Es ist verboten... Las estrictas reglas del juego neoliberal

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Es ist verboten... Las estrictas reglas del juego neoliberal
Extraído de Viento Sur
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Tribuna VIENTO SUR
Es ist verboten... Las estrictas
reglas del juego neoliberal
- solo en la web -
Fecha de publicación en línea: Martes 19 de noviembre de
2013
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Es ist verboten... Las estrictas reglas del juego neoliberal
Nada más ganar por primera vez las elecciones presidenciales brasileñas Luis Inácio Lula da Silva, el semanario
Veja abrió su edición, siguiendo la orientación del gran capital, con una portada extremadamente agresiva contra la
izquierda del PT: Lula libérate de inmediato de tus radicales libres. La consigna tuvo su efecto inmediato y el
posibilismo social liberal encontró en Brasilia su capital para los países emergentes. Allí y aquí la izquierda
mayoritaria ha ido interiorizando y haciendo suya esa autocontención y desnaturalización del discurso y la
propuesta. En el caso de la Unión Europea, los gobiernos -y muy particularmente el español- y las "oposiciones"
socialdemócratas -y muy especialmente la española- se diferencian en las comas y entonaciones del discurso pero
comparten las tesis económicas (o sea el discurso político y social de fondo).
Pareciera que el contundente imperativo presente en los jardines alemanes, Es ist verboten die markierten wege zu
verlassen (Está prohibido salirse de los senderos señalizados) se hubiera trasladado como primer mandamiento de
las tablas de la ley capitalista al mundo del pensamiento, la economía y la política. Y está claro que el aviso implica
que alguien detenta la autoridad y tiene la capacidad para señalizar, prohibir y sancionar. En el gobierno de la
economía que sufrimos esa autoridad es la Troika al servicio de los inversores privados (los famosos mercados), y
en lo tocante a la UE y al euro, el gobierno alemán al servicio de la burguesía industrial y financiera germánica. Esos
organismos y los sujetos que los dirigen son quienes administran los objetivos, premios, condenas y castigos,
bendiciones y absoluciones.
Gobernar para los neoliberales es la prolongación por otros medios (mediante las instituciones) del negocio. Su
objetivo político, siguiendo a Margaret Thatcher, es "dar libertad completa los capitales y mercados financieros" para
"inyectar vida al capitalismo y fuerza a los patronos". Ello implica facilitar y potenciar el crecimiento económico sin
límites para permitir la realización de la ganancia, de los rendimientos empresariales, del valor de las acciones y las
obligaciones. Con el aumento de la riqueza, las clases subalternas también recibirán su parte, por ello es inútil
priorizar de antemano la distribución / redistribución del ingreso. Hasta aquí el pensamiento neoliberal. Pensamiento
que podemos ver reapropiado por figuras de la socialdemocracia. Felipe González, en el Foro-Debate sobre la
Globalización en el marco de la Conferencia Política del PSOE celebrada la semana pasada en Granada, afirmó que
antes de redistribuir globalmente la izquierda debe saber cómo crecer económicamente, cómo lograr la eficiencia en
una economía "abierta y competitiva". Primero crecer, luego distribuir. Y, recordemos sus viejas palabras, para
crecer da igual el color del gato con tal de que cace ratones. Social liberalismo productivista en estado puro. ¿Con
este pensamiento puede fundarse alternativa alguna?
Una oposición arrugadita en la propuesta económica
Alfredo Rubalcaba en el discurso de clausura de la (irrelevante) Conferencia, tras hablar mucho sin decir algo, lanzó
el banal mensaje en forma de mantra y en referencia al PP: "No somos iguales, no somos iguales, no somos
iguales". Nunca pensé que lo fueran. Por origen, pasado no franquista, tipo de lazos con el capital y de vínculos con
los sectores organizados de las clases trabajadoras, sensibilidad social, cultura democrática, etc. Pero hay una
cuestión esencial que explica la postración socialdemócrata: las diferencias entre el PP y el PSOE persisten siempre
y cuando no afecten al núcleo duro del negocio capitalista. Para botón de muestra las declaraciones de Ramón
Jáuregui, coordinador de las elaboraciones de la Conferencia, al afirmar sin pudor que hay muy poco margen para
hacer políticas económicas diferentes a las vigentes. Resultado 1: la banca gana; resultado 2: ni rastro de discurso
alternativo al ultraconservador en las instituciones y en los medios de comunicación. Aguas estancadas.
El miedo a salirse del guión explica el pesado silencio (que atruena en nuestros oídos) ante la mentira de Rajoy
sobre el rescate bancario que nos supondrá soportar desde las arcas públicas el 70% de los 41.300 millones de
euros prestados por la UE que vienen a sumarse a los 11.000 millones procedentes de fondos españoles. Cabe
preguntarse ¿qué hace Rubalcaba ante tan evidente engaño público? Quizás no se atreva porque es duro reconocer
que en tiempos de Miguel Ángel Fernández Ordóñez el Banco de España fue tan "consentidor" con los Blesa, Rato
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o Botín como actualmente Caruana o el propio Linde con los correspondientes del momento. Quizás no se atrevan
porque discutir sobre esos temas puede acabar incurriendo en un debate de por qué aumentó aceleradamente la
deuda soberana y qué hacer con una losa que atenaza nuestra economía. El gobierno del PP se lanzó a emitir
deuda pública de la que el 38,74% la detenta la banca española y el 37,29% la extranjera, particularmente la
alemana. Según Eduardo Garzón la cifra que deberá pagar el Estado español a las entidades financieras
acreedoras en el año en curso asciende al 19% del PIB. Pero los socialistas tienen poco que decir y mucho que
callar pues corren el riesgo de que se les recuerde que la reforma del artículo 135 de la CE la hizo el gobierno de
José Luis Rodríguez Zapatero. Quizás no se atrevan porque de mentar la deuda habrá millones de personas que
dirán: nosotros no debemos, no la paguemos. Eso rompería el jarrón chino de la Comisión y el BCE, de los Tratados
de Estabilidad y de la filosofía presupuestaria de la señora Merkel. Por todo ello el PSOE ni habla del tema, siendo
como es crucial para la salida de la recesión.
El horror a abandonar la senda trazada está en la raíz de la falta de imaginación de quienes ante la huelga del
sector de la limpieza viaria y jardinería de Madrid se limitan a denunciar que el problema radica en los pliegos de
condiciones de los contratos del consistorio con las empresas concesionarias (pliegos que son un horror
ciertamente, pero son el resultado no la causa) o volver a recordar que la privatización de los servicios se llevó
adelante de forma inadecuada. ¿Tanto les cuesta exigir y movilizar desde sus responsabilidades institucionales la
(re) municipalización del servicio a la vista de que el servicio puede deteriorarse y encima es caro? No es preciso ser
un redomado izquierdista para hacer una cuenta aritmética harto sencilla: si el ayuntamiento no tiene que soportar el
IVA de las facturas del servicio de limpieza viaria y jardinería -imagino que situado al 21%-, ni el beneficio
empresarial de las contratas -probablemente del 15%-, ni el 2% para sueldos de asesores nombrados a dedo para
mantener la relación con las concesionarias... resulta más barato municipalizar de nuevo el servicio. Y si ni eso osa,
mucho menos se va a atrever a pedir la expropiación, socialización y puesta bajo control social de las empresas
energéticas y la banca, medidas ineludibles para poder diseñar y llevar a cabo políticas soberanas al servicio de la
mayoría.
Entre las pocas propuestas de tipo económico formuladas en Granada se ha efectuado la de una timorata reforma
fiscal, a todas luces insuficiente para restablecer los ingresos públicos y que sigue siendo tributaria de una
concepción ("bajar los impuestos es progresista") que ha borrado las líneas de separación con las ofertas
neoliberales. Después de 30 años de un sistema fiscal obsoleto, todo lo que se les ocurre es una boutade: que los
que menos tienen menos paguen en el IRPF a la par que abogan por aumentar los ingresos sin incrementar los
impuestos como si ello fuera un objetivo en sí mismo. Quizás esa "timidez" provenga de no querer enmendar la
plana al gobierno Zapatero de 2008 cuando la presión fiscal (impuestos más cotizaciones) en relación con el PIB
descendió de 37,9% a 33,9% -más baja que la existente en 2000 que suponía el 34,8% y mucho más baja que la de
2008 en la UE-15 situada en el 41,1%-. El premio Nobel Joseph Stiglitz ha señalado que en España, entre 2000 y
2009, los impuestos sobre las rentas del trabajo se incrementaron en un 5,4% mientras que los impuestos sobre las
rentas del capital descendieron un 15,9%, lo que supuso un descenso de los ingresos públicos de un 1,5% del PIB.
Frente a ello en esos años Jordi Sevilla, el ministro y maestro de economía de Zapatero, insistió tozudamente en la
idea liberal de la necesidad de bajar impuestos, establecer un tipo único de gravamen, contener el gasto público,
amortiguar las políticas retributivas y hacerles perder centralidad, priorizar el mercado para asignar los recursos y
liberar las energías del sector privado. Su pensamiento no se aleja demasiado de la formulación de Merkel: "la
economía social de mercado se basa en la fuerza de la libertad, en el espíritu empresarial y en la disposición al
rendimiento (...) que permite la competencia..." Por su parte Miguel Sebastián coincidió con una parte esencial del
razonamiento de Sevilla sobre los impuestos y el gasto público. ¿Con estos antecedentes se puede levantar una
alternativa sin zanjar las cuentas con el pasado?
También se ha formulado la baladronada de limitar el ratio entre los salarios más bajos y más altos de una empresa
a 1/12. De salarios hablan, no de otras retribuciones, y se quedan tan anchos, como si el principal problema de la
distribución del ingreso en el país fuera el del abanico salarial -que existe y es una lacra- cuando las rentas
salariales en su conjunto no llegan al 50% del conjunto de los ingresos. Obviamente no se abordó un asunto central:
el del beneficio de las grandes empresas, del orden de 42.000 millones. Ni tampoco el de la punción del excedente
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empresarial por parte de unas retribuciones crecientes y prioritarias a accionistas y obligacionistas que está
drenando la fortaleza del tejido de las empresas y en la práctica, además de llenar los bolsillos de quienes "hacen
dinero durmiendo" en expresión de Engels, supone una falta de reinversión que se traduce en desinversión con el
paso de los ejercicios contables. Ni citaron el de las retribuciones de los directivos que en muchos casos son
superiores a los de sus homólogos alemanes y japoneses, ni las retribuciones de los consejeros. La razón es
poderosa: el PSOE participa del ir y venir entre la responsabilidad política pública y la empresarial; por ejemplo solo
en el sector de la energía: Felipe González cobra de Gas Natural, Pedro Solbes de Enel y Elena Salgado de una
filial de Endesa. Nada que envidiar a los del PP, excepto que estos tienen más y mejores contactos a nivel
"nacional" e internacional. En estas condiciones ¿alguien puede dar credibilidad a las propuestas de regeneración
política emanadas de Ferraz o a su intención de "dificultar las puertas giratorias"?
Una oposición modosita ante el conflicto político
Ante las reiteradas conculcaciones del derecho de huelga y la ofensiva mediática a favor de la adopción de medidas
autoritarias para "defender las libertades" que vienen realizando diversos voceros del PP (Cristina Cifuentes, Jorge
Fernández Díaz, Fátima Báñez, Soraya Sáenz de Santamaría o la nueva "estrella" Ana Botella) con la intención de
limitar el ejercicio del derecho y penalizar instrumentos del mismo como los piquetes, la respuesta socialista ha sido
mínima. Políticos en ascenso en el carrusel del partido como Eduardo Madina, se limitan a decir que se opondrán al
recorte, sin plantear de una vez romper con los límites que impuso el propio Felipe González en los ochenta quien
se negó a que se derogase y sustituyera el Real Decreto Ley 17/1977 de 4 de marzo por una norma que
desarrollara efectivamente los derechos de los trabajadores a y en la huelga que por mucho rango constitucional
que tenga (CE 28.2) sigue gobernada por una normativa postfranquista y pre democrática cicatera con los derechos
y ambigua respecto a figuras básicas. Es este otro de los fantasmas de la Transición que nos persiguen. Un
fantasma que huelga a huelga hemos visto que está con los patronos para contener la actividad sindical.
El "verboten..." nueva versión del castizo "el que se mueva no sale en la foto", explica el infame consenso
criminalizador contra David Fernández en su valiente intervención en el Parlament de Catalunya ante el poderoso y
presunto multidelincuente Rodrigo Rato, miembro de un partido que, además de atacar derechos básicos y estar
involucrado en el saqueo de las arcas públicas, se permite el lujo de insultar y calumniar desde cualquier foro urbi et
orbi a todo el que pueda entorpecer su demoledora labor. Les invito a que observen las bocas y gestos de bastantes
de los parlamentarios populares durante las intervenciones de sus oponentes y se sorprenderán con las palabrotas
o los cortes de mangas.
Pero, sobre todo les invito a que reflexionen sobre por qué los políticos de la mayor parte de partidos tienen que
distanciarse del gesto del parlamentario de las CUP. Todos temen a Goliat.
Manuel Garí forma parte de la Redacción de VIENTO SUR
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