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Dominicos | Orden de Predicadores
Homilías
Ciclo
A
La Sagrada Familia
29/12/2013
Así se cumplió lo que dijeron los profetas, que se llamaría Nazareno.
Introducción En pleno ciclo de Navidad celebramos hoy la fiesta de la Sagrada Familia. La encarnación del Verbo asume todas las
consecuencias de la vida humana, de modo especial las más cotidianas. Jesús vive en el seno de una familia, ciertamente muy especial,
peno no se ahorró los trabajos, dificultades, incluso persecuciones –como hoy nos narra el Evangelio -ya desde su nacimiento.
Jesús todo lo asume como algo que entra en el designio de Salvación del Padre para toda la humanidad. Y su vida “en familia” abarca
la mayor parte de su vida humana, nada menos que 30 años oculto a los ojos del mundo, en un pueblo perdido de la perdida Palestina
del siglo I. Todo un ejemplo de abajamiento, de lo que Pablo llamará posteriormente “kenosis”: “Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios. Al contrario, se despojó de su rango, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un
hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz”.
En cuanto al origen de esta fiesta, ya León XIII concedió a las “asociaciones de la Sagrada Familia“ existentes desde el siglo XVII
celebrar una fiesta el tercer domingo después de epifanía. En 1914, Benedicto XV la fijó en el 19 de Enero, y más tarde, en 1921, al
extenderla a toda la Iglesia de rito romano la trasladó al primer domingo después de Epifanía. La reforma de la Liturgia llevada a cabo
por el Concilio Vaticano II le asignó su ubicación actual: el Domingo dentro de la Octava de Navidad o, en su defecto, el viernes 30 de
Diciembre. El no omitir nunca su celebración, aun cuando no haya domingo en la Octava, nos da idea de la importancia que tiene esta
Fiesta dentro del ciclo de Navidad.
Monasterio Ntra. Sra. de la Piedad - MM. Dominicas
Palencia
Lecturas
Lectura del libro del Eclesiástico 3, 2-6.12-14:
Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre su prole. El que honra a su padre expía sus
pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos y, cuando rece, será
escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor lo escucha. Hijo mío, sé constante en honrar
a tu padre, no lo abandones mientras vivas; aunque chochee, ten indulgencia, no lo abochornes mientras vivas. La limosna del padre
no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados.
Sal 127,1-2.3.4-5 R/. Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos
Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R/.
Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R/.
Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R/.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3,12-21:
Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión. Sobrellevaos
mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima
de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella
habéis sido convocados, en un solo cuerpo. Y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza;
enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y
cánticos inspirados. Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por
medio de él. Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no
seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le gusta al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos,
no sea que pierdan los ánimos.
Lectura del santo evangelio según san Mateo 2,13-15.19-23:
Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, coge al niño y a su madre y
huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.»
José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que
dijo el Señor por el profeta: «Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto.»
Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo: «Levántate, coge al niño y a su
madre y vuélvete a Israel; ya han muerto los que atentaban contra la vida del niño.»
Se levantó, cogió al niño y a su madre y volvió a Israel. Pero, al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre
Herodes, tuvo miedo de ir allá. Y, avisado en sueños, se retiró a Galilea y se estableció en un pueblo llamado Nazaret. Así se cumplió lo
que dijeron los profetas, que se llamaría Nazareno.
Comentario bíblico
Primera lectura: (Eclesiástico 3,3-7. 14-17a)
Nota: se aconseja leer detenidamente la alocución de Pablo VI cuando visitó Nazaret (se encuentra en la Liturgia de las Horas).
Marco: El fragmento pertenece a la primera parte del Eclesiástico con el tema general centrado en la naturaleza y beneficios de la
sabiduría. La existencia individual y comunitaria del hombre creyente tiene que fundarse en la confianza divina. La lectura recuerda el
respeto a los padres, según aquella mentalidad antigua, pero que sigue teniendo vigencia muchos de los elementos recogidos.
Reflexiones
1ª) ¡Es urgente recuperar el sentido de honra a los padres!
Dios hace al padre más respetables que a los hijos y afirma la autoridad de la madre. La Escritura fundamenta las relaciones de los
hijos con los padres en una verdad sólida: son los colaboradores inmediatos de Dios en la transmisión de la vida. Y la vida es un bien
irrenunciable. Dios ha creado al hombre a su imagen y semejanza, pero los dos: padre y madre. Esta proyección de la vida comunitaria
de Dios al crear al hombre y la mujer es el fundamento más sólido de la familia y del matrimonio. Por eso la Escritura habla siempre con
profundo respeto de la familia y del matrimonio. Era una concepción primitiva, pero muy sólida. Pablo recuerda en su carta a los Efesios
6,3: "Honra a tu padre y a tu madre" es el primer mandamiento al que se añade una promesa: "Te irá bien y vivirás largo tiempo den la
tierra". Es necesario volver a las raíces de la familia según el proyecto de Dios, volver a los orígenes de familia como una comunidad de
vida y de amor. Ciertamente la autoridad de los padres hay que amasarla hoy con un sincero y generoso diálogo permanente entre
todos. Si todos son escuchados y atendidos la familia crece con fuerza, especialmente hoy que se anhelan espacios cálidos de
intercomunicación.
2ª) ¡Respeto y ternura para con los padres!
El que honra a su padre expía los pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros... el que respeta a su padre tendrá larga vida,
al que honra a su madre el Señor le escucha. En la Escritura está muy presente la bendición. Dios ha relacionado su bendición con los
grandes momentos de su obra: bendijo a nuestros primeros padres, a Noé, a Abraham, etc. Esta bendición es eficaz por sí misma. Hoy
se diría que es performativa, es decir, operante, dinámica y eficaz. También a la familia la ha enriquecido con una bendición. La familia
es para Dios algo muy entrañable, es el reflejo de su propia vida íntima en la eternidad: tres y uno a la vez; como en la familia: tres y
uno a la vez. La bendición se vive en la comunión y ternura de unos con otros. Es urgente recuperar las relaciones entre todos los
miembros de la familia. Hijos que no respetan a sus padres, sufren las mismas consecuencias cuando ellos a su vez forman una familia.
El proyecto de Dios sigue siendo válido y eficaz. La familia atraviesa por graves problemas, por eso urge recuperar su estabilidad para
el bien de todos, especialmente de los hijos.
3ª) ¡Acogida cariñosa a los padres en sus achaques!
No abandones a tu padre mientras viva; aunque flaquee su mente ten indulgencia, no lo abochornes mientras seas fuerte. La Escritura
recuerda una realidad que debió darse entonces con cierta frecuencia. En la antigüedad también llegaban momentos en que los padres
estorbaban el desenvolvimiento de ciertos proyectos de los hijos. Cuando flaquee su mente, ten indulgencia. La autoridad paterna y
materna se vuelven ahora como una súplica a los hijos. ¡Cuántas residencias de ancianos no enfermos, sino simplemente ancianos!
Esto es un síntoma alarmante de la situación actual de la familia. La Iglesia siempre ha manifestado seria preocupación por este célula
básica de la sociedad y de la propia Iglesia que es la familia asaltada por tantos problemas. Hoy como nunca es necesario recuperar el
sentido total de la familia. Todos los miembros deben respetarse y quererse sinceramente. La convivencia familiar está apoyada
continuamente por el sacramento que está en la base de su formación.
Segunda lectura: (Colosenses, 3,12-21)
Marco: Pertenece a la tercera parte de la Carta: la vida nueva en Cristo. Es la sección moral en que se recogen las exigencias de la
vida cristiana y recomendaciones concretas para la conviven-cia familiar. La fuente de toda moral cristiana es la unión con Cristo
resucitado.
Reflexiones
1ª) ¡Una comunidad de vida y de amor animada por la misericordia, la bondad, la dulzura y la comprensión!
Sea vuestro uniforme: la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión. La familia es una parte esencial e
imprescindible del nuevo pueblo de Dios. El autor enfoca las características y cualidades de la familia desde la experiencia pascual.
Recuerda algunas de esas cualidades bajo la imagen del "uniforme", es decir, aquello que identifica una realidad como singular y bien
definida: la misericordia, la bondad, la dulzura y la comprensión. La misericordia ha sido elevada por Jesús a una de sus más bellas
congratulaciones o bienaventuranzas: Dichosos los misericordiosos porque Dios tendrá misericordia de ellos (Mt 5,7). Una
bienaventuranza se mueve entre la dificultad y la promesa gozosa. La misericordia es un atributo característico de Dios. Dios es
misericordioso perdonando generosamente el pecado del hombre y acogiendo con ternísimo afecto. Esta realidad hace de la familia
una auténtica comunidad de vida y de amor verdaderamente feliz. Dios nos quiere felices en la familia. También la dulzura o la no
violencia es objeto de otra bienaventu-ranza de Jesús: Dichosos los no-violentos porque ellos poseerán la tierra (Mt 5,5). Y lo mismo
podría decirse de la bondad y de la comprensión. Estas cualidades son de innegable actualidad. En un mundo agresivo, violento en
tantos ámbitos, es necesaria la familia animada por estas cualidades. Los miembros que vuelven muchas veces derrotados de la lucha
agresiva y dura, necesitan el ambiente cálido y sosegado de un hogar moderno pero auténtico en el que todos se acogen mutuamente
en la dulzura y la misericordia y en los momentos tensos, la comprensión y la bondad en los gestos y en las palabras.
2ª) ¡Es necesario el perdón permanente a imitación de Jesús!
Perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado haced vosotros lo mismo. El perdón y la reconciliación
se encuentran en la entraña misma de la obra de Jesús. Desde la primera declaración que hace Juan sobre Jesús aparece esta
realidad: He ahí el cordero (siervo) de Dios que hace desaparecer el pecado del mundo (Jn. 1,36). La historia de la salvación nos
recuerda con hiriente frecuencia la presencia y las manifestaciones del pecado en el mundo. Una realidad nunca querida por Dios que
destruye al hombre y lo deshumaniza. El modelo del perdón permanente que todos los miembros de la familia necesitan conceder y
recibir es el reflejo y el resultado del perdón conseguido a través de Cristo. Los miembros de las familias deben estar muy atentos a sus
propias debilidades y a las debilidades de los demás. Por eso necesitan ser muy generosos en ofrecer el perdón (hasta setenta veces
siete cada día) y recibirlo son sencillez y sinceridad. Cada vez que cualquiera nos diga "lo siento" hemos de reaccionar con el perdón
generoso y gratuito, como lo es el que nos concede a nosotros Jesús mismo.
3ª) ¡El amor y la paz, secretos de una familia en comunión!
Por encima de todo esto, el amor que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón.
El amor que es la fuerza motriz de toda la historia de la salvación y del misterio pascual, es la raíz de todo lo demás. Jesús en la cruz es
la suprema manifestación y expresión del amor gratuito de Dios. San Juan cuando quiso interpretar este acontecimiento nos enseñó
que nadie tiene amor más grande que el que está dispuesto a dar su vida por sus amigos: amaos mutuamente porque yo os he amado
primero (Jn 15,12ss). En la Iglesia y en la familia no es posible el amor fraterno si antes no se ha experimentado sinceramente el amor
que Dios nos tiene. En esta experiencia aprendemos la gratuidad total, la limpieza, la exigencia y la profunda felicidad que se siente
cuando alguien se sabe amado por Dios. Lo mismo espera Jesús de los miembros de su Iglesia y de cada familia. La Palabra de Cristo
habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; exhortaos mutuamente. Es necesario desterrar el
mercadeo en las relaciones familiares. O los miembros de la familia se deciden por un amor generoso, universal y limpio o no es posible
la verdadera comunión y felicidad de todos y de cada uno. El amor auténtico no tolera ser tratado como una mercancía o moneda de
cambio. Es necesario que las familias cristianas maduras, abiertas, modernas reflejen la hondura, elegancia y exigencia del verdadero
amor de Jesús reflejado en ellas.
Evangelio: (Mateo 2,13-15.19-23)
Marco: A continuación del relato de los magos, el evangelista Mateo narra la huida a Egipto y regreso.
Reflexiones
1ª) ¡Las dificultades de una joven familia!
El ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto. Quédate allí hasta que
yo te avise. San Mateo ha conseguido un estremecedor y desconcertante relato, una elocuente dramatización cristológica. Jesús fue
realmente una bandera discutida o un signo de contradicción durante todo su ministerio en el que fue rechazado por los que no
aceptaban ni su mensaje ni su actuación con todos, especialmente con las personas marginales por razones morales, económicas o
sociales. Todo desembocó en la muerte de Cruz. Pues bien, esta historia es retrotaida de alguna manera y se refleja en los relatos de
la Infancia. La Sagrada Familia se vio envuelta en graves dificultades. Es modelo ejemplar en todos los aspectos, incluido el de las
graves dificultades sufridas, siendo los tres profunda y totalmente inocentes de toda culpa. Hoy como ayer, la familia es asaltada desde
muchos flancos, por tanto necesita una atención vigilante y solícita. Todas las familias que sufren por cualquier casa tienen donde
dirigir la mirada para recuperar su comunión profunda, su mutua ayuda, sus razones para seguir adelante motivados por una gran
esperanza. Sólo por ahí recuperaremos esta célula básica e insustituible para la Iglesia y la para sociedad.
2ª) ¡La Sagrada Familia en el número de los emigrantes forzosos!
José se levantó, cogió al niño y a su madre de noche; se fue a Egipto. Los patriarcas se vieron obligados a descender a Egipto
acuciado por la urgente necesidad de alimentos. Allí les espera José que les facilita un lugar apropiado para su vida de pastores. Las
situaciones cambiaron y cuatro siglos después el pueblo se ve obligado a duros trabajos forzados (esclavitud de Egipto). Fueron
perseguidos por los faraones que decretaron la muerte de todos los varones. Dios interviene y los saca de Egipto por mano de Moisés.
Todo este acontecimiento ha inspirado a Mateo para componer este aconteci-miento de Jesús. Jesús fue cruelmente perseguido
durante su vida hasta la muerte injusta en la cruz. Este acontecimiento es preanunciado misteriosamente por la forzosa huida a Egipto
porque peligraba la vida del niño. De este modo la Sagrada Familia pertenece a esa lista incalculable de exilados forzosos que se han
dado en toda la historia. Hoy comprobamos el fenómeno doloroso de los exilados forzosos y de los inmigrantes impelidos por la
necesidad vital. ¿Cómo acogemos, cómo tratamos a todos estos hermanos nuestros que buscan medios de vida?. Amnistía
internacional no recuerda insistentemente las graves dificultades que encuentran todos ellos para integrarse laboral y socialmente. Los
creyentes estamos llamados a ser mensajeros y promotores de respeto, acogida y ayuda a todo estos hombres y mujeres, familias
enteras que se desplazan de sus países en busca de condiciones de vida más humanas. No podemos, no debemos quedarnos
neutrales, ni inhibirnos. Todos estamos comprometidos desde nuestra propia situación.
3ª) ¡José y María con Jesús vuelven a Israel y se establecen en Nazaret!
Levántate, coge al niño y a su madre, y vuélvete a Israel. Se retiró a Galilea y se estableció en un pueblo llamado Nazaret. Egipto no es
la patria definitiva del pueblo de Dios ni tampoco lo es del Hijo de Dios hecho hombre. Es una etapa dolorosa, pero ambos se dirigirán a
la Tierra Prometida. Mateo se inspira en aquellos relatos antiguos para enseñarnos que Dios llama a su Hijo Jesús de Egipto para que
vuelva a la tierra de la verdadera libertad. Llamé a mi hijo para que saliera de Egipto. Jesús sume y realiza el itinerario de su pueblo y lo
ha hecho en familia, los tres juntos, y guiados por la Palabra de Dios. El proyecto de Dios para su Familia y para todas las familias no es
la esclavitud ni el exilio, sino la tierra de la libertad. Se establecieron en un pueblo llamado Nazaret, donde desarrollaría el programa
familiar marcado por la Escritura (voluntad de Dios) durante muchos años: convivencia íntima, laboral, social y religiosa. El mundo
necesita que los creyentes le anuncien el proyecto para las familias, a saber, que vivan en libertad, en comunión, en mutua ayuda.
Unidas en las alegrías y en las penas y como modelo ejemplar propone su propia Familia. Guiados por esta esperanza es necesario
trabajar de la forma que a cada cual le incumba en la reconstrucción de esta realidad admirable que es la familia.
Fr. Gerardo Sánchez Mielgo
Convento de Santo Domingo. Torrent (Valencia)
Este comentario está incluido en el libro: La Palabra fuente de vida. Ciclo A. Editorial San Esteban, Salamanca 2004.
Iª Lectura: Eclesiástico (3,2-6;12-14): El misterio creador de ser padres
I.1. La primera lectura de este domingo está tomada del Ben Sirá o Eclesiástico. Tener un padre y una madre es como un tesoro, decía
la sabiduría antigua, porque sin padre y sin madre no se puede ser persona. Por eso Dios, a pesar de que lo confesamos como
Omnipotente y Poderoso, no se encarnó, no se acercó a nosotros sin ser hijo de una madre. Y también aprendió a tener un padre. La
familia está formada por unos padres y unos hijos y nadie está en el mundo sin ese proceso que no puede reducirse a lo biológico. No
tenemos otra manera de venir al mundo, de crecer, de madurar y ello forma parte del misterio de la creación de Dios. Por eso el
misterio de ser padres no puede quedar reducido solamente a lo biológico. Eso es lo más fácil, y a veces irracional, del mundo. Ser
padres, porque se tienen hijos, es un misterio de vida que los creyentes sabemos que está en las manos de Dios.
I.2. Como el relato de Lucas estará centrado en la respuesta de Jesús a “las cosas de mi Padre”, se ha tenido en cuenta el elogio del
padre humano de Jesús, que no es otro que José, tal como se le conocía perfectamente en Nazaret. Aunque Jesús, o Lucas más bien,
ha querido decir que el “Padre” de Jesús es otro, no se quiere pasar por alto el papel del “padre humano” que tuvo Jesús en Nazaret.
Incluso la arqueología nos muestra esa casa de José dónde se llevó a María; donde Jesús vivió con ellos hasta que, contando como
con unos treinta años, abandonó su hogar para dedicarse a la predicación del Reino de Dios; donde posteriormente se reúne una
comunidad judeo-cristiana para vivir sus experiencia religiosas.
IIª Lectura: Colosenses (3,12-21): Los valores de una familia cristiana
II.1. La lectura de este domingo es de Colosenses y está identificada en gran parte como un “código ético y doméstico”, porque nos
habla del comportamiento de los cristianos entre sí, en la comunidad. Lo que se pide para la comunidad cristiana -misericordia, bondad,
humildad, mansedumbre, paciencia-, para los que forman el “Cuerpo de Cristo”, son valores que, sin mayor trascendencia, deben ser la
constante de los que han sido llamados a ser cristianos. Son valores de una ética que tampoco se puede decir que se quede en lo
humano. No es eso lo que se exige precisamente a nivel social. Aquí hay algo más que los cristianos deben saber aportar desde esa
vocación radical de su vida. La misericordia no es propio de la ética humana, sino religiosa. Es posible que en algunas escuelas
filosóficas se hayan pedido cosas como estas, pero el autor de Colosenses está hablando a cristianos y trata de modificar o radicalizar
lo que los cristianos deben vivir entre sí; de ello se deben “revestir”.
II.2. El segundo momento es, propiamente hablando, el “código doméstico” que hoy nos resulta estrecho de miras, ya que las mujeres
no pueden estar “sometidas” a sus maridos. Sus imágenes son propias de una época que actualmente se quedan muy cortas y no
siempre son significativas. Todos somos iguales ante el Señor y ante todo el mundo, de esto no puede caber la menor duda. El código
familiar cristiano no puede estar contra la liberación o emancipación de la mujer o de los hijos. Por ser cristianos, no podemos construir
una ética familiar que esté en contra de la dignidad humana. Pero es verdad que el código familiar cristiano debe tener un perfil que
asuma los valores que se han pedido para “revestirse” y construir el “cuerpo de Cristo”, la Iglesia. Por tanto, la misericordia, la bondad,
la humildad, la mansedumbre y la paciencia, que son necesarias para toda familia, lo deben ser con más razón para una familia que se
sienta cristiana. Si los hijos han de obedecer a sus padres, tampoco es por razones irracionales, sino porque sin unos padres que amen
y protejan, la vida sería muy dura para ellos.
Evangelio: Mateo (2,13-23): La escuela familiar de Nazaret
III.1. El evangelio es una pieza extraña que exige interpretaciones refinadas, porque no es una narración histórica, sino que se presenta
en sueños. La tradición de Mateo y algunos Apócrifos, hablan de la huida a Egipto; al igual que el pueblo había tenido que
experimentar, en tiempos de los hijos de Jacob, su marcha a la tierra de los faraones. Mateo, escuela de catequesis judeo-cristiana,
pretende hacer comparaciones entre el pueblo del Antiguo Testamento y Jesús, que formará un pueblo nuevo, debiendo vivir esa
misma experiencia. Sea como fuere, en la lectura de hoy, muy intencionadamente, vemos cómo se nos presenta la figura engrandecida
de José, cuidando de la Sagrada Familia, para que vuelvan a su tierra. Pero vuelven a Nazaret, sin duda, porque es ahí dónde el
evangelio de Mateo quiere enlazar con los datos históricos de la vida de Jesús.
III.2. El interés de Mateo por el cumplimiento de las profecías no nos debe sorprender, ya que se despacha a gusto en los cc. 1-2. Este
texto de la “infancia” está empedrado, por así decir, de esa visión judeo-religiosa, para mostrar una cosa clara y contundente para los
cristianos: Jesús, el “hijo” legal de José, es el Mesías. Si ya antes se ha puesto de manifiesto el texto de Is 7,14 (sobre la virgen) o el
nacimiento en Belén (Miq 5,1), ahora quiere recorrer con los profetas un itinerario teológico que muestra el que Jesús también ha
sabido vivir la experiencia primigenia del pueblo que fue rescatado de la esclavitud del faraón de Egipto. Para ello se ha valido de
Herodes el Grande y sus felonías, cruel desde luego, pero del que no es fácil aceptar su matanza de niños recien nacidos. Es muy raro
que Flavio Josefo, que informa bastante sobre el monarca idumeo-judío, no mencione una cosa de esta envergadura. Ahora Mateo, en
la lectura que hace de Os 11,1 y Jr 31,15 quiere completar el ciclo de su aplicación a Jesús de los textos proféticos. Y especialmente,
también, explicar cómo Jesús será llamado “nazoreo”, porque vivió en Nazaret. En concreto, las cosas más elementales se quieren
presentar bajo la lectura religiosa del “cumplimiento” de las Escrituras, de los textos proféticos. Para nuestra mentalidad y nuestra
cultura, ni siquiera había que justificar que Jesús es el Mesías porque es de la familia de David y hubiera nacido en Belén, porque lo es
por otras razones; pero para los primeros judeo-cristianos esto es imprescindible, y Mateo es su portavoz.
III.3. No podemos extrañarnos de las “acomodaciones” escriturísticas que palpitan en el texto mateano. Tampoco habría que
escandalizarse desde una óptica de “agnosticismo barato” como hacen algunos, que no saben leer los textos bíblicos o evangélicos. Lo
importante son los símbolos; y lo religioso no se puede expresar más que desde esa hermenéutica. Después está el problema de las
fuentes, además de las intenciones de los evangelistas; y ciertas cosas ya no se podían rebatir… Era tan estrecha la unión del
mesianismo de Jesús y su origen en Belén que había que justificarlo. Eran tan palmaria la tesis histórica de Jesús como Nazareno de
Nazaret, que había que dar una explicación de por qué si era de Belén no se le conocía como “belemita” en vez de Nazareno. Lo de no
vivir en el territorio de Arquéalo, hijo mayor de Herodes después por Roma, no resiste un análisis histórico, pues en Galilea gobernaba
otro de sus hijos. Y para que fuera llamado “nazoreo” no hay texto profético adecuado. Buscar otro significado o el cumplimiento de un
texto profético como algunos han propuesto: ("vástago" o “retoño”, en hebreo "néser", palabra fonéticamente emparentada con
Naserath=Nazaret, del tronco de Jesé según Is 11. 1), es algo discutible (de la misma manera, que en este caso se relacione con
nazir=consagrado, no se sostiene). Nazaret, pues, no es profecía, sino la pura historia de Jesús el carpintero que un día llegó a ser
profeta en Galilea. Pero en Nazaret es donde Jesús crece, vive y madura como persona humana… y como profeta. Allí vive su familia y
a ella permanece fiel, como “carpintero” durante casi treinta años. Esto es lo más humano de todo.
III.4. La tradición litúrgica reserva este primer domingo después de Navidad a la Sagrada Familia de Nazaret. El tiempo de Nazaret es un
tiempo de silencio, oculto, que deja en lo recóndito de esa ciudad de Galilea, desconocida hasta que ese nombre aparece por primera
vez en el relato de la Anunciación de Lucas y en el evangelio de hoy, con una carga muy peculiar de intimidades profundas. Es ahí
donde Jesús se hace hombre también, donde su personalidad psicológica se cincela en las tradiciones de su pueblo, y donde madura
un proyecto que un día debe llevar a cabo. Sabemos que históricamente quedan muchas cosas por explicar; es un secreto que guarda
Nazaret como los vigilantes (Nazaret viene del verbo nasar, que significa vigilar o florecer; el nombre de Nazaret sería flor o vigilante).
En todo caso, Nazaret, hoy y siempre, es una sorpresa, porque es una llamada eterna a escuchar la voz de Dios y a responder como lo
hicieron José y María, y así se lo enseñaron a Jesús. Ellos le hablaron de Dios y le enseñaron a ir a la sinagoga, a leer la Escritura, los
profetas especialmente por los que quedaría fascinado… El profeta de nuestra salvación tuvo, pues, en Nazaret, una familia como
nosotros.
Fray Miguel de Burgos Núñez
Lector y Doctor en Teología. Licenciado en Sagrada Escritura
Este comentario está incluido en el libro: Sedientos de su Palabra. Comentarios bíblicos a las lecturas de la liturgia dominical. Ciclos A, B y C.
Editorial San Esteban, Salamanca 2009.
Pautas
La liturgia eucarística de este domingo nos invita a celebrar y vivir un misterio entrañable de Jesucristo, que vivió en el seno de una
familia sencilla, obrera, y quiso ser modelo del niño, adolescente y joven, “como uno de tantos”.
No se inventó nada. En el Antiguo Testamento ya encontramos, concretamente en el libro del Eclesiástico, cuál ha de ser la conducta
de los hijos para con sus padres, que merecen cariño, respeto y ayuda, porque son los medios de que se sirve Dios para comunicarnos
la vida humana. Dios cuida de recompensar esa piedad filial: “El que respeta a su padre tendrá larga vida. Al que honra a su madre, el
Señor le escucha”. Porque ese honor y ayuda son manifestación del temor del Señor.
S. Pablo da un paso más y, con detalle, va señalando las virtudes que adornan la vida familiar: Mujeres, vivid bajo la autoridad de
vuestros maridos; y éstos que amen a sus esposas, sin dominarlas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, han de cuidar de
vosotros sin imposición. Que todos los miembros de la familia se ejerciten en la entrañable misericordia, en la bondad, comprensión y
perdón. Y, sobre todo, en el amor. Y eso en un marco de alabanza a Dios, y gratitud por sus dones.
El Evangelio, que este año es de S. Mateo, nos presenta la huida a Egipto. Podemos interpretar este hecho como un dato de la Historia
de la Salvación. Este Evangelio tiene siempre sumo interés en destacar que Jesús es el Mesías prometido en los profetas, y así cuida
de apuntar que Oseas había dicho: «Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto.» Y luego añade que se estableció en Nazaret, porque
los profetas dijeron «que se llamaría Nazareno.»
¿Y qué hemos de aprender hoy nosotros de este Evangelio? Que hemos de aceptar y permanecer en una actitud de “marcha”, de
éxodo hacia la Patria. Siempre atentos a la voz del Padre, que nos marca el camino: es nuestra respuesta de fe. Pero sin olvidar un
detalle: que la cruz, la renuncia, nos acompañan; o si no… ¿qué pensamos que es un destierro?
La Iglesia nos propone a la Sagrada Familia, Jesús, María y José como modelo de familia cristiana. Y eso, en cuanto a sus valores
fundamentales, sobre todo el amor, que tiene múltiples manifestaciones: respeto, fidelidad, entrega, acogida, obediencia, servicio,
compasión y perdón.
Se dice que hoy la familia está “en crisis”. No será en cuanto a institución, como célula de la sociedad, sino como modelo, que, como
todo lo que se sustenta en una cultura, está sometido a un proceso; lo que importa es valorar lo nuevo y lo que ya pasó. Porque en el
modelo antiguo, sobresalía la autoridad, que aseguraba la sumisión y total dependencia, con el riesgo de anular la personalidad
humana. Hoy se destaca más el compañerismo, la amistad, el diálogo, la corresponsabilidad. Todo lo cual es mucho más positivo y
abierto, pero también exige un amor auténtico, que será quien resuelva los problemas que genere la convivencia. Atención al egoísmo,
la competencia y la violencia; y cultivar la solidaridad y el servicio en gratuidad. Y solo un reclamo: hacer de la familia una “iglesia
doméstica” donde se pueda dar la transmisión de la fe y se cultiven las virtudes cristianas, a imitación de la Sagrada Familia de Nazaret.
Nuestro Dios es también familia: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Es una comunidad de amor. Intentemos imitar ese amor recibido como
donación; para ello, contamos con el recurso a la oración, porque no podremos vivirlo sino como un Don de Dios. ¡Pidámoslo!
Monasterio Ntra. Sra. de la Piedad - MM. Dominicas
Palencia
Infantil
Fiesta de la Sagrada Familia - 29 de diciembre de 2013
Evangelio
Cuando se marcharon los Magos, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: - Levántate, coge al niño y a su madre y
huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va abuscar al niño para matarlo. José se lenvantó, cogió al niño y a
su madre de noche; se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes; así se cumplió lo dijo el Señor por el profeta: "Llamé a mi
hijo para que saliera de Egipto. Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo a José en Egipto y le dijo: - Levántate,
coge al niño y a su madre y vuélvete a Israel; ya han muerto los que atentaban contra la vida del niño. Se levanto, cogió a lniño y a su
madre y se volviói a Israel. Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes, tuvo miedo de ir
allá. Y avisado en sueños, se retiró a Galilea y se estableció en un pueblo llamado Nazaret. Así se cumplió lo que dijeran los profetas,
que se llamaría Nazareno,
Explicación
Hoy celebramos la fiesta de la Sagrada Familia, porque Jesús, igual que vosotros, de pequeño vivía con sus padres: José y María.
También ellos pasaron sus preocupaciones cuidando de Jesús. Hoy el Evangelio nos cuenta que el rey Herodes quería matar a Jesús
por eso los Reyes Magos recibieron un aviso de que no volvieran a ver a Herodes. ¿Cómo acabó todo? Pues Jesús, con José y María
tuvieron que huir a Egipto hasta que murió el rey Herodes.
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