INTRODUCCIÓN
En México la pobreza, ligada a la ignorancia, es una realidad a todos como ciudadanos día con día.
En nuestro país mas del 70% de la población es pobre y el 80% de ello viven en la pobreza extrema.
Muchos pueden ser los culpables de esta situación, el gobierno, las empresas mutinacionales, los
patrones explotadores y la carencia de trabajos, etc lo cierto es que nadie se hace responsable mientras
nosotros, el pueblo sufrimos las consecuencias.
La falta de educación en México es la raíz de todos los problemas que agobian a nuestro país,
incluyendo a la pobreza. La falta de atención que el gobierno pone en los progrmas educativos, no solo
en los de las areas marginadas, sino tambien en las áreas urbanas y suburbanas, y que se hace evidente
ante el alto numero de personas alnalfabetas y desertoras de escuela, influyen de manara directa en
todas las carencias y dificultades que ha sufrido y sigue sufriendo nuestro país.
La siguiente investigación esta enfocada hacía estos problemas en forma general. Durante el desarrollo
de la misma se compararan hechos y cifras que ocurrieron en el pasado con la situación de crisis actual
que vive nuestro país; y, aunque no se intentara buscar una solución, si se plantearan propuestas para
ello.
Aspectos básicos de la pobreza
La pobreza es definida como aquella condición caracterizada por la carencia de recursos, medios u
oportunidades para la satisfacción de las necesidades humanas mínimas, tanto de tipo material como cultural.
Cuando se habla de pobreza se hace referencia a un asunto delicado que se vincula de manera estrecha con las
posibilidades del bienestar y los horizontes de la democracia. De ahí que la situación en que viven millones de
pobres en todo el planeta sea, quizá el tema que más preocupa a diversos gobiernos que reconocen en el
mismo una fuente potencial de desestabilización, violencia y alteración de la paz.
Atendiendo a la definición, el pobre no puede alimentarse, tampoco vestirse ni educarse. Además no recibe
atención médica adecuada ni tiene acceso a fuentes de trabajo, al tiempo que su vida afectiva y espiritual
tiende a ser reducida.
Aunque hay tantas definiciones como enfoques se hagan de la pobreza, por razones metodológicas resulta
conveniente circunscribirla a la carencia de recursos económicos. Aquel que teniendo dinero no se vista ni
tenga un albergue adecuado para su familia y que no gaste en educación ni en alimentarse o hacerse ver por el
médico, no es un pobre, sino un pobre diablo, un rico avaro.
Aunque uno crea en la formación integral del individuo, en el desarrollo de la vida espiritual y en el disfrute
de los bienes de la cultura, pobre es quien simplemente quien por carecer de dinero o medios, su lucha diaria
es la satisfacción de necesidades biológicas y sociales mínimas.
La pobreza es, entonces la incapacidad de generar recursos pecuniarios, es una falla para progresar de una
manera socialmente aceptable, con el dinero como una especie de vía final común.
Los pobres son muy eficientes en reproducir más pobres y por tanto la ayuda estatal y comunal se diluye en un
mar de necesidades insatisfechas. A menudo se dice que "la plata jala plata" lo cual tiene mucho de cierto,
pues invierte quien tiene medios; y a la inversa, la pobreza crea más pobreza. Así, entre más tiempo pase, el
problema se hará más severo, como ya se observa el caso de la miseria extrema y riqueza opulenta. En nuestro
país. El perfil de bienestar del país se está acinturando al tiempo que engrosa su extremo inferior, ante la
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mirada indiferente de quienes ocupan el estrato superior.
Si todos los pobres del mundo, que son mayoría, desearan vivir como una "ideal clase media", nos
encontraríamos con la ingrata sorpresa de que haría falta otro planeta gemelo de la tierra para satisfacer las
necesidades materiales de los moradores de este mundo.
Cada etapa del desarrollo histórico de la humanidad ha tenido un elemento clave de la producción de riqueza:
la población para tener mano de obra, el territorio para la extracción de productos primarios o la tecnología
para la elaboración de bienes y servicios con alto valor agregado.
Una situación tan grave no puede continuar. La marginación de muchos debe ser atendida de inmediato a
través de políticas públicas que verdaderamente atiendan las causas estructurales que concentran la riqueza en
unas cuantas manos y generan la pobreza de la mayoría. Ante un escenario de esta naturaleza, en el que la
dignidad del hombre tiende a diluirse, es urgente e impostergable que la comunidad internacional reactive sus
esfuerzos en favor de una nueva agenda del desarrollo. Es urgente, sobre todo, que lo haga a la luz del
reconocimiento del fracaso de las políticas de combate a la pobreza que se concibieron a partir de la óptica
distributiva neoliberal. Si realmente se quiere atender este fenómeno entonces debe trabajarse con toda
seriedad. Experiencias recientes, y sobre todo en el caso mexicano, indican que deben evitarse acciones que
atienden la pobreza de manera focal y transitoria o con criterios de emergencia. La respuesta la tienen los
gobiernos. Ellos tienen la delicada responsabilidad de diseñar nuevas políticas de combate a la pobreza,
políticas que ya no pueden seguirse concibiendo como parte de todo un razonamiento vinculado a la economía
de mercado. En cualquier caso, estas políticas deben partir del supuesto de que la pobreza refleja
insuficiencias estructurales que deben ser corregidas desde su base para evitar que en el mediano y largo plazo
el hambre, la desnutrición y la falta de oportunidades de muchos, se conviertan en factor de desestabilización
social.
La pobreza que padece gran parte de la población es preocupante por su magnitud y persistencia. Los frutos
del progreso se distribuyen sin equidad. El costo de las crisis y los ajustes es absorbido principalmente por los
sectores empobrecidos de la sociedad.
Las señales más visibles y dramáticas se observan en el desamparo de la población infantil, en los
contingentes de jóvenes sin perspectivas, en las familias desintegradas, en la violencia delictiva y en la falta
de atención a los grupos más vulnerables.
La pobreza como encuadre de la vivencia excluida de millones de personas, determina la libertad de los que
en ella viven al limitarles la satisfacción de las apremiantes e impostergables necesidades que demanda la
vida. Esta situación crónica de no libertad propicia una condición que podríamos denominar como
esencialmente vulnerable, al verse las personas en la necesidad de realizar diversos intentos de engañarla y
superarla.
¿Qué es la Pobreza?
La Pobreza es una situación en que no es posible satisfacer necesidades básicas, por eso la pobreza esta ligada
estrechamente al empleo, a los ingresos de trabajo o a la distribución de los recursos o el patrimonio, el
analfabetismo y la falta de educación es una de las principales consecuencias de la pobreza.
Puede ser vista, y sobre todo, operacionalizada, como infraconsumo debido a insuficientes o inestables
ingresos.
La pobreza, es uno de los principales problemas socio económicos que enfrenta nuestro país, en especial, en
las áreas rurales.
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Son muchos los factores y situaciones que generan pobreza, y por ende, medirlos para poder luego formular o
diseñar programas que permitan su control, solución o alivio, se ha convertido en la principal preocupación de
los diseñadores de políticas sociales y económicas.
¿Qué es ser pobre?
Ser pobre es un término impreciso, con importantes variaciones históricas en cuanto a los niveles de acceso al
consumo, la salubridad, la educación y el ocio que definen lo que es la pobreza. Ser pobre tiene un significado
determinado por la sociedad en que se vive y su experiencia histórica.
No es lo mismo ser pobre en una sociedad rica, que serlo en un país periférico; también es distinto ser un
pobre productivo y autosuficiente, por ejemplo un campesino del tercer mundo, a ser un pobre enteramente
dependiente, parasitario, como tienden a serlo los pobres urbanos de los países industrializados.
Lado a lado con la pobreza económica, existe, en paralelo, una pobreza política.
Generalmente los pobres no participan en los procesos de toma de decisiones, tienen dificultades para
expresar sus intereses y ser oídos, tienen poca fuerza de negociación. Esta debilidad se acrecienta día con día
en tanto que los pobres parecen cada vez menos necesarios. Los pobres (trabajadores de antes eran
necesarios); los nuevos pobres (inactivos) dependientes tienen crecientemente como la única carta restante su
capacidad de estorbar.
Dentro de su indefinición la pobreza varía en connotaciones; sus significados implícitos y emocionales son
también variados y de la mayor importancia. En los últimos años se ha dado un intenso combate ideológico
que, una vez más, los pobres parecen haber perdido. Los pobres han perdido su derecho y su posibilidad de ser
pobres y lo que antes podía ser una pobreza digna ha sido confundida con la miseria.
Se trata de una pérdida ideológica, de la mayor importancia, pues le cierra a la humanidad entera la única
salida posible, la de la dignificación de la pobreza y nos arroja en un camino sin salida; la aspiración
fantasiosa a la universalización de niveles de vida basados en el derroche energético y la destrucción del
medio.
El cambio de significado de la pobreza es evidente. En los años cuarenta era posible que los actores populares
mexicanos presumieran, en sus películas, de pobres. Eran pobres "pero honrados"; eran pobres trabajadores,
autosuficientes, dignos. Las películas podían pregonar que el dinero no daba la felicidad y que se podía ser
feliz y pobre al mismo tiempo.
Era, evidentemente, un cine orientado a las masas. Amplios grupos de población disfrutaban del amplio
reparto de tierras y de los avances de la organización sindical e institucional de los años treinta. Con empleo y
un ingreso modesto; con agua entubada y electricidad; con salud y acceso de los hijos al sistema escolar, todo
parecía haberse conseguido.
Tratar de obtener más, mucho más, implicaba, en la moral popular, la pérdida de los valores, de la honestidad,
en aras de conseguir lo superficial, lo que no garantizaba la felicidad; esta última necesariamente más
vinculada a la firmeza de la familia y la comunidad, asentada en el pueblo rural, el barrio urbano o la
vecindad.
Tal vez la imagen era idílica. Lo importante es que era aceptada por la mayoría de la población. Se trataba de
un cine de masas que no corría a contrapelo del sentido popular. Los que veían la película no se rebelaban
ante el mensaje del héroe; parecía aceptable ser pobre, honrado, trabajador, vivir modestamente y ser feliz.
Era aceptable, sobre todo, por que era la situación de casi todos.
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La misma película se encargaba de explicar las excepciones: los ricos eran los puntos negros del arroz; su
riqueza era de origen dudoso; su trato hipócrita e interesado, su comportamiento guiado por las apariencias, su
vida familiar sin valores; sus esfuerzos por conseguir lo superfluo y vivir interesados en las apariencias
desembocaban en la infelicidad.
El ideal de pobre, era un pobre trabajador y honrado; la vida todavía ofrecía recompensas, modestas desde la
perspectiva actual, a la constancia en el trabajo. Ofrecía, por lo menos, trabajo. Pero el pobre ideal seguía
siendo pobre y la película no nos imponía un final feliz en el que el pobre dejara de serlo; al final era
simplemente un pobre que, a pesar de contratiempos y vicisitudes, podía sentirse satisfecho de si mismo.
La propuesta no era absurda ni novedosa; recogía una herencia de siglos durante los cuales el cristianismo
había pregonado la pobreza como ideal. Recordemos aquello de que era más fácil que un burro hablara a que
un rico entrara al reino de los cielos. El reino de Dios era para los pobres.
Algunas ordenes religiosas, las menos, todavía recogen esa tradición y sus integrantes aceptan, incluso buscan
voluntariamente vivir en la pobreza. Pero ¿de cuál pobreza hablan? De una pobreza que no es miseria, ni
hambre; sino simplemente tener una alta satisfacción personal en un nivel de vida modesto, ajustado a lo
necesario, y con aspiraciones y logros definidos por valores no económicos.
El combate ideológico sobre la pobreza
Pero algo ha cambiado en los últimos años. En México, en los países centrales y en las grandes instituciones
financieras, se ha convertido a la pobreza en un término peyorativo. Pobreza y miseria se han vuelto
indistinguibles una de la otra y ahora se trata de combatir ambas como si fueran lo mismo y como si todos
pudiéramos ser ricos. Se combate a la pobreza en una batalla que, por no definir objetivos precisos (nutrición,
salud, autonomía, dignidad, etc.), amenaza convertirse en una propósito absurdo e incluso suicida.
Se ofrece, implícitamente, un sueño a millones de seres humanos: ser "no pobres". Pero, ¿que entiende el
pobre con dejar de ser pobre?. Cuando el discurso promete acabar con la pobreza parece haber una promesa
que a los oídos del que escucha puede significar muchas cosas, pero que sin duda se asocia a las nuevas
imágenes de la televisión: los arquetipos de triunfadores, el consumo de las clases medias industrializadas,
incluso el "american way of life".
Las imágenes que ofrece la televisión de los norteamericanos "pobres" los muestran con electricidad, teléfono
y refrigerador; su ropa parece adecuada y los hijos van a la escuela. Bueno, hasta carro tienen. Por demás
decir que cuentan con agua corriente en sus hogares y no parecen desnutridos. Obviamente los
norteamericanos "no pobres" se encuentran todavía mejor (computadora, microondas, videojuegos, etc.).
Entonces, ¿cual es el estándar que se ofrece al prometer la erradicación de la pobreza?
Las dificultades de definir a la pobreza y a los pobres han sido grandes. Definir lo que se ofrece como un nivel
de vida "no pobre", es imposible.
El discurso ideológico que pregona el progreso y la modernidad, que ofrece acabar con la pobreza y deja a la
televisión esbozar constantemente la promesa del consumo inalcanzable, nos roba la posibilidad de una
pobreza digna y satisfecha a cambio de un engaño.
El cambio en los valores (imágenes que imponen los medios masivos), es brutal: del pobre honrado y
trabajador hemos pasado al pobre fracasado por estúpido e ineficiente; del rico sin valores, al triunfador cuyo
triunfo lo justifica todo, incluso el consumo más absurdo y derrochador de recursos que son, finalmente,
patrimonio de la humanidad.
Hoy en día la norma que se impone es ser rico; es inaceptable ser pobre. La satisfacción interior que daba el
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orgullo del propio trabajo, la rectitud en la vida, la unidad familiar, se desvanece ante la urgencia de alcanzar
el disfrute de un consumo cada vez más sofisticado e inaccesible.
Lo peor es que no parecen caber en el planeta dos estilos de consumo y de vida; la difusión del estilo de
consumo de los ricos exige el monopolio y se expande en las élites periféricas (siempre será de acceso
minoritario) destruyendo la viabilidad y la dignidad del consumo de los pobres que quedan sin la posibilidad
de seguir trabajando y viviendo como antes y sin acceso a la modernidad. Se les construye un limbo
configurado por los programas de asistencia social.
El pobre de los años noventa se siente necesariamente un rezagado; alguien que quedó atrás cuando todos los
demás lograron avanzar y parecen estar disfrutando los beneficios del progreso y el consumo moderno. Lo
muestra en sus imágenes la tele, y no puede sino repetir constantemente la promesa implícita porque otra cosa
sería revelar el engaño del fin de la pobreza. Es posible, si, acabar con la miseria; pero no ofrecer que pronto
todos accederemos al consumo depredador.
En México traemos arroz de Filipinas, kiwis de Nueva Zelanda, piñas enlatadas de indonesia, galletas de
Grecia y atún para gatos de los Estados Unidos (quien lo dijera). Eso es posible por el precio absurdamente
bajo de los energéticos, por medio del cual la humanidad hipoteca su futuro para sostener el consumo
derrochador de unos cuantos y hacer a un lado a los pobres locales (que podrían producir arroz, kiwis, piñas y
atún dentro del mismo país). El anzuelo del fin de la pobreza ha servido para distraernos del problema de
fondo, la glorificación del consumo ilimitado y el derroche absurdo de los pocos.
Cada día hay más pobres (miserables) dependientes. No son, por desgracia, aquellos pobres dignos,
trabajadores, autosuficientes que podían ser el sustento de una sociedad democrática. Más bien son los nuevos
pobres miserables, desempleados o subocupados, insatisfechos, encandilados por el faro de una modernidad
que los reduce a la improductividad y a la pérdida de sus recursos individuales y colectivos. Pobres que
buscan trabajo y se les ofrece caridad; sus capacidades no son únicamente redundantes, sino incluso
estorbosas. El mercado ha sido rediseñado solo para los productivos y eficientes, los modernos, los que
prestan a los pobres para una nueva dosis de consumo moderno a cambio de las escrituras de sus derechos a la
propiedad, la producción y la autodeterminación.
Los pobres son más, pero parecen menos en su presencia social, en su capacidad para incidir en el rumbo
nacional, en sus apariciones en la televisión, en la que se asoman como marginados, fracasados o antisociales.
Son menos porque se han quedado sin discurso y sin rumbo propio; el mensaje de la modernización es
apabullante.
El embate no ha sido neutro. Los pobres, la mayoría de la humanidad (no los verdaderamente miserables) han
perdido la batalla ideológica en torno a la pobreza; es decir que han perdido la posibilidad de definir su forma
de producir y consumir. Esta derrota ha facilitado el inutilizar sus capacidades y recursos ("no competitivos"),
destruir sus redes y mecanismos de intercambio (familiares, comunitarios, extramercantiles, solidarios) y
orientarse progresivamente al modelo de producción, de consumo, de cultura y de vida asociado a la
industrialización masiva.
Cómo se mide la pobreza?
La Pobreza un concepto muy amplio como Fenómeno Social asociado al grado de bienestar logrado por una
Sociedad Determinada, cuya percepción evoluciona en el tiempo y entre Sociedades, en relación de un
Desarrollo diferenciado.
Se puede asociar la pobreza con un estado de insuficiencia en el Nivel de Vida o la carencia de lo necesario
para el sustento de la Vida; manifestándose en múltiples signos como sub−consumo, desnutrición,
condiciones habitacionales inadecuadas, bajo nivel educativo, falta de mercado laboral, insuficiencia de
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ingresos, ausencia de oportunidades y perdida de capacidades.
Métodos Para Medir el Nivel de Pobreza
La complejidad en la percepción de la pobreza esta influenciada con el punto de vista del investigador y los
Criterios que puede definir, lo que nos lleva a tener diversas apreciaciones con resultados heterogéneos por
parte de los investigadores sociales.
Se han propuesto muchos Métodos para medir el nivel de Pobreza, pero los mas conocidos son tres:
• Método de Necesidades Básicas Insatisfechas
• Método de la Línea de Pobreza
• Método Integrado.
a) Método de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI)
Método directo en función de la satisfacción de necesidades básicas que se definen como indispensables para
un hogar o familia, en educación, salud, condición de vivienda, empleo adecuado, servicios, etc.;
estableciendo los niveles mínimos de satisfacción e identificando los hogares y población cuyo consumo
efectivo se encuentra por debajo de los mínimos de satisfacción previamente definidos.
Este método, aplica la información de los Censos y cuantifica los niveles de pobreza aproximado a pequeños
poblados, empleando indicadores como:
• Materiales de Vivienda inadecuados,
• Hacinamiento Critico por habitación,
• Falta de Servicios para eliminación de excretas
• Inasistencia a escuelas Primarias,
• Capacidad económica del hogar asociada al nivel educativo del Jefe de Familia y la tasa de
dependencia económica.
b) Método de Línea de Pobreza (LP)
Mientras el NBI se basa en un conjunto de indicadores que representan el conjunto de necesidades, el de línea
de pobreza se sustenta en un solo indicador de resumen, El Ingreso.
Medida indirecta de la Pobreza que calcula el ingreso necesario para cubrir el costo de la Canasta básica de
consumo que esta conformada por una Canasta alimentaria y una Canasta de bienes y servicios no
alimentarios.
La Canasta alimentaría definida por el conjunto de alimentos que cubren las necesidades nutricionales
mínimas de la población, influida por los hábitos de consumo, la disponibilidad de los alimentos y los precios
relativos a estos.
Al valor de la canasta alimenticia se le agrega la estimación de recursos requeridos para satisfacer necesidades
no alimentarías como vivienda, vestido, educación, salud y esparcimiento.
Luego se confronta el ingreso de cada hogar respecto al costo de la Canasta Básica de Consumo que define
una línea limite para identificar hogares en condición de Pobreza y hogares de extrema pobreza a los que no
logran cubrir el Costos de la Canasta Alimenticia Básica.
El método NBI o directo es más eficiente ya que a diferencia del método de Línea de pobreza no se basa en
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supuestos particulares sobre el comportamiento de consumo sino más bien en un consumo efectivo.
c) Método Integrado
Identifica la naturaleza de la Pobreza como Estructural y Coyuntural, es decir bajo el enfoque de que las
personas cuya vivienda es inadecuada no podrá cambiar su situación en el Corto Plazo y el caso de un hogar
con Ingresos suficientes por hoy en el corto plazo esta sujeto a las variaciones del mercado.
Bajo una combinación de los métodos anteriores, los hogares se agrupan en :
• Hogares en situación de pobreza crónica.
• Hogares en Situación de Pobreza reciente.
• Hogares con carencias Inerciales.
• Hogares en Condición de Integración Social.
La soluciones de los pobres
Todo hace suponer que tendremos que pensar en una estrategia económica para pobres. Nos veremos
obligados, más pronto que tarde, a abandonar las fantasías de los modelos de consumo de las clases medias
centrales, en derrumbe incluso en ese medio, y aceptar que somos pobres y que seguiremos siendo pobres.
Esto no significa resignación ante nuestra suerte. Todo lo contrario. El abandono de las fantasías abre
importantes posibilidades de evolución económica y social fincadas en lo real. Implica dejar de estrellarnos
contra el cristal, intentando pasar al otro lado y empezar a pensar ¿qué es lo que podemos hacer con lo que
tenemos?; implica abrir las puertas a la imaginación, no para acabar con la pobreza y convertirnos en la rica
clase media pregonada por la televisión, sino para apoyar una nueva estrategia, con nuevas soluciones acordes
a nuestras capacidades y recursos y con el imperativo de que sea una vía que preserve el patrimonio ecológico
propio y de la humanidad.
En la nueva estrategia habremos de apoyar a los pobres en la solución, por sí mismos, de sus, de nuestros
problemas. Lo que significa que será necesario recuperar y desarrollar soluciones de pobres. Esto es muy
distinto a llevar a los pobres las "soluciones" de los ricos.
Llevar a los pobres soluciones de ricos, de clases medias, es lo que se ha hecho como estrategia fundamental
de combate a la pobreza. Se intenta que los pobres tengan algunos elementos del consumo de los ricos
alegando que son derecho de todos. Es, sin embargo, una estrategia desmovilizadora de las energías y recursos
de los pobres.
Los elementos de consumo de los ricos que se llevan a los pobres tienen que ser, necesariamente,
proporcionados por las áreas modernas de la economía, por así decirlo por los ricos industrializados. Por ello
en el combate a la pobreza los más beneficiados son los sectores sociales, institucionales y productivos
insertos en la modernidad y que operan como intermediarios de las soluciones para pobres.
Son distintas las respuestas para pobres que las respuestas de pobres. Las soluciones para pobres son
usualmente soluciones de ricos, así sean para pobres. Veamos ejemplos:
• Llevar a los pobres desayunos escolares y complementos al consumo alimenticio con productos
llevados de fuera termina por devaluar y deteriorar sus propias capacidades de producción de
alimentos en una espiral de deterioro y dependencia crecientes. Otra cosa sería apoyar el
fortalecimiento de sus propias capacidades para la producción, la transformación y el autoabasto.
Todo lo contrario del subsidio a la harinificación del consumo de maíz que obliga a que el más
importante consumo alimenticio de los mexicanos transcurra por mecanismos centralizados de
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procesamiento industrial y pague su tributo a un oligopolio privado.
• llevar a los pobres servicios institucionales de salud de alto nivel, implica contratar médicos,
administradores, contadores, servicios, comprar instrumental y medicinas, construir infraestructura,
adquirir elevada capacitación, etc. Todo ello generado y vendido a buen precio por los sectores
modernos y prácticamente nada por los mismos pobres. Es cierto que los pobres reciben el servicio (al
tiempo que se degradan sus alternativas tradicionales); pero muchas veces lo reciben sólo de manera
simbólica, como cuando se sortea o raciona el ejercicio efectivo de su derecho, porque en realidad no
puede alcanzar para todos. Lo cuestionable es que la creación del aparato de salud no apoya sino que
erosiona su economía de pobres y destruye sus alternativas tradicionales.
• proporcionar a los pobres vivienda y servicios urbanos (agua potable, alcantarillado, electricidad,
caminos, transportes, etc.) con casas, infraestructura y servicios construidos y proporcionados por
compañías constructoras, instituciones y obreros formales, les da acceso a un bien de consumo, no
siempre sustentable y que no fortalece su inserción productiva en la economía. Todo lo contrario,
tiende a deteriorarla (ahora deben pagar servicios, impuestos, deudas políticas, etc.).
Es imposible que pueda funcionar una estrategia en la que la elevación de los niveles de consumo de los
pobres no se ve sustentada en la elevación de sus propias capacidades productivas. De esa manera se logran
hacer clientelas socio políticas crecientemente dependientes, con el riesgo de que llegue un momento en que
su incremento las haga insostenibles para los sectores modernos de la economía y se rebelen al llegar a los
límites de un callejón sin salida.
Lo que aquí se propone es apoyar a los pobres en sus capacidades productivas, en sus propias respuestas y
soluciones, para que se hagan cargo fundamentalmente por sí mismos de la atención a sus carencias. Ello
implica repensar las soluciones de ricos para pobres en nuevas soluciones de pobres para pobres. Es decir el
cambio de estrategia reclama un cambio de tecnologías, de mecanismos de solución, de estrategias.
No es aceptable una estrategia modernizadora que se traduce sólo en beneficios para las transnacionales por la
importación de nuevas tecnologías y equipos al tiempo que se desechan los recursos y capacidades
productivas disponibles para la mayoría de la población. Esta estrategia modernizadora demanda grandes
cantidades de capital externo al tiempo que arroja por la borda el ahorro que la gran mayoría de la población
ya ha invertido en infraestructura, maquinaría y equipos, que se ven inutilizados. Es una estrategia cuyos
resultados patentes son hundir en la miseria a cada vez más amplios grupos de población.
Por el contrario, se trata de apoyar a los pobres para que eleven sus niveles de autosuficiencia a partir de la
reactivación y movilización de sus capacidades productivas. Este propósito implica una nueva (¿vieja?)
concepción económica y social. No se trata de que produzcan como ricos, modernos y tecnológicamente
avanzados. Para ello se requerirían enormes cantidades de capital y formación masiva de recursos humanos en
el dominio de nuevas tecnologías, en su administración y comercialización; lo que sólo sería posible en
algunos escaparates de exhibición, pero no como solución generalizada.
Se trata de permitir que los pobres produzcan como pobres; con las tecnologías de pequeña escala que les
resultan conocidas, en redes de intercambio también de pequeña escala (comunidad, región, grupo social), con
las capacidades y recursos con los que ya cuentan. Implica no tirar por la borda las capacidades y recursos
disponibles para reconstruir el país con tecnología y capitales importados para producir para otros. Se trata de
producir para nosotros con nuestros recursos y ahorros, con nuestras capacidades y habilidades, con esquemas
de comercialización y mercados apropiados a nuestras escalas de producción.
Breve Panorama de la educación en México
La educación en México tiene vital importancia, ya que de ella se desprenden ciertos aspectos: a mayor
educación, mayores y mejores servicios y por lo tanto mejor desempeño de los demás servicios de la gente
que participa que goza de un grado de estudios. Esto conlleva entonces a un mejor desarrollo económico del
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país en general.
A continuación se analizara la estructura del sistema educativo en México así como algunas definiciones y su
desarrollo a través de los últimos años.
La educación forma parte del sector servicios. Por lo tanto los servicios educativos se definen como los
servicios que se prestan en las instituciones publicas y privadas de educación. Las funciones de estas
instituciones así como los servicios que prestan deben ajustarse a lo señalado por el articulo 3° constitucional.
Los servicios educativos abarcan los niveles de preescolar, primaria , secundaria, educación media superior,
superior, educación especial , educación tecnológica y normal. Además de otros servicios educativos que
incluyen capacitación y adiestramiento técnico, enseñanza de oficios, academias comerciales de idiomas, artes
y educación continua en general. Esto equivale a la coyuntura de la educación en México.
El desarrollo de la educación en México a través de los distintos gobiernos no es muy significativo. En el
sexenio de Ruiz Cortines (1952−1958) se fundo el Consejo Nacional Técnico de la Educación, posteriormente
en el sexenio de López Mateos (1958−1964) se creo la comisión de libros gratuitos, en el sexenio de
Echeverría Álvarez (1970−1976) se funda la Universidad Autónoma Metropolitana , el Colegio de Bachilleres
y el Colegio de Ciencias y Humanidades de la UNAM. No sucedió nada significativo hasta el sexenio de
Zedillo Ponce de León (1994−2000), en el que se pone en marcha el Programa de Modernización Educativa.
La principal función del sector en servicios de educación es proporcionar educación publica y privada en los
diversos niveles educativos, así como estudios técnicos, de capacitación y adiestramiento y todos aquellos que
no requieren de reconocimiento oficial, proporcionar el desarrollo cultural y artístico e impulsar la
investigación científica y tecnológica. La Ley Federal de la Educación plantea como funciones básicas:
enseñanza, investigación y difusión de la cultura.
Es muy importante tomar en cuenta la problemática de la educación en México, ya que como nación México
se encuentra en desventaja con los demás países capitalistas, y en particular con los vecinos del norte,
repercutiendo esto en asuntos de diversa índole como lo son los tratados comerciales que mantiene con este
país y muchos otros en América Latina.
Uno de los principales problemas consiste en la educación publica, en lo que destaca la obsolescencia de los
planes y programas de estudio, falta de actualización de profesores, falta de capacidad para atender a la
población demandante, además de la falta de inclusión de la tecnología en la educación como material básico
didáctico en ella (computadoras personales, internet, tele conferencias, etc) Muchas escuelas privadas están
más interesadas en el lucro que en el beneficio y la calidad que otorga a la sociedad, además de que muchas de
estas escuelas son academias e institutos que no requieren validez oficial cuya educación impartida es de
deficiente calidad.
La siguiente tabla muestra los datos más significativos de los indicadores de la educación en México:
INDICADORES SOBRE CARACTERISTICAS EDUCATIVAS DE LA POBLACION, 1990 Y 1995
Indicador
Porcentaje de la población de 15 años y más
analfabeta
Porcentaje de hombres de 15 años y más
analfabetas
Porcentaje de mujeres de 15 años y más
analfabetas
1990
1995
12.4
10.6
9.6
8.4
15.0
12.6
9
Porcentaje de niños de 6 a 14 años que no asisten
13.5
a la escuela
Porcentaje de la población de 15 años y más
37.0
sin primaria terminada
Porcentaje de la población de 15 años y más
43.4
con post−primaria
Porcentaje de la población de 25 años y más
9.1
con algún grado de estudios de nivel superior
Promedio de escolaridad de la población
6.6
FUENTE:
7.8
31.6
49.0
11.6
7.2
INEGI. XI Censo General de Población y Vivienda, 1990.
INEGI. Conteo de Población y Vivienda, 1995.
Lo anterior muestra crecimiento en la población que esta en las aulas de educación de diversos niveles,
aunque la mayoría de ellos indicadores muestran disminuciones positivos en cuanto a la disminución del
analfabetismo, no es tan significativa; la población con estudios en algún grado superior aumento
significativamente y es un índice relativamente pequeño en cuanto al porcentaje de población nacional. El
promedio de escolaridad de la población también es verdaderamente bajo: 7 años de educación por cada
mexicano en la nación.
PRINCIPALES INDICADORES SOBRE EDUCACION, 1990/91−1998/99
(Por ciento)
Indicador
Grado promedio
de escolaridad a/
Atención de la demanda
Preescolar
Eficiencia terminal
Primaria
Secundaria
Profesional medio
Bachillerato
Tasa de absorción
Secundaria
Medio superior
Superior
Licenciatura
Normal licenciatura
Tasa de deserción
Primaria
Secundaria
Profesional medio
Bachillerato
Tasa de reprobación
1990/91
1997/98
1998/99
6.5
7.5
7.6
61.4
74.3
75.8
70.1
73.9
37.8
60.1
84.9
73.8
40
58.9
85.6
73.2
39.5
58.1
82.3
75.4
69.7
64.4
5.3
87.8
94.4
87.7
76.2
11.4
90
94.5
86.5
76.4
10.1
4.6
8.8
25.1
17.4
2.4
9.7
28.6
17.6
2.3
9.3
28
17.2
10
Primaria
Secundaria
Profesional medio
Bachillerato
10.1
26.5
28.3
47.6
7.3
22.3
30.4
41.6
7.1
22
31.4
41.2
Se aplica a los grados aprobados por la
población de 15 años y más.
SEP. Indicadores Educativos, 1978/79 a
1998/99.
a/
FUENTE:
No solo basta con enumerar a la población que asiste a las escuelas en cualquier grado de formación
(primaria, secundaria, etc.). También es importante contabilizar al personal docente en la nación, ya que no
solo la falta de infraestructura para la educación es un impedimento. La falta de docentes con calidad es
también una limitante para el desarrollo de la educación en nuestro país.
El 7.8 % de la población de la población en México de entre 6 y 14 años no asiste a la escuela, de la población
de 15 años y más el 10.6% es analfabeta, 31.6% no tiene la primaria terminada, y de la población de más de
25 años de edad solo 11.6% tiene un grado de estudios superiores.
La población al inicio de cursos en total por todos los niveles de educación (desde preescolar hasta grado
superior) es en total de 27´772,403 alumnos, mientras que el personal docente es de 1´373,223 docentes. La
proporción es de 20 alumnos por cada docente en promedio. Sin embargo se debe tomar en cuenta que al
inicio de la formación que corresponde a la primaria los alumnos son un número mayor y que va
descendiendo conforme avanza el nivel de educación. Los alumnos en licenciatura es el único rubro que
supera en numero de alumnos en comparación con los de primaria. El numero de docentes si desciende
marcadamente conforme avanza el nivel de estudios.
Otro aspecto importante es el numero de instituciones educativas en el país: para la educación preescolar es de
68, 997, 99,068 primarias, 26,710 secundarias, 7469 preparatorias, 1,830 escuelas de formación técnica, 586
escuelas normal superior, 2,044 escuelas de estudios superiores y 977 para post−grados, dando un total de
207, 646 escuelas en el país.
Como es notorio las instituciones de educación son insuficientes para la población demandante de educación.
Otro segmento de población que también solicita instrucción en el área de la educación es la población adulta.
La institución encargada de esta población es el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA),
esta institución tiene dos labores muy importantes: alfabetizar a los adultos y capacitarlos para el trabajo. La
población total atendida por esta institución es de 2´020,569 adultos de los cuales el 32% es atendido en nivel
primaria y el 37% en secundaria, y el resto es capacitado para el trabajo. Otra institución de apoyo para la
educación de los adultos son los Centros de Educación Básica para los Adultos, el cual atiende 324,188
adultos. Estos últimos tienen menor nivel de captación adultos que el INEA pero es de gran ayuda para todo el
sector de servicios de la educación.
Otro aspecto a considerar en análisis del sector de servicios en educación no es solamente la población
atendida, alfabetizada, su grado de estudios y el personal docente para brindar educación a esta población,
sino también el gasto publico destinado a este importante rubro de la nación.
Periodos
1990
1991
Total
29,722.70
40,644.20
Sector publico Sector Privado
27,321.70
2,401.00
38,514.20
2,130.00
11
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
53,234.30
66,256.80
77,339.20
90,546.80
146,756.20
183,524.40
229,088.30
271,919.50
49,828.10
62,407.90
73,292.50
85,858.30
121,020.00
151,257.10
186,312.70
221,287.10
3,406.20
3,848.90
4,046.70
4,254.80
25,736.20
32,267.30
42,775.60
50,632.40
Como se observa el gasto ha aumentado en gran porcentaje desde el ultimo periodo, pero aun que la mayor
parte de este se otorga al sector publico, se tiene mejores resultados educativos de las instituciones privadas.
Después de este análisis de las cifras en la educación, por ultimo se concluye que:
• En México, aunque se ha destinado más gasto para la educación, sigue en desproporción el nivel del
alfabetismo al inicio de la década.
• El analfabetismo ya no solo es causa de la falta de recursos para acceder al servicio, es causa también
del ausentismo, ya sea voluntario y/o causado indirectamente en parte por la falta de recursos.
• Debe de existir una concientización tanto de alumnos como profesores para que ambos exijan
enseñanza de calidad, en la que conozcan aspectos relevantes en cuanto a al cultura y la sociedad en
general.
• El nivel de educación es muy bajo en comparación con los países capitalistas. Lo que nos da una
desventaja sobre los países competidores con México.
• La infraestructura para la educación es insuficiente para la creciente demanda de población que
necesita unirse a las filas de la educación.
• Es necesario crear programas de motivación para la que la población ya inscrita en las escuelas no
deserte y los adultos se unan programas de alfabetización.
.
CONCLUSIÓN
En conclusión, las carencias que sufre nuestro país a causa de estos males es prácticamente irreversible ya que
no se pueden atender satisfatoriamente las necesidades que sufren mas del 70% de la población, sin embargo,
si se pueden llevar a cabo acciones que ayuden a mejorar la situación; programas sociales gubernamentales
como el anterior solidaridad o el actual progresa tienen verdaderas propuestas y proyectos que pueden
beneficiar a cientos de personas necesitadas, sin embargo las personas encargadas de estos programas
sencillamente no cumplen con las expectativas de los mismos y los objetivos de estos sencillamente no se
llevan a cabo
En cuanto a la educación en México esta en condiciones desventajosas respecto a otros países, pero la
educación es uno de los mejores fundamentos para hacer que nuestro país mejore. Una población culta y
preparada, sabe como hacer observaciones a su gobierno de como mejorar las condiciones generales del país
Como sea estos problemas nunca se van a solucionar, como lo han prometido gobiernos anteriores, sin
embargo si se puede hacer algo para mejorar o al menos controlar la situación. Las bases para ello ya están
puestas, solamente se requiere nuestra voluntad como seres humanos para llevar a cabo satisfactoriamente
estos ambiciosos proyectos.
Bibliografía
12
Problemas socioeconómicos de México y sus soluciones
Méndez, Silvestre
ED. McGRAW HILL.
www.inegi.gob.mx
Sitio del INEGI en internet, datos consultados en octubre de 2002
Indicadores sobre características educativas de la población
www.monografias.com
www.google.com
www.altavista.com
33
13
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