy en día. Ese
minúsculo período de tiempo se denomina “Era de Universo Inflacionario”.
Posteriormente, tal cual como un gas que se dilata (la analogía es válida muy útil en
cosmología) el universo se fue enfriando desde temperaturas altísimas de centenares de miles
de trillones de grados que rigieron en sus primeros instantes hacia los escasos 270 grados
centígrados bajo cero (3 Kelvin) que posee la radiación de fondo actualmente.
En dicho enfriamiento, se fueron produciendo lo que se conoce como “rupturas de
simetría” y fueron apareciendo sucesivamente las 4 fuerzas actualmente diferenciadas por la
baja temperatura que dominan la naturaleza: gravedad, fuerte débil y electromagnética. Esa
diferencia surgió en los primeros tres minutos de existencia. Simultáneamente aparecieron las
partículas portadoras de dichas fuerzas y las posteriormente originaron los átomos básicos de
hidrógeno y de helio. Luego estos últimos, por colapsos gravitatorios se irían agrupando
formando las masas de las protogalaxias (quizá favorecidas por la posible existencia de una
especie de “fallas en la estructura del espacio” denominadas “cuerdas”) finalmente, dentro de
estas mismas, la formación de las estrellas y planetas. Posteriormente, las sucesivas
generaciones de estrellas que se fueron formando consumiendo, arrojaron como productos de
las combustiones sucesivas en sus “calderas internas” los elementos más pesados
actualmente conocidos. Esos mismos a la masa primigenia de nuestro Sistema Solar a través
de las explosiones catastróficas de supernovas (estrellas de gran masa que llegan al final de la
existencia). De manera tal que para llegar al punto en que el Cosmos tuviera disponible el
material necesario para construir formas vivientes (carbono, oxígeno, fósforo, silicio, etc.)
debieron pasar en el Universo aproximadamente 10.000 millones de años. En el caso de la
Tierra, además se necesitaron otros 3.000 millones de años para que la vida evolucionara
desde simples células hasta llegar a un ser viviente racional como es el hombre.
Y todo eso ocurrió porque tuvimos la suerte de que el Sol es una estrella de tamaño
mediocre. Decimos esto porque cuanto más masiva es una estrella mucho menos tiempo
existe. A grosso modo, una estrella de gran masa no supera con suerte los 500 millones de
años de existencia. Una estrella como el Sol, puede alcanzar los 10.000 millones de años antes
de desaparecer como tal (el Sol lleva ya casi 6.000 millones de años según cálculos teóricos).
A todo esto debemos agregar que la Tierra se encuentra a una distancia ideal del sol
(casi 150 millones de kms). Unos millones de kilómetros más cerca o más lejos, como Venus o
Marte y nos achicharraríamos o nos congelaríamos. Además tiene la masa justa, un poco más
y la gravedad nos haría muy pesados y lentos y la presión de la atmósfera nos aplastaría;
menos masa y prácticamente no tendríamos atmósfera o sería muy tenue.
Después de este sinóptico relato podemos ir sacando conclusiones: alrededor de
cualquier planeta de cualquier estrella no se puede formar vida, y menos vida inteligente. Se
necesitan muchos requisitos reunidos y balanceados perfectamente para que ocurra: una
estrella longeva; un planeta situado a la distancia que sea necesaria para mantener atmósfera
y temperatura equilibrada y que tenga el volumen adecuado; a explosión de supernovas ni muy
lejanas ni muy cercanas como para que se den los elementos pesados necesarios para la
posterior formación de vida y que además esos elementos se agreguen en los primeros
momentos formación de tal sistema planetario; finalmente, el agregado de miles de millones de
años para que la evolución (o lo que sea) de origen a la vida y por último a la vida inteligente.
Todo ello ocurrió en unos 15.000 millones de años, que es la edad promedio aceptada para el
Cosmos.
De esto último surge de inmediato una conclusión: con tal panorama planteado por la
cosmología basada en los estudios y experimentos de la Astrofísica, la Física de partículas,
etc., no debe ser un fenómeno abundante la vida inteligente en el Universo (por la sencilla
enumeración de los factores anteriormente explicados) y si la hay no debe estar demasiado
adelantada con respecto a nosotros, por la simple razón de que no ha pasado el suficiente
tiempo para que ello ocurra.
No obstante, esto último podría no ser tan exacto porque así como existen especies
animales más inteligentes que otras, podrían darse civilizaciones en lejanos planetas de otros
sistemas que favorecidos por mejores condiciones que las nuestras hayan evolucionado más
rápidamente.
Algunos cosmólogos afirman que el universo actual observable podría alcanzar a los
26.000 millones de años luz de diámetro, tomando en cuenta el tiempo transcurrido desde su
surgimiento, su período inflacionario y la velocidad de las ondas electromagnéticas que
conforman el “frente de onda” de dicha explosión. La luz es una onda electromagnética y como
todas ellas se desplazan a una velocidad de 299.792,458 km por segundo en el vacío (las
ondas de radio, microondas, infrarrojas, ultravioletas, lumínicas, de rayos x, y gamma son todas
electromagnéticas) desplazándose a unos 9,5 billones de km por año. Esa longitud recorrida es
lo que se denomina año luz. Cuando decimos que la estrella Alfa del Centauro está a 4,2 años
luz, estamos queriendo decir que está a una distancia equivalente a la que recorre la luz en 4,2
años ( es decir, aproximadamente 4,2 por 9,5 billones de km).
De manera que el universo observable poseería un diámetro, actualmente, de unos
245.000 trillones de km.
Para que se nos haga algo más comprensible tamaña cifra, pensemos que a velocidad
de la luz necesitaríamos 26.000 millones de años para recorrerla (casi el doble de lo que lleva
el existencia del Cosmos) y que un imaginario caminante ( que se desplaza al ritmo de una
compañía de infantería, a marcha forzada, recorriendo 70 kms diarios) necesitaría 9.650
trillones de años para recorrer una longitud similar, o sea unas 643 millones de veces la edad
del universo.
Utilicemos ahora el mismo esquema de cálculo experimentado con nuestro “caminante
imaginario” para ir a lugares muchísimo más cercanos y enfrentarnos con la dureza de las
cifras: a la Luna (a 1,26 segundos de viaje a la velocidad de la luz) necesitaría 14,8 años; al Sol
(a 8,32 minutos) emplearía 5.860 años; a Plutón 211.350 años; a Alfa del Centauro (a 4,2 años
luz) 1,554 millones de años, a la Galaxia de Andrómeda ( a unos 2,5 millones de años luz)
23,53 trillones de años…
Podríamos seguir agotándonos así en esfuerzos increíbles de imaginación para
concebir la grandiosidad de semejante universo asimilar la dificultad de viaje tales distancias
por las magnitudes temporales implicadas.
Con esta visión general, podemos ya considerar el tema de nuestro trabajo.
CAPITULO II
La Relatividad y los OVNI
-
“Cogito ergo sum”
Pienso, luego existo –
Descartes.
Reiteradas veces han dicho que los “platos voladores” han de moverse a velocidades
mayores o iguales que la de la luz para poder salvar las inimaginables distancias que
explicábamos en el capítulo anterior. Ahora bien, veamos este argumento bajo la óptica de la
Teoría de la Relatividad, de la cual la comunidad científica no alberga dudas y cuyas
predicciones teóricas se han venido cumpliendo unas tras otra, desde que fuera anunciada.
Esta teoría afirma que la máxima velocidad que algún objeto pudiera lograr, jamás
alcanzará ni sobrepasará a la de la luz. Si así fuera, los sucesos se superpondrían, de modo
que los efectos serían anteriores a las causas y todo el universo se presentaría como algo
ininteligible al casual observador del supuesto objeto así acelerado.
Concretamente hablando, la información de un suceso se transmite por medio de
ondas electromagnéticas. Por ejemplo, al Sol lo vemos porque las ondas de su luz impresionan
nuestras retinas tras viajar durante 8 minutos a través de los 150 millones de km que nos
separan de él. Supongamos ahora que visualizáramos a un sujeto quien súbitamente desde su
posición estática comenzara a moverse a mayor velocidad que la de la luz.
En tal caso, lo percibiríamos antes que a su propia imagen inicial. Además, en cada
punto de su trayectoria, generaría nuevas imágenes que irían llegando con anterioridad a las
primeras, originando una parafernalia de interferencias y veríamos al suceso descripto en
forma inversa, y, en síntesis, un caos total. Como de hecho esto no ocurre en todo el Cosmos,
se deduce que no hay nada que se desplace a mayor velocidad que las ondas
electromagnéticas como la luz.
Algún esperanzado podrá alegar: “pues bien, no podremos superar tal velocidad, pero
al menos podríamos alcanzarla, lo cual es más que suficiente para viajar a las estrellas más
cercanas”.
Pero no olvidemos que la Relatividad de Einstein ha impuesto severas condiciones a
los móviles en la naturaleza. Si un observador externo viera a una nave acelerando
progresivamente hasta alcanzar la velocidad de las ondas electromagnéticas, encontraría que
la misma iría contrayendo su longitud relativa en la dirección del movimiento hasta hacerse
cero, e iría aumentando su masa relativa exponencialmente hasta hacerse infinita. Al llegar a
ese punto observaría que el Universo colapsaría en la vorágine gravitatoria del móvil y
desaparecería en ésta.
Como de hecho no detectamos que el Cosmos colapse gravitatoriamente podemos
concluir que no hay viajeros que se estén desplazando a estas velocidades.
No nos olvidemos de las poderosísimas radiaciones que recibiría el relativista o el
hecho de que cualquier partícula de polvo a esas velocidades se convertiría en un devastador
proyectil contra la nave.
Aparte, el consumo de energía aumentaría subiendo en forma exponencial cada
km/seg. Que acelerara el móvil.
CAPITULO III
La alta “maniobrabilidad de los OVNI” que denuncian los observadores
“Miramos pero no vemos”
ANONIMO
Las ideas propuestas en la sección anterior ilustran elocuentemente sobre la
imposibilidad de desarrollar velocidades lumínicas y, menos aún, superlumínicas. No obstante,
no se descarta que hipotéticas civilizaciones muy desarrolladas con los medios tecnológicos de
hibernación que superen las grandiosas escalas como para justificar semejantes aventuras
estelares. Pues bien, las naves espaciales terrestres alcanzan los 30 km/seg. (108.000
km/hora) actualmente. Supongamos una nave extraterrestre que desarrolle el 10% de la
velocidad de la luz o sea 3.000 km/seg. (10.800.000 kms/hora) empleará 419 años para llegar
desde Alfa del Centauro; desde el otro extremo de la galaxia (a 140.000 años luz de distancia)
necesitaría unos 14 millones de años, desde la galaxia de Andrómeda (a 2,5 millones de años
luz) emplearía 255 millones de años, etc.
Es evidente que quien emprendiese tales viajes tendría muy en claro que mismos
serían sin retorno, porque, ¿qué sentido tendría para un extraterrestre de Andrómeda regresar
al hogar, por ejemplo, unos 510 millones años después?
Por lo tanto, ¿qué significado tendría que un “platillo volador” se lanza en tamaña
travesía para llegar a un campo de alfafa, dejar un sector circular de terreno convenientemente
quemado y partir luego raudamente para que sólo algún testigo casual o algún periodista
ocasional informe sobre su aparición? Si UD. Fuera extraterrestre, ¿haría semejante
payasada?
Todavía no hemos tomado en cuenta el hecho de que las redes satelitales de las
grandes potencias y de las superpotencias tienen control sobre todo lo que se mueve tierra.
Ningún objeto volador que no identifique logra sobrevivir mucho tiempo sin ser
derribado. Recuerdo el caso del avión surcoreano, que en el año 1983 sobrevoló territorio
soviético sin identificarse y fue derribado con 365 pasajeros a bordo, sin ningún tipo de
contemplaciones. Si esto se hace con un avión de pasajeros, por más que haya sido utilizado
para espionaje, ¿se imagina lo que haría con un OVNI que podría ser considerado como un
misil intercontinental en vuelo de ataque?
Alguno podría decir que “ellos” pueden eludir los radares terrestres, como hizo el joven
alemán que en 1987 con una avioneta aterrizó en la Plaza Roja de Moscú, eludiendo a toda la
defensa soviética (excelente lección para todas las fuerzas armadas del globo), sin embargo,
eso es posible sólo volando a muy baja altura, contando con la insignificancia de una avioneta
y la ineptitud de la conducción militar (que dicho sea de paso, fue destituida de inmediato en la
URSS). En materia de “sorpresas militares” todo es posible, pero de ahí a que la experiencia
sea fácil de repetir en otra oportunidad hay un enorme paso.
Una supuesta nave extraterrestre proveniente del espacio exterior que ingresa en la
atmósfera desde gran altura, debe atravesar toda la red de satélites y radares de control militar.
No es el mismo caso, y aunque lo pueda lograr una vez, no les será fácil repetirlo sin que en
algún momento se desate el estado de alarma, tanto para el país cuyo espacio aéreo es
violado como para sus potencias competidoras, que por sus propias redes de espionaje se
enterarían de lo ocurrido. No seamos inocentes, no es tan fácil trasladarse por los espacios
aéreos terrestres tan impunemente.
¿Recuerda la Guerra del Atlántico Sur (léase Malvinas), en la cual la Flota Argentina no
pudo moverse por temor a los submarinos nucleares dirigidos por el control satelital?. Ahora
bien, ¿todavía cree que un OVNI puede ingresar en la atmósfera, moverse en los cielos
terrestres, aterrizar, quemar pasto, “posar” para algún “testigo” y luego irse como si nada
hubiera pasado?
Ante estos razonamientos hay mucha gente que alega que pueden volar sin ser
detectados por la alta maniobrabilidad que despliegan los OVNI, al punto que pueden quebrar
las leyes de la física, tales como el elementalísimo Principio de Inercia. No nos cabe pensar
otra cosa sino que esta gente ha sido burlada en su buena fe por desconocimiento. Se les ha
hecho creer que un móvil puede desplazarse a grandes velocidades, frenar instantáneamente
y, por ejemplo, virar a 90 grados y escapar raudamente en la nueva dirección. Estos
argumentos son sumamente ridículos. Nada hay en el universo que viole las leyes de la Física;
ni siquiera las galaxias con todo su poderío, pueden escapar a sus inexorables dictados.
Ante lo anterior no faltará quien asevere: ¿cómo explicar los sucesos OVNI que,
efectivamente, ante la visual del observador parecen realizar trayectorias como la descripta?.
La respuesta es clara. Se reduce a un problema de Geometría Proyectiva. Todo depende del
plano en el cual estemos situados como observadores. Por ejemplo, la trayectoria de un objeto
que efectúa un desplazamiento circular de gran extensión, visto desde arriba, será para el
observador situado en el plano de la trayectoria y fuera de ella, una trayectoria en línea recta.
Tal recta la verá descripta por un móvil luminoso que parecerá ir y venir, deteniéndose
instantáneamente en cada extremo (violando aparentemente el Principio de Inercia que dice
que cualquier objeto mantendrá su estado de reposo o de movimiento rectilíneo uniforme
indefinidamente a menos que actúe sobre él una fuerza que lo modifique). Tal como el ejemplo
anterior, podemos imaginar multitud de variantes sobre puntos de visualización de un objeto en
movimiento.
Con esto basta para sepultar estas descabelladas sandeces que tantos aventureros
difunden confundiendo al público esperanzado y bien intencionado.
CAPITULO IV
Otras posibilidades
“De lo sublime a lo ridículo
hay un solo paso”.
ANONIMO
1. LA TELETRANSPORTACIÓN
No faltarán aquellos, pletóricos de imaginación, deseosos de hacer viables tales
travesías, eludiendo las magnitudes espacio temporales en juego argumentando que alguna
civilización podría haber desarrollado la técnica de teletransportación. Idea explorada muchas
veces por diversos escritores de Ciencia Ficción, quienes con esta suposición creen que los
individuos teletransportados sortearían distancias gigantescas instantáneamente. Ahora bien,
un ser que es desmaterializado y luego materializado nuevamente, de todas maneras queda
sujeto a las restricciones de la Realidad y no podría desplazarse a mayor velocidad que la de la
luz. De manera que la suposición de “instantaneidad” del movimiento queda automáticamente
descartada. Por otra parte, hay que tomar en cuenta terrible perspectiva de que los
componentes cuánticos del rayo energético del objeto desmaterializado interactuarán con los
del espacio interestelar. Surge pues la pregunta ineludible: ¿cómo reconstruir el cuerpo original
una vez desperdigado en billones de átomos por el camino?
2. VIAJES DIMENSIONALES
Este es un lugar común para las seudociencias del esoterismo y para la Ciencia
Ficción. Muchos suponen que los extraterrestres atraviesan el espacio interestelar a través de
otras dimensiones o bien por medio de los tan mentados Agujeros Negros.
En realidad estas son ideas tan supinas y descabelladas como las anteriores.
Provienen de la mala interpretación que todo tipo de aventureros han hecho de actualísimas
teorías.
Existen varias en la que los físicos postulan la existencia de más dimensiones físicas
que las tres espaciales conocidas (que el vulgo denomina “ancho”, “largo” y “espesor”). A las
mismas no hay que entenderlas como los denominados “planos astrales” de las ciencias
ocultas, que son supuestos como “mundos paralelos” al nuestro, sino como dimensiones
perpendiculares unas con otras (se “intersecan”, no son paralelas). Esto quiere decir que no
hay posibilidad de que se den uno o varios universos superpuestos.
Cabe aclarar que estas teorías son modelos matemáticos, desarrollados en la Física
Teórica, para intentar unificar las fuerzas de la naturaleza (Gravedad, Electromagnetismo,
Nuclear Fuerte y Nuclear Débil) en un solo marco descriptivo denominado TGU (teorías de
Gran Unificación).
Una de estas teorías considera la existencia de 10 dimensiones espaciales de la
siguiente manera: supone que cada punto de las 3 dimensiones ya conocidas, en realidad se
trataría de una pequeñísima esfera (técnicamente una hiperesfera) de una septillonésima de
centímetro de diámetro, en la cual se encontrarían arrolladas las 7 dimensiones faltantes. No
nos sorprendamos por el uso del término “arrolladas”, ya que se sabe desde Einstein que el
espacio es comprensible y elástico como una sustancia (algunos piensan que efectivamente lo
es y que su estructura se manifestaría a longitudes plankianas del orden de las centenas de
septillonésimas de cm. Las cuales sólo se podrían observar con energías enormemente
elevadas, similares a las que predominaron en los primeros momentos del Big Bang).
Dicho lo anterior, ¿usted cree que algo tan grande como una nave espacial puede
hacerse tan pequeño como la septillonésima parte de un centímetro, para así adentrarse en
estas otras dimensiones y luego volver a su tamaño original?. Aceptemos que usted, en un
franco alarde de audaces fantasías lo crea así. De todas maneras no lograría avanzar más que
longitudes microscópicas en el espacio y aquí estamos hablando de viajar a través de
distancias inmensas.
3. LOS AGUJEROS NEGROS COMO “TUNELES COSMICOS”: OTRA FANTASÍA.
Los agujeros negros son la última etapa de la evolución de una estrella de gran masa que ha
consumido su combustible nuclear y que tras estallar como supernova colapsa
gravitatoriamente por efecto de su propia materia.
Se los denomina pintorescamente como “Agujeros” en razón de poderosísimos campos
gravitatorios que generan intensas distorsiones del espacio-tiempo que acentúan la curvatura
del mismo y se adjetivan “Negros” por cuanto en los mencionados campos, las llamadas
“velocidades de escape” de los mismos se hacen superiores a las de las ondas
electromagnéticas y, por lo tanto, no hay radiación que pueda escapar de ellos, haciéndolos
indetectables por los métodos convencionales. Aunque esto último no es estrictamente cierto,
puesto que el físico y cosmólogo Stephen hawking demostró que podría concebirse un
mecanismo de radiación (hoy llamado Radiación de Hawking en su honor) basado en el “efecto
túnel” derivado del Principio de Incertidumbre de Heissemberg y de la Mecánica Cuántica. Tal
radiación consistiría en la creación de pares “Partícula-Antipartícula” que poseen una existencia
efímera (permitida por el Principio de Heissemberg). Antes de desaparecer, una de las
partículas sería absorbida por el Agujero y la otra interactuaría con las otras del medio cercano
al horizonte de sucesos (el límite de cognoscibilidad del Agujero negro). De modo que
actualmente se considera que los Agujeros Negros “ya no son tan negros”.
Diversos soñadores han aseverado en el campo de la neta especulación serían los túneles de
acceso a regiones sumamente lejanas del espacio o, incluso, a otros universos. Esta idea es
más esquizofrénica que las anteriores, puesto que no existe partícula o cuanto (quantum)
energético que pueda escapar a la voracidad destructiva de la compresión gravitatoria. La
hipotética nave que se adentrase en un Agujero Negro jamás volvería a salir de él, debido a las
poderosísimas fuerzas atractivas.
Además, dadas las distorsiones espaciotemporales originadas por un campo gravitatorio, lo
que para el tripulante sería adentrarse en infinitésimas de segundos, para un observador
externo sería toda una eternidad. Más claramente, al sobrepasar el límite de lo cognoscible, el
“Horizonte de Sucesos”, jamás podrá regresar al mismo… y lo que se trata aquí es de
encontrar metas para viajar en el Cosmos, no desaparecer del mismo.
Finalmente queda otro demoledor concepto por desarrollar.
CAPITULO V
El descubrimiento de Hubble. La expansión del Universo
En la década 1920 algunos investigadores lograron establecer que nuestro sistema de
estrellas (la Vía Láctea) no abarcaba a todas las estrellas del Cosmos. Se descubrió que se
trataba de un sistema aislado al que se denominó galaxia y que no era la única que existía,
sino que habría miles de millones de ellas en cualquier dirección a la que la vista se dirigiera.
Más tarde, Hubble, estudiando el “corrimiento hacia el rojo” de las ondas
electromagnéticas sobre los espectros luminosos, llegó a la increíble conclusión de que el
universo está en expresión.
En efecto se dedujo, si bien todavía no existen demostraciones contundentes al
respecto – y hay algunos casos insignificantes que parecerían indicar lo contrario – que es un
hecho que las galaxias se alejan unas de otras. Pero lo más espectacular es que lo que en
realidad se expande es el espacio comprendido entre ellas; se estira como un elástico. De
manera que al distancia de separación se hace a cada segundo más y más grande.
A todo esto, hay que agregar que las imágenes que vemos de las galaxias en verdad
son visiones de las mismas tal cual eran hace millones de años, puesto que la luz que nos
permite verlas debió atravesar billones de kilómetros antes de llegar hasta nosotros. En
definitiva, el supuesto viajero que viniera de alguna de ellas debería enfrentarse a la
perspectiva de recorrer longitudes cada vez mayores (por efecto de la expansión) en busca de
un objetivo que quizás al llegar ya no exista.
CAPITULO VI
¿Hay vida en el Sistema Planetario Solar?
Seremos muy breves en este punto. El 14 de agosto de 1989 la sonda norteamericana
Voyager II ha dado alcance al planeta Urano, tras recorrer durante años las profundidades del
espacio interplanetario, pasando por Júpiter y Saturno, no encontró señal alguna de vida
inteligente, ni siquiera de vida.
Lo mismo vale para las Misiones Marineer y Viking a Marte o las Pioneer/Mariner a
Mercurio y Venus (amén de los aterrizajes en Venus de las Venera soviéticas). Es más, la
visión que nos han dado de todos estos planetas y satélites con sus altas y muy bajas
temperaturas y sus irrespirables atmósferas a veces tenues y otras muy densas, nos delinean
un panorama desesperante y nos llevan a la inexorable conclusión de que la Tierra es el único
lugar hospitalario en el Sistema Solar.
EPILOGO
Perspectivas
A lo largo del ensayo hemos visto que todas las especulaciones que oímos a diario
sobre avistamientos de “platillos voladores”, están basados en ideas absurdas que no tienen el
mayor asidero en la realidad física. Esto no implica que alguna remota civilización no haya
decidido emprender un viaje de largo aliento por el espacio interestelar (que no necesariamente
tiene que ser dirigido hacia nosotros). Pero vuelve a surgir la pregunta: ¿tiene sentido ejecutar
tal empresa para tan sólo quemar pasto y sorprender a algún testigo para luego partir sin dejar
más rastros?.
¿No será hora de buscar explicaciones lógicas y no dejarnos embaucar más tantos
embusteros y encuadrar al fenómeno OVNI dentro de un marco más racional?
¿No será el momento de pensar que el día en que una civilización se decida a surcar,
ya no en el espacio intergaláctico, sino en el interestelar, lo hará con un fin concreto de
colonización, de intercambio o de conquista, pero no para llenar páginas revistas poco serias,
repletas de sandeces?
Tras este breve análisis del tema, solamente nos queda la esperanza de que algo
“milagroso” y fortuito nos coloque en comunicación directa con alguna comunidad más allá de
nuestro sistema.
No obstante, aunque logremos captar señales que nos demostraran la existencia de
civilizaciones extraterrestres, ¿de qué nos serviría?. Un simple mensaje de ida y vuelta
necesitaría quizás de miles o millones de años para ser completado.
Antes tales perspectivas, nuestra soledad se agiganta y nos lleva inevitablemente a
una necesaria introspección, para buscar una solución en nosotros mismos, sin esperar la
compañía de “seres superiores que vienen la iluminarnos y a salvarnos” y que hasta el
momento sólo son producto de la imaginación de soñadores o quizá del trabajo organizado de
grupos de poder con el fin de crear una mentalidad general apta para la dominación posterior.
Algo así como lo que les ocurrió a los Aztecas, Mayas e Incas, que esperaban el regreso de un
Dios Blanco que viniera a “salvarlos y ayudarlos”, y que no fue más que un grupo de
conquistadores que supieron aprovechar esa mentalidad para aplastar, con escasas fuerzas,
poderosos imperios.
Quizá los servicios de inteligencia nacionales e internacionales que investigan estas
sectas de “iluminados” que impulsan toda la maquinaria propagandística tengan mucho que
decir…
INSTITUCIONES QUE HAN CONTRIBUIDO CON SU APOYO, RECONOCIMIENTO,
FELICITACIONES Y DISTINCIONES A LA TAREA DEL OAM
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Jet Propulsion Laboratory – NASA (USA)
Agencia Espacial Europea
Instituto de Ciencias Aeronáuticas y Espaciales de Japón
Unión Astronómica Internacional
Unión Astronómica de Sabadell (España)
Asociación Astronómica del Pacífico (USA)
Asociación de Observadores Lunares y Planetarios (USA)
Sociedad Planetaria (Carl Sagan – USA)
Sociedad Americana de Meteoros (AMS – USA)
Centro para el Estudio de Meteoros de la Universidad de Arizona (USA)
Secretaría de Educación de la Municipalidad de la Cdad. de Buenos Aires
Dirección General de Parques y Paseos (MCBA)
Embajada de la República de Bolivia
Municipalidad de Mar del Plata
Casa de la Provincia de Chubut
Casa de la Provincia de Santiago del Estero
Casa de la Provincia de Salta
Casa de la Provincia de la Rioja
Casa de la Provincia de Catamarca
Agencia TELAM
Honorable Concejo Deliberante de la Cdad. de Buenos Aires
Canal 9
Revista Muy Interesante
Senado de la Nación
Ministerio de Obras y Servicios Públicos
Diario Popular
Diario Clarín
PERSONAS QUE HAN CONTRIBUIDO CON SU APOYO AL DESENVOLVIMIENTO DE LAS
TAREAS DEL OBSERVATORIO ASTRONÓMICO MOVIL
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Sr. Senador Nacional Ricardo Laferrere
Sr. Derek Mac Nally (Secretario General de la Unión Astronómica Internacional)
Sr. Angel Rey (Buenas Noches-Buenos Días, Canal 9)
Lic. Marta Scaravaglione (Directora de la Secretaría de Educación de la Municipalidad
de la Cdad. de Buenos Aires)
Arq. Julio Kats (Director de la Dirección General de Parques y Paseos)
Dr. Tomás Bres (Concejal del Honorable Concejo Deliberante de la Cdad. de Buenos
Aires)
Lic. César Almonacid
Sr. Juan Carlos Zabalgoitia
Sr. Jorge Pailhe (Agencia TELAM)
Sta. Adriana Distéfano (traductora de inglés)
Sta. Ana Flores (traductora de inglés)
Sra. María Patricia Bondonno (traductora de francés).
INDICE
Introducción………………………………………………………………………………………1
PRIMERA PARTE
Cap. I: Inicios del Fenómeno……………………………………………………………………7
Cap. II: Las herramientas para la investigación………………………………………………10
Cap. III: Confusiones usuales con OVNIs……………………………………………………..12
Cap. IV: Los iluminados de siempre……………………………………………………………16
SEGUNDA PARTE
Cap. I: El Universo………………………………………………………………………………...19
Cap. II: La Relatividad y los OVNIs………………………………………………………………23
Cap. III: Alta maniobrabilidad……………………………………………………………………..25
Cap. IV: Otras posibilidades……………………………………………………………………….27
Cap. V: Hubble y la expansión del Universo…………………………………………………….30
Cap. VI: ¿Hay vida en el Sistema Solar?..............................................................................31
EPILOGO: Perspectivas……………………………………………………………………………35
CONTRATAPA
Alejandro Vega Ossorio, argentino, fundador y director del Observatorio Astronómico
Móvil (OAM), nos brinda en este libro esclarecedoras revelaciones del controvertido tema de
los OVNI a la luz de la ciencia. En una sociedad tan bombardeada desde todos los medios de
difusión por el tema de los “platillos voladores”, Vega toma el guante del desafío y sale a la
arena de la batalla para combatir el oscurantismo y la superstición que crean las llamadas
“seudociencias”.
Esgrime para ello sus vastos conocimientos de Astronomía, Astrofísica y Cosmología, y
se convierte de esta manera en el primer representante ante el gran pública de un gran sector
de la población que, mayoritariamente compuesto por hombres de ciencia, no ven en los
OVNIs más que el mal manejo de informaciones de otras, no menos malas, interpretaciones de
fenómenos naturales, astronómicos y meteorológicos. De una manera amena y sencilla,
Ossorio expone al lector temas tan complicados para el neófito como ser el Universo, la
Relatividad, la Teletransportación, los Viajes Interdimensionales, los Agujeros Negros, la
Expansión del Universo y muchos apasionantes temas más, que junto a claros razonamientos
y a genuinas y originales deducciones complementadas con informaciones fidedignas, se
conjugan en notables conclusiones. En fin, un libro para leer detenidamente, pensar, compartir
y regalar.
ING. JOSÉ ANTONIO LUZURRAGA ELIGARRETA
Este libro se terminó de imprimir en los Talleres Gráficos del OAM, en el mes de agosto de
1990. Tirada: 10.000 ejemplares. 4ª Edición. © 1986 by OAM. Prohibida su reproducción total o
parcial, por cualquier medio o sistema. Hacerlo sin permiso del director del OAM implica
someterse a los códigos judiciales.
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