ludopatia - Carpe Diem - Comunidad Terapéutica

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LUDOPATIA
“La pasión del azar convierte a los personajes en jugadores perdidos por la casualidad de la suerte.
El juego está íntimamente relacionado con sensaciones de placer que puede convertirse en una
conducta problemática cuando se pierde la libertad de jugar y
pasa a ser una necesidad
impostergable, una compulsión, con el consiguiente deterioro de la vida individual, familiar y social.
Una descripción perfecta de la psicología del jugador nos la ofrece Dostoievski en “El jugador”, obra
que ya es citada por Freud en “Dostoievski y el parricidio”.
Fiodor Dostoievski, en su novela autobiográfica “El jugador” pone en labios del
protagonista,
refiriéndose a un lance afortunado en la ruleta, esta excelente descripción del pensamiento mágico
del apostador, y de la momentánea sensación de omnipotencia que vive mientras juega: “esa noche
ocurrió el milagro, y aunque se explique perfectamente por la aritmética, es un milagro para mí. Debo de
admitir que llevaba muchas noches pensando en ganar con ese número, yo sabía que eso,
inevitablemente, tenía que pasar.” El jugador, apuesta tras apuesta, pierde momentáneamente la
capacidad de evaluar con objetividad lo que está haciendo y las consecuencias de este
comportamiento
Comencemos por definir qué es y qué no juego patólogico.
Los criterios diagnósticos del DSM-IV son:
1.- Preocupación por el juego (ej preocupación por revivir experiencias pasadas de juego, compensar
ventajas entre competidores, planificar la próxima aventura, o pensar formas de conseguir dinero con
el que jugar).
2.- Necesidad de jugar con cantidades crecientes de dinero para conseguir el nivel de excitación
deseado.
3.- Fracaso repetido de los esfuerzos para controlar, interrumpir o detener el juego.
4.- Inquietud o irritabilidad cuando intenta interrumpir o detener el juego.
5.- Después de perder dinero en el juego, vuelve otro día a intentar recuperarlo.
6.-El juego se utiliza como estrategia para escapar de los problemas o para aliviar la disforia (p. ej:
sentimientos de desesperanza, culpa, ansiedad o depresión).
7.-Se engaña a los miembros de la familia, terapeutas u otras personas para ocultar el grado de
implicación con el juego.8.- Se cometen actos ilegales, como falsificación fraude robo o abuso de confianza para financiar el
juego.
9.- Se ha arriesgado o perdido relaciones interpersonales significativas, trabajo y oportunidades
educativas o profesionales debido al juego.
10.- Se confía en que los demás proporcionen dinero que alivie la desesperada situación financiera
causada por el juego.
El comportamiento de juego no se explica mejor por la presencia de un episodio maníaco.
Según Custer, el juego genera stress y tensión que paradójicamente se convierten en el elemento que
lo mantiene como conducta. Este stress se genera por las pérdidas financieras y por la sensación de
baja autoestima que esta situación origina. En caso de ganar se invierte la ecuación y la euforia se
acompaña de un “soy el mejor”, sentimientos que incitan a seguir jugando.
Así, tanto si se gana como si se pierde el jugador experimenta un estado de tensión que le impulsa a
continuar el juego y le dificulta el abandonarlo.
El juego patológico suele comenzar en la adolescencia, aunque puede darse en cualquier edad; suele
mediar unos cinco años desde que se comienza hasta que se produce la falta de control.
Las fases de las que habla Custer en la progresión del juego patológico son tres:
1.-Ganancia: se da una sucesión de ganancias que conducen a mayor excitación y a la creencia de
que se es un jugador excepcional.
2.- Pérdida: Cuando acontece una gran ganancia suele darse el fin de la primera etapa y el inicio de
la segunda. En este punto el jugador patológico lejos de dejar de jugar aumenta la apuesta. La
conducta de juego pierde su contexto social y el sujeto está solo. Comienza un círculo en el que se
apuesta cada vez más, se pierde cada vez más cantidades, y se endeudan, lo que origina una nueva
presión que consiste en, no solo recuperar el dinero que debe sino obtener más.-Este proceso se
acompaña de un progresivo deterioro de sus relaciones familiares y laborales.
3.- Desesperación: El momento de tregua marca el final de la etapa de pérdidas e inicia la fase de
desesperación. Aquí puede que emerja un estado de pánico a causa de la toma de conciencia de
varios factores:

deudas contraídas

necesidad de devolver el dinero

dolor por la pérdida de relaciones

cambios en el rol social y en la valoración de los otros

deseo de recuperar las sensaciones de los inicios del proceso.-
En esta etapa pocos jugadores pueden continuar con su vida laboral o profesional, suelen sufrir de
trastornos de sueño y alimentación, irritabilidad y nerviosismo. Al final de esta fase la situación es
insostenible.
Respecto a la causa de este trastorno consideramos factores biológicos, psicológicos y sociales.
Todos los humanos jugamos, pero no todos los humanos apuestan, la apuesta es el elemento de
riesgo adicional que puede convertir una actividad lúdica y placentera en una enfermedad, cuando el
juego pasa de actividad social a ser un comportamiento enfermizo, dañino para quien lo practica, con
consecuencias serias sobre las finanzas, la salud y estabilidad emocional del jugador, hablamos de
juego patológico
En los últimos han crecido vertiginosamente las estadísticas:
El 48% de los llamados al Programa de Asistencia al Jugador Compulsivo bonaerense fueron
realizados por mujeres. La mitad confesó que jugaban diariamente y, del resto, casi dos de cada
diez que timbeaban tres veces por semana. Las tragamonedas son, por lejos, las que mayor
adicción generan. La siguen la ruleta, el bingo, la quiniela y el turf.
Algunos de los
motivos: Proliferación de
salas de juego, sociedades más adictivas y algo más:
mayor bienestar económico…
"Es preocupante, porque bajó la edad de iniciación. Hace quince años los pacientes promediaban los
35 años y hoy tenemos chicos desde 18, 20 años jugando de manera compulsiva", dice la doctora
Susana Calero, jefa del Servicio de Adicciones del Hospital Alvarez. "También creció la cantidad de
mujeres adictas al juego (sobre todo a los tragamonedas). Antes, eran hombres 8 de cada 10
ludópatas, y hoy las mujeres representan casi la mitad de la consulta", revela. El problema también
crece entre las personas de tercera edad. "Tiene que ver con el abandono familiar. Al principio a los
hijos les viene bien porque los tienen ocupados, no se imaginan que pueden estar estimulando una
adicción
Para Freud, el juego es una manera de auto castigo para expiar una culpa inconsciente. Al respecto,
en su artículo “Dostoievski y el parricidio” dice así: …”fue un evidente acceso de pasión patológica,
que no pudo ser desviada y utilizada en otro sentido… Dostoievski podía alegar que jugaba para ganar
lo necesario para regresar a Rusia y pagarle a sus acreedores. Pero ello no era más que una excusa,
Dostoievski era lo bastante inteligente para reconocerlo y lo bastante honrado para confesarlo, lo
importante que era el juego en sí, el juego por el juego”
Dostoievski enfatiza lo anterior: “le juro que no juego por el ansia de hacer dinero, aunque bien lo
necesito” se lee en algunas de sus cartas de esa época.
Para Freud, el juego es una forma de auto castigo por partida doble, dado no solamente por las
abrumadoras pérdidas vividas a diario en la ruleta, sino también porque éstas le
Dostoievski auto reprocharse y denigrarse.
permitían a
Chambers y sus
colaboradores en el año 2003 han investigado y sacado algunas conclusiones
importantes para tener en cuenta
plantean como la adolescencia es un periodo crítico para cualquier tipo de adicción, tanto a
sustancias psicoactivas como a las denominadas “adicciones conductuales”, y esa vulnerabilidad a
la adicción obedece a que el neurodesarrollo del lóbulo frontal todavía no termina en la adolescencia,
entonces cualquier estimulo lo suficientemente placentero y sostenido vívido en esta etapa de la vida,
sumada a áreas de castigo no
plenamente desarrolladas, llevarían a que las personas expuestas
precozmente al apostar, sean más susceptibles de caer en el juego patológico o a cualquier otra
adicción.
Para los autores, tanto los circuitos cerebrales de recompensa como los de castigo, cuando ya están
maduros, actúan siguiendo modelos computacionales, y no de manera
sucede en las primeras etapas de la vida. Estas respuestas
simplemente refleja como
reflejas, de todo o nada, y sin
discernimiento nos harían caer muy fácilmente en cualquier adicción, al ser este comportamiento
identificado solamente como placentero.
Cuestionario de 20 preguntas de Jugadores Anónimos
1. ¿Ha perdido el tiempo debido al juego?
2. ¿El juego ha tornado infeliz su vida?
3. ¿Jugar ha afectado su reputación?
4. ¿Ha sentido remordimiento o culpa después de jugar?
5. Ha apostado dinero con el que podía pagar deudas u otras obligaciones económicas?
6. ¿El juego le ha provocado una disminución de su rendimiento laboral o académico?
7. ¿Después de perder usted siente que debe retornar a apostar lo más pronto posible para recuperar lo perdido?
8. ¿Después de ganar usted se siente ansioso e impaciente por volver a jugar y ganar todavía más?
9. ¿Usted se ha jugado hasta el último peso que tenía?
10. ¿Ha pedido prestado para financiar su juego?
11. ¿Ha vendido cosas importantes (electrodomésticos, equipos de trabajo) para pagar su juego?
12. ¿Usted es reacio a gastar el dinero para jugar en otras cosas?
13. ¿Por jugar usted ha descuidado a su familia o a sí mismo?
14. ¿Ha gastado mucho más tiempo de lo planeado en jugar?
15. ¿Usted juega o ha jugado para escapar de la tristeza o las preocupaciones?
16. ¿Ha cometido o pensado cometer algún acto ilegal para costearse su juego?
17. ¿El juego le ha provocado problemas del sueño?
18. ¿Ha tenido peleas, discusiones, alegatos provocados por su manera de jugar?
19. ¿El juego se convirtió en una manera de celebrar sucesos afortunados en su vida?
20. ¿Ha pensado en hacerse daño por culpa de su manera de jugar?
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