rida) ha sido estudiado tambien en Pickwick,l donde ciento cincuenta esqiielctos presentan dos tipos, uno antiguo, dolicocí.falo, algonkino meridional, y otro, más moderno,
braqiiic6fal0, deformador del cráneo e introductor de la cerámica.
Stcwart2 también apunta a favor de la mayor antigüedacl de los dolicocc'.falos,
en sus estudios sobre los restos peruanos, como sostenía I<roeber, frente a la opinión
(le Hardlinka. Durante el período chimú no cambian los clolicoc6ialos, y a travcs de
las dos etapas culturales sucesivas, Cupisnica y Mochica no se observa diferencia, escepto en la deformación frontoccípital. Las momias nasca presentan la deformación
crane:lila llatnada <(pseudocircular>),
y físicamente difieren algo de los otros p e r u a n o ~ . ~
Otro grupo de cráneos de la costa central del Perú, estudiados por Newman4 (151 masculinos y 80 femeninos), pertenecen a un período que comprende aproximaclamentc un
milenio y que M. G. \Villery, colaborador en la obra de Newman, clasifica en cuatro
períodos sucesivos : I.", período de los concheros con cerámica incisa; 2.") período primitivo con cerámica puntillada; 3.", período medio con cerámica geométrica epigonal,
y 4 . O , período tardío con dos etapas con cerámica clel estilo chnncay inferior y superior.
Entre el período de los concheros y el primitivo (segiindo) hay un liiatus cuya duración
no se piicde calciilar. Todos los cráneos son de la misma raza, dc pequeña estatura y
braquicefalia media. Los trineos del primer período también se diferencian de manera
más clara de los otros. Deformaban sus cráneos, aunque su frecuencia disminuye progresivamente : casi todos los de los conchcros estAn deformados (tipo anteroposterior)
y sólo el 61 por 100 en el nivel cliancay siiperior. Las deformaciones se presentan de
trcs tipos : posterior, anterior y anteroposterior. En el segundo período la deformación antero1:osterior sólo alcanza un tercio, y en el tercero, los dos tercios, y desaparece
en el cu:irto, que sólo tiene deformación posterior. - A. PANYICI.LA.
I~;ZIPOZ\'i'ANl'B H A L L A Z G O PALEOANTI\' O P O L ~ G I C O EAT I;l?tllYfI.l:
L O S I\'ESY'OS H U M A N O S DE FOiYTECHI<T/'AI)E
E1 yacimiento de Vontechevadc se encuentra en el departamento (le Cliarcntr,
próximo al pueblo de Montbron. En este lugar, escavado por la señorita G. Hcnrihfartin, que continúa a 4 la brillante tradición de su familia, se encontró en agosto
de 1937 parte dc una bóveda craneana y de iin hueso frontal. I<stabnn asociados a una
faiina cálida, sin rastros de reno, y en un nivel inferior al Mustcriense, del que estaban
separados por iinn espesa capa estalagmítica.
Se encargó de! cstiitlio de estos huesos el doctor H. V. Vallois, Ilirector del A ~ I I Y L : ~
de l'Holli,lze de París. Aunque no han sido objeto todavía dc ninguna publicación, se
conoctn algunas de sus caractcrísticas principales. A pesar de encontrarse gcológicn&hl.
' ~ w ~ \ yl n CII.
~ SNOW,1'~rlitniizary Rcpi>i8toiz thr s1;eletal Aíatcriai ii,oiii I'ic-l;?clich
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o / fillysicnl Aiz3. S. ST'Swli~in,Sltelctczl Reilzains froin Pai,acas, Pcrzí, cti A i ~ i r r i c a iJo11riz(11
t v o p o l o ~ y ,t . I. 1'143, ~>:íg.s.47-61, I fig., r 1,'Ltii.
I n S i a n Slreletal Material fro:?t t l ~ ecciztval Coas! o/ I ' ~ ~ v i i .
4. M . 1'. NBWM.\N,
mente en un nivel inferior al del hombre de Neanderthal, y también de su respetable
espesor, se piiede colocar este tipo humano muy cerca del Hamo Sapit-izs. No posee
ni In frente huidiza ni el tortcs sufiraorhitalis convertido en visera de aquél. Scgiin
parece, sc piiede establecer un parentesco entre estos restos y los de Pilcltown y de
Swanscombe, del sur de Inglaterra. RecuGrdese que las circunstancias de su hallazqo
por e1 gcOlo~oCharles Dawson y el dentista Alvan Marston, respectivamente, dejaban
iniiclio qiie desear, y que su atribución geológica fu¿ muy discutida (Osborne, Boiile,
Elliot Smitli, Iceith, etc.). Finalmente se atribuyeron, aunque con ciertas reservas,
morfológicamente al filufn que conduce al H o n ~ oSapie7z.s y cronológicamente a una
dpoca anterior a los neanderthalienses. Pero estas dudas que se presentaron en el sur
(le Inglaterra no existen en Fontechevade, donde su pertenencia a un estrato geolbpicamente anterior al Neanderthal está asegurada. Los restos de Fontechevade linn
venido a certificar qiie la atribución de Piltdown y Saanscombe estaba bien hecha;
sil parentesco es estrecho. Con todo ello st: plantea de nuevo el problema de la sitiiación de los neanderthalienses entre nuestros antecesores y asimismo el del mono- o
polifiletismo de la humanidad. A la búsqueda de iina explicación poseemos ya dos
importantes jalones : los Iiíbridos sapiens y neanderthalien~esde Palestina y el H o i ~ o
Soloc~zsisde J a v a . Sobre este último, con sus caracteres que le señalan como una posible (IcrivaciGn del Pitecantropo del que le scpara su gran capacidad craneana, aun no
se Iia piiblicndo la obra que a su muerte dejó incompleta el doctor U'eidenreich.
Ccrcn (le Fontechevade, al pie del castillo de La Chaise, se abre una gruta que
fuc': explorada en el siglo pasarlo por los abates Delaunay y Burgeois. En el rries d e
rlgosto de 19.49, P. David y F. Bordes, al excavar el talud que se extiende delante de
tliclia ciicva, linllnron un fragmento de l~óvedacraneana, miiy griicso, con un gran pareciclo al (le 1;ontechevade. Posteriormcnte, en el mismo lugar, se encontró un fragmento tlc mzisilar con siis dientes, en perfecto estado de conservación. De estos restos,
no sc powe ningún estudio, pero se sabe que se pueden emparentar con los antes mcncionados de Fontechevade. - E. IIIPOLL.
U N I\'I~TXAI'OH U M Í ~ N ODEI, M A G D A L E N I E N S B MEDIO
Hace iiiios ;~fioslos descubrimientos de la cueva de la Marche, en Lussac-lcs-Clinteaiix, en el c1cpartamc.nto francbs cle Viennc, nos ofrecieron en plncas grabadas varias
rcprcsentacioncs de rostros humanos, que constituían una autdntica novedad. Pcrsori:ilmcnte fuimos de los que a la vista clc las reproducciones dc diclios grabados cn
las revistas científicas frrinccsas, nos mostramos escépticos respecto dc sil nutvnticitlncl. I>cspuí.s vimos confirmnclri dsta por los colegas del país vecino, y particularmente por el abate Breuil. Podíamos, pues, hablar de retratos magdalenicnscs, y por
vez primera podíamos contemplar el aspecto del rostro de aquellos hombres con los
quc los preliistorindorcs nos scntimos tan ligados.
Totlo cllo lia sido superado por los hallazgos realizados, en 1949, por la iliistre prcliistorinclora inglesa, profesora Dorothy Garrod, en compañía de su colaboradora macleinoiscllc de Saint Mathurin, en la cueva cle Louis Taillabourg, en el río Anglín, cerca