Cuadernillo celebración Triduo Pascual 2012

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SANTO
TRIDUO PASCUAL
Celebración de la Pasión, Muerte y
Resurrección del Señor
En la Parroquia de La Asunción de Nuestra Señora
Martos (Jaén)
Año de Gracia de 2012
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JUEVES SANTO
Celebración de la Cena del Señor
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La Misa “In Chena Domini” tiene una especial relevancia tanto a nivel lit‚rgico como popular y se debe
resaltar.
El sagrario ha de estar completamente vacƒo; se ha de consagrar en esta Misa suficiente pan para que todos
puedan comulgar hoy y ma„ana.
A las 19,30 h. la comunidad se re‚ne en el templo. La Santa Misa comienza como de costumbre.
Monición de entrada:
Al atardecer del Jueves santo, la víspera de su muerte, Cristo celebró
con sus apóstoles la última Cena, instituyendo en ella la Sagrada
Eucaristía, el Sacerdocio ministerial, y dejándonos como testamento el
mandamiento de amarnos los unos a los otros.
También nosotros nos hemos reunido esta tarde para recordar y
hacer sacramentalmente presente aquella misma Cena en la que el Señor
Jesús se entregó por nuestro amor y nos dio el misterio de su muerte y
resurrección bajo las especies del pan y del vino; pues esta celebración que
ahora comenzamos, es, en verdad, la misma Cena del Señor, y su sacrificio
en el Calvario.
Como entonces hicieron los apóstoles, nosotros también
escucharemos su palabra, comeremos su Cuerpo y beberemos su Sangre.
Tratemos, como ellos, de vivir intensamente esta celebración, con la que
inauguramos el Santo Triduo Pascual, participando en el sacramento de
nuestra fe.
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Canto de entrada: Hombres nuevos
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Ten piedad: lit‚rgico
Acto penitencial:
Acerquémonos con fe a Jesús, reconozcámoslo como Señor y
Salvador, y pidámosle, al comenzar la celebración, que tenga piedad de
todos nosotros, que somos unos pobres pecadores.
Tú que nos has amado hasta el extremo. Señor ten piedad.
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Tú que has aceptado la muerte para reunirnos en la unidad. Cristo ten
piedad.
Tú que has dado tu vida por nosotros, tus amigos. Señor ten piedad.
Se dice Gloria. Mientras se canta, se hacen sonar las campanas, que ya no vuelven a tocar hasta la
Vigilia Pascual.
Colecta:
Señor Dios nuestro, nos has convocado esta tarde para celebrar
aquella misma memorable Cena en que tu Hijo, antes de entregarse a la
muerte, confió a la Iglesia el banquete de su amor, el sacrificio de la
alianza eterna; te pedimos que la celebración de estos santos misterios nos
lleve a alcanzar plenitud de amor y de vida. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Las lecturas se toman del Leccionario correspondiente.
- Salmo: El cáliz de bendición es comunión con la sangre de Cristo
Tras las lecturas y la homilía, tiene lugar el lavatorio de los pies.
LAVATORIO DE LOS PIES
Se hará a un grupo de fieles, previamente seleccionado y dispuestos en su sitio, en este caso
serán niños. El sacerdote (dejada la casulla y ceñido con la toalla) con la ayuda de los ministros
(uno llevará la jofaina y otro el jarro), les lava los pies y se los seca. Mientras Se cantará un canto
apropiado. Se hace la siguiente monición:
En el evangelio hemos escuchado cómo Jesús lavó los pies de los
discípulos, significando así su amor y su entrega. Ahora, al repetir este
gesto, recordamos que eso es lo que tenemos que hacer cada también
nosotros si de verdad queremos seguir el camino de Jesús: amarnos unos a
otros, como Él nos ha amado.
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ORACIÓN DE LOS FIELES
En esta tarde en la que anticipamos el misterio pascual de Cristo y
celebramos su amor, oremos con cordial confianza a Dios nuestro Padre,
que en Jesucristo, su Hijo, nos ha amado hasta el extremo, y pidámosle
que llene al mundo entero con sus dones.
-
Por la Iglesia; para que todos los cristianos sepamos seguir el ejemplo
de humildad de Jesús, que lavó los pies de sus discípulos; y con
nuestra vida sepamos expresar y transmitir su amor y entrega.
Roguemos al Señor.
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Por el Papa Benedicto, por nuestro obispo Ramón y sus sacerdotes, que
en estos días han recordado el inicio de su ministerio y han renovado
sus promesas sacerdotales; para que vivan plenamente conformes a
Jesucristo y sean siempre fieles a lo que prometieron en su ordenación,
y nunca falten en nuestra diócesis vocaciones sacerdotales. Roguemos
al Señor.
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Por los gobernantes de todos los pueblos y naciones; para que,
prescindiendo de malas ideologías e intereses personales, sirvan
siempre a los ciudadanos promoviendo la verdad, la justicia y la paz.
Roguemos al Señor.
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Por nuestro mundo de hoy, que se ha olvidado de Dios; para que el
Señor Jesús, que se entregó a la muerte para reunir a los hijos de Dios
que estaban dispersos, inspire sentimientos de conversión a los que por
el pecado o la indiferencia se han alejado de la Iglesia. Roguemos al
Señor.
-
Por todos nosotros, reunidos esta tarde alrededor de la mesa de Jesús;
para que comprendamos y amemos los misterios que hoy recordamos,
y la celebración de la Eucaristía sea siempre alimento de nuestra vida
cristiana. Roguemos al Señor
Dios y Padre nuestro, cuyo Hijo amado Jesucristo, antes de
derramar su Sangre por nuestra salvación, quiso quedarse en la Eucaristía
para ser nuestro alimento y nuestra vida; escucha nuestra oración, y
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conc€denos a los que ahora nos hemos reunido para celebrar su triunfo ser
tambi€n sus comensales en el banquete de la Pascua eterna. Por Jesucristo
nuestro Se•or.
En esta misa no se hace profesi‚n de fe.
Al comienzo de la liturgia eucarƒstica se puede organizar una procesi‚n de los fieles con dones
para los pobres. Mientras se canta “La ‚ltima cena”
Prefacio de la Santƒsima Eucaristƒa I. Santo. Plegaria I o III. Incensaci‚n mientras la
consagraci‚n. No se canta la paz, sino el Cordero de Dios.
Comuni‚n bajo las dos especies. Ministro para el cop‚n.
- Padre nuestro:
- Cantos de Comuni‚n: Por amor; T‚ eres, Se„or, el pan de vida; …..
Al terminar la comuni‚n se porta al Stmo. Sacramento al sagrario dispuesto en la sacristƒa. El
pixis con parte del pan consagrado se deja sobre el altar. La misa acaba con la oraci‚n despu€s
de la comuni‚n.
Oración de poscomunión:
Conc€denos, Dios todopoderoso, que la Cena de tu Hijo, que nos
alimenta en el tiempo, llegue a saciarnos un dƒa en la eternidad de tu
reino. Por Jesucristo nuestro Se•or.
TRASLADO DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO
Dicha la oraci‚n, el sacerdote, de pie ante el altar, pone incienso en el incensario, y de rodillas
inciensa tres veces el Santƒsimo Sacramento. Mientras se canta el Pange lingua. Despu€s,
poni€ndose el pa•o de hombros, toma en sus manos el pixis y lo cubre con el humeral.
Monici‚n a la procesi‚n:
Siguiendo la costumbre tradicional del Jueves Santo, terminamos la
celebraci‚n de la Misa de la Cena del Se•or trasladando el Santƒsimo
Sacramento al “Monumento”, el lugar preparado para su reserva para la
comuni‚n de ma•ana. Esta reserva nos dar†, en las horas que quedan del
dƒa, la oportunidad de permanecer en oraci‚n silenciosa y contemplativa
ante ‡l, recordando aquella larga sobremesa del Se•or con los suyos
despu€s de la ˆltima Cena, y de agradecerle su amor por nosotros.
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A las 11 de esta noche, nos reuniremos para orar ante su presencia
misteriosa, en espera de celebrar mañana, a las 6 de la tarde, la Pasión y
muerte de nuestro Señor Jesucristo, en espera de la gran celebración de la
Vigilia Pascual, a la que ninguno debemos faltar el sábado a las 11 de la
noche. Os recordamos que en estos días no se tocarán las campanas.
La cruz abre la procesión, en la que, en medio de cirios e incienso, y bajo palio, se lleva el
Santísimo Sacramento hasta la Capilla del Santísimo. Mientras, el pueblo acompaña detrás y
canta el Cantemos al Amor de los Amores y demás cantos eucarísticos.
Cuando la procesión ha llegado al lugar de la reserva, el celebrante deja el pixis y, poniendo
incienso, lo incensa de rodillas, mientras se canta el Tantum ergo. Después se cierra el sagrario.
Después de un tiempo de adoración en silencio, el sacerdote y los ministros, hecha la
genuflexión, vuelven a la sacristía.
Seguidamente se despoja el altar y se quitan, si es posible, las cruces de la Iglesia.
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Ornamentos blancos
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Ofrendas: mantel, luces, flores, colecta, pan y vino (copones y cáliz
suficientes para la comunión)
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Jofaina y jarra para lavatorio. Limón
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Monumento en Capilla del Santísimo
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Paño de hombros
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Palio
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Incensario
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VIERNES SANTO
Celebración de la Pasión y Muerte del Señor
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Según una antiquísima tradición, la Iglesia no celebra la Eucaristía ni en este día ni en el siguiente.
El altar debe estar desnudo por completo: sin cruz, sin candelabros, sin manteles. Sin luces en la Iglesia,
en signo de dolor por la muerte de Cristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Monici€n de entrada:
Nos hemos reunido para conmemorar la pasión y muerte del Señor
Jesús. Es la hora aproximada, en que sucedió el acontecimiento: la Hora
del combate supremo y de la victoria definitiva: la Hora de la humillación
y de la glorificación; la Hora de pasar de este mundo al Padre; la Hora del
sacrificio de la Cruz.
La cruz es signo de muerte, de sufrimiento, y es anticipo de luz, de
resurrección.
Cristo muere. Su vida ha sido un aparente fracaso, pero en el fondo
es una victoria total.
Hoy la Iglesia muestra su expectación con la ausencia de luz en el
templo. La extrema sobriedad de la liturgia de este día dispone nuestro
corazón para la contemplación amorosa de la cruz del Señor.
Empezamos esta celebración postrándonos, arrodillándonos en la
presencia de Dios. Es momento de tomar conciencia de que necesitamos la
Sangre del Cordero que quita el pecado del mundo.
El sacerdote, revestido de color rojo como para la misa, sale desde la sacristía junto con los ministros en
silencio. Se dirige ante el presbiterio, y, hecha la debida reverencia, se postran rostro en tierra y todos oran
en silencio durante algún espacio de tiempo.
Después el sacerdote, con los ministros, se dirige a la sede, vuelto hacia el pueblo, con las manos juntas,
dice la oración.
Oraci€n (no se dice “oremos”):Oh Dios, tu Hijo, Jesucristo, Señor nuestro,
por medio de su pasión ha destruido la muerte que, como consecuencia
del antiguo pecado, a todos los hombres alcanza. Concédenos hacernos
semejantes a él. De este modo, los que hemos llevado grabada, por
exigencia de la naturaleza humana la imagen de Adán, el hombre terreno,
llevaremos en adelante, por la acción santificadora de tu gracia, la imagen
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de Jesucristo, el hombre celestial. Él, que vive y reina por los siglos de los
siglos.
Inmediatamente despu†s viene la liturgia de la Palabra:
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1‡ Lectura:
-
Salmo: Padre a ti encomiendo mi vida...
-
2‡ Lectura:
-
Pasiˆn seg‚n san Juan:
Conviene hacer pausas en algunos momentos de la lectura: “Conviene que muera un solo hombre por el
pueblo”, y “se lo entregˆ para que lo crucificaran”.
Homilƒa breve
+++ ORACIÓN UNIVERSAL +++
La liturgia de la Palabra concluye con la oraciˆn universal, que se hace de este modo:
En primer lugar hay una moniciˆn a la oraciˆn universal:
Monición a la oración universal:
Presentamos ahora nuestras súplicas a Dios Padre por Jesucristo,
nuestro Mediador, que oró en la cruz por todos nosotros y muestra en su
cuerpo glorioso las llagas de su pasión salvadora.
Él vive para siempre, intercediendo por nosotros; y hace suya
nuestra plegaria, que es la oración de toda la Iglesia. Por eso que hoy,
nuestra oración toma un tono más solemne, y sobre todo quiere ser una
oración que alcance a todos; para que a todos llegue la salvación que nace
de la vida entregada por Jesucristo en la cruz.
Ante la muerte de Cristo no valen particularismos ni estrecheces de
miras, todo es universal. La cruz de Cristo nos ha traído la salvación a
todos los hombres. Este es el momento de abrir nuestro corazón a una
oración universal para pedir por las intenciones de la Iglesia y del mundo
entero.
Despu†s un ministro, desde el ambˆn, dice la invitaciˆn que expresa la intenciˆn. Despu†s todos oran de
rodillas y en silencio durante un breve espacio de tiempo, y seguidamente el sacerdote, desde la sede (o
desde el altar), con las manos extendidas, dice la oraciˆn. Una vez concluida la oraciˆn del sacerdote los
fieles son invitados a levantarse.
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1. Oremos, hermanos, por la Iglesia santa de Dios, para que el Señor le
dé la paz, la mantenga en la unidad, la proteja en toda la tierra, y a
todos nos conceda una vida confiada y serena, para gloria de Dios,
Padre todopoderoso. (breve oración en silencio)
 Dios todopoderoso y eterno, que en Cristo manifiestas tu gloria a
todas las naciones, vela solícito por la obra de tu amor, para que la
Iglesia, extendida por todo el mundo, persevere con fe
inquebrantable en la confesión de tu nombre. Por Jesucristo nuestro
Señor.
2. Oremos también por nuestro santo Padre, el Papa Benedicto XVI,
para que Dios, que lo llamó al orden episcopal, lo asista y proteja
para bien de la Iglesia como guía del pueblo santo de Dios. (breve
oración en silencio)
 Dios todopoderoso y eterno, cuya sabiduría gobierna todas las
cosas, atiende bondadoso nuestras súplicas y protege al Papa, para
que el pueblo cristiano, gobernado por ti bajo el cayado del Sumo
Pontífice, progrese siempre en la fe. Por Jesucristo nuestro Señor.
3. Oremos también por nuestro obispo Ramón todos los obispos,
presbíteros y diáconos, y por todos los miembros del pueblo santo
de Dios. (breve oración en silencio)
 Dios todopoderoso y eterno, cuyo Espíritu santifica y gobierna todo
el cuerpo de la Iglesia, escucha las súplicas que te dirigimos por
todos tus ministros, para que, con la ayuda de tu gracia, todos te
sirvan con fidelidad. Por Jesucristo nuestro Señor.
4. Oremos también por las vocaciones sacerdotales al servicio de toda
la Iglesia, y muy especialmente al de nuestra diócesis de Jaén, para
que la voz inconfundible del Maestro resuene apremiante en el
corazón de los jóvenes, y con generosidad lo sigan y contribuyan a
que no se pierda ni uno solo de los redimidos por Él. (breve oración
en silencio)
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 Dios todopoderoso y eterno, que quisiste dar pastores a tu pueblo,
derrama sobre tu Iglesia el Espíritu de piedad y de fortaleza, que
suscite dignos ministros de tu altar y los haga testigos valientes y
humildes de tu Evangelio. Por Jesucristo nuestro Señor.
5. Oremos también por los que se preparan para ser bautizados, para
que Dios nuestro Señor les ilumine interiormente, les abra con amor
las puertas de la Iglesia, y así encuentren en el bautismo el perdón
de sus pecados y la incorporación plena a Cristo, nuestro Señor.
(breve oración en silencio)
 Dios todopoderoso y eterno, que haces fecunda a tu Iglesia dándole
constantemente nuevos hijos, acrecienta la fe y la sabiduría de los
catecúmenos, para que, al renacer en la fuente bautismal, sean
contados entre tus hijos de adopción. Por Jesucristo nuestro Señor.
6. Oremos también por todos aquellos hermanos nuestros que creen
en Cristo, para que Dios nuestro Señor asista y congregue en una
sola Iglesia a cuantos viven de acuerdo con la verdad que han
conocido. (breve oración en silencio)
 Dios todopoderoso y eterno, que vas reuniendo a tus hijos dispersos
y velas por la unidad ya lograda, mira con amor a toda la grey que
sigue a Cristo, para que la integridad de la fe y el vínculo de la
caridad congregue a los que consagró un solo bautismo. Por
Jesucristo nuestro Señor.
7. Oremos también por el pueblo judío, el primero a quien Dios habló
desde antiguo por los profetas. Para que el Señor acreciente en ellos
el amor de su nombre y la fidelidad a la alianza que selló con sus
padres; y de este modo sean, en todo lugar, portadores de paz y de
espíritu de concordia. (breve oración en silencio)
 Dios todopoderoso y eterno, que confiaste tus promesas a Abrahán
y su descendencia, escucha con piedad las súplicas de tu Iglesia,
para que el pueblo de la primera alianza llegue a conseguir en
plenitud la redención. Por Jesucristo nuestro Señor.
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8. Oremos también por los que no creen en Cristo: los musulmanes,
los budistas, los hinduistas, los hombres y mujeres de todas las
religiones. Para que, iluminados por el Espíritu Santo, encuentren
también ellos el camino de la salvación. (breve oración en silencio)
 Dios todopoderoso y eterno, concede a quienes no creen en Cristo
que, viviendo con sinceridad ante ti, lleguen al conocimiento pleno
de la verdad, y a nosotros concédenos también que, progresando en
la caridad fraterna y con el deseo de conocerte más, seamos ante el
mundo testigos más convincentes de tu amor. Por Jesucristo nuestro
Señor. (breve orac.)
9. Oremos también por lo que no creen en Dios: por los que no lo
conocen y, por los que, conociéndolo, no se sienten atraídos a la fe o
la rechazan. Para que por la rectitud y sinceridad de su vida
alcancen el premio de llegar a Él.
 Dios todopoderoso y eterno, que creaste a todos los hombres para
que, deseándote siempre, te busquen y, cuando te encuentren,
descansen en ti, concédeles que, en medio de sus dificultades, los
signos de tu amor y el testimonio de las buenas obras de los
creyentes les lleven al gozo de reconocerte como el único Dios
verdadero y Padre de todos los hombres. Por Jesucristo nuestro
Señor. (breve oración en silencio)
10.Oremos también por los gobernantes de todas las naciones. Para
que Dios nuestro Señor, según sus designios, los guíe en sus
pensamientos y decisiones hacia la paz y libertad de todos los seres
humanos; que trabajen decididamente al servicio de una vida más
digna para toda persona, y se esfuercen por lograr que los países
más pobres puedan salir de la situación injusta en que se
encuentran. (breve oración en silencio)
 Dios todopoderoso y eterno, que tienes en tus manos el destino de
todos los hombres y los derechos de los pueblos, asiste a los que
gobiernan, para que, por tu gracia, se logre en todas las naciones el
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desarrollo, la vida y la paz duradera, y la libertad religiosa. Por
Jesucristo nuestro Señor.
11.Oremos, hermanos, por la Vida y la dignidad de todos los seres
humanos, desde su concepción hasta su muerte natural. Pidamos a
Dios Padre todopoderoso, que inspire en nosotros y en todos los
hombres y mujeres, y en especial el los gobernantes y legisladores,
un fuerte sentido del valor y de la dignidad de la persona humana..
(breve oración en silencio)
 Dios todopoderoso y eterno, autor y sostén de la vida humana,
inspira en toda la humanidad un espíritu nuevo de regeneración y
un fuerte sentido del valor y de la dignidad de la vida humana.
Ayuda de una forma especial a las madres gestantes y a todos
aquellos que sientan la tentación de la muerte, para que siempre y
en cualquier circunstancia la vida y la esperanza se abran paso. Por
Jesucristo nuestro Señor.
12.Oremos, finalmente, hermanos, a Dios Padre todopoderoso, por
todos los que en el mundo sufren las consecuencias del pecado: para
que cure a los enfermos, dé alimento a los que padecen hambre,
libere de la injusticia a los perseguidos, redima a los encarcelados,
conceda volver a casa a los emigrantes y desterrados, proteja a los
que viajan, y dé la salvación a los moribundos. (breve oración en
silencio)
 Dios todopoderoso y eterno, consuelo de los afligidos y fuerza de
los que sufren, lleguen hasta ti las súplicas de quienes te invocan en
su tribulación, para que todos sientan en sus adversidades el gozo
de tu ayuda misericordiosa. Por Jesucristo nuestro Señor.
+ + + ADORACIÓN DE LA SANTA CRUZ + + +
Acabada la oración universal, tiene lugar la solemne adoración de la Santa Cruz.
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El sacerdote, con los ministros, se dirige al centro de la Iglesia donde se sit‚a la Imagen del Crucificado
tapado con un pa„o grande morado; poco a poco, en tres momentos, descubre al crucificado y canta la
invitaciˆn: “Mirad el ‰rbol de la cruz...”, a la que todos responden: “Venid a adorarlo”, despu†s los
acˆlitos encienden los candelabros situados a su lado. Luego se hace la adoraciˆn de la cruz.
Monición a la adoración:
Dispong†monos, hermanos, a adorar ahora la Santa Cruz. En la imagen
de Jes‰s crucificado contemplamos la palabra escuchada; y en ella se
cumplen sus palabras prof€ticas: “cuando sea levantado en alto, atraer€
a todos hacia mƒ”. Por eso que ahora, poni€ndola en el centro de nuestra
celebraci‚n, y pasando despu€s a adorarla cada uno, expresamos
nuestro agradecimiento por ese amor tan grande de Jesucristo por
nosotros, que se ha manifestado en su entrega hasta la muerte.
Se adora la cruz mediante una genuflexiˆn simple o con alg‚n otro signo de veneraciˆn (un beso por
ejemplo), seg‚n las costumbres del lugar.
Mientras tanto se canta la antƒfona: “Tu cruz adoramos, Se„or”, los improperios u otros cantos
apropiados (Pueblo mƒo; Ved la cruz de salvaciˆn; A la Hora de nona; Perdona a tu pueblo, Se„or).
Tambi†n se pueden hacer las preces lit‰nicas. Los que ya han adorado la cruz regresan a sus lugares y se
sientan.
Terminada la adoraciˆn, todos vuelven a la sede.
+ + + SAGRADA COMUNIÓN + + +
Monición a la Comunión:
Hoy no celebramos la Eucaristƒa; pero sƒ que comulgamos, y lo
hacemos con el Pan consagrado en la Misa de ayer, y que hasta ahora ha
permanecido reservado en el “Monumento”. Hoy, la comuni‚n del
Cuerpo de Cristo, entregado por nosotros, nos ayudar† a estar m†s
unidos a ‡l, en espera de la gran Eucaristƒa de la noche de Pascua.
Sobre el altar (en el centro) se pone el mantel y sobre el mismo se coloca el corporal y el misal. Luego el
sacerdote o un ministro traslada el Santƒsimo Sacramento desde la sacristƒa al altar, pasando por el
recorrido m‰s breve. Dos ministros con velas encendidas acompa„an el Santƒsimo Sacramento y dejan
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luego las velas sobre el altar. (En este momento, si es necesario, se pueden encender sólo las luces del
altar).
Después que se ha dejado el pixis, el sacerdote se acerca, hace la genuflexión, y hace los ritos previos a la
comunión como en la misa.
Fieles a la recomendación del Salvador
y siguiendo su divina enseñanza,
nos atrevemos a decir:
El sacerdote con las manos extendidas, dice junto con el pueblo:
Padre nuestro…
El sacerdote con las manos extendidas, prosigue él solo:
Líbranos de todos los males, Señor,
y concédenos la paz en nuestros días,
para que ayudados por tu divina misericordia,
vivamos siempre libres de pecado,
y protegidos de toda perturbación,
mientras esperamos la gloriosa venida
de nuestro Salvador Jesucristo.
Junta las manos. El pueblo concluye la oración, aclamando:
Tuyo es el Reino,
tuyo el poder y la gloria por siempre, Se•or.
Se suprime el rito de la paz. Seguidamente hace genuflexión, toma una forma, la mantiene un poco elevada
sobre el pixis y dice en voz alta, de cara al pueblo:
Éste es el Cordero de Dios,
que quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena del Señor.
El pueblo responde como habitualmente.
Luego el sacerdote comulga reverentemente el Cuerpo de Cristo, y lo distribuye a la comunidad. Durante
la comunión se pueden entonar cantos apropiados. Acabada la comunión, un ministro lleva el pixis de
nuevo a la sacristía, y se desnuda de nuevo el altar, y se apagan las luces. Si es posible, en este momento,
se pone la cruz en el centro del altar.
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Después el sacerdote, guardado el oportuno silencio, dice la oración final.
Oremos.
Dios todopoderoso, rico en misericordia, que nos has renovado con la
gloriosa muerte y resurrección de Jesucristo, no dejes de tu mano la obra
que has comenzado en nosotros, para que nuestra vida, por la comunión
en este misterio, se entregue con verdad a tu servicio. Por Jesucristo
nuestro Señor.
Monición final (antes de la oración sobre el pueblo):
Acabamos la celebración y, en unión con toda la Iglesia, hoy y mañana
guardaremos silencio y oración velando el cuerpo sin vida del Maestro.
Pero será una espera que pronto dará sus frutos.
Mañana, a las 11 de la noche celebraremos el acto más importante de
todo el año, y al que ninguno deberíamos faltar: LA SOLEMNE VIGILIA
PASCUAL, en la que proclamaremos y celebraremos la resurrección de
Jesús.
Para despedir al pueblo, el sacerdote de pie cara al pueblo y con las manos extendidas sobre él, dice la
oración sobre el pueblo, y tras la siguiente monición, todos salen en silencio.
Oración sobre el pueblo:
Que tu bendición, Señor, descienda con abundancia sobre este pueblo, que
ha celebrado la muerte de tu Hijo con la esperanza de su santa
resurrección; venga sobre él tu perdón, concédele tu consuelo, acrecienta
su fe, y consolida en él la redención eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.
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Ornamentos rojos
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Leccionarios y ambones suficientes para la lectura de la Pasión.
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Cruz tapada con paño morado y peana.
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Cuatro candelabros
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Mantel, corporal y purificador
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VIGILIA PASCUAL
Celebración de la Resurrección del Señor
Año de Gracia de 2012
(sin celebración del bautismo)
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1. SOLEMNE COMIENZO DE LA VIGILIA O LUCERNARIO
Todas las luces de la Iglesia están apagadas. En el patio, en un lugar adecuado, fuera de
la Iglesia, se enciende el fuego. Congregado allí el pueblo, llega el sacerdote con los
ministros. Uno de ellos lleva el cirio pascual.
El sacerdote saluda como de costumbre al pueblo congregado y hace una breve
monición sobre el sentido de esta vigilia nocturna:
Queridos hermanos: En esta Noche Santa, en la que nuestro Señor
Jesucristo ha pasado de la muerte a la vida, la Iglesia nos invita a todos sus
hijos, dispersos por el mundo, a reunirnos para velar en oración. Por eso
que, un año más, nos reunimos esta noche, la Noche Santa de Pascua, para
celebrar la solemne Vigila Pascual, la fiesta más importante de todo el año,
donde culmina y parte la celebración de todo el año cristiano.
Si celebramos la Pascua del Señor escuchando su palabra, recordando
nuestro Bautismo, y celebrando sus misterios, podremos esperar tener
parte en su triunfo sobre la muerte y vivir con Él siempre en Dios.
Y comenzamos la celebración de esta Noche Santa en torno al fuego;
que acompaña, calienta e ilumina la oscuridad de la noche. Nosotros
hemos encendido este fuego que ahora va a ser bendecido, representando
que en él quemamos nuestro pasado de muerte y de pecado; y de cuyas
llamas vamos a encender el cirio pascual, signo de Jesús resucitado; del
cual tomaremos nuestra luz para encender nuestras velas, recibiendo la
fuerza de Cristo resucitado. Acojamos en nuestra vida la renovación
pascual, y dejémonos iluminar por la luz de Cristo resucitado.
Seguidamente se bendice el fuego.
Oremos.
Oh Dios, que por medió de tu Hijo
has dado a tus fíeles el fuego de tu luz,
santifica  este fuego,
y concédenos
que la celebración de estas fiestas pascuales
encienda en nosotros deseos tan santos
que podamos llegar con corazón limpio
a las fiestas de la eterna luz.
Por Jesucristo nuestro Señor. AMÉN
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Bendecido el fuego, un ac‚lito, lleva el cirio pascual ante el celebrante: €ste, con un
punz‚n, graba la cruz en el cirio, el alfa y la omega y los cuatro n‰meros del a•o.
Despu€s lo enciende. Mientras dice:
/


Cristo ayer y hoy,
Principio y fin,
Alfa,
y omega.
2
0
1
2
Suyo es el tiempo
y la eternidad.
A €l la gloria y el poder,
por los siglos de los siglos. Am€n.
Acabada la incisi‚n de la cruz y de los otros signos, el sacerdote incrusta en el cirio
cinco granos de incienso, en forma de cruz, mientras dice:
Por sus llagas
Santas y gloriosas,
Nos proteja
Y nos guarde
Jesucristo, nuestro Se•or. Am€n.
El sacerdote enciende el cirio pascual con el fuego nuevo, diciendo:
La luz de Cristo, que resucita glorioso, disipe las tinieblas del
coraz‚n y del espƒritu.
Tambi€n, si se puede, se echan unas brasas en el incensario.
Procesión
Seguidamente, el sacerdote toma el cirio pascual y, manteni€ndolo elevado, canta €l
solo: “Luz de Cristo” y todos responden: “Demos gracias a Dios”.
Despu€s todos entran en la Iglesia. El orden de la procesi‚n es el siguiente: turiferario –
Cirio Pascual – ministros – pueblo fiel.
En la puerta de la Iglesia se para la procesi‚n, el sacerdote canta el segundo “Luz de
Cristo” y los ministros encienden sus propios cirios del Cirio Pascual. Empiezan a
entregar la luz a los fieles.
A los pies del presbiterio el sacerdote canta el tercer “Luz de Cristo” y todos se sit‰an en
sus lugares y encienden sus propios cirios, pas†ndose la luz unos a otros.
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Pregón Pascual
Se encienden sólo las luces necesarias para que se vea leer, en este caso las luces del
ambón. El sacerdote deja el cirio sobre un candelabro situado a la derecha del
presbiterio; seguidamente, una vez puesto el incienso, pide la bendición, incensa el
libro y el Cirio Pascual, y anuncia el Pregón Pascual, estando todos de pie y con las
velas encendidas en las manos.
Exulten por fin los coros de los ángeles,
exulten las jerarquías del cielo,
y por la victoria de Rey tan poderoso
que las trompetas anuncien la salvación.
Goce también la tierra,
inundada de tanta claridad,
y que, radiante con el fulgor del Rey eterno,
se sienta libre de la tiniebla
que cubría el orbe entero.
Alégrese también nuestra madre la Iglesia,
revestida de luz tan brillante;
resuene este templo con las aclamaciones del pueblo.
Por eso queridos hermanos,
que asistís a la admirable claridad de esta luz santa,
invocad conmigo la misericordia
de Dios omnipotente,
para que aquel que sin mérito mío
me agregó al número de los presbíteros,
complete mi alabanza a este cirio obra de las abejas,
infundiendo el resplandor de su luz.
- El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu
- Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
- 22 -
- Demos gracias al Señor nuestro Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario
aclamar con nuestras voces
y con todo el afecto del corazón
a Dios invisible, el Padre todopoderoso,
y a su único Hijo, nuestro Señor Jesucristo.
Porque él ha pagado por nosotros al eterno Padre
la deuda de Adán
y, derramando su sangre,
canceló el recibo del antiguo pecado.
Porque éstas son las fiestas de Pascua,
en las que se inmola el verdadero Cordero,
cuya sangre consagra las puertas de los fieles.
Ésta es la noche
en que sacaste de Egipto
a los israelitas, nuestros padres,
y los hiciste pasar a pie el mar Rojo.
Ésta es la noche
en que la columna de fuego
esclareció las tinieblas del pecado.
Ésta es la noche
en que, por toda la tierra,
los que confiesan su fe en Cristo
son arrancados de los vicios del mundo
y de la oscuridad del pecado,
son restituidos a la gracia
y son agregados a los santos.
Ésta es la noche
en que, rotas las cadenas de la muerte,
Cristo asciende victorioso del abismo.
- 23 -
¿De qué nos serviría haber nacido
si no hubiéramos sido rescatados?
¡Qué asombroso beneficio de tu amor por nosotros!
¡Qué incomparable ternura y caridad!
¡Para rescatar al esclavo, entregaste al Hijo!
Necesario fue el pecado de Adán,
que ha sido borrado por la muerte de Cristo.
¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor!
¡Qué noche tan dichosa!
Sólo ella conoció el momento
en que Cristo resucitó de entre los muertos.
Ésta es la noche
de la que estaba escrito:
«Será la noche clara como el día,
la noche iluminada por mí gozo.»
Y así, esta noche santa
ahuyenta los pecados,
lava las culpas,
devuelve la inocencia a los caídos,
la alegría a los tristes,
expulsa el odio,
trae la concordia,
doblega a los poderosos.
En esta noche de gracia,
acepta, Padre santo,
este sacrificio vespertino de alabanza
que la santa Iglesia te ofrece
por medio de sus ministros
en la solemne ofrenda de este cirio,
hecho con cera de abejas.
Sabemos ya lo que anuncia esta columna de fuego,
ardiendo en llama viva para gloria de Dios.
- 24 -
Y aunque distribuye su luz,
no mengua al repartirla,
porque se alimenta de esta cera fundida,
que elaboró la abeja fecunda
para hacer esta lámpara preciosa.
¡Que noche tan dichosa
en que se une el cielo con la tierra,
lo humano y lo divino!
Te rogamos, Señor, que este cirio,
consagrado a tu nombre,
arda sin apagarse
para destruir la oscuridad de esta noche,
y, como ofrenda agradable,
se asocie a las lumbreras del cielo.
Que el lucero matinal lo encuentre ardiendo,
ese lucero que no conoce ocaso
y es Cristo, tu Hijo resucitado,
que, al salir del sepulcro,
brilla sereno para el linaje humano,
y vive y reina glorioso
por los siglos de los siglos.
Amén.
Una vez concluido el Pregón el monitor invita a que se apaguen las velitas. Y todos se
sientan.
2. LITURGIA DE LA PALABRA
Antes de comenzar las lecturas, el sacerdote hace una breve monición al pueblo con
estas palabras:
Hermanos: Con el pregón solemne de la Pascua, hemos entrado ya en
la noche santa de la resurrección del Señor. Escuchemos, en silencio
meditativo, la palabra de Dios. Recordemos las maravillas que Dios ha
realizado para salvar al primer Israel, y cómo en el avance continuo de la
Historia de la salvación, al llegar los últimos tiempos, envió al mundo a su
Hijo, para que, con su muerte y resurrección, salvara a todos los hombres.
- 25 -
Mientras contemplamos la gran trayectoria de esta Historia santa, oremos
intensamente, para que el designio de salvación universal, que Dios inició
con Israel, llegue a su plenitud y alcance a toda la humanidad por el
misterio de la resurrección de Jesucristo.
Se proclaman a continuación las lecturas escogidas de la Palabra de Dios. Tras cada
lectura se canta el salmo correspondiente y se hace la oración.
PRIMERA LECTURA
Lectura del Libro del Génesis (1,1-2,4ª)
Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era un caos informe;
sobre la faz del abismo, la tiniebla. Y el aliento de Dios se cernía sobre la
faz de las aguas.
Y dijo Dios: "Que exista la luz."
Y la luz existió.
Y vio Dios que la luz era buena. Y separó Dios la luz de la tiniebla;
llamó Dios a la luz "Día"; a la tiniebla, "Noche".
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día primero.
Y dijo Dios: "Que exista una bóveda entre las aguas, que separe aguas
de aguas."
E hizo Dios una bóveda y separó las aguas de debajo de la bóveda de
las aguas de encima de la bóveda.
Y así fue.
Y llamó Dios a la bóveda "Cielo".
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día segundo.
Y dijo Dios: "Que se junten las aguas de debajo del cielo en un solo
sitio, y que aparezcan los continentes."
Y así fue.
Y llamó Dios a los continentes "Tierra", y a la masa de las aguas la
llamó "Mar".
Y vio Dios que era bueno.
Y dijo Dios: "Verdee la tierra hierba verde que engendre semilla, y
árboles frutales que den fruto según su especie y que lleven semilla sobre
la tierra."
Y así fue.
La tierra brotó hierba verde que engendraba semilla según su especie,
y árboles que daban fruto y llevaban semilla según su especie.
- 26 -
Y vio Dios que era bueno.
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día tercero.
Y dijo Dios: "Que existan lumbreras en la bóveda del cielo, para
separar el día de la noche, para señalar las fiestas, los días y los años; y
sirvan de lumbreras en la bóveda del cielo, para dar luz sobre la tierra."
Y así fue.
E hizo Dios dos lumbreras grandes: la lumbrera mayor para regir el
día, la lumbrera menor para regir la noche, y las estrellas. Y las puso Dios
en la bóveda del cielo, para dar luz sobre la tierra; para regir el día y la
noche, para separar la luz de la tiniebla.
Y vio Dios que era bueno.
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día cuarto.
Y dijo Dios: "Pululen las aguas un pulular de vivientes, y pájaros
vuelen sobre la tierra frente a la bóveda del cielo."
Y creó Dios los cetáceos y los vivientes que se deslizan y que el agua
hizo pulular según sus especies, y las aves aladas según sus especies.
Y vio Dios que era bueno.
Y Dios los bendijo, diciendo: "Creced, multiplicaos, llenad las aguas del
mar; que las aves se multipliquen en la tierra."
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día quinto.
Y dijo Dios: "Produzca la tierra vivientes según sus especies: animales
domésticos, reptiles y fieras según sus especies."
Y así fue.
E hizo Dios las fieras según sus especies, los animales domésticos
según sus especies y los reptiles según sus especies.
Y vio Dios que era bueno.
Y dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que
domine los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos, los
reptiles de la tierra."
Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y
mujer los creó.
Y los bendijo Dios y les dijo: "Creced, multiplicaos, llenad la tierra y
sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo, los vivientes que
se mueven sobre la tierra."
Y dijo Dios: "Mirad, os entrego todas las hierbas que engendran semilla
sobre la faz de la tierra; y todos los árboles frutales que engendran semilla
os servirán de alimento; y a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del
- 27 -
cielo, a todos los reptiles de la tierra, a todo ser que respira, la hierba verde
les servirá de alimento."
Y así fue.
Y vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno.
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día sexto.
Y quedaron concluidos el cielo, la tierra y sus ejércitos.
Y concluyó Dios para el día séptimo todo el trabajo que había hecho; y
descansó el día séptimo de todo el trabajo que había hecho.
Palabra de Dios
SALMO 103
R.- ENVÍA TU ESPÍRITU, SEÑOR, Y REPUEBLA LA FAZ DE LA TIERRA
Bendice, alma mía, al Señor,
¡Dios mío, qué grande eres!
Te vistes de belleza y majestad,
la luz te envuelve como un manto. R.Asentaste la tierra sobre tus cimientos,
y no vacilará jamás;
la cubriste con el manto del océano,
y las aguas se posaron sobre las montañas. R.De los manantiales sacas los ríos
para que fluyan entre los montes,
junto a ellos habitan las aves del cielo
y entre frondas se oye su canto. R.Desde tu morada riegas los montes,
y la tierra se sacia de tu acción fecunda;
haces brotar hierba para los ganados
y forrajes para los que sirven al hombre. R.¡Cuántas son tus obras Señor!,
y todas las hiciste con sabidurías,
la tierra está llena de tus criaturas.
¡Bendice, alma mía, al Señor! R.-
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OREMOS
Dios todopoderoso y eterno, admirable en todas tus obras; que tus
redimidos comprendan c‚mo la creaci‚n del mundo en el comienzo de los
siglos, no fue obra de mayor grandeza que el sacrificio pascual de Cristo
en la plenitud de los tiempos. ‡l que vive y reina.
SEGUNDA LECTURA
Lectura del Libro del Génesis (Gén 22,1-18)
En aquellos dƒas, Dios puso a prueba a Abrah†n llam†ndole:
— ŒAbrah†n!
‡l respondi‚:
— Aquƒ me tienes.
Dios le dijo:
—Toma a tu hijo ‰nico, al que quieres, a Isaac, y vete al paƒs de
Morƒa y ofr€cemelo allƒ en sacrificio en uno de los montes que yo te
indicar€.
Abrah†n madrug‚, aparej‚ el asno y se llev‚ consigo a dos criados y
a su hijo Isaac; cort‚ le•a para el sacrificio y se encamin‚ al lugar que le
habƒa indicado Dios. El tercer dƒa levant‚ Abrah†n los ojos y descubri‚ el
sitio de lejos. Y Abrah†n dijo a sus criados: "Quedaos aquƒ con el asno; yo
con el muchacho ir€ hasta all† para adorar y despu€s volveremos con
vosotros."
Abrah†n tom‚ la le•a para el sacrificio, se la carg‚ a su hijo Isaac, y
€l llevaba el fuego y el cuchillo. Los dos caminaban juntos. Isaac dijo a
Abrah†n, su padre: "Padre" ‡l respondi‚: "Aquƒ estoy, hijo mƒo." El
muchacho dijo: "Tenemos fuego y le•a, pero •d‚nde est† el cordero para
el sacrificio?" Abrah†n contest‚: "Dios proveer† el cordero para el
sacrificio, hijo mƒo."
Y siguieron caminando juntos. Cuando llegaron al sitio que le habƒa
dicho Dios, Abrah†n levant‚ allƒ el altar y apil‚ la le•a, luego at‚ a su hijo
Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la le•a. Entonces Abrah†n tom‚ el
cuchillo para degollar a su hijo; pero el †ngel del Se•or le grit‚ desde el
cielo:
- 29 -
— ŒAbrah†n, Abrah†n!
‡l contest‚:
—Aquƒ me tienes.
El †ngel le orden‚:
—No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora s€ que
temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, tu ‰nico hijo.
Abrah†n levant‚ los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos
en la maleza. Se acerc‚, Tom‚ el carnero y lo ofreci‚ en sacrificio en lugar
de su hijo. Abrah†n llam‚ aquel sitio "El Se•or ve", por lo que se dice a‰n
hoy "El monte del Se•or ve".
El †ngel del Se•or volvi‚ a gritar a Abrah†n desde el cielo:
—Juro por mƒ mismo -or†culo del Se•or-: por haber hecho esto, por
no haberte reservado tu hijo, tu ‰nico hijo, te bendecir€, multiplicar€ a tus
descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus
descendientes conquistar†n las puertas de las ciudades enemigas. Todos
los pueblos del mundo se bendecir†n con tu descendencia, porque me has
obedecido.
Palabra de Dios
SALMO 15
R.- PROT‡GEME, DIOS MŽO, QUE ME REFUGIO EN TI
El Se•or es el lote de mi heredad y mi copa,
mi suerte est† en tu mano.
Tengo siempre presente al Se•or,
con €l a mi derecha no vacilar€. R.Por eso se me alegra el coraz‚n,
se gozan en mies entra•as,
y mi carne descansa serena:
porque no me entregar†s a la muerte
ni dejar†s a tu fiel conocer la corrupci‚n. R.Me ense•ar†s el sendero de la vida,
me saciar†s de gozo en tu presencia,
de alegrƒa perpetua en tu derecha. R.-
- 30 -
OREMOS
Oh Dios, Padre supremo de los creyentes, que multiplicas sobre la tierra
los hijos de tu promesa con la gracia de la adopción y, por el misterio
pascual, hiciste de tu siervo Abrahán el padre de todas las naciones, como
lo habías prometido: concede a tu pueblo responder dignamente a la
gracia de tu llamada. Por Jesucristo nuestro Señor.
TERCERA LECTURA
Lectura del Libro del Éxodo (14, 15-15, 1)
En aquellos días, dijo el Señor a Moisés: "¿Por qué sigues clamando a
mí? Di a los israelitas que se pongan en marcha. Y tú, alza tu cayado,
extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los israelitas entren en
medio del mar a pie enjuto. Que yo voy a endurecer el corazón de los
egipcios para que los persigan, y me cubriré de gloria a costa del Faraón y
de todo su ejército, de sus carros y de los guerreros. Sabrán los egipcios
que yo soy el Señor, cuando me haya cubierto de gloria a costa del Faraón,
de sus carros y de sus guerreros."
Se puso en marcha el ángel del Señor, que iba al frente del ejército de
Israel, y pasó a retaguardia. También la columna de nube de delante se
desplazó de allí y se colocó detrás, poniéndose entre el campamento de los
egipcios y el campamento de los israelitas. La nube era tenebrosa, y
transcurrió toda la noche sin que los ejércitos pudieran trabar contacto.
Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo soplar durante toda
la noche un fuerte viento del este, que secó el mar, y se dividieron las
aguas. Los israelitas entraron en medio del mar a pie enjuto, mientras que
las aguas formaban muralla a derecha e izquierda. Los egipcios se
lanzaron en su persecución, entrando tras ellos, en medio del mar, todos
los caballos del Faraón y los carros con sus guerreros.
Mientras velaban al amanecer, miró el Señor al campamento egipcio,
desde la columna de fuego y nube, y sembró el pánico en el campamento
egipcio. Trabó las ruedas de sus carros y las hizo avanzar pesadamente.
Y dijo Egipto: "Huyamos de Israel, porque el Señor lucha en su favor
contra Egipto."
- 31 -
Dijo el Señor a Moisés: "Extiende tu mano sobre el mar, y vuelvan las
aguas sobre los egipcios, sus carros y sus jinetes."
Y extendió Moisés su mano sobre el mar; y al amanecer volvía el mar a
su curso de siempre. Los egipcios, huyendo, iban a su encuentro, y el
Señor derribó a los egipcios en medio del mar.
Y volvieron las aguas y cubrieron los carros, los jinetes y todo el
ejército del Faraón, que lo había seguido por el mar. Ni uno solo se salvó.
Pero los hijos de Israel caminaban por lo seco en medio del mar; las
aguas les hacían de muralla a derecha e izquierda.
Aquel día salvó el Señor a Israel de las manos de Egipto. Israel vio a los
egipcios muertos, en la orilla del mar. Israel vio la mano grande del Señor
obrando contra los egipcios, y el pueblo temió al Señor, y creyó en el Señor
y en Moisés, su siervo.
Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron este canto al Señor:
SALMO Ex 15, 1-6, 17-18
R.- CANTARÉ AL SEÑOR, SUBLIME ES SU VICTORIA.
Cantaremos al Señor, sublime es su victoria:
caballos y carros ha arrojado en el mar.
Mi fuerza y mi poder es el Señor, él es mi salvación.
Él es mi Dios: yo lo alabaré;
el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré. R.El Señor es un guerrero,
su nombre es el Señor.
Los carros del Faraón los lanzó al mar,
ahogó en el Mar Rojo a sus mejores capitanes. R.Las olas los cubrieron,
bajaron hasta el fondo como piedras.
Tu diestra, Señor, es fuerte y terrible,
tu diestra, Señor, tritura al enemigo. R.Los introduces y los plantas en el monte de tu heredad,
lugar del que hiciste tu trono, Señor;
santuario, Señor, que fundaron tus manos.
El Señor reina por siempre jamás. R.- 32 -
OREMOS
También ahora. Señor, vemos brillar tus antiguas maravillas, y lo mismo
qué en otro tiempo manifestabas tu poder al librar a un solo pueblo de la
persecución del Faraón, hoy aseguras la salvación de todas las naciones,
haciéndolas renacer por las aguas del bautismo; te pedimos que los
hombres del mundo entero lleguen a ser hijos de Abrahán y miembros del
nuevo Israel. Por Jesucristo nuestro Señor.
CUARTA LECTURA
Lectura del profeta Isaías (54, 5-14)
El que te hizo te tomará por esposa; su nombre es Señor de los ejércitos.
Tu redentor es el Santo de Israel, se llama Dios de toda la tierra.
Como a mujer abandonada y abatida te vuelve a llamar el Señor;
como a esposa de juventud, repudiada -dice tu Dios-.
Por un instante te abandoné, pero con gran cariño te reuniré.
En un arrebato de ira te escondí un instante mi rostro,
pero con misericordia eterna te quiero -dice el Señor, tu redentor-.
Me sucede como en tiempo de Noé:
juré que las aguas del diluvio no volverían a cubrir la tierra;
así juro no airarme contra ti ni amenazarte.
Aunque se retiren los montes y vacilen las colinas,
no se retirará de ti mi misericordia,
ni mi alianza de paz vacilará -dice el Señor, que te quiere-.
¡Oh afligida, zarandeada, desconsolada!
Mira, yo mismo coloco tus piedras sobre azabaches, tus cimientos sobre
zafiros;
te pondré almenas de rubí, y puertas de esmeralda, y muralla de piedras
preciosas.
Tus hijos serán discípulos del Señor, tendrán gran paz tus hijos.
Tendrás firme asiento en la justicia.
Estarás lejos de la opresión, y no tendrás que temer;
y lejos del terror, que no se te acercará.
- 33 -
Palabra de Dios
SALMO 29
R.- TE ENSALZARÉ, SEÑOR, PORQUE ME HAS LIBRADO
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R.Tañed para el Señor, fieles suyos,
dad gracias a su nombre santo;
su cólera dura un instante, su bondad de por vida;
al atardecer nos visita el llanto,
por la mañana, el júbilo. R.Escucha, Señor y ten piedad de mí,
Señor, socórreme.
Cambiaste mi luto en danzas.
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R.OREMOS
Dios todopoderoso y eterno, multiplica, fiel a tu palabra, la descendencia
que aseguraste a la fe de nuestros padres, y aumenta con tu adopción los
hijos de la promesa; para que tu Iglesia vea cómo se ha cumplido ya en
gran medida cuanto los patriarcas creyeron y esperaron. Por Jesucristo
nuestro Señor.
QUINTA LECTURA
Lectura del profeta Isaías (55,1-11):
Así dice el Señor:
Oíd, sedimentos todos, acudid todos por agua, también lo que no
tenéis dinero: venid, comprad trigo, comed sin pagar vino y leche de
balde. ¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta y salario en lo que n o
- 34 -
da hartura? Escuchadme atentos y comer€is bien, saborear€is platos
sustanciosos. Inclinad el oƒdo, venid a mƒ: escuchadme y vivir€is.
Sellar€ con vosotros la alianza perfecta, la promesa que asegur€ a
David: a €l lo hice mi testigo para los pueblos, caudillo y soberano de
naciones; t‰ llamar†s a un pueblo desconocido, un pueblo que no te
conocƒa correr† hacia ti; por el Se•or, por tu dios, por el santo de Israel que
te honra.
Buscad al se•or mientras se le encuentra, invocadlo mientras est†
cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; que
regrese al se•or, y €l tendr† piedad, a nuestro Dios, que es rico en perd‚n.
Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos
—Or†culo del Se•or.
Como el cielo es m†s alto que la tierra, mis caminos son m†s altos
que los vuestros, mis planes, que vuestros planes.
Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo, y no vuelven all†, sino
despu€s de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que
d€ semilla al sembrador y pan al que come; asƒ ser† mi Palabra, que sale
de mi boca: no volver† a mƒ vacƒa, sino que har† mi voluntad, y cumplir†
mi encargo.
Palabra de Dios
SALMO
Is 12
R.- SACAR‡IS AGUA CON GOZO DE LAS FUENTES DE LA
SALVACI•N
El Se•or es mi Dios y mi Salvador:
confiar€ y no temer€,
porque mi fuerza y mi poder es el Se•or,
‡l fue mi salvaci‚n. R.Dad gracias al Se•or,
invocad su nombre,
contad a los pueblos sus haza•as,
proclamad que su nombre es excelso. R.-
- 35 -
Ta•ed para el se•or que hizo proezas,
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Si‚n.
“Qu€ grande es en medio de ti el Santo de Israel”. R
OREMOS
Dios todopoderoso y eterno, esperanza ‰nica del mundo, que anunciaste
por la voz de tus profetas los misterios de los tiempos presentes: atiende
los deseos de tu pueblo, porque ninguno de tus fieles puede progresar en
la virtud sin la inspiraci‚n de tu gracia. Por Jesucristo nuestro Se•or.
SEXTA LECTURA
Lectura del profeta Baruc (3,9-15.32-4,4)
Escucha, Israel, mandatos de vida, presta oƒdo para aprender
prudencia.
•A qu€ se debe, Israel, que est€s a‰n en el paƒs enemigo, que
envejezcas en tierras extranjeras, que est€s impuro entre los muertos, que
te cuenten con los habitantes del Abismo? —Es que abandonaste la fuente
de la sabidurƒa. Si hubieras seguido el camino de Dios, habitarƒas en paz
para siempre. Aprende d‚nde encuentra la prudencia, el valor y la
inteligencia, asƒ aprender†s d‚nde se encuentra la vida larga, la luz de los
ojos y la paz.
•Qui€n encontr‚ su puesto o entr‚ en sus almacenes? El que todo lo
sabe la conoce, la examina y la penetra. El que cre‚ la tierra para siempre y
la llen‚ de animales cuadr‰pedos; el que manda a la luz, y ella va, y le
obedece temblando; a los astros, que velan gozosos en sus puestos de
guardia los llama y responden: “Presentes” y brillan gozosos para su
Creador.
‡l es nuestro Dios y no hay otro frente a ‡l: investig‚ el camino del
saber y se lo dio a su hijo Jacob, a su amado, Israel. Despu€s apareci‚ en el
mundo y vivi‚ entre los hombres. Es el libro de los mandatos de Dios, la
ley de la validez eterna: los que guardan, vivir†n, los que abandonan,
- 36 -
morirán. Vuélvete, Jacob, a recibirla, camina a la claridad de su
resplandor; no entregues a otros tu gloria ni tu dignidad a un pueblo
extranjero. ¡Dichosos nosotros, Israel, que conocemos lo que agrada al
Señor!
Palabra de Dios
SALMO 18
R.- SEÑOR, TIENES PALABRAS DE VIDA ETERNA
La Ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante. R.Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del señor es límpida
y da luz a los ojos. R.La voluntad del Señor es pura
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y eternamente justos. R.Más precioso que el oro,
más que el oro fino;
más dulces que la miel
de un panal que destila. R.-
OREMOS
Oh Dios, que sin cesar haces crecer a tu Iglesia agregando a ella nuevos
hijos: defiende con tu constante protección a cuantos purificas en el agua
del bautismo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
SEPTIMA LECTURA
- 37 -
Lectura del profeta Ezequiel (36, 16-28):
Me vino esta palabra del Señor: "Hijo de Adán,
cuando la casa de Israel habitaba en su tierra, la profanó con su
conducta, con sus acciones; como sangre inmunda fue su proceder ante
mí.
Entonces derramé mi cólera sobre ellos, por la sangre que habían
derramado en el país,
por haberlo profanado con sus idolatrías.
Los esparcí entre las naciones, anduvieron dispersos por los países;
según su proceder, según sus acciones los sentencié.
Cuando llegaron a las naciones donde se fueron, profanaron mi santo
nombre;
decían de ellos: "Éstos son el pueblo del Señor, de su tierra han salido."
Sentí lástima de mi santo nombre, profanado por la casa de Israel en
las naciones a las que se fue.
Por eso, di a la casa de Israel:
Esto dice el Señor: "No lo hago por vosotros, casa de Israel, sino por mi
santo nombre, profanado por vosotros, en las naciones a las que habéis
ido.
Mostraré la santidad de mi nombre grande, profanado entre los
gentiles, que vosotros habéis profanado en medio de ellos;
y conocerán los gentiles que yo soy el Señor -oráculo del Señor-,
cuando les haga ver mi santidad al castigaros.
Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países, y os
llevaré a vuestra tierra.
Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará:
de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar.
Y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo;
arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón
de carne.
Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, que
guardéis y cumpláis mis mandatos. Y habitaréis en la tierra que di a
vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios."
Palabra de Dios
SALMO 41, 42
- 38 -
R.- COMO BUSCA LA CIERVA CORRIENTES DE AGUA, ASÍ MI ALMA
TE BUSCA A TI, DIOS MÍO.
Tiene sed de Dios
del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver
el rostro de Dios?. R.Cómo marchaba a la cabeza del grupo
hacia la casa de Dios,
entre cantos de júbilo y alabanza,
en el bullicio de la fiesta. R Envía tu luz y tu verdad;
que ellos me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada. R.Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío. R.-
OREMOS
Oh Dios, poder inmutable y luz sin ocaso, mira con bondad a tu Iglesia,
sacramento de la Nueva Alianza, y, en cumplimiento de tus eternos
designios, lleva a feliz término la obra de la salvación humana; que todo el
mundo experimente y vea cómo lo abatido se levanta, lo viejo se renueva
y todo vuelve a su integridad primera, por el mismo Jesucristo, de quien
todo procede. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Tras la quinta lectura, con su salmo y oración, el sacerdote hace la siguiente monición al
Gloria:
Hemos escuchado las lecturas del Antiguo Testamento, esa larga historia
que nos preparaba para la vida nueva de Jesucristo. Ahora, antes de
escuchar el anuncio de esta vida nueva, cantemos la gloria de Dios, que es
nuestra vida, nuestra luz, nuestro gozo; y aclamemos a su Hijo, resucitado
- 39 -
de entre los muertos, porque Él es el Cordero de Dios, el único Santo, el
único Señor, el único Altísimo.
Se canta el
Gloria
Se encienden poco a poco los cirios del altar y las luces de la Iglesia. Se hacen sonar las
campanas y mientras se canta solemne y festivamente el Gloria.
El orden de encendido de las luces es el siguiente, empezando desde el Altar al resto
del templo:
Acabado el himno, el sacerdote dice la oración colecta, como de costumbre.
Oh Dios, que has iluminado esta noche santa
con la gloria de la resurrección del Señor,
aviva en tu Iglesia el espíritu filial,
para que, renovados en cuerpo y alma,
nos entreguemos plenamente a tu servicio.
Por nuestro Señor Jesucristo.
- EPÍSTOLA (ROM 6,3-11) 
Lectura de la Carta del apóstol san Pablo a los Romanos:
Hermanos: Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo
fuimos incorporados a su muerte.
Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, así
como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre,
así también nosotros andemos en una vida nueva.
Porque, si nuestra existencia está unida a él en una muerte como la
suya, lo estará también en una resurrección como la suya.
Comprendamos que nuestra vieja condición ha sido crucificada con
Cristo, quedando destruida nuestra personalidad de pecadores, y nosotros
libres de la esclavitud al pecado; porque el que muere ha quedado
absuelto del pecado.
Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también
viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los
muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque
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su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un
vivir para Dios.
Lo mismo vosotros, consideraos muertos al pecado y vivos para Dios
en Cristo Jesús.
Palabra de Dios
- Salmo aleluyático. Después el salmista proclama el salmo y el pueblo intercala
Aleluya encada una de sus estrofas. Dad gracias al Señor, porque es bueno.
R./ Aleluya, aleluya, aleluya.
Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.
La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa.
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.
La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
- Acabada la epístola, todos se levantan, y se entona solemnemente el Aleluya, que
repiten todos.
- Evangelio. Seguidamente, el sacerdote pone incienso, se acerca al ambón, incensa el
libro y el Cirio Pascual y Proclama el Santo Evangelio.
- Homilía breve.
3. LITURGIA BAUTISMAL
El sacerdote y los acólitos se dirigen a la fuente bautismal previamente adornada.
Durante la procesión se encienden las velitas.
Después el sacerdote hace a los presentes una monición con estas o parecidas palabras:
Invoquemos, queridos hermanos, a Dios todopoderoso, y pidámosle que
con su poder santifique esta agua, para que cuantos en ella renazcan por el
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bautismo sean incorporados a Cristo y contados entre los hijos de
adopción.
A continuación se cantan las letanías:
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Santa María, Madre de Dios.
San Miguel.
Santos Ángeles de Dios.
San Juan Bautista.
San José.
Santos Pedro y Pablo.
San Andrés
San Juan,
Santa María Magdalena
San Esteban,
San Ignacio de Antioquia,
San Lorenzo,
Santas Perpetua y Felicidad,
Santa Inés,
San Eufrasio,
San Gregorio,
San Agustín,
San Atanasio,
San Basilio,
San Martín,
San Benito,
San Amador,
Santos Francisco y Domingo,
San Francisco Javier,
San Juan María Vianney,
San Juan de Ávila,
Santa Catalina de Siena,
Santa Teresa de Jesús,
San Juan de la Cruz,
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Rogad por nosotros.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Rogad por nosotros
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
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San Pedro Poveda,
Beato Juan XXIII,
Beato Juan Pablo II,
Beata Teresa de Calcuta,
Beato Manuel Lozano,
Beata Francisca de la Encarnación,
Santos y santas de Dios.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Rogad por nosotros.
Muéstrate propicio.
De todo mal.
De todo pecado.
De la muerte eterna.
Por tu encarnación.
Por tu muerte y resurrección.
Por el envío del Espíritu Santo.
Nosotros, que somos pecadores.
Líbranos, Señor.
Líbranos, Señor.
Líbranos, Señor.
Líbranos, Señor.
Líbranos, Señor.
Líbranos, Señor.
Líbranos, Señor.
Te rogamos, óyenos.
Si no hay bautizandos:
Para que santifiques esta agua
en la que renacerán tus nuevos hijos,
Jesús, Hijo de Dios vivo.
Te rogamos, óyenos.
Te rogamos, óyenos.
Bendición del agua bautismal
El sacerdote bendice, seguidamente, el agua bautismal, diciendo la siguiente oración con las
manos extendidas:
Oh Dios, que realizas en tus sacramentos obras admirables con tu poder
invisible, y de diversos modos te has servido de tu criatura el agua para
significar la gracia del bautismo.
Oh Dios, cuyo Espíritu, en los orígenes del mundo, se cernía sobre las
aguas, para que ya desde entonces concibieran el poder de santificar.
Oh Dios, que incluso en las aguas torrenciales del diluvio prefiguraste el
nacimiento de la nueva humanidad, de modo que una misma agua
pusiera fin al pecado y diera origen a la santidad.
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Oh Dios, que hiciste pasar a pie enjuto por el mar Rojo a los hijos de
Abrahán, para que el pueblo liberado de la esclavitud del Faraón fuera
imagen de la familia de los bautizados.
Oh Dios, cuyo Hijo, al ser bautizado por Juan en el agua del Jordán, fue
ungido por el Espíritu Santo; colgado en la cruz vertió de su costado agua,
junto con la sangre; y después de su resurrección mandó a sus apóstoles:
«Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre
del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.»
Mira ahora a tu Iglesia en oración y abre para ella la fuente del bautismo.
Que esta agua reciba, por el Espíritu Santo, la gracia de tu Unigénito, para
que el ser humano, creado a tu imagen y limpio en el bautismo, muera al
hombre viejo y renazca, como niño, a nueva vida por el agua y el Espíritu.
Y, metiendo, si lo cree oportuno, el cirio pascual en el agua una o tres veces, prosigue:
Te pedimos, Señor, que el poder del Espíritu Santo, por tu Hijo, descienda
sobre el agua de esta fuente, para que los sepultados con Cristo en su
muerte, por el bautismo, resuciten con él a la vida. Por Jesucristo nuestro
Señor.
A continuación el sacerdote porta el Cirio a su lugar y se vuelve a la sede.
Renuncias y profesión de fe
El sacerdote interroga a toda la Comunidad, y ésta responde afirmativamente a cada pregunta:
Queridos hermanos: Por el misterio pascual hemos sido sepultados con
Cristo en el bautismo, para que vivamos una vida nueva. Por tanto,
terminado el ejercicio de la Cuaresma, renovemos las promesas del santo
bautismo, con las que en otro tiempo renunciamos a Satanás y a sus obras,
y prometimos servir fielmente a Dios en la santa Iglesia católica.
Así, pues, renunciad ahora al mal y a todas sus manifestaciones:
- ¿Renunciáis a Satanás, esto es: al pecado, como negación de Dios; al
mal, como signo del pecado en el mundo; al error, como ofuscación
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de la verdad; a la violencia, como contraria a la caridad; al egoísmo,
como falta de testimonio del amor?
- ¿Renunciáis a sus obras, que son: vuestras envidias y odios; vuestras
perezas e indiferencias; vuestras cobardías y complejos; vuestras
tristezas y desconfianzas; vuestras injusticias y favoritismos;
vuestros materialismos y sensualidades; vuestras faltas de fe, de
esperanza y de caridad?
- ¿Renunciáis a todas sus seducciones, como pueden ser el creeros los
mejores; el veros superiores; el estar muy seguros de vosotros
mismos; el creer que ya estáis convertidos del todo; el quedaros en
las cosas, medios, instituciones, métodos, reglamentos, y no ir a
Dios?
Prosigue el sacerdote interroga al candidato y a toda la Comunidad:
Y ahora confesad abiertamente vuestra fe:
- ¿Creéis en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?
- ¿Creéis en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que nació de
santa María Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre los
muertos y está sentado a la derecha del Padre?
- ¿Creéis en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la
comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la
resurrección de la carne y en la vida eterna?
Concluye el sacerdote:
Que Dios todopoderoso. Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos
regeneró por el agua y el Espíritu Santo y que nos concedió la remisión de
los pecados, nos guarde en su gracia, en el mismo Jesucristo nuestro
Señor, para la vida eterna.
Aspersión del agua bautismal a toda la comunidad
El Sacerdote, dirigiéndose a toda la comunidad dice:
Ahora, nosotros, los bautizados hace tiempo, recordando nuestro
propio Bautismo, por el que se nos incorporó a la vida de Dios, vamos a
recibir el agua bautismal, haciendo así presente la grandeza de Dios y el
compromiso de vida que adquirimos en el Bautismo, cuando renacimos a
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la Vida Nueva de Cristo Resucitado. Considerémonos esta noche, pues,
como si fuésemos bautizados de nuevo.
Y asperja a toda la asamblea. Mientras se canta un canto apropiado. Acabada la aspersión, el
sacerdote vuelve a la sede, donde omitida la profesión de fe, dirige la oración de los fieles.
Oración de los fieles
El Sepulcro de Cristo está vacío, porque Cristo ha resucitado; por ello,
llenos de gozo por la santa resurrección del Señor, purificados nuestros
sentimientos y renovado nuestro Espíritu, supliquemos con insistencia a
nuestro Señor y Redentor.
1. A Cristo, que, con su gloriosa resurrección, ha vencido la muerte y
ha destruido el pecado, pidámosle que todos los cristianos seamos
siempre fieles a las promesas del bautismo que hemos renovado en
esta santa noche, y que le sigamos radicalmente en la vocación a la
que nos llame. OREMOS.
2. A Cristo, que, con su gloriosa resurrección, ha hecho renacer a los
nuevos hijos de la Iglesia, engendrándolos por el agua y el Espíritu
Santo, pidámosle que afirme en los niños que han sido bautizados
esta noche santa los dones que les ha concedido en esta Pascua.
OREMOS.
3. A Cristo, que, con su gloriosa resurrección, ha dado al mundo la vida
verdadera y ha renovado toda la creación, pidámosle por los que
ejercen autoridad en todos los países, y por los que, por no creer en
su triunfo, viven sin esperanza. OREMOS.
4. A Cristo, que, con su gloriosa resurrección, ha abierto las puertas de
su reino a los que gemían en el abismo y ha otorgado la vida al
hombre mortal, pidámosle por todos los que sufren. OREMOS.
5. A Cristo, que, con su gloriosa resurrección, anunció la alegría a las
mujeres, y por medio de las mujeres a los apóstoles, y por medio de
los apóstoles al mundo entero, pidámosle por los que nos hemos
reunido para celebrar su triunfo pascual. OREMOS.
Señor Jesucristo, que en el cielo eres glorificado por los ángeles y los santos
y en la tierra eres enaltecido y adorado por tu Iglesia, en esta fiesta gloriosa
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de tu resurrección te pedimos que escuches nuestras plegarias y extiendas
tu diestra misericordiosa sobre este pueblo que tiene puesta toda su
esperanza en tu resurrección. Tú que vives y reinas, inmortal y glorioso,
por los siglos de los siglos.
1. LITURGIA EUCARÍSTICA
El Sacerdote va al Altar y comienza la liturgia eucarística como habitualmente. Los fieles traen
las ofrendas, pan y vino. El resto de la liturgia, como habitualmente, de forma solemne, se
extrae del Misal Romano. Prefacio Pascual I. Plegaria Eucarística III. Comunión bajo las dos
especies. Preveer suficiente pan y vino. Bendición solemne. Aleluya final.
Oración de Poscomunión:
Derrama, Señor, sobre nosotros
tu espíritu de caridad,
para que vivamos siempre unidos en tu amor
los que hemos participado en un mismo sacramento.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Bendición solemne :
- Que os bendiga Dios Todopoderoso en este día solemne de Pascua, y
que su misericordia os guarde de todo pecado.
- Y el que os ha redimido por la resurrección de Jesucristo, os
enriquezca con el premio de la vida eterna.
- Y a vosotros, que al terminar los días de la pasión del Señor celebráis
con gozo la fiesta de Pascua, os conceda también alegraros con el
gozo de la Pascua eterna.
- Y la bendición de Dios todopoderoso...
Despedida:
Hermanos, anunciad a todos la alegría del Señor resucitado.
Podéis ir en paz, aleluya, aleluya.
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Cantos de la celebración eucarística:
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Gloria
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Aleluya: Brotes de olivo
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Ofertorio: Con mucho recogimiento
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Santo: Getafe
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Cordero de Dios
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Comunión: Resucitó
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Salida: Hoy el Señor resucitó
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Luces de la Iglesia apagadas totalmente.
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Bandera y adornos en la iglesia y en el campanario.
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Ornamentos blancos
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Cirio Pascual y punzón
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Velitas para los fieles
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Hoguera fuera del templo. En un brasero para no manchar el suelo. Tenazas, etc.
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Pila bautismal
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Todo lo necesario para el bautismo, incluida la vestidura blanca.
-
Acetre e hisopo apropiados
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Incensario.
-
Regalitos - estampas.
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