Paisaje vegetal arqueológico

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PAISAJE VEGETAL EN ARQUEOLOGIA
−El paisaje de una localidad vista por Antonio José Cavanilles en el siglo XVIII comparado con el paisaje, de
dicha localidad, de principios del siglo XXI.
El municipio en el cual voy a centrarme es Xeresa, localidad perteneciente a la comarca de La Safor,
provincia de Valencia, situada en el limite con provincia de Alicante.
He decidido hacerlo de este pueblo debido a ser donde yo resido, y no seria leal que me fijara en otros
municipios poseyendo uno de los paisajes que no tiene nada que envidiar.
Indicaré como era la zona del termino tanto en el aspecto físico, como el biótico, y en el humano. Y al mismo
tiempo que hablo de cada factor indicaré como es hoy en día y a que se han debido los cambios si ha habido.
Xeresa es de origen árabe, era una alquería musulmana y de ahí su nombre, eso nos indica que la zona era apta
para cultivos. Ya en 1795 A.J.Cavanilles nos habla de su fertilidad, pasaremos a narrarlo.
Xeresa está situada en una zona de huerta que está a las faldas mismas del inicio de la cadena montañosa en la
cual está insertada el Mondúver. Está rodeada, la localidad, en sus lados oeste, norte, y sur por las montañas
formando así el famoso "Racó de la ferradura", dejando solo el este abierto al mar y sin montañas. A pocos
metros de la localidad está la zona de marjal y después el mar. Cavanilles no narra como esta zona en la época
se inundaba de agua continuamente y no dejaba proliferar allí ningún tipo de cultivo. Ya en ese tiempo se
hicieron zanjas para hacer que el agua fluyera hacia la parte más baja y ganar algo de tierra para cultivar.
De este paraje destaca a pocos cientos de metros del mar la existencia también de un bosque reducido de pinos
y un espacio para el pasto, todo eso seria vestigio de una época en la que habría un bosque mediterráneo de
pinos. Ese espacio de pinos hoy en día solo tiene recuerdo en algunos ejemplares que hay allí pero la mayoría
es terreno de naranjales o está abandonado. Es una zona que aunque este antes de una zona de marjal es
cultivable pues está a más altura sobre el nivel del mar, y gracias a la acción humana el naranjo florece en un
terreno con un mayor grado de salinidad.
Hoy en día la zona de marjal está muy reducida en extensión debido a que en el siglo XIX y sobretodo en el
XX la tierra de marjal ha sido desecada y levantada en altura para aprovecharla. Prueba de que estas tierras
estuvieron bañadas por el mar son las conchas y fósiles marinos que se hallan en la tierra arenosa de los
campos. En ellos se cultiva el naranjo principalmente, también están las hortalizas pero estas son para
alimentar el suelo para luego plantar naranjos. Destaca también la proliferación de invernaderos para cultivar
flores.
Está el dato de costumbres y usos que se pierden como el usar barcas para ir por la marjal, ya que actualmente
hay caminos principales que la cruzan y solo los cazadores se adentran en las aguas encharcadas. Cavanilles
menciona que el termino es muy fértil, de que se cultiva de todo y en todos los lugares. Habla de cómo se
planta maíz, trigo, cuya cantidad es importante, también hoja, algarrobas(casi igual que de trigo, eso indicaría
que las montañas se utilizarían, es el siglo XVIII, siglo en el que se abancalan estas y Xeresa no es una
excepción), y algunas judías y hortalizas.
Todo eso nos indica una economía basada en el secano productivo tal como el cereal y la algarroba, cultivo
muy importante para los animales de trabajo.
Respecto a los cultivos , actualmente el panorama es totalmente distinto. No se cultiva trigo, ni hoja, las
algarrobas no se cultivan pero se recogen sus frutos sin tratar a los algarrobos(limpiarlos, podarlo, etc.). Pocas
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personas las utilizan para alimentar sus animales de faena, los cuales son pocos debido a la mecanización
agrícola.
Las montañas se han dejado perder y de su esplendor sólo nos quedan los bancales y pozos. Todo eso se ha
abandonado y ahora el papel principal lo tiene el naranjo, cultivado en todo el término, desde casi la costa
hasta los límites del terreno de montaña. Incluso las primeras faldas de la montaña están abancaladas y se
cultiva el naranjo. Este progresa aún más debido al sistema de riego por goteo pues estos terrenos, mediante
un riego y abonado, son fértiles como ningún otro. A eso se añade el poder traer tierra con camiones, hacer
más bancales y subir más en altura y en longitud hacia el interior de la montaña.
Es impresionante ver como en el siglo XVIII el hombre abancaló la montaña, del trabajo que costaría sin la
tecnología de ahora. Hoy en día el hombre no sólo hace eso sino que convierte terrenos no productivos
anteriormente en tierras aptas para el cultivo. Respecto a la hortaliza, esta es residual y si se cultiva es para
consumo particular.
Las montañas que rodean Xeresa, tanto en el siglo XVIII como actualmente, siguen igual, no tienen picos ni
precipicios ni planta alguna alpina. Cuestas suaves facilitan el paso hacia todas partes. Los montes son de
piedra caliza y la vegetación es de sitios templados, son matorrales y monte bajo con la pervivencia de alguna
concentración de pinos en las zonas más bajas.
Las montañas están todas erosionadas de mitad hacia la parte superior debido a la erosión a lo largo del
tiempo con la pérdida de bosque y de suelo. Es de suponer que esto fue debido a la acción del hombre para
conseguir lugares de pasto para el ganado ovicáprido, pues en las zonas de montaña de Xeresa existen
diversos corrales cuyas construcciones son antiguas. Además se une el hecho de que en algunas cuevas se han
hallado ánforas1 pequeñas de época árabe que eran de pastores, eso demuestra que esa erosión no es reciente.
Sólo la acción antrópica, y junto a ella la tecnología, ha podido transformar tan radicalmente el paisaje y
economía de Xeresa. A eso se añade también que en el siglo XVIII eran 170 personas las que habitaban allí y
eso significa más tierras para la gente además de haber menos fuerza de trabajo disponible si no se trae de
fuera. En el siglo XXI somos 2000 habitantes y lo que predomina es el minifundismo, pues hoy en día, hasta
el más pobre, tiene almenos un trozo de tierra donde dejarse caer.
1. información obtenida oralmente de gente del pueblo que ha visitado diversas cuevas con fines no
calificados de científicos.
BIBLIOGRAFÍA: Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, Población, y Frutos,
Antonio Josef Cavanilles, 1797.
RECURSOS DEL TÉRMINO DE XERESA
• Paleolítico.
Aquí no hay ningún yacimiento de esta época pero en las montañas de los alrededores hay conjuntos
arqueológicos tales como la cueva del Parpalló, Bolomor, Mallaetes, y diversas cuevas que no son
importantes. Xeresa entraría en su área de captación de recursos, de los cuales podemos hacer un listado.
En el paleolítico se podían recolectar diversos alimentos como las bellotas, el palmito, las setas, las raíces
(también como plantas medicinales), los espárragos, etc. Eso sería el complemento de la caza, principal
actividad nutritiva de la época. En la zona, en el Paleolítico Inferior, se podía cazar el elefante, rinoceronte,
hipopótamo, caballo, toro, bisonte, cabra, ciervo, león de las caverna, oso, hiena, castor, etc.
Ya en el Paleolítico Medio, los neanderthales cazaban allí también elefante, rinoceronte, caballo, ciervo,
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corzo, cabra, rebeco, jabalí, hiena, lobo, zorro, oso pardo, león de las cavernas, lince, pantera, gato montés,
castor, conejo, liebre, tortuga y aves.
Finalmente en el Paleolítico Superior desaparecen los rinocerontes, oso pardo, león de las cavernas, pantera,
perdurando las diversas especies.
Además del recurso alimenticio de los animales se usaban sus pieles para vestir, sus tendones como
ligamentos, la grasa para el alumbrado. Otro recurso es el sílex y la cuarcita, no muy abundante pero sí muy
utilizado para hacer herramientas para realizar tareas como trabajar las pieles y la madera (armas).
No hay que olvidar también la pesca o aprovechamiento de la fauna marina o dulce pues existe una zona de
marjal próxima que tendría diversos tipos de peces de agua dulce así como también cangrejos, caracoles. A
esto se añadirían las aves de zonas encharcadas como los patos.
Respecto a los peces marinos y moluscos, es difícil que accedieran a ellos debido a ser más largo el recorrido
pero hay constancia de su uso en Bolomor.
Un recurso importante es la leña que sirve para hacer el fuego que protege de animales y también calienta
alimentos. La materia de combustible sería el pino, enebro, y el matorral.
• Neolítico.
En Xeresa, realmente, no hay ningún yacimiento de esta época pero si a pocos cientos de metros. Destaca la
partida de la Barcella donde diversos escritos hablan de la existencia de evidencias de tal época. También hay
vestigios en las cercanías del Castillo de Bairén, lugar donde hay restos de diversas culturas pero sin excavar y
estudio.
En el Neolítico, la zona aportaría diversos recursos, entre ellos destaca la agricultura de cereales, indicador de
un aumento demográfico en el tiempo. La zona sería muy importante por su papel de poder recolectar allí una
serie de frutos silvestres como bellotas, algarrobas, acebuche y, sobre todo, plantas forrajeras para el ganado.
Este ganado estaría formado por ovicápridos y suidos, debido a estar más aclimatados a la vegetación local.
Las bellotas servirían para alimentar a los cerdos y los forrajes a las cabras y ovejas.
Otros recursos que se obtendrían de ellos es el estiércol, éste serviría para abonar los cultivos y para
combustible. Para la construcción se usaría la hierba mezclada con la arcilla para hacer adobes. La arcilla se
usaría para hacer recipientes cerámicos para guardar el cereal y la bebida.
Al subir el nivel del mar las playas estarían más cerca y serían arenosas, de ahí el poder recolectar marisco y
pescar algún tipo de pez ya sea en el mar, en los diversos ríos o en la zona de marjal.
Un recurso importante en lo simbólico es el usar conchas para hacer adornos tales como collares, esto tiene un
valor en esas sociedades.
Además de eso está el utilizar la madera y el sílex para hacer herramientas pues con ellos se hacen las hoces
neolíticas para segar el cereal. Esta zona es una de las primeras en la que se asentaron los neolíticos o
primeros agricultores, pues está en el piso bioclimático denominado termomediterráneo.
BIBLIOGRAFÍA: Carta Arqueológica de la Safor. Aparicio−Gurrea−Climent, pág.249.
Los primeros habitantes de las tierras valencianas, Bolomor. Josep Fernández Peris.
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