La hierbita de San Juan ha aliviado a mucha gente. Y la parca por

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Garambullo
(Myrtillocactus geometrizans)
Asiento de suegra
(Echinocactus platyacanthus)
La catrina por la BUAP rondaba, y muy cansada andaba de tantos estudiantes
e investigadores que llevaba.
La huesuda amaneció muy inspirada, y con singular alegría muy contenta cantaba:
Acitrón de un fandango sango, sango, sabare, sabare de parandela
con su triki, triki, tra.
De repente se detuvo al ver, a un garambullo en el jardín crecer.
Ni tarda ni perezosa su esqueleto movió, y en un santiamén al garambullo llegó.
De tanto cantar, agotada se sintió y un sillón con desesperación busco.
Sin darse cuenta a su encuentro salió, un jardinero a todo vapor.
Por más que se esforzó en el jardín botánico no encontró, más que a una biznaga
a la que asiento de suegra le llaman.
Con machete y palo la quiso sacar, pero la catrina astuta lo invitó a disfrutar,
del licor tan sabroso que esta planta da.
Se sintió con buena suerte y muy alegre se sentó, pero al instante se espinó,
dando gritos y chillidos con dolor se levantó.
Después de un rato de tanto tomar, hasta amigos se hicieron y un pachangón
armaron sin descansar.
Y muy listilla de inmediato comentó: - biznaga, que dolor me has ocasionado,
tanto que mira mis huesos has perforado.
Te llevaré conmigo aunque espinones me des, pues de tu rico acitrón quiero
yo comer. No me importa si mi azúcar subes, te vas conmigo a las nubes-.
Ya entrada la mañana ambos despertaron, y se acordaron de lo que había pasado.
El jardinero dispuesto estaba a pelear, cuando la catrina lo puso a temblar,
ya que le dijo sin titubear, tu alma me quiero llevar.
Y así la catrina se llevó al jardinero, para seguir con ese pachangón tan bueno.
Y así la huesuda se salió con la suya, y se llevó a la biznaga espinuda.
Autores: Amparo Bélgica Cerón Carpio
y Victor Hugo de Gante Cabrera
Llevándose al garambullo también, para licor siempre tener.
Autor: Amparo Bélgica Cerón Carpio
Pata de elefante
(Beaucarnea gracilis)
Hierba de San Juan
(Bouvardia erecta)
La calaca vanidosa y envidiosa, a las mujeres hermosas se
quería llevar, pues el concurso de miss universo quería ganar.
La hierbita de San Juan ha aliviado a mucha gente.
Y la parca por un mal, la buscaba urgentemente.
En su acometido ya llevaba en el bolsillo, a artistas como Thalia,
Barbará Mori y Lucerito.
Buscando su remedio, a la BUAP llego apurada.Y en el herbario
le dijeron que estaba amenazada.
Cuando en su búsqueda llegó al jardín, y miró sorprendida a una
planta llamada Sotolín.
La flaca muy afligida, preguntaba que sucedía.
Que cada vez hay menos de la también llamada escobilla.
Casi se le cae la quijada al ver cuán bella era esa planta.
La muerte ahora es consciente, de la importancia de esta planta.
Pues ya sabe lo que se siente ya no encontrarla en su ambiente.
A la que por cierto muchos deseaban, y por eso en peligro de
desaparecer se encontraba.
La huesuda muy vengativa, se lleva con mucho gozo,
a todo aquel que no cuida a este arbusto tan virtuoso.
No estaba dispuesta a perder el concurso, y sin tocarse el corazón
del sotolín dispuso, pues en una tumba a éste lo puso.
Por cierto tengan cuidado mujeres hermosas que están leyendo
esto, no vaya a ser que la calaca envidiosa se las lleve al cementerio.
Autor: Amparo Bélgica Cerón Carpio
Autores: Ivón Cristobal Flores y
Octavio Ortega Gutiérrez
Pino azul, maxipiñón
(Pinus maximartinezii)
Rabo de iguana
(Fouquieria ochoterenae)
La huesuda vagando andaba por ciudad universitaria, buscando a
quien devorar para su hambre saciar.
Muy apurada la flaca, buscaba en la selva baja,
al mentado rabo de iguana pero nomás no lo encontraba.
Cuando de repente le cayó del cielo, el cono de un pino piñonero,
y dijo: ¡Ay caramba que golpe tan certero!.
Dicen que es muy escaso y muy pocos lo conocen,
que exista no tiene caso andaba la muerte gritando.
Fue tanto su enojo que se puso furiosa, y le dijo al pino piñonero:
-de esta no te salvas te llevaré a tu entierro.
Olvídate de tu lindo Zacatecas de donde se que eres,
y en donde toda la gente tus semillas quiere,
para darse tremendas comilonas y saciar su hambre-.
Pero ella tampoco sabía cómo era este arbolito
-¿Cómo es?- encanijada, le pregunto a un pajarito.
¡Hambre la que yo tengo y que con nada lleno!
Y así se siguió la catrina con muchas otras especies.
¡Mírame que flaca soy, tanto que en los purititos huesos estoy!.
Buscando al rabo de iguana, se llevo en su camino
a ignorantes e inocentes.
Lo siento pino piñonero, te vas conmigo directo al cementerio.
Autores: Amparo Bélgica Cerón Carpio y
Victor Hugo de Gante Cabrera
Maguey de pescadillo
(Furcraea macdougallii)
Tan feliz andaba la calaca, que salsa,
danzones y chachachá bailaba.
Pues ahora por la eternidad, sus huesos
limpios podrían estar. Sin manchas y relucientes,
siendo la envidia de todos los presentes.
¿Qué hizo la calaca para tanto brillar?,
al maguey de pescadillo del campo robar.
Ya que de este maguey, jabón se puede obtener.
A esta planta los vivos van a extrañar,
pues en el campo ya no está.
Y la calaca ahora por la eternidad, limpia podrá estar.
Sin manchas y con un brillo singular,
para como nueva quedar.
Autor: Amparo Bélgica Cerón Carpio
El pajarillo negó conocer o saber algo.
Y la muerte lo mato, por no estar bien enterado.
Señores yo les prevengo, la parca lo anda buscando.
No sea que por no conocerlo, se los lleve al camposanto.
Autores: Ivón Cristobal Flores y
Octavio Ortega Gutiérrez
Cucharilla
(Dasylirion acrotrichum)
Por el centro de México, la catrina vagaba,
buscando a alguna víctima, para llevarse su alma.
Cuando en una fiesta de un pueblo vio,
a la cucharilla en los adornos que la gente colocó.
Pobre cucharilla, ¡tanto la han usado,
que casi a su extinción la han llevado!.
A la catrina tanto le gusto esta planta,
que al ver que a la gente no le importaba acabársela,
decidió comerles el mandado,
para tener siempre adornado,
el cementerio donde almas ha llevado.
Autor: Amparo Bélgica Cerón Carpio
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