Los Pink Floyd sin fin

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Los Pink Floyd sin fin
Written by Luis V.
Saturday, 19 July 2014 00:00 - Last Updated Saturday, 19 July 2014 18:01
El mundillo musical todavía se estremece, desde las decadentes élites hasta las florecientes
cloacas, con la noticia de que Pink Floyd editará a finales de año un nuevo disco, el primero en
estudio desde aquel ya lejano "The Division Bell" de 1994. La impresión casi me deja sentado,
exclamando un WTF! bien alto, y con un bullir de cuestiones básicas: ¿Roger Waters y David
Gilmour se han reconciliado? ¿Cómo suplirán a Rick Wright? ¿Nick Mason pinta algo en todo
esto? Y lo más importante ¿habrá una gira? Si obviamos la premisa de que todo el asunto
huele a maniobra comercial, una estratagema sacaperras, un navajazo al sentimentalismo,
carroñerismo musical etc, nos podríamos plantar con el hecho de que, en 2015, tuviéramos a
los putos Pink Floyd sobre los escenarios. Mataría sin dudar a un desconocido por asistir a un
concierto de estos hippi-pijos psicodélicos, convertidos en millonarios flácidos, entrados en
carnes (bueno, Waters no) y complacientes. De mis palabras podría desprenderse cierta
animadversión, pero creedme, nada más lejos. Mi admiración por alguno de sus álbumes tuvo
temporadas casi obsesivas y creo que podría estar oyendo el "Wish you were here" en bucle
hasta el final de los días, Dios mediante.
Todas estas pseudos-reflexiones viajaban veloces y estallaban en mi mente, como insectos
contra un parabrisas, mientras leía el titular. Al leer la noticia al completo mis expectativas se
desinflaron; sí, en octubre se va a publicar "The endless river", un nuevo disco de Pink Floyd,
pero no, no es con material nuevo, si no inédito, en base a unas sesiones de hace 20 años,
paralelas a las que alumbraron el "Division". O sea, que de Roger Waters nada, al menos en
surco. ¿Y posible gira?, ni mención, ni planes, ni con Waters ni sin él. Oh fuck! En unos
instantes pasé del Nirvana a un cosquilleo nervioso en el estómago que anticipaba un posible
ataque de ansiedad.
"¡Que no panda el cúnico!" me dije, hice unas respiraciones, me tome una tila y recapacité
sobre lo que ya sabemos: "The Endless River" parte de unas sesiones de grabación que, en
1994, transcurrieron paralelas a la grabación de Division Bell. Estas sesiones también se
llamaron "the big spliff" debido al carácter ambiental de las mismas, al parecer algo entre los
teclados de "Shine on you..." y el "ambient" (recordemos que en aquellos años la electrónica
post-rave, en sus múltiples eclosiones, tomaba al asalto las ondas medias de medio mundo).
En estas grabaciones participaron Gilmour, Wright y Mason, la última encarnación de Pink
Floyd, que también publico con anterioridad el irregular "A Momentary Lapse of Reason". Al
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Los Pink Floyd sin fin
Written by Luis V.
Saturday, 19 July 2014 00:00 - Last Updated Saturday, 19 July 2014 18:01
menos, saber que Rick Wright también participó en aquellas sesiones le da algo más de
sentido al sinsentido de que aparezca algo bajo el nombre de Pink Floyd a estas alturas.
¿Qué podemos esperar, pues, de estas sesiones? Creativamente, espero más bien poco y por
lo demás, que las remastericen (o las vuelvan a grabar, qué más da), que añadan unas voces
por aquí, otras por allá (hay quien dice que Graham Nash y David Crosby van a colaborar, hay
quien no) y, con un mínimo esfuerzo, un nuevo álbum de Pink Floyd.
¿Por qué y por qué ahora? ¿Por qué esas sesiones, que prácticamente todo el mundo conocía
y nadie echaba de menos? Las respuestas están en el aire, aunque seguro que irán
apareciendo, alimentando al fandom y creando una expectación que, mucho me temo, no
podrá ser colmada. Ojalá me equivoque, pero el río de creatividad de Pink Floyd se agotó hace
años, y este inesperado retorno se me antoja innecesario a todas luces.
Es una vieja historia que ya hemos vivido, y que volveremos a vivir de nuevo, solo que con otro
nombre.
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