ART NOUVEAU
RASGOS ARQUITECTÓNICOS DE BÉLGICA EN LA PLATA
Arq. Graci ela Fi chera
Arq. Susana Tuler
Comisión de Investi gaciones Ci entífi cas de l a
Provinci a de Buenos Aires
En el m arco de la crisis ambi ental actual de nuest ras ciudades, este t rabajo
intenta reflexionar a parti r de líneas de pensamientos i nnovadoras, que se ini ci aron
en los movimientos reformistas de la arquitectura de fines de siglo di eci nueve y
comienzos del si glo veint e, como el Art Nouveau . Se util izan com o insumos la
imagen y la apo yat ura document al, debi do a que constitu yen fuentes generadoras de
hipótesis, el ementos de refuerzo contrastativo y estrat egias de estudio que perm iten
aproximarnos al conocimient o y la i nt erpret ación de un momento histórico que
abundó en experiencias innovad oras. Esta metodol ogía constitu ye entonces un
recurso idóneo para revisar las obras, en tant o alternat ivas de int erpretación
herm enéutica de l as rel aci ones de los i ndividuos con una determinada estruct ura
ideológi co -simbólica, trasladada a las formas de re present aci ón arquitectóni ca.
Referenci as contextuales del Art Nouveau
Durante el si glo di ecinueve, las pautas cultural es pl ant eaban una soci edad con
fe en el progreso indefinido y l a ci enci a , como recurso s para resolver el futuro. El
afi anzamient o del positivismo se traducía en una visión urbana de carácter raci onal .
En pos de ese anhelo progresist a y sobre l a base de una actitud de veri ficación
experimental de la reali dad, l a ciudad fue un escenario donde se expres aron
rel aciones s ocio -espaci ales, pat rones urbanos y edilicios que constitu yeron formas
ideal es de mat eri alización y representaci ón del paradi gm a modernizador.
En Argentina, esa modernización acel erada en el si glo dieci nueve, tiene com o
ejemplo relevant e a un grupo de intel ectual es y político s l lamados “l a generación
del ‘80”. Su gestión dio al país una i mportant e expansión urbana con numerosos
ejemplos , ent re los que se cuenta a la Ciudad de La Plat a. El territorio cambi ó en
base a una infraestructura de com unicaciones, equipamientos y servi c ios,
acompañada por un crecimiento de la construcción edili ci a , hechos que fueron
cons ecuencia del modelo económico agro exportador.
La arquitectura de este perí odo, dejó innumerables ejemplos construidos en un
vari ado repertorio programáti co y lingüí st ico. Muchos de ell os perdi eron vi gencia y
otros s e convirti eron en testimonios del abandono y l a desi dia de l os habitant es de
la ciudad. Aquellos que sobrevivieron como consecuencia de la preocupación oficial
o de parti culares, constitu yen una huel la cultu ral del pasado que llega a nues tros
días. Con usos transform ados o siendo fieles a la esencia que les dio ori gen, estas
obras constitu yen referent es de privi legio para aproximarnos al cont exto de
producción y si gni fi cación un momento de innovación y cam bio s de nuest ra hist oria
de la arquitectura.
El ej emplo de arquitectura de La Pl ata con rasgos del art nouveau que
pres ent amos ( ubi cado en D iagonal 80 Nº 723), es un testim onio rel evante de este
periodo.
Movi mi ento Art Nouveau: un punto de inflexión
1
Es necesario deci r que la “modernidad” no alude a un período histórico, sino a
una actitud (que también estuvo presente en Grecia). Así, el sigl o dieciséis es una
fecha i ndicativa de una ruptura epistem ológi ca que se extiende linealm ente hast a l a
nueva rupt u ra de l a posmodernidad del si glo veinte, en la que se abandona el
discurso único. De ese modo, “modernidad” refi ere a un cam bio de paradi gm a en el
que están conteni das las ideas de renovación que se vení an desarroll ando en Europa
desde el Renacimi ento, se afirm aron en la Ilustración del si glo di eciocho y se
plasmaron en los hechos prácticos post eriores implicados en los cam bios relati vos a
la modernización de la estructura cultural (soci edad, gobi erno, economía, t écni ca,
etc.).
El término “moderno” (d el l at. modernus, “de hace poco, reciente”), 1 se
adapt ó, connotando la innovación y el progreso superadores del pasado (en términos
de ori ginalidad y ruptura). 2 De ese modo, el concepto inst auró nuevas rel aciones
temporales , con el present e como campo de acci ón de cara a l a m eta repres ent ada
por el futuro. Así, l a denominaci ón “Modernismo” (uno de los apel ativos que t oma
el Art Nouveau), hace alusi ón a la predisposición y la búsqueda de nuevas form as.
Este movimi ento cultural involucró a todas l as mani fest acion es artísti cas,
arquit ect os y pint ores art esanos (Im presionistas, Simbolistas, Expresionist as).
Revalorizó tambi én tradi ciones y est éticas regionales, dej ando los códi gos visuales
y morfológicos académicos .
Historiograf ía
La historiografía arquitectónica, en general, coinci de en que su apari ción
puede situarse , aproximadament e, en l a Exposición Indust rial de París de 1889 ,
tomando como referent e a la Torre Eiffel , dado que su perfil exterior y su
concepción m etodol ógi ca const ructiva “pertenece por entero a l mundo ideal –art
nouveau-”.
Paral elam ent e, en este periodo, se avanz a notabl em ente en l os estudios s obre
el análisis del movi miento. Alrededor de 1860, el fisiólogo francés Etienne -J ul es
Mare y, aport ó val iosos avances en ese sentido. Por otra parte, ocurren
descubrimi entos arqueológi cos relevantes. La s técnicas de ilustración y el gusto por
el dibujo, toman en el peri odo nuevas maneras de expresión. T ambi én influí an las
cuestiones simbóli cas rel acionadas con la literatura y los movimiento s pictóri cos
(impresionismo, cubismo , et c.).
El modo de construir con la estéti ca Art Nouveau sentó las bases de una
revolución espacial , concerni ent e a las rel aciones internas del edi ficio y los
aspectos relativos a relación interior –exterior. Las cuali dades estructur ales del
hormi gón brindaban las posibilidades para crear “un arte de la construcción de
aparienci a óptimam ente inm aterial, casi etéreo. Todo lo que solíamos denomi nar
magia, espí ritu, am or, et c ., se cumplirá ahora de m anera efectiva. La idea de lo
1
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la Lengua Española. 22ª edición.
http://buscon.rae.es/diccionario/drae.htm. 2003.
2
La palabra “moderno” tiene la misma raíz que “modo” y “moda”. En la Edad Media, se aplicaba como
diferenciador de la propuesta escolástica; en el Renacimiento marcó la oposición con lo antiguo y durante los siglos
diecinueve y veinte, se asociaba al aporte de valor dado por el progreso y el futuro. En el discurso disciplinario, la
arquitectura moderna refirió en un principio a lo “actual”, luego, a lo “nuevo” y de allí en adelante, a las novedades que
propondrían los movimientos de vanguardia, primando una idea de permanente “futuridad” que alentaba el cambio.
2
milagroso, que con tant a libert ad usó el hombre primiti vo, se realiz ará ahora
simplement e con l a corrient e eléctri ca, el control mecánico” (Banham . 1960). 3
La consolidación y expansión de l a economí a europea, t rajo aparejada una
necesidad de expresión de la nueva condición soci al que adquiría un sector de la
sociedad de esos momentos. Est e fenómeno se m aterializ ó con la producción de
obras de arquit ect ura, de mobiliario y de objetos art ísticos, asoci ados a la
repres ent ación del lujo y la riqueza, que la clase emerg ente adoptaba rápidam ente,
tomando model os del repertorio cl ásico griego, europeo y oriental. En ese cont exto
de cam bio y dinami smo, estaban dadas las condi ciones para la búsqueda de nuevas
propuestas , que fueron ori entándose progresivamente hacia l a abstr acción.
En la difusi ón de l os modelos, fue si gnificativo el rol desempeñado por la
labor de los artistas que fueron trasladando los conceptos y los productos a una
dimensión internaci onal a t ravés de l a prensa, los carteles publicit arios y las
exposiciones. 4 El conocimient o del art e japonés tuvo una notable infl uencia en la
segunda mitad del siglo di eci nueve. C on una poética basada en la composi ción
asimét rica, la form a lineal y los t emas vincul ados a l a natural eza y la soci edad, el
pens amiento ori ent al im puso la producci ón de objetos utilitarios y artísticos, como
puede observarse, entre otros, a través de la obra de pintores como Gaugui n o Van
Gogh.
Este panorama da cuenta del modo de vida perfil ado en torno de la sociedad
del si glo diecinueve, donde el conoci miento ci entí fico va acompañado por el
descubrimi ento de lo exótico y l a búsqueda de nuevas representaciones cultural es.
Podemos situar tem poralm ente a l Art Nouveau , aproximadamente, ent re 1890
y 1920, in i ciando un proceso innovativo que, aun hoy , continúa pl ant eando
interrogantes. P ero t ambién impli ca una dimensión en la que se situó la polémi ca, al
ser considerado por al gunos autores como una transi ción entre el historici smo
ecl ecti cista, 5 y por ot ros, el disparador del llamado “Movimiento M oderno ”.
De ori gen europeo, este movimi ento reformista de las art es y l a arquitectura
se des arrolló cont emporáneam ente en varios países de Europa . Adqui rió la
denominación de “modernismo” en España, “ modern style” en Ingl at erra,
“jugendstil ” (estilo joven) en Alem ania, “libert y” en It alia, “arts & crafts ” en
Escocia, “secession ” en Vi ena y “ art nouveau ” en Franci a. Gracias a los avances
tecnol ógicos en materia de transporte y comunicaci ón, también tuvo influencias
Améri ca , donde podemos citar como ejemplo relev ant e a los arquit ectos de la
“Escuel a de Chicago”.
El Art Nouveau ll egó a Argentina a comienzos del si gl o vei nte. En es e
entonces, Buenos Ai res se perfil aba com o ciudad cosmopolit a, caract erizada por la
llegada de inmi grantes europeos que, dieron al pa ís una m ano de obra cali ficada
para l a construcci ón art esanal. De ese m odo, se produjo una notabl e convivenci a de
pens amientos y estilos, evocando modelos de arquitectura europeos.
3
Banham, Reyner. Theory and Design in the First machina Age. The Architectural Press. Londres. 1960.
4
A partir de la segunda mitad del siglo diecinueve, los países más desarrollados realizaban exposiciones
internacionales donde se reunían la producción industrial y artística de avanzada. Así, en 1851, el Palacio de Cristal, fue el
escenario de la Exposición Mundial de Londres y el edificio que marcó un quiebre en la historia de la arquitectura por la
ruptura que produjo la utilización innovadora de la tecnología del hierro y el vidrio.
5
En arquitectura, el historicismo es una tendencia que evoca en lenguaje “neo”, culturas antiguas (neoclásico,
neogótico, neomudéjar, neorrománico, etc.). El eclecticismo se expresa en la integración de estilos diferentes en una misma
obra. Ambos recursos fueron profusamente utilizados durante el siglo diecinueve y principios del veinte.
3
La producción del Art Nouveau se vincula a l a renovación i deológi co -est ética
en vísperas de la Primera Guerra Mundial . En ese momento, el ideal de cam bio
estaba ori entado a una búsqueda por desterrar los precept os estético -conceptuales
dominados por el academicismo. Las reform as culturales en torno de este
movimiento, fijaron como modelo una compleja y renovada forma de vida, basada en
un repertorio filosófico que alentaba l a reform a social , con propuestas apo yadas en
la racionalidad de l os avances t écni cos y ci entífi cos . Ese contexto de renovación
intelectual , unió qui zás como nun ca antes, pintores, arquitect os, literatos y m úsicos.
Es por es e moti vo que en el universo art nouveau existen afi nidades entre l a obra de
diseñadores com o William Morris, escritores como Oscar Wilde, artist as como
Aubre y Beardsle y, con la pint ura de Gaugu in y la arquitectura de Otto Wagner.
La revaloriza ción de los procedimientos art esanales posibilit ó la m anipulación
de material es (como el vidrio, los met ales, la madera, la cerámica y los esmalt es ) de
manera singul ar . De ese modo, se aproximaron l as art es ma yores (arquit ectura,
pintura, es cultura) a las artes decorat ivas (mobili ario, joyerí a, tapi cería, et c.),
recuperando, en cierto modo, la idea renacentist a del artist a totalizador que reúne
art e, técni ca y funci onalidad.
El Art Nouveau y la vivienda
Respecto de la vivi enda, el cambi o propuesto por el Art Nouveau se observa
en la difusi ón de nuevas tipologías (de disposición y caract erísti cas técni cas ), y el
surgimient o de est ét icas, imágenes y represent aciones, asociadas al habit ar y a los
cambios relativos al gust o que se imponía, bajo l a consi gna no sólo de “ser” , sino de
“mostrars e como” m oderno.
Este proceso se produjo en el marco de la sustitución de los referentes éti co estilísticos del imaginario domésti co por nuevos códi gos representacional es, y la
entrada en vi genci a de un paradi gma habitacional en el que fueron perdi eron fuerza
de representación l as norm as cl ásicas de composi ción arquitectóni ca como el
ordenami ento axial, la simet ría, l a eurit mia, et c. En esa arquitectura, el Art Nouveau
fue utilizado como recurso estilístico de identifi cación y diferenciación.
Su filosofí a proponía desde los sectores social es más alt os, un modelo de
vivienda con espaci os dedi cados no sól o a l a familia, sino también reforzando su
importancia como contenedor d e la represent aci ón soci al. En ella, se diferenciaban
los recintos públi cos y privados, establ eci endo fronteras entre i ntimidad y mundo
exterior. La compart imentación espaci al, la especi ficidad de las rel aciones públi co privadas y de sus circuitos ci rcul at ori os, se acent uaba m ediante la utilización de
espacios int erm edios, de circul ación y aquellos vi ncul ados a l as cerem onias
rel ativas al vestido y al acceso, como puede observarse en la tipologí a del petit
hôtel. 6
De ese modo, los sectores soci ales económi c am ente en ascenso, buscaban
diferenciars e del resto de l a población , recurri endo a l a arquitectura para demost rar
esa característica “excéntrica” que la di stinguía del resto, rodeándose de obj etos de
autor, el aborados en vidrio o crist al, creados pos artis tas como Emile Gall é o
Tiffan y, muebl es fi rmados por Van de Velde, jo yas de Mucha o Lalique, diseños
gráficos de Otto Eckmann, et c. Los más vanguardistas, encargaban pro yect os a
6
Esta tipología, desarrollada en Paris entre el siglo diecisiete y el diecinueve, bajo la influencia del château rural,
está vinculada a la clase pudiente argentina de principios de siglo veinte. Esta tipología connota al habitante de alta
situación social.
4
experimentadores arquitectónicos de la talla de Gaudí que, sin utilizar pl anos ,
trabajaba di rectam ente en obra con los herreros, ceramistas, yeseros y ebanistas.
En la arquitectura popular, si bien se apelaba a códi gos estil ísticos art nouveau ,
éstos se aplicaban a tipologías de habitación donde l as distancias entre los
territ orios de cada miembro de l a familia no se definía n con la ri guros idad
mencionada anteriormente. En La Pl ata, como en el resto del paí s, la pobl ación de
los sectores m edio y m edio -baj o adopt ó la tipol ogía de la casa chorizo con patio
lateral cerrado hacia el fre nte por un local sobre l a línea m unicipal , y haci a el fondo
por la cocina-com edor. Tanto por l a di mensión como por l a distribución, cual quier
local era susceptibl e de ser utilizado para funciones diferent es: dormi r, com er,
estar, trabaj ar y desplazarse. La circul ación comenzaba en el zaguán y uní a las
habitaciones plant eadas en form a lineal , a través de puertas enfrentadas , y l a gal ería
exterior constituí a una particular manera de delimitar l a transición entre el espacio
abierto y el cerrado. El esquem a com positivo adoptado para l a resolución de las
fachadas acudía, en al gunos casos, al l enguaj e del Art Nouveau, pero a maner a de
pantalla cir cunscribiéndose al uso de rasgos del estilo s ólo en la fachada.
El abandono de esos códi gos en Argent ina fue consecuent e con el inicio de
una et apa político -social en la que comenzó la producción de otras tipologí as de
vivienda, consideradas innovadoras. A partir del año 1930, aproximadamente, la
modernidad en l a vi vienda estuvo si gnada por nuevos programas, recursos soci a les,
económicos , pro yect uales, técnicos, expresivos y simbólicos. Como resultado de su
confluencia, este m omento t uvo especi al peso en l a const itución del im aginario
habitacional. No sólo los sectores medios sino también los altos adopt aron la
tipología del depart amento y el “piso de l ujo”.
Después de l a Segunda Guerra M undi al del sigl o veint e, la m isma modernidad
reclam aba una nueva mod erni zaci ón . De ese modo, y ante el requerimiento de
ma yor racionalidad, efi ciencia y producción seriada a bajo costo, la l abor art es anal
fue perdiendo vi gencia . La experim enta ción de nuevas de respuest as a l as demandas
de habit ar, fue dando paso al llamado Movimiento Moderno, que ubicó al
“funcionalismo” , como uno de los paradi gm as de la producci ón arquitectóni ca.
Ejemplo: arquitectura de La Plata de comi enzos d el siglo XX
La obra que present amos, es una vivienda, diseñada por el arquitecto Ruótolo ,
que s e encuent ra ubi cada en l a Di agonal 80 N° 723 de La Plata. A pesar de t ener un
esquema de fachada con desarrollo de vo lumetrí a cl ásica, es un ejem plo singul ar de
ras gos arquit ectóni cos y ornam ental es art nouveau , con referentes europeos.
El repertorio i conográfico de est e estil o apelaba al uso de la sensuali dad de
la fi gura fem enina, así como a motivos florales, zoomórf icos y vegetal es. El obj eto
natural, reducido a sus líneas esenci ales y resi gni ficado en un contexto form al y
filosófi co nuevo, adquiere así un caráct er net amente simbólico.
La línea vol átil, sin fin, extendida en interminables curvas y cont racurvas ,
pose e cualidades evocadoras que la conviert en en el código si gni ficante de la
perm anenci a y la et ernidad, aplicado t anto en las art es m a yores como m enores. Su
fuerza transmite l a energía rítmica del crecimi ento orgáni co y de la t ra yect ori a de
su flui r. Las for m as natural es, expresadas como ll amaradas o “l ati gazos” lineales,
invocan un m undo de sensaciones que remiten a im ágenes surrealist as
En este sentido, es interesante la descri pción que realiza Madía al referirs e a
la arquit ectura de este movimi ento: “Dive rsos leits moti v inspirados en l a n atural eza
se expresaron como si el trazo sinuoso de un único e imagi nario l ápiz se desliz ara
5
por l as form as existentes y los mat eri ales po sibl es, «redi bujando » todo con una
sensualidad desprovi sta de mat eri a. O también m e diant e geometrizaciones abstractas
de poco relieve y ejerci cios morfológi cos reempl azant es de los el ementos de la
arquit ect ura clási cos que con su nueva plástica, lograron desbaratar casi toda la
lectura «t ect ónica » precedent e”. 7 Y es precisam ent e com o con secuencia de este
proceso que, llevando la línea a nivel es de abstracción cada vez m ás el evados
mediant e l a creativi dad de los artist as, el Art Nouveau cont ri bu yó de manera notable
a la i nstitución del arte abstracto.
El uso de l a línea en movimient o, rec rea un l enguaje si ngular que fue
utilizado tambi én por artist as como Tolousse Laut rec, Bradsle y o Toorop y que,
junto a l os “nuevos” hallaz gos arqueológi cos, represent aron fuente s de inspi ración
form al y morfológica.
La natural eza, es uno de los referent es de preferencia del Art Nouveau por
ejemplo “la flor de lirio como símbolo de pureza, l a utilización de l argos tallos , es
uso de los capullos de flores y no l as flores com o símbolo del porveni r”. En el
diseño de fachadas e int eriores, se representan form as naturales en distintos
materi al es y como figuras geomét ricas preponderantes en el diseño arquitectónico,
el uso del cuadrado y el círculo.
También en el repertorio simbólico de este movimi ent o que recurre al
misticismo, lo horri ble y fasci nación por l o fantásti co , los rasgos form ales s on
enfatizados por líneas de fuerza que entrelazan part es , así como ocurre con la
estructura nerviosa en un organismo vi viente.
A modo d e ci erre
En nuest ro país existió una ciert a correspondencia entre los deseos de
modernización y l a utilización del l enguaje art nouveau . Las clases m edias y de
élite que int ent aban diferenci arse del resto, recurrían al pro yecto de autor como
paradi gm a de una nueva modalidad de habit ar, expresa ndo su nueva situación
asimilándose a las f amilias de linaj e reconocido con es te nuevo l enguaje, a veces
sólo en la fachada de la vivienda. De esa manera, tambi én l a moda fue un elem ento
de importancia como elem ento afi rmador del “ser moderno”.
De acuerdo con Rapoport (1974. 1978) 8 -quien buscó de scubrir los postul ados
teóri cos uni versal es que explicaran la habitación humana, vincul ando los fact ores
socioculturales con la forma de la morada -, es lógi co afirm ar que los habitantes de
una vivienda entabl en sentimi entos de pert enenci a con sus espacios. La casa, es e
lugar donde el habi tante centra geográficament e su vida, permit e expresar en lo
privado, sus intereses y preferenci as, si bien es ci erto que como sistem a de si gnos,
su interpretación es ilimitada.
Por otra part e, Umberto Eco afirm a que “exis ten en el t ranscurso del tiempo
oscilaciones de los objetos en cuant o a sus funciones prim arias (las que se denotan)
y funciones secundari as (las que connotan), entre est ruct uras y acont ecimi entos,
entre confi guraciones físicam ente estables y el juego vari able de los
acont ecimientos que les confieren si gni ficados nuevos”. 9 Por ese motivo, la
capaci dad evocativa de la m orada, hace que t anto l a im agen exterior como el
7
Madia, L. Introducción a la Arquitectura Contemporánea. Buenos Aires. Nobuko. 2003. Pág. 95.
Rapoport, A. Vivienda y cultura. Barcelona. Gili. 1974.
---Aspectos de la calidad del entorno. Barcelona. La Gaya Ciencia S.A. 1974.
---Aspectos de la forma urbana. Barcelona. Gili. 1978.
9
Eco, U. 1992. La estructura ausente. Barcelona. Lumen. 1992. Págs. 299-301.
8
6
acondicionamiento interior, sean el ementos de reafi rmación individual y social para
sus habi t ant es
Elegimos posi cionarnos desde el peri odo Art Nouveau en adelant e para
retom ar est os cuesti onamientos desde la distanci a históri ca y en confront ación con
el resultado de nuest ros am bient es urbanos actual es, con l a i ntenci ón de rescat ar las
ideas r ecto r as de esos m ovim ientos y los interrogant es qu e allí se planteaban . Su
espíritu renovador , favorecido por los avances cientí ficos y tecnológicos aplicados
al hierro, el vidrio y el hormi gón que posibilit aron que la arquit ect ura fuera
planteada como un tod o orgáni co-, dejó com o enseñanza y evidencia, qu e el
ornam ento y la estructura no son antitéticos, com o tam poco las fuerzas inter nas
estructural es y la fu ncionalidad de una form a.
Los roces ent re arquitectura y decoraci ón se acentuaron a comienzos del si gl o
veinte. Los movimientos reformistas europeos, como el Art Nouveau , buscaban
superar la arquit ect ura neocl ásica y el eclecticismo. Si bien en cada país est e
fenóm eno tuvo mati ces di ferentes, todos coincidían en el concepto de arquitect ura
“como obra de ar te total” , inclu yendo el diseño unit ario de arquit ectura y
decoración. Este planteo llevó a rel evantes arquitectos com o Adolf Loos a publi car
un libro con el t ít ulo de “Ornam ento es delito”, ya que se consideraba a la
decoración agregada a la estructura y al espacio, lisa y ll anamente, una “mensonge”
(menti ra), hecho por el cual debí a eliminarse.
Loos “apreci aba la histori a y tení a conciencia de l a importancia cultural,
estéti ca y psíqui ca que habí an teni dos los adornos”. 10 Era conci ent e de que las
modas p asan. Su crí tica, básicamente apuntaba a la industri alización de esa época
que producía objetos en seri e.
Otro de los slogans detent ados fue “l a forma, si gue a la función”, lo cual
signi ficaba abandonar toda acept ación irrefl exiva de l as tradiciones. Al re specto, la
llegada del Movimi ento Moderno con los grandes maestros llevó por ejemplo a Le
Corbusier a deci r en su libro Hacia una arquitectura , “existe un espíritu nuevo”, “la
arquit ect ura se ahoga con las costumbres”, los “estilos son una mentira”, “la ca s a es
una m áquina de habi tar”. 11
Otro gran maestro de comi enzos del si glo veint e, Mi es van der Rohe, con su
frase “menos es más” y l a búsqueda de un “orden de un mundo caótico”, 12 tambi én
abogaba por una forma de habitar en seri e, cent rando como cuestión mo ral la
manera de conjugar nuevas tecnologí as, industrializ ación y renovaci ón
arquit ect ónica.
Ho y sabemos por estudios interdiscipli narios de semiólogos, arquit ectos y
antropólogos, ent re otros, que l a casa , o mejor dicho, el espacio , es una pro yec ción
del yo de quien la habita. Por otra parte, la idea de const ruir y habit ar “cas as en
seri e” lleva inevitablement e al concepto de hombre “ideal ”, sin memoria ni gus tos
personal es, y al concepto de vivienda como abst racción.
La búsqueda de la pureza de l as for mas ha sido una preocupación const ant e de
la humanidad en diferentes culturas y épocas. Sabem os que grandes maestros como
Loos, Sullivan, Le C orbusi er o Mi es, ent re ot ros, ini ciaron un camino con aci ert os y
errores. Pero esa búsqueda se perdió en l as gener aciones si guientes de arquitectos y,
gradualm ente, l a arquitectura - y con el la las ciudades -, se fue dist anci ando de las
necesidades del ciudadano corrient e que busca refl ejar en su casa sus gust os
Browne, Enrique. “Arquitectura moderna y decoración”. Summa 32. Agosto Septiembre. 1998.
Le Corbusier. Hacia una arquitectura. Buenos Aires. Poseidon. 1964.
12
Dal Co, Francesco. Excellence: the culture of Mies as seen in his notes and books. Nueva York. The Art Institute
of Chicago and Rizzoli Internacional. 1986.
7
10
11
estéti cos personal es y su historia, hecho que se m ani fiest a en la decoraci ón y
ornam ent ación de sus espacios.
Al gunas cosas pendientes a resolver serí an, por ejem plo , el respeto a la
diversi dad, ya que no ha y respuestas únicas sino una arquit ect ura insert a en
contextos específi cos, y por tant o, form as adecuadas a ello; también sabemos que
no estam os cóm odos en la ciudad act ual y que las cri sis m edioam bientales nos
acosan.
Los movimient os reformist as de l a arquitectura, basados en la poesí a y en la
percepción, pret endieron a yudar al hombre para que t enga una vida mejor
ofreci éndol e acceso a nuevos significados. En este marco pensamos que l os
arquit ect os no deben renunciar a hacer obras de art e de sus pro yectos y, por su
part e, los usuarios no tienen por qué renunciar a sus recuerdos, a sus gustos o a los
objetos deseados para su vida domésti ca . El desafío será l ograr sim ultáneam ente
calidad artística, di m ensión y significado hum ano en la arquitectura .
A la pregunta de cómo enfrentar estos desafíos de la arquit ectura
contem poránea, di remos en térmi nos del arquit ecto Cristi an Norbergh Shultz: “La
arquit ect ura moderna pert enece a nuestro ti empo. Está complet amente vi va y
repres ent a una alt ernativa profundam ent e necesari a al planeamiento políti co. Creo
que el progreso debe provenir de la vi da del hom bre en un lugar, en vez de ser
im puesto desde «arriba» y que los arquitectos tienen la obligación m oral de
ayudar a l a sociedad a través de la práctica de una m ejor arquitectura ”. 13
En la imagen se observa la vivienda analizada, junto a los referentes art nouveau de origen
belga, reinterpretados en su fachada
13
Norberg-Schulz, Christian. “¿Where Is Modern Arrhitecture Going?”. Revista Global Architecture GA 2
DOCUMENT. 1980.
8
----------------------------------------------------------BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA
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Diccionario
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22ª
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http://buscon.rae.es/diccionario/drae.htm
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