5CFE01-123

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5CFE01-123
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Regeneración de encina en un pinar salgareño tras cortas de selvicultura trufera
GARCIA BARREDA, S.1, REYNA DOMENECH, S.2
1
Fundación Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo. C/ Charles Darwin 14, Parque Tecnológico 14, 46980 Paterna
(Valencia)
2
ETS Ingenieros Agronómos y de Montes. Universidad Politécnica de Valencia. Camino de Vera s/n, 46020 Valencia.
[email protected]
Resumen
En un bosque de pino salgareño con presencia de encina en el sotobosque, se abrieron claros
de corta alrededor de las truferas con el fin de mejorar la producción de trufas negras. A fin de
comprender la dinámica inicial de la regeneración forestal tras las cortas, se realizó un
seguimiento durante los cinco primeros años en claros de 0,17-0,43 ha de superficie. La
encina mostró una respuesta vigorosa a las cortas a partir de la regeneración avanzada que ya
existía antes de las mismas. En las zonas control, pinares de reforestación de 31-42 años, se
encontró un banco de plántulas de encina y quejigo con crecimiento suprimido y pequeño
tamaño. La elevada densidad de este banco llevó a plantear la hipótesis que la reforestación
había fomentado el reclutamiento de los Quercus. Para contrastarla, se muestreó zonas
análogas que nunca habían sido reforestadas. En ellas, la densidad de encinas juveniles es un
orden de magnitud inferior a la del pinar, pero se incorporan individuos al estrato arbóreo.
Palabras clave
Quercus ilex, Pinus nigra, corta, dinámica forestal, banco de plántulas, Tuber melanosporum
1. Introducción
El paisaje forestal mediterráneo es el resultado de la acción de factores ambientales
como la sequía y el fuego y de una larga historia de intervención humana. Los cambios
socioeconómicos del siglo XX conllevan nuevos usos del territorio en la Europa mediterránea
y como consecuencia un régimen de perturbaciones diferente (QUÉZEL & MÉDAIL, 2003).
En este marco, es importante conocer el patrón de regeneración de las especies arbóreas, por
su influencia en la estructura futura del bosque.
En España, los encinares (Quercus ilex L) puros o en mezcla con otros Quercus son
considerados la vegetación climácica en más de un 50% de la superficie (RIVASMARTÍNEZ, 1987; MALDONADO et al, 2002). Actualmente, la superficie que ocupan es
sólo un 17% de la potencial (MALDONADO et al, 2002), debido a las roturaciones y el
intenso aprovechamiento histórico. Durante los años 1940 a 1970, se reforestó con pinos más
de 2,5 millones de hectáreas desarboladas en todo el país, siendo los objetivos principales la
protección hidrológica-forestal y la producción de madera (ORTUÑO, 1990).
En gran parte de las zonas reforestadas en los pisos mesomediterráneo y
supramediterráneo, las masas de Quercus constituyen la vegetación potencial, mientras que
los pinos juegan el papel de especie pionera en la sucesión ecológica (RIVAS-MARTÍNEZ,
1987; BLANCO et al, 1997). Las reforestaciones se realizaron con pinos por su frugalidad, su
temperamento intolerante y su crecimiento relativamente rápido. Se asumió que estas especies
facilitarían la posterior introducción (espontánea o artificial) de otras más cercanas a la
clímax, como los Quercus (CEBALLOS, 1996).
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Este modelo de facilitación se ha mostrado correcto sólo en determinadas
circunstancias, en función de las condiciones ambientales y las características de las especies
arbóreas (ZAVALA, 2004). Además, en algunos casos aunque las plántulas de Quercus
logran establecerse, no manifiestan un crecimiento significativo después de que se corten los
árboles adultos que formaban la masa principal (GRACIA et al, 2001).
La dinámica de la regeneración de Quercus en masas de pinar tiene importantes
consecuencias en la diversificación y naturalización de pinares de repoblación. Sin embargo,
es un asunto sobre el que todavía es escasa la información científica contrastada. A falta de
ésta, el seguimiento de parcelas en las que se ha realizado diferentes tipos de manejo puede
servir de indicador para la gestión forestal en condiciones ambientales concretas.
2. Objetivos
A fin de comprender la dinámica de la regeneración de la encina en pinares de
repoblación bajo clima supramediterráneo seco, se realizó un seguimiento durante cinco años
en una masa en la que se habían realizado previamente cortas del pinar en bosquetes de 0,170,43 ha. Los objetivos específicos son: (1) analizar la dinámica inicial de la regeneración
arbórea tras la corta del pinar, (2) caracterizar la regeneración arbórea en las zonas
reforestadas con pinos y (3) evaluar si la reforestación con pinos ha potenciado la instalación
de la regeneración.
3. Metodología
El área de estudio se encuentra en el altiplano de Barracas-El Toro (provincia Castelló),
a 1000 m s.n.m., en las estribaciones de la Sierra de Javalambre. El clima es mediterráneo
continental, con un periodo de aridez estival de 2-3 meses de duración, una precipitación
media anual de 500-550 mm y una temperatura media anual de 12-13ºC (PÉREZ CUEVAS,
1992). El material originario del suelo es un glacis calcáreo cuaternario y la pendiente es
menor del 5%. La vegetación potencial es el encinar Junipero thuriferae-Quercetum
rotundifoliae. Hasta el año 1958, el uso del suelo era agrícola, cultivándose cereal.
Para el presente estudio, se han estudiado tres tipos de áreas cuya gestión desde los años
1960 ha sido diferente:
1. Repoblación de pino salgareño Pinus nigra Arnold salzmannii (Dunal) Franco,
realizadas entre 1959 y 1968. Actualmente presenta densidades de 900-2500 pies ha-1,
fracciones de cabida cubierta (FCC) entre 45-95%, áreas basimétricas entre 25-50 m2
ha-1 y alturas dominantes (Assman) entre 9-17 m. En su interior se encuentran pies
adultos de encina y quejigo (Quercus faginea Lam.), que se presentan como pies
aislados o hileras que corresponden con las antiguas lindes de las parcelas de cultivo.
Su densidad varía entre 0-600 matas ha-1.
2. Claros de corta en el pinar, realizados en 2000, circulares, de 0,17-0,43 ha de superficie,
en los que se cortó a hecho el pinar y se desbrozó el matorral. Estas actuaciones se
llevaron a cabo en el marco de un proyecto experimental de selvicultura trufera con el
objetivo de detener el declive de la producción del hongo (REYNA et al, 2004).
3. Zonas no reforestadas, que se dedicaron al cultivo de cereal o almendro hasta 19651985 y posteriormente fueron abandonadas. No se dispuso de una cantidad suficiente de
parcelas abandonadas en el intervalo de años 1959-1968 y por eso se amplió el mismo.
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Con la comparación entre el pinar y los claros de corta se pretende evaluar la capacidad
de respuesta de la regeneración de encina ante las nuevas condiciones ambientales. Con la
comparación entre el pinar y las zonas no reforestadas se pretende evaluar si la reforestación
ha potenciado la instalación de la regeneración de encina. Sin embargo, para caracterizar los
cultivos abandonados sólo se pudieron encontrar diez parcelas con condiciones equiparables,
por lo que las comparaciones con el pinar se realizan a escala cualitativa.
Para caracterizar las áreas taladas, se eligieron diez claros, dentro de los cuales se midió
toda las regeneración. Los muestreos se realizaron 12, 30, 47 y 60 meses después de la corta.
Para caracterizar la zona de pinar, junto a cada uno de estos claros se dispusieron al azar tres
parcelas cuadradas de 400 m2. Se hicieron dos muestreos, el primero de ellos simultáneo al
primer muestreo realizado en los claros de corta y el segundo seis años después. En los
cultivos abandonados se localizaron parcelas cuadradas de 400 m2 que se muestrearon dos
veces, separadas cinco años entre sí.
En cada parcela se recontó los pies de regeneración de Quercus y Pinus y se midió su
altura, diámetro del tallo en la base y superficie de copa. Se consideró como regeneración los
pies con menos de 130 cm de altura.
La forma dominante que presentaba la regeneración de Quercus encontrados es la de
rebrotes de plántulas cuyo origen (brinzal o rebrote de raíz) es difícilmente discernible si no
se desentierra la cepa, debido a los sucesivos ciclos de muerte y rebrote de la parte aérea. En
mucha menor medida, se han encontrado brinzales cuyo origen reciente (últimos 2-3 años)
permite distinguirlos claramente. Se excluyeron del estudio los rebrotes de raíz recientes (1-2
años), cuyo origen era claramente discernible, así como todos los rebrotes aparecidos bajo la
copa de árboles adultos.
Los datos fueron analizados mediante ANOVA de medidas repetidas y pruebas de la t
de Student para muestras relacionadas. Se usó el programa STATISTICA (StatSoft Inc).
4. Resultados
Bajo el pinar de reforestación se encontraron, en el primer muestreo, más de 1500 pies
ha de Quercus juveniles (Tabla 1), mientras que no se encontró regeneración espontánea de
pino salgareño. Los únicos pinos juveniles eran pies plantados en la reforestación, dominados.
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Tabla 1 Características medias de la regeneración (altura menor de 130 cm) en el primer muestreo,
un periodo vegetativo después de las cortas. Letras diferentes indican diferencias significativas en el
test de la t de Student (α=0,05). La variable densidad de la regeneración de encina ha sido
trasformada logarítmicamente para cumplir los supuestos del ANOVA.
Densidad encina (pies ha-1)
Densidad quejigo (pies ha-1)
Densidad regen. espontánea pino (pies ha-1)
% Quercus dañados
% cobertura del suelo por Quercus
Diámetro del tallo, encina (mm)
Altura, encina (cm)
Superficie de copa, encina (cm2)
Pinar control Claro de corta
1407 a
489 b
238 a
101 b
0a
10 b
9,8 a
34,5 b
0,46 a
0,15 b
2,6 a
3,0 a
15,0 a
13,2 a
316 a
326 a
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En ese mismo momento, en los claros de corta había pasado un año desde la tala. La
densidad de la regeneración de encina y de quejigo era menos de la mitad de la encontrada en
el pinar, mientras que el porcentaje de pies con el ápice dañado se triplicó, siendo en todos los
casos daños mecánicos. El porcentaje de suelo cubierto por los Quercus juveniles se redujo
significativamente, en una proporción semejante a la densidad. En cambio, el tamaño medio
de las encinas juveniles no varió significativamente (Tabla 1). En las zonas taladas sí se
encontró regeneración de pino salgareño, formada por brinzales de menos de un año de edad.
En este primer muestreo no se localizaron brinzales de Quercus recientes (de los dos últimos
años) en cantidad significativamente mayor que cero ni en el pinar ni en las zonas taladas.
Durante los cinco años posteriores a la corta, las encinas y quejigos juveniles de la zona
talada mostraron una tendencia estadísticamente significativa a aumentar su densidad. Este
aumento se produjo a un ritmo medio de 125 pies ha-1 año-1 y de 25 pies ha-1 año-1
respectivamente. La regeneración de coscoja (Quercus coccifera L) es muy escasa y no se
incrementó significativamente. La superficie cubierta por la regeneración de Quercus
aumentó significativamente durante estos años sin mostrar estancamiento (Tabla 2).
Tabla 2 Evolución de la regeneración durante los cinco primeros años tras la tala. Letras diferentes indican
diferencias significativas en el ANOVA de medidas repetidas (α=0,05). Todas las variables de densidad han sido
trasformadas logarítmicamente para cumplir los supuestos del ANOVA
Meses tras la tala
Densidad encina (pies ha-1)
Densidad quejigo (pies ha-1)
Densidad coscoja (pies ha-1)
Densidad pino (pies ha-1)
% cobertura del suelo por Quercus
Dens. rebrotes de plántula de encina, h 30-130 cm
12
30
47
60
489 a 640 a 790 b 990 c
57 a 134 b 114 ab 158 b
6a
8a
10 a
11 a
10 a
3a
6a
24 a
0,5 a
1,6 b
2,2 b
2,8 c
15 a 121 b 185 c 284 d
En el cuarto año se observaron por primera vez brinzales de Quercus germinados
durante el año anterior, aunque sólo en un 20% de las parcelas (dos de las diez). En el quinto
año, se observaron brinzales en todos los claros (densidad media: 75 pies ha-1). Sólo un 5% de
ellos (9 de 165) estaban bajo la cubierta de otros árboles o arbustos.
En todos los muestreos se encontraron algunos Quercus juveniles cuya parte aérea se
había secado totalmente durante el año anterior, pero sólo a partir del cuarto año aparecieron
de forma estadísticamente significativa (3 pies ha-1 en el cuarto año, 45 pies ha-1 en el quinto).
Todas las encinas juveniles secas medían menos de 30 cm de altura.
La regeneración de pino se mostró muy variable de un año al siguiente (Tabla 2). En el
cuarto año se observaron por primera vez brinzales de más de un año de edad. En el quinto se
observaron brinzales de más de un año en cuatro de los diez claros, representando un 9% del
total (27 de 316). Un 85% de ellos estaban bajo cubierta de otros árboles o arbustos (23 de
27).
Mientras tanto, en las zonas testigo de pinar (sólo se hicieron dos muestreos separados
seis años en el tiempo), también se constató un aumento en la densidad de encina y quejigo.
El aumento de la densidad de encina fue estadísticamente significativo tanto en los rebrotes de
plántula de menos de 30 cm de altura, a un ritmo medio de 112 pies ha-1 año-1, como en los de
30-130 cm, a un ritmo medio de 4 pies ha-1 año-1 (Tabla 3). Entre ambos muestreos no ha
habido más que un juvenil de Quercus que haya pasado de 130 cm de altura.
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El diámetro del tallo y la superficie de copa de las encinas juveniles han aumentado
significativamente (un 15% y un 130% respectivamente). La altura media disminuyó de
forma estadísticamente marginal (prob(F≤0,05)=0,04). La cobertura del suelo por la
regeneración de Quercus ha aumentado significativamente, multiplicándose prácticamente
por cuatro (Tabla 3).
Tabla 3 Evolución de la regeneración en el pinar de repoblación. Letras diferentes indican diferencias
significativas en el test de la t de Student (α=0.05). Las variables densidad de regeneración de encina y
quejigo, porcentaje de cobertura por regeneración de Quercus, densidad de rebrotes de plántula y superficie
de copa han sido trasformadas logarítmicamente para cumplir los supuestos del ANOVA. El porcentaje de
Quercus dañados ha sido trasformado mediante la expresión y=arcsen(x0,5).
Fecha del muestreo
Densidad encina (pies ha-1)
Densidad quejigo (pies ha-1)
Dens. regeneración espontánea pino (pies ha-1)
% Quercus dañados
% cobertura del suelo por Quercus
Dens. rebrotes de plántula de encina, h 30-130 cm
Diámetro del tallo, encina(mm)
Altura, encina (cm)
Superficie de copa, encina (cm2)
01/2001
1427 a
167 a
0a
6,5 a
0,36 a
33 a
2,5 a
14,6 a
169 a
07/2007
2612 b
521 b
364 b
7,1 a
1,35 b
59 b
2,9 b
13,6 b
387 b
A diferencia del primer muestreo, donde la cantidad de brinzales de Quercus no era
significativamente diferente de cero, en el segundo se encontraron 477 brinzales ha-1 de
encina recientes (últimos 2-3 años). Ninguno estaba bajo la cubierta de otros Quercus. En
todos los casos la bellota se encontraba enterrada bajo la hojarasca (capa de 1-4 cm) o entre el
horizonte F (restos recientes) y el L (restos troceados).
En cuanto al pino salgareño, en el segundo muestreo, a diferencia del primero, se ha
encontrado regeneración espontánea en cantidades significativas (Tabla 3). El 65% de esos
pies eran plántulas en su primer año de vida (302 pies de 466) y el resto tenían 2 y 3 años.
En cuanto a los terrenos sin repoblar, se ha encontrado una densidad de Quercus
juveniles menor a 100 pies ha-1 (Tabla 4). El 95% son encinas (en 2007, 35 pies de 37). Sólo
se ha encontrado quejigo en una de las siete parcelas. Todos los Quercus juveniles excepto
uno (23 de 24) han persistido entre los dos muestreos realizados (separados cinco años en el
tiempo). Han aparecido pies aislados de pino salgareño en el 43% de las parcelas (3 de 7).
Tabla 4 Evolución de la regeneración en los cultivos abandonados. Letras diferentes indican
diferencias significativas en el test de la t de Student (α=0.05). La densidad de regeneración de
encina ha sido trasformada logarítmicamente para cumplir los supuestos del ANOVA
Fecha de muestreo
Densidad encina (pies ha-1)
Dens. rebrotes de plántula de encina, h 30-130 cm
11/2002
63 a
43 a
9/2007
85 a
39 a
Entre ambos muestreos, la densidad de encinas juveniles ha aumentado ligeramente,
aunque de forma estadísticamente no significativa. En un 57% de las parcelas (4 de 7) se han
localizado pies nuevos. De éstos, un 21% eran brinzales recientes (4 pies de 19) y el resto
rebrotes de plántula cuya parte aérea estaba muerta durante el primer muestreo.
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En un 71% de las parcelas (5 de 7) ha habido encinas juveniles que han pasado a
adultos. Éstas representan un 23% de las existentes en 2002 (5 de 22) y un 71% de las que en
2002 tenían entre 80 y 130 cm de altura (5 de 7). En cambio, un 90% de los individuos que en
2002 tenían menos de 30 cm se han mantenido por debajo de esa altura (9 de 10).
5. Discusión
La encina ha sido la especie arbórea que ha ocupado más rápidamente los claros de
corta. A ello ha contribuido el hecho que existía una regeneración avanzada en el pinar y que
un tercio de las encinas juveniles sobrevivieron a los tratamientos selvícolas y a las nuevas
condiciones ambientales. Otras perturbaciones como los incendios también provocan, en los
bosques de pino salgareño, un cambio a corto plazo en la proporción entre Pinus y Quercus,
que dominan inicialmente gracias a su capacidad de rebrote (RETANA et al, 2002).
En el primer muestreo, un año después de las cortas, las encinas juveniles no mostraban
un crecimiento significativo respecto del control. El único efecto aparente de las cortas eran
los daños mecánicos, que destruyeron total o parcialmente la parte aérea de muchos juveniles.
Esto sugiere que las encinas juveniles requieren un periodo de aclimatación a las nuevas
condiciones.
Entre el segundo y el quinto año, una parte de las encinas juveniles muestran un
crecimiento continuado. El tamaño medio de la regeneración aumenta. De los 489 pies ha-1
encontrados un año después de la tala, sólo 15 pies ha-1 tenían más de 30 cm de altura, pero en
2005 ya eran 284 pies ha-1. Estos individuos son los que más activamente han respondido a la
liberación y los que tienen más probabilidades de alcanzar el estrato arbóreo. Sin embargo,
esto no significa necesariamente que la encina se convierta en el árbol dominante del bosque a
medio plazo (20-40 años). En una masa mixta de pinar-quejigar incendiada, GRACIA et al
(2002) encontraron que, aunque el quejigo ocupaba el suelo más rápidamente, su crecimiento
en altura era más lento que el del pino salgareño. A los 35 años, el pino volvía a ser
dominante, excepto en las zonas más secas.
La aparición en todos los muestreos de Quercus juveniles con la parte aérea muerta
explica que sigan localizándose nuevos rebrotes de plántula. En las masas de Quercus es
frecuente encontrar rebrotes de plántulas agotados, que no son capaces de responder a la
liberación y que quedan con forma de plántulas rastreras y sometidas a sucesivos ciclos de
secado y rebrote (GRACIA et al, 2001).
Diversos estudios han probado que la sombra y la presencia de una capa de hojarasca
sobre el suelo favorecen la germinación y supervivencia de las plántulas de encina (RETANA
et al, 1999; GÓMEZ, 2004). Las masas arboladas son el hábitat preferido por el arrendajo,
que es el principal vector dispersor de las bellotas a larga distancia (GÓMEZ, 2003). En
consonancia con esto, en el presente estudio el pinar ha sido la zona en la que más brinzales
recientes de encina se han encontrado.
A pesar de la aparición de brinzales, la mayor parte de los juveniles son rebrotes de
plántula (Tabla 3), indicando que las encinas juveniles son capaces de persistir al menos
algunos años en el pinar. Esto, unido a la presencia de regeneración sexual, indica que la
especie está colonizando el pinar. Son frecuentes las citas de invasión de pinares por parte de
Quercus (MOSANDL & KLEINERT, 1998; LOOKINGBILL & ZAVALA, 2000).
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La mayor parte de las encinas juveniles del pinar son de pequeño tamaño. Menos de un
10% de los individuos superan los 30 cm de altura. La densidad de individuos con más de 30
cm de altura ha aumentado a un ritmo un orden de magnitud menor que el de las zonas
taladas. La altura media no ha aumentado significativamente en seis años ni ha habido
reclutamiento efectivo de encinas adultas. RETANA et al (1999) apuntan que existe un
conflicto entre las condiciones ambientales necesarias para la germinación y para el
crecimiento de las plántulas.
La regeneración de encina que vegeta bajo el pinar estudiado forma pues un banco de
plántulas sensu ANTOS et al (2005): con unos pies capaces de persistir varios años bajo
cubierta, una densidad dinámica por la existencia de regeneración sexual, un crecimiento en
altura prácticamente nulo (incluso negativo en el caso de plantas que se secan y rebrotan) y
con vitalidad para aprovechar la puesta en luz, aunque no todos los pies reaccionen a la
liberación.
En los cultivos abandonados (zonas no reforestadas), la densidad de encinas juveniles y
la de plántulas son inferiores a las del pinar en más de un orden de magnitud. Esta situación
también ha sido observada en dehesas de encina y bosques de Quercus suber L (PULIDO &
DÍAZ, 2005; PONS & PAUSAS, 2006). A pesar de esta menor densidad, la densidad de
encinas mayores de 30 cm está en el mismo orden de magnitud que la del pinar. Además, la
mayoría de las parcelas de los cultivos abandonados han tenido reclutamiento de adultos entre
2002 y 2007, mientras que el pinar no lo ha tenido.
En cuanto a las cortas realizadas en el pinar a fin de favorecer la producción trufera, su
objetivo inmediato era reducir la FCC alrededor de los puntos productivos, pero además
también favorecer a los Quercus frente a los pinos, por ser especies más adecuadas para la
producción trufera. La cobertura del suelo se ha mantenido durante los cinco primeros años
por debajo del máximo del 30% recomendable (REYNA et al, 2004). Los Quercus dominan
de momento el proceso de regeneración y la cantidad de pies que han reaccionado
vigorosamente tras las cortas es de 284 pies ha-1, lo que indica que, gracias a las cortas, las
condiciones se van a mantener a corto plazo favorables al uso trufero.
6. Conclusiones
La encina muestra en el área de estudio una estrategia de regeneración consistente en
germinar en el sotobosque, sobrevivir a las perturbaciones gracias a su capacidad de rebrote y
crecer vigorosamente cuando es liberada. Forma un banco de plántulas bajo el pinar y una
parte de este banco muestra vitalidad para aprovechar la puesta en luz que supone la tala del
pinar. La reforestación tras el abandono de la agricultura ha favorecido el establecimiento de
la encina, dando lugar a densidades de individuos juveniles superiores en más de un orden de
magnitud a las encontradas en las zonas no reforestadas.
7. Agradecimientos
A la Dirección General del Medio Natural de la Conselleria de Territorio y Vivienda
(Generalitat Valenciana), y a sus Servicios Territoriales de Castelló. La Fundación CEAM
está financiada por Bancaja y la Generalitat Valenciana.
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8. Bibliografía
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