PARTICIPACIÓN DE LAS SUPERFICIES CELULARES EN LOS

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PARTICIPACIÓN DE LAS SUPERFICIES CELULARES
EN LOS MECANISMOS DE TROMBOSIS
COORDINADORES: F. VELASCO. Unidad de Investigación, Hospital Universitario Reina Sofía, Córdoba
G. ESCOLAR. Servicio de Hemoterapia y Hemostasia, Hospital Clínic,
Universidad de Barcelona, Barcelona
Resumen del simposio
En 1860 Virchow propuso una tríada de factores para explicar la etiopatogenia de los fenómenos trombóticos.
La lesión vascular, la reducción del flujo y alteraciones en la propia sangre circulante eran observaciones constantes en las zonas en las que se producían los trombos. Sin embargo, los conocimientos actuales nos permiten apreciar que aquellas observaciones de Virchow no se producen de forma aislada, y que en realidad están interrelacionadas entre sí.
En los mecanismos de la hemostasia fisiológica intervienen la pared vascular, las plaquetas, los glóbulos rojos,
los leucocitos, una serie de factores de la coagulación, proteínas con acción proteolítica e inhibidores de las proteasas, que deben actuar en un perfecto equilibrio. Los fenómenos trombóticos se desencadenan cuando existe un
fallo en la regulación de los procesos fisiológicos de la hemostasia. Esto puede ocurrir por un exceso en los mecanismos de activación, o bien por un defecto en los mecanismos de inhibición. Todos estos fenómenos ocurren en
la sangre circulante, pudiendo las propias condiciones de flujo condicionar los mecanismos que pueden ponerse
en marcha en un determinado territorio vascular.
Aceptando la extrema complejidad de los mecanismos de la trombosis y la imposibilidad de cubrirlos correctamente en un tiempo limitado, los organizadores de este symposium nos propusimos presentar una visión simplificada y comprensible de la trombosis. Basándonos en el concepto de que “La trombosis se inicia sobre superficies celulares” creímos interesante revisar los componentes celulares que podrían tener un papel más destacado
en su desarrollo.
– En 1865 Trousseau reconoció que “en el cáncer existe algún factor sanguíneo que predispone a la coagulación
espontánea en ausencia de reacciones inflamatorias”. Unos años más tarde Billroth localizaba células malignas en
los trombos formados en algunos pacientes. Los pacientes con tumoraciones malignas presentan un riesgo elevado de sufrir accidentes trombóticos y no es infrecuente que las manifestaciones trombóticas precedan al diagnóstico de la propia tumoración. La Dra. Rosario López-Pedrera revisará los mecanismos patogénicos de la
trombosis asociados a enfermedades neoplásicas y autoinmunes.
– El endotelio vascular constituye la interfase entre la pared vascular y la sangre circulante. Este hecho le confiere un papel crítico, no sólo en el desarrollo de la trombosis sino también en su localización. Durante muchos
años las células endoteliales fueron simplemente consideradas como el pavimento que recubría la superficie de los
vasos. Actualmente, sabemos que las células endoteliales son un elemento clave en la tromborresistencia. El Dr.
Ramón Montes hará una actualización del papel del endotelio vascular en la fibrinólisis y de las implicaciones de
la respuesta tóxica e inflamatoria en el mantenimiento de un correcto balance de la actividad fibrinolítica.
– Los pacientes con insuficiencia renal crónica cursan con alteraciones de la hemostasia, hasta cierto punto contradictorias. A pesar de que estos pacientes pueden presentar sintomatología hemorrágica, las estadísticas demuestran que están sometidos a un riesgo muy elevado de desarrollar complicaciones cardiovasculares. Estudios
recientes han demostrado la existencia de una disfunción endotelial en la uremia. El Dr. Aleix Cases revisará los conocimientos actuales sobre la alteración funcional del endotelio y cómo ésta puede alterar el balance hemostático en la insuficiencia renal.
– Los pacientes con anemia grave pueden presentar complicaciones hemorrágicas y los que sufren poliglobulia
pueden desarrollar fenómenos isquémicos. Sería sencillo explicar que los hematíes desempeñan un importante papel reológico y que su número es el factor crítico. Sin embargo, considerar que el único papel de los hematíes sería reológico conduciría a un error tan grave creer que el único papel del endotelio es recubrir los vasos. Los hematíes poseen un gran contenido en fosfolípidos, una gran capacidad metabólica y tienen un papel determinante
en la etiopatogenia de la trombosis. La Dra. Juana Vallés nos lo demostrará poniéndonos al día sobre las distintas
interacciones que se dan entre los elementos celulares de la sangre. Igualmente, nos explicará la relevancia de
esas interacciones en la generación de trombina y en la fisiopatología de la trombosis.
Estamos seguros que los asistentes reconocerán la experiencia y esfuerzo de los ponentes, y esperamos que disfruten del contenido de este Symposium tanto como los que hemos participado en su organización.
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Haematologica (ed. esp.), volumen 87, supl. 6, octubre 2003
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MECANISMOS PATOGÉNICOS
DE TROMBOSIS ASOCIADOS
A ENFERMEDADES NEOPLÁSICAS
capacidad de producir y activar moléculas procoagulantes y fibrinolíticas, así como citocinas proinflamatorias (IL-1, TNF-␣ y VEGF), y b) la capacidad de
interacción con otros tipos celulares del árbol vascular (células endoteliales, plaquetas y monocitos)
(fig. 1)1.
C. LÓPEZ-PEDRERA, N. BARBARROJA, P. BUENDÍA,
A. TORRES Y F. VELASCO
Unidad de Investigación. Hospital Universitario Reina Sofía.
Córdoba.
Propiedades protrombóticas
de las células tumorales
Actividades procoagulantes
Uno de los procesos neoplásicos más directamente relacionado con el desarrollo de complicaciones
trombohemorrágicas es la leucemia. Las complicaciones trombohemorrágicas son las alteraciones
más frecuentes en pacientes con todos los tipos de
leucemia aguda y alcanzan una relevancia especial
en las leucemias agudas promielocíticas (LAP), llegando a ser la causa principal de muerte de estos
pacientes.
La primera y más generalmente reconocida anormalidad en el sistema coagulativo de los pacientes
leucémicos con diátesis hemorrágica es la liberación de sustancias procoagulantes por parte de las
Introducción
Los pacientes afectados de ciertos tipos de neoplasias muestran una incidencia de alteraciones
tromboembólicas anormalmente elevada. Diversos
factores de índole general, tales como reacciones de
fase aguda, alteraciones en el metabolismo proteico,
necrosis y modificaciones en los procesos hemodinámicos, contribuyen al incremento en el estado de
hipercoagulabilidad de los pacientes con cáncer.
Sin embargo, son las células tumorales las principales responsables del desarrollo y mantenimiento
del estado procoagulante en los procesos neoplásicos. Las células tumorales presentan diversas propiedades protrombóticas, entre las que se incluyen: a) la
Plaquetas
Monocito
P
P
P
Antígenos tumorales
± complejos inmunes
P
P
P
P
PAI
tPA
la
l
élu
uPAR
c
era
Int
P
TF
sc
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P
élu
a-c
uPA
FVII
TF
Célula
tumoral
FIX
FVII
Citocinas
IL-1, TNF, VEGF
TF-FVIIa
In
cé tera
lul cc
a- ion
cé e
lul s
a
CP
FIXa
FX
FV-R
FXa
FV
Protrombina
Endotelio vascular
TF
PAI
TM
TPA
Trombina
Fibrinógeno
Fibrina
Figura 1. Principales rutas de interacción de las células tumorales con las células del sistema hemostático. Las células tumorales
expresan: a) moléculas procoagulantes (p. ej., TF, CP, receptor del FV) que activan la cascada de la coagulación; b) moléculas pro y
anti-fibrinolíticas (p. ej., uPA, tPA, PAI, uPAR), y c) citocinas proinflamatorias (p. ej., IL-1␤, TNF-a y VEGF) que convierten la superficie
endotelial, de propiedades anticoagulantes en estado basal, en una superficie protrombótica. Asimismo, las células neoplásicas también
interaccionan, directamente o a través de mediadores solubles, con otros tipos celulares sanguíneos (plaquetas, células endoteliales y
monocitos).
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XLV Reunión Nacional de la AEHH y XIX Congreso Nacional de la SETH. Simposios
células leucémicas, dando lugar al desarrollo de una
coagulación intravascular diseminada (CID). La CID
ha sido atribuida principalmente a la expresión de
factor tisular (TF) por parte de los blastos leucémicos2. El TF es un pequeño receptor transmembrana
de la superficie celular, de 47 kDa, que media la iniciación celular de la cascada de las serinproteasas
del proceso coagulativo. Dicho factor actúa como
receptor celular para los factores VII y VIIa de la coagulación. El complejo bimolecular formado por el
TF y el FVII(a) activa a los factores IX y X por proteólisis limitada, conduciendo a la formación de
trombina y finalmente de fibrina. El TF se expresa de
forma selectiva en algunos tejidos humanos en condiciones fisiológicas normales y se halla anormalmente elevado en numerosos procesos neoplásicos.
Otro tipo de actividad procoagulante observada
en las células leucémicas está generada por una proteasa de cisteína, el cáncer procoagulante (CP). Esta
enzima es capaz de iniciar la coagulación mediante
activación directa del factor X en ausencia del factor VII (ligando natural del TF). Se trata de una proteína de 68 kDa, que parece ser expresada únicamente en tumores y tejidos trofoblásticos. El CP se
ha detectado también en células de pacientes con
leucemia aguda no linfoblástica (LANL) y se encuentra incrementado de forma particular en la LAP en
relación a otros tipos celulares3.
Asimismo, se han identificado otros tipos de moléculas con actividades procoagulantes en tumores
humanos, tales como el receptor del factor V, asociado con vesículas procedentes de membranas liberadas de las células plasmáticas tumorales. Dicho
receptor facilita el ensamblaje del complejo protrombinasa y promueve la actividad dependiente del
factor XIII, responsable de la consolidación de la
molécula de fibrina mediante enlaces covalentes4.
Actividades fibrinolíticas
La fibrinólisis puede también contribuir al defecto
hemostático observado en las leucemias agudas. Recientemente se ha demostrado que las células tumorales, entre ellas las de leucemia mieloide y linfoide
(especialmente de fenotipo T) contienen activadores
del plasminógeno tipo tisular y tipo urocinasa (tPA y
uPA) en cantidades variables. Asimismo, los promielocitos leucémicos contienen uPA y tPA en cantidades suficientes para generar plasmina. Hemos de reseñar que entre los activadores fibrinolíticos, el uPA
es la molécula más ampliamente expresada en las lesiones tumorales. Por otro lado, el inhibidor del activador del plasminógeno tipo I (PAI-1, principal inhibidor natural del tPA) se encuentra reducido en los
pacientes con LAP.
Además, la presencia sobre la membrana celular
de la célula tumoral de receptores celulares específicos de moléculas pro- y antifibrinolíticas es de gran
relevancia en la modulación de diversas funciones
tumorales. Los procesos mediados por receptores
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facilitan la activación del sistema fibrinolítico y juegan un papel muy importante en la patogénesis de
los procesos hemorrágicos en los pacientes leucémicos.
De modo adicional a su participación en la hemostasis, estudios recientes han demostrado que
existe un fino equilibrio en los niveles de expresión
entre los activadores del plasminógeno y sus inhibidores asociado directamente a los procesos de invasividad tumoral, proliferación celular tumoral y
metástasis. Es más, los niveles de expresión de una o
más de estas proteínas se han reconocido como factores predictores del período libre de enfermedad y
supervivencia a largo plazo en algunos pacientes con
enfermedades neoplásicas5.
Producción de citocinas
Un tercer mecanismo por el que las células leucémicas pueden activar el sistema coagulativo es la liberación de citocinas proinflamatorias. Dichas citocinas alteran las propiedades anticoagulantes
normales del endotelio vascular. Así, por ejemplo, el
factor de necrosis tumoral tipo alfa (TNF-␣) y la interleucina-1␤ (IL-1␤), así como el lipopolisacárido
bacteriano (LPS o endotoxina) inducen la expresión
de TF y PAI-1 y reducen la expresión de trombomodulina (TM) en las células endoteliales. A su vez, la
reducción de los niveles de los complejos TM-trombina conduce a la inhibición del sistema de la proteína C, uno de los principales sistemas endógenos
de defensa contra la coagulación en el árbol vascular. Aunque el TNF-␣ y el LPS pueden también incrementar los niveles de tPA in vivo, van Hinsberg y
colaboradores han demostrado que cuando dichos
compuestos son administrados a pacientes o a voluntarios sanos, el rápido aumento de tPA inducido
se ve compensado por un incremento aún mayor de
PAI-1, conduciendo a un estado hipofibrinolítico y
procoagulante. Asimismo, varios autores han asignado un importante papel a la IL-1␤ en el desarrollo de la CID en pacientes leucémicos. Así, Cozzolino
y colaboradores basaron dicha conclusión en la observación de que los promielocitos leucémicos de
pacientes con CID secretaban más IL-1␤ que los
blastos de pacientes con LAP que no sufrían CID.
Las células neoplásicas secretan el denominado
vascular endothelial growth factor (VEGF), una citocina
multifuncional, responsable final de los procesos de
angiogénesis tumoral. El VEGF induce la generación
de nuevos capilares vasculares, actúa como mitógeno selectivo y factor quimiotáctico para las células
endoteliales e induce la expresión de diversos genes
en dichas células, entre los que se encuentra el potente procoagulante TF. La regulación de la síntesis
de VEGF en diversos modelos tumorales murinos y
humanos se asocia igualmente a nivel molecular con
la regulación de la síntesis de TF en estos tipos celulares así como con la mediación de la angiogénesis
in vivo6. Así, la hiperexpresión del gen TF en células
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tumorales induce a su vez una hiperexpresión del
gen del VEGF.
La regulación de la síntesis de VEGF por TF en células tumorales y células vasculares proporciona un
importante nexo de unión en pacientes con cáncer
entre la activación de la coagulación, la inflamación,
la trombosis y la progresión del tumor y las metástasis.
Interacciones de las células tumorales
con las células del sistema vascular:
células endoteliales, plaquetas
y monocito-macrófagos
Células endoteliales
Las células tumorales interaccionan con el endotelio vascular a través de múltiples mecanismos, tanto
directos como indirectos. Los mecanismos indirectos, como se ha mencionado anteriormente, derivan
del efecto de citocinas proinflamatorias sintetizadas
por las células neoplásicas y que ejercen su efecto
sobre las células endoteliales reduciendo sus propiedades antitrombóticas y potenciando sus características protrombóticas. Los mecanismos directos de
interacción célula tumoral-célula endotelial implican
la adhesión de las células tumorales sobre el endotelio vascular y/o a la matriz extracelular a través de
moléculas de adhesión de la superficie celular endotelial (VCAM-1, el ligando para las integrinas ␤1 y ␤2,
ICAM-1 e ICAM-2, E-selectina, etc). Asimismo, la
activación por IL-1␤ y TNF-␣ incrementa la expresión de estas moléculas de adhesión en las células
endoteliales. Las células tumorales adheridas a la
pared vascular promueven así la activación de la coagulación y la formación del trombo y favorecen la
adhesión de otros tipos celulares sanguíneos, tales
como los leucocitos y las plaquetas.
Además, las interacciones homotípicas (célula tumoral-célula tumoral) y heterotípicas (célula tumoral-célula endotelial vascular) facilitan la migración y
extravasación de las células tumorales. Es más, la expresión incrementada de TF en las células endoteliales activa los procesos de neovascularización y
angiogénesis tumoral.
Plaquetas
No existen evidencias que demuestren la participación directa de las plaquetas en los procesos coagulativos que conducen a la deposición de fibrina en
el espacio extravascular de los tumores sólidos. Sin
embargo, existen numerosos estudios que demuestran una implicación de las interacciones célula tumoral-plaqueta en la deposición de fibrina y el mantenimiento del estado de hipercoagulabilidad en
pacientes con neoplasias hematológicas así como en
la producción de metástasis.
Las plaquetas pueden ser activadas por células tumorales, lo que induce su agregación y la liberación
de su contenido intracelular. En pacientes con neoplasias activas se han observado niveles plasmáticos
elevados de gránulos alfa de proteínas específicos de
plaquetas, alfatromboglobulina y factor plaquetario 4. Además, diversos estudios han demostrado en
pacientes neoplásicos la presencia de plaquetas con
una elevada expresión de CD62 y CD63, antígenos
de membrana expuestos en la superficie celular durante la activación plaquetaria.
Las interacciones directas de las plaquetas con
las células tumorales se han atribuido principalmente a las propiedades adhesivas de las células neoplásicas. Varios mecanismos parecen estar implicados en este proceso. Uno de dichos mecanismos
implica la interacción directa entre las plaquetas y
células tumorales o vesículas liberadas de dichas células, proceso que facilita la agregación plaquetaria.
Asimismo, las células tumorales pueden iniciar la
formación del trombo, generar trombina, y potenciar así la adhesión mediada por plaquetas de células tumorales al endotelio vascular. Otro posible
mecanismo implica la inducción de la agregación
plaquetaria por las células tumorales mediante la liberación de mediadores proagregantes, como el
ADP o una cistein-proteinasa como la catepsina-B.
Por tanto, las plaquetas participan en la progresión tumoral contribuyendo a la cascada metastásica, protegiendo a las células tumorales de la vigilancia inmunológica, y regulando la invasión celular
tumoral y la angiogénesis. Además, las plaquetas
contienen uno de los mayores almacenes de factores
angiogénicos y mitogénicos, y puesto que la vasculatura tumoral es fina, ello permite a las plaquetas
contactar con el tumor y depositar múltiples factores angiogénicos, como el VEGF y la trombina sobre
las células tumorales, los cuales a su vez contribuyen
a la progresión del tumor.
Monocitos-macrófagos
Las células tumorales per se y/o moléculas liberadas por la mismas pueden interaccionar con el sistema monocito-macrofágico e inducir la expresión
de TF en dichas células. Los monocitos circulan en el
torrente sanguíneo, pero pueden también ser localizados sobre la pared vascular en respuesta a estímulos inflamatorios. Asimismo, los monocitos forman
parte del infiltrado linforreticular de la masa tumoral. Los monocitos, al igual que las células endoteliales, no expresan TF, pero pueden generarlo en respuesta a diversos estímulos, como el LPS, proteínas
del complemento, complejos inmunes, linfocinas y
otros mediadores inflamatorios. Diversos estudios
han demostrado una activación monocítica in vivo en
pacientes con numerosos tipos de tumores, mecanismo asociado al desarrollo y mantenimiento de un
estado de hipercoagulabilidad en pacientes neoplásicos, y responsable de la deposición de fibrina en el
tejido tumoral.
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Regulación de los procesos trombóticos
y de desarrollo tumoral. Terapias
antitrombóticas y antiangiogénicas
en pacientes con neoplasias hematológicas
El estudio de las bases moleculares de regulación
de los procesos trombóticos y del desarrollo tumoral
ha puesto de manifiesto que el TF, considerado hasta ahora únicamente el iniciador fisiológico de la
coagulación, es también un factor determinante clave en la regulación del avance de los procesos tumorales.
Así, varios estudios han demostrado que la sobreexpresión de TF en diversos tipos de células tumorales y su unión con el FVIIa conduce a:
1. Incremento en el potencial metastásico tumoral.
2. Incremento en la invasividad de las células tumorales in vitro.
3. Incremento del crecimiento del tumor in vivo.
4. Incremento en la expresión de uPAR en células
SW979.
5. Inducción de la expresión de VEGF y sus receptores en células de melanoma y leucemias agudas.
6. Reorganización del citoesqueleto en células J82.
7. Aumento en la expresión de una gran variedad
de genes que codifican para diversos factores de
transcripción (Egr-1, c-Fos y c-Myc), factores de crecimiento, citocinas proinflamatorias y proteínas que
afectan la migración y reorganización celular (uPAR
y colagenasas)7.
Estos hallazgos, junto al conocimiento de los mecanismos moleculares que subyacen a la regulación
de la expresión del TF, han promovido la búsqueda
de nuevas alternativas terapéuticas dirigidas a inactivar directamente al TF o a inhibir las rutas intracelulares que regula.
Los procesos de angiogénesis y los factores angiogénicos juegan igualmente un importante papel en
el desarrollo de diversas patologías hematológicas.
La leucemia mieloide aguda y los síndromes mielodisplásicos (MDS) están asociados a un incremento
sustancial en la neoformación de vasos sanguíneos
en la médula ósea, así como a incrementos en los niveles de diversos factores angiogénicos, tales como
el VEGF, el factor de crecimiento de fibroblastos, el
factor de crecimiento derivado de plaquetas, el factor de crecimiento epidérmico, la angiogenina, la angiopoyetina-1, etc. La mayoría de estos factores
angiogénicos parecen ser secretados por células hematopoyéticas neoplásicas y facilitan el crecimiento
y la proliferación de las células leucémicas de forma
autocrina. Entre los citados factores, el VEGF es el
principal factor proangiogénico, regulador de múltiples funciones tanto en las células endoteliales
como en las células neoplásicas. De hecho, estudios
recientes de inactivación génica han demostrado
que el VEGF es esencial para la respuesta agiogénica celular.
317
Los estudios sobre angiogénesis en patologías hematológicas aún se hallan en fase experimental inicial, pero los resultados obtenidos hasta el momento indican que el perfil angiogénico en neoplasias
hematológicas es diferente del observado en tumores sólidos. Dichos estudios han revelado que las
células neoplásicas en este tipo de tumores pueden
elaborar y responder a factores angiogénicos de forma autocrina o paracrina, contribuyendo a la supervivencia y expansión del tumor, adhesión, reabsorción ósea y supresión inmune.
Vías de actuación terapéutica
Además de los mecanismos patogénicos asociados al incremento de episodios trombóticos relacionados con el desarrollo del tumor, terapias antitumorales tales como la quimioterapia contribuyen
al mantenimiento de un estado hipercoagulable. La
quimioterapia facilita la exacerbación de los procesos trombóticos a través de diversos mecanismos,
que en síntesis implican:
1. Liberación de moléculas procoagulantes y citocinas por las células neoplásicas en respuesta al tratamiento antitumoral.
2. Toxicidad inducida en el endotelio vascular.
3. Activación de la expresión del factor tisular en
monocitos y células tumorales.
4. Reducción en los niveles fisiológicos de moléculas anticoagulantes.
Durante la última década, se han desarrollado y
analizado en detalle diversos compuestos alternativos al uso de los fármacos antitumorales convencionales.
En la tabla 1 se encuentran sintetizadas las principales terapias antitrombóticas y antiangiogénicas
aplicadas en pacientes con neoplasias hematológicas, especialmente aquellos afectos de leucemia
aguda promielocítica, así como los efectos a nivel
celular y molecular de dichos compuestos sobre las
células neoplásicas y/o diversos componentes del árbol vascular8-10.
Adicionalmente, numerosos estudios a nivel celular y molecular han permitido el desarrollo de terapias complementarias y/o alternativas a los retinoides y compuestos arsénicos. Dichas moléculas son
reguladoras específicas de diversas rutas intracelulares relacionadas con los procesos trombóticos y angiogénicos y se hallan en muchos casos en fase de
ensayos clínicos para su administración en pacientes
neoplásicos. Entre ellas, hemos de destacar:
Terapias antiangiogénicas. Centradas en la inhibición
de las rutas intracelulares activadas por el VEGF:
1. Desarrollo de anticuerpos monoclonales para
bloquear la unión del VEGF a sus receptores celulares.
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Tabla 1. Principales terapias antitrombóticas y antiangiogénicas aplicadas en pacientes con leucemias agudas
ATRA
As2O3
AM80
CD437
Respuesta fisiológica y celular
Induce diferenciación
Derivado retinoide del ATRA,
Derivado retinobenzoico
Induce apoptosis (1-2 ␮M)
granulocítica
agonista específico de
estable del ATRA, agonista
mediante el colapso de los
RAR␥
específico de RAR␣
potenciales de la
membrana mitocondrial
asociada a los grupos tiol
Inhibe proliferación celular
Induce diferenciación
granulocítica parcial e
inhibición de TF a dosis
bajas (0,1-0,5 ␮M)
Inhibe actividades
procoagulantes en células
leucémicas, monocíticas y
endoteliales
Inhibe la proliferación celular 10 veces más potente que
ATRA como inductor de
diferenciación in vitro
Regula la expresión de
moléculas de adhesión
Potencia la acetilación de
histonas, proceso esencial
en la activación
transcripcional de un
elevado n.º de genes
Aumenta la producción de
citocinas en células
leucémicas, y neutraliza
sus efectos
protrombóticos sobre las
células endoteliales,
favoreciendo la respuesta
fibrinolítica endotelial
Induce remisiones completas Regula la expresión de
moléculas de adhesión
en pacientes que han
sufrido recaída o
resistencia a tratamiento
con ATRA
Inhibe la producción de
VEGF y suprime la
angiogénesis
Inhibe la producción de
VEGF y suprime la
angiogénesis
Regulación intracelular
Degrada la proteína de
fusión PML/RAR␣ en las
células LAP
Degrada la proteína de
fusión PML/RAR␣ en
células LAP
Incrementa la expresión del
inhibidor de NF␬B (I␬B␣)
Degrada la proteína de
fusión PML/RAR␣ en
células LAP en un proceso
mediado por caspasas
Incrementa la expresión del
inhibidor de NF␬B (I␬B␣)
Incrementa la expresión del
inhibidor de NF␬B (I␬B␣)
Reduce la expresión de
moléculas diana del gen
NF␬B
Activa fosforilación de JNK
e inhibe pERK1/2
Reduce la expresión de
moléculas diana del gen
NF␬B
Reduce la expresión de
moléculas diana del gen
NF␬B
Activa PI3K␥, regulando así
la expresión de TF, TM y
CD11b
No altera la expresión de
bcl-2 ni p21
Activa PKC, PI3K␥ y
pERK1/2, rutas de
regulación de la expresión
de CD11b, TF y TM en
células LAP
Activa fosforilación de c-jun
y JNK e inhibe pERK1/2
Promueve una lenta
degradación de bcl-2
Activa AP-1, p21 y p53
Inhibe la expresión de bcl-2
y degrada PARP
Con potencial de evitar
resistencia a la droga
creada por RAR␣
Rápido inductor de
apoptosis
Inhibe la proliferación celular
in vivo
Inhibe la actividad
procoagulante en células
leucémicas
Degrada PARP
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2. Uso de pequeñas moléculas que actúan como
inhibidores químicos de las funciones tirosincinasas
de los receptores del VEGF (SU5416, SU11248,
PTK/787/ZK222584, etc.).
3. Ácidos nucleicos “anti-sentido” para interferir
en la producción celular del VEGF6.
Curcumina (diferulolylmethane). Compuesto fenólico
natural presente en las plantas con propiedades antitrombóticas, anticarcinogénicas, antioxidantes y antiinflamatorias. Inhibe la transcripción y actividad del
gen TF en células endoteliales y fibroblastos a través de:
a) inhibición de la activación del factor de transcripción NF␬B; b) inhibición de la síntesis de m de c-jun;
c) inhibición de la actividad de unión de AP-1, y d) inhibición de la síntesis inducida de la proteína Egr-111.
NAPC2 (nematode anticoagulant peptide). Inhibidor
de la coagulación sanguínea a concentraciones picomolares. Este pequeño péptido actúa a través de
su unión al factor Xa, previniendo así su interacción
con el complejo TF-VIIa y la activación del proceso
coagulativo12.
Heparinas de bajo peso molecular. Interfieren en diversos procesos relacionados con el crecimiento del
tumor y la metástasis, tales como la formación de fibrina, unión de la heparina al VEGF y el factor de
crecimiento de fibroblastos (FGF), modulación de la
expresión de TF, liberación del TFPI tisular, etc13.
Derivados del AMPc. Estudios recientes han demostrado que el 8-CPT- (4-chlorophenylthio)-cAMP, un
análogo sintético del AMPc, muestra efectos sinérgicos con el As2O3 promoviendo una diferenciación
granulocítica terminal en células LAP14.
Antagonistas específicos de oncogenes celulares. Potentes
oncogenes pueden derregular la expresión de estimuladores e inhibidores de angiogénesis en células tumorales. Así, el incremento de la expresión de VEGF y
la angiogénesis pueden ser inducidos por la activación constitutiva de proteínas oncogénicas tales
como EGFR, Raf, MEK o PI3K, que actúan a diferentes niveles en la ruta de señalización del gen ras. Los
oncogenes activados (p. ej., ras, src, HER-2) inducen
coexpresión de propiedades angiogénicas de forma
concomitante con incrementos en la mitogénesis o la
resistencia a la apoptosis, circunstancias que pueden
acelerar la selección del fenotipo angiogénico a nivel
de población celular. Diversos estudios experimentales han demostrado que muchas de estas propiedades pueden ser suprimidas simultáneamente por el
uso de antagonistas específicos de estos oncogenes e
inhibidores de rutas de transducción intracelular15.
Conclusiones
La generación de trombina y la formación de fibrina se encuentran activadas de modo constante en
319
pacientes con neoplasias, lo que origina un riesgo incrementado de complicaciones tromboembólicas.
La activación de la coagulación sanguínea en la neoplasia es un fenómeno complejo que implica muy diferentes rutas del sistema hemostático, así como numerosas interacciones de células tumorales con
otros tipos celulares sanguíneos. Más aún, además
de la inducción de un estado de hipercoagulabilidad
en estos pacientes, idénticos mecanismos están implicados en los procesos de crecimiento primario del
tumor, neoangiogénesis y formación de metástasis,
un ciclo vicioso en el que el crecimiento del tumor
conduce a un incremento en la coagulación y a su
vez una coagulación incrementada acelera el crecimiento tumoral.
Queda claro pues que las principales vías de actuación terapéutica deben ser dirigidas por un lado
a la inhibición de la activación del proceso coagulativo, a través de la regulación de la expresión de los
receptores, proteasas y productos génicos que controlan dicho proceso, y por otro, a la inhibición del
crecimiento tumoral, mediante la regulación de los
mecanismos implicados en la angiogénesis.
La experiencia clínica con pacientes afectados de
neoplasias hematológicas ha demostrado que no
existe un único agente quimioterapéutico o biológico que prolongue de modo significativo la supervivencia de estos pacientes. El desarrollo de recaídas
y resistencias al mismo tratamiento parecen sugerir
que es importante disponer de terapias alternativas que puedan complementar del uso de una primera terapia de choque. Asimismo, el conocimiento detallado de la fisiología de la célula tumoral y su
interacción con otros tipos celulares ha puesto de
manifiesto la importancia de utilizar terapias combinadas dirigidas a controlar de modo simultáneo diversas respuestas celulares adversas.
Agradecimientos
Trabajo subvencionado por: Ministerio de Ciencia y
Tecnología (SAF 01/0918), Fondo de Investigación Sanitaria (FIS PI020215) y Junta de Andalucía (exp 70 y
61/02).
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PAPEL DEL ENDOTELIO
VASCULAR EN LA FIBRINÓLISIS
R. MONTES1, P. RODRÍGUEZ-WILHELMI1,
A. PÉREZ-RUIZ1, V. HURTADO1 Y E. ROCHA1,2
1
Laboratorio de Trombosis y Hemostasia.
Facultad de Medicina. Universidad de Navarra.
2
Servicio de Hematología. Clínica Universitaria de Navarra.
Facultad de Medicina. Universidad de Navarra.
Introducción
El endotelio vascular constituye una superficie
tromborresistente porque secreta a la circulación o
expone como receptores de membrana una serie de
moléculas que promueven la vasodilatación y antiagregación, evitan la activación a destiempo de la coagulación, facilitan la puesta en marcha de mecanismos anticoagulantes y mantienen un potencial
fibrinolítico suficiente para lisar los coágulos de fibrina emergentes. Hasta hace poco se creía que la aportación del endotelio al mantenimiento del potencial
fibrinolítico basal se limitaba a su capacidad para
sintetizar los principales activadores de la fibrinólisis,
la urocinasa (u-PA) y especialmente el activador tisular del plasminógeno (t-PA), así como el principal
inhibidor de ambos: el inhibidor del activador del
plasminógeno-1 (PAI-1). Sin embargo, recientemente se ha descrito una carboxipeptidasa en cuya activación participa necesariamente la célula endotelial:
el inhibidor de la fibrinólisis activable por trombina
o TAFI, que posee una capacidad antifibrinolítica
notable y cuya actividad debe tenerse en cuenta al
examinar el balance coagulación/fibrinólisis en un lecho vascular concreto ante una situación determinada. La primera parte de esta revisión se va a dedicar
al análisis de la participación del endotelio en la activación del TAFI. Para tener una visión más completa del potencial antifibrinolítico del endotelio, en la
segunda parte se estudiará la síntesis endotelial de
PAI-1 y se hará énfasis en su regulación durante la
sepsis severa, una situación en la que la disfunción
endotelial juega un papel básico en la aparición de
microtrombos en diversos órganos que conducirá a
la coagulación intravascular diseminada (CID).
Papel del endotelio en la activación del TAFI
La trombomodulina, cofactor necesario
en la activación del TAFI
La trombomodulina (TM), glucoproteína expresada en la membrana de la célula endotelial, forma un
complejo estequiométrico 1:1 con la trombina circulante. Esta interacción modifica la afinidad del centro
activo de ésta por sus sustratos, perdiendo su capacidad de transformar el fibrinógeno en fibrina e incrementando su potencial activador de la proteína C
(PC) a proteína C activada (PCA). Por este motivo se
considera que la expresión endotelial de TM es un
requisito para que el vaso mantenga un potencial anticoagulante apropiado. Sin embargo, recientemente
se ha comprobado que la TM está también involucrada en el mecanismo fibrinolítico (fig. 1A): el complejo trombina-TM es capaz de activar al TAFI, procarboxipeptidasa que en su forma activa (TAFIa) es
capaz de retrasar la lisis del coágulo de fibrina1.
El TAFIa retrasa la lisis del coágulo
El TAFI, procarboxipeptidasa B o carboxipeptidasa U, se sintetiza en el hígado. Una vez escindido un
péptido señal de 22 aminoácidos se genera una molécula de 55 kDa; el 20 % del peso molecular corresponde a carbohidratos incorporados en puntos de
N-glucosilación situados en el péptido de activación y que incrementan su vida media; su concentración plasmática oscila entre 4 y 15 ␮g/ml. La mayor
parte del TAFI circula ligada al Lys-plasminógeno,
por el que presenta alta afinidad (Kd = 35 nmol/l).
El TAFI es una metalocarboxipeptidasa: su centro
activo contiene una molécula de Zn2+, como queda
de manifiesto por el hecho de que la 1,10-phenantrolina, quelante del Zn2+, inhibe la actividad del TAFIa. Por otro lado, la presencia de un residuo Asp
en la región de unión al sustrato motiva que la enzima presente afinidad por los aminoácidos básicos.
El TAFIa lisa residuos Arg y Lys en posición carboxi-terminal. Su importancia en la fibrinólisis reside
en su capacidad de lisar los residuos Lys carboxi-terminales existentes en la superficie de la fibrina parcialmente degradada: el plasminógeno y el t-PA,
uniéndose a dichos residuos Lys a través de sus “lugares de unión a la lisina” (LBS, lysine binding sites)
logran acelerar la tasa de generación de plasmina
gracias al papel catalizador de la fibrina1; además, la
plasmina unida a la fibrina escapa a la inhibición
por la ␣2-antiplasmina. La acción proteolítica del
TAFIa reduce el número de residuos Lys sobre la superficie de la fibrina, ralentizando así la generación
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XLV Reunión Nacional de la AEHH y XIX Congreso Nacional de la SETH. Simposios
de plasmina e incrementando la eficacia inhibitoria
de la ␣2-antiplasmina. Como era de esperar, se ha
comprobado experimentalmente que el tiempo de lisis del coágulo de fibrina se alarga en presencia de
TAFIa2. Aunque el TAFIa puede actuar además sobre
otros sustratos (p. ej., la anafilatoxina, C5a), en esta
revisión nos ceñiremos a su papel en la fibrinólisis.
El TAFIa es termolábil
El TAFIa es termolábil, lo cual motiva que su vida
media a 37 °C sea sólo de alrededor de 10 min3.
Este hecho exige que, para mantener una acción antifibrinolítica prolongada, deba existir asimismo una
presencia mantenida de complejos trombina-TM activando nuevas moléculas de TAFI.
La TM incrementa la eficacia activadora
de la trombina sobre el TAFI
La importancia de la TM en la activación del TAFI
queda de manifiesto por el hecho de que, sin su
cofactor, la trombina es alrededor de 1.250 veces
menos eficaz en la activación de la procarboxipeptidasa. El efecto de la TM se manifiesta como una
drástica reducción de la Kcat: el complejo trombina-TM adopta una conformación espacial que acelera la proteólisis del péptido de activación del TAFI y
la consiguiente transformación de éste en TAFIa1.
La TM es anticoagulante y es antifibrinolítica
Hemos descrito cómo la TM puede incrementar
tanto el potencial anticoagulante como el potencial
antifibrinolítico del endotelio. En ausencia de otras
moléculas que pudieran modular las afinidades, el
complejo trombina-TM activa bien a la PC, bien al
TAFI, con una eficacia aparentemente similar, estando
la Km en ambos casos en el orden de 1 a 2 ␮mol/l4.
Debido a que el centro activo de la trombina, cuando
ésta se une a la TM, sólo puede estar ocupado por
una molécula, se podría pensar que la PC, al ser activada por la trombina ligada a la TM, no sólo desencadenaría un mecanismo anticoagulante sino que
evitaría la puesta en marcha de un mecanismo antifibrinolítico al impedir el acceso de las moléculas de
TAFI al complejo activador. Esta hipótesis se ve apoyada por los hallazgos de Kokame et al4, que demostraron en un sistema purificado que la PC se comporta como un inhibidor competitivo de la activación del
TAFI por trombina-TM y viceversa: concentraciones
crecientes de TAFI también ejercen una inhibición
competitiva creciente sobre la activación de la PC. De
este modo, al efecto antifibrinolítico del TAFIa habría
que añadir un efecto limitante del potencial anticoagulante, ambas acciones supeditadas en cualquier
caso a la presencia de TM en la superficie endotelial.
¿Juega el TAFI un papel fisiológico? La “paradoja
del complejo trombina-trombomodulina”
A raíz de las observaciones del apartado anterior se
podría pensar que el balance entre la concentración
321
A
TAFI
TAFIa
T
PC
PCA
TM
B
TAFI
PC
PCA
T
TM
EPCR
Figura 1. A) La trombina ligada a la TM sobre la superficie de la
célula endotelial puede activar tanto a la PC como al TAFI, pero
en ningún caso puede activar de forma simultánea a ambas
moléculas. B) Es esperable que la unión del EPCR a la PC
facilite el acceso de ésta al centro activo de la trombina ligada a
la TM, lo que dificultaría el acceso y posterior activación del
TAFI. PC, proteína C; TM, trombomodulina; T, trombina; PCA,
PC activada; TAFIa, TAFI activo; EPCR, receptor endotelial de la
PC/PCA.
de TAFI y de PC en un determinado momento en un
lecho vascular concreto determinará que predomine
la activación de una u otra especie. Sin embargo, se
ha sugerido que la concentración de los complejos
trombina-TM es asimismo determinante en la tendencia hacia qué molécula, TAFI o PC, se activará
preferentemente: Mosnier et al añadieron trombina,
TAFI y PC a células endoteliales en cultivo5 y observaron que el incremento de éstas en número –que implicaba un incremento en la concentración de TM–
manteniendo invariable la concentración de las demás moléculas modificaba la tendencia inicial, que
era de activación mayoritariamente del TAFI, hacia
una activación preferencial de la PC; argumentan
que a partir de un determinado umbral en la concentración de trombina-TM, la cantidad generada de
PCA sería lo suficientemente elevada como para reducir notablemente la activación de la protrombina,
lo cual conduciría a un descenso en la formación de
nuevos complejos trombina-TM que impediría la generación de nuevas moléculas de TAFIa. Asimismo,
los autores proponen un modelo in vivo en el cual el
TAFIa impediría la lisis anormalmente prematura del
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Haematologica (ed. esp.), volumen 87, supl. 6, octubre 2003
coágulo actuando durante las primeras fases de la
formación de fibrina, una situación en la que la concentración de trombina, y por tanto de trombinaTM, es baja y en la que la fibrina aún no ha adoptado una estructura resistente que le permita evitar la
pérdida de componentes sanguíneos a través de las
lesiones producidas en la pared vascular. Conforme
se incrementara la concentración de trombina se activaría el factor XIII, cuya actividad transformaría las
moléculas aún semisolubles y fácilmente lisables de
fibrina en ␥-polímeros insolubles y altamente resistentes. Una vez lograda la estabilidad del coágulo, el
propio incremento de los complejos trombina-TM,
favoreciendo la activación de la PC sobre la del TAFI,
se encargaría de evitar que éste persistiera más tiempo que el necesario.
¿Puede jugar el TAFI un papel patológico?
Si la hipótesis propuesta en el apartado anterior
fuera cierta estaríamos ante un sistema finamente
condicionado por la disponibilidad de TAFI, PC,
trombina y TM. Cabría esperar por tanto que cualquier alteración en la concentración de alguna de estas moléculas podría conducir a una regulación anómala. Esta idea se ve apoyada por el hecho de que
los niveles antigénicos de TAFI por encima del percentil 90 incrementan aproximadamente al doble el
riesgo de experimentar una trombosis venosa, según ha comprobado el grupo de Bertina en su población del Leiden Thrombophilia Study6. En esa misma línea se ha descrito que los niveles antigénicos
elevados de TAFI incrementan el riesgo de angina7.
Cabe por tanto deducir que una incorrecta modulación del sistema integrado por el TAFI, la PC, la
trombina y la TM, como en este caso por una concentración anormalmente alta del primero, podría
acarrear consecuencias patológicas.
El endotelio, ¿participa en el balance activación
de TAFI frente a activación de PC únicamente
exponiendo TM? Posible papel del EPCR
La literatura disponible hasta la fecha en la que se
estudia el sistema del complejo trombina-TM y su
capacidad de activar al TAFI y a la PC expone un
cuadro con sólo cuatro protagonistas, los que acabamos de nombrar. Sin embargo, nosotros creemos
que debe tenerse en cuenta la posible participación
de otra molécula en este sistema: el receptor endotelial para la PC/PCA o EPCR, glucoproteína expuesta en la membrana de la célula endotelial que
pertenece a la superfamilia de las inmunoglobulinas
y capaz de ligar PC/PCA con muy alta afinidad (Kd
≈ 30 nmol/l). La unión del EPCR a la PC va a permitir que el complejo trombina-TM active a ésta con
mucha más eficacia, disminuyendo la Km del orden
de cinco veces8. Al parecer, el hecho de que la TM
“fije” a la trombina y de que el EPCR haga lo propio
con la PC facilita la aproximación física enzima-sustrato, siendo este acercamiento el responsable del
incremento en la eficacia de la activación de la PC.
Ante este hecho, demostrado experimentalmente in
vitro e in vivo (la inhibición de la unión EPCR-PC en
babuinos mediante la administración de un anticuerpo monoclonal disminuye la tasa de generación
de PCA cerca de un 90 %9), resulta difícil creer que
el EPCR no vaya a participar en el balance activación
de TAFI frente a activación de PC: aun estando pendiente de demostración experimental, creemos que dado
que el EPCR disminuye notablemente la Km de activación de la PC, y sabiendo que en ausencia de
EPCR las Km de PC y TAFI son similares4, en presencia de EPCR se dificultará notablemente la activación del TAFI (fig. 1B). Si esto es así, la capacidad de
un vaso de lisar un coágulo emergente se verá influida no sólo por el nivel de expresión de TM sino también por la expresión de EPCR: ésta no es uniforme
en todos los lechos vasculares sino que, como regla
general, predomina más en el árbol arterial que en el
venoso y disminuye conforme disminuye el calibre
del vaso, estando casi ausente en la microcirculación, donde por el contrario la TM es muy abundante. Así pues, el sistema podría ofrecer un balance
TAFIa/PCA diferente dependiendo del territorio
vascular. Asimismo, el hallazgo de Mosnier et al5, al
que antes se ha aludido –una disminución de la activación del TAFI conforme se incrementaba el número
de células endoteliales, que se atribuía a un incremento en los niveles de TM– bien podría deberse a
un aumento en la concentración de EPCR que, facilitando el acceso de moléculas de PC al centro activo de la trombina, dificultaría el acceso de las moléculas de TAFI, ralentizando así la activación de éste.
Síntesis endotelial de PAI-1
El balance endotelial t-PA/PAI-1 permite
el mantenimiento de una actividad fibrinolítica basal
Como ya se ha mencionado al principio, en condiciones normales el endotelio sintetiza t-PA –el principal activador circulante de la fibrinólisis– y PAI-1 –el
principal inhibidor de éste– en una proporción que
va a permitir la generación de pequeñas cantidades
de plasmina, suficientes para evitar la persistencia
de los pequeños coágulos de fibrina que continuamente se forman para evitar la pérdida de componentes sanguíneos a través de las pequeñas roturas
que se producen con frecuencia en la pared vascular.
El PAI-1 es una serpina de 50 kD sintetizada por los
hepatocitos y las células endoteliales: éstas lo secretan tanto hacia la matriz extracelular como hacia el
torrente circulatorio, en el que está a una concentración de alrededor de 0,4 nmol/l; liga con alta afinidad vitronectina (VN), molécula que preserva su
conformación activa. Las moléculas de PAI-1 que no
circulan ligadas a la VN experimentan rápidamente
una inactivación conformacional, pasando a la forma conocida como latente, atacable por la estromelisina o MMP-3, que la proteoliza y transforma en la
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XLV Reunión Nacional de la AEHH y XIX Congreso Nacional de la SETH. Simposios
forma sustrato, no reactivable. Es necesaria la expresión de un nivel basal de PAI-1 para evitar una predisposición anormal al sangrado, como ha quedado
patente en algunos casos descritos de déficits congénitos de PAI-110.
La endotoxina altera la expresión endotelial de PAI-1
En una patología infecciosa, la sepsis, encontramos el ejemplo que ilustra la importancia del papel
del endotelio como regulador de la actividad fibrinolítica a través del sistema t-PA/PAI-1: una de las
características del cuadro de sepsis inducida por
bacterias gramnegativas, que exponen en su membrana externa la endotoxina o lipopolisacárido
(LPS) responsable de la mayor parte de sus efectos
patológicos, es la hipofibrinólisis que cursa con este
síndrome11. El LPS acelera la expresión endotelial
de PAI-1 e induce un incremento en su nivel plasmático, que es anormalmente alto en los pacientes con
sepsis12, por lo que parece claro que la sobreexpresión endotelial del inhibidor juega un papel básico
en la importante disminución del potencial fibrinolítico observado durante la endotoxemia. Dicha disminución va a ser en buena medida responsable de
la aparición de trombos en la microcirculación capilar en órganos como el pulmón o el riñón: en un
estudio llevado a cabo en nuestro laboratorio se logró evitar la aparición de coágulos renales de fibrina en conejos a los que se había administrado LPS
junto con un anticuerpo monoclonal (Ac Mo) capaz
de prevenir la unión del PAI-1 al t-PA y, en consecuencia, la inhibición de éste13; los conejos que sólo
recibían LPS presentaban patentes depósitos de fibrina renales, especialmente en la microcirculación
glomerular (fig. 2A).
Las citocinas proinflamatorias, ¿mediadores necesarios
de la sobreexpresión endotelial
de PAI-1 durante la sepsis?
El LPS induce un incremento muy notorio en la
expresión del factor de necrosis tumoral-␣ (TNF-␣) y
de la interleucina-1␤ (IL-1␤) en los monocitos a
consecuencia del cual estas citocinas van a desencadenar la puesta en marcha de una batería de mecanismos: incremento en la expresión de moléculas
de adhesión endoteliales y de integrinas leucocitarias, producción de radicales libres que van a originar lesiones tisulares, expresión de factor tisular que
va a desencadenar la formación de trombina, producción en exceso de prostaglandinas, leucotrienos,
óxido nítrico, etc., acciones que en conjunto van a
dar lugar al fallo multiorgánico. Aunque se considera que ambas citocinas son también responsables
de la sobreexpresión endotelial de PAI-1 inducida
por el LPS11, nosotros hemos podido ver recientemente (fig. 2B) que ésta no se corregía a pesar de inhibir la producción de TNF-␣ e IL-1␤ en conejos en
los que se había inducido una sepsis severa con
LPS14. Nuestros resultados concuerdan con los ob-
323
tenidos por Emeis et al15 en ratas que recibían también una dosis muy alta de LPS y en las que la inhibición de la actividad del TNF-␣ y de la IL-1␤ no lograba tampoco evitar el incremento del PAI-1: en
ambos trabajos se emplearon cantidades altas de
LPS administradas durante varias horas mientras
que en los experimentos en los que la inhibición de
las citocinas proinflamatorias sí lograba disminuir
los niveles de PAI-1 se emplearon cantidades mucho más bajas de LPS infundidas en bolus. Queda
pendiente de comprobación si la discrepancia entre
unos resultados y otros se podría deber a los diferentes patrones de administración. En cualquier
caso, durante una sepsis severa la cantidad de LPS
a la que el endotelio se expone, así como el tiempo
de exposición, concordarían más con nuestras condiciones experimentales que con las que generan
una endotoxemia leve. Además nuestro grupo ha demostrado que el LPS es capaz de inducir el incremento en la expresión de PAI-1 en células endoteliales de vena de cordón umbilical humano (HUVEC)
en ausencia de TNF-␣ o IL-1␤16. En la búsqueda de
otras moléculas capaces de participar en la regulación de la síntesis endotelial de PAI-1 se ha propuesto que el óxido nítrico (NO) podría jugar un papel
antitrombótico en la sepsis atenuando la expresión
del inhibidor17: sin embargo, en unos experimentos
llevados a cabo recientemente en nuestro laboratorio con células HUVEC incubadas con LPS en presencia o ausencia de dadores de NO y de inhibidores
de las sintasas de NO no se consiguió demostrar con
claridad la participación del NO en la modulación
del gen del PAI-118.
El endotelio y la fibrinólisis/proteólisis
extravascular
En esta revisión nos hemos centrado en el papel
del endotelio en la fibrinólisis dentro del torrente
circulatorio. Aunque sea brevemente, conviene recordar que el endotelio participa activa y decisivamente
en procesos de fibrinólisis/proteólisis extravascular
aportando una batería de proteasas o activadores de
éstas (metaloproteasas, u-PA) y de inhibidores de
las anteriores (TIMP, el propio PAI-1), cuyo balance
va a promover o ralentizar procesos sobre todo angiogénicos, pero también en otros contextos como la
metástasis tumoral o la progresión/regresión de la
placa aterosclerótica19. La reciente demostración de
la participación de la PCA en la activación de la progelatinasa A o proMMP-2, también de origen endotelial20, plantea interesantes interrogantes acerca del
papel de receptores endoteliales como la TM o el
EPCR, involucrados en la activación de la PC y en la
modulación de la especificidad de la PCA, en la proteólisis extravascular.
Conclusiones
Las células endoteliales contribuyen decisivamente
al mantenimiento del nivel plasmático basal de dos
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Haematologica (ed. esp.), volumen 87, supl. 6, octubre 2003
324
A
Actividad PAI
Fibrina renal
4,0
1.200
3,5
1.000
3,0
800
Score
Porcentaje
2,5
600
2,0
1,5
400
1,0
200
0,5
0
2
4
0
6
Tiempo (h)
LPS
LPS
LPS + Ac Mo anti-PAI-1
B
LPS + Ac Mo anti-PAI-1
Actividad PAI
1.500
1.300
Porcentaje
1.000
900
700
500
300
100
0
2
4
6
Tiempo (h)
LPS
LPS + FR (0,5 mg/kg/h/6 h)
LPS + FR (0,25 mg/kg/h/6 h)
LPS + FR (1 mg/kg/h/6 h)
Figura 2. A) Actividad PAI plasmática y depósitos renales de fibrina en conejos tratados con 100 ␮g/kg/h de LPS (IV) durante 6 h en
presencia o ausencia de un Ac Mo anti-PAI-1. La actividad PAI, expresada como porcentaje con respecto a la actividad basal, se
determinó durante las 6 h de tratamiento; los depósitos de fibrina, evaluados de acuerdo a un score de severidad (ver referencia 13) se
analizaron 24 h después del inicio del experimento (*p < 0,05; **p < 0,01 con respecto al grupo LPS). (Adaptada de Montes et al13.)
B) Actividad PAI plasmática, expresada como porcentaje con respecto a la actividad basal, en conejos tratados con 100 ␮g/kg/h de LPS
(IV) durante 6 h en presencia o ausencia de FR167653 (FR), inhibidor de la producción de TNF-␣ e IL-1␤ (todas las dosis de FR
empleadas inhibieron en más de un 85 % la producción de TNF-␣; no se detectaron niveles apreciables de IL-1␤ en ninguno de los
grupos). (Adaptada de Montes et al14.)
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XLV Reunión Nacional de la AEHH y XIX Congreso Nacional de la SETH. Simposios
inhibidores de la fibrinólisis: exponiendo TM en su
membrana plasmática, participan en la activación
del TAFI, que presumiblemente va a contribuir a evitar la lisis prematura de los coágulos emergentes de
fibrina en situaciones en las que la continuidad de la
pared vascular se vea comprometida; sintetizando y
secretando PAI-1 al torrente circulatorio permite
mantener un balance hemostático adecuado. Sin
embargo, determinados agentes eventualmente expuestos al endotelio, como el LPS durante la sepsis,
inducen una sobreexpresión de PAI-1 que va a participar decisivamente en la aparición de microtrombos en la circulación capilar de diversos órganos que
puede originar el cuadro de CID, no conociéndose
con certeza si dicha sobreexpresión es originada directamente por el agente externo actuando sobre la
célula endotelial o a través de algún mediador del
propio huésped.
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DISFUNCIÓN ENDOTELIAL
Y BALANCE HEMOSTÁTICO
EN LA UREMIA
A. CASES AMENÓS, M. DÍAZ-RICART
G. ESCOLAR ALBALADEJO
Y
Servicios de Nefrología y Hemoterapia y Hemostasia.
Hospital Clínic. Universidad de Barcelona. Barcelona.
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325
A pesar de los avances recientes en el tratamiento
sustitutivo renal, la mortalidad en los pacientes con
insuficiencia renal crónica terminal es muy elevada.
Alrededor del 50 % de las muertes son debidas a
complicaciones cardiovasculares y la mortalidad por
esta causa en los pacientes urémicos es entre 10 y
20 veces superior a la de la población general1, muy
superior a la de otras patologías consideradas de
muy alto riesgo cardiovascular, como la diabetes
mellitus.
La insuficiencia renal crónica se asocia con una elevada prevalencia de factores de riesgo cardiovascular “clásicos” (Framingham): edad, hipertensión arterial, diabetes mellitus, tabaquismo, hiperlipemia,
hipertrofia ventricular izquierda, etc. Sin embargo,
basado en el análisis convencional de factores de
riesgo cardiovascular para la población general, estos factores no explican totalmente el exceso de morbimortalidad cardiovascular en estos pacientes. Por
ello, se ha postulado que factores alternativos también estarían implicados en este riesgo elevado. La
prevalencia de factores de riesgo cardiovascular
emergentes (lipoproteína (a), hiperhomocisteinemia,
inflamación, hiperfibrinogenemia, estrés oxidativo,
etc.) es elevada en los pacientes urémicos. Situaciones propias de la insuficiencia renal crónica, como
la hipervolemia, la anemia, las alteraciones del metabolismo calcio-fósforo y/o el hiperparatiroidismo; o
la acumulación de productos metabólicos, como los
productos finales de glucosilación avanzada (AGE),
o los inhibidores endógenos de la síntesis de óxido
nítrico (NO) (dimetil-arginina asimétrica [ADMA],
NG-monometil-L-arginina [L-NMMA]), podrían contribuir al exceso de riesgo cardiovascular.
El endotelio vascular es la diana de los factores
aterogénicos, y la disfunción endotelial es considerada el evento inicial en el desarrollo de aterosclerosis2. El endotelio vascular participa en la regulación
del tono vascular, del crecimiento y migración de la
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Haematologica (ed. esp.), volumen 87, supl. 6, octubre 2003
fibra muscular lisa vascular subyacente, así como
en la regulación de la composición de la matriz subendotelial, de la permeabilidad a sustancias, de fenómenos inflamatorios, del reclutamiento y transmigración de leucocitos, de la adhesión y activación
de las plaquetas, y del balance entre coagulación y
fibrinólisis. Su situación estratégica le permite sensar
cambios en las fuerzas hemodinámicas o las señales
provenientes del torrente circulatorio y responde liberando sustancias vasoactivas y distintos mediadores3.
El endotelio vascular ejerce también un papel importante en la regulación de la hemostasia. La integridad tanto funcional como estructural del endotelio es fundamental para el mantenimiento del
equilibrio entre los mecanismos de coagulación y fibrinólisis. Las células endoteliales proporcionan una
superficie no trombogénica; ello es debido en parte
a la expresión de glucosaminoglucanos, que inactivan el factor X y la trombina; la trombomodulina,
CONTROL
que se liga a la trombina; la proteína C; o la producción del factor inhibidor de la vía del factor tisular, o de factor activador del plasminógeno (t-PA),
que activa la fibrinólisis. Sin embargo, en determinadas circunstancias el endotelio puede favorecer la
trombosis mediante la expresión de factor tisular,
que acelera la activación de factor X dependiente de
FVIIa4. El NO y la prostaciclina producidos por el endotelio inhiben la agregación plaquetaria, mientras
que el tromboxano A2 tiene un efecto proagregante
plaquetario3.
Balance hemostático en la uremia
La insuficiencia renal crónica se asocia con un aumento de los niveles de factores de la coagulación,
como fibrinógeno o FVII5,6, así como con índices de
generación de trombina a nivel intravascular aumentada (aumento de niveles del complejo trombinaantitrombina, dímero D, F1 + 2), sugiriendo la existencia de una activación hemostática7,8. Respecto a
la fibrinólisis se ha descrito que las concentraciones
de t-PA están disminuidos, así como la liberación de
t-PA por la pared vascular tras un estímulo, mientras
que no hay acuerdo sobre si los niveles de PAI-1 están aumentados, normales o incluso reducidos8,9.
Sin embargo, parece que la generación de plasmina, demostrada por un aumento del complejo plasmina-antiplasmina, o productos de degradación del
fibrinógeno o de la fibrina, está aumentada en la
uremia7,8.
Disfunción endotelial en la uremia
URÉMICA
Figura 1. Imágenes correspondientes a células endoteliales en
cultivo en presencia de suero control y de suero urémico. Las
células endoteliales expuestas a medio urémico presentan un
crecimiento más rápido, una mayor proporción de células se
encuentra en división, y presentan alteraciones morfológicas
evidentes (×160).
En los pacientes con insuficiencia renal crónica
terminal se ha demostrado la existencia de una disfunción endotelial, evidenciada por un patrón típico de elevación de los niveles de diversas glucoproteínas derivadas del endotelio en el suero de estos
pacientes, tales como el factor von Willebrand,
PAI-1 o trombomodulina10; de factores vasoactivos
liberados por este, como endotelina 1; así como por
la liberación disminuida de estos factores tras la estimulación del endotelio (FvW, t-PA). Se ha demostrado también que la vasodilatación dependiente de
endotelio está disminuida en estos pacientes. Esta
última técnica es actualmente considerada, como
el gold standard, para evaluar la función endotelial
in vivo11.
En estudios en los que las células endoteliales son
cultivadas en presencia de un medio urémico, éstas
presentan un crecimiento más acelerado, así como
alteraciones morfológicas con aparición de formas
irregulares y la presencia de abundantes vacuolas en
el citoplasma celular12,13 (fig. 1). Además, se ha demostrado un incremento de células en fase S + G2M
y un aumento de los niveles de fosforilación de las
MAP cinasas en células endoteliales incubadas con
suero urémico14. Por otro lado, su adherencia al subendotelio en condiciones de flujo es inferior a las
células endoteliales cultivadas en presencia de suero
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XLV Reunión Nacional de la AEHH y XIX Congreso Nacional de la SETH. Simposios
control12,13. Asimismo, las matrices subendoteliales
generadas por estas células endoteliales son más pobres y desorganizadas12, aunque son más trombogénicas y muestran una expresión aumentada de factor tisular y factor von Willebrand13; sin embargo, y
en contra de lo esperado, no se ha observado un aumento de la apoptosis en estas células14. Las células
endoteliales incubadas en presencia de suero urémico presentan también un aumento de la expresión
de ARNm para factor tisular, factor von Willebrand
y trombomodulina15. Los estudios inmunocitoquímicos han mostrado que estas células presentan un
aumento en la expresión de moléculas de adhesión
(ELAM-1, VCAM-1 y ICAM-1) en los contactos intercelulares, con un aumento en sus correspondientes ARNm. Estos resultados indican la existencia de
un estado inflamatorio, que podría jugar un papel
contribuyente en el desarrollo de complicaciones
aterotrombóticas en estos pacientes.
En contraste con los resultados en HUVEC, otro
estudio con una línea de células endoteliales híbridas
(que no son fenotípicamente iguales a las células endoteliales obtenidas de cultivos primarios) no pudo
observar cambios en la actividad de factor tisular en
lisados de células endoteliales incubadas durante
sólo 4 h con suero urémico, a diferencia de nuestros
resultados16. Asimismo, las células endoteliales incubadas en presencia de un medio urémico muestran
una secreción de PAI-1 estimulada por citocinas aumentada, mientras que la secreción de activador del
plasminógeno tisular es similar a las células endoteliales control17. Finalmente, existe controversia sobre
si la producción de NO por células endoteliales expuestas a plasma urémico está aumentada18 o disminuida19.
Las evidencias de los estudios in vitro indican que
las células endoteliales en presencia de un medio
urémico presentan una expresión aumentada de
moléculas de adhesión asociada a una mayor trombogenicidad y una alteración de la respuesta fibrinolítica. Si los cambios descritos in vitro también
ocurren in vivo ello favorecería el desarrollo de un
estado protrombótico y proaterogénico en la uremia, que podría estar implicado en el aumento del
riesgo cardiovascular y de fenómenos trombóticos
que presentan los pacientes con insuficiencia renal
crónica.
Posibles mecanismos implicados
La disfunción endotelial descrita en la uremia podría deberse a la frecuente presencia de factores que
alteran la función endotelial en la población general,
como la hipertensión arterial, la hiperlipemia, la diabetes o el tabaquismo. En este sentido se ha observado una correlación directa entre niveles de FVII,
fibrinógeno o F1 + 2 y niveles de lípidos en estos pacientes5,6. Sin embargo, otros factores parecen estar
también implicados en la disfunción endotelial.
327
La hiperhomocisteinemia está presente en fases
iniciales de la insuficiencia renal y aumenta con el
deterioro de la función renal. En pacientes con insuficiencia renal terminal la prevalencia de hiperhomocisteinemia es superior al 90 %20. Tras la exposición a
homocisteína, aparece disfunción endotelial a varios
niveles. El endotelio normal pasa a un fenotipo más
protrombótico con aumento de la actividad factor V
y factor XII, disminución de la activación de la proteína C e inhibición de la expresión de trombomodulina, inducción de la expresión de factor tisular y
supresión de la expresión de heparán sulfato. La homocisteína también reduce la unión del activador
del plasminógeno tisular a su receptor endotelial,
anexina II21 e inhibe la inactivación de factor Va por
la proteína C activada en estudios in vitro22. Todos
estos cambios tienen como acción final común la
facilitación de la generación de trombina. La generación de trombina también puede ser facilitada a
través de la inducción de factor tisular por los monocitos estimulada por la homocisteína. Sin embargo, la hiperhomocisteinemia en la uremia no se
correlaciona con los marcadores de activación hemostática8.
Los pacientes urémicos presentan con frecuencia
una resistencia a la insulina. Estudios recientes en la
población general indican que la vasodilatación dependiente de endotelio se correlaciona con la sensibilidad a la misma en sujetos normales y pacientes
hipertensos y diabéticos tipo 2. Ello sugiere que la
resistencia a la insulina y/o la hiperinsulinemia favorecen la disfunción endotelial. La resistencia a la insulina reduce la biodisponibilidad de NO, y se asocia con un aumento de los niveles de ADMA. La
insulina por su parte estimula la producción de endotelina-1 y es un factor facilitador de la activación
del factor de transcripción NF-␬B. Además, en la hiperinsulinemia existe una resistencia vascular a la activación de la síntesis de NO o de la Na-K-ATPasa,
probablemente secundario a la activación de la proteincinasa C. Finalmente, la mejora de la resistencia
a la insulina se asocia con una mejoría de la disfunción endotelial en pacientes diabéticos tipo 2.
La síntesis de NO por la NO sintasa (NOS) puede
ser inhibida de forma competitiva por análogos endógenos de la L-arginina, como L-NMMA, ADMA,
metilguanidina u otros metabolitos que se acumulan en presencia de insuficiencia renal. En células endoteliales en cultivo la ADMA aumenta el estrés oxidativo y favorece la adhesión de monocitos, dos
procesos clave en el desarrollo de aterosclerosis. Los
pacientes urémicos con aterosclerosis presentan
unos niveles de ADMA superiores a los pacientes sin
aterosclerosis. Además, los niveles de ADMA en estos pacientes están relacionados con el grosor de la
íntima-media y son un factor de riesgo de mortalidad cardiovascular. Sin embargo, el papel patogénico de estos inhibidores endógenos de la NOS en la
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Haematologica (ed. esp.), volumen 87, supl. 6, octubre 2003
disfunción endotelial en la uremia precisa ser confirmado.
Los pacientes urémicos presentan un estrés oxidativo aumentado. El estrés oxidativo modula la función endotelial regulando la formación de caveolas,
la expresión de la eNOS y la interacción entre la
eNOS y las caveolas. El anión superóxido inactiva el
NO, formando peroxinitrito (el cual favorece la
apoptosis), activa el factor de transcripción NF-␬B,
estimula la peroxidación lipídica y oxida la tetrahidrobiopterina (BH4) formando dihidrobiopterina. El
BH4 es un cofactor esencial para la eNOS, y su depleción resulta en un desacoplamiento de esta enzima, lo que favorece que eNOS genere aniones superóxido en lugar de NO a partir de la L-arginina, ello
se traduce en una disminución de la biodisponibilidad de NO y un aumento del estrés oxidativo. Los
radicales libres de oxígeno favorecen además la formación de AGE y la peroxidación lipídica, aumentan
la permeabilidad vascular (vía estimulación de la
producción de PAF), favorecen la coagulación al inhibir la producción de prostaciclina; así como la expresión de moléculas de adhesión en células endoteliales y la activación de las metaloproteasas de matriz,
e inducen lisis celular. La oxidación de la LDL, favorecida por el estrés oxidativo aumentado, también
juega un papel importante en el proceso aterogénico. La LDL oxidada estimula la expresión de moléculas de adhesión, citocinas y factores de crecimiento
por las células endoteliales y favorece su apoptosis,
estimula la proliferación de la fibra muscular lisa
vascular, altera la degradación de colágeno y favorece la trombosis. La LDL oxidada también inhibe la
actividad NOS plaquetaria, modifica la respuesta
funcional de la fibra muscular lisa a la estimulación
de angiotensina II, y aumenta los niveles de este péptido y de endotelina-1. Además, la LDL-oxidada y su
derivado peróxido lisofosfatidilcolina estimulan la
proteincinasa C, el turnover de fosfoinositoles y el aumento de calcio intracelular. Productos derivados de
la oxidación de proteínas también están implicados
en el desarrollo de fenómenos inflamatorios. Sin embargo, existen discrepancias en la literatura sobre la
posible relación entre estrés oxidativo y disfunción
endotelial en la insuficiencia renal crónica con resultados tanto positivos como negativos.
Los AGE quelan el NO y aumentan la susceptibilidad de la LDL a ser oxidada. Además, la activación
de su receptor (RAGE) favorece la generación de radicales libres de oxígeno, aumenta la translocación
del factor nuclear NF-␬B, la expresión de genes
proinflamatorios y de moléculas de adhesión, de la
permeabilidad endotelial y de la generación de factor tisular. Por ello, los AGE, que se acumulan en la
insuficiencia renal crónica, podrían estar implicados
en la disfunción endotelial en la uremia.
El estado microinflamatorio crónico presente en
los pacientes urémicos podría contribuir a la disfunción endotelial. La respuesta inflamatoria está or-
questada por citocinas tales como IL-1, IL-6 o TNF-␣,
que inducen la producción de radicales libres de oxígeno en células endoteliales y estimulan el factor de
transcripción NF-␬B, que aumenta la transcripción
de moléculas de adhesión y de citocinas. Además,
las citocinas aumentan la expresión de factor tisular
en células endoteliales y en los monocitos. El fibrinógeno es una proteína de fase aguda cuya síntesis
hepática aumenta cuando existe inflamación. Recientemente se ha demostrado una relación entre
vasodilatación endotelio-dependiente y marcadores
de inflamación en pacientes urémicos, así como
entre marcadores de inflamación y de disfunción
endotelial con marcadores de actividad hemostática6,8, sugiriendo un papel patogénico de la inflamación en la disfunción endotelial y hemostática asociada a la uremia.
El estado urémico per se y la retención de productos nitrogenados podría jugar también un papel en
la disfunción endotelial en la uremia. La urea, a dosis fisiológicamente relevantes, inhibe el transporte
de L-arginina en células endoteliales, y favorece la
proliferación de macrófagos en cultivo por inhibición de la apoptosis, secundaria a una disminución
de la producción de NO inducida por la iNOS. Finalmente, la acidosis (frecuente en la uremia) aumenta la producción de factores que estimulan el
crecimiento y la permeabilidad, como el VEGF, por
las células endoteliales.
Respecto a la técnica de tratamiento sustitutivo
parece que la hemodiálisis con membranas celulósicas agrava la disfunción endotelial de forma aguda,
efecto atribuido al estrés oxidativo generado durante la técnica; aunque otros autores han descrito resultados neutros o incluso una mejoría después de
una hemodiálisis, asociado a la disminución de los
niveles de inhibidores endógenos de la NOS tras la
sesión. Por otra parte, no parecen existir diferencias
en el grado de disfunción endotelial entre pacientes
en hemodiálisis y pacientes en diálisis peritoneal, a
pesar de que en los últimos no existe la activación
celular inducida por el circuito extracorpóreo. La
presencia de endotoxinas en el líquido de hemodiálisis activa las células sanguíneas, con la consiguiente
liberación de citocinas que afectan la función endotelial.
El tratamiento con factores eritropoyéticos (eritropoyetina recombinante humana, darbepoetina
alfa) para la corrección de la anemia en los pacientes urémicos se ha asociado con un aumento del
riesgo de desarrollo o agravamiento de una hipertensión arterial y posiblemente del riesgo de trombosis del acceso vascular, aunque esto último es
controvertido. Nuestro grupo ha demostrado que
la eritropoyetina recombinante humana (rhuEPO)
induce activación de las vías de transducción de señales JAK/STAT y RAS/MAPK en células endoteliales en cultivo. Este efecto activador de rhuEPO sobre
las células endoteliales se asociaba con la gene-
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XLV Reunión Nacional de la AEHH y XIX Congreso Nacional de la SETH. Simposios
ración de una matriz subendotelial más trombogénica y con una presencia aumentada de factor
tisular23. Sin embargo, en un estudio posterior demostramos que la adición de rhuEPO a células endoteliales incubadas en presencia de suero urémico
no parecía ejercer un efecto adicional sobre la activación de tirosincinasas, la trombogenicidad de la
matriz subendotelial o la expresión de factor tisular
inducidos por el medio urémico per se24.
La disfunción endotelial como objetivo
terapéutico
Aunque disponemos de pocos estudios que hayan
analizado el efecto de diversas intervenciones sobre
la función endotelial en la uremia, existen evidencias
en otras situaciones clínicas que pueden ser extrapolables a la población urémica, a falta de estudios que
validen estas intervenciones en estos pacientes. En
primer lugar, deberán tratarse aquellos factores reconocidos que inducen disfunción endotelial (hipertensión, dislipemia, tabaquismo, diabetes, etc.) y son
factores de riesgo cardiovascular.
Cambios en el estilo de vida
El abandono del tabaquismo y el ejercicio se asocian con una mejora de la vasodilatación endotelio-dependiente en pacientes no urémicos, por lo
que es razonable que también mejoren la misma en
los pacientes urémicos y deberían fomentarse.
Tratamiento sustitutivo hormonal
El tratamiento sustitutivo hormonal mejora la función endotelial en mujeres posmenopáusicas, pero
la experiencia con el tratamiento sustitutivo hormonal en estos pacientes es escasa.
L-arginina u otros cofactores de la eNOS
La L-arginina es el sustrato que precisa la NOS
para producir NO. Existen discrepancias en la literatura sobre si la uremia es un estado deficitario en
L-arginina. Por otro lado, diversos antagonistas endógenos de la misma, que se acumulan en la insuficiencia renal, como el ADMA, podrían competir por
la eNOS. En este sentido, los efectos de la administración de L-arginina sobre la función endotelial en
estos pacientes son contradictorios. La administración de BH4 mejora la disfunción endotelial en animales de experimentación y en diversas patologías
humanas, como la diabetes mellitus o la enfermedad coronaria. El aumento del estrés oxidativo en la
uremia favorecería la oxidación de BH4 y reduciría
sus niveles, por lo que su administración podría ser
beneficiosa en estos pacientes, aunque no hay estudios disponibles que lo demuestren.
Ácido fólico
La suplementación de la dieta con ácido fólico y
vitamina B disminuye, pero no normaliza, los niveles
de homocisteína en los pacientes urémicos. La ad-
329
ministración intraarterial de 5-metiltetrahidrofolato
(5-MTHF), la forma activa de folato circulante, mejora de forma aguda (y sin modificar los niveles de
homocisteína) la vasodilatación endotelio-dependiente en pacientes no urémicos. Este efecto beneficioso del ácido fólico parece ser debido, al menos en
parte, a la reducción de la formación de anión superóxido intracelular. Asimismo, el 5-MTHF es esencial
en el ciclo redox que facilita el paso de dihidrobiopterina a la forma activa BH4, por lo que la capacidad
del 5-MTHF de regenerar BH4 podría explicar, en
parte, la mejora de la biodisponibilidad de NO observada en estudios en humanos. Sin embargo, la
administración de ácido fólico, a pesar de reducir
los niveles de homocisteína y los marcadores de estrés oxidativo, no mejora la función endotelial en la
uremia.
Aceites de pescado
Los aceites de pescado han demostrado mejorar
la función endotelial en pacientes con patología coronaria. El ácido graso n-3 docosahexaenoico reduce la expresión de VCAM-1 inducida por citocinas y
otros mediadores inflamatorios. Los ácidos grasos
n-3 de cadena larga son los ligandos naturales que
activan los peroxisome proliferator activated receptors
(PPAR-␣), y es conocido que la activación de
PPAR-␣ reduce la actividad inflamatoria en la pared
vascular.
Antioxidantes
Estudios en pacientes diabéticos o con hiperhomocisteinemia han demostrado una mejoría de la
vasodilatación endotelio-dependiente con vitamina C. Resultados similares se han descrito con
suplementos de vitamina E o la combinación de ambos en pacientes diabéticos. Aunque no hay estudios sobre el efecto de la suplementación con antioxidantes sobre la función endotelial en la uremia,
existen resultados sugestivos de su efecto beneficioso sobre la misma en estos pacientes.
Estatinas
El tratamiento con estatinas mejora la disfunción
endotelial en pacientes hipercolesterolémicos y en
pacientes diabéticos. Evidencias recientes sugieren
que las estatinas mejoran directamente la función
endotelial, independientemente de su efecto hipolipemiante, aumentando la producción de NO o reduciendo la inflamación. En estos momentos están
en marcha estudios para analizar si las estatinas son
capaces de reducir los eventos cardiovasculares en
pacientes urémicos.
Inhibidores de la enzima de conversión
de angiotensina/antagonistas del receptor
de angiotensina II
Los IECA han demostrado que mejoran la disfunción endotelial en pacientes diabéticos y pacientes
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Haematologica (ed. esp.), volumen 87, supl. 6, octubre 2003
coronarios. Los IECA pueden mejorar la función endotelial por diversos mecanismos: tienen propieda
des antioxidantes, tienen un efecto favorable sobre la
fibrinólisis, reducen la formación de angiotensina II
y aumentan las bradicininas. Estudios recientes también han demostrado que los ARAII mejoran la disfunción endotelial en diversas patologías no urémicas. Es decir, la inhibición de la formación o de la
acción de angiotensina II es un enfoque esperanzador para mejorar la disfunción endotelial en los pacientes urémicos.
Calcioantagonistas
Los calcioantagonistas mejoran la disfunción endotelial en pacientes no urémicos, efecto que parece
ser debido a un aumento de la biodisponibilidad de
NO a través de su efecto antioxidante.
Antagonistas del receptor de endotelina
Dado que la endotelina-1 tiene muchos efectos
opuestos al NO, la inhibición de sus efectos sobre
la función endotelial mediante antagonistas específicos es un campo prometedor. Estudios en modelos
experimentales indican un efecto positivo de los antagonistas de endotelina sobre la función endotelial.
Aspirina-inhibidores de la COX-2
La aspirina mejora la disfunción endotelial en pacientes hipertensos, pero no en pacientes diabéticos.
Ya que la disfunción endotelial en la uremia se asocia con el estado inflamatorio crónico que presentan
estos pacientes, el uso de antiinflamatorios podría
ser beneficioso, aunque ello está por demostrar.
Hemodiálisis
Parece que la hemodiálisis con membranas celulósicas agrava la disfunción endotelial de forma aguda,
efecto que se previene con membranas no celulósicas, o la utilización de membranas celulósicas recubiertas con vitamina E. Esto último sugiere que el estrés oxidativo que ocurre durante la sesión de
hemodiálisis afecta de forma crónica a la función
endotelial. La contaminación con endotoxinas del
dializado induce activación celular e inflamación, y la
utilización de agua ultrapura durante la hemodiálisis reduce el estado inflamatorio, por lo que es razonable pensar que mejore la disfunción endotelial.
Factores eritropoyéticos
Dado que la eritropoyetina recombinante humana
a dosis farmacológicas tiene efectos potencialmente negativos sobre la célula endotelial es razonable
plantearse su administración subcutánea a fin de
disminuir los niveles plasmáticos alcanzados respecto a la vía intravenosa.
Conclusiones
El endotelio vascular regula funciones muy importantes, como el control del tono vascular, el balan-
ce hemostático y el desarrollo de aterosclerosis. Los
pacientes urémicos presentan una disfunción endotelial y una activación hemostática, ya presente en la
etapa de prediálisis y que se agrava en pacientes en
tratamiento sustitutivo renal, y que parecen estar
implicados en el elevado riesgo cardiovascular que
presentan estos pacientes. Los posibles mecanismos implicados en esta disfunción son variados y la
importancia relativa de cada uno de los factores
está por definir. Aunque estudios en pacientes no
urémicos han demostrado que se puede modular la
función endotelial mediante estrategias farmacológicas y no farmacológicas, disponemos de pocos
estudios de este tipo en pacientes con insuficiencia
renal crónica. El estudio de los mecanismos implicados en la disfunción endotelial de la uremia y las estrategias para mejorar la misma en estos pacientes
es un área de investigación muy prometedora para
intentar reducir su elevado riesgo aterotrombótico.
Agradecimientos
Este trabajo ha sido subvencionado en parte gracias a
las becas del Fondo de Investigación Sanitaria de la Seguridad Social (FISS 00/0551) (FISS 01/1512) y SEN
(PI 1/98).
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AVANCES EN LOS MECANISMOS
REGULADORES
DE LA INTERACCIÓN
ERITROCITO-PLAQUETA
Y SU PAPEL EN LA GENERACIÓN
DE TROMBINA
J. VALLÉS, M.T. SANTOS, M. PIÑÓN,
A. MOSCARDÓ Y J. AZNAR
Centro de Investigación y Departamento de Biopatología
Clínica. Hospital Universitario La Fe. Valencia.
Introducción
La enfermedad vascular es la causa más importante de morbilidad y mortalidad en los países desarrollados. La aparición de síntomas clínicos de ictus o
síndromes coronarios en los pacientes se asocia con
la formación de trombos sobre el endotelio dañado
o por rotura de la placa de ateroma. En cambio, la
formación del trombo hemostático es fisiológicamente importante para impedir las hemorragias. En
ambos casos, la trombogénesis tiene lugar con la
participación de complejas interacciones entre factores de la coagulación y células sanguíneas, aún no
completamente esclarecidas. Entre las células sanguíneas las plaquetas juegan un papel crucial, participando en el inicio, localización, amplificación y
consolidación del trombo.
Participación de las plaquetas
en la trombogénesis
331
La formación del trombo se inicia por el daño
vascular que expone a la sangre circulante las estructuras subendoteliales del vaso. Sobre este vaso dañado las plaquetas se adhieren al factor von Willebrand subendotelial o adsorbido del plasma y al
colágeno, un fuerte inductor plaquetario, que inicia
la activación de las plaquetas. A su vez, las plaquetas
activadas liberan sustancias contenidas en sus gránulos (nucleótidos de adenina, serotonina, proteínas adhesivas, factores de la coagulación, etc.) y
productos metabólicos como ácido araquidónico libre (AA), tromboxano A2 (TXA2) y otros eicosanoides. Algunas de estas sustancias son agonistas plaquetarios secundarios que amplifican la activación
de las plaquetas que los liberan e interaccionan con
otras plaquetas y células del entorno induciendo el
reclutamiento plaquetario1.
Concomitantemente, el daño al endotelio induce
la exposición en el mismo de factor tisular (FT), una
glucoproteína integral de membrana que se localiza
en algunas células de la pared vascular, como en los
fibroblastos y en las células del músculo liso. También la rotura de la placa de ateroma expone FT a la
sangre circulante2. La unión de FT al FVIIa, que se
encuentra en pequeña cantidad en el plasma, inicia
la generación de trombina, otro potente inductor de
la activación plaquetaria, que potencia y refuerza la
activación y el reclutamiento de las plaquetas inducido por el colágeno y promueve la formación de fibrina que estabiliza el trombo. Las plaquetas participan también en la etapa final de consolidación del
trombo por su papel en la retracción del coágulo,
que está mediada por la unión del fibrinógeno al receptor GPIIbIIIa y las proteínas contráctiles del citoesqueleto3.
Las distintas manifestaciones funcionales de la
respuesta plaquetaria al estímulo requieren la coordinación y el control de múltiples mecanismos de señalización que conducen a la respuesta funcional
apropiada de la célula. Éstos incluyen los receptores
de membrana, las proteínas G, el metabolismo del
fosfatidil inositol, la síntesis de eicosanoides, los
movimientos de calcio y las distintas vías de fosforilación de proteínas en las plaquetas4, aunque las conexiones entre los distintos mecanismos de señalización no están todavía totalmente esclarecidos.
Las plaquetas tienen un papel importante en la generación de trombina. La adhesión, activación,
agregación y reclutamiento de las plaquetas en el
lugar del daño al endotelio además de ser parte
esencial en el inicio de la formación del trombo, son
también aspectos importantes en la localización y
control de la subsiguiente generación de trombina
en ese lugar, evitando la activación sistémica de la
coagulación. Esta función localizadora y reguladora
de la generación de trombina por las plaquetas activadas depende de sus receptores adhesivos a com-
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Haematologica (ed. esp.), volumen 87, supl. 6, octubre 2003
ponentes del endotelio, posibilidad de exponer fosfolípidos procoagulantes, disponer de puntos de
unión de alta afinidad en su membrana para algunos factores de la coagulación y contener y liberar de
sus gránulos sustancias activadoras e inhibidoras
de la formación de trombina, participando así en la
regulación del proceso5.
Originalmente la contribución de las plaquetas a
la coagulación se denominó factor 3 plaquetario
que se asoció a los fosfolípidos de membrana6. Hoy
sabemos que esta actividad procoagulante es debida a la exposición de fosfolípidos aniónicos en las
membranas de las plaquetas activadas y también
en otras células sanguíneas. Esto es debido a la alteración de la asimetría de los fosfolípidos de membrana mediada por un incremento del calcio citosólico, lo que provoca la externalización de fosfatidil
etanolamina y especialmente de fosfatidil serina
(PS). Estos fosfolípidos proporcionan una superficie
catalítica para el ensamblaje de factores de la coagulación plasmáticos o liberados por las propias
plaquetas activadas7. La presencia de PS es necesaria y quizás suficiente para desarrollar la actividad
procoagulante de las plaquetas. Algunos autores
apoyan la idea de que esta unión se realiza mediante interacciones electrostáticas e hidrofóbicas8;
otros autores5 proponen además la existencia de
puntos de unión de alta afinidad para algunas proteínas de la coagulación, implicando la posible existencia de receptores específicos. Esto último se apoya en las diferencias cualitativas en la generación de
trombina que se observan entre microvesículas y
plaquetas intactas que exponen en ambos casos PS5
y, también, en el hecho de que se unan factores de
coagulación a receptores plaquetarios. En este sentido es conocido que el receptor GPIIbIIIa, además de
unir FvW y fibrinógeno puede unir protrombina9,
mientras que el receptor GPIb puede unir FXI10. Por
otra parte, el bloqueo de GPIIbIIIa11 o del receptor
GPIb12 reduce la generación de trombina dependiente de las plaquetas.
Aunque los mecanismos y la contribución relativa
de la unión específica y/o inespecífica de factores de
la coagulación a la membrana plaquetaria no es un
tema resuelto en la actualidad, es un hecho aceptado el que la formación de complejos de la coagulación (protrombinasa y tenasa) en la membrana de
las plaquetas activadas localiza y aumenta la eficacia
catalítica en la fase de iniciación, de propagación y
en el mantenimiento de la generación de trombina.
Esto último es debido a la protección de los factores
de la coagulación unidos a la membrana de la inactivación por inhibidores plasmáticos13.
Otro aspecto significativo de la amplificación y regulación de la generación de trombina dependiente
de las plaquetas es la liberación de factores de la
coagulación y de microvesículas procoagulantes por
las plaquetas activadas. Recientemente se ha descrito la presencia de FT en los gránulos alfa y en el
sistema canalicular de las plaquetas que se expone
funcionalmente activo en la membrana y en microvesículas de plaquetas activadas14. Este hecho, de
confirmarse por otros grupos, proporcionaría una
nueva visión de la contribución de las plaquetas a la
coagulación, ya que por este mecanismo podrían
actuar también como células iniciadoras del proceso de generación de trombina, capacidad que antes
de este hallazgo se atribuía sólo al endotelio dañado
y a los monocitos activados.
Otra contribución importante de las plaquetas a
la formación del trombo es su capacidad para modificar algunos aspectos funcionales y bioquímicos
de otras células sanguíneas (leucocitos y eritrocitos)
vía interacciones celulares heterotípicas, aspectos a
los que nos referiremos brevemente a continuación.
Interacción leucocito-plaqueta
Los neutrófilos (PMN) tienen un papel regulador
de la trombosis por su capacidad para adherirse al
endotelio y agregarse durante los procesos inflamatorios agudos, que a veces son concomitantes con la
trombosis, donde pueden liberar compuestos citotóxicos y radicales libres, regular la función de las
plaquetas y contribuir al proceso coagulativo1.
Con relación a la interacción leucocito-plaqueta
se ha descrito que las plaquetas activadas pueden
unirse físicamente a los leucocitos por tres mecanismos: a) mediante unión vía P-selectina en las plaquetas y el receptor P-selectina glucoproteína-1
(PSGL-1) en los leucocitos; b) por unión de los receptores GPIIbIIIa y GPIb en las plaquetas y CD11b/
CD18 (Mac-1) en los leucocitos, y c) vía JAM-3 (junctional adhesion molecule), recientemente descrita en las
plaquetas que se une a Mac-1 en los leucocitos15.
Mediante estas uniones físicas entre plaquetas y leucocitos, se va a propiciar intercambios metabólicos
que condicionarán la bioquímica y la reactividad de
ambas células.
Los leucocitos no activados inhiben la reactividad
plaquetaria16-18, mientras que existe controversia en
la literatura sobre el efecto de la activación leucocitaria sobre la función de las plaquetas19. A su vez, las
plaquetas activadas liberan sustancias quemotácticas que atraen a los leucocitos al lugar del trombo,
donde pueden asociarse a ellos e iniciar algunas etapas en la transducción de estímulo en los leucocitos20 e inducir, en algunas circunstancias, la expresión y secreción de proteínas leucocitarias21.
Aunque algunos autores proponen que los neutrófilos (PMN) pueden contribuir a la actividad procoagulante, se considera en general a los monocitos/macrófagos como los leucocitos que juegan el
papel esencial en la generación de trombina22,23. Los
PMN no tienen FT ni se induce su síntesis/expresión
por activación, no obstante se ha sugerido recientemente, que los PMN unidos a plaquetas o microvesículas plaquetarias que expongan FT podrían contribuir también a la generación de trombina14. Los
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monocitos en cambio, aunque en condiciones normales no contienen FT, tienen la capacidad de sintetizarlo rápidamente y expresarlo en las membranas
en respuesta a un estímulo (LPS, C5a, complejos inmunes, proteína C reactiva, PDGF, etc.). También
pueden ensamblar en su membrana los complejos
de la coagulación necesarios para la generación eficiente de trombina iniciada por el factor tisular22. La
expresión de FT en monocitos y la subsiguiente activación de la coagulación puede tener una significación en diversas situaciones patológicas, como en el
síndrome antifosfolipídico primario24.
Las plaquetas y los monocitos interaccionan en las
zonas de daño vascular, inflamación o trombosis.
Esta unión física, como se ha dicho, facilita una mutua influencia bioquímica. Un caso claro es el metabolismo transcelular del leucotrieno A4 de los monocitos que es transformado en LTC4 por las
plaquetas25. La primera indicación en la literatura de
que las plaquetas podían inducir actividad FT de los
monocitos es antigua, la realizaron Niemetz y Marcus en 197426, lo que ha sido confirmado posteriormente por otros autores27,28. Otro hallazgo importante, en los primeros estudios dedicados a
establecer las bases bioquímicas de la inducción de
FT en monocitos por las plaquetas, es que ésta se incrementa notablemente en monocitos activados en
presencia del 12-HETE, el producto de lipooxigenación de las plaquetas y del ácido araquidónico29.
También el factor 4 plaquetario30 y la P-selectina aumentan la expresión de FT en los monocitos, mientras que el bloqueo de esta vía de interacción célula-célula la disminuye27. Por otra parte, también las
plaquetas activadas unidas a monocitos por P-selectina inducen la expresión y liberación de IL-8 y chemotactic protein-1 de los monocitos21. Las uniones
heterotípicas plaquetas-leucocitos podrían contribuir al riesgo trombótico, particularmente en el infarto de miocardio31, aunque se necesitan más estudios en distintas circunstancias clínicas para
consolidar esta asociación.
La capacidad de los monocitos/macrófagos activados para expresar FT que se amplifica con la activación plaquetaria o la influencia del FT de origen
plaquetario son las bases de una nueva visión del inicio de la trombosis por las células sanguíneas32,33.
A pesar de lo anterior y de que las uniones plaqueta-leucocito aumentarían la masa de trombo in vivo,
la participación específica de los distintos leucocitos
y de los mecanismos reguladores en la generación de
trombina no está todavía totalmente esclarecida34,
aunque es un tema de investigación de gran interés.
Interacción eritrocito-plaqueta
Los eritrocitos (RBC) juegan también un papel potencialmente importante en la formación del trombo que se ha evidenciado en estudios experimentales
y clínicos1,19,35. La participación de los eritrocitos en
la trombogénesis se ha asociado a su contribución a
333
las propiedades hemorreológicas de la sangre, a su
papel inhibidor de la prostaciclina y del óxido nítrico
del endotelio y a su influencia sobre la reactividad de
las plaquetas1,19. En este sentido se ha comprobado
que los RBC incrementan la adhesión, la agregación
plaquetaria1,19 y acortan el tiempo de formación del
trombo en el sistema PFA-10036. Los eritrocitos tienen también un efecto protrombótico aumentando
la activación y el reclutamiento plaquetario, procesos funcionales regulados bioquímicamente37-39.
Esta interacción célula-célula reduce el efecto de la
aspirina como fármaco antitrombótico39-41 y puede
condicionar la hiperfunción plaquetaria en pacientes con trombofilia, como los pacientes con diabetes tipo I42. Los datos referidos y otros trabajos en
la literatura apoyan la idea de una participación activa y compleja de los eritrocitos en la formación del
trombo. En este sentido hay que tener también en
cuenta que los eritrocitos disponen de una abundante maquinaria bioquímica, como receptores, sistemas de fosforilación de proteínas, metabolismo
del fosfatidil inositol, proteínas G, etc.43, que puede
ser usada para la transducción de señales extracelulares43,44. A pesar de ello se sigue pensando, en general, que los RBC normales son células que no responden a señales externas y que tienen un papel
pasivo en la trombosis. Al contrario que en los eritrocitos normales, los eritrocitos de los pacientes
con anemia falciforme o betatalasemia se consideran responsables, al menos en parte, de la trombofilia detectada en estos pacientes, aunque los mecanismos envueltos siguen sin estar totalmente
clarificados45. Sin embargo, dos aspectos están establecidos: a) en estos pacientes se detecta un porcentaje elevado de eritrocitos (1,5-3 % frente
a < 0,5 % en normales) que expresan fosfatidil serina
y que por tanto pueden contribuir a la generación de
trombina46,47, y b) los eritrocitos de estos pacientes
se adhieren al endotelio48,49, un proceso también
mediado por la fosfatidil serina50 lo que puede causar fenómenos oclusivos, particularmente en la microcirculación.
En estudios experimentales con RBC normales tratados ionóforos de calcio se ha visto que la exposición de PS que está asociada a un aumento del calcio citosólico en la célula51. Este aumento de calcio
reduce la deformabilidad eritrocitaria52, otro fenómeno que propicia la oclusión vascular35.
Nuestros estudios recientes39 indican que componentes del liberado de plaquetas activadas, como
son el tromboxano A2 y el ácido araquidónico libre,
producen la exposición de PS en un porcentaje de
los eritrocitos normales (1,5-3 %), que de este modo
adquieren el fenotipo protrombótico anteriormente
descrito en las hemoglobinopatías. Este efecto está
mediado por un incremento en el calcio citosólico
específico de estos eicosanoides plaquetarios, que
no se detecta, en cambio, por el tratamiento de los
RBC con otros eicosanoides como la prostaciclina
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334
Haematologica (ed. esp.), volumen 87, supl. 6, octubre 2003
o 12-HETE. Estos resultados demuestran, por primera vez, que los eritrocitos normales pueden ser células señalizadoras que podrían, por este mecanismo, contribuir a un aumento en la generación de
trombina. En nuestros estudios subsiguientes se
confirma este aspecto, como se comunicará durante
el congreso. Estos estudios indican un papel más importante que el que se anticipaba de la interacción
entre eritrocitos normales y plaquetas en la generación de trombina.
Existen otros estudios en la literatura que también apoyan el papel activo y regulado bioquímicamente de los eritrocitos normales en la formación
del trombo. Así, se ha descrito que los eritrocitos
normales pueden formar asociaciones heterotípicas
con las plaquetas y los neutrófilos activados reguladas por receptores específicos53-55.
Otro aspecto de interés en el efecto eritrocitario en
la formación del trombo es su regulación bioquímica del reclutamiento plaquetario. La etapa del reclutamiento es fisiológicamente importante ya que de
su amplitud dependerá la formación o no de un
trombo oclusivo. Por ello, estamos tratando de profundizar desde un punto de vista bioquímico esta
etapa de la trombogénesis. En este sentido, encontramos que los eritrocitos incrementan la activación
del receptor GPIIbIIIa y la exposición de P-selectina
de las plaquetas durante el reclutamiento39. Estos
hallazgos proporcionan un nuevo mecanismo de
participación de los eritrocitos en la formación del
trombo, ya que mediante su influencia en estos ligandos pueden reclutar no sólo más plaquetas, sino
también más leucocitos al trombo, como se ha indicado más arriba. Dada la potencial importancia
del tema estamos valorando la participación de distintos elementos de la transducción de señales en las
plaquetas durante el reclutamiento. Los resultados
obtenidos indican una participación coordinada de
diversos receptores de la membrana plaquetaria que
se ve modificada por los RBC. También la presencia
de eritrocitos tiene un efecto específico sobre distintas vías de fosforilación de proteínas en las plaquetas. Estos resultados proporcionan nuevas bases
bioquímicas de esta interacción celular y serán presentados durante el congreso.
Conclusiones
En nuestra opinión, la participación de las distintas células sanguíneas en la generación de trombina
y en el control de la reactividad de las plaquetas amplía el conocimiento de la fisiopatología de la trombosis. No obstante, queda un largo camino por recorrer ya que la información disponible es todavía
muy incompleta, pero la consideración de la formación del trombo como un fenómeno multicelular y el
tratamiento farmacológico adecuado, teniendo en
cuenta este hecho, podría proporcionar un mejor
beneficio clínico en el futuro en el tratamiento de la
trombosis y de la patología vascular.
Agradecimientos
Los autores agradecen la colaboración técnica de
M. Carmen Insa. Este trabajo se ha financiado en parte
con la ayuda FIS 01/1208.
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