La banca se resigna a vender a precio de derribo sus créditos fallidos

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La banca se resigna a vender a precio de derribo sus créditos fallidos
La banca se resigna a vender a precio de derribo sus créditos fallidos
El deshielo ha comenzado en el mercado de créditos fallidos. La decisión del grupo Santander de desprenderse de varias
carteras de préstamos morosos (hipotecario, de consumo y de empresas), por un importe estimado en 1.500 millones de
euros, ha marcado el camino al resto del sector. En los tres últimos años, con el imparable incremento de los impagos de
créditos bancarios, han desembarcado en España numerosos fondos y firmas especializadas interesadas en comprar
carteras de fallidos con fuertes descuentos. Los grupos noruegos Aktiv Kapital y Lindorff, la sueca Intrum Justitia, los
británicos Link Finanzas y Cabot Financial han logrado cruzar algunas operaciones, pero el nivel de compras de este
tipo de activos tóxicos es todavía muy inferior al de otros países.
"Hay muchos compradores interesados y muchas carteras por vender, pero no se cruzan demasiadas operaciones",
explica Rafael Gonzalo, director general de Link Finanzas. A su juicio, la principal explicación para esta situación del
mercado es la alta volatilidad que existe en la situación económica. "Es difícil realizar modelos de recobro histórico
cuando las cosas cambian tanto en tan poco tiempo".
La lógica de este tipo de operaciones para las entidades financieras parece evidente. "Al vender una cartera de morosos,
los bancos sanear su balance, liberan recursos propios y obtienen liquidez", explica Enrique Quemada, consejero
delegado de la firma ONEtoONE, que ha recibido mandatos para vender este tipo de activos.
Ofertas a la baja
El gran problema para que se crucen demanda y oferta es que los descuentos que ofrecen las firmas especializadas son
cada vez mayores. "Hay mucha desconfianza todavía a la hora de vender carteras", comenta Melania Sebastián,
consejera delegada de Gesif, una firma especializada en el recobro de deudas. "Los directivos tienen la paranoia de que
les están estafando. Les cuesta escuchar ofertas que les proponen pagar un 1% del valor en libros de los créditos, cuando
hace dos años rechazaron el 3%".
En el mercado coinciden en que los últimos movimientos de Santander y BBVA pueden desbloquear el mercado. Tras la
venta de varias carteras por parte del grupo presidido por Emilio Botín, su principal rival en España ha puesto en el
mercado una cartera de un tamaño similar. Además, Santander se desprendió hace dos meses al grupo Lindorff su filial
de recobros Reintegra, un movimiento que desde el sector se interpreta como el preludio de nuevas operaciones de venta
de créditos fallidos.
Las cifras globales sobre las transacciones que se producen son un misterio ya que las entidades son reacias a explicar
las operaciones. De acuerdo con algunas estimaciones, el volumen total rondaría los 3.000 millones anuales durante los
últimos ejercicios y las previsiones son que aumenten con fuerza en 2012. "Hay muchas cajas que aún tienen que mover
ficha. El grueso del negocio todavía está por venir", asegura Sebastián.
Las cifras
3.000 millones de euros es el volumen de carteras de créditos fallidos que se venden en la banca española durante los
últimos ejercicios.
97% es el descuento que llegan a producirse en la compra de algunos créditos al consumo prácticamente incobrables.
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Inversores privados para digerir el ladrillo
Las firmas especializadas en la gestión de carteras de fallidos creen que podrían jugar un papel muy relevante en caso de
que el Gobierno promoviera la creación de sociedades de liquidación para separar los activos inmobiliarios más tóxicos
que los bancos acumulan en sus balances.
De acuerdo con varios directivos consultados, el diseño de estos vehículos debería promover la llegada de inversores
privados que dieran credibilidad al proyecto. "Solo cuando alguien se juega su propio dinero, los inversores
internacionales podrán estar convencidos de que la solución del banco malo no es un parche más en el sector
financiero", explica un ejecutivo de una de estas firmas.
El problema es que para conseguir que llegara dinero internacional a este tipo de sociedades, sería necesario que el
vehículo contara con algún tipo de esquema contra pérdidas, respaldado por el FROB o el Fondo de Garantía de
Depósitos.
Además de poder llegar a aglutinar capital de fondos interesados en invertir, el sector del recobro cree que su
experiencia en la gestión de activos problemáticos aportaría un importante valor añadido al proyecto.
"Nosotros estamos muy acostumbrados a decidir cada día cómo rentabilizar inversiones en activos problemáticos de
distinto tipo, desde suelo y promociones a medio terminar a carteras de créditos fallidos", comenta este directivo.
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