Arquitectura vs barbarie - Diputación de Valladolid

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Arquitectura vs barbarie
18 proyectos para el 11-M
M
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"Lágrimas de luz y fuego" es una fotografía que saqué en Atocha el fin de semana pasado a altas horas de la madrugada... merece la pena ir por la noche... es casi un santuario,
una sacudida al unísono de tantos corazones... una plegaria de multitudes que se acercan
o que están allí con el corazón ardiendo... Es impactante. Quería hacer un pequeño homenaje que mostrara poéticamente esa situación tan dolorosa... sin denunciar nada... simplemente constatando una realidad dolorosa pero auténtica, mucho más real que casi todo lo
que ocurre en la vida de Madrid, o ha ocurrido en mucho tiempo, y por real bella, aunque
sea dura... pero que sirve para rezar y para dar gracias por cada momento de nuestra vida.
El arte también ha de hablar de la vida, tomar prestados los sentimientos de otros seres
humanos que no son capaces de explicitar una situación..., pero que la sienten y la viven...
y hablar por ellos.
Antonio Juárez
(13 de marzo de 2004)
Clara Álvarez Calvo
Jon Artabe Villacián
Iñigo Baquedano Abaunza
Cristina Benítez Herrero
Ibone Laia Cuesta Salazar
Stephanie Deceulener Ortíz
Luis Egido Martín
Roberto Gesteira Losada
Cristina Gutierrez Pérez
Verónica Hernández García
Lucas López Porto
Ignacio Martínez Sela
Iñigo Olabarrieta Olascoaga
Juan Pan de Francisco
Miriam Pérez González
Leticia María Rodríguez Yagüez
Rubén Sieiro Chedas
Jorge Torres Maestro
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El 11 de marzo del 2004 encendí la radio del coche, como suelo hacer todos los jueves
desde hace años, en el breve trayecto que media desde mi casa-e
estudio a la Universidad
Camilo José Cela, donde imparto la asignatura de Proyectos del segundo curso de la titulación de Arquitectura. Inmediatamente los altavoces empezaron a escupir todavía confusas noticias sobre una serie de explosiones terroristas en los alrededores de las
Estaciones de Atocha, Santa Eugenia y El Pozo. El caos y la tragedia habían hecho acto de
presencia al filo de las 7:30 de la mañana en una serie de trenes atestados de estudiantes y trabajadores, gente sencilla sin otra culpa que la de tener que madrugar para diri girse a sus destinos cotidianos. Al parecer el número de víctimas mortales podía rondar
la treintena con lo que se empezaba a vislumbrar el más grave balance de víctimas en la
ya larga y brutal historia del terrorismo en nuestro país.
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Con menos ánimo de lo habitual dimos comienzo a nuestra clase, que se vio interrumpida
varias veces por nuevas y cada vez más graves noticias sobre la situación en Madrid.
Sobre las 10 de la mañana fueron convocados por la dirección de alumnos de la Universidad
los delegados de cada curso para acordar medidas ante el desenvolvimiento de los acontecimientos.
Los datos finales son lamentablemente bien conocidos: siete explosiones en tres convo yes; 192 víctimas mortales y más de 1800 heridos.
Pocos días después, la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid aprobó la convoca toria de un concurso de ideas para la erección de un monumento junto a la estación de
Atocha. Ese monumento, cuyo objetivo es, según el propio alcalde "que se mantenga vivo
el recuerdo de las víctimas", debería expresar el "sentimiento de dolor" por la tragedia y
la "solidaridad ciudadana" demostrada el 11 de marzo y en los días siguientes.
Desde nuestra condición de universitarios y, por tanto, vocacionalmente atentos a los
aconteceres de nuestro entorno y, específicamente, como comunidad ligada a la
Arquitectura, nos sentimos convocados por esta iniciativa.
El ejercicio se planteó como una respuesta rápida -ccasi a vuela pluma- como rápida fue
también la respuesta ciudadana en el rescate y la atención a las víctimas.
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Roberto Gesteira Losada
Fotomontaje con maqueta de escayola y dibujo
Por otra parte, y desde el punto de vista docente, esta convocatoria permitía, de una
parte una reflexión sobre aquellos dolorosos acontecimientos, sus causas y sus conse cuencias, y de otra, articular un discurso mínimamente coherente relacionado con la tragedia que nos había tocado vivir.
Así el ejercicio comenzó a tomar cuerpo alterando el devenir del curso en forma de refle xión proyectual. Se trataba de responder con el mismo rigor con que se encararía el concurso mismo. Se debían poner en juego los mecanismos habituales que conforman la disci plina de la asignatura. A saber, una mirada atenta a lo sucedido y a su contexto; a la terri ble realidad conformada por las violentas explosiones y a sus consecuencias humanas y
materiales; a la rápida y generosa atención a las víctimas por parte del común de los ciu dadanos y de las fuerzas públicas; una mirada atenta -ffinalmente- a las impresionantes
manifestaciones de dolor y repulsa que tuvieron lugar, apenas unas horas más tarde, a lo
largo y ancho del país y aún fuera de nuestras fronteras.
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Las anteriores observaciones, tocadas por las experiencias personales de cada uno y por
su capacidad poética y propositiva, serían los elementos necesarios para desarrollar, en
ese ejercicio mágico que siempre es la creación, un argumento para el proyecto. Una refle xión que sirviese para reflejar el universo interior y personal de cada alumno con la
voluntad de secundar una transformación del medio en nombre de toda una sociedad que
rechaza la cobardía y la crueldad del terrorismo. Se trataría -e
en definitiva- de oponer
creación a destrucción. Ética a sinrazón. Arquitectura a barbarie.
Así pues emprendimos el misterioso camino que siempre supone el intento coherente de
actualizar el concepto de "habitar" en su acepción de adaptación personal al medio y a la
vida, a la vez que de adaptación del medio y de la vida a nuestras necesidades más ínti mas. Pero este ejercicio debía tener lugar desde la aceptación de que en ese adaptarse
al medio -ccomo dice Ortega en su Meditación de la técnica- el hombre no se acopla per fectamente. Necesita de un intermediario, de la técnica; de la arquitectura.
Las soluciones desarrolladas -ccomo puede comprobarse en esta exposición- fueron en
muchos casos emocionantes, precisamente en la medida en que desde el rigor disciplinar
se daba cabida a sentimientos y consideraciones personales expresión, no obstante, de
otras de carácter colectivo. Cada ejercicio atendió a algún aspecto; atendió, en definitiva,
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Lucas López Porto
Maqueta, dibujo y fotomontaje
al modo particular de ver, de sentir y aún de vivir de cada alumno. Así surgieron respuestas de una enorme abstracción, expresión de una notable carga conceptual, mientras
otras encarnaban una voluntad decididamente próxima y consoladora.
El empleo de las impresionantes imágenes ligadas a la destrucción, al socorro, a las mani festaciones ciudadanas, o a los asombrosos paisajes generados espontáneamente en el
escenario de los atentados, resultó sencillamente sorprendente.
En cualquier caso el ejercicio permitió verificar hasta qué punto la práctica de la arquitectura -iindependientemente de su escala- se configura como discurso poético articula do, tan cargado de argumentos como el texto más afilado, tan evocador como el poema
más encendido, tan conmovedor como la escena más acertada.
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Como instrumentos para este ejercicio se hizo uso de los que son habituales en nuestro
taller: la fotografía y el dibujo para la captura de la realidad inmediata; otra vez el dibu jo, los modelos a escala o maquetas -e
elaborados con los más diversos materiales como el
alambre, el papel, el cartón, la madera, los plásticos, los metales, la escayola, etcéteray el fotomontaje, como instrumentos para el desarrollo y la proposición de los proyectos.
Pertrechados con este instrumental y conscientes de la necesidad de interpretar la misma
realidad, fueron surgiendo estos ejercicios que dialogan en el límite con los sentimientos
latentes en una sociedad golpeada por el terror. En este taller experimental de proyectos surgieron propuestas de modificación del medio -a
artefactos, escenarios, paisajes"descubrimientos" en definitiva, operando desde la pulsión de la sociedad de la que somos
y nos sentimos parte.
Así es como, finalmente, desde la confianza en la capacidad creadora de cada alumno, se
articulan en las aulas de Proyectos del Departamento de Arquitectura de la Universidad
Camilo José Cela, nuevos elementos para una pedagogía del proyecto arquitectónico en sus
inicios, no basados en modelos ajenos sino en experiencias interiores y primarias que se
exploran sistemáticamente hasta articular un lenguaje personal.
Eduardo Delgado Orusco
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Miriam Pérez González
Fotomontaje con maqueta de modelo de resina epoxi
Uno de los episodios fascinantes narrados por Jorge Luis Borges es "Historia del guerrero y
de la cautiva" en su célebre libro Aleph.
Droctulft "un guerrero bárbaro lombardo" forma parte de esos "bárbaros" que atacaron a
la poderosa y civilizada Roma. Pero este "bárbaro" al descubrir Ravena, una ciudad del
Imperio romano se convierte. "Los lombardos", escribe Borges, "arrasaron las llanuras de
Italia en el siglo VI. Droctulft guerreaba contra el hombre romano. Venía de las selvas inex tricables del jabalí y del uro; era blanco, animoso, inocente, cruel, leal a su capitán y a su
tribu. Las guerras lo traen a Ravena y ahí ve algo que no ha visto jamás. Ve el día, los cipre ses y el mármol. Ve un conjunto que es múltiple sin desorden; ve una ciudad, un organismo
hecho de estatuas, de templos, de jardines, de habitaciones, de gradas, de jarrones, de espa cios regulares y abiertos. Bruscamente lo ciega y lo remueve esa revelación: la ciudad. Sabe
que esta ciudad vale más que sus dioses, que la fe jurada y que todas las ciénagas de
Alemania: Droctulft abandona a los suyos y pelea por Ravena".
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Es un episodio del juego entre la barbarie y la civitas, la ciudad (civilización procede de civi tas, dándonos a entender esta asociación que una ciudad bella es el mejor escaparate de la
civilización). Cuando, tras una estancia de siete años en Los Angeles (de 1980 a 1987) regre sé a España, mis hijos volvieron a regañadientes. Les "habían comido el coco", -ccuriosa metá fora de la cosmovisión española en la que se supone un cierto canibalismo cerebral-,, dándo les a entender que vivían en un país superpoderoso en el que todo es libertad, felicidad,
poder y democracia, frente a this little Europe, "esa pequeña Europa" que ha perdido el tren
de la modernidad. En el primer fin de semana que pasamos en España fuimos los siete a
Toledo. "¡Os vais a enterar de lo que vale un peine español y europeo!", pensé en mi interior
mientras escuchábamos en el coche la Suite Iberia de Albéniz camino de Toledo. "Para el
coche, papá," me pidió Eduardo el hijo primogénito que en 1987 tenía dieciséis años. De repen te se les apareció Toledo como una visión inesperada de Alicia en el País de las Maravillas.
Una ciudad bellísima como una diva de las que "dan la puñalada al Espíritu Santo" en expre sión del genial pensador canario al aparecerse como una visión deslumbrante convierte a
todos los transeúntes en verdaderas estatuas de piedra. Toledo, al aparecérseles, les cau tivó, les dejó "con la boca abierta" les hizo exclamar: ¡"Uau!" Volvimos al automóvil. Al llegar
a la puerta de Bisagra, Toledo seguía "encantándoles" como la serpiente que encanta al paja -
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Rubén Sieiro Chedas
Dibujo con tizas y fotomontaje
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rillo. Al pasearnos por esta ciudad en verdad "encantadora" en todas las dimensiones de esta
palabra, de este concepto y de este valor humano, mis hijos empezaron a descubrir una
España y una Europa de encantos y de maravillas, de una belleza cautivadora. "¿Entonces los
cuadros principales del Greco y de los pintores no están en los museos de Nueva York y de
los Ángeles?", me preguntaron mis hijos mientras contemplábamos el Entierro del Conde de
Orgaz. "No, no todos los cuadros de El Greco, de Velázquez, de Rembrandt, de Miguel Angel
y de Rafael están en Estados Unidos. Y lo que es más ni Velázquez es de Nebraska ni
Rembrandt de Carolina del Norte. Fijaos bien en un pequeño detalle: Si quitáramos del museo
Paul Getty, del Guggenheim y de todos los museos de Estados Unidos todos los cuadros de
pintores europeos y españoles, tendrían que cerrar los museos en Estados Unidos". Todo el
paseo por esta ciudad mágica, tan oriental, tan occidental, por esas calles angostas y pla zas poéticas les pareció y nos pareció un paseo por la isla del no-llugar. Toledo era una ciu dad "increíble", demasiado bella para ser real. Les leí lo que escribió Rainer María Rilke, lla mado "el poeta de Europa" en 1912 en esta "incomparable ciudad": "En Toledo no cabe el azar,
todo responde a una ley. Sí, ahora comprendo la leyenda según la cual Dios en el cuarto día
de la Creación, tomó el sol y lo colocó exactamente encima de Toledo".
En mi libro apenas publicado y titulado España Vertebrada cuento este episodio en un capí tulo titulado "Ciudades y pueblos de España: un antídoto contra fanáticos y nacionalistas"
Tirar las torres gemelas de Nueva York asesinando a miles de seres humanos inocentes o
hacer saltar por los aires un tren convirtiendo a sus pacíficos pasajeros en cadáveres muti lados es barbarie. Los estudiantes de arquitectura que han diseñado diversos monumentos todos ellos cargados de solidaridad y de poesía- traducen esta barbarie en civilización, como
Picasso que convirtió la barbarie del bombardeo de Guernica en un cuadro que atrae a pere grinos del mundo entero.
No debemos caer en la trampa y en la falacia del "choque de civilizaciones". Las ciudades, los
poemas, los cuadros, las composiciones musicales, las civilizaciones nunca chocan. Esto sí que
es "chocante". La civilización musulmana nos ha legado la Alhambra de Granada, la hindú el
Taj-M
Mahal, la cristiana las espectaculares catedrales góticas. No confundamos Al-Q
Qaida con
la civilización musulmana, como tampoco debemos identificar la Santa Inquisición con la civili -
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Juan Pan de Francisco
Dibujo con grafito y fotomontaje con maqueta de cartón y madera
zación cristiana. He comenzado una nueva investigación a la búsqueda de los adalides de lo
que podríamos denominar "armonía de civilizaciones". He comenzado a descubrir a extraordi narios abanderados del diálogo, del buen entendimiento, del "buen rollo" -e
en jerga moderna
y popular- entre "moros", judíos y cristianos. Uno de ellos es Ibn-A
Al-A
Arabí, un murciano que
en el siglo XII nos legó esta joya ética y estética: "Hubo un tiempo en que yo rechazaba a mi
prójimo si su religión no era como la mía. Ahora mi corazón se ha convertido en el receptácu lo de todas las formas: es pradera de gacelas y claustro de monjes, templo de ídolos y Kaaba
de peregrinos, Tablas de la ley y del Corán, porque profeso la religión del amor y voy a don dequiera que vaya su cabalgadura. El amor es mi credo y mi fe."
Y a Dom Sem Tob, un judío español de Carrión de los Condes en el siglo XIV, debemos este
poema que encierra una lección magistral:
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Por nacer en espino
la rosa yo no siento
que pierda, ni el buen vino
por nacer del sarmiento.
Non vale el azor menos
porque en vil nido siga
ni los enxemplos buenos
porque judío los diga.
Convertir la barbarie en civilización es traducir la masacre del 11-M
M en un monumento en el
que podamos saborear la poesía y la armonía de las piedras, de la arquitectura y de la escul tura.
Felicito a los estudiantes de arquitectura de la UCJC que, bajo la inspiración y batuta del
Profesor Eduardo Delgado han sabido traducir la barbarie en civilización.
¡Ojalá, como Droctulft, algún bárbaro se convierta, ante uno de estos monumentos!
José Antonio Jáuregui
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Cristina Benitez Herrero
Fotomontaje con maqueta de red metálica
Iñigo Baquedano Abaunza
Fotomontaje
Edita
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Idea y
realización
Coordinación
Exposición
Montaje
Exposición
Textos
Imprime
Depósito
Legal
Diputación de Valladolid
Área de Bienestar Social (Servicio de Educación y Cultural)
www.diputaciondevalladolid.es
Eduardo Delgado Orusco
Concha Gay
Luis Santiago
Eduardo Delgado Orusco, José Antonio Jáuregui, Antonio Juárez
Gráficas Tucán S.A.
VA.XXX<-2
2006
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