El perdón de los pecados - Franciscanos ofm Santiago

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Sintió gran curiosidad, comenzó a echar un vistazo por
todas las partes del mundo y pudo ver toda la maldad que hay
en el corazón del hombre. Vio toda la violencia, el odio, las
guerras, las injusticias,… que el hombre comete y ha cometido
a lo largo de toda la historia. Al ver todo esto sintió un gran
horror y se dejó invadir por la rabia.
Cuando estaba en el intento de atentar contra los
hombres, entró Dios y le preguntó: “¿Qué haces?”.
El hombre le respondió: “Me he puesto tus gafas y no
aguanto tanta maldad, tanto pecado. ¿Cómo puedes ver cada
día tanta maldad y no hacer nada para ponerle fin?”.
Dios le miró con cariño y le dijo: “Has cometido un gran
error. Para mirar con mis gafas hay que ponerse primero mi
corazón”.
Silencio breve
Canción: Vaso nuevo
Silencio
TERCERA PARTE:
SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
MONICIÓN INICIAL
El hombre está profundamente herido por el pecado
original y tiende a pecar. Todos llevamos dentro una gota de
ese modo de pensar reflejado en las imágenes del Génesis1:
“se os abrirán los ojos, y seréis como Dios en el conocimiento
del bien y el mal”2. El hombre ve a Dios como un competidor
que limita su libertad y se niega a recibir de Él su existencia y
su plenitud de vida.
“Pero, donde abundó el pecado, sobreabundó la
gracia”3. Dios es Padre misericordioso, Padre que perdona y
acoge, que reconstruye y renueva: su misericordia no tiene
límites si uno se dirige a Él con corazón sincero y contrito…
Llegue a donde llegue el hombre a través de sus pecados,
hasta allí ha enviado Dios Padre a su Hijo Jesucristo.
gloria a Dios. Y, llenos de temor, decían: «Hoy hemos visto
maravillas».
Silencio breve
Pistas para la REFLEXIÓN
Nuestro pecado nos divide y nos desordena por dentro
como si nos convirtiéramos en un puzzle en el que ya no
se ve con claridad “la imagen y semejanza de Dios” que
llevamos impresa dentro.
Dios nos reconstruye con su perdón, recoloca nuestras
piezas. Dios abraza nuestro pecado y la Iglesia, como
madre tierna y fuerte, nos acoge en nuestra debilidad.
El Señor nunca se cansa de perdonar. Dejémonos abrazar
por su misericordia en el Sacramento del Perdón, para
después ser también nosotros portadores de su
misericordia.
Silencio
Confesamos todos juntos nuestra fe diciendo: Creo en
Dios…
PRIMERA PARTE: MISERICORDIA
MONICIÓN
En la parábola del Hijo pródigo encontramos tres
personajes, tres actitudes, tres modelos de vida que pueden
1
cf. Benedicto XVI, Homilía 8-12-2005
Gen 3, 5
3
Rom 5, 20b
2
PARÁBOLA
Un día un hombre llegó al cielo. Su sorpresa fue
inmensa cuando descubrió que en la puerta no había nadie.
San Pedro se había ido a alguna emergencia.
El hombre siguió avanzando y se coló hasta el
despacho de Dios. Al llegar allí se dio cuenta de que en el
despacho no estaba Dios. Entró y miró todas las estanterías.
Curioseó todo lo que tenía Dios en su despacho. Se fijó
largamente en que en la mesa del despacho había unas gafas:
¡eran las gafas de Dios! Se las puso y comprobó que, a través
de ellas, veía el mundo y a cada hombre que vive en este
planeta.
SEGUNDA PARTE: PERDÓN
MONICIÓN
El Padre siempre acoge y perdona nuestro pecado.
Pero para acoger su perdón, primero es necesario que nos
descubramos pecadores y nos sintamos necesitados de su
misericordia.
EVANGELIO
Del Evangelio de San Lucas5:
Sucedió que 17a un día estaba Jesús enseñando, 18 en
esto, llegaron unos hombres que traían en una camilla a un
hombre paralítico y trataban de introducirlo y colocarlo delante
de él. 19 No encontrando por donde introducirlo a causa del
gentío, subieron a la azotea, lo descolgaron con la camilla a
través de las tejas, y lo pusieron en medio, delante de Jesús.
20
Él, viendo la fe de ellos, dijo: «Hombre, tus pecados están
perdonados». 21 Entonces se pusieron a pensar los escribas y
los fariseos: «¿Quién es este que dice blasfemias? ¿Quién
puede perdonar pecados sino solo Dios?». 22 Pero Jesús,
conociendo sus pensamientos, respondió y les dijo: 23 «¿Qué
estáis pensando en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil:
decir “tus pecados están perdonados”, o decir “levántate y
anda”? 24 Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene
poder en la tierra para perdonar pecados -dijo al paralítico-: “A
ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla, vete a tu casa”».
25
Y, al punto, levantándose a la vista de ellos, tomó la camilla
donde había estado tendido y se marchó a su casa dando
gloria a Dios. 26 El asombro se apoderó de todos y daban
5
Lc 5, 17a. 18-26
ser los nuestros: ¿qué papel queremos representar cada uno
de nosotros?
EVANGELIO
Del Evangelio de San Lucas4:
En aquel tiempo Jesús les dijo esta parábola: 11«Un
hombre tenía dos hijos; 12 el menor de ellos dijo a su padre:
“Padre, dame la parte que me toca de la fortuna”. El padre les
repartió los bienes. 13 No muchos días después, el hijo menor,
juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y allí
derrochó su fortuna viviendo perdidamente. 14 Cuando lo había
gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y
empezó él a pasar necesidad. 15 Fue entonces y se contrató
con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus
campos a apacentar cerdos. 16 Deseaba saciarse de las
algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada.
17
Recapacitando entonces, se dijo: “Cuántos jornaleros de mi
padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero
de hambre. 18 Me levantaré, me pondré en camino adonde
está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y
contra ti; 19 ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a
uno de tus jornaleros”. 20 Se levantó y vino adonde estaba su
padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le
conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al
cuello y lo cubrió de besos. 21 Su hijo le dijo: “Padre, he
pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo
tuyo”.
22
Pero el padre dijo a sus criados: “Sacad enseguida la
mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y
sandalias en los pies; 23 traed el ternero cebado y sacrificadlo;
comamos y celebremos un banquete, 24 porque este hijo mío
estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos
4
Lc 15, 11-32
encontrado”. Y empezaron a celebrar el banquete. 25 Su hijo
mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la
casa, oyó la música y la danza, 26 y llamando a uno de los
criados, le preguntó qué era aquello. 27 Este le contestó: “Ha
vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado,
porque lo ha recobrado con salud”. 28 El se indignó y no quería
entrar, pero su padre salió e intentaba persuadirlo. 29 Entonces
él respondió a su padre: “Mira: en tantos años como te sirvo,
sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has
dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; 30 en
cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus
bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado”. 31 Él le
dijo: “Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo;
pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque
este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba
perdido y lo hemos encontrado”».
Silencio breve
Pistas para la REFLEXIÓN
El hijo pródigo elige vivir al margen del padre. Igual que
Adán y Eva, que organizan su vida al margen del plan de
Dios buscando ser ellos mismos “como Dios”.
El hijo mayor está en casa con el padre pero su corazón
no ama ni a su padre ni a su hermano menor. Tiene la
misma actitud que Caín, se desentiende de su hermano:
“¿Soy yo el guardián de mi hermano?”.
El padre siempre tiene los brazos y el corazón abiertos
para acoger sin condiciones tanto al que regresa a casa
como al que se queda en casa, pero que no vive en ella.
Tres estilos de vida que conviven en nuestro corazón:
Estamos llamados a vivir bien la parte que tenemos de hijo
menor, a disminuir la parte que tenemos de hijo mayor y a
convertirnos en padres misericordiosos.
Silencio
PARÁBOLA
Esta es la historia de un muchacho que tenía muy mal
carácter. Un día, su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo
que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un
clavo detrás de la puerta.
El primer día, el muchacho clavó 37 clavos detrás de la
puerta.
Las semanas que siguieron, a medida que él aprendía a
controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de
la puerta.
Con el tiempo, descubrió que era más fácil controlar su
genio que clavar clavos detrás de la puerta. Llegó el día en
que pudo controlar su carácter durante todo el día. Después
de informar a su padre, éste le sugirió que retirara un clavo
cada día que lograra controlar su carácter. Los días pasaron y
el joven pudo anunciar a su padre que no quedaban más
clavos para retirar de la puerta...
Su padre lo tomó de la mano, lo llevó hasta la puerta y
le dijo: "Has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos
hoyos en la puerta. Nunca más será la misma. Cada vez que
tú pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las
que ves aquí."
Puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero la
cicatriz perdurará para siempre.
Silencio breve
Canción: Sí, me levantaré (Deiss)
Silencio
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