distribucion geográfica m los medicamentos simples

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SEMANARIO FARMACÉUTICO
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DISTRIBUCION GEOGRÁFICA M LOS MEDICAMENTOS SIMPLES
POR
Is/L.
O-. ^Plan.cli.on.
(Continuación)
COMUNICACIÓN Á LA SOCIEDAD DE FARMACIA
III.—Región del desierto
La región del desierto está de tal modo ligada á la de las estepas, que es muy dil'ícil separar una de otra: la sola diferencia que
hay entre ellas, es que una de éstas se halla situada en altitudes r e lativamente elevadas, con alternancia de estaciones y é p o c a s regulares de lluvias m á s ó menos abundantes, en tanto que estos fenómenos
son puramente accidentales y, en suma, muy raros en la otra zona.
Más muchas circunstancias locales reducen la región de las estepas,
en extensiones considerables, á un estado muy parecido al de los
verdaderos desiertos.
El tipo de la región que nos ocupa es el Sahara; se extiende,
como es fácil de ver en los mapas, desde los estribos del Atlas en
Marruecos, Alger y T ú n e z , hasta los limites del S u d á n ; m á s al Este
llega hasta el M e d i t e r r á n e o , abarcando la Cirenaica, que forma como
un islote m e d i t e r r á n e o en medio de las arenas y se extiende hasta el
Mar Rojo á t r a v é s del Egipto.
Los antiguos conocieron bien esta curiosa comarca; Strabon la
comparaba con justo motivo á una piel de pantera, cuyo centro es la
vasta extensión de las arenas amarillas y las manchas, verdes
oasis. Los egipcios de los tiempos remotos, los á r a b e s , desde su conquista del A f r i c a , la han recorrido con sus caravanas.
Los b o t á n i c o s desde hace mucho tiempo la han caracterizado. E l
Egipto y la Arabia fueron explorados por P r ó s p e r o A l p i n o , Forskal,
Hasselquist, O l i v i e r y Delile, b o t á n i c o de la e x p e d i c i ó n de B o n a parte; y en nuestros días los exploradores de Alger, Cosson, M a r tius, Doumet-Adanson y Kralick, han extendido sus investigaciones
á estos curiosos p a í s e s .
Es indispensable no creer, en efecto, que el desierto se halla
completamente desprovisto de v e g e t a c i ó n ; á veces una tempestad se
desencadena con violencia en aquel punto; un terreno bajo, un
oued (valle), sufre una i n u n d a c i ó n pasajera; tres dias d e s p u é s , un
verde prado aparece y puede servir de pasto á las bestias de los i n d í g e n a s ; pero fuera de esta v e g e t a c i ó n accidental, hay plantas que
vegetan normalmente en los espacios á r i d o s .
Los viajeros distinguen tres formas del desierto; los límites d e l
ABRIL 30 DE 1893.—AÑO XXL—NÚM. 18
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Í46
SEMANARIO
t?AkMACEUtlCÓ
Sahara, en el que el sulfato de cal ha recubierto la arena subyacente y forma superficies blancas; los oueds ó valles de erosión, en la
proximidad de las m o n t a ñ a s de Marruecos y de Alger, son algunas
veces, por tiempo limitado, verdaderos lechos de corrientes, y, por
último, la grande planicie de arena, con sus dunas, que dan ¡dea de
un mar embravecido s ú b i t a m e n t e , siendo los granos del suelo perpetuamente juguete de los vientos, sobre todo del Nordeste que allí
domina.
A cierta profundidad de estos terrenos, áridos en la superficie,
existen capas de agua que no se sospechan nunca. Las lluvias, el
agua' procedente de la fusión de las nieves en los picos de las m o n t a ñ a s a l i m é n t a n l a s , filtrándose á t r a v é s de la arena, c o l o c á n d o s e al
abrigo d é l a e v a p o r a c i ó n . Por a c á y por allá se aproximan á la superficie, y originan una fuente, ó se hace bastante superficial para
que puedan arraigar ciertos vegetales; y originan en este caso un
oasis de verdura que contrasta por su sombra y frescura con la
sequía de los arenales y el ardor de un sol abrasador.
Cada una de estas estaciones tiene sus vegetales; la planta especial de los oasis es el datilero (Phcenix dactylifera L . ) , el á r b o l
alimenticio del desierto; sin él el Sahara serla inhabitable é inhabitado: capaz de resistir los fríos de 5 ó 6o y un calor de 50o, está a d mirablemente organizado para un país en que se producen estos
extremos de temperatura; la única condición que exige es que haya
agua cerca de sus raíces y la encuentra en los oasis. En los del Norte
se elevan y extienden sus ramas á la altura de 15 ó 20 metros, y los
cultivos pueden realizarse á su sombra, y es, en efecto, donde se
cosechan nuestros frutos y nuestras legumbres. En el Souf arenoso
crece menos, pero su tronco enrama m á s y alarga, produciendo
frutos deliciosos, gruesos y azucarados, que por la vía de T ú n e z sostienen un comercio considerable.
En las partes á r i d a s se encuentran plantas singulares que hallan
condiciones de existencia en sus c o r r e r í a s vagabundas, merced á los
vientos. Es una de ellas la Rosa de Jericó, crucifera curiosa, que por
la sequedad encorva sus ramas hacia el centro, formando una especie de bola, que rueda á t r a v é s de los terrenos del desierto y se
desarrolla cuando encuentra un poco de humedad, dejando caer de
sus silicuas semillas glutinosas é h i g r o s c ó p i c a s . Otra es el Liquen comestible, que renace cuando en su carrera es llevada á un reducido
r i n c ó n menos seco. Por último, son plantas de semillas plumosas, que
transportadas en gran n ú m e r o , concluyen por hallar agua suficiente
para nacer y desarrollarse; estos son los Aristidia, que forman el
alimento de los camellos.
Las plantas permanentes no faltan nunca en las planicies y los
oueds; son arbustos espinosos (Zi^iphus Lotus L a m . y N i t r a r i a t r i dentata Desf.); Salsoláceas a n á l o g a s á las de las marismas saladas
del Languedoc; Statices de flores paniculadas. Allí donde las depresiones del terreno conservan un poco de humedad, los azufaifos se
recubren de hojas, los Tamarix balancean sus copas blancas ó r ó seas; los tallos rastreros de la coloquíntida se extienden por el suelo
cargados de frutos parecidos á balas.
áEMANARIO PAKMACÉUT1CO
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En el Souf, cuando el suelo conserva cierta fijeza, la v e g e t a c i ó n
no desaparece por completo; al lado de algunos ejemplares de la
flora de sus planicies, se encuentran plantas c a r a c t e r í s t i c a s ; el D r i n
(Aristida pungens Desf.), buscada por los camellos; el E%el {Colligonum Comosum U h e r . ) , de la familia del trigo sarraceno y de las Poligóneas.
He tomado por tipo del desierto el Sahara; fuera del Africa se
reproducen condiciones c l i m a t é r i c a s iguales en la Arabia, de que
unagran parte, prescindiendo de lasvertientes montañosas del Oeste y
Sudeste, pertenecen á esta r e g i ó n . Mas allá del golfo P é r s i c o , la zona
se extiende por una de los puntas de la India occidental en el país
de Scinde y parte meridional de Punjab. El Beloutchistan, que he
colocado en las estepas asiáticas, es, según entonces dije, la t r a n s i ción entre éstas y el verdadero desierto, y se encuentran de este
modo enlazadas todas las regiones que tienen entre sí las mayores
relaciones. Las estepas tienen, en efecto, como el desierto, sus arenas á r i d a s y saladas, y enmedio sus oasis, que en las partes m e r i dionales están plantados de palmeras con frutos m á s ó menos suculentos.
Los contactos con la flora m e d i t e r r á n e a son menos directos; entre
las dos regiones se elevan en Africa la zona alta de las estribaciones del Atlas, con su Pistacia A t l á n t i c a Desf, el Batoum de los á r a b e s .
La Cirenaica es la sola englobada sin intermediario por las arenas
del desierto.
Del lado del Sur, la t r a n s i c i ó n es m á s brusca entre el Sahara y
las regiones fértiles del J o r d á n , con los valles del Nilo, las m o n t a ñ a s
de la Abisinia y de la Nubia pertenecientes á la zona Ecuatorial, lo
mismo que las costas de la Arabia y las m o n t a ñ a s de la India que
forman la zona desierta al Sudeste.
Las plantas medicinales son poco numerosas en los desiertos; la
lista que doy no es muy larga, y sin embargo, algunas son muy c u riosas y otras de utilidad relativa y que no se estienden más allá de
la zona donde se las encuentra; seria más extensa si hubiese querido
unirla las especies cultivadas y sobre todo las qua proporcionan en
la estación favorable las inundaciones del Nilo; cereales de todo g é nero, cebada, trigo, arroz, sorgo, maíz y mijo; plantas testiles: l i n o ,
c á ñ a m o y a l g o d ó n ; t i n t ó r e a s : í n d i g o , orcaneta, c á r t a m o , semillas y
frutos oleaginosos; aceitunas, s é s a m o , y adormideras; frutos de la r e gión m e d i t e r r á n e a ; naranjas y limones; r a í c e s alimenticias; colocasias; productos de casias y de acacias; legumbres variadas, etc., etc.
Pero estas especies son e x t r a ñ a s al país y deben referirse á las c o marcas de que son originarias.
TABLA. DE LAS ESPECIES DE LA REGION DEL DESIERTO , MEDICINALES O
ÚTILES, ORDENADAS POR FAMILIAS NATURALES
Cruciferas.—Anatastica
Rosa de Jericó,
Hierochuntina L . Sahara, Egipto, Arabia, Palestina,
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SEMANARIO F A R M A C E U T I C O
Wtutáeeus.—Tribulus alatus Delile. Arabia, Egipto, Scinde. Frutos d i u r é t i cos.—Zygophyllum coccineum L . Egipto, Arabia, Jericó. Semillas vermífugas.
Wtámnaas.—Zi^yphus Lotus Lam. Desiertos de Africa. A^ufaifo.
liegumlnosas.—Lupinas digitatus Forsk. Egipto medio. Altramu%.
Cucurbitáceas.—CííruíZtís Colocynthis Arn. Sahara, Egipto, Estepas de la
Palestina y de la Siria. Coloquinlidas.
Compuestas—Artemisia judaica L . Desiertos de Egipto y de la Arabia P é trea. Suerte de Semen-contra.
S o l á n c a s . W i t h a n i a coagulans Stoks. Scinde. Las bayas sirven para coagular
la leche.
í , a h l a a a s . — T y h m u s decussatus Benth. Arabia Pétrea, Sinaí. Suerte de tomillo,
Micromeria S i n a í c a Benth. Sinaí. Análoga a l tomillo.
VoUgóneaia.—Colligonumcomosum
L'her. Egipto, Arabia, Persia. E^el.
Qnenopódeas.—Salsola fcetida Delil. Egipto, Arabia. Atriplex leucocladum
Boiss. Egipto, Arabia. A t . farinosum Forsk.
Palmeras.—p/ice/n's dactilífera L . Oasis del Sahara y de toda la región. D a tilero.
f>raiuineas. — Andropogon lanigerum Deef. Arabia. Squenanto oficinal.
Aristida pungens Deef. Desiertos de Africa, estepas. D r i u . Forraje para los camellos.
liinnenea.—Lecanora esculenta Eversm. — Lee. affinis Eversm. Sahara, Arabia, Sinaí, estepas. Liqúenes comestibles; uno de los M a n á s de los hebreos.
(Journ. de Parm. et C h i m . )
ASUNTOS
CIENTIFICOS
NOTA SOBRE L O S NUEVOS R E M E D I O S
por
M . Adrián
("Continuación)
III.—Antisépticos; desinfectantes
A C I D O
CH
ANIS
I C O
< ^ O C H 3
Este compuesto, i s ó m e r o d e l á c i d o M e t i l s a l i c ü i c o , se obtiene por
o x i d a c i ó n de las esencias de a n í s , hinojo, e s t r a g ó n . . . : ha sido p r o puesto hace algunos años por el D r . C r u c i como a n t i s é p t i c o para la
c u r a c i ó n de las ú l c e r a s ; pero su valor t e r a p é u t i c o no ha sido sufi-
SEMANARIO F A R M A C E U T I C O
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cientemente valorado para generalizar su uso, así que se ha abandonado.
El á c i d o Anísico se presenta en agujas p e q u e ñ a s , blancas, d o t a das de un ligero olor aromático, poco solubles en agua fría, mejor en
la caliente, alcohol y éter.
Dosis.—En polvo sólo sobre las llagas.
El Anisato de Sosa ha sido asimismo propuesto al interior, no como
a n t i s é p t i c o , sí como antipirético y antirreumático; pero esta sal, lo mismo que el ácido de que se deriva, no ha sido j a m á s utilizada de un
modo corriente.
El Anisato de Sosa se presenta bajo la forma de cristales pequeños, blancos, con olor muy débil que recuerda el de anís é hinojo, muy
solubles en agua.
Dosis.—Se emplea del mismo modo y á igual dosis que el S a l i c i lato de Sosa.
ACIDO
ASEPTÍNICO
Los periódicos alemanes recomendaron hace dos a ñ o s , con el
nombre de ácido A s e p t í n i c o , un producto descubierto en 1885 por
Busse; s e g ú n los mismos, este nuevo antiséptico poSee un poder m i crobicida superior al lodoformo y Sublimado, y ofrece preciosas ventajas para la cura de las ú l c e r a s y quemaduras y para la cauterización de las placas diftéricas; por último, posee una a c c i ó n h e m o s t á tica poderosa. A pesar de todas estas brillantes cualidades no se ha
utilizado t o d a v í a en medicina, en la que no parece t o m a r á plaza.
El á c i d o Aseptínico es un liquido incoloro, diáfano, con olor poco
pronunciado, miscible en el agua en todas proporciones.
Dosis.—Soluciones ó gasas al 5 ó 10 por 100 para la c u r a c i ó n de
las ú l c e r a s . — P u r o ó diluido al 50 por 100 como h e m o s t á t i c o .
ACIDO BENZOICO
C6HsC02H.
La acción poderosamente a n t i s é p t i c a del á c i d o benzoico, unido á
su olor agradable y el ser inofensivo, ha hecho que desde largo tiempo sea un medicamento precioso , tanto por su valor t e r a p é u t i c o
cuanto por la facilidad de su a d m i n i s t r a c i ó n . Por otra parte, su i m portancia desde el punto de vista químico es t a l , que todo e l m u n d o
conoce sus caracteres, propiedades, modos de prepararle, etc.
Lo mismo acontece con el BENZOATO DE SOSA que se emplea hace
mucho tiempo, y á veces se le prefiere á causa de su mayor s o l u b i l i lidad.
Creo suficientemente conocidos estos medicamentos, y por tanto
inútil ocuparnos a q u í de ellos; pero voy á pasar revista á algunos de
sus derivados, que recientemente han sido introducidos en t e r a p é u tica y cuya mayor parte presenta un i n t e r é s real.
D e j a r é á un lado, por el momento, el SUBENZOATO DE BISMUTO y
I50
SEMANARIO
FARMAcéUTICO
el BENZOATO DE MERCURIO, y de los que me o c u p a r é á la par que de
otras sales de estos metales:
BENZEUGENOL
éter benzoico del Eugenol
Las propiedades a n t i s é p t i c a s y la a c c i ó n bienhechora del E u g e nol en determinados casos de tuberculosis, surgieron la idea de
combinarle con el á c i d o benzoico para facilitar su a d m i n i s t r a c i ó n y
evitar su acción irritante. Pero el Benzeugenol, cuya existencia data
de hace dos a ñ o s p r ó x i m a m e n t e , no ha correspondido al éxito que
con él esperaban sus autores, no se le ha utilizado jamás y puede
c o n s i d e r á r s e l e olvidado.
El Benzeugenol cristalina en agujas incoloras, inodoras, con sabor
amargo poco pronunciado, que se funden á 76o, muy poco solubles en
agua, más en alcohol caliente, é t e r y cloroformo.
T r a t á n d o l e por el ácido sulfúrico concentrado adquiere, como el
Eugenol, coloración rojo p u r p ú r e a .
BENZONAFTOL
Benzoato de Naftol $
C6H5.CO_C10H7O
La acción irritante del Naftol p sobre las mucosas de la faringe,
esófago y estómago era un o b s t á c u l o considerable para la v u l g a r i zación de dicho producto al interior, á pesar de su valor a n t i s é p t i c o
y los felices resultados que ya se h a b í a n obtenido. El Betol p e r m i t i ó
bien pronto remediar este inconveniente, pero su a d m i n i s t r a c i ó n prod u c í a en el intestino la formación de cierta cantidad de ácido salicílico libre, que podía ocasionar accidentes, particularmente en los
enfermos cuyos r í ñ o n e s no funcionaban muy bien.
En presencia de estas dificultades á M M . Ivon y Berlioz se les
o c u r r i ó , h a r á poco más de un a ñ o , ensayar el Benzoato de Naftol
cuyo procedimiento de o b t e n c i ó n h a b í a sido ya descrito en 1869
por Maikopar, ó sea de la a c c i ó n del cloruro de Benzoilo sobre el
Naftol P á una temperatura de 170o. El producto bruto obtenido de
este modo, se purifica de seguida mediante muchas cristalizaciones
en alcohol, para privarle del Naftol en exceso.
La acción t e r a p é u t i c a del Benzonaftol fué estudiada d e s p u é s en
el laboratorio del D r . Gilbert, d é l a Facultad de Medicina, y los experimentos practicados permitieron deducir ¡a intoxicidad del p r o ducto aun á dosis elevadas y su valor considerable como antiséptico
intestinal.
Este medicamento, como el Betol, pasa por el e s t ó m a g o sin ser
atacado, y sólo se descompone en el intestino en Naftol ¡3 que a c t ú a
inmediatamente, siendo eliminado por la orina, parte al estado nat u r a l , parte al estado de ácido h í p ú r í c o . Produce al mismo tiempo
una diuresis más ó menos pronunciada.
SEMANARIO FARMACÉUTICO
151
Este producto no presenta olor ni sabor desagradables y puede
administrarse sólo, de preferencia en sellos, habiendo sido descartada la forma de poción ó solución, por su poca solubilidad.
La facilidad con que se presta á su a d m i n i s t r a c i ó n ha c o n t r i b u i do mucho á que se vulgarice, y hoy día el Benzonaftol se emplea cada
vez m á s y tiende á adquirir en medicina una considerable importancia.
Ciertos fabricantes, para evitarse la molestia y los gastos de una
p r e p a r a c i ó n complicada, venden con el nombre de Benzonaftol un
producto purificado incompletamente, y hasta una simple mezcla de
ácido Benzoico y de Naftol ¡3, que no ofrece las ventajas del m e d i camento puro, puesto que el Nattol se halla siempre al estado libre; la
falsificación es felizmente fácil de descubrir.
Si se trata de una simple mezcla, el olor propio del ácido Benzoico le denuncia inmediatamente, por ser el verdadero producto
inodoro. Por otra parte, es sencillo hallar el Naftol libre del modo
siguiente: se disuelve una p e q u e ñ a cantidad del producto sospechoso en cloroformo no alcoholizado, al que se a ñ a d e una pastilla de
potasa c á u s t i c a , y se hace que hierva el todo; si hay Naftol l i b r e , la
potasa azulea inmediatamente; en contrario caso permanece blanca,
al menos algunos instantes, hasta que el Benzonaftol principie á descomponerse.
El Benzonaftol puro se presenta en p e q u e ñ o s cristales aglomerados, incoloros, inodoros, de sabor casi nulo, que se funden á 110o,
insolubles en agua, poco solubles en alcohol y é t e r fríos, mejor en
cloroformo.
Dosis.—Se pueden administrar sin inconveniente 40*5 gramos por
día; pero una dosis diaria de 50 centigramos es muy suficiente, y
generalmente no se pasa de ella.
BENZOPARA.CRESOL
C6Hs.CO~.C6H1O.CHs
Mr. Petit presentó hace algunos días á la Sociedad de T e r a p é u t i c a
este nuevo compuesto, como s u c e d á n e o del Benzonaftol; su modo de
p r e p a r a c i ó n indicado por el autor es el siguiente: a c c i ó n del benzoato
de sosa sobre el paracresol en presencia del oxicloruro de fósforo y
purificación por cristalización en alcohol.
La aparición de este producto es a ú n muy reciente para poder
juzgar su valor t e r a p é u t i c o , y sobre todo, del porvenir que le e s t á
reservado.
El Benzoparacresol cristalina en hermosos cristales incoloros, de olor
aromático poco pronunciado, insolubles en agua, poco solubles en a l cohol, más en el é t e r y cloroformo.
BENZOFERRONEÍDO
Con este nombre hace dos a ñ o s que el D r . Galezowski p r e c o n i z ó
un derivado d é la anilina, destinado á reemplazar el Pyoktanino en
152
SÍ5MANARÍO
FARMACEUTICÓ
oculística, y presentando sobre este último la ventaja de no manchar
la piel y las curas. No habiendo publicado el autor su modo de p r e pararle^ creo inútil ocuparme de él, tanto más cuanto que nunca ha
sido muy usado, hasta en su principio, y que hoy ha c a í d o en olvido
completo.
Dosis. — Solución al c e n t é s i m o en agua destilada para lociones
repetidas con frecuencia.
(Se continuará.)
NOTICIAS
VARIAS
NECROLOGÍA.—Ha fallecido en Ginebra, el d í a 4 de A b r i l último,
á los ochenta y siete años de edad, un eminente b o t á n i c o suizo, nacido en París en 180Ó, el profesor Alfonso De Candolle, hijo del no
menos c é l e b r e Agustín De Candolle, siendo corresponsal del Instituto
de Francia, etc.
EL AZUL DE ME FILENO.—El D r . Santa María, profesor del Hospital de la Princesa, ha publicado un articulo acerca del azul de metileno en el tratamiento del paludismo, y de las observaciones c l í n i cas el citado m é d i c o deduce las siguientes conclusiones:
« 1 . a El azul de metileno no tiene acción alguna a n t i p a l ú d i c a ,
en el sentido t e r a p é u t i c o de esta palabra.
» 2 . a Tanto en la forma aguda (acceso completo de frío, calor y
sudor) como en la crónica (neuralgias) no cumple ni llena i n d i c a ción alguna.
»3.a Tiene el inconveniente de provocar una disuria que; si se
aumentara, al impedir la e v a c u a c i ó n completa de la vejiga, se constituiría en o b s t á c u l o para la eliminación de los productos tóxicos
que se expelen por este emunctorio.
» 4 . a Cuando el paludismo reviste un c a r á c t e r marcadamente
pernicioso, el empleo del azul de metileno sería altamente censurable, debiendo emplearse desde el primer momento las sales de q u i nina.
» Y 5.a En la convalecencia de esta proteica i n f e c c i ó n , el azul
de metileno es inferior al a r s é n i c o , quina, hierro, fósforo, manganeso, nuez v ó m i c a , amargos, etc.»
Así son los más de los medicamentos que el mercantilismo m o derno anuncia á diario con bombo y platillos. Bueno sería que la
revisión se hiciera con todos.
ACCIDENTE DE LABORATORIO.—En el curso de una experiencia
en el Colegio de Francia, M . Eugenio Fassily, preparador de
M . Berthelot, sufrió una herida en la cara por la explosión e s p o n t á nea de un b a l ó n lleno de á c i d o sulfúrico. El joven preparador se
a p o d e r ó de un vaso que c r e í a contener agua y se la vertió en la
cara, con lo que a u m e n t ó sus sufrimientos, pues no era agua, sino
alcohol.
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