Cuando se acabe con la violencia de género, lo demás llegará

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8 SOCIEDAD GIPUZKOA
Noticias de Gipuzkoa Miércoles, 30 de julio de 2008
N E K A N E A LT Z E L A I
REPRESENTANTE PARLAMENTARIA EN EMAKUNDE
“Cuando se acabe con
la violencia de género,
lo demás llegará”
La parlamentaria de EA
Nekane Altzelai hace un descanso en sus vacaciones para
disertar sobre la igualdad
entre hombres y mujeres, un
tema que, como representante parlamentaria en la dirección de Emakunde e integrante de la comisión Mujer y
Juventud, conoce de cerca
ANA ÚRSULA SOTO
DONOSTIA. Invitada por este perió-
dico para proseguir con el debate
abierto por el especial Mujer de
hace una semana, Altzelai recalca
que la violencia de género es el
principal problema que hay que
erradicar en la lucha por la igualdad.
Cada vez hay más entes institucionales que llevan el apellido de
Igualdad o Mujer. ¿Esta preocupación tiene su reflejo en la sociedad?
Surgen por necesidad, porque, pese
a la existencia de leyes que obligan
a que exista la igualdad entre hombres y mujeres en derechos y oportunidades, la realidad es totalmente diferente y en la vida diaria se
evidencian las desigualdades. La
más destacable es el maltrato.
¿Están teniendo estas políticas
efectos importantes en la sociedad?
Emakunde relativamente nueva
(noviembre de 2007), pero que
resalta la importancia de que los
hombres lideren también esta
lucha. ¿Con qué objetivo?
Una sociedad equitativa beneficia
tanto al hombre como a la mujer.
En la lucha por una sociedad más
justa también se debe implicar al
hombre. Cuantos más se sumen,
más fácil será también nuestro trabajo.
¿Las nuevas generaciones de
mujeres se han desentendido de
la lucha emprendida hace más de
20 años por sus antecesoras?
Tengo mis dudas. En el ámbito de
la mujer, pero también en otros,
decimos que los jóvenes no se
implican tanto en las reivindicaciones sociales. En el caso que nos
atañe, esperaría a ver qué hacen
dentro de unos años estas generaciones, porque si las cosas siguen
como hasta ahora... A mí más me
preocupa que los chicos de hoy en
día se habitúen o consideren normal tratar a una mujer como si fuera algo de rango inferior.
Quizá el caso más extremo que
hemos vivido en este sentido sea
el de Nagore Laffage.
Eso es. Pero también es preocupante que se normalicen cosas tan
nimias como que los niños sigan
diciendo que las niñas no pueden
jugar al fútbol.
¿Falla entonces el mensaje o no
llega a quien tiene que llegar?
Se están dando pasos importantes.
Por ejemplo, hace años sería
impensable que hubiera un grupo
de hombres que reivindicara el
derecho de las mujeres y hoy en día
existe, ahí está Gizonduz (el primer
programa de igualdad para hombres de todo el Estado). Sin embargo, todavía hay unos márgenes de
injusticias que hay que superar.
Son, entre comillas, costumbres
muy arraigadas que cuesta suprimir. No es tanto que no llegue el
mensaje, sino que todavía hay que
seguir trabajando y no callar ante
las injusticias.
Gizonduz es una iniciativa de
Sufrir directamente discrimina-
En su experiencia profesional en
el ámbito político y social, ¿se ha
encontrado con dificultades derivadas de su condición de género?
Nekane Altzelai posa, ayer, en la sede de EA en Donostia. FOTO: RUBEN PLAZA
ción no, pero a veces he sentido,
como otras compañeras de otros
partidos, que implícitamente nos
hemos visto obligadas a demostrar
más o a tener que trabajar más
para conseguir ese reconocimiento que un compañero nuestro logra
más fácilmente. Cuando reivindicamos la igualdad de género, se tergiversa el debate intencionadamente, como suele ocurrir con las
cuotas. Y ahí tienes que demostrar
que no estás en un puesto por cumplir una cuota, sino porque real-
SUS FRASES
“En la lucha por
una sociedad más
justa se debe implicar
también al hombre”
“A veces se tergiversa
el debate de la igualdad
de forma intencionada,
como con las cuotas”
mente vales. Las cuotas son necesarias porque, si no, nuestra presencia sería menor.
¿Cuál es el principal reto que debe
afrontar la mujer hoy en día?
Acabar con la violencia de género,
porque atacar a una mujer va en
contra de los derechos humanos,
no tiene justificación y no puede
tener amparo social. Superado eso
y cuando se consiga que los hombres consideren a la mujer como
un igual, todo lo demás vendrá
detrás.
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