Ecuador y Argentina: Algunas diferencias que se deben considerar

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ECUADOR Y ARGENTINA
ALGUNAS DIFERENCIAS QUE SE DEBEN CONSIDERAR
1. Los esquemas monetarios y cambiarios son distintos:
Conceptualmente, la convertibilidad implica la emisión de una moneda nacional
con absoluto respaldo en activos extranjeros “fuertes”, tales como el oro o una
divisa internacionalmente utilizada. Una nación establece un sistema de Caja de
Conversión o Convertibilidad con la finalidad de dotarle de credibilidad a su
moneda nacional.
El mensaje a los ciudadanos busca ser totalmente claro: se emitirá dinero
únicamente en cuanto se tengan divisas internacionales que lo respalden en una
relación plenamente establecida y absolutamente fija.
De esta manera, se busca que los agentes económicos vuelvan a creer en la
moneda nacional y la consideren dinero genuino, esto es, la utilicen para el
cambio y pago, como unidad de cuenta para la fijación de precios; y, como
reserva de valor para los ahorros.
La experiencia argentina de más de una década de convertibilidad demuestra que,
lamentablemente, sus ciudadanos no creyeron en el sistema de Caja de
Conversión. Si bien dicho sistema estaba consagrado por Ley, durante este
tiempo no usaron la moneda nacional como dinero genuino; esto es, los contratos,
los créditos, los pagos, los ahorros, se mantuvieron esencialmente en dólares. Los
diferenciales en las tasas de interés entre pesos y dólares, demostró que el peso
argentino no logro convertirse plenamente en reserva de valor universal de la
riqueza, ni tampoco funcionó como unidad de cuenta; a lo mucho, sirvió
parcialmente como medio de pago y cambio. En definitiva, los ciudadanos de la
Argentina siguieron tan dolarizados informalmente como en los peores tiempos de
la hiperinflación.
Por el contrario, la dolarización significa la eliminación total de la moneda
doméstica. El dólar pasa a ser dinero genuino oficial con todas las funciones que
lo caracterizan. Los ciudadanos, los agentes económicos tienen un solo referente
indiscutido como dinero. En dolarización a nadie se le ocurre utilizar como
reserva de valor, unidad de cuenta o medio de cambio otra cosa que no sea el
dólar. Lo señalado provoca credibilidad y confianza en la utilización del dinero.
Entonces, una diferencia sustancial entre el caso argentino y el ecuatoriano tiene
que ver con el sistema monetario. La convertibilidad no necesariamente dota de
credibilidad al signo monetario nacional, a pesar de que ese sea su objetivo,
mientras que la dolarización genera absoluta confianza en los agentes económicos
acerca de la unidad monetaria que utilizan.
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Ciertamente, la convertibilidad y la dolarización son esencialmente sistema
distintos, específicamente podemos enfocar dichas diferencias de la siguiente
manera:
a. Con la convertibilidad las expectativas de modificación del tipo de
cambio no se eliminan (el riesgo cambiario no es cero). Este hecho
puede llegar a afectar en el mediano y largo plazos a todo el aparato
productivo pues los diferenciales de tasas de interés no llegan a
reducirse encareciendo el crédito. Más aun en el caso de una situación
de crisis este riesgo actúa procíclicamente llegando incluso a desatar
(adelantar) una crisis anunciada.
Bajo la dolarización el riesgo cambiario es eliminado en su totalidad.
Por lo que esta economía no se ve afectada por el riesgo de
devaluación y sus consecuencias.
La eliminación del riesgo cambiario genera confianza en los inversores
que obtienen horizontes temporales seguros para sus proyectos.
Invierten en dólares y obtienen al final dólares. Esta característica de
la dolarización podría provocar el regreso de los capitales fugados, en
un primer momento, y su consolidación como sistema económico
general constituye un atrayente para las inversiones extranjeras.
b. Con la convertibilidad; no se renuncia ni al poder de la emisión ni a la
función de prestamista de ultima instancia por parte del Banco Central.
La restricción que se impone para poder ejercer estas dos acciones es la
de disponer de las reservas en divisas necesarias para respaldarlas en
una relación uno a uno. Sin embargo, queda abierta la posibilidad de
que esta “restricción” sea obviada ya sea en el caso de una crisis o
simplemente por una exigencia fiscal que puede ser justificada o no.
Nuevamente esto se presenta como una debilidad del esquema de
convertibilidad frente al de dolarización. Pues, si los agentes
económicos advierten que las autoridades fiscales y/o monetarias están
dispuestas a violar la restricción señalada; perfectamente se podrían
esperar comportamientos calificados como de “alto riesgo” (o
especulativas; más aun en épocas de crisis) principalmente de parte de
los intermediarios financieros lo que pondría en serio riesgo el proceso
producción.
2. Dos realidades distintas y dos momentos distintos:
Efectivamente, Ecuador y Argentina son dos realidades distintas que además están
atravesando un momento en su ciclo económico también distinto.
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a. Argentina por tercer año consecutivo presenta un panorama claramente
recesivo en el ritmo de su actividad económica (la caída del PIB
acumulada 1999-2001 fue de 8%, en el caso del Ecuador fue un
crecimiento de 0.4%) y las perspectivas para el año venidero son
igualmente muy sombrías. Ciclo opuesto el que presenta Ecuador;
cuyas perspectivas son de un crecimiento importante tanto para este
(3.5%) como para los próximo años (entre 2003 y 2005 se espera un
crecimiento promedio sobre el 6%). Esto es determinante en particular
en lo relativo a la capacidad de una economía para enfrentar las
obligaciones financieras de manera sostenible.
b. Argentina concluyó ya hace algún tiempo el proceso de privatizaciones
de las empresas del sector público y en gran parte estos recursos se
destinaron a reducir la deuda externa del país. Sin embargo, no se
definió en su momento una estrategia adecuada de sostenibilidad del
endeudamiento principalmente público; por lo que a finales de la
década pasada ya había recuperado sus niveles históricos de
endeudamiento público externo. Para este año la relación deuda
externa /PIB de Argentina es del 60%, similar a la de Ecuador, sin
embargo, la gran diferencia se encuentra en el indicador de flujo, pues
el servicio de la deuda externa /exportaciones de bs y ss no factoriales
en Argentina equivale a casi 90%, nuestro país tiene un índice del
30%. Igualmente, la relación deuda externa total desembolsada y las
exportaciones de bienes y servicios a finales del 2001 en Argentina
alcanzó el 452% en tanto que en Ecuador el indicador fue de 237%.
(Fuente: Balance Preliminar de las Economías CEPAL 2001).
Adicionalmente, el caso del Ecuador es diferente. Primero porque el
proceso de privatizaciones no ha avanzado, lo que nos da el tiempo
necesario para evaluar constructivamente la experiencia argentina; y,
segundo, se ha definido una estrategia de capitalización de los recursos
que se obtengan de las privatizaciones a través del Fondo de
Solidaridad. Así mismo el Banco Central esta trabajando en la
definición del perfil de endeudamiento sostenible para el mediano y
largo plazos para el país; lo cual es básico para la conformación de
expectativas favorables por parte de los agentes económicos nacionales
e internacionales, respecto a la capacidad futura de pagos del gobierno.
El Ecuador tiene una ventaja adicional que le abre un espacio
importante para introducir las reformas estructurales que exige el
modelo de dolarización, pues a partir del 2003-04, prácticamente se
duplicará la exportación de crudo, lo que le permitirá eliminar la
restricción de divisas, hecho que debe ser aprovechado para producir
las reformas necesarias.
c. El mercado principal de los productos de exportación de Argentina;
que por cierto es una economía esencialmente cerrada en su comercio,
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es Brasil. Este país ha adoptado una estrategia de flotación de su
moneda; lo que introduce mucho ruido en las relaciones comerciales de
estos países; en claro perjuicio de un sistema “hard-peg” como el de la
convertibilidad.
En el caso de Ecuador; su principal socio comercial es los Estados
Unidos de Norteamérica. País emisor del dólar, una de las monedas
más estables del mundo desarrollado; lo que reduce al máximo el ruido
monetario que pude entorpecer las relaciones comerciales.
d. Se anota como uno de los problemas más importantes de la economía
de ese país a la gestión fiscal; es la “profundidad” del proceso de
descentralización. Justamente, parece ser que la negativa del FMI para
realizar uno de los desembolsos dentro del acuerdo Stand-by es el
incumplimiento en la meta presupuestaria y la imposibilidad de
lograrlo dada la estructura del gasto y de las asignaciones y presiones
regionales (el déficit fiscal proyectado de Argentina para 2001 fue de
3.5% del PIB, en el caso del Ecuador fue de 1.1% superávit).
Este no es el caso para Ecuador. Se están discutiendo dos proyectos de
ley de suma importancia en este contexto: la Ley de Disciplina y
Prudencia Fiscal y del Fondo Petrolero de Estabilización y Ahorro; en
las que deben incluirse normas obligatorias de carácter nacional para
evitar desórdenes fiscales como el argentino y crear incluso
mecanismos que permitan contar con los recursos necesarios para
actuar en épocas críticas.
e. La sustentabilidad del esquema de convertibilidad y más aun del de la
dolarización, implican modificar la estructura de incentivos globales a
la producción principalmente a favor de los bienes transables. Se
plantea la urgente exigencia de cambiar radicalmente la estrategia
competitiva nacional; desde la tradicional y “espuria” sustentada en la
modificación permanente en el precio de la divisa; a otro, más bien
apoyado en ganancias de productividad eficiencia y capacidad de
negocio de mercado. Argentina 11 años atrás confió más en el mercado
como fuerza propulsora de esta transformación y de la información
disponible pocos programas para mejorar la productividad se llevaron
adelante en este período.
En Ecuador se esta discutiendo al más alto nivel la necesidad de
diseñar una estrategia institucional que se oriente en esta dirección, a
través por ejemplo de la Ley de Competencias y de la Secretaría
Nacional de Competitividad.
f. La apertura y profundización de la dependencia de la cuenta de
capitales; puede constituirse en una fortaleza; pero, la evidencia
empírica da cuenta de que sus movimientos son procíclicos. Esto ha
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sido evidente en Argentina en los últimos años y en especial en los
momentos críticos como los de la crisis del Tequila a mediados de los
90 y ahora a finales de esta década desde la crisis de Rusia, Asia y
Brasil.
Si bien Ecuador tiene igualmente abierta su cuenta de capitales; no
parece ser el caso con el grado de dependencia de la economía de estos
flujos. Más bien; si se deja a un lado a las remesas de los migrantes,
que por cierto tienen un comportamiento que pude ser claramente
calificado como “no típico”; los ingresos recientes de capitales se han
dirigido especialmente al sector productivo petrolero, que no es lo
mismo que lo hagan al sistema financiero; como parece ser en el caso
de Argentina.
Dirección General de Estudios
18/02/02
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