Mediante esta carta es evidente que el Libertador Bolívar, un

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NACE UNA MARINA DE GUERRA (1822-1830)
que para entonces estarán las tropas de reserva en estado de marchar adelante. Mientras tanto
estoy desbaratando el abortado plan de conspiración; todos los cómplices serán castigados más o
menos; Santander es el principal, pero es el más dichoso porque mi generosidad me lo defiende.
Su partido será aniquilado y le anulado por mucho tiempo. Esto es todo lo que puedo decir por
ahora.
El resto de la República marcha divinamente, aunque en lo humano no hay nada seguro. Venezuela
y Cartagena son baluartes de nuestros enemigos. Cumana ha sido redimida por el General Salom,
que está mandando allí con la fortuna de un bienaventurado; él es el pacificador y el bienhechor
de su tierra. Siento añadir a usted que en el Oriente nadie hacer el bien gracias a sus antiguos
caudillos. Usted, mi querido General, es el único inmaculado de aquel heroico y desgraciado país.
A propósito, ¿está usted sentido conmigo por causa de su familia? Si yo hago mi apología verá
usted que tengo diez veces razón; porque yo antepongo siempre la comunidad a los individuos.
Voy a mandarle a pagar, sin embargo, por servir a usted y a la justicia. Por lo demás, si usted
está sentido conmigo pienso que el resto de la humanidad debe asesinarme, porque nunca le he
ofendido ni aún con una tentación.
No contesto por esta vía ni a Flores ni a O´Leary, ni a nadie; por esto mismo deseo que usted les
lea esta carta a fin de que sepan que yo le he dado a usted el ser de Simón Bolívar. Sí, mi querido
Sucre, usted es uno conmigo, excepto en su bondad y en mi fortuna.
Mando a usted esa proclama para que la haga publicar con la mira que dice cada una de sus
palabras.
Sea usted feliz mil veces, querido General, pero todavía mil veces más glorioso; éste es el voto de
quien lo ama a usted más en este mundo, aunque no tanto como lo merece.
Bolívar
Mediante esta carta es evidente que el Libertador Bolívar, un estratega eminente y genial,
confía plenamente en el general Sucre, dándole la inmensa responsabilidad de perder o ganar la
guerra a su nombre. Al darle esta gran tarea, reconoce en él sus grandes dotes militares y valores
morales, tanto para hacer la guerra como para dominar al pueblo, a las masas, las mismas que se
demuestra en el hecho de haber escrito su biografía, situación que no es común de un hombre
que aún vivía y peor aún, saliendo de la pluma y su genial inteligencia36.
“Acreditado el general Sucre como organizador pleno de sapiencia, estratega providente, táctico
singular; de espíritu combativo pero tranquilo y leal a toda prueba a la obra de Bolívar; su
designación para el Comando en Jefe del Ejército ecuatoriano, fue acogida con señaladas muestras
de entusiasmo. Era verdad que el general Flores había demostrado poseer dotes singulares de
organización, pero sus prestigios de guerrero aún no tenían una confirmación capaz de garantizar
el éxito en operaciones de gran extensión”37.
“Ante el conflicto en marcha, el Gobierno de Colombia estableció los siguientes objetivos de la
guerra:
Impedir la conquista de los Departamentos de Guayaquil y Cuenca, los que evidentemente
constituían el objetivo político-territorial del Ejército del Perú.
Imponer al Perú la devolución de la provincia de Jaén y de la parte de Mainas que tenía ocupada.
36
Sociedad Antonio José de Sucre, “Mariscal Sucre” Serie Pichincha: Historia, 2003, Quito Ecuador, Gobierno Provincial de la
provincia de Pichincha, págs. 8 a 17.
37
Chiriboga. Ob. Cit., pág. 97.
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