UN MOMENTO EXCELENTE
PARA TRABAJAR EN EQUIPO
CUENTOS
Qué gran día. Cielos claros y soleados, sin escuela y mucho tiempo para jugar. Para celebrar, todos
fueron al patio de recreo. “¿Qué quieren hacer?” Preguntó Rino.
Algunos gritaron para jugar béisbol, otros para jugar al corre que te pillo, otros rogaron jugar fútbol.
Pero cuando Rino sugirió balón prisionero, el grupo clamó su aprobación. Así que hicieron los equipos. Pero
cuando contaron cada lado, el equipo de Rino tenía un jugador más que el de Mono. “Qué raro, estaba
seguro que teníamos un número par de jugadores,” dijo Mono. Entonces se dio cuenta que Hipo se estaba
alejando. “Ah, eso lo explica.” Mono corrió hacia Hipo. “Vamos Hipo, el grupo te está esperando.” Hipo
se veía triste. “Oh, está bien. No necesito... se divertirán más sin mí.” “No entiendo” interrumpió Mono.
"Estabas tan emocionado de jugar, como todos nosotros.” “Yo sé, pero...” Hipo titubeó. “Espera un
momento,” dijo Mono. “¿No te gusta el balón prisionero?” “Oh, sí me gusta. Pero al balón prisionero
no le gusto yo,” contestó Hipo. “¿Qué quieres decir?” Preguntó Mono. “Bueno, tienes que ser rápido y
ágil para jugar balón prisionero, como tú,” suspiró Hipo. “El balón siempre me golpea de primero.”
“Bien, te haré una sugerencia” dijo Mono. “Tú y yo seremos un equipo.” “Pero ya hay dos equipos.”
Mono explicó, “Quiero decir, un equipo especial secreto. Cada vez que alguien trate de lanzarte el
balón, yo lo distraeré para que me la lancen a mí, y yo la atajaré. Soy bueno en esquivar y atajar.
Entonces nos uniremos y les lanzaremos de vuelta el balón.” Hipo titubeó. “Bueno... Creo que
podemos intentarlo.”
Así que el nuevo equipo especial se unió al juego. En efecto, Mono distrajo al otro equipo para que no le
lanzaran el balón a Hipo; y cuando raramente lo hacían, Mono atajaba el balón antes de que llegase a pegarle a
Hipo. Cuando era el turno de ellos de lanzar, Mono le tiraba el balón a Hipo quien la bateaba hacia los jugadores
contrarios. Eran un equipo tan bueno, que eran los últimos dos en jugar. No sólo era la primera vez que Hipo no
fue el primero en perder, fue la primera vez que de hecho ganó.
Después de la celebración del equipo ganador, el grupo decidió jugar al dueño del castillo. Hipo se
emocionó, pero no se veía a Mono por ningún lado. Después de una larga búsqueda, Hipo vio que Mono se
alejaba del campo. Lo alcanzó. "Oye Mono, vamos. Es hora de jugar al dueño del castillo." Ahora Mono
estaba triste. "Oh, está bien. Ve tú a jugar con el grupo. Yo sólo..." “Oh,
entiendo: no te gusta el dueño del castillo así como a mí no me gustaba
balón prisionero,” dijo Hipo. Mono explicó, “Mírame: Soy tan liviano y
pequeño, ¿cómo se supone que voy a evitar que me empujen de la
colina?" "Pero somos un equipo, si te pones sobre mi espalda, nadie
logrará movernos." Y en efecto, Mono se montó sobre la espalda de Hipo y se
quedaron en el tope de la colina durante todo el juego. “Guau, Hipo, eres muy
bueno en el dueño del castillo,” dijo Mono. “No, somos muy buenos,”
respondió Hipo. “Somos un equipo, ¿recuerdas?” Los compañeros de equipo
chocaron esos cinco y regresaron hacia el grupo, emocionados de jugar
cualquier juego que siguiera.
©2009 Garan Inc.
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un momento excelente para trabajar en equipo un