Cataluña está abocada a la vorágine política y a la recesión

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EL RIESGO CATALAN EN 2015 Ferran Brunet Profesor de economía europea de la Universitat Autònoma de Barcelona Cataluña está abocada a la vorágine política y a la recesión económica La inestabilidad generada por el desafío de los partidos secesionistas a la sociedad catalana y al Estado de derecho español ha dado lugar a un agudo desasosiego sobre el calendario político y a una honda incertidumbre sobre las inversiones y las ventas. Este es el riesgo catalán. Puede incidir en el rating y el valor bursátil de las empresas e instituciones catalanas y del resto de España. El riesgo catalán ha aparecido con mayor claridad en 2014. En este año el separatismo parece haber alcanzado su cénit y estar decayendo desde la primavera. Incluso, el principal activo de los independentistas catalanes, que es su capacidad de movilización, se estrecha. Basada en técnicas de comunicación muy incisivas y caras, el movimiento separatista ha producido performances notables, como el seudo referendum del 9N. Pero, precisamente, este evento mostró el límite del independentismo: los separatistas son ¡el 29% del censo electoral! El riesgo catalán ha estado limitado por la convicción de los mercados de que una secesión de Cataluña está excluida. Habida cuenta de los rasgos cualitativos y cuantitativos del separatismo catalán, y del contexto democrático español y de integración europea, la separación de Cataluña del resto de España es harto improbable. A pesar de la claridad del vaticinio sobre el resultado final, parece que el ocaso del independentismo catalán será muy lento, y que puede tener un coste importante. En efecto, aunque sea menguante, la persistencia del gobierno de la Generalitat de Catalunya y de los partidos que lo sostienen en el desafío tiene suficiente capacidad para desestructurar muy seriamente la política, la sociedad y la economía catalanas. El riesgo catalán ha estado limitado también por el rescate de la Generalitat por el gobierno de España. A pesar de la no sujeción del gobierno regional a los principios de legalidad y de neutralidad, ni a las mínimas normas financieras acordadas, su Hacienda ha sido rescatada por el gobierno español. Déficits sin tasa, Fondo de Liquidez Autonómico y demás provisiones de fondos, este completo rescate financiero amaina el riesgo catalán. Mientras el gobierno central lo cubra, no habrá default de la Generalitat y de otras regiones. Para 2015, la oferta del gobierno central de mutualizar la deuda viva y las emisiones de las Comunidades Autónomas reduce el riesgo catalán. De modo que lo más probable para la Cataluña de 2015 y más allá sea una vorágine política y una importante recesión económica. Se producirá una cronificación de la inestabilidad y de la incertidumbre. En este punto recordaremos que Cataluña está en la posición 142 en el ranking de competividad de 262 regiones europeas; Madrid está en el puesto 57. Luego, se entenderá cuan nocivo para Cataluña y los catalanes es el enconamiento de los secesionistas en socabar, justamente, los pilares que son clave para una economía del conocimiento tales como la apertura, la integración económica y social, el consenso, la estabilidad y la calidad de la regulación. En lugar de esto, confrontación al límite, desgobierno, cese de inversiones, huída de depósitos, caída de la actividad y del empleo: éste es el futuro de Cataluña en el medio plazo. A la vista de todo ello, y de las disensiones entre los grupos y los líderes que participan del reto soberanista, en estos momentos nadie sabe nada del calendario político catalán que podría precipitar el riesgo catalán, recortándolo o ampliándolo. Si las elecciones autonómicas no se anticipan a 2015, y por tanto no se vota una lista única separatista y ‘plebiscitaria’, el riesgo catalán se aminora. Sin embargo, habrá elecciones municipales el 24 de mayo. En ellas ERC puede conquistar la mayor parte de las alcaldías de los ayuntamientos pequeños y medianos. En su imaginario esto podría justificar su declaración unilateral de independencia. Éstos son los términos, ésta es la ‘hoja de ruta’ secesionista. En este contexto, los catalanes y el resto de españoles deben velar por la plena vigencia del Estado de derecho, de modo que se refuerce la confianza en España como ancla de la libertad y del progreso, y que con ello se proceda a superar el reto de los separatistas a la democracia española y a la integración europea. 
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