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CON MOTIVO DEL ANIVERSARIO LUCTUOSO DEL GENERAL EMILIANO ZAPATA, A CARGO DE
LA DIPUTADA CLAUDIA SOFÍA CORICHI GARCÍA, DEL GRUPO PARLAMENTARIO DE
MOVIMIENTO CIUDADANO
El 10 de abril del presente año se conmemoró el XCVII aniversario luctuoso de Emiliano Zapata, y nos damos
cuenta cómo se mantiene viva la lucha que a principios del siglo XX se consolidó mediante una declaración de
reivindicación agraria.
En tiempos en que el campesino era ignorado, máxime de verlo como un vulgar peón y destinatario de la más cruel
explotación, era necesario que se escuchara en México la realidad de millones de personas que vivían en la
pobreza, la desigualdad social estaba terriblemente marcada y que uno de los más grandes patrimonios de los
mexicanos –la tierra– quedaba en manos de unos cuantos.
El movimiento que encabezó el General Zapata no surgió de una simple coincidencia, surgió de las mismas causas
que se han manifestado a lo largo del mundo y que han construido la historia, de las clases oprimidas que buscan
ser escuchadas para tener una vida digna, es por ello que Emiliano Zapata lanza un manifiesto que condena toda
clase de explotación y de esclavitud, y que se reproduce en un eco para las generaciones presentes y futuras.
La obra de tan importante personaje, reflejada en el Plan de Ayala, refiere la congruencia con un tiempo que exigía
que las haciendas o propiedades comunales, montes o aguas que se encontraran en manos de hacendados y caiques,
se restituyeran a aquéllos que día con día ponían el sudor de sus frentes para labrar la tierra de México.“La Tierra
es de quien la trabaja” exclamaba.
El Plan de Ayala surge ante al incumplimiento de Francisco I. Madero de las promesas que hizo a la nación en el
Plan de San Luis, del principio del sufragio efectivo, de la imposición de gobernantes en los estados,
particularmente en Morelos, y en general por haber desconocido a sus antiguos aliados, quienes lo llevaron al
poder.
Ante tales consideraciones, los zapatistas declararon a Madero inepto para realizar las promesas de la Revolución
de que fue autor, en el Plan de Ayala dicen: “Por haber traicionado los principios con los cuales burló la fe del
pueblo, y pudo haber escalado el poder; incapaz para gobernar, por no tener ningún respeto a la ley y a la justicia
de los pueblos, y traidor a la patria por estar a sangre y fuego humillando a los mexicanos que desean sus
libertades, por complacer a los científicos, hacendados y caciques que nos esclavizan, desde hoy comenzamos a
continuar la Revolución principiada por él, hasta conseguir el derrocamiento de los poderes dictatoriales que
existen”1 .
En el Plan de Ayala, los zapatistas demandan la restitución de tierras a sus dueños originales, que fueron usurpadas
por hacendados, científicos o caciques a la sombra de la tiranía y de la justicia venal, asimismo, señalan en el
séptimo punto del Plan de Ayala: “7o. En virtud de que la inmensa mayoría de los pueblos y ciudadanos mexicanos
no son más dueños que del terreno que pisan sufriendo los horrores de la miseria sin poder mejorar en nada su
condición social ni poder dedicarse a la industria o a la agricultura por estar monopolizados en unas cuantas manos
las tierras, montes y aguas, por esta causa se expropiarán, previa indemnización de la tercera parte de esos
monopolios a los poderosos propietarios de ellas, a fin de que los pueblos y ciudadanos de México obtengan ejidos,
colonias, fundos legales para pueblos, o campos de sembradura o de labor, y se mejore en todo y para todo la falta
de prosperidad y bienestar de los mexicanos”2 .
Hacia la parte final del décimo quinto punto del Plan de Ayala, al justificar el enfrentamiento armado contra
Madero, por sus traiciones a los principios de la Revolución, los que enarboló para llegar al poder, definieron un
principio esencial de su lucha: “No somos personalistas, somos partidarios de los principios y no de los
hombres” 3.
Esta última frase fue fielmente cumplida por el Caudillo del Sur, lo que provocó que se enfrentara sucesivamente a
Madero, Huerta y a Carranza, quienes desde el Poder Ejecutivo de la República lo asediaron militarmente. No
obstante, no fue la fuerza militar la que acabó con su vida, solamente la traición fue capaz de ultimarlo.
El 10 de abril de 1919, en la hacienda de Chinameca, Morelos, Zapata fue cobardemente asesinado.
El General Zapata nunca transigió, porque fue fiel a la defensa de los intereses de los campesinos de Morelos y de
toda la República, lo hacemos porque fue congruente con los principios de la Revolución Mexicana, lo hacemos
porque trataron de disuadirlo para que abandonara sus principios y nunca transigió.
En estos días, México necesita recordar la gesta de este importantísimo personaje y mantenerlo vigente. No se debe
permitir el atropello de los derechos agrarios de las y los campesinos, las privatizaciones de la tierra para satisfacer
intereses personales y políticos, ni la explotación de los recursos que tanto nos hacen falta.
Notas
1 Plan de Ayala, Punto 1.
2 Plan de Ayala, Punto 7.
3 Plan de Ayala, Punto 15.
Palacio Legislativo de San Lázaro, a 12 de abril de 2016.
Diputada Claudia Sofía Corichi García (rúbrica)
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