SECUNDA UNITAS

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SECUNDA UNITAS: EL TEATRO LATINO. PLAUTO
1.- ORIGEN Y EVOLUCIÓN DEL TEATRO LATINO.
1.1.- El origen griego del teatro.
1.2.- Las raíces de un teatro italiano autóctono.
1.3.- Nacimiento de un teatro literario de influencia griega.
1.4.- Evolución del teatro romano.
2.- FÁBULA PALLIATA:
2.1.- Características generales.
2.2.- Plauto.
2.3.-Terencio.
1.- ORIGEN Y EVOLUCIÓN DEL TEATRO LATINO.
1.1.- El origen griego del teatro.
Del origen griego del género da fe su propio nombre: teatro procede del griego
θεατρον (de θεαοµαι, “mirar”), que designa, en principio, el lugar para la representación
escénica. El término tragedia procede, igualmente, del griego τραγωδια, que en sus
orígenes está íntimamente ligado a las celebraciones religiosas en honor del dios
Dionisos (“el nacido dos veces”), hijo de Zeus y Sémele, dios de la fecundidad, de la
vegetación y de la vendimia, por lo que es figura principal en la sociedad agrícola de la
primitiva Grecia.
En honor a Dionisos se sacrifica un carnero cuya sangre fecunda los campos,
mientras los danzantes giran alrededor del altar bailando y recitando algunos textos:
era el canto de los “machos cabríos” o τραγωδια, llamado también ditirambo, que
probablemente tendría un estribillo lanzado como un grito por un entonador o corifeo y
respondido por el coro. Coro y corifeo vivían un enfrentamiento de palabras, música y
baile, al que posteriormente se fueron añadiendo uno, dos o más actores-recitadores,
designados en griego con el expresivo nombre de “hipócritas”.
El ditirambo constituye así, el principal precedente del teatro helénico, pues ya
encontramos en él la característica fundamental del teatro: gente que mira y gente que
actúa. La progresiva complejidad de este enfrentamiento y la inclusión de un
argumento heroico, daría origen a lo que más tarde llegaría a ser la tragedia clásica.
Por su parte, la comedia (κωµωδια), derivará del término “κωµος”, que sería otro
tipo de cantos, un tanto subidos de tono, lanzados por los danzantes dionisíacos
durante estas fiestas.
1.2.- Las raíces de un teatro italiano autóctono.
Antes de que se impusiese en Roma en el s. III a. C. el drama según el modelo
griego, existían en Italia Central dramatizaciones populares que constituían el embrión
de un teatro italiano autóctono, que a decir de Tito Livio, son de origen etrusco.
El componente religioso va unido a las primeras manifestaciones escénicas en
Roma, que se llevaban a cabo siempre con ocasión de las fiestas en honor a los
dioses. Pero la laicización o secularización del teatro romano fue muy rápida, pudiendo
afirmarse que, cuando el género adquirió su máximo esplendor y aparecieron sus
mejores representantes, el carácter profano del teatro es ya un distintivo del mismo.
Aquellas dramatizaciones primitivas se caracterizaban por la intuición para
captar la parte risible de la existencia y por el espíritu crítico del pueblo italiano (italum
acetum). Entre ellas destacan:
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Carmina Fescennina: Procedentes de la ciudad etrusca de Fescennium.
Consisten en diálogos improvisados en verso, acompañados de danza y flauta, en el
que dos campesinos se lanzan alternativamente bromas e insultos en un ambiente de
alegría y de libertad desenfrenada con motivo de fiestas populares, vendimias o
recogida de cosechas. El carácter licencioso de estos cantos perduró a lo largo de los
siglos en las nupcias, con bromas de carácter mordaz y picante alusivas a la noche de
bodas, interpretados por un coro de jóvenes y otro de doncellas.
Fabula atellana: Su nombre deriva de la ciudad de Atella, en Campania. Se
usaban máscaras que caricaturizaban a personajes convencionales fijos: Maccus, el
tonto; Bucco, el bocazas; Pappus, el viejo decrépito; Sannio, el bufón; Dossennus, el
jorobado. Se mantuvo hasta el Imperio, gozando siempre de mucha popularidad.
Saturae: Es una derivación de los cantos fesceninos, que consiste en una
sucesión de escenas sin unidad de acción, en las que los actores cantan al son de la
flauta y bailan de forma jocosa. Livio le dio el nombre de satura (“mezcla”), por tratarse
de un espectáculo mixto de canto y danza.
Mimos: Eran procaces imitaciones de escenas reales o mitológicas, con la
participación de actrices (mimae) muy mal consideradas socialmente por actuar ligeras
de ropa y con mucho colorete. La acción dramática es escasa: lo fundamental son las
bufonadas, las burlas y los movimientos lascivos de sus personajes. El lenguaje era
más bien una jerga, un “paralenguaje”. Frente a otras formas de teatro en regresión, el
mimo se desarrolló enormemente en etapas posteriores.
1.3.- Nacimiento de un teatro literario de influencia griega.
Como causas del desarrollo del teatro culto de origen griego en Roma, se han
señalado, entre otras, las siguientes:
• El gusto de la nobleza gobernante por los temas mitológicos y legendarios,
válidos para evocar las gestas de sus antepasados.
• La presión de la afición plebeya por el espectáculo, que dio lugar a la institución
de nuevos Ludi, como los Plebeii, acompañados siempre de representaciones
escénicas.
• El ambiente creado por las luchas político-sociales, que favoreció el auge del
teatro, sobre todo de la comedia, porque en ella la plebe podía expresar su voz.
• La conquista romana de la Magna Grecia y el deslumbramiento general
producido ante la cultura griega, cuyos modelos se pretenderán imitar.
Las primeras representaciones dramáticas literarias (fabulae) empiezan en
Roma con Livio Andrónico, al que se cita como padre de la literatura latina en el año
240 a.C. Este teatro literario arranca del estado en el que se encontraba el drama
griego en el s. III a.C., cuando lo conocen los romanos tras la conquista de la Magna
Grecia. Las primeras obras son traducciones de dramas griegos.
Los personajes y la ambientación podían ser griegos o latinos, por lo que se
clasificaban del siguiente modo:
Tragoediae:
Comoediae:
Crepidatae De tema griego. Los actores calzaban la crepida o el
o
coturno, zapato de tacón alto cuya función era elevar
Coturnatae a los actores que interpretan a personajes nobles por
encima del coro.
Praetextae De tema latino. Los actores llevaban la toga praetexta,
vestido romano propio de altos magistrados y niños.
Palliatae:
De tema griego. Los actores se cubrían con el pallium,
típico manto griego.
De tema romano. Los actores llevaban la toga, vestido
Togatae:
nacional romano.
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Aunque la mayor parte de las obras dramáticas que nos han llegado están
basadas en originales griegos, sin embargo la libertad en el trabajo de adaptación es
total. Los autores latinos no sólo introducen situaciones nuevas y referencias a su
momento histórico, sino que también utilizan en una misma obra argumentos de
distintos originales griegos e incluso escenas de autores distintos. Este procedimiento
se conoce con el nombre de contaminatio (contaminare Graecas fabulas, según
Terencio), y en él reside fundamentalmente la originalidad de los autores latinos, siendo
particularmente visible en las comedias de Plauto y Terencio.
No existió en Roma en los primeros tiempos una especialización de los
dramaturgos en trágicos y cómicos, como sí se había dado en Grecia. Los iniciadores
del género, Livio Andrónico y Nevio, escribieron indistintamente obras de argumento
trágico o cómico, sólo a partir de Plauto se observa una tendencia a ceñirse a uno de
los géneros.
1.4.- Evolución del teatro romano.
Época arcaica: Comprende este período desde la representación de la primera
pieza dramática culta en 240 a.C. por Livio Andrónico, hasta la muerte de Accio (último
representante de la tragedia clásica en Roma), en 85 a.C.; o lo que viene a ser lo
mismo, desde el final de la Primera Guerra Púnica hasta el consulado de Sila (88 a.C.),
al finalizar la Guerra Social.
Desde el punto de vista lingüístico, aparecen claramente dos lenguas o usos
idiomáticos distintos: el sermo plebeius o rusticus, propio de la gente inculta, ciudadana
o campesina y empleado en la comedia, y el sermo urbanus, perteneciente a las clases
elevadas de la ciudad, que se emplearía en la tragedia.
Es el momento dorado del teatro. En cuanto a la tragedia, cinco son los máximos
representantes del género en esta etapa: Livio Andrónico, Nevio, Ennio, Pacuvio y
Accio. En la comedia, es la época de Plauto y Terencio.
Época clásica o áurea: Abarca desde el año 85 a.C. hasta el 14 d.C., año de la
muerte de Augusto. A su vez, suele dividirse en dos etapas: la época de Cicerón, en la
que la prosa llega a su florecimiento máximo; y la época de Augusto, en la que se
desarrolla sobre todo la lírica y la elegía. La lengua latina adquiere su máxima
perfección y se hace apta para expresar todos los géneros literarios. La influencia
griega es absoluta.
Pero respecto del teatro, está caracterizado por una decadencia completa,
limitándose a la representación de las obras latinas antiguas o a la declamación de
obras de autores griegos. Son los géneros arcaicos y sus derivados los únicos que
recobran vitalidad en este período: la atelana, el mimo y la pantomima. Los romanos
prefieren dedicar su tiempo libre a los espectáculos del circo y el anfiteatro.
Época postclásica o argéntea: Comprende desde la muerte de Augusto hasta el
final del reinado de Marco Aurelio (14 – 180 d.C.). La decadencia del género teatral
todavía se acentúa más y el público de Roma y de Italia, en general, sigue entregado
con entusiasmo a los espectáculos circenses, como el mismo Séneca comenta
amargamente en sus Cartas a Lucilio.
Las únicas piezas dramáticas de la etapa imperial que se nos han conservado
pertenecen a la época de Nerón, y son las tragedias de Séneca, que ya no están
destinadas a la representación escénica, sino a la declamación en público.
Época tardía o decadente: Abarca desde finales del s. II hasta la caída del
Imperio Romano de Occidente, en el s. V d.C. El teatro culto prácticamente
desapareció en todas sus formas del panorama literario latino, subsistiendo únicamente
el mimo y la pantomima.
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2.- FÁBULA PALLIATA.
2.1.- Características generales.
El nombre de palliata alude a que el actor aparece cubierto con el vestido o
manto llamado en latín pallium, equivalente al himation griego.
Este tipo de obras imita en el argumento los temas de la llamada “Comedia
Nueva” helenística, cultivada por Menandro, entre otros. Ésta se inspira en la sociedad
en la que vive, criticando mordazmente a las personas tanto en el plano político como
en el estrictamente individual, hecho que los comediógrafos romanos trasvasan a su
propia sociedad. Es habitual en la palliata la práctica de la contaminatio.
Las comedias de los grandes autores comienzan generalmente con dos
elementos novedosos; se trata de las didascaliae, noticias sobre fecha, autor, título,
detalles de la representación, etc., y de los argumenta, resúmenes en versos
acrósticos del tema de la comedia. Al texto propiamente dicho pertenece el Prologus,
pieza en la que se nos cuenta la obra por entero, a veces con todo lujo de detalles
respecto a la intriga: los espectadores romanos querían saber la trama y el desenlace
de la obra antes de comenzar la representación, para tener la seguridad de que iba a
acabar bien, a pesar de las penalidades por las que pasarían los protagonistas.
Al desaparecer el coro griego, se introducen escenas cantadas por los actores,
acompañados por la doble flauta: estos cantica constituirán el germen del drama
cantado o la opereta italiana de fecha posterior.
La acción de la comedia se desarrolla a lo largo de una serie de escenas sin
más pausa que los intermedios musicales, que permiten el cambio de caracterización
de los actores. La división en actos es posterior.
2.2.- PLAUTO.
Biografía: Las pocas noticias biográficas que se tienen sobre Titus Maccius
Plautus están envueltas en la leyenda. Nació en torno a 254 a.C. en Sarsina, en la
Umbría, pero se trasladó a Roma siendo aún muy joven. Cuenta la tradición que se
arruinó y tuvo que servir como esclavo en un molino, consiguiendo salir de su situación
gracias a su ingenio en la composición de comedias. Posiblemente él mismo fuese el
director de su propia compañía e interpretase los papeles más importantes: su nomen,
Macc(i)us, recuerda a uno de los personajes de la atelana.
No disfrutó de la protección de los poderosos, ni recibió una esmerada
educación, como Terencio. Su escuela fue la vida misma y quizá por eso su teatro va
dirigido al pueblo llano, a los soldados, esclavos y demás gente sencilla. Sus obras
tuvieron tal éxito entre las clases populares que se representaron incluso mucho
después de su muerte (184 a.C.), y muchos otros autores no vacilaron al otorgar la
paternidad de Plauto a sus propias obras como garantía de éxito.
Obra: Todas sus comedias pertenecen al género de la palliata, con personajes,
lugar de acción y contenidos griegos. Los autores griegos imitados no son los de la
época clásica, sino los de la llamada Comedia Nueva, de los siglos IV-III a.C., cuya
producción no se conserva, por lo que es muy difícil saber cuál fue el grado de
originalidad de Plauto frente a sus modelos; pero parece ser que su actitud no era la de
traductor servil, sino la de una “imitación creadora”.
El mundo de las comedias de Plauto es el de los hombres de la calle, el de los
seres sin rostro que no tienen ningún protagonismo en la vida social y política. Después
del prólogo, tal y como aparecen editadas hoy, las comedias de Plauto constan de
cinco actos; pero esta división es posterior, como ya se ha indicado.
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El número de obras que circularon con el nombre de Plauto fue de ciento treinta.
En la época de Sila los críticos revisaron el conjunto, concluyendo que sólo son
auténticas veintiuna y mostrando dudas sobre otras diecinueve. Entre ellas, destacan:
• Amphitruo (Anfitrión): Júpiter, enamorado de Alcmena, esposa de Anfitrión, toma
la apariencia de éste, mientras que Mercurio, adopta los rasgos de Sosia,
esclavo de Anfitrión. Vive Júpiter con Alcmena hasta que inesperadamente
vuelven de la guerra el verdadero Anfitrión y el verdadero Sosia, lo que da lugar
a divertidas escenas de confusión y malentendidos. Por fin, Júpiter aclara las
cosas. Es la única obra plautina en la que aparece el tema mitológico: se supone
tomada de la Comedia Media (s. V-IV a.C.).
• Asinaria (Comedia de los asnos): El dinero de la venta de unos asnos es usado
por un anciano para seducir a la hija de su acaudalada esposa, a la que también
pretende su hijo.
• Aulularia (Comedia de la olla): Un viejo avaro, Euclión, encuentra una olla con un
tesoro; sigue viviendo pobremente y lleno de inquietud, pensando que se la
pueden robar, como así sucede, pese a sus precauciones. Al fin la recupera
gracias a un joven enamorado de su hija y se la entrega como dote a la pareja.
• Bacchides (Las Báquides): Son dos hermanas gemelas, cortesanas ambas,
cuyo parecido da lugar a hilarantes y escabrosas confusiones.
• Captiui (Los cautivos): Un joven y su esclavo son hechos prisioneros por los
etolios; el padre del joven, a su vez, se hace con dos prisioneros etolios para
intercambiarlos por su hijo; éste y su esclavo intercambian su identidad, por lo
que el joven amo logra irse con su padre; luego vuelven ambos a rescatar al
esclavo, que se había sacrificado por su amo y resulta que dicho esclavo es
hermano de su joven amo, pues lo habían raptado de pequeño.
• Casina: Un hombre joven y otro de edad rivalizan por conquistar a la misma
muchacha, Casina. El joven gasta una broma pesada al mayor, presentándose a
él en la noche de bodas disfrazado de Casina.
• Cistellaria (La cestita): se basa en la anagnórisis o reconocimiento de una
muchacha que había sido abandonada de niña gracias a una cesta de juguete.
• Curculio (Gorgojo): Curculio es el nombre del parásito que aparece el la obra.
Intenta comprar una esclava de la que se ha enamorado su amo, pero ha de
engañar a un soldado que también la persigue. Finalmente, se descubre que la
muchacha es hermana del soldado.
• Menaechmi (Los gemelos): Argumento parecido al de Bacchides, pero ahora con
dos mellizos; uno de ellos, perdido cuando pequeño, vive casado en una ciudad;
llega allí su hermano y esto provoca situaciones de gran comicidad.
• Mercator (El mercader): un joven ha comprado en un viaje una hermosa esclava
y desea llevarla a su casa como sirvienta de su madre, pero el padre del joven
se la quiere quitar al hijo.
• Miles gloriosus (El soldado fanfarrón): Un militar fanfarrón y enamoradizo, se ve
burlado y apaleado por la trampa que le tiende el astuto esclavo de un joven
enamorado de una muchacha que pertenecía al militar; la muchacha se va con
su joven amante.
• Mostelaria (Comedia de los fantasmas): Un esclavo cierra la casa e impide que
su amo, que vuelve de un largo viaje, entre en ella y descubra a su hijo y su
amante. El esclavo consigue su propósito pretendiendo que la casa está
embrujada, aunque al final, todo se descubre.
• Persa (El Persa): Trata de los engaños a un avaro por parte de un esclavo
disfrazado de mercader persa.
• Pseudolus (El embustero): Un joven está enamorado de una bella esclava de un
alcahuete; éste la vende a un militar y espera que vengan a recogerla. Pseudolo,
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•
•
esclavo del joven enamorado, se hace pasar por mensajero del militar y se lleva
la muchacha para su joven amo.
Rudens (El cable marino): Una joven esclava de un alcahuete, que quiere
traficar con su belleza, era en realidad hija de padres libres, raptada cuando
pequeña por los piratas; acaba encontrando a sus padres y casándose con el
joven al que ama.
Stichus (Estico): La historia de dos hermanas a quienes su padre reprocha ser
fieles a sus maridos cuando estos las han dejado solas impulsados por la
pobreza, ya que han tenido que emigrar a otro país. Regresan enriquecidos y
recompensan así su virtud. Stichus es el esclavo de uno de los maridos.
Características de su obra: Plauto es fundamentalmente un caricaturista; entre
los tipos que circulan por sus obras, destacan: jóvenes ociosos y enamorados, hijos de
padres acomodados; esclavos astutos e ingeniosos que colaboran con sus jóvenes
dueños; soldados fanfarrones con abundante dinero que se enamoran; parásitos;
medianeros codiciosos; el traficante de esclavos, cruel, avaro, deshonesto, que suele
ser víctima de la astucia del esclavo; el padre, antiguo calavera, en la actualidad severo
y adusto, aunque ingenuo y a veces inclinado a los vicios de su juventud; la cortesana
de espíritu y tocados finos; la joven simpática y modesta; la madre honrada y tosca;...
Plauto supo interpretar las inquietudes, aspiraciones y frustraciones de la
sociedad romana de su época, una sociedad que estaba cambiando como
consecuencia de la gran afluencia de esclavos a Roma después de la guerra contra
Aníbal. Por eso los esclavos son los protagonistas de las comedias plautinas, donde se
burla y engaña a las clases acomodadas; esto debía resultar atractivo para las clases
sociales más desheredadas, que eran las que acudían en masa a las representaciones
y se veían reivindicadas en la escena.
Pero a Plauto no le interesaba transmitir ningún mensaje social ni moral. Lo suyo
era colocar a los personajes en situaciones que provocaran la carcajada del
espectador, por eso se detiene con frecuencia en las escenas cómicas, cortando el hilo
de la narración si es necesario para sacar el máximo provecho de ellas. Sus motivos
cómicos son muy variados, comenzando ya por los nombres de los personajes,
adaptados al carácter y al papel del que lo lleva. Poco importaba ser fiel al texto griego:
hay magistrados romanos colados sin venir a cuento, invocaciones a divinidades
romanas, los barrios de Roma que aparecen en plena Atenas,… Lo que Plauto
pretendía era provocar el jolgorio popular en estado puro; y lo consiguió: su popularidad
no fue nunca igualada por ningún otro dramaturgo romano.
No obstante, en medio de sus escenas de enredo, que responden a su profunda
vis cómica, sabe intercalar graves y serios pensamientos, como su célebre sentencia
“lupus est homo homini”, en Asinaria.
Por lo que respecta a la lengua, el latín se hace increíblemente flexible en sus
manos. Las tramas débiles y sin sorpresa final de sus obras logran una intensa
conexión con el público gracias al poderoso instrumento de su lengua, acertada, vivaz y
camaleónica, pues sólo con oírla se distinguen los personajes: es vulgar y grosera en
las amonestaciones de amo a esclavo, obscena y chabacana en los insultos de
esclavos entre sí, para elevarse a un tono casi épico cuando aparece en escena un
personaje elevado, por ejemplo, la sacerdotisa del Rudens.
2.3.- TERENCIO.
Biografía: Era un esclavo de raza bereber nacido en Cartago cuya vida discurrió
entre la segunda y la tercera guerra púnica. Entró a servir en casa de un senador,
quien tras darle una esmerada educación, lo manumitió, otorgándole también su
nombre. Después de escribir su sexta obra, inició un viaje a Grecia en busca de nuevas
comedias de Menandro que fueran desconocidas del público romano, cansado de oír
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siempre los mismos temas, pero murió en un naufragio, de regreso a Italia, a la edad
de veinticinco años.
Obra: Se nos han conservado las seis obras de Terencio: todos los títulos de sus
comedias son griegos: Phormio, Hecyra, Andria, Heautontimoroumenos, Eunuchus y
Adelphoe, las cuatro últimas son adaptaciones de Menandro.
Terencio, más helenizado y humanista que Plauto, intentó educar al público, y
éste le volvió la espalda. Más de una vez sufrió un estrepitoso fracaso, como sucedió
con Hecyra, que sólo pudo representarse al tercer intento, y eso aunque los personajes
de Terencio son los mismos que los de Plauto, ya que sus obras, como las de éste, son
adaptaciones de obras griegas, y de los mismos autores. Pero en Terencio no hay
ruptura de la rígida y jerárquica pirámide social: los de abajo siguen guardando el
debido respeto a los de arriba, los esclavos no son desvergonzados, los padres se
sacrifican por sus hijos y éstos los respetan y los quieren; hasta las prostitutas,
avarientas y desconsideradas en Plauto, son en Terencio bondadosas y desprendidas.
Terencio se preocupa por describir con exactitud la profundidad psicológica de
unos personajes que Plauto había trazado sólo como fuertes caricaturas. A Plauto sólo
le importa provocar la carcajada; en Terencio es esencial el mensaje educativo y moral
La lentitud en la acción, el lenguaje refinado, la disminución de la vis cómica, el
desarrollo de la caracterización de los personajes, son cosas que explican que
Terencio no fuera un autor popular y nos hace comprender la poca aceptación de
algunas de sus obras.
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