Evaluación del riesgo de extinción de Lontra longicaudis

Anuncio
Evaluación del riesgo de extinción de Lontra longicaudis
7
61
Evaluación del riesgo de extinción
de Lontra longicaudis de acuerdo
al numeral 5.7 de la
NOM-059-SEMARNAT-2001
1. Datos generales del responsable
de la propuesta
Esta sección se dejó vacía por ser un ejemplo.
2. Nombre científico válido citando
la autoridad taxonómica
Lontra longicaudis annectens (Major, 1897).
Nota 1: Las poblaciones que existen en México son todas asignables a la
subespecie Lontra longicaudis annectens, por lo cual en la NOM-059-SEMARNAT-2001 debería utilizarse este trinomial.
El sistema de clasificación taxonómica usado para proporcionar el nombre
científico es el de Ramírez-Pulido, J., A. Castro-Campillo, J. Arroyo-Cabrales
y F. Cervantes. 1996. Lista taxonómica de los mamíferos terrestres de México.
Occasional Papers. The Museum, Texas Tech University 158:1-62.
61
62
Método de evaluación del riesgo de extinción
Nombres científicos sinónimos
Los más relevantes para México (lista completa en Gallo, 1989: 47 y 48).
• Lutra longicaudis annectens Major, 1897.
• Lutra longicaudis annectens Hall, 1981. The Mammals of North America,
John Wiley & Sons, p. 1033.
Nombres comunes
• Nutria de río neotropical: castellano, internacional (Gallo-Reynoso,
1997).
• Nutria neotropical: castellano, internacional (Spínola y Vaughan, 1995).
• Nutria: castellano, en todo México (Gallo-Reynoso, 1989).
• Perro de agua: castellano, extendido en todo el país.
• Ahuitzotl: náhuatl del centro y occidente de México (Macazaga, 1985;
Sánchez, 1985).
• Aitzcuintli: náhuatl del centro de México (Macazaga, 1985; Sánchez, 1985).
• Acuitlachtli: náhuatl del valle de México (Sahagún, 1576; Gallo-Reynoso,
1989).
• Acóyotl: náhuatl (Sahagún, 1576).
• Amiztli: náhuatl del centro de México (Robelo, 1912; Macazaga, 1985).
• Nanaciuta: mixteco (Clavijero, 1780).
• Inan-duta: mixteco-amuzgo de Oaxaca y Guerrero (Gallo-Reynoso,
1989).
• Tzul-ha: maya de Quintana Roo (Zavala y Medina, 1898).
• Miliá-Lajá: chontal de Oaxaca (Gallo-Reynoso, 1989).
• Piko (= pico): en Tamaulipas; origen indeterminado. Tibón (1983) mencionó que pudiera ser zapoteco, pero no parecen existir argumentos contundentes al respecto.
• Bajuri: rarámuri o tarahumara (Gallo-Reynoso, com. pers., 2002).
Nota 2: El nombre común que se cita en la NOM-059-ECOL-2001 es “nutria
de río sudamericana”, pero sería más apropiado utilizar el nombre “nutria de
río neotropical”, pues esta especie no sólo está presente en América del Sur.
Aunque no está establecido en la norma, se recomienda incluir su clasificación taxonómica y una ilustración o imagen de la especie.
Evaluación del riesgo de extinción de Lontra longicaudis
Reino
Subphylum/Clase
Orden
Familia
63
Animalia
Vertebrata/Mammalia
Carnivora
Mustelidae (Subfamilia Mustelinae)
3. Motivo de la propuesta
Lo que se busca ilustrar con este ejemplo es una especie de mamífero de amplia
distribución del cual exista bastante información. Actualmente, la NOM059-SEMARNAT-2001 considera a Lontra longicaudis (= Lutra longicaudis)
como una especie amenazada y el resultado de la evaluación del MER arroja
un resultado compatible con tal asignación.
4. MER
Criterio A. Amplitud de la distribución del taxón en México
•
•
•
•
Descripción de la distribución.
Mapa.
Cómo se hizo el mapa.
Evaluación del tamaño relativo de la distribución.
Descripción de la distribución
Lontra longicaudis habita desde el noroeste y el este de México hasta Uruguay,
es posible encontrarla en Paraguay y, ciertamente, hasta la provincia de Buenos Aires, en Argentina (Honacki, Kinman y Koeppl, 1982; Wilson y Reeder,
1993; Melquist, 1984; Redford y Eisenberg, 1992). Existe un resumen de la
distribución geográfica general de la especie en Chehébar (1990). En general,
las altitudes en que se conoce la presencia histórica de esta especie en México
son menores a 1700 msnm (Gallo-Reynoso, 1997).
En la vertiente del Pacífico, la latitud máxima conocida para la distribución de L. longicaudis annectens corresponde al río Bavispe, Sonora,
municipio de Bavispe (Roth y Cockrum, 1976; Gallo-Reynoso, 1996). Esto
era una “especulación informada” de Gallo y Sánchez hasta la fecha en
que se hizo este ejercicio, pudiéndose encontrar aún más al norte sobre el
cauce del mismo río antes de girar hacia el sur (Gallo-Reynoso, datos aún
no publicados).
64
Método de evaluación del riesgo de extinción
En la vertiente del Golfo de México, la latitud máxima conocida para la
distribución de este taxón corresponde al río El Salado, afluente del río Conchos (Gallo-Reynoso, 1997). Dentro de la cuenca del río Balsas, la latitud
más oriental en que se ha registrado este taxón corresponde al río del Oro o
Tamazulapan, afluente del río Mixteco. La latitud más al norte dentro de la
propia cuenca del Balsas es la que corresponde al río Tilostoc (= Tlilostoc),
presa reguladora de Santo Tomás, Estado de México.
En el sureste, las localidades extremas las representarían dos nuevos
registros de Gallo-Reynoso (aún no publicados), ambas en el municipio de
Progreso, Yucatán; las coordenadas extremas conocidas son para San Crisanto
y para un ejemplar registrado de la península de Yucatán, de 40 millas al W
de Mérida (Hershkovitz, 1951; Genoways y Jones, 1975; Leopold, 1959) y
corresponden a la parte cerrada de la Ría Celestún.
La mayor altitud en la que se documentó en el siglo XX la presencia de
L. longicaudis annectens en México es, aparentemente, de 1700 msnm. Esto
ocurrió en cuatro localidades: río Temascaltepec (en la planta hidroeléctrica),
Estado de México (ejemplar depositado en la CNMA-IBUNAM No. Cat.
24557); en Omilteme, cerca de Chilpancingo, estado de Guerrero (Leopold,
1959); en el río Bavispe, municipio de Nacori Chico, Sonora y, en el río Aguacaliente, parque nacional Cascadas de Basaseachic, municipio de Ocampo,
Chihuahua (Gallo-Reynoso, datos aún no publicados). La única mención
(actualmente no verificable) de este taxón en una altitud superior, se refiere
a la hoy casi inexistente laguna de Santa Cruz Coacalco, Valle de México, ca.
2200 msnm, donde se dice que se cazó un ejemplar alrededor del año 1533
(Sahagún, 1576). Puede considerarse al menos como una posibilidad real en
esa época, dado que los excedentes de Coacalco afluían hacia lo que entonces
debió ser un limpio río Tula (tributario del río Moctezuma, que drena hacia
la huasteca potosina-hidalguense).
Algunos registros inmediatos a la conquista española refieren su presencia,
al menos ocasional, en lagunas del sur de la mesa central, particularmente
en el llamado valle de México (laguna de Santa Cruz Coacalco; Sahagún,
1576).
En resumen, se tiene una lista de localidades (omitidas) ubicadas en los
siguientes estados de la república: Campeche, Chiapas, Chihuahua, Colima,
Durango, Estado de México, Guerrero, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit,
Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco,
Tamaulipas, Veracruz, Yucatán y Zacatecas.
Evaluación del riesgo de extinción de Lontra longicaudis
65
Cómo se hizo el mapa
El mapa muestra, sombreada, la distribución histórica conocida de Lontra
longicaudis annectens (Major, 1897) de acuerdo con los datos geográficos
de la más reciente revisión geográfica del taxón en México (Gallo-Reynoso,
1997). El mapa original de este autor, basado en los registros conocidos hasta
esa fecha, se modificó a fin de ajustar con mayor precisión el contorno de la
distribución, tanto al relieve como a las cotas de altitud máximas registradas
para la especie. Las coordenadas de los puntos de colecta considerados son
aproximadas y están calculadas a partir de cartografía.
Las localidades de registro de presencia reciente del taxón se definieron
conforme a un año de referencia en el pasado (1980). Éste se eligió considerando que aproximadamente marcó el inicio de los actuales rasgos de la economía, de la industria, de la producción de energía hidroeléctrica en México
y de numerosos cambios de paradigmas económicos en las áreas rurales
de México que, al generar mayor pobreza, incrementaron la presión sobre
los espacios naturales y sus recursos. La década 1980-1990, incluso, ha sido
denominada como “la década perdida” por autores como Challenger (1998),
quien menciona explícitamente la alteración más intensa de los sistemas
hidrológicos a partir de 1980.
La lista de localidades incluidas para la elaboración del mapa contiene solamente aquellas de las que ese autor ofrece evidencia, directa o indirecta, de la
presencia reciente de nutrias (por ejemplo, ejemplares vistos, pieles, cráneos,
huellas y otros rastros). Para efectos del presente análisis se han omitido los
resultados de entrevistas que efectuó Gallo-Reynoso a habitantes de distintas
localidades, quienes informaron de registros visuales u otra evidencia. Así, lo
que se ofrece aquí es una lista mínima de localidades en las que se ha confirmado la presencia de nutrias durante el final del siglo XX (específicamente entre
los años de 1981 a 1995). Si se incluyeran los sitios en que los entrevistados
locales señalaron la presencia de nutrias, la lista de localidades con presencia
reciente de esta especie sería algo mayor.
Evaluación del tamaño relativo
de la distribución
El área de distribución conocida de L. longicaudis annectens (calculada a
partir del mapa anexo) es de aproximadamente 933,515 km2, lo que equivale
66
Método de evaluación del riesgo de extinción
a 47.67% del territorio nacional, por lo que el valor de Lontra longicaudis
para este criterio es de 1.
Área general de distribución histórica de la nutria de río neotropical
en México. Se ilustran registros particulares en general posteriores a 1980
(círculos negros) y posteriores a 1994 (círculos blancos). De las localidades
disponibles, incluidas las señaladas en la lista previa, en el mapa sólo se indican
las más relevantes para definir la distribución reciente de la especie. La barra
negra representa 200 km.
Criterio B. Estado del hábitat con respecto
al desarrollo natural del taxón
• Antecedentes (tipo de hábitat que la especie ocupa).
• Análisis diagnóstico del estado actual del hábitat y descripción de cómo
se llevó a cabo la diagnosis.
• Evaluación de qué factores lo hacen vulnerable.
Evaluación del riesgo de extinción de Lontra longicaudis
67
Antecedentes (tipo de hábitat que ocupa la especie)
L. longicaudis annectens se encuentra asociada, principalmente, con áreas
en las que prevalecen climas Aw (cálido subhúmedo con lluvias en verano),
Am (cálido húmedo con lluvias en verano) y Af (cálido húmedo con lluvias
todo el año), aunque en pequeñas porciones de Puebla, Oaxaca, Guerrero,
Michoacán, Nayarit, Sinaloa, Sonora y Chihuahua puede hallarse en climas
Bsw (semiseco o estepario con lluvias en verano). En Tamaulipas se le ha
encontrado en sitios de clima Bsx’ (semiseco o estepario con lluvias poco
abundantes en todo el año). La nomenclatura de los tipos climáticos es la de
García (1984 y 1988).
Esta nutria ha ocupado cuencas de ríos con aguas claras y en regiones de
relieve medianamente pronunciado, aunque también se conoce un número
importante de registros en ríos y lagunas de agua dulce, en áreas de planicie
costera y en algunas lagunas costeras de Sinaloa, Guerrero, Veracruz y Yucatán. L. longicaudis annectens está muy relacionada con los ríos y, en menor
medida, con otros tipos de cuerpos de agua (lagunas y albuferas). Los ríos
pueden ser de corriente lenta o relativamente rápida, caudalosos o incluso
arroyos secundarios. Aun en ríos cuyo caudal disminuye en la época de sequía
se ha registrado la presencia de esta nutria; por ejemplo, en distintas partes
del estado de Guerrero se le ha encontrado en ríos de montaña, en los cuales
el agua termina por quedar relativamente confinada a pozas más o menos
profundas durante la época seca (Gallo-Reynoso, 1987).
Los tipos de vegetación que prevalecen en el área general de distribución
histórica y actual de la nutria L. l. annectens son la selva perennifolia, algunos
bosques mesófilos de montaña a altitudes hasta de 1700 m, la selva mediana
subperennifolia y la selva baja caducifolia. En menor proporción se le ha registrado en sitios con matorrales espinosos y matorrales espinosos con plantas
carnosas (datos derivados de las localidades conocidas y sus relaciones con
cartografía temática relativa a la vegetación (Rzedowski, 1978; Rzedowzki
2001; Conabio, 2001).
L. longicaudis se relaciona principalmente con ríos de aguas claras y con
una rica dinámica hidrológica (Eisenberg, 1989; Redford y Eisenberg, 1992,
Emmons, 1990). La vegetación ribereña densa y la presencia de bosques de
galería son factores adicionales para la permanencia de esta especie (Bertonatti
y Parera, 1994). Las riberas de los ríos que tienen bancos de tierra, además de
playones, son preferidas por estos animales puesto que este rasgo del ambiente
les brinda buenas oportunidades de encontrar o acondicionar madrigueras y
68
Método de evaluación del riesgo de extinción
resbaladeros en los cuales con frecuencia juegan (Soldateli y Blacher, 1996).
La composición botánica de la vegetación no parece particularmente determinante para la elección del hábitat de la nutria de río neotropical (Sánchez,
obs. pers.).
Análisis diagnóstico del estado actual del hábitat
(incluir aquí si existiese, el riesgo de factores
ambientales estocásticos y drásticos, como sequías
prolongadas o huracanes)
Al considerar la calidad del hábitat como un aspecto fundamental para la
persistencia del taxón, la situación actual se puede analizar por separado
para algunos de sus componentes principales (se comenta en cada inciso la
estimación de la situación actual):
En las áreas de relieve más complejo dentro de su ámbito geográfico, estas
nutrias parecen tener preferencia por tramos de río con pozas profundas que
represan el agua y que la retienen aun en medio de periodos de sequía severos
(Gallo-Reynoso, 1987; 1989 y 1997).
Presencia de presas del tipo adecuado, principalmente langostinos de
los géneros Macrobrachium y Atya, aunque también son importantes otros
crustáceos y algunos peces de nado relativamente lento (Gallo-Reynoso,
1989; Spínola y Vaughan, 1995). La depauperación de las poblaciones de las
especies de las cuales las nutrias se alimentan, acuáticas en su gran mayoría,
está asociada a efectos de la contaminación. Puede decirse que donde hoy aún
existen nutrias, todavía se cumplen, aunque en muchos casos precariamente,
condiciones del hábitat que permiten la existencia de las especies presa.
Presencia de vegetación riparia que ofrezca suficiente cobijo (Gallo-Reynoso, 1989). La pérdida de densidad y el cambio o la remoción de la cubierta
vegetal, en las riberas de los ríos donde habitan las nutrias, suelen tener un
efecto negativo para la permanencia de las poblaciones de estos mamíferos,
pues les reducen la disponibilidad de sitios frescos en los cuales suelen descansar y de rincones protegidos donde construyen sus madrigueras (GalloReynoso, 1987).
Presencia de bancos de tierra en las riberas, en los cuales suelen construir
sus madrigueras y desde los cuales también resbalan hacia el agua durante
sus periodos de juego (Sánchez, 1980). Queda claro que si no existen sitios
apropiados para la construcción de madrigueras de larga vida útil en los
bancos ribereños, las nutrias no pueden permanecer por mucho tiempo en
Evaluación del riesgo de extinción de Lontra longicaudis
69
un área dada. Pero también existe otro factor, que podría parecer un tanto
trivial, pero no lo es: el juego. Las nutrias utilizan los bancos de tierra lodosa
de las riberas principalmente para deslizarse hacia el agua y estas actividades
lúdicas son parte importante de la conducta social de los grupos familiares
de nutrias, ya que promueven la cohesión dentro de los grupos familiares
(Sánchez, 1980). El grado de alteración actual de este rasgo particular del
hábitat no está documentado de modo suficiente, pero puede presumirse en
un estado intermedio, pues pocos ríos han escapado de las transformaciones
causadas por el hombre.
A pesar de que las nutrias continúan presentes en la mayor parte de su
área de distribución histórica, sin duda en varios de los afluentes y en muchos ríos principales se hallan en situaciones complicadas o hasta precarias,
debido a acciones como la captación de aguas y la construcción de presas
hidroeléctricas y para riego, dado que son factores que inciden directamente
en hábitats ocupados por las nutrias. Esas obras modifican de manera radical
las condiciones de los ríos en cuanto al flujo de agua, variaciones en el caudal
y fluctuaciones en las condiciones hidrológicas. Estos cambios con frecuencia
tienen consecuencias severas para las formas de vida estrictamente acuáticas,
lo que en muchos lugares ya representa un factor de deterioro ambiental nocivo para las poblaciones de nutria de río neotropical (Gallo-Reynoso, 1989;
Sánchez et al., 1992).
Evaluación del estado actual del hábitat con
respecto a las necesidades naturales del taxón
Esta nutria no suele aventurarse con frecuencia fuera de ambientes con las
características antes descritas, lo cual hace que la calidad, cantidad, disponibilidad y estabilidad de factores como: tramos de río con pozas profundas
que represen el agua y que la retengan aun en medio de periodos de sequía
severos, presencia de vegetación riparia que ofrezca suficiente cobijo, presencia
de bancos de tierra en las riberas y la presencia de presas, principalmente langostinos de los géneros Macrobrachium y Atya, se consideren determinantes
para la presencia y la permanencia de la especie. En general, puede decirse
que, en México, las nutrias se encuentran en una situación intermedia, pero
cada vez más limitante, respecto a las necesidades naturales de este taxón con
su hábitat. Por ello, se estima conveniente ponderar dos posibles valores:
intermedio o limitante, equivalente a un puntaje de 2 y, hostil o muy limitante, que representa un valor de 3.
70
Método de evaluación del riesgo de extinción
Criterio C. Vulnerabilidad biológica
intrínseca del taxón
•
•
•
Antecedentes (historia de vida de la especie).
Análisis diagnóstico del estado actual de la especie y descripción de cómo
se obtuvo dicha diagnosis.
Evaluación de qué factores lo hacen vulnerable.
Antecedentes (historia de vida de la especie)
Las nutrias de río neotropicales son mamíferos poliestros (Mason y MacDonald, 1986). Como otros mustélidos, las hembras y los machos frotan sus
exudados genitales en rocas o troncos (Larivière, 1999), con lo que pueden
enterarse mutuamente del estado reproductivo que guardan (Gallo-Reynoso,
1989). Las hembras pueden tener implantación retardada del embrión, pero
esto es sólo facultativo (Blacher, 1994; Jacome y Parera, 1995). Existe un dato
acerca de que la gestación dura 56 días (Bertonatti y Parera, 1994). En Guerrero, las crías nacen en la época de sequía, entre febrero y abril (Gallo-Reynoso, 1989), y en Chiapas nacen principalmente entre abril y junio (Álvarez
del Toro, 1977). Las crías nacen con pelaje denso y con los ojos cerrados; los
abren hasta cerca de 44 días después (Jacome y Parera, 1995). Las camadas
son de 1 a 5 cachorros y, en promedio, de 2 a 3 (Asdell, 1964; Gallo-Reynoso,
1989; Parera, 1996), o de 3 a 4 en Chiapas (Álvarez del Toro, 1977). Las crías
de una semana de edad miden 39.5 cm y pesan 320 g (macho); las crías de
tres meses de edad alcanzan los 57 cm con un peso de 640 g (macho) según
Gallo-Reynoso y Guerrero-Martínez (2001). Los cachorros pueden iniciar su
vida independiente a los cuatro meses de edad (Álvarez del Toro, 1977), pero
no se conoce con certeza la edad a la cual alcanzan la madurez sexual. Estas
características, de baja fecundidad relativa y de altricidad de las crías, denotan
una larga relación evolutiva con un ambiente comparativamente estable y con
baja presión relativa de enemigos naturales.
Las nutrias suelen vivir en pequeños grupos familiares, formados principalmente por una o más hembras y crías, aunque pueden incluir también a
varios machos (Mondolfi, 1970; Álvarez del Toro, 1977). En otros casos se ha
encontrado que los machos suelen ser solitarios, excepto cuando el apareamiento está próximo (Bertonatti y Parera, 1994). Construyen y acondicionan
nidos utilizando hierba seca, ya sea en los bancos del río, en troncos huecos
u otros recintos apropiados (Harris, 1968; Sánchez, 1980). Como se mencio-
Evaluación del riesgo de extinción de Lontra longicaudis
71
nó en una sección previa, tienen un amplio repertorio de conductas lúdicas
que incluyen persecuciones terrestres y acuáticas, saltos en el agua, acecho
simulado, exploración, resbalado desde las riberas, entre otros (Sánchez, 1980;
Gallo-Reynoso, 1989).
Al parecer, las nutrias se alimentan más de crustáceos que de peces (sólo
existe información detallada al respecto para muy pocos lugares de México),
mientras que en algunos sitios los peces pueden tener una importancia mayor.
Como ejemplos, en Guerrero se encontró que en los meses de noviembre, diciembre y enero, 93.3% del contenido de excretas correspondió a crustáceos de
río, 5% a cuatro especies de peces y 1.7% a insectos y otros materiales (GalloReynoso, 1987). En Costa Rica, Spínola y Vaughan (1995) y en Brasil, Olimpio
(1992) encontraron una situación similar a la de Guerrero, pero Parera (1992
y 1993) halló predominio de peces en ríos y lagunas de Argentina. En Sonora
se encontró que la composición de las especies presa correspondía en 95% a
peces y el restante 5% presentaba plumas, pelos y restos de ranas e insectos
(Gallo-Reynoso, 1996). Es probable que L. longicaudis sea principalmente un
depredador que tiene preferencia por ciertos tipos de presas pero, en función
de su abundancia y disponibilidad, puede tener cierta flexibilidad hacia otras,
sin que se sepa si esa situación de sustitución de presas puede ser estable a
largo plazo. Un componente adicional al de la palatabilidad de las presas, es
la aparente preferencia de las nutrias por especies acuáticas de movimientos
relativamente lentos (Spínola y Vaughan, 1995). Otros datos complementarios sobre sus preferencias de presas están consignados en Helder y Ker de
Andrade (1997) y Passamani y Camargo (1995). Solamente en un caso se ha
encontrado que esta nutria ingiera material vegetal: se hallaron restos de frutas de Marlierea (Mirtaceae), Manilkara (Sapotaceae) y Pouteria (Rubiaceae)
en excretas, pero esto ocurrió en sólo 3% de excretas examinadas de la selva
atlántica de Brasil (Quadros y Monteiro-Filho, 2000).
La fecundidad tiene valores conocidos de una a cinco crías en cada camada,
pero usualmente sólo producen de dos a tres (Asdell, 1964; Gallo-Reynoso,
1989; Parera, 1996).
La tasa de crecimiento de la nutria neotropical es un dato no disponible
para México, pero existen algunos datos aislados sobre crecimiento mensual
para nutrias de esta especie, y sólo en cautiverio, en Argentina (Parera, 1996).
Debido a las características y origen geográfico de esos datos, se prefiere referir
al lector interesado a esa fuente.
En cuanto a la reproducción, en el estado de Guerreo, en general sucede
en la estación seca, aunque el ciclo reproductivo se considera potencialmente
72
Método de evaluación del riesgo de extinción
poliéstrico continuo. Los testículos de los machos permanecen escrotados
durante todo el año (Gallo-Reynoso, 1989).
Se ha sugerido que al menos en Guerrero, el movimiento de individuos
hacia pozas permanentes en los tramos altos de los ríos, durante las secas,
favorece que aquéllos que viven en una cuenca puedan establecer contacto
(e intercambio genético) con los de cuencas vecinas, principalmente a través
de migración cerca de los parteaguas en la siguiente época de lluvias (GalloReynoso, 1989). Aun cuando no existe evidencia incontrovertible al respecto,
se considera que la existencia de este proceso es altamente probable, no sólo
en Guerrero, sino en muchas otras áreas donde las cabeceras de los ríos se
hallan próximas entre sí.
Análisis diagnóstico del estado actual de la especie
y descripción de cómo se obtuvo dicha diagnosis
En México, históricamente, L. longicaudis annectens habitó en casi toda la
extensión de las áreas tropicales y subtropicales del país, excepto en una porción al norte de la Península de Yucatán (principalmente debido a la ausencia
de corrientes superficiales en el terreno kárstico) y de la península de Baja
California. La amplia verificación de campo que emprendió Gallo-Reynoso
entre 1988 y 1989 permitió constatar que la nutria de río neotropical seguía
presente hasta entonces en porciones de casi todo su ámbito histórico. Para
los casos de las entidades del noroeste de la vertiente del Pacífico se está trabajando intensamente en Sonora, pero para Chihuahua, Sinaloa y Durango
aún será necesario desarrollar un esfuerzo comparable; sin embargo, a juzgar
por los resultados de la búsqueda efectuada por Gallo-Reynoso en el resto
del país, es muy posible que los perros de agua también continúen presentes
en esas regiones de México. No obstante, esto no significa que se encuentren
a salvo de presiones diversas.
Solamente se tiene un dato explícito para México, que estima el ámbito
hogareño de una nutria macho en un río de Guerrero central en 5 a 7 km del
cauce en época de lluvias y en 2 a 4 km en las secas, concentrándose en áreas
de pozas que conservan agua mientras no llueve (Gallo-Reynoso, 1989). Este
mismo autor había señalado que el territorio de esta especie, en la misma
región de Guerrero, puede estar entre 1.2 y 3 km de longitud de cauce de un
río, aunque sin precisar si el dato es para hembras o machos (Gallo-Reynoso, 1987). Una implicación de este dato, entre muchas otras, es que es muy
Evaluación del riesgo de extinción de Lontra longicaudis
73
probable que la densidad a lo largo de los ríos sea relativamente baja (GalloReynoso, 1989; Sánchez et al., 1992).
La diagnosis del estado actual de la especie se basa en dos datos diferentes, el primero, de la comparación de la distribución histórica y la actual. El
segundo, una evidencia aislada que nos puede dar una idea de la densidad de
las poblaciones, ya que ese dato no se tiene para México. Asimismo, se extrajo
información publicada y uno de los autores de este análisis con el MER, el
experto de México en esta especie animal, aportó datos, incluso inéditos, de su
historia natural, para poder evaluar qué tan robusta es ésta, en comparación
con otras especies de grupos cercanos.
Evaluación de qué factores lo hacen vulnerable
Lontra longicaudis annectens tiene camadas al parecer pequeñas para un
mustélido; sólo facultativamente podría tener implantación retardada de
embriones, pero en ambientes tropicales puede ser innecesario activarla.
Aunque la gestación dura cerca de dos meses, las crías dependen al menos
cuatro meses de la madre. En cuanto a hábitos alimentarios, las nutrias de
río neotropicales dependen de crustáceos acuáticos y peces de nado lento,
aunque, por otro lado, hay evidencia de que bajo situaciones de restricción
del alimento preferido, la nutria puede utilizar otros recursos, aunque quizá
no sean los óptimos. El ámbito de actividad individual es reducido, lo cual
parece representar un aspecto importante de vulnerabilidad. Si bien no se
tienen cálculos de densidades para apoyar de modo más preciso el estado
actual de la especie, su distribución actual no parece haber disminuido mucho
de la considerada como histórica. Al considerar todo lo anterior, es posible
que los perros de agua tengan una vulnerabilidad intermedia. Por ello, se
decidió adjudicar un valor de 2 al criterio C.
Criterio D. Impacto de la actividad humana
sobre el taxón
• Factores de riesgo reales y potenciales con la importancia relativa de cada
uno de ellos.
• Análisis pronóstico de la especie.
• Evaluación del impacto.
74
Método de evaluación del riesgo de extinción
Factores de riesgo reales y potenciales con la
importancia relativa de cada uno de ellos
A nivel nacional, la considerable modificación de los hábitats fluviales es el
factor que más influye, si bien indirectamente, en el deterioro de las poblaciones de L. l. annectens. Ese factor actúa de manera sinérgica con actividades
de subsistencia humana en el medio rural aledaño a los ríos y otros cuerpos
de agua.
La contaminación de las fuentes de agua donde la nutria habita es probablemente un factor de riesgo importante. Si bien el impacto es indirecto
porque hasta ahora no es demostrable que la contaminación de los cuerpos de
agua afecten de manera directa a la nutria, la tendencia anterior ha implicado
afectación a aquellos sistemas en los que habita Lontra longicaudis annectens
y probablemente en muchos casos la situación es representativa de un sistema inestable. Ya se dijo que este tipo de presión tiene un efecto directo en la
disponibilidad de sus presas. La UICN identifica como fuentes generales de
riesgo para este taxón la contaminación tierra-agua, aunque reconoce que
muchas otras causas permanecen no especificadas (Hilton-Taylor, 2000).
La presencia de industrias que vierten sus desechos a los cauces (en algunos
casos desde las cabeceras de los ríos), ha alterado de forma significativa la
calidad de las aguas. Entre las industrias de mayor impacto sobre los ríos en
que habitan nutrias, pueden citarse las de beneficio de minerales, fabricación
de papeles y cartones, refinación de azúcar y alcohol y petroquímica. En
las partes medias y bajas de los cauces, se conducen ingentes cantidades de
aguas negras urbanas y suburbanas, excedentes de fertilizantes y plaguicidas
que empeoran la situación. En pocos sitios de su distribución se les puede
considerar libres de este tipo de presiones. Se sabe que este taxón tiende a
ser más abundante en sitios con redes hidrológicas extensas que tengan baja
contaminación química, inorgánica y orgánica, y baja densidad de población
humana (Blacher, 1987; Bardier, 1992). Puede decirse que, en las últimas décadas, la cantidad de fuentes de contaminación industrial y urbana, relacionadas
con la mayoría de los sistemas fluviales importantes del país es significativa
(García y Falcón, 1984).
Otra amenaza indirecta es el grado de interferencia de actividades humanas rutinarias en los tramos de río donde viven las nutrias con las actividades
alimentarias de éstas. En diversas regiones de México aún persisten prácticas
artesanales de pesca (usualmente para consumo propio), basadas en técnicas
nocivas para el entorno de las nutrias. Entre las que se han destacado y se han
Evaluación del riesgo de extinción de Lontra longicaudis
75
tratado de restringir con algún grado de éxito, al menos a nivel local, pueden
citarse la pesca con porciones de dinamita (que se practicaba para causar
un choque a los peces) y la pesca por vertimiento de cal viva (CaCO3) en
las pozas, a fin de provocar asfixia a peces y langostinos. Con efectos menos
drásticos y de más corta duración, se ha estimado la pesca con venenos vegetales relacionados con la rotenona. Esa técnica busca intoxicar a los peces en
pozas y represas temporales para facilitar su captura (Gallo-Reynoso, 1989).
El problema con estos métodos no selectivos, es que afectan a todas las formas
de vida acuáticas y, además, provocan que se desperdicie parte de la pesca
(incluso de las especies más codiciadas), ya que los animales con frecuencia
quedan muertos en el fondo de las pozas profundas e inalcanzables para los
pescadores, quienes recogen su producto mediante buceo a pulmón. La extracción de peces y crustáceos por el hombre constituye una competencia directa
por recursos que en los plazos medio y largo casi siempre resulta insostenible
para las nutrias. El estado actual de este factor de deterioro del hábitat para
las nutrias significa un factor de presión importante.
A los anteriores factores de riesgo, vigentes y con tendencias aparentes de
incremento, hay que agregar la caza furtiva oportunista que ejercen habitantes rurales. En algunos casos es justificada débilmente aduciendo la presunta
afectación de la pesca de subsistencia local y supuestos motivos de seguridad
personal de los pescadores, pero la mayoría de las veces obedece al afán de
muchas personas por hacerse de una pieza de caza mediana, sea con arma
de fuego o hasta con resorteras rústicas, como lo ha documentado GalloReynoso (1989); esto puede ilustrarse con el dato de que la mayor parte de
especímenes examinados en los últimos 15 años han sido piezas cobradas por
habitantes rurales (véase una lista comentada de localidades y ejemplares en
Gallo-Reynoso, 1997).
En apariencia, la nutria de río neotropical ya no significa mucho hoy día
para el comercio de escala media a grande como animal de interés peletero.
Esto puede deberse, entre otros factores, a la preocupación nacional e internacional por su estado de conservación, lo que ha motivado la creación
y operación de restricciones nacionales e internacionales para su captura y
comercialización. En su papel de depredador, los efectos generales que tiene
la nutria de río sobre la pesca de subsistencia rural, aunque variables regionalmente, tienden a ser poco significativos; no obstante, dan pretexto suficiente
a pescadores y otros habitantes locales para cazarla de manera furtiva. Al parecer, esto se hace simplemente para generar unos cuantos pesos adicionales
al vender la piel; o bien para evitar su presencia como “competidor” de las
76
Método de evaluación del riesgo de extinción
actividades pesqueras en pequeño o, al decir local, con la intención de reducir
la probabilidad de mordeduras durante el buceo en las pozas, sitio donde la
colisión de intereses con las nutrias es directa. No existen datos generalizables al país en su conjunto, pero para una localidad en Guerrero, el índice de
personas que refieren o muestran señales de mordeduras ocurridas durante
esa actividad es de 10.5% (de una muestra de 67 individuos entrevistados por
Gallo-Reynoso, 1989).
A pesar de que el saqueo de madrigueras (Coates-Estrada y Estrada, 1986)
sigue ocurriendo de manera esporádica, hoy el comercio local no parecería
ser el factor principal de riesgo, a juzgar por el nivel relativamente bajo de
presencia de pieles de nutria, en comparación con las de felinos, en mercados como los de Chiapas (Aranda, 1991). No se conocen datos que indiquen
actividad ilegal continua, peletera o de otro tipo a escala comercial, pero de
presentarse, sin duda debe considerarse como un factor de riesgo.
Análisis pronóstico de la especie
Como pronóstico de la especie, Gallo-Reynoso (1986 y 1991) resumió de
modo general el estado de esta nutria en México, y manifestó preocupación
acerca de la conservación del taxón en los plazos mediano y largo.
Evaluación del impacto
En síntesis, las tendencias de distintas actividades humanas que inciden
directamente sobre el número de individuos de la nutria de río neotropical,
más aquellos factores negativos provocados de modo indirecto por el hombre, pueden considerarse de alto grado de impacto y al parecer continúan
en incremento, o al menos vigentes. Esto equivale a un valor de 4 puntos en
el criterio D del MER.
Valor asignado total del MER (la suma de los valores
de los criterios A + B + C + D)
A = 1, B puede ser 2 o 3, C = 3 y D = 4. Un primer total = 9. El segundo total
= 10. De acuerdo con el sistema de puntuación del MER, la nutria está en un
umbral donde puede o no considerarse como amenazada. Con un enfoque
precautorio se decidió optar por el valor de 3 en el criterio B, lo cual implica
Evaluación del riesgo de extinción de Lontra longicaudis
77
no modificar la categoría actual de riesgo de extinción de la nutria de río
neotropical, que es la de especie amenazada.
5. Relevancia de la especie
Al considerar su historia de vida y hábitos, ecológicamente L. longicaudis
annectens es un taxón que podría tener un papel clave, quizá mayor al que
hoy día se le reconoce, en los ecosistemas fluviales del trópico mexicano.
Miller et al. (1999) definen la importancia de especies focales para el diseño
de reservas y redes de reservas naturales y citan como uno de sus ejemplos
a L. l. annectens.
En México, el estado de Nayarit es importante como sitio de referencia
para el estudio taxonómico de la nutria neotropical, dado que la subespecie
L. longicaudis annectens (Major, 1897) fue descrita originalmente como Lutra
annectens, Major 1897. C. J. F. Major obtuvo el ejemplar tipo, con el cual describió este taxón, en el “río de Tepic”, con referencia probable al río Santiago,
en el tramo al cual confluye el río Mololoa, si no es que en el propio Mololoa,
hoy altamente contaminado de acuerdo con Sánchez et al. (1992).
La nutria de río neotropical tiene una indudable importancia histórica en
México, relacionada con el largo lapso durante el cual los pueblos nativos la
han conocido y han tenido relación con ella. Incluso la toponimia nacional
debe al menos dos de sus nombres a este mustélido (Escuinapa: ciudad que
tomó su actual nombre del náhuatl [(Atl = agua + itzcuintli = perro + apan
= río); es decir, “río de los perros de agua”], de acuerdo con Sánchez, 1985).
La ciudad y puerto de Tampico, en cuyo escudo aparecen dos perros de agua,
también debe su nombre a los perros de agua al venir del vocablo huasteco
[(Tam = lugar de río + pico = perro), “lugar de río de los perros”], de acuerdo
con Tibón (1983).
Como especie [L. longicaudis (Olfers, 1818)], la nutria de río neotropical
quedó listada en el apéndice I de las regulaciones de comercio internacional
de la CITES, desde el 1 de julio de 1975, y así permanece en la lista oficial (19
de julio de 2000, incluyendo las correcciones del 16 de agosto de 2000). En
esa lista se indica que este taxón antes estuvo incluido en el género Lutra y
que sus sinónimos a nivel de especie son: L. annectens, L. enudris, L. incarum
y L. platensis (CITES, 2002). Por otra parte, todos los taxones de la subfamilia
Lutrinae (es decir, la parte que representan de la familia Mustelidae) quedan
protegidos por la CITES en su apéndice II.
78
Método de evaluación del riesgo de extinción
6. Propuesta de medidas de seguimiento
(recomendaciones para la conservación
de la especie)
En términos generales y respecto a la totalidad de su área de distribución en
América, L. longicaudis annectens se considera como un taxón en situación
intermedia respecto a su estado de conservación, pues mientras en algunos
sitios y áreas particulares puede hallarse seriamente amenazada, en otros se
considera que sus perspectivas de permanencia son positivas y altas (Melquist,
1984; MacDonald y Mason, 1992; Bertonatti y Parera, 1994). En varios sitios
de América Central recién se le ha considerado un taxón de semejanza común
(“frecuentemente observado en los hábitats apropiados”: Timm, 1994, La
Selva, Costa Rica). Desde hace algunos años, la UICN la consideró vulnerable (V), con referencia a la subespecie L. longicaudis longicaudis, de acuerdo
con Wilson y Reeder (1993). Sin embargo, en la más reciente actualización
de su estado de conservación como especie, hecha por la UICN en 2000, L.
longicaudis permanece en la categoría DD (datos deficientes). Esto significa
que existe la necesidad urgente de reunir información sobre el estado de la
especie en toda su área de distribución (Hilton-Taylor, 2000). A su vez, desde el 2 de junio de 1970, la especie se incluyó como endangered in the entire
range (U. S. [ESA] Fish & Wildlife Service, 2002). En un ejercicio general de
evaluación de riesgo de extinción de mamíferos mexicanos mediante el uso
de criterios integrados geográficos, biológicos y de interacción con el hombre,
que efectuaron Ceballos y Navarro (1991), se diagnosticó a L. l. annectens
como una especie amenazada.
En tanto se concluyen trabajos en actual proceso, las investigaciones más
significativas, completas y de síntesis sobre la nutria neotropical en México
continúan siendo las desarrolladas por Gallo-Reynoso (1987, 1989). Este autor
ha resumido un punto de vista que debe considerarse para la conservación de
Lontra longicaudis annectens en varios sitios de México: “Los ríos y arroyos
perennes de las sierras tropicales en los cuales aún se conserva la vegetación
riparia original, como bosque mesófilo de montaña, bosque tropical perennifolio, bosque tropical subcaducifolio y selva baja caducifolia, con las estaciones
de lluvia y de secas bien definidas, son los hábitats más estables para las nutrias
neotropicales, debido a la gran diversidad de especies presa, disponibilidad de
lugares para madriguera, calidad del agua, frondosa cubierta vegetal y mínima
interferencia humana” (Gallo-Reynoso, 1989).
Evaluación del riesgo de extinción de Lontra longicaudis
79
De manera general, la nutria de río neotropical recibe protección de leyes
como la LGEEPA (Semarnap, 1999) y de las modificaciones recientes a ésta,
pero la supervisón del cumplimiento de la ley no solamente requiere reforzamiento, sino también estímulo.
Actualmente no se tiene conocimiento de algún programa dirigido en particular hacia la conservación de las nutrias en México. Gallo-Reynoso (1990)
ya ha aportado información para el Action Plan for Latin American Otters,
compilado por C. Chehébar, dentro de un plan general para la conservación
de las nutrias del mundo coordinado por P. Foster-Turley, S. McDonald y C.
Mason (Chehébar, 1990). En general, las recomendaciones de ese plan de
acción aun no se han instrumentado en la práctica para México. Algunos
estudios recientes y otros en preparación, ya se orientan hacia la acumulación
de datos aplicables para la conservación de la nutria de río neotropical: por
ejemplo, Carrillo-Rubio (en preparación) para Chihuahua; Gallo-Reynoso
(1996 y 1999) para el río Yaqui en Sonora; González (1986) y Ruiz-Betancourt
(1992) para la sierra de Santa Martha y Catemaco, respectivamente, en Veracruz; Macías-Sánchez (1998) para el centro de Veracruz; Orozco-Meyer y
Morales-Vela (1998) para el sur de Quintana Roo; Brito-Cruz et al. (1998) para
Temascaltepec, Estado de México; Cruz-Alfaro (en preparación) para Zimatán,
Oaxaca, y para la selva lacandona (en preparación; véase Soler, 2002).
Existen evidencias de que, cuando se logran reducir suficientemente los
efectos nocivos de la degradación del hábitat acuático y se aminora la caza
furtiva, las poblaciones de L. longicaudis se recuperan con rapidez (Parera,
1993; Bertonatti y Parera, 1994).
Como resultado de una comparación inicial de la distribución de los principales centros de disturbio o contaminación relevantes para la nutria de río
neotropical, basado originalmente en información geográfica-económica de
García y Falcón (1984), los sitios en los que L. longicaudis annectens aún puede
considerarse un taxón muy poco afectado por los cambios relacionados con
la actividad humana pueden incluir el sur de Tamaulipas, el extremo sureste
del país, una parte del istmo de Tehuantepec y una fracción de Sinaloa. En el
resto del área histórica de distribución de la nutria de río neotropical, como
se indicó antes, existen numerosos factores de contaminación y alteración que
significan presiones considerables para las poblaciones naturales. La tendencia
entre 1985 y 2000 ha sido de incremento en el establecimiento de industrias
cuyas actividades involucran interacciones con las aguas de los ríos (INEGI,
censos de actividad industrial para 1990 y 2000).
80
Método de evaluación del riesgo de extinción
Se han dado recomendaciones de protección ambiental relacionadas con
la construcción y la operación de obras hidráulicas mayores, principalmente
presas, que al introducir barreras artificiales en principio interrumpen y, luego,
modifican el flujo y las características químicas y bióticas de los ríos. Lo que
se recomienda es la adecuación de esos proyectos para permitir la migración
de las presas (alimento) de las nutrias, y de las propias nutrias, río arriba y
río abajo (Sánchez et al., 1992).
En cuanto a las áreas naturales protegidas (ANP), de las estimaciones
hechas por Gallo-Reynoso (1997, 2002b), el propio autor señala la presencia
de L. longicaudis annectens en 24 ANP de México. Además de que son muy
pocas en comparación con las extensiones que se requeriría proteger, algunas
de ellas solamente proveen protección limitada a las nutrias de río neotropicales. En principio, estas ANP son: 1) RB La Michilía, Durango; 2) RB Sierra
de Manantlán, Jalisco y Colima; 3) RB Chamela-Cuixmala, Jalisco; 4) RB El
Cielo, Tamaulipas; 5) RB Sierra Gorda, Querétaro; 6) RB Tehuacán-Cuicatlán,
Puebla y Oaxaca; 7) RB Los Tuxtlas, Veracruz; 8) ZRF Ría Celestún, Campeche
y Yucatán; 9) APFyF Laguna de Términos, Campeche; 10) RB Pantanos de
Centla, Tabasco; 11) RB Calakmul, Campeche; 12) RB Lacantún, Chiapas; 13)
RB Montes Azules, Chiapas; 14) APFyF Chan-Kin, Chiapas; 15) RB El Triunfo,
Chiapas; 16) RB La Encrucijada, Chiapas; 17) RB La Sepultura, Chiapas; 18)
ZPF Selva del Ocote, Chiapas; 19) APFyF Cascadas de Agua Azul, Chiapas;
20) PN Barranca del Cobre y río Urique, Chihuahua; 21) PN Basaseáchic,
Chihuahua; 22) RB Lagunas de Chacahua, Oaxaca; 23) APFyF Sierra de Los
Ajos y río Bavispe, Sonora, y 24) RB Sierra de Álamos y río Cuchujaqui, Sonora.
Es evidente que queda mucho por hacer para proteger áreas importantes para
este taxón en el sur de Tamaulipas, en buena parte de Oaxaca (en especial en
el istmo de Tehuantepec), en Sonora y en Sinaloa.
Buena parte de las regiones terrestres prioritarias (RTP) definidas por la
Conabio se hallan relacionadas con el área histórica de distribución de Lontra
longicaudis annectens; ésta puede ser una posible vía para definir y promover
nuevas alternativas de conservación in situ de este taxón. Entre las RTP que
parecen guardar mayor relación, al menos espacialmente, con registros recientes de la nutria de río neotropical están, en sentido inverso a las manecillas
del reloj, a partir de Sonora y hacia el sur: Alta Tarahumara-Barrancas, San
Javier-Tepoca, San José, río Humaya, río Presidio, Pueblo Nuevo, Guacamayita,
Chamela-Cabo Corrientes, Manantlán-Volcán de Colima, Sierra de Coalcomán, Infiernillo, Sierra del Sur de Guerrero, Sierras de Taxco-Huautla, Sierra
Sur y costa de Oaxaca, Selva Zoque-La Sepultura, El Triunfo-La Encrucijada-
Evaluación del riesgo de extinción de Lontra longicaudis
81
Palo Blanco, La Chacona-Cañón del Sumidero, Selva Lacandona, Pantanos de
Centla, Silvituc-Calakmul, río Hondo, sierra de Los Tuxtlas-Laguna del Ostión,
Bosques mesófilos de la Sierra Madre Oriental, Valle de Jaumave, Sierra de San
Carlos. Cabe señalar que esta lista no es exhaustiva, solamente pretende indicar
algunas de las áreas en apariencia relevantes.
De manera similar, varias de las regiones hidrológicas prioritarias de México (RHP) se hallan ubicadas en el ámbito histórico de distribución de la nutria
de río neotropical. Entre las RHP que aparecen más relacionadas con registros
recientes de la nutria de río neotropical están: río Yaqui-Basaseáchic, cuenca
alta del río Conchos y río Florido, Chihuahua, cuenca alta del río Fuerte, río
Baluarte-Marismas Nacionales, San Blas-La Tovara, Cajón de Peñas-Chamela, río Purificación-Armería, ríos Coalcomán y Nexpa, cuenca baja del río
Balsas, río Papagayo-Acapulco, río Verde-Lagunas de Chacahua, Soconusco,
Malpaso-Pichucalco, La Sepultura-Suchiapa, río Tulijá-Altos de Chiapas, río
Lacantún y tributarios, cabecera del río Candelaria, boca del río Champotón,
humedales y lagunas de la bahía de Chetumal, río Hondo, Papaloapan, San
Vicente y San Juan, Los Tuxtlas, río Tamesí y río San Fernando.
Para propiciar la conservación de las nutrias, se recomienda ampliamente
promover la instauración formal de aquellas regiones terrestres prioritarias
y regiones hidrológicas prioritarias que resulten de mayor importancia para
las nutrias, como áreas protegidas en la práctica (principalmente áreas con
mejor manejo e integración de las actividades humanas a programas de conservación del entorno).
Por otra parte, se sugiere promover la instalación de programas de seguimiento, en puntos clave de su distribución geográfica. Deseablemente estos
programas deberían tener un enfoque de evaluación periódica, quizá al nivel
de subcuencas hidrológicas, de aspectos como: a) la presencia de individuos
de este taxón, b) sus densidades locales y estimaciones de tamaños de población, c) composición general por sexos y edades, d) condiciones hidrológicas
abióticas y bióticas de los cuerpos de agua, e) uso general del hábitat, f) presencia, disponibilidad y consumo de presas de las nutrias y, g) datos sobre la
reproducción, entre otros.
Las prioridades de conservación de este taxón en México podrían incluir:
a) evaluaciones de campo sobre las poblaciones actuales; b) identificación de
hábitat clave en diversas áreas del país; c) protección inmediata de las áreas
donde se sabe de existencia de poblaciones significativas; d) mejor vigilancia
y cumplimiento de las leyes sobre vertimiento de desechos tóxicos hacia
sistemas fluviales (entre otros temas) y, e) promoción de programas locales
82
Método de evaluación del riesgo de extinción
de información y educación (modificadas y adaptadas de una propuesta de
Mason y MacDonald, 1990).
7. Bibliografía (incluye las referencias completas
de todas las citas, así como de información
general relevante para el tema)
Álvarez del Toro, M. 1977. Los mamíferos de Chiapas. Universidad Autónoma de
Chiapas. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. 147 pp.
Aranda, M. 1991. «Wild mammal skin trade in Chiapas, Mexico», pp. 174-177, en:
J. G. Robinson y K. Redford (eds.). Neotropical wildlife use and conservation. The
University of Chicago Press, Chicago, Illinois. 520 pp.
Asdell, S. A. 1964. Patterns of Mammalian Reproduction, 2a. ed. Comstock Publishing
Associates, Cornell University Press, Ithaca, Nueva York. 670 pp. [p. 470].
Bardier, G. 1992. “Uso de recursos y características del hábitat del “lobito de río”
Lutra longicaudis (Olfers, 1818) (Mammalia: Carnivora) en el arroyo Sauce, SE
de Uruguay”. Boletín de la Sociedad Zoológica del Uruguay, 7:59-60.
Bertonatti, C. y A. Parera. 1994. “Lobito de río”. Revista Vida Silvestre. Nuestro Libro
Rojo. Fundación Vida Silvestre Argentina, ficha 32. 2 pp.
Blacher, C. 1987. “Ocorrência e preservaçao de Lutra longicaudis (Mammalia: Mustelidae) no litoral de Santa Catarina”. Boletim da Fudaçao Brasileira para Conservaçao
da Natureza 22:105-117.
Blacher, C. 1994. “Strategic reproduction of Lutra longicaudis”. International Union
for the Conservation of Nature, Otter Specialist Group Bulletin, 9:6.
Brito-Cruz, M. A., Bolaños-García, R. y N. A. Bernal-Elizalde. 1998. “Distribución y
abundancia de nutria (Lutra longicaudis) (Carnivora: Mustelidae) en el municipio
de Temascaltepec, Estado de México”. IV Congreso Nacional de Mastozoología.
Xalapa, Veracruz. Noviembre 23-27.
Carrillo-Rubio, E. (inédito). “Distribución y uso del hábitat de la nutria de río (Lontra
longicaudis annectens) en Chihuahua”. Tesis de Maestría en proceso.
Ceballos, G. y D. Navarro. 1991. “Diversity and conservation of Mexican mammals”,
pp. 167-198, en: M. A. Mares y D. J. Schmidly (eds.). Topics in Latin American
Mammalogy: History, Biodiversity, and education. University of Oklahoma Press.
Norman, Oklahoma. 468 pp.
Clavijero, F. J. 1780 (1981). Historia Antigua de México. 2a. edición facsimilar de la
edición de 1853. Editorial del Valle de México, México, D.F. 439 pp.
Evaluación del riesgo de extinción de Lontra longicaudis
83
Coates-Estrada, R. y A. Estrada. 1986. Manual de identificación de campo de los mamíferos de la Estación de Biología “Los Tuxtlas”. Instituto de Biología, Universidad
Nacional Autónoma de México, México, D.F. 151 pp.
Comunidad Europea. 2000. Regulación Ambiental 338/97 de la Comunidad Europea
http://europa.eu.int/comm/environment/cites/home.eu.htm
Conabio. 2002. Carta general digitalizada de uso del suelo y vegetación modificada
por Conabio. http://conabioweb.conabio.gob.mx/metadatosimagenes/id313.gif.
Cruz-Alfaro, J. 2000. Abundancia relativa de la nutria neotropical (Lontra longicaudis
annectens) del Río Zimatán, Costa de Oaxaca. Instituto Tecnológico Agropecuario
de Oaxaca # 23. 86 pp.
Challenger, A. 1998. Utilización y conservación de los ecosistemas terrestres de México.
Pasado, presente y futuro. Conabio, Instituto de Biología, UNAM y Sierra Madre,
A. C. México, D.F. 847 pp.
Chehébar, C. 1990. “Action plan for Latin American otters”, pp. 64-73, en: P. FosterTurley, S. Macdonald y C. Mason (eds.). Proceedings, IUCN/SSC Otter Specialist
Group, Gland, Suiza. 126 pp.
Eisenberg, J. F. 1989. Mammals of the Neotropics. The Northern Neotropics: Panama,
Colombia, Venezuela, Guyana, Suriname, French Guiana. The University of Chicago
Press, Chicago, Illinois. I:1-449.
Emmons, L. 1990. Neotropical rainforest mammals: a field guide. The University of
Chicago Press, Chicago, Illinois. 281 pp.
Gallo-Reynoso, J. P. 1986. “Otters in México”. Journal of the Otter Trust. 1:19-24.
Gallo-Reynoso, J. P. 1987. “Reconocimiento del hábitat y alimentación del perro
de agua (Lutra longicaudis annectens Major, 1897), en la cuenca del río Nexpa,
Guerrero, México”. Memorias del Simposio Internacional sobre Mastozoología
Latinoamericana, AMMAC, Cancún, Quintana Roo. Junio, 1987. s/p.
Gallo-Reynoso, J. P. 1989. Distribución y estado actual de la nutria o perro de agua
(Lutra longicaudis annectens Major, 1897) en la Sierra Madre del Sur, México.
Tesis, Maestría en Ciencias, Biología. Facultad de Ciencias, Universidad Nacional
Autónoma de México, México, D.F. 236 pp.
Gallo-Reynoso, J. P. 1990. “Section on otters from Mexico” (pp 70-71), capítulo: 12.
“Action Plan for Latin American Otters”. Autor general C. Chehébar (p. 64), en:
Otters, An Action Plan for their Conservation. Foster-Turley, P., S. Macdonald y
C. Mason (eds.). International Union for Conservation of Nature and Natural
Resources, Gland, Suiza. 126 pp.
Gallo-Reynoso, J. P. 1991. «The status and distribution of river otters (Lutra longicaudis
annectens Major, 1897), in México. Habitat». Proceedings V International Otter
Colloquium. Hankensbüttel 1989. C. Reuther y R. Röchert (eds). 6:57-62.
84
Método de evaluación del riesgo de extinción
Gallo-Reynoso, J. P. 1996. “Distribution of the neotropical river otter (Lutra longicaudis
annectens Major, 1897) in the Rio Yaqui, Sonora, Mexico”. International Union for
The Conservation of Nature, Otter Specialists Group Bulletin, 13(1):27-31.
Gallo-Reynoso, J. P. 1997. “Situación y distribución de las nutrias en México, con
énfasis en Lontra longicaudis annectens Major, 1897 [sic]”. Revista Mexicana de
Mastozoología 2:10-32.
Gallo-Reynoso, J. P. 1999. “Otters of the Yaqui River”. Pronatura, verano, 6:36-39.
Gallo-Reynoso, J. P. 2002a. “Hoja de identificación de la nutria de río neotropical
(Lontra longicaudis)”. Grupo de Conservación de las nutrias en México. Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, A. C., Unidad Guaymas.
http://200.52.182.69/lontra/
Gallo-Reynoso, J. P. 2002b. Nutrias de México. Grupo de Conservación de las nutrias
en México. Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, A. C., Unidad
Guaymas. http://200.52.182.69/lontra/
Gallo-Reynoso, J. P. y M. Guerrero-Martínez. 2001. «Size and weight of neotropical
river otter, Lontra longicaudis annectens in México». VIII International Otter
Colloquium. Valdivia, Chile, enero 19-27, 2000.
García, E. 1988. Modificaciones al sistema de clasificación climática de Köppen [para
adaptarlo a las condiciones de la República Mexicana]. Publicado por E. García
de Miranda, México, D.F.
García, E. y Z. Falcón. 1984. Nuevo Atlas Porrúa de la República Mexicana. Editorial
Porrúa, México, D.F. 219 pp.
Genoways, H. H. y J. K. Jones, Jr. 1975. “Annotated checklist of mammals of the
Yucatan Peninsula, Mexico. IV. Carnivora, Sirenia, Perissodactyla, Artiodactyla”.
Occasional Papers, The Museum, Texas Tech University 26:1-22.
González, A. 1986. “Las nutrias de la Sierra de Santa Martha, Veracruz”. IV Simposium de Fauna Silvestre. Universidad Nacional Autónoma de México. Facultad de
Medicina Veterinaria y Zootecnia. pp. 219-226.
Hall, E. R. 1981. The Mammals of North America. 2a. ed., Wiley-Interscience, John
Wiley & Sons, Inc., Nueva York, vol. 2:vi + 601-1181 + 90 pp. índice.
Harris, C. J. 1968. “Otters. A study of the Recent Lutrinae”. World Naturalist series.
Weinfield and Nicolson, Londres. 397 pp.
Helder J. y H. Ker de Andrade. 1997. “Food and feeding habits of the neotropical river
otter Lontra longicaudis”. Mammalia 61:193-203.
Hershkovitz, P. 1951. “Mammals from British Honduras, Mexico, Jamaica and Haiti”.
Fieldiana: Zoology 31:547-569.
Hilton-Taylor, C. (comp.). 2000. IUCN Red List of Threatened Species. UICN. Gland,
Suiza y Cambridge, Reino Unido, xviii + 61 pp.
Evaluación del riesgo de extinción de Lontra longicaudis
85
Honacki, J. H., K. E. Kinman y J. W. Koeppl (eds.). 1982. Mammal Species of the
World: A taxonomic and geographic reference. Allen Press, Inc. y The Association
of Systematics Collections. Lawrence, KS. 694 pp.
INEGI. 2002. Censos económicos 1999 y 2000, http://www.inegi.gob.mx
Jacome, L. y A. Parera. 1995. “Neotropical river otter Lutra longicaudis, breeding under
captive conditions in Buenos Aires Zoo, Argentina”. International Union for the
Conservation of Nature, Otter Specialist Group Bulletin, 12:34-36.
Larivière, S. 1999. “Lontra longicaudis”. Mammalian Species 609:1-5.
Leopold, A. S. 1959 (1987). Fauna Silvestre de México. Cuarta reimpresión de la segunda edición en español. Instituto Mexicano de Recursos Naturales RenovablesEditorial Pax-México, Librería Carlos Césarman, México, D.F. 608 pp + app.
López-Wilchis, R. y J. López-Jardines. 1998. Los mamíferos de México depositados en
colecciones de Estados Unidos y Canadá. vol. 1. Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa, México, D.F. 323 pp.
Macazaga, C. 1985. Diccionario de zoología náhuatl. Editorial Innovación, México,
D.F. 158 pp.
MacDonald, S. y C. Mason. 1992. “A note on Lutra longicaudis in Costa Rica”. International Union for the Conservation of Nature, Otter Specialist Group Bulletin
7:37-38.
Macias-Sánchez, S. 1998. Análisis de los hábitos alimentarios de la nutria neotropical
Lontra longicaudis (Olfers, 1818) en un sector del río Los Pescados, municipio de
Jalcomulco, Veracruz. Tesis de Licenciatura. Facultad de Biología, Universidad
Veracruzana, Facultad de Biología. 50 pp.
Major, C.J.F. 1897. “Der centralamerikanische Fischotter und seine nächsten Verwandten”. Zoologischer Anzeiger 20:136-142.
Mason, C. y Macdonald, S. 1986. Otters: ecology and conservation. Cambridge University Press, Cambridge, Massachussetts.
Mason, C. y Macdonald, S. 1990. “Conclusions and priorities for otter conservation”,
pp. 80-88, en: P. Foster-Turley, S. Macdonald y C. Mason (eds.). Proceedings,
IUCN/SSC Otter Specialist Group, Gland, Suiza. 126 pp.
Melquist, W. E. 1984. “Status of otters (Lutrinae) and spotted cats (Felidae) in Latin
America”. Report to UICN. College of Forestry, Wildlife and Range Sciences,
University of Idaho, Idaho. 267 pp.
Miller, B., R. Reading, J. Strittholt, C. Carroll, R. Noss, M. Soulé, O. Sánchez, J. Terborgh, D. Brightsmith, T. Cheeseman y D. Foreman. 1999. “Using Focal Species in
the Design of Nature Reserve Networks”. Wild Earth, invierno 1998/1999:81-92.
Mondolfi, E. 1970. “Las nutrias o perros de agua”. Defensa Naturaleza 1:24-26.
86
Método de evaluación del riesgo de extinción
Olfers, I. F. von. 1818. “Bemerkungen zu Illiger’s Überblick der Säugethiere nach
ihrer Vertheilung über die Welttheile, rück sichtlicht der Südamericanischen
Arten (Species)”, en: Weimar, W. L. Eschwege, Neue Bibliothek der wichtigsten
Reisebeschreibungen zur Erweiterung der Erd- und Völkerkunde. Journal von
Brasilien 15(2):192-237.
Olimpio, J. 1992. “Consideraçoes preliminares sobre hábitos alimentares de Lutra
longicaudis (Olfers, 1818) (Carnivora:Mustelidae), na lagoa de Peri. Ilha de Santa
Catarina”, pp. 36-42, en: Anales, III Reunión de Especialistas en Mamíferos Acuáticos
de América del Sur, SC Brasil.
Orozco-Meyer, A. y B. Morales-Vela. 1998. “Distribution and abundance of the river
otter (Lutra longicaudis annectens Major, 1897), in the Rio Hondo, Quintana Roo,
México”. XXIII Reunión Internacional para el Estudio de los Mamíferos Marinos.
20-24 de abril. Xcaret, Quintana Roo, México.
Parera, A. 1992. “Dieta de Lutra longicaudis en la Laguna Iberá, Provincia de Corrientes, Argentina”. Libro de Resúmenes, V Reunión de Especialistas en Mamíferos
Acuáticos de América del Sur. Buenos Aires, Argentina.
Parera, A. 1993. “The neotropical river otter Lutra longicaudis in Iberá lagoon, Argentina”. International Union for the Conservation of Nature, Otter Specialist Group
Bulletin 8:13-16.
Parera, A. 1996. “Las nutrias verdaderas de la Argentina”. Boletín Técnico de la Fundación Vida Silvestre Argentina, Buenos Aires. 38 pp.
Passamani, M. y S. L. Camargo. 1997. “Diet of the river otter Lutra longicaudis in
Furnas Reservoir, south-eastern Brazil”. International Union for the Conservation
of Nature, Otter Specialist Group Bulletin 12:32-33.
Polechla, P., J. P. Gallo-Reynoso y F. Tovar. 1987. “Distribution, occupied habitat and
status of the neotropical river otter (Lontra longicaudis annectens) in the southern
portions of the Sierra Madre del Sur, Mexico”. Reporte técnico para el Theodore Roosevelt Memorial Fund, American Museum of Natural History, Nueva York. 32 pp.
Quadros, J. y E. L. A: Monteiro-Filho. 2000. “Fruit occurrence in the diet of the
Neotropical Otter, Lontra longicaudis in Southern Brazilian Atlantic Forest and
its implications for seed dispersion”. Mastozoología Neotropical/Journal of Tropical
Mammalogy 7(1):33-36.
Ramírez -Pulido, J., A. Castro-Campillo, J. Arroyo-Cabrales y F. A. Cervantes. 1996.
“Lista taxonómica de los mamíferos terrestres de México”. Ocasional Papers, The
Museum, Texas Tech University 158:1-62.
Redford, K. H. y J. F. Eisenberg. 1992. Mammals of the Neotropics. The Southern Cone:
Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay. The University of Chicago Press, Chicago,
Illinois. 2:1-430.
Evaluación del riesgo de extinción de Lontra longicaudis
87
Robelo, C. A. 1912. Diccionario de aztequismos. 3a. edición facsimilar. Ediciones
Fuente Cultural, México, D.F. 548 pp.
Roth, E. y L. Cockrum. 1976. “Further records of the southern river otter, Lontra
annectens, from Sonora, Mexico”. Annals, Arizona Academy of Sciences 11:179.
Ruiz-Betancourt, D. 1992. Estimación del índice poblacional de la nutria tropical o
perro de agua (Lutra longicaudis annectens Major, 1897) en el lago de Catemaco,
Veracruz, México, octubre 1990-junio 1991. Universidad Veracruzana, Facultad
de Biología.
Rzedowski, J. 1978. Vegetación de México. Limusa, México, D.F. 432 pp.
Rzedowski, J. 2001. Carta general digitalizada de vegetación potencial. Conabio. http://
conabioweb.conabio.gob.mx/metadatosimagenes//id85.gif.
Sahagún 1576 (1979). Códice Florentino, Libro Undécimo. Tomo III. Reproducción
facsimilar al tamaño original del Códex Florentinus que conserva la Biblioteca
Medícea Laurenziana de Florencia, Italia. Editorial Giunti Barbera, Florencia.
495 pp.
Sánchez, O. 1980. “La nutria juega, luego existe”. Revista de Geografía Universal 10(1):
50-69.
Sánchez, O. 1985. “Los mamíferos en las culturas antiguas de México”. Zacatuche,
Boletín de la Asociación Mexicana de Mastozoología 1(2):2-12.
Sánchez, O., W. López-Forment, M. Valdés y A. González-Mandujano. 1992. “Estudio
específico sobre los mamíferos silvestres del área de influencia del Proyecto Hidroeléctrico Aguamilpa, Nayarit, de la Comisión Federal de Electricidad”. Informe
Técnico, Departamento de Zoología, Instituto de Biología, UNAM, 235 pp.
Semarnap, 1999. “Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente”.
Gaceta Ecológica 52:65-128.
Semarnat. 2002. Norma Oficial Mexicana NOM-059-ECOL-2001, Protección ambiental-Especies nativas de México de flora y fauna silvestres-Categorías de riesgo y
especificaciones para su inclusión, exclusión o cambio-Lista de especies en riesgo.
Diario Oficial de la Federación 582(4) 2a. sección:1-80.
Soldateli, M. y C. Blacher. 1996. “Consideraçoes preliminares sobre o número e distribuiçao espaço/temporal de sinais de Lutra longicaudis (Olfers, 1818) (Carnivora:
Mustelidae) nas lagoas da Conceiçao e do Peri, Ilha de Santa Catarina, SC, Brasil”.
Biotemas 9:38-64.
Soler, A. 2002. “Nutrias por todo México”. BioDIVERSITAS 7(43):13-14.
Spínola, R. M. y C. Vaughan. 1995. “Dieta de la nutria neotropical (Lutra longicaudis)
en la Estación Biológica La Selva, Costa Rica”. Vida Silvestre Neotropical 4(2):125132.
88
Método de evaluación del riesgo de extinción
Tibon, G. 1983. Aventuras en México 1937-1983. Editorial Diana. México, D.F. 410
pp.
Timm, R. M. 1994. “Mammals” (apéndice 8), pp. 394-398, en: McDade, L. A., K. S.
Bawa. H. A. Hespenheide y G. S. Hartshorn (eds). La Selva. Ecology and Natural
History of a Neotropical Rain Forest. The University of Chicago Press, Chicago,
Illinois. 486 pp.
U.S. [ESA] Fish & Wildlife Service, 2002. U.S. Fish & Wildlife Service Endangered
Species Home Page. http://endangered.fws.gov, consultada: 20 de mayo de 2002.
van Zyll de Jong, C. G. 1972. A systematic review of the Nearctic and Neotropical river
otters (Genus Lutra, Mustelidae, Carnivora). Life Sciences Contributions of the
Royal Ontario Museum, 80:1-104.
Wilson, D. E. y D. M. Reeder. 1993. Mammal Species of the World: a taxonomic and
Geographic reference. Smithsonian Institution Press-American Society of Mammalogy, Washington, DC. 1206 pp.
Zavala, A. y M. Medina. 1898. Vocabulario Español-Maya. Imprenta de la Ermita,
Mérida de Yucatán. 72 pp.
8. Resumen
La evaluación de Lontra longicaudis annectes con el MER le otorga dos posibles valores; un primer total = 9, el segundo total = 10. De acuerdo con el
sistema de puntuación del MER, la nutria está en un umbral donde puede o
no considerarse como amenazada. Con un enfoque precautorio, se decidió
optar por el valor de 3 en el criterio B, lo cual implica no modificar la categoría actual de riesgo de extinción de la nutria de río neotropical, que es la
de especie amenazada.
Criterio A = 1. Ampliamente distribuida o muy amplia. El área de distribución conocida de L. longicaudis annectens (calculada a partir del mapa
anexo) es de aproximadamente 933,515 km2, lo que equivale a 47.67% del
territorio nacional.
Criterio B = 2 o 3. Intermedio o limitante u hostil o muy limitante. La
calidad, cantidad, disponibilidad y estabilidad de factores como: tramos de
río con pozas profundas que represen el agua y que la retengan aun en medio
de periodos de sequía severos, presencia de vegetación riparia que ofrezca
suficiente cobijo, presencia de bancos de tierra en las riberas y la presencia
de presas, principalmente langostinos de los géneros Macrobrachium y Atya,
se consideren determinantes para la presencia y la permanencia de la especie.
En general, puede decirse que, en México, las nutrias se encuentran en una
Evaluación del riesgo de extinción de Lontra longicaudis
89
situación intermedia, pero cada vez más limitante, respecto a las necesidades
naturales de este taxón con su hábitat.
Criterio C = 2. Vulnerabilidad media. Lontra longicaudis annectens tiene
camadas al parecer pequeñas para un mustélido; sólo facultativamente podría
tener implantación retardada de embriones, pero en ambientes tropicales
puede ser innecesario activarla. Aunque la gestación dura cerca de dos meses,
las crías dependen al menos cuatro meses de la madre. En cuanto a hábitos
alimentarios, las nutrias de río neotropicales dependen de crustáceos acuáticos y peces de nado lento, aunque, por otro lado, hay evidencia de que bajo
situaciones de restricción del alimento preferido, la nutria puede utilizar otros
recursos, aunque quizá no sean los óptimos. El ámbito de actividad individual
es reducido lo cual es un aspecto importante de vulnerabilidad.
Criterio D = 4. Alto impacto. Las tendencias de distintas actividades
humanas que inciden indirectamente en la viabilidad de la especie (contaminación de los cuerpos de agua, interferencia en su alimentación debido a
pesca artesanal con métodos de envenenamiento de peces y crustáceos) aunada a aquellas actividades que si bien a escala menor inciden directamente
sobre el número de individuos de la nutria de río neotropical (caza furtiva
oportunista, asalto a las madrigueras, caza para obtención de pieles), pueden
considerarse de alto nivel de impacto y al parecer continúan en incremento,
o al menos vigentes.
Las prioridades de conservación de este taxón en México podrían incluir:
a) evaluaciones de campo sobre las poblaciones actuales; b) identificación de
hábitat clave en diversas áreas del país; c) protección inmediata de las áreas
donde se sabe de existencia de poblaciones significativas; d) mejor vigilancia
y cumplimiento de las leyes sobre vertimiento de desechos tóxicos hacia
sistemas fluviales (entre otros temas) y, e) promoción de programas locales
de información y educación (modificadas y adaptadas de una propuesta de
Mason y MacDonald, 1990).
Descargar