sublevacion nacional por salvaje represión contra la

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PRONUNCIAMIENTO DEL PARTIDO COMUNISTA (MARXISTALENINISTA) DE PANAMÁ
SUBLEVACION
NACIONAL POR
SALVAJE REPRESIÓN
CONTRA LA
NACIONALIDAD NGABEBUGLÉ
[Escribir el subtítulo del documento]
dell
2012
Sublevación nacional por salvaje represión contra la
nacionalidad Ngabe-Buglé
Una gran indignación ha provocado en todo el país la salvaje represión
policiaca, desatada por el gobierno
fascista de Ricardo Martinelli, contra la
nacionalidad Ngabe-Buglé, Nacionalidad
ésta ubicada, centralmente, en las
provincias de Chiriquí, Veraguas y
Bocas del Toro.
Los cuales desde el día 31 de enero, a convocatoria de la Coordinadora de
Lucha contra las hidroeléctricas y la minería –aquí hay que aclarar y remarcar
que la misma nada tiene que ver con la Coordinadora de Lucha por la Vida y la
Dignidad del Pueblo montada por la izquierda burguesa capitalina en función
divisionista y electorera- , han dado inicio a histórica jornada de lucha. Para la
cual se han ido concentrando en puntos estratégicos de la Carretera
Interamericana con miras de realizar un cierre, como ya con antelación habían
anunciado.
Para el día 4, los cierres se hicieron efectivos en San Félix y Remedios
(Chiriquí) y Viguí (Veraguas). Así
como en Bocas del Toro, dónde los
heroicos obreros bananeros, en su
mayoría ngabes, cerraron la
carretera que une Panamá con
Costa Rica y otras calles cercando
virtualmente a la capital provincial.
Anunciando,
asimismo,
que
esperarían en San Lorenzo el
cumplimiento de la demostrada
mentirosa promesa del arribo de los representantes del gobierno central. Este
gobierno de terratenientes, comerciantes y especuladores de tierras, fascista
por la ideología que impregna al Partido gobernante y, además, racista,
prefirieron alargar el tiempo de dichos cierres para ganar tiempo y preparar
sus planes de represión antiindíjena y anti campesina.
Mientras, entretanto, movilizaban a la massmierda a su servicio, y como
siempre instrumentos conscientes de todos los gobiernos antipopulares
anteriores, en una
campaña mentirosa encaminada a desprestigiar al
movimiento reivindicativo de los Ngabe-Buglé, confundir a la ciudadanía y
predisponerla en contra dicha justa lucha. Se regó infamemente especies de su
propia cosecha: dizque “secuestro de turistas”, “aterrorizamiento de humildes
campesinos aledaños”, “millonarias pérdidas y daños a la economía nacional”,
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etc. No olvidando el recurrir al sambenito de todos los reaccionarios y
fascistas de “la infiltración e comunistas y las izquierda”.
Montada la negra trama, dedicaronse todos los días siguientes a concentrar a
los estamentos represivos de las Fuerzas Policiales –antimotines, control de
multitud, las tropas fronterizas, agentes provocadores del Servicio de
Seguridad del Estado, Corregidores de Policías y la movilización con antelación
de personeros del Ministerio Público en función de castigo legal de las
detenciones que se realizarían.
Así, arribados al día 4 de febrero, en preparación del desatamiento de la
represión policíaca se corto el fluido eléctrico en toda la región, entre las 5 y 6
a.m. Iniciándose la acción represiva de la Nueva Guardia Nacional contra la
masas indígena que vigilaba desprevenida las rudimentarias barricadas. Una
Guardia Nacional armada hasta los dientes con armas de guerra, helicópteros,
bombas lacrimógenas, balas de goma y viva, sorpresivamente, cayó
inmisericordemente contra hombres, mujeres y niños. Causándoles decenas de
heridos, golpeados y desaparecidos y la muerte del dirigente indígena
Jerónimo Rodríguez Tugri , muerto por un balazo en el pecho.
Hecho criminal, de claro carácter de terrorismo de Estado, que han provocado
la indignación y la repulsa nacional. Luego de conocida la represión policíaca y
la brutal violencia ejercida contra las masas indígenas, por toda la cordillera
central ha cundido la rabia y se ha acrecido el espíritu de rebelión contra el
régimen fascista martinellista. La rebelión, aun en formas de lucha no
violenta, de resistencia pacífica, se ha extendido a todo lo largo de las
provincias centrales e inclusive a la provincia capitalina de Panamá.
Generalizándose los cierres de calles y avenidas, con duros enfrentamientos
defensivos con piedras y palos, nuevas erecciones de barricadas. Y como el
desanimo y la fatiga comienza a hacer presa de los gendarmes represores, se
les agotan las reservas de bombas lacrimógenas y municiones, es de prever
ante el acrecentar de la lucha de masas –no sólo ya indígenas, sino que se le
han sumado obreros, estudiantes, profesores y la población-, el gobierno se
vea forzado a recular y tener que recurrir a llamar a un dialogo nacional para
enfrentar la crisis e impedir que se convierta en una crisis política que le haga
tambalear, quizás caer.
Ante una tal eventualidad, el que el movimiento de resistencia indígena logre
poner en jaque al régimen fascista imperante, pero no consolidado aún, el
empresariado y terratenientes han comenzado a dar muestras de inquietud y
atemorizamiento. A apandillarse tras sus Organizaciones patronales, sus
partidos políticos y las infaltable “sociedades civiles” podridas hasta el tuétano
por su reaccionarismo semifeudal y su procapitalismo. Maniobran, tras las
bambalinas del poder, el utilizamiento de puño de hierro contra los trabajadores
y las masas indígenas en rebelión creciente. Hipócritamente claman: ¡Qué
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reine la paz y la armonía en la familia panameña! ¡Cese de la violencia!
¡Inmediata apertura de la Mesa de Diálogo! E inclusive demagógicamente
dejan entrever su buena disposición a la convocatoria de la Constituyente, sea
la paralela o ya sea la “originaria”. ¡Cuanta estulticia, cuanta hipocresía.
Mientras, en realidad, en sus oscuros cenáculos maquinan nuevos planes
antidemocráticos y represivos, fraguan golpe de Estado y el causarle una
mayor sangría a nuestro pueblo.
Sueños canibalescos y sanguinarios
tienen las clases gobernantes de
este país. Ellas de siempre
acostumbradas al uso desmedido y
abuso de los bienes patrimoniales
del vigente Estado oligárquico. Que
ha hecho de la corrupción política, el
cohecho
y
la
coima
institucionalizada,
del
robo
descarado y cínico del erario una
condición de vida y mando; de la intermediación comercial, financiera y
especulativa, de capitales y la tierras, de las millonarias percepciones de
comisiones productos de sus tratos y chanchullos con el Capital internacional
(sea estadounidense, italiano, canadiense, coreano, ruso o chino); para
salvaguardar todo eso, primero se echará en brazos de una nueva dictadura
militar, ensangrentará al país, masacrará a nuestro pueblo –un pueblo que no
le importa nada y siempre ha despreciado- y traicionará una vez a nuestra
patria, antes que hacerle la menor concesión a las demandas y
reivindicaciones populares, en general, y
aquellas específicas de las
nacionalidades originarias en particular.
Ningún compromiso sienten que tienen para con las masas originarias, sólo
menosprecio, discriminación y maldad.
El odio de clase y el más infamante racismo antiindíjena le resuma por todos
sus poros a estos descendientes de los conquistadores castellanos, aún hoy
dominantes y gobernantes. Primero, por siglos, desde el mal llamado
“descubrimiento” pasando por la conquista y la colonización les han declarado
una guerra de exterminio, esclavizados y sometiéndoles a la más infamante e
inhumana explotación social. Luego, con la República canalera y bananera, les
han expulsado a las áreas montañosas más inhóspitas e improductivas del
país. Pero, eso sí, ricas en yacimientos cupríferos y auríferos, sobre las que
han de morir de hambre y de enfermedades curables, sin poder utilizar las
mismas para beneficiarse en su vida social, la recuperación su cultura y
existencia nacionalitaria.
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Reconozcan todos, si ya ahora, no es justo el que ellos se hayan rebelado
contra esos esclavistas, reaccionarios y fascistas. También que, después de
tantos siglos de humillación y opresión, pongan en remesón a todo el sistema
de poder estatal y gubernamental desde su base económica y social. Hoy, la
oligarquía luego de tantas décadas de burlas, engaños e incumplimiento de
compromisos históricos adquiridos, en las más mínimas reivindicaciones y
demandas de las masas de originarios –Ngabe-Buglé, Nasos, Bofotas, Bri-bris,
Emberas y Tules-, los que en luchan han ido forjando conciencia de la propia
nacionalidad y de sus derechos conculcados, sólo atina a ver la amenaza a su
espuria y feudal dominación económica, social, política y racial. Por lo que, es
nuestra conclusión, mientras más pronto ajustemos las cuentas con ella mejor
será.
¿Cuáles son esas demandas que, poniendo los pelos de punta a la oligarquía,
a los vendepatrias y a los cometierras especuladores, los impulsa a
responderlas con balas y violencia atrabiliaria, vesánica y sanguinaria?
La nacionalidad Ngabe-Buglé, en particular, empujada por el hambre
generalizada, el acrecentarse de su miseria física y su miseria social, así como
también bajo la amenaza real de su muerte histórica y política como grupo
nacional reclaman,
Su derecho de territorialidad, de su propiedad colectiva sobre las tierras
ancestrales y en la cuales viven hoy;
El respeto de su cultura, costumbres y el reconocimiento oficial de su lengua
materna;
El cese inmediato y absoluto de todos los proyectos hidráulicos y de las
concesiones
mineras,
negociadas a espaldas de los
Ngabe-Buglé con las grandes
compañías
monopolistas
extranjeras y con los dueños
de capitales criollos las cuales
dictan el desalojo y expulsión
de las tierras de sus padres y
abuelos;
El respeto a los derechos
adquiridos en la delimitación de sus comarcas, a la autonomía territorial , al
autogobierno por intermedios de sus propias autoridades comarcales y
generales, a la autoadministración de sus asuntos económicos, sociales,
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jurídicos, políticos y culturales sin intervención, directa o indirecta, de las
instituciones del poder central oligárquico.
Es una deuda histórica que tienen las clases gobernantes y las clases
dominantes para con ellos. Es una deuda política que tienen los grupos de
poder que pagar y satisfacer. Ya esa soga, de estirarse por 500 años, ha
llegado a su último hilo de unión. Ya no da más. Ahora, aprovechando la
ocasión de los presentes acontecimientos, la cumplen o la revolución parte la
puerta.
Eso lo saben bien los explotadores y opresores de las masas indígenas, en su
gran mayoría trabajadores en las haciendas y fincas de monopolios agricolas
extranjeros, de terratenientes ganaderos, cafetaleros, Ingenios azucareros,
bananeras, tomateras, etc. Para negarse a cumplir estas sentidas demandas y
reivindicaciones de los Ngabe-Buglé, oligarcas, terratenientes y monopolistas
ponen todas sus esperanzas en la capacidad represiva de la Nueva Guardia
nacional y en los instrumentos políticos y jurídicos de la maquinaria de su
Estado. Más allá, considerándola su más segura retaguardia estratégica, en la
Administración estadounidense y en el ejército estadounidense y su capacidad
de intervención armada en los asuntos internos de Panamá.
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Pero, pese a todas las adversidades y fuerzas que trabajan contra esta justa
sublevación indígena-popular, la lucha se extiende a más y nuevos sectores
populares organizados. Movilizaciones y manifestaciones, piqueteos y choques
con las fuerzas del “des-orden” público se han ido sucediendo cada día que
pasa. Para atajar el estallido de la rebelión popular, ya previsible, el gobierno
maniobra y busca contemporizar y aquietar el movimiento que amenaza
escapar de los controles políticos y sindicales tradicionales y concertacionistas
por vocación.
Así, mientras el movimiento ngabe-buglé y las Organizaciones populares
latinas que se le suman luchan en las calles, los partidos burgueses de
oposición ladinamente intentan pescar en río revuelto y aprovecharse del
mismo para debilitar las bases del gobernante partido Cambio Democrático,
del presidente Ricardo Martinelli.
Casando la ocasión, de que está sublevación espontánea de la población
originaria y que el gobierno martinellista ha sido puesto contra las cuerdas,
Michael Dohens, máximo jerarca del Partido Revolucionario Democrático
(PRD), por ejemplo, para echar agua a su molino
ha señalado
demagógicamente que “ un diálogo se puede restablecer de manera inmediata,
si se retira el proyecto de ley minero, pero si éste se mantiene, continuará la
discordia”. Concluyendo, de seguido, ““Entonces [Martinelli] está cosechando lo
que sembró con sus mentiras”. Olvidando él, muy oportunamente, que la
mentira tiene memoria débil.
Dado que ha sido su mismo Partido, en los diez años postinvasión yanqui en
que ha sido gobierno, siempre utilizo la mentira del diálogo en daño de los
Ngabe Buglé y como cobertura para su táctica represiva contra las masas
indígenas, en general. Que fue el mismo gobierno PRD, entonces encabezado
por el “Toro” Balladares, el que dio inicio a los proyectos hidroeléctricos, y,
otorgado concesiones mineras a las transnacionales imperialistas y a los
capitalistas del patio. Ello sin tomar en cuenta para nada los intereses y el
sentir de los originarios de la región. Tan hipócrita y ruin mentiroso resulta ser
él mismo y su Partido, como el que hoy crítica.
Por su parte, los panameñistas, tan corruptos y represores como el PRD,
luego de haber sido largados de un puntapiés de las áreas gubernamentales,
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tampoco han dejado de derramar sus lagrimas de cocodrilos por las vejaciones
a que somete, hoy, Martinelli, a las comunidades originarias. Pero, en los
hechos, no mueven un dedo a favor de las demandas de los Ngabe-Buglé y por
el que el señor presidente sea destituido y enjuiciado por sus violaciones a la
Constitución Política de la República y por sus violencias represivas en daño de
dicha comunidad.
En este corro de de perros e hienas, que conforman a los partidos burgueses
del área oficial, no podían dejar de hacer parte las ratas mencheviques del
Movimiento de Liberación Nacional-29 de noviembre y del frustrado partido en
formación PAP de Beluche-Jované.
Los primeros, intentando presentarse como los auténticos amigos de la
población Ngabe, movilizan sus innúmeras ONG y sus organizaciones globos
para manifestar su solidaridad con la lucha en curso –aunque ciertamente el
SUNTRACS, ha organizado y participados en piqueteos y movilizaciones-,
pero, con un único fin oportunista y electorero. Dicen, por ejemplo, con una
radicalidad fraseológica sin igual,
Se trata de una prueba más de
la,podredumbre moral a la que fueron arrastradas las instituciones del estado
por los sucesivos gobiernos y los partidos tradicionales corruptos y ladrones
(CD, PRD, Panameñistas, Molirena, Partido Popular,). Ya no hay salvación. O
nos decidimos por barrer esta basura, luchar por una verdadera democracia o
nos condenamos a vivir bajo un régimen autoritario “a merced de políticas que
atentan contra los sectores populares y las capas medias y del continuo robo
de las arcas y los recursos del Estado por estos clanes mafiosos que se turnan
en el poder”.
Para luego poner en público, para vergüenza suya, sus maniobras sin
principios. “nos comprometemos –dicen- a seguir impulsando la lucha y
organización del pueblo,, seguir impulsando la alternativa del FAD”. Con
tal fin montan reuniones de dirigentes y las falsas movilizaciones de sus
Organizaciones globos, sólo para engañar a las masas indígenas y
masas populares, desviarlas de su justa lucha y persistir en llevarlas a
que estampen sus firmas en los libros de inscripción de dicho partido
legal, pluriclasista y electorero. ¿Inocencia política de quinceañeras o
cinismo y descaro de oportunistas redomados?
Que mal conocen a las masas de nuestro pueblo, a las masas de las
nacionalidades originarias. Sacarlas, pues, de las calles, dónde luchan
por sus derechos democráticos y nacionales centenariamente
conculcados y negados, para conducirlas cual rebaño de pacíficas ovejas
al matadero de todas sus esperanzas y ansias de libertad como son los
procesos eleccionarios bajo el sistema oligárquico de poder. ¿A cambio
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de qué? De promesas que ellos, si llegasen al gobierno luego de unas
purísimas elecciones harían un gobierno de “decentes” y, desde allí,
limpiarían de “corruptos y “mafiosos” al Estado oligárquico-fascistas.
Fantasía
y
demagogia.
En cuanto al PAP, el otro partido aspirante a la legalidad de la pequeño
burguesía reformista y menchevique, dentro de condiciones de dictadura
capitalista fascista, por propia boca de su dirigente sabemos del porque
su aspiración de encaramarse en el movimiento de los sublevados
indígenas. Estos, también, con un lenguaje ultraizquierdista histriónico y
falaz, vienen a decir poco más o menos lo siguiente: “Como Martinelli y
los intereses capitalistas que defiende no cumplirán por las buenas con
los mínimos derechos que la legislación establece, está demostrado,
debemos seguir movilizados en solidaridad con la lucha del pueblo
Ngabe-Buglé, hasta imponer un gobierno popular en el que se respete la
vida humana y la naturaleza”.
Tras las frases radicales, hecha también para las tribunas y en búsqueda
de votos, dejan ver apenas escondidas todo el espíritu economicista,
reformista y el humanitarismo burgués más plato que la impregna.
“Mínimos derechos que la legislación establece”, “movilizados en
solidaridad” e “imponer un gobierno popular” que “respete la vida
humana y la naturaleza”. Todo ello no demuestra la aridez política de
nuestra intelectualidad democrático-burguesa, su apego al legalismo
burgués y a la palabra huera. Es la peor manera de ocultar su
socialreformismo y oportunismo electorero.
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Los comunistas (marxista-leninistas) de Panamá convocamos a nuestro
pueblo trabajador, en su múltiple componente clasista y nacionalitario,
ha rechazar firmemente estos cantos de sirena dirigidos a desviarles de la
justa senda de la lucha democrática contra el orden y la violencia
reaccionaria de las clases explotadoras y opresoras, hoy representada
por el gobierno fascista de Ricardo Martinelli. A seguir impulsando está
sublevación nacional, espontánea y desorganizada, de los pueblos
indígenas y mancomunando esfuerzos, unidad y organización convertirla
en rebelión popular contra todo el sistema económico y político
oligárquico y fascista. Esto es, a que tomen conciencia de que esta
sublevación, para no diluya o quede aprisionada en el cepo de la mesa de
diálogo, de la concertación, del pacifismo, el legalismo y el vulgar
electoralismo, y cumpla sus real y único cometido deberá escoger el
camino de la radicalización de la lucha hasta alcanzar su etapa más
consecuente y necesaria, la revolución política y social, en revolución
popular-democrática de nuevo tipo.
En fin, los llamamos a escoger le camino de la ampliación y
profundización de la lucha de clases contra la burguesía burocrática, los
grandes comerciantes, los banqueros y los terratenientes –tomando en
cuenta que el más grande terrateniente y especulador de tierra, agente
comercial interno de los monopolios agrícolas y mineros resulta ser el
Estado oligárquico-burgués imperante-, y en el transcurso de la misma
aprender y prepararse a responder con la violencia revolucionaria
organizada del pueblo a la violencia reaccionaria y genocida del gobierno
Martinelli su gestor.
¡Que la chispa de la sublevación de las masas indígenas, en particular de
aquellas Ngabe-Bugle, incendie los campos de todo el país!
¡Que la llama de la rebelión de todo el pueblo de Panamá consuma a todo
el edificio de la dictadura oligárquica-fascista!
¡Pueblo panameño de pie, por la libertad nacional, por la libertad política y
por la libertad social de todos los explotados!
Partido Comunista (Marxista-Leninista)
de Panamá.
5 de enero de 2012
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