CELSO RODRÍGUEZ PADRÓN, SECRETARIO GENERAL DEL

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CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL
CELSO RODRÍGUEZ PADRÓN, SECRETARIO GENERAL DEL
CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL,
CERTIFICO: QUE EL PLENO DEL CONSEJO GENERAL DEL PODER
JUDICIAL, EN SU REUNIÓN DEL DÍA DE LA FECHA, HA
APROBADO EL INFORME AL PROYECTO DE REAL DECRETO POR
EL QUE SE APRUEBA EL REGLAMENTO ORGÁNICO DEL CUERPO
DE SECRETARIOS JUDICIALES, SIENDO DEL SIGUIENTE TENOR
LITERAL:
I.
ANTECEDENTES
Por oficio de 22 de septiembre de 2005, que tuvo entrada en el
Consejo General del Poder Judicial el mismo día, el Excmo. Sr.
Secretario de Estado de Justicia, de acuerdo con lo establecido en el
artículo 108.1, d) de la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder
Judicial, solicitó de este Consejo la emisión de informe sobre el Proyecto
de Real Decreto por el que se aprueba el Reglamento Orgánico del
Cuerpo de Secretarios Judiciales.
La Comisión de Estudios e Informes de este Consejo, en su
reunión del día 26 de septiembre de 2005, designó ponente del presente
Informe al Excmo. Sr. Vocal D. José Luís Reguero Ibáñez, aprobándose
el mismo en ulterior sesión de fecha 19 de octubre de 2005 para su
remisión al Pleno.
II.
ALCANCE DE LA FUNCIÓN CONSULTIVA DEL
CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL
La función consultiva del Consejo General del Poder Judicial a
que se refiere el artículo 108 de la Ley Orgánica del Poder Judicial tiene
por objeto los anteproyectos de leyes y de disposiciones generales del
Estado y de las Comunidades Autónomas que afecten total o
parcialmente, entre otras materias expresadas en el citado precepto
legal, a “normas procesales o que afecten a aspectos jurídicoconstitucionales de la tutela ante los Tribunales ordinarios del ejercicio
de derechos fundamentales y cualesquiera otras que afecten a la
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constitución, organización, funcionamiento y gobierno de los Juzgados y
Tribunales”.
No obstante la aludida limitación material de la potestad de informe del
Consejo General del Poder Judicial, la función consultiva de este órgano
constitucional ha sido entendida, en principio, en términos amplios. Así,
el Consejo General del Poder Judicial ha venido delimitando el ámbito
de su potestad de informe partiendo de la distinción entre un ámbito
estricto, que coincide en términos literales con el ámbito material
definido en el citado artículo 108.1.e) de la Ley Orgánica del Poder
Judicial, y un ámbito ampliado, que se deriva de la posición de este
Consejo como órgano constitucional de gobierno del Poder Judicial.
Dentro del primer ámbito, el informe que debe emitirse se habrá de
referir, de manera principal, a las materias previstas en el precepto
citado, eludiendo, con carácter general al menos, la formulación de
consideraciones relativas al contenido del Proyecto en todas las
cuestiones no incluidas en el citado artículo 108 de la Ley Orgánica del
Poder Judicial. En cuanto al ámbito ampliado, el Consejo General del
Poder Judicial se reserva la facultad de expresar su parecer también
sobre los aspectos del anteproyecto que afecten a derechos y libertades
fundamentales, en razón de la posición prevalerte y de la eficacia
inmediata de que gozan por disposición expresa del artículo 53 de la
Constitución. En este punto debe partirse especialmente de los
pronunciamientos del Tribunal Constitucional, en su condición de
intérprete supremo de la Constitución, cuyas resoluciones dictadas en
todo tipo de procesos constituyen la fuente directa de interpretación de
los preceptos y principios constitucionales, vinculando a todos los jueces
y tribunales, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 5.1 de la Ley
Orgánica del Poder Judicial.
Además de lo anterior, y con arreglo al principio de colaboración entre
los órganos constitucionales, el Consejo General del Poder Judicial ha
venido indicando la oportunidad de efectuar en sus informes otras
consideraciones, relativas, en particular, a cuestiones de técnica
legislativa o terminológicas, con el ánimo de contribuir a mejorar la
corrección de los textos normativos y, por consiguiente, a su efectiva
aplicabilidad en los procesos judiciales, por cuanto son los órganos
jurisdiccionales quienes, en última instancia, habrán de aplicar
posteriormente las normas sometidas a informe de este Consejo.
III.
ESTRUCTURA Y CONTENIDO DEL PROYECTO DE REAL DECRETO
SOMETIDO A INFORME
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El proyecto de Real Decreto que aprueba el nuevo Reglamento
Orgánico del Cuerpo de Secretarios Judiciales consta de una breve
exposición de motivos, artículo único, once disposiciones transitorias y
dos disposiciones finales.
El texto articulado del Reglamento Orgánico, incorporado al anexo, se
compone de cinco Títulos, subdivididos en Capítulos y algunos de ellos
en Secciones.
El Título primero “Del Cuerpo de Secretarios Judiciales. Definición,
régimen estatutario. Principios que informan su actuación, funciones y
competencias” comprende dos capítulos, “Disposiciones Generales”
(Art. 1 y 2) y “Principios que informan la actuación del Secretario
Judicial, funciones y competencias” (Art. 3 a 12).
El Título II bajo rúbrica “De la ordenación del Cuerpo de Secretarios
Judiciales” se organiza en cinco capítulos, “De la ordenación jerárquica”
(Art. 13), “Órganos Superiores” (Art. 14 a 19), “Del Secretario General de
la Administración de Justicia” (Art. 20 y 21), “Del Consejo del
Secretariado” (Art. 22 a 25) y el quinto –incorrectamente numerado
como cuarto- “De las Juntas de Secretarios Judiciales” (art. 26).
El Título III “De la carrera administrativa” se distribuye en cuatro
capítulos subdivididos en secciones.
El Capítulo I “Adquisición y pérdida de la condición de Secretario
Judicial” subdividido en las secciones “Adquisición de la condición de
Secretario Judicial. Ingreso en el Cuerpo. Sistemas de Selección.
Proceso de Selección” (Art. 27 a 45), “Pérdida de la condición de
Secretario Judicial” (Art. 46 a 55), y “Rehabilitación” (Art. 56 a 60).
El Capítulo II regula las “Situaciones administrativas” (Art. 61 a 76).
El Capítulo III, “De las categorías del Cuerpo de Secretarios Judiciales”
(Art. 77 a 80).
El Capítulo IV “De los derechos y deberes”, tras los artículos 81 a 83 que
regulan los derechos individuales, colectivos y los deberes de los
Secretarios judiciales -preceptos no cobijados bajo rúbrica común- se
subdivide a continuación en cuatro secciones: “Vacaciones, permisos y
licencias” (Art. 84 a 93), “Derechos Económicos” (arts. 94 y 95),
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“Promoción profesional. Formación inicial y continuada” (art. 96) y
“Prerrogativas. Tratamiento y distinciones” (arts. 97 y 98).
El Título IV regula la “Ordenación de la actividad profesional. Relaciones
de puestos de trabajo. Escalafón”, en cuatro capítulos: “Ordenación de
la actividad profesional” (art. 99), “Relaciones de puestos de trabajo”
(arts. 100 y 101), “Escalafón” (art. 102) y “Jornada y horarios” (arts. 103
y 104).
El Título V, sobre “Provisión de puestos de trabajo” se ordena en cinco
capítulos: “Formas de provisión y órganos competentes para convocar”
(arts 105 a 107), “Provisión de puestos de trabajo mediante concurso”
(arts. 108 a 111), “Procedimientos de los concursos” (arts. 112 a 118),
“Libre designación” (arts. 119 a 125) y “Otras formas de provisión.
Adscripción provisional. Comisión de Servicio. Sustituciones” subdividido
a su vez en tres secciones: “Adscripción provisional” (art. 126),
“Comisiones de servicio” (art. 127) y “Sustituciones” (arts. 128 a 139).
El Título VI, relativo a “Incompatibilidades y Prohibiciones. Abstención y
recusación” aparece distribuido en dos capítulos: “De las
incompatibilidades y prohibiciones” (arts. 140 a 143) y “De la abstención
y recusación” (arts. 144 a 148).
El Título VII, “Régimen disciplinario”, se organiza en seis capítulos:
“Disposiciones preliminares” (arts. 149 a 152), “De las faltas” (arts. 153 a
156), “De las personas responsables” (art. 157), “De las sanciones”
(arts. 158 a 162), “De la extinción de la responsabilidad disciplinaria”
(arts. 163 a 166) y “Del procedimiento”, que se subdivide a su vez en
cinco secciones: “Disposiciones Generales” (arts. 167 a 169), “De las
actuaciones en caso de faltas leves” (arts. 170 y 171), “De la incoación
del procedimiento” (art. 172 a 174), “De la instrucción” (arts. 175 a 183) y
“De la terminación” (arts. 184 a 189).
Las once disposiciones transitorias que contiene el proyecto de Real
Decreto ordenan el impacto de la sucesión temporal de normas habrá de
tener sobre las siguientes situaciones jurídicas: la primera, en relación
con los Secretarios procedentes de la Jurisdicción de Trabajo, la
segunda, sobre Secretarios de provisión temporal, la tercera sobre
nombramiento de Secretarios Judiciales sustitutos, la cuarta sobre la
composición actual del Consejo del Secretariado, la quinta sobre los
conceptos y cuantías del régimen retributivo, la sexta sobre el
complemento familiar, la séptima sobre expedientes disciplinarios en
trámite, la octava sobre el proceso de acoplamiento de los Secretarios
Judiciales a la nueva organización de la Oficina Judicial, la novena sobre
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CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL
los grupos de clasificación de los puestos de trabajo, la décima sobre las
retribuciones complementarias de los Secretarios Judiciales destinados
en el Ministerio de Justicia, y la décimo primera sobre las referencias a
la Oficina Judicial contenidas en el nuevo Reglamento, que se
entenderán hechas a la actual estructura y puestos de trabajo hasta que
entre en pleno funcionamiento el nuevo modelo implantado por la LO
19/2003.
La disposición derogatoria única declara derogado el vigente RD
429/1988, de 29 de abril, salvo los artículos 29 y 31, y cuantas
disposiciones de igual o inferior rango se opongan a lo establecido en el
presente Real Decreto.
La disposición final primera autoriza al Ministerio de Justicia para
desarrollar mediante Orden los preceptos del nuevo Reglamento.
La disposición final segunda dispone que entrará en vigor al día
siguiente de su publicación en el Boletín Oficial del Estado.
IV.
OBSERVACIONES AL TEXTO REGLAMENTARIO
1.- Consideraciones preliminares
El texto proyectado, dando cumplimiento a lo ordenado en la disposición
final primera de la LO 19/2003, de 23 de diciembre, de reforma de la Ley
Orgánica del Poder Judicial (LOPJ), aprueba la nueva normativa
orgánica del Cuerpo de Secretarios Judiciales adaptada a la nueva
estructura de la Oficina Judicial, tal y como se configura en la LO
19/2003, y a la concepción del Secretariado como instancia gubernativa,
jerárquicamente ordenada, y dependiente de las Administraciones
competentes en materia de gestión de medios de la Justicia.
El texto resultante, cuya ordenación sistemática se describe en el
apartado anterior, contiene 189 artículos, excediendo considerablemente
la extensión del actualmente en vigor, que cuenta con 108 artículos.
Nada cabe objetar a este incremento en aquellas partes en que viene
justificado en la necesidad de dar cumplido desarrollo a las
disposiciones de la LOPJ en torno a la Oficina Judicial y el Secretariado.
Más dudosa resulta su oportunidad, en cambio, en aquellas otras partes
en que se reproducen literalmente los preceptos de la LOPJ, de las
leyes procesales en vigor, e, incluso, de textos prelegislativos
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CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL
actualmente en trámite de elaboración, sin que se pueda apreciar una
necesidad clara, ni una vinculación suficiente de sus contenidos con los
que serían propios de una normativa orgánica funcionarial como es la
que nos ocupa.
En este sentido, el Consejo General del Poder Judicial recomienda que
se depure el texto del Reglamento de todos aquellos artículos,
apartados e incisos que cobijan disposiciones referentes al contenido de
los actos procesales, a la forma que han de revestir y a las condiciones
de su eficacia, que por su naturaleza están reservadas a la Ley, y cuya
relación debe hacerse, cuando se estime preciso para dotar de sentido
al texto, mediante cita o remisión, pues mediante su mera transcripción
literal, sin mención de su procedencia, se convierten en adherencias del
texto orgánico funcionarial, excéntricas de su ámbito funcional y del
rango jerárquico de la norma que los contiene.
Este defecto se observa, por ejemplo, en el artículo 5, a) cuando se
adentra en la regulación del contenido mínimo de las actas que
documentan actuaciones orales, vistas y comparecencias y la validez
del empleo de determinados medios técnicos para instrumentar el
ejercicio de la fe pública judicial, ordenación que corresponde más bien
a las leyes procesales y cuyo pormenor resulta innecesario para
determinar el alcance de la potestad de la fe pública judicial.
También es discutible el tenor dado al artículo 12, sobre competencias
procesales, cuyo apartado primero reproduce de modo literal –sin su
pertinente cita- el artículo 456.3 LOPJ, en el que la normativa orgánica
reserva a un futuro desarrollo legislativo la determinación de las mismas.
Parece más propio que el Reglamento se limite a la mención que
contiene el apartado 2 del mismo precepto, según el cual los Secretarios
Judiciales actuarán “de acuerdo con las competencias que les atribuya
la Ley Orgánica del Poder Judicial y las que establezcan las normas de
procedimiento”.
2.- La dirección técnico-procesal de la Oficina Judicial, los
protocolos de actuación
Siendo tributario este Reglamento de la nueva ordenación legal de la
Oficina Judicial introducida en la LOPJ por la LO 19/2003, es inevitable
hacer el recordatorio de algunas de las consideraciones que se vertieron
en el informe adoptado por el Pleno del Consejo el día 22 de abril de
2003 sobre el Anteproyecto de la citada Ley.
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CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL
La interposición del Secretariado como nueva instancia gubernativa
responsable de la dirección e inspección de los servicios de la Oficina
Judicial genera de un lado un riesgo cierto de solapamiento de funciones
y de posible planteamiento de conflictos de atribuciones con los órganos
tradicionales de gobierno interno de juzgados y tribunales, y de otro
lado, por su vinculación jerárquica a la Administración (estatal o
autonómica) introduce un factor nuevo de potencial interferencia del
Poder Ejecutivo en el desempeño ordinario de la actividad jurisdiccional.
Como se dijo en el citado informe, en la organización de la Oficina
Judicial se han de tomar en consideración los siguientes aspectos:
1º.- El elemento sustancial del Poder Judicial es la preservación de la
independencia de los Jueces y Magistrados que ejercen la jurisdicción.
2º.- Para que esa independencia sea real y efectiva no basta que el
Juez se vea libre de interferencias en el momento de juzgar y de hacer
ejecutar lo juzgado, sino que es preciso además que cuente con la
adecuada dotación de medios para prestar la tutela judicial.
3º.- El conjunto de medios materiales y humanos, englobados en la
denominada Oficina Judicial, tiene carácter y vocación instrumental. El
Poder Judicial no puede quedar supeditado a las Administraciones que
gestionan dichos medios.
4º.- Los órganos de gobierno interno del Poder Judicial tienen como
función primera gestionar, administrar y gobernar la realidad más
próxima y ligada al proceso, siendo la línea de separación de lo
puramente jurisdiccional de lo orgánico-procesal muy delgada. Por ello,
la introducción en este ámbito de una nueva instancia gubernativa debe
hacerse con especial cautela para que en ningún momento se cercenen
competencias de los órganos de gobierno interno ni se produzcan
solapamientos que den lugar a conflictos competenciales que tengan
como escenario el proceso judicial.
5º.- El proceso judicial no puede ser entendido como materia susceptible
de reparto competencial entre administraciones ni entre cuerpos
funcionariales. Si la Oficina Judicial es un medio, un instrumento para
que el Poder Judicial ejerza con eficacia su función constitucional de
juzgar y hacer ejecutar lo juzgado, el proceso es el instrumento del que
se le dota para adoptar las resoluciones en las que se plasme ese juzgar
y hacer ejecutar lo juzgado.
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CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL
En relación con la potestad de dirección de la Oficina Judicial atribuida a
los Secretarios Judiciales, su armonización con las potestades judiciales
suscitaba las siguientes consideraciones:
“... no implica que, de raíz, haya que excluir la posibilidad de crear otras
instancias gubernativas. Para hacer posible y viable tal resultado debe
garantizarse otro principio básico como es el de la coordinación que
implica la idea clara, normativamente plasmada, de que cada espacio
competencial debe estar bien delimitado y que todo debe encaminarse
al fin último de la organización que se ordena, administra o gestiona.
En definitiva, la atribución a los secretarios judiciales de nuevas
responsabilidades gubernativas debe hacerse evitando todo riesgo de
interferencia con las competencias de los órganos de gobierno judicial y
todo el cuadro resultante debe obedecer y responder al fin último de la
organización de que se trata: que jueces y tribunales juzguen y hagan
ejecutar lo juzgado con independencia y eficacia. En todo caso, la
creación de esa instancia de gestión, especialmente por su directa
dependencia tanto del Ministerio de Justicia como de las Comunidades
Autónomas, no puede implicar que el tercer Poder del Estado en el
ejercicio de su función constitucional de juzgar y hacer ejecutar lo
juzgado quede supeditado o subordinado en su funcionamiento y
organización a los designios del Poder Ejecutivo, ya sea Central, ya sea
Autonómico”.
Estas consideraciones, relativas a la Ley, encuentran de nuevo campo
de aplicación en la regulación orgánica del estatuto del Secretariado,
particularmente en relación con la materia recogida en el artículo 8,
donde se contemplan y regulan las funciones de los Secretarios
Judiciales como directores técnico-procesales de la Oficina Judicial.
Dispone el precepto que será competencia de los Secretarios Judiciales
la organización, gestión, inspección y dirección del personal en aspectos
técnicos procesales, asegurando en todo caso la coordinación con los
órganos de gobierno del Poder Judicial y con las Comunidades
Autónomas con competencias asumidas (letra a, en consonancia con el
art. 454.2 LOPJ); que deberán hacer cumplir, en el ámbito organizativo y
funcional que les es propio, las órdenes y circulares que reciban de sus
superiores jerárquicos (letra b); y se diseña, finalmente, un instrumento
para articular el ejercicio de estas funciones directivas al que se
denomina “protocolo de actuación en el procedimiento”, cuyo contenido
y función se regulan en la letra c) del mencionado precepto.
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CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL
La articulación reglamentaria suscita muy serias dudas de legalidad a
este Consejo cuando dispone que los protocolos serán elaborados por el
Secretario Coordinador Provincial y aprobados por el Secretario de
Gobierno, dado que en el desempeño de esta función actúan en calidad
de autoridades gubernativas, jerárquicamente supeditadas a la
Administración, para el ejercicio de potestades de gestión o dirección de
personal.
En la medida en que el protocolo, según se diseña en el texto
reglamentario objeto del presente informe, constituye un instrumento de
gestión, formalizado por escrito, que disciplinará aspectos del trabajo de
la Oficina Judicial de indudable impacto en el tiempo, forma y
circunstancias de desenvolvimiento de los actos que integran la
tramitación procesal, como son, por ejemplo, los criterios de prelación en
la tramitación de los asuntos, la “rutinización” (sic) de las tareas
procesales, o las normas de actuación y comunicación entre las distintas
unidades que deban intervenir en la tramitación del procedimiento,
resultaría impensable que su aprobación definitiva quedase reservada a
una instancia administrativa dependiente del Poder Ejecutivo (Central,
como el Ministerio de Justicia, o descentralizada en su homólogo
autonómico), salvo que se explicite en el artículo 8, c) que su ámbito
será ajeno a los aspectos que puedan afectar a las competencias
procesales de Jueces y Tribunales.
A juicio del Consejo, de no hacerse tal salvedad se podría confundir, con
menoscabo de la integridad de la función jurisdiccional, la potestad de
dirección de personal que compete al Secretariado, bajo dependencia
funcional de la Administración, con la potestad de ordenación del
proceso, de la que participa el Secretario Judicial, bajo dependencia
funcional del titular del órgano judicial.
Por otra parte, siendo función de la Oficina Judicial la aplicación de las
normas procesales, y resultando artificioso por demás todo esfuerzo
encaminado a efectuar una separación aséptica de los planos de gestión
y ordenación procesal, es inevitable alcanzar la conclusión de que toda
actividad encuadrada en la dirección y coordinación de las unidades
administrativas de la Oficina Judicial tendrá un impacto potencial en el
desarrollo del proceso y, en último término, en la actuación
jurisdiccional.
A estos efectos se han de tomar en consideración los siguientes
aspectos de la cuestión:
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CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL
1º.- Que los meritados protocolos no son de configuración legal, sino
que emanan de la potestad reglamentaria del Gobierno, por lo que han
de respetar las directrices trazadas en la LOPJ sobre ordenación
jerárquica y coordinación interna de la Oficina Judicial.
2º.- Que cuando el artículo 465.8 LOPJ atribuye a los Secretarios de
Gobierno la competencia para cursar órdenes e instrucciones de servicio
a los Secretarios Judiciales de su territorio, así como velar por el
correcto cumplimiento de las que, a su vez, dirija el Ministerio de
Justicia, introduce la salvedad expresa de que las mismas “en ningún
caso podrán suponer una intromisión en el desarrollo de la actividad
procesal de jueces o magistrados, ni contradecir las decisiones
adoptadas por la Sala de Gobierno en el ámbito de sus competencias”.
La aplicación de dicha cláusula de salvaguardia corresponde, por
razones de supremacía funcional, a los Jueces y Magistrados, y a sus
órganos propios de gobierno.
3º.- Que según el art. 165 LOPJ los Presidentes de las Salas de Justicia
y los Jueces tendrán en sus respectivos órganos jurisdiccionales la
dirección e inspección de todos los asuntos y adoptarán, en su
respectivo ámbito competencial, las resoluciones que la buena marcha
de la Administración de Justicia aconseje.
4º.- Que por lo demás, el control judicial de la protocolización de los
actos de trámite con trascendencia procesal debe ser más intenso en
relación con la actividad de las Unidades Procesales de Apoyo Directo
(UPAD), por ser éstas las que, integradas en el órgano judicial, asisten
de modo directo e inmediato a los Jueces y Magistrados en el ejercicio
de las funciones que les son propias, realizando las actuaciones
necesarias para el exacto y eficaz cumplimiento de cuantas resoluciones
dicten (art. 437.1 LOPJ) y en los Servicios Comunes Procesales de
carácter especial a los que se refiere el art. 438.3, párrafo segundo
LOPJ, es decir, los que asuman la ordenación del procedimiento y
cualesquiera otros cuyas funciones sean distintas de las relacionadas en
el párrafo anterior del mismo apartado (registro y reparto, actos de
comunicación, auxilio judicial, ejecución de resoluciones judiciales y
jurisdicción voluntaria), para cuya creación la LOPJ exige informe
favorable de este Consejo General del Poder Judicial.
3.- Ordenación del Cuerpo de Secretarios Judiciales
Se regula en el Título II del texto proyectado, que aborda en capítulos
separados los Órganos Superiores (Capítulo II), el Secretario General de
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CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL
la Administración de Justicia (Capítulo III), el Consejo del Secretariado
(Capítulo IV) y las Juntas de Secretarios Judiciales (Capítulo V).
Convendría que la articulación sistemática del Título atendiese a la
diversa naturaleza de los órganos contemplados, distinguiendo los
órganos propios de la Carrera de aquellos otros que por quedar
integrados en la estructura orgánica del Ministerio de Justicia se pueden
considerar externos. Así, son órganos propios del Secretariado los
denominados en el artículo 463.2 LOPJ órganos superiores, esto es, el
Secretario de Gobierno, y el Secretario Coordinador Provincial. También
se pueden considerar órganos de la Carrera las Juntas de Secretarios
Judiciales.
Como órganos externos aparecen el Consejo del Secretariado y el
Secretario General de la Administración de Justicia, si bien presentan
una naturaleza dispar entre sí.
El Consejo del Secretariado se instituyó por primera vez en el RD
429/1998, de 29 de abril, y lo cierto es que no mereció una favorable
acogida en el informe que aprobó el pleno de este Consejo el 16 de
junio de 1987, principalmente por tratarse de un órgano de nueva
creación carente en aquel momento de cobertura legal. Este órgano
consultivo ha consolidado sin embargo su presencia institucional a lo
largo del tiempo transcurrido y ha alcanzado finalmente una legitimación
reforzada al ser refundado en la LO 19/2003, que lo incorpora a la LOPJ
(art. 463.4 LOPJ), y lo configura como instrumento de participación
democrática del colectivo del Cuerpo de Secretarios Judiciales, por lo
que el juicio inicialmente vertido por este Consejo ha de verse
obviamente revisado en sentido favorable.
El Secretario General de la Administración de Justicia, por su parte, se
crea por medio de la disposición adicional novena de la LO 19/2003 y se
configura como un órgano integrado igualmente en la estructura
orgánica del Ministerio de Justicia para la dirección y coordinación de los
Secretarios de Gobierno y del resto de los Secretarios Judiciales.
El RD 1475/2004, de 18 de junio, por el que se desarrolla la estructura
orgánica básica del Ministerio de Justicia, ubica al Secretario General de
la Administración de Justicia bajo la dependencia directa del Secretario
de Estado de Justicia (art. 2.5) y atribuye al Director General de la
Administración de Justicia la Presidencia del Consejo del Secretariado
(art. 5.3).
11
CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL
Con el fin de hacer más clara la diversa naturaleza de estos órganos se
propone una redistribución del articulado del Título II que permita
agrupar en un mismo Capítulo, con la debida separación en Secciones,
las disposiciones relativas a los órganos propios de la Carrera –órganos
superiores y Juntas-, contemplando en Capítulos separados la
ordenación de los órganos externos.
Entrando en el análisis particular de los preceptos, se puede afirmar que
el desarrollo reglamentario de las disposiciones relativas a los
Secretarios de Gobierno y Secretarios Coordinadores Provinciales se
ajusta a la legalidad. Se estima pertinente, sin embargo, efectuar
algunas puntualizaciones al articulado.
El régimen de sustituciones de los Secretarios de Gobierno aparece
repetido en los artículos 15.3 y 129.1 del texto. Se recomienda la
supresión del primero de los preceptos mencionados para evitar su
innecesaria reiteración.
Por otra parte, el art. 14.4 dice que “podrá existir” un Vicesecretario de
Gobierno en el Tribunal Supremo, Audiencia Nacional y Tribunales
Superiores de Justicia para ejercer exclusivamente las funciones de
Secretario de la Sala de Gobierno; se sugiere que se sustituya la
expresión “podrá existir” por “existirá”, con el fin de dotar de la debida
certeza a esta figura institucional.
El procedimiento de designación de los Secretarios Coordinadores
Provinciales tiene un desarrollo insuficiente en el art. 17.4. Debiera
especificarse que la convocatoria de provisión de plazas corresponde al
Ministerio de Justicia, y que la propuesta de nombramiento que eleve
posteriormente el Secretario de Gobierno se hará conforme al informe
emitido por el órgano competente de la Comunidad Autónoma con
competencias asumidas. Debe especificarse, asimismo, el plazo, a partir
del vencimiento del de la convocatoria, en que el Secretario de Gobierno
debe recabar el informe de la Comunidad Autónoma y, una vez recibido
éste, elevar formalmente la propuesta al Ministerio. También sería
aconsejable que se previese un trámite de consulta al Consejo del
Secretariado, en los términos que se indicarán más abajo al tratar de las
competencias de este órgano.
Por lo demás, en la medida en que la propuesta del Secretario de
Gobierno se encuentra vinculada a la voluntad expresada por el órgano
competente de la Comunidad Autónoma, no tiene mucho sentido que el
precepto diga que el Secretario propondrá “al candidato que considere
más idóneo para desempeñar el cargo”. Cuestión distinta es que pueda
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CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL
acompañar un informe sobre las condiciones e idoneidad del Secretario
propuesto.
En lo que se refiere a la regulación del Secretario General de la
Administración de Justicia, se configura como un órgano de dirección y
coordinación de los Secretarios de Gobierno y del resto de los
Secretarios Judiciales (art. 20) con un amplio elenco de funciones
decisorias, consultivas y de supervisión y control.
El artículo 21.5 dice que le corresponde incoar y tramitar los expedientes
disciplinarios que procedan en relación con los Secretarios Judiciales
“en los términos previstos en la normativa reguladora del régimen
disciplinario del Cuerpo”. Dado que el régimen disciplinario se contempla
en el propio Reglamento Orgánico, y no en una norma separada, es más
adecuado que diga “en los términos previstos en el Título VII del
presente Reglamento Orgánico”.
El Consejo del Secretariado se configura como instrumento de
participación democrática del colectivo del Cuerpo de Secretarios
Judiciales, con funciones consultivas (art. 22.1).
La composición de este órgano se regula en los apartados 2 y 3 del
citado artículo, donde se determina que lo presidirá el Director General
de Relaciones con la Administración de Justicia y que contará con
cuatro vocales natos y seis vocales electivos.
El texto informado considera vocales natos a los dos Secretarios de
Gobierno y al Secretario Coordinador Provincial designados por el
Ministerio de Justicia, así como al Secretario General de la
Administración de Justicia, que actuará como secretario del Consejo.
No parece que los Secretarios de Gobierno y el Secretario Coordinador
puedan ser considerados como genuinos vocales natos, pues su
integración en el órgano consultivo no la determina su propio cargo o
función, sino la designación ministerial.
Resulta por ello más correcto que el precepto diga que el Consejo se
compondrá de dos vocales natos, que serán el Director General de
Relaciones con la Administración de Justicia, que lo presidirá, y el
Secretario General de la Administración de Justicia, que actuará de
secretario, tres vocales designados, que serán los dos Secretarios de
Gobierno y el Secretario Coordinador Provincial nombrados por el
Ministerio, y seis vocales electivos.
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CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL
El artículo 26 a), al regular las funciones del órgano consultivo, dice que
será oído para la promulgación por el Ministerio de Justicia de normas
reglamentarias “o de rango inferior” que afecten al Cuerpo de
Secretarios Judiciales. Se sugiere la supresión de la mención a normas
de rango inferior al reglamentario, pues la mención a las normas
reglamentarias comprende en sentido lato la totalidad de las
disposiciones de jerarquía infralegal.
El artículo 23, i) le atribuye la función de informar los nombramientos de
los Secretarios de Gobierno. Configurado este órgano en la LO 19/2003
como instrumento de participación democrática del Secretariado en la
toma de decisiones que afectan a dicho Cuerpo, sería oportuno y
congruente con dicha función que se extendiese su facultad informadora
también al nombramiento de los Secretarios Coordinadores Provinciales.
El presente Reglamento debería, por ello, incluir el trámite de consulta al
Consejo del Secretariado al regular el procedimiento de nombramiento
de los mismos.
El proceso electoral se regula en el artículo 24, que establece un
sistema muy similar al previsto en el artículo 151 LOPJ para la
designación de los miembros electos de las Salas de Gobierno. Es
preciso, en todo caso, hacer algunas observaciones a su regulación,
particularmente a lo establecido en la letra c) del apartado 1 de dicho
precepto, cuando dice que los electores podrán dar su voto a un máximo
de cuatro candidatos.
Da la impresión de que el Reglamento pretende introducir un sistema de
listas electorales abiertas y combinables, pero la regulación no es todo
lo precisa y explícita que sería deseable, pues al decir que se podrá
votar a cuatro candidatos no determina si los mismos han de ser de una
misma lista o de listas distintas. Se recomienda por ello que se aclare
este punto.
Por otra parte, el Reglamento opta por un sistema electoral mayoritario
corregido, dirigido a facilitar la representación del sector minoritario,
pues no se permite votar a más de dos tercios de los candidatos
elegibles –cuatro de seis-. En este aspecto sigue el criterio que se
estableció en su día en la LO 1/1980, art. 14.3, para la elección del
primer Consejo General del Poder Judicial, y que se desarrolló en el
Reglamento de Organización y Funcionamiento del Consejo General del
Poder Judicial de 6 de octubre de 1982 (art. 64), y el que se introduce en
el Anteproyecto de Ley Orgánica de modificación de la Ley Orgánica
6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial, en materia de organización de
la Administración de Justicia, actualmente en tramitación, para la
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CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL
designación de los miembros electos de los proyectados Consejos de
Justicia de ámbito territorial autonómico. También es el sistema
implantado para la elección de los vocales del Consejo Fiscal en el art.
17.3 del RD 437/1983, de 9 de febrero, sobre constitución y
funcionamiento del Consejo Fiscal, desde su reforma operada por el RD
232/2005, de 4 de marzo.
El artículo 26 introduce una reglamentación de las Juntas de Secretarios
Judiciales, distinguiendo entre la Junta General, y las Sectoriales. Se
regula su convocatoria, orden del día y régimen de la adopción de sus
acuerdos en términos que este Consejo considera adecuados.
4.- Carrera administrativa
Se regula en el Título III del texto proyectado, que desarrolla con detalle
los requisitos y forma de la adquisición y pérdida de la condición de
Secretario Judicial, en concordancia con lo establecido en los artículos
442 y 443 LOPJ.
Se prevé como sistema ordinario de acceso a la Carrera el de oposición
libre, que se desarrolla en el art. 30, y con carácter excepcional el de
concurso oposición, que se desarrolla en el art. 31. También se prevé
una reserva del 50 % de las vacantes para su cobertura por la vía de la
promoción interna para funcionarios de carrera del Cuerpo o Escala de
Gestión Procesal y Administrativa, con dos años al menos de servicios
efectivos (art. 32). Los sistemas de acceso se acomodan a la regulación
vigente en el ámbito de la Administración General del Estado.
En la regulación del sistema de concurso-oposición libre, se echa en
falta una mayor determinación de los casos en los que el Ministerio
quedará facultado para convocarlo. El carácter excepcional de este
procedimiento demanda una regulación restrictiva, que no se satisface
con la mera alusión a “cuando lo considere imprescindible para las
necesidades del servicio” o con su empleo como mera medida “tendente
a la consolidación de empleo temporal que permita una disminución del
porcentaje de eventualidad que pudiere existir en el Cuerpo”, pues no se
puede perder de vista que estamos tratando del acceso a un Cuerpo
Jurídico Superior que resulta de importancia crucial para el adecuado
funcionamiento de la Administración de Justicia y en el que se ha de
procurar en la medida de lo posible que los márgenes de eventualidad
se reduzcan mediante el recurso a los medios ordinarios de selección.
15
CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL
En lo que se refiere a la composición de los Tribunales de selección el
artículo 33 introduce una importante reforma, pues atribuye la
Presidencia a un Secretario Judicial de la primera categoría, y determina
que estará integrado por un Magistrado, que sustituirá si fuese necesario
al Presidente, un Fiscal, un Catedrático de Universidad de disciplinas
jurídicas, que excepcionalmente podrá ser suplido por un profesor titular,
un Abogado con más de diez años de ejercicio profesional, un
funcionario del grupo A de los destinados en el Ministerio de Justicia,
licenciado en Derecho o un Abogado del Estado, y un funcionario del
Cuerpo de Secretarios Judiciales que actuará como Secretario con voz y
voto.
El Pleno de este Consejo ya se ha pronunciado en diversas ocasiones
sobre lo que considera más adecuado en materia de composición de los
Tribunales de evaluación de las pruebas de acceso al Secretariado en
informes aprobados los días 9 de octubre de 1991, y 18 de junio y 1 de
octubre de 1997. En síntesis se ha venido pronunciando a favor de un
acercamiento a la forma de composición de los Tribunales que evalúan
las pruebas de ingreso en la Carrera Judicial y Fiscal (art. 304.1 LOPJ),
en el entendimiento de que “por la importancia de sus funciones, el nivel
de las Oposiciones a ingreso y la facilidad con que sus miembros
acceden a la Carrera Judicial ... los Secretarios Judiciales están más
próximos al rango de Jueces que al de los restantes funcionarios de la
Administración de Justicia” (Informe de 9 de octubre de 1991).
Se ha recomendado asimismo la ampliación a nueve del número de sus
miembros para facilitar funcionamiento del Tribunal, pues de ese modo
se puede constituir un mayor número de días y celebrar más sesiones,
permitiendo a sus miembros, entre tanto, el desarrollo adecuado de sus
funciones en su cuerpo o profesión de origen.
También se ha considerado oportuno que se asegure la presencia de un
Abogado del Estado, con preferencia a los funcionarios del grupo A
destinados en el Ministerio de Justicia.
Entendemos que estas consideraciones conservan plena validez en lo
que respecta al presente proyecto.
Se considera oportuno resaltar asimismo, en concordancia con lo que ya
se expuso al informar la LO 19/2003, la conveniencia de que en las
pruebas de selección y en el curso teórico-práctico de acceso a la
Carrera sean objeto de valoración tanto los conocimientos procesales, el
estatuto del personal de la Oficina Judicial, como la formación gerencial
(organización, dirección funcionarial, informática, etc.), pues a la vista de
16
CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL
las nuevas funciones que competen al Secretario Judicial en el ámbito
de la organización y dirección de la Oficina, no parece lógico mantener
un sistema de oposiciones concebido sobre la base del programa que es
más propio de Jueces y Fiscales, basado en un conocimiento extenso
del Derecho sustantivo, temas sobre los que no van a trabajar en el
ejercicio de sus funciones, salvo en el caso de la jurisdicción voluntaria.
En la regulación de los supuestos de pérdida de la condición de
Secretario Judicial el texto informado equipara la negativa a prestar
juramento o promesa, y la falta de toma de posesión, a la renuncia; en
estos casos se dice que no será precisa manifestación por escrito ni
aceptación expresa para que la renuncia produzca efectos, y que no
procederá la rehabilitación (art. 47.2). Estima el Consejo que la
rehabilitación debería ser admitida al menos en aquellos casos en que
hubiere existido justo impedimento en la falta de presentación para la
toma de posesión, en los términos que se prevén en el art. 22.5 del
vigente Reglamento Orgánico, excepción que debería mantenerse
mediante su incorporación al Reglamento proyectado.
En materia de rehabilitación, el art. 57, que regula la iniciación del
procedimiento, dice en su apartado 5, que no podrá solicitarse la
apertura del expediente de rehabilitación antes de haber transcurrido
dos años a partir de la firmeza del acuerdo de separación en los
supuestos previstos en los números 3 y 4 del propio artículo, que se
refieren a los casos de jubilación por incapacidad permanente, y de
condena a pena principal o accesoria de inhabilitación absoluta o
especial, o a pena privativa de libertad superior a tres años por razón de
delito doloso. No parece oportuno que se mantenga esta limitación en el
caso de la incapacidad permanente, en el que la rehabilitación se funda
en criterios objetivos de recuperación de las condiciones físicas y
psíquicas para el desempeño de la función. En cambio, se echa en falta
que no se comprenda el supuesto de separación del Cuerpo por razón
de sanción disciplinaria, en el que sí estaría justificada tal prohibición
temporal.
El artículo 59.2 recoge los criterios para la resolución del expediente de
rehabilitación, en concordancia esencial con los parámetros de
valoración que este Consejo General del Poder Judicial, previo estudio
de los expedientes informados desde 1987, aprobó el día 15 de enero
de 1997, en un dictamen dirigido a unificar los criterios informantes en
este tipo de expedientes que habrían de ser tenidos en cuenta por el
Consejo para sus ulteriores informes. Dichos parámetros son los que
contempla el artículo 6 del Real Decreto 2669/1998, de 11 de diciembre,
por el que se aprueba el procedimiento a seguir en materia de
17
CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL
rehabilitación de los funcionarios públicos en el ámbito de la
Administración General del Estado.
En el art. 59.3 se regula el traslado del expediente a los dos órganos
consultivos que participan en su tramitación, el Consejo del
Secretariado, y este Consejo General del Poder Judicial. La redacción
del precepto no es adecuada, pues no determina el orden en que se ha
de verificar. Debe especificarse que primero evacuará informe el
Consejo del Secretariado y que después se dará traslado del expediente
junto con dicho informe a este Consejo General del Poder Judicial, en
los términos que actualmente prevé el art. 91.5 del Reglamento
Orgánico.
El art. 60.2 dispone que el procedimiento administrativo tendrá una
duración máxima de seis meses y que transcurrido dicho plazo, si no se
hubiese dictado resolución expresa, se entenderá estimada la solicitud
del interesado, homologando de este modo el régimen de aplicación del
silencio administrativo en el mismo sentido positivo que se establece
para el ámbito de la Administración General del Estado en el art. 7.3 del
mencionado RD 2669/1998.
Las situaciones administrativas de los Secretarios Judiciales se regulan
pormenorizadamente en el Capítulo II en correspondencia con el art.
445.1 LOPJ que remite al régimen de los Jueces y Magistrados.
Merece destacarse la incorporación en el artículo 71 de la excedencia
por razón de violencia sobre la mujer Secretario Judicial, en desarrollo
del derecho a la excedencia reconocido a la mujer funcionaria en el
artículo 24 LO 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección
Integral contra la Violencia de Género, conforme al cual las Secretarias
Judiciales víctimas de violencia de género, para hacer efectiva su
protección o su derecho a la asistencia social integral, tendrán derecho a
solicitar la situación de excedencia sin necesidad de haber prestado un
tiempo mínimo de servicios previos y sin que resulte de aplicación
ningún plazo de permanencia en la misma.
Las categorías se regulan en el Capítulo III, en concordancia con lo
establecido en el artículo 441.1 LOPJ, y en la disposición adicional
primera de la LO 19/2003. Se mantienen las tres categorías del Cuerpo
de Secretarios Judiciales, que a partir de la entrada en vigor de la LO
19/2003 pasaron a ser personales, suprimiéndose el ascenso forzoso.
18
CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL
El proyecto reglamentario efectúa un desarrollo adecuado de las
previsiones legales, incluyendo la clasificación por grupos de los puestos
de trabajo vinculados al Secretariado que se efectúa en el art. 78.1.
El Capítulo IV regula los derechos y deberes de los Secretarios
Judiciales, en concordancia con la remisión que efectúa el artículo 444.1
LOPJ a su Libro VI respecto del régimen aplicable a los Cuerpos y
Escalas de funcionarios al servicio de la Administración de Justicia. Así,
los derechos individuales se regulan en el art. 81 en conexión con lo
dispuesto en el art. 495 LOPJ; los derechos colectivos en el art. 82, en
concordancia con el art. 496 LOPJ; y los deberes en el art. 83, en
concordancia con el art. 497 LOPJ.
Para una ordenación sistemática más lógica del Capítulo, sería
recomendable que estos tres artículos se agruparan en una Sección,
que sería la primera, renumerando las restantes Secciones que lo
integran.
Comentario aparte merece la Sección Segunda, relativa a los derechos
económicos, compuesta por los artículos 94 y 95, el primero de los
cuales establece las clases de retribuciones, en concordancia con lo
dispuesto en el art. 447 LOPJ, y el segundo las cuantías de las
retribuciones básicas y complementarias, en correspondencia con el art.
448 LOPJ.
El régimen retributivo de los Secretarios Judiciales ya fue en su día
objeto de reforma en el RD 1130/2003, de 5 de septiembre, de acuerdo
con los principios y conceptos retributivos recogidos en la Ley 15/2003,
de 26 de mayo, reguladora del régimen retributivo de las Carreras
Judicial y Fiscal, de conformidad con lo ordenado en su disposición final
tercera.
El informe del Pleno de este Consejo de 25 de junio de 2003 valoró
positivamente dicha reforma, que contribuía a superar la rigidez del
modelo retributivo anterior, incentivando la especialización, la
dedicación, la laboriosidad individual y la asunción de responsabilidades
por cada Secretario, haciendo depender del rendimiento individual la
percepción de un concepto retributivo variable.
Estas consideraciones son trasladables al proyecto de Reglamento
objeto del presente informe, que por lo demás viene a reproducir, de
modo prácticamente literal, las previsiones contenidas en los artículos
447 y 448 LOPJ. Así, el art. 94 distingue entre retribuciones básicas y
19
CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL
complementarias, comprendiendo en las primeras el sueldo y la
antigüedad.
En los conceptos retributivos complementarios incluye el complemento
general de puesto, el complemento específico, el complemento de
productividad y las gratificaciones.
Particular importancia en este nuevo diseño incentivador adquiere el
complemento de productividad, destinado a retribuir el especial
rendimiento, la actividad extraordinaria y el interés o iniciativa con que el
funcionario desempeñe su trabajo, así como su participación en los
programas concretos de actuación y en la consecución de los objetivos
que se determinen por el Ministerio de Justicia, oído este Consejo
General, y negociados con las organizaciones sindicales más
representativas.
También se prevé retribuir mediante este complemento la participación
de los Secretarios Judiciales en los programas y en la consecución de
los objetivos que hayan determinado los órganos de las Comunidades
Autónomas con competencias asumidas para las Oficinas Judiciales de
su territorio siempre que exista autorización previa del Ministerio de
Justicia. En ese caso, sin embargo, la norma reglamentaria no ha
previsto trámite de audiencia al Consejo General del Poder Judicial,
trámite que en todo caso se considera necesario, con el fin de que este
órgano consultivo pueda aportar su punto de vista sobre los objetivos y
programas susceptibles de servir de base a la retribución variable
propuestos desde las Comunidades Autónomas.
También parece oportuno que el texto informado prevea la audiencia del
Consejo del Secretariado para el reconocimiento de los complementos
de productividad así como para la determinación de los programas
concretos de actuación y fijación de objetivos susceptibles de generar
una retribución variable, en términos semejantes a los previstos en el
art. 7 RD 1130/2003, pues habiendo optado la LO 19/2003 por
configurar a este órgano como instrumento de participación democrática
del colectivo de Secretarios Judiciales en la toma de decisiones que
afecten a los intereses de la Carrera, no parece acertado que el
Reglamento que se proyecta omita toda previsión al respecto.
El proyecto de Reglamento distingue finalmente las retribuciones
especiales correspondientes al desempeño del servicio de guardia y a
las sustituciones que impliquen desempeño conjunto de otra función,
además de aquéllas de las que sea titular, las cuales merecen una
valoración positiva, particularmente las relativas a las sustituciones, en
20
CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL
cuanto resulta más beneficioso para el ciudadano y para el servicio de la
Justicia en general que se promuevan las sustituciones entre titulares
antes de acudir al recurso de cubrir los puestos de trabajo mediante
personal sustituto o en provisión temporal.
5.- Ordenación de la actividad profesional de los Secretarios
Judiciales
Se recoge en el Título IV, bajo rúbrica “Ordenación de la actividad
profesional. Relaciones de puestos de trabajo. Escalafón”.
Se regulan los destinos (art. 99) y las relaciones de puestos de trabajo
(arts. 100 y 101) de acuerdo con lo establecido en los arts. 520 a 522
LOPJ, con la debida adaptación al Cuerpo de Secretarios Judiciales.
Merece destacarse que como Centro Gestor se designa a la Dirección
General de Relaciones con la Administración de Justicia, y que entre los
Centros de Destino se incluyen las Secretarías de Gobierno y el
Gabinete Técnico de Información y Documentación del Tribunal
Supremo, Centros que no aparecen designados en el art. 521.3 LOPJ,
pero cuya incorporación al Reglamento Orgánico resulta en todo caso
acertada.
También se contiene una determinación complementaria sobre el orden
jurisdiccional al que se han de considerar adscritos determinados
órganos judiciales unipersonales a los efectos de disponer la agrupación
de sus respectivas Unidades Procesales de Apoyo Directo en Centros
de Destino comunes: se establece de este modo que se consideran
dentro del orden jurisdiccional civil los Juzgados de Primera Instancia,
Juzgados de lo Mercantil y Juzgados de Familia; y al orden jurisdiccional
penal los Juzgados de Instrucción, Juzgados de lo Penal, Juzgados de
Vigilancia Penitenciaria, Juzgados de Menores y Juzgados de Violencia
sobre la Mujer. También se considera Centro de Destino el conjunto de
UPAD de los Juzgados de Primera Instancia e Instrucción del mismo
municipio.
Se subraya, adecuadamente, que corresponde al Ministerio de Justicia
la ordenación de los puestos de trabajo adscritos a Secretarios
Judiciales, previa negociación con las organizaciones sindicales más
representativas, oídas las Comunidades Autónomas con competencias
asumidas en materia de Justicia y el Consejo del Secretariado. Antes de
la aprobación definitiva de las relaciones de puestos de trabajo, se
deberá solicitar informe de este Consejo General.
21
CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL
6.- Provisión de puestos de trabajo
Se regula en el Título V del proyecto reglamentario, desarrollando los
principios enunciados en el art. 450.1 LOPJ, que dispone que el sistema
ordinario de provisión de puestos de trabajo será el concurso, si bien
cuando se trate de puestos directivos o de especial responsabilidad
podrán cubrirse por el procedimiento de libre designación.
Merece ser destacada la previsión contenida en el apartado 4 del art.
105 del texto proyectado, que cumplimenta el desarrollo del derecho a la
movilidad geográfica de puesto de trabajo reconocido a la mujer
funcionaria víctima de violencia de género en el art. 24 LO 1/2004.
El Reglamento distingue entre concursos de traslado para la provisión
de puestos de trabajo genéricos, y concursos específicos de méritos
para los puestos de trabajo singularizados que no tengan previsto el
sistema de libre designación (art. 108). Introduce de este modo una
diversificación del sistema de provisión de destinos en función de las
características del puesto de trabajo muy semejante a la establecida en
el art. 526 LOPJ para los puestos de trabajo adscritos a los Cuerpos de
funcionarios al servicio de la Administración de Justicia y en línea con
las modalidades de provisión recogidas para el ámbito de la
Administración General del Estado en el RD 364/1995, de 10 de marzo,
por el que se aprueba el Reglamento General de Ingreso, Provisión de
Puestos de Trabajo y Promoción Profesional del personal al servicio de
la Administración General del Estado.
En el art. 109 se establece que la resolución del concurso para provisión
de destinos en territorio de las Comunidades Autónomas cuyos
Estatutos de Autonomía reconocen la oficialidad de una lengua propia
distinta del castellano y de las que poseen Derecho propio se han de
valorar como méritos la acreditación del conocimiento oral y escrito de la
lengua oficial propia y/o de su Derecho propio, desarrollando lo
establecido en el art. 450.4 LOPJ que, sin embargo, no se refiere a
Derecho propio, en sentido extenso, comprensivo del Derecho Público
autonómico, sino exclusivamente al Derecho Civil foral o especial.
El conocimiento de la lengua supone un reconocimiento de una
puntuación máxima equivalente a tres años de antigüedad (art. 109.3) y
el del Derecho propio una puntuación equivalente a un año de
antigüedad (art. 109.4).
Quizá sería conveniente que el Reglamento circunscribiese la
reconocimiento del mérito del conocimiento del Derecho propio –Público
22
CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL
o Privado- a la provisión de aquellos concretos puestos de trabajo
situados en Centros de Destino en los que procediere su aplicación, de
modo semejante a como se dispone en relación con Jueces y
Magistrados en el art. 113 del Reglamento 1/1995 de 7 de junio, de la
Carrera Judicial, para el Derecho Civil foral o especial.
El sistema de libre designación se contempla en el Capítulo IV, que
encabeza el art. 119, cuyo apartado tercero dispone que la facultad para
proveer los puestos de trabajo de libre designación adscritos al Cuerpo
de Secretarios Judiciales corresponde al Secretario de Estado de
Justicia, a propuesta del Secretario de Gobierno del territorio en que se
encuentre el puesto de trabajo objeto de provisión. El apartado segundo
del mismo precepto dispone que prodrán proveerse por este sistema los
puestos directivos y aquéllos para los que, por su especial
responsabilidad, dedicación o singularidad, así se establezca en las
relaciones de puestos de trabajo; se limita, en consecuencia, a
reproducir el principio general proclamado en el párrafo segundo del art.
450.1 LOPJ, con una referencia añadida a la “dedicación o singularidad”
que no satisface adecuadamente las exigencias de concreción y
certeza a las que debe atender el desarrollo reglamentario del texto
legal.
El Consejo General del Poder Judicial considera conveniente reiterar lo
que ya manifestó en su informe a la LO 19/2003, y reprodujo en su
informe al proyecto de Real Decreto por el que se aprueba el
Reglamento regulador del Régimen de Ingreso, Provisión de Puestos de
Trabajo y Promoción Profesional del personal al Servicio de la
Administración de Justicia, aprobado por el Pleno de 22 de junio de
2005: “atendida la excepcionalidad de la libre designación como sistema
de provisión de vacantes en la función pública a la luz de los principios
constitucionales de mérito y capacidad y la exigencia de densidad
normativa inherente al principio de reserva de ley establecido en el
mismo artículo 103.3 de la Constitución, este Consejo considera
necesario que se precisen en mayor medida y con finalidad restrictiva
los supuestos en que cabrá proveer puestos de trabajo de los
correspondientes a los Cuerpos de funcionarios al servicio de la
Administración de Justicia mediante el procedimiento de libre
designación”.
Es indudable que por su pertenencia a un Cuerpo Superior Jurídico y
por el protagonismo funcional que la ley les otorga en la dirección de la
nueva Oficina Judicial, los Secretarios Judiciales están llamados a
ocupar puestos directivos y de especial responsabilidad en el nuevo
esquema administrativo, pero ello no empece a que el desarrollo
23
CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL
reglamentario de su estatuto personal se ocupe adecuadamente de la
concreción de la tipología y características que han de presentar los
puestos de trabajo para que resulte justificado el recurso a tan
excepcional sistema de provisión, sin que sea de recibo en este aspecto
la degradación jerárquica del rango de la norma delimitadora mediante
remisión a las disposiciones que aprueben las relaciones de puestos de
trabajo o, en su momento, las bases de las convocatorias.
Se ha de hacer notar asimismo que el texto proyectado no contempla en
el procedimiento el informe que con carácter preceptivo se ha de
recabar el órgano competente de la Comunidad Autónoma con
competencias asumidas en materia de Justicia cuando el puesto de
trabajo de libre designación radica en su territorio (art. 450.1,3 LOPJ).
Las formas de provisión temporal de puestos de trabajo se regulan en el
Capítulo V, distinguiendo la adscripción provisional (Sección primera),
las comisiones de servicio (Sección segunda) y las sustituciones
(Sección tercera) con un desarrollo normativo que este Consejo estima
adecuado.
7.- Incompatibilidades y prohibiciones. Régimen disciplinario
El Título VI regula en su Capítulo I el régimen de incompatibilidades y
prohibiciones al que están sujetos los Secretarios Judiciales, de acuerdo
con lo establecido en el art. 445.2 LOPJ, que los equipara a Jueces y
Magistrados con la salvedad del art. 395 LOPJ, que no les es aplicable.
El Capítulo II regula la abstención y recusación, cuyos motivos son
iguales a los aplicables a Jueces y Magistrados, conforme a lo dispuesto
en el art. 446.1 LOPJ.
El artículo 146 del texto proyectado recoge las causas de abstención
aplicables a los Secretarios Judiciales, reproduciendo los supuestos del
artículo 219 LOPJ, con ciertas modulaciones determinadas por la
especifidad de las funciones de los Secretarios Judiciales.
Merece comentario aparte la causa 3ª de abstención recogida en el
artículo 146 del texto proyectado, que se refiere al parentesco por
consanguinidad o afinidad dentro del segundo grado con el
representante del Ministerio Fiscal, “cuando el Secretario Judicial
conozca de un asunto, expediente de jurisdicción voluntaria o de
conciliación, o presida una actuación procesal en la que tuviera
intervención aquél”, pues la previsión reglamentaria entra en este punto
24
CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL
en conflicto con el art. 219, 1ª LOPJ, que extiende la causa de
abstención al cuarto grado de parentesco, sin contemplar excepción
alguna en razón del tipo de procedimiento, expediente o asunto. Es
preciso, por ello, la supresión de dicho motivo, debiendo añadirse al art.
146, 1ª del texto proyectado la referencia al representante del Ministerio
Fiscal.
En la regulación del procedimiento de abstención, que se recoge en el
artículo 147 del texto informado, el apartado cuarto debería indicar que
cuando se estimare justificada la abstención por el órgano competente
según lo dispuesto en el apartado primero, el superior jerárquico
inmediato del Secretario abstenido procederá a designarle sustituto. No
es correcto que se diga que compete al mismo Secretario abstenido
ordenar la remisión de las actuaciones a quien deba sustituirle, pues los
Secretarios constituyen un Cuerpo jerárquicamente organizado,
correspondiendo al director del Servicio Común Procesal o del Centro de
Destino la determinación del sustituto.
El procedimiento de recusación se regula en el art. 148 del texto
proyectado, ajustándose, con las debidas modulaciones, a lo previsto en
los artículos 223, 225 y 228 LOPJ.
El régimen disciplinario, por su parte, se contempla en el Título VII del
texto proyectado, que desarrolla en seis capítulos una regulación
completa y acabada del mismo, pese a que el art. 534.3 LOPJ ordena
que el procedimiento disciplinario aplicable a los Secretarios Judiciales
debe ser objeto de desarrollo en el Reglamento de Régimen
Disciplinario de los funcionarios al servicio de la Administración de
Justicia, Reglamento que actualmente se encuentra en trámite de
elaboración, y cuyo proyecto fue informado por este Consejo General
del Poder Judicial en Pleno de fecha 15 de diciembre de 2004.
El hecho de que se haya optado por regular el régimen disciplinario de
los Secretarios Judiciales separadamente del de los funcionarios al
servicio de la Administración de Justicia no implica por ello
contravención del mandato legal, pues el texto que ahora se informa se
acomoda, conforme exige el artículo 468.1 LOPJ, a los supuestos,
sanciones y principios establecidos en el Libro VI de la norma orgánica
para los funcionarios de los Cuerpos al servicio de la Administración de
Justicia, resultando por lo demás de aplicación supletoria la normativa
reguladora del régimen disciplinario de los funcionarios de la
Administración del Estado –RD 33/1986, de 10 de enero- y la Ley
30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las
Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común.
25
CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL
Los supuestos sancionables se describen en el Capítulo II, tipificando el
art. 154 del texto proyectado las faltas muy graves, con arreglo al art.
536 A LOPJ, el art. 155 las faltas graves, con arreglo al art. 536 B LOPJ,
y el art. 156 las faltas leves, con arreglo al tenor del art. 536 C LOPJ. La
reproducción literal de los preceptos orgánicos resulta obligada por
tratarse de materia sujeta a reserva de Ley conforme al artículo 103.3
CE y el artículo 534 LOPJ. Lo mismo se debe predicar de las sanciones
y los principios de su aplicación.
En lo que respecta al procedimiento, el texto informado efectúa una
regulación detallada, que colma las lagunas del vigente Reglamento
Orgánico y lo aproxima adecuadamente al de los funcionarios civiles,
por lo que en términos generales merece una valoración positiva por
parte de este Consejo.
Merece la pena ser destacado que se suprime la intervención del
Ministerio Fiscal, lo que ya fue objeto de valoración positiva por parte de
este Consejo al informar el proyecto de Reglamento de Régimen
Disciplinario de los funcionarios al servicio de la Administración de
Justicia.
En todo caso se considera oportuno efectuar algunas observaciones que
pueden contribuir a su mejora. En concreto, parece conveniente que en
aquellos casos en que el Secretario expedientado desempeñe su
función en una Unidad Procesal de Apoyo Directo a un órgano judicial,
sea unipersonal o colegiado, se recabe, bien con carácter previo a la
incoación del expediente, bien durante su instrucción, informe del Juez o
Magistrado titular del órgano judicial, o del Presidente de la Sala o
Sección correspondiente, dando cuenta de tal petición de informe a este
Consejo General del Poder Judicial. La justificación de esta singularidad
vendría dada por el hecho de que, siendo las UPAD unidades
administrativas de la Oficina Judicial integradas en el órgano judicial y
cuya función específica es prestar asistencia directa a los Jueces y
Magistrados, resulta conducente al buen fin del procedimiento que éstos
tengan la oportunidad de informar sobre la conducta y desempeño
profesional del expedientado en aquellos aspectos que guarden relación
con los hechos incriminados.
En el artículo 173.1 cuando se dice que en el acuerdo de incoación del
expediente se designará un Instructor, de igual categoría, al menos, a la
de aquél contra el que se dirija el procedimiento, podría contemplase el
caso de que fuera designado Instructor un Juez o Magistrado, cuyo
nombramiento correspondería a este Consejo General del Poder
26
CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL
Judicial; en ningún caso podría ser Instructor el Juez o Magistrado titular
del órgano judicial o el Presidente de Sala o Sección al que estuviese
adscrita la UPAD en la que prestase servicios el Secretario
expedientado.
Cabe mencionar, finalmente, que aunque se busca la asimilación al
régimen disciplinario de los funcionarios civiles de la Administración del
Estado, no hay coincidencia de plazos en cuanto a la duración del
procedimiento y de sus trámites, si bien ello no implica óbice alguno de
legalidad y queda dentro del ámbito de la libre configuración del titular
de la potestad reglamentaria.
Es todo cuanto tiene a bien informar el Consejo General del Poder
Judicial.
Y para que conste, y surta efectos, extiendo y firmo la presente en
Madrid, a veintisiete de octubre del año dos mil cinco.
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