Tema 5 El desarrollo del ser humano y de los pueblos

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Diócesis de Coria-Cáceres. Vicaría de Pastoral Social. Escuela de Doctrina Social de la iglesia
EL
DESARROLLO
DEL SER
HUMANO Y DE
LOS PUEBLOS.
LA CUESTIÓN
ECOLÓGICA
5
_________________________________
__________________________________________
Tres grandes Encíclicas son las que marcan
la génesis y evolución de la DSI con
respecto a este tema:
1.- Populorum progressio
2.- Sollicitudo rei socialis
3.- Caritas in veritate
-
Las tres encíclicas conforman una misma
obra, una misma línea de abordar el
problema del desarrollo humano, pues a
partir de la primera, Populorum
progressio, se van realizando las otras dos:
a los veinte años Sollicitudo rei socialis,
con Populorum progressio como base o
punto de partida; y a los 20 años de
Sollicitudo rei socialis y 42 de PP, se
escribe Caritas in veritate, también con
punto de partida en la primera encíclica.
En el punto 8 de la Introducción de
Caritas in veritate, Benedicto XVI nos
dice:
“A más de cuarenta años de la
publicación de la Encíclica, deseo rendir
homenaje y honrar la memoria del gran
Pontífice Pablo VI, retomando sus
enseñanzas sobre el desarrollo humano
integral y siguiendo la ruta que han
trazado, para actualizarlas en nuestros
días. Este proceso de actualización
comenzó con la Encíclica Sollicitudo rei
socialis, con la que el Siervo de Dios Juan
Pablo II quiso conmemorar la publicación
de la Populorum progressio con ocasión
de su vigésimo aniversario. Hasta
entonces, una conmemoración similar fue
dedicada sólo a la Rerum novarum.
Pasados otros veinte años más, manifiesto
mi convicción de que la Populorum
progressio merece ser considerada como
«la Rerum novarum de la época
Cada una de ellas aborda el problema
desde los nuevos y cambiantes problemas
y
fenómenos
sociales,
técnicos,
ambientales y de carácter mundial que van
apareciendo en la etapa en que son escritas.
Recordando el Tema 1ª de este curso de
DSI, las tres encíclicas tienen aspectos
comunes, en primer lugar: su objetivo:
el desarrollo de los pueblos, y luego:
-
Exponen el conocimiento y el análisis de la
realidad social, económica, política y
religiosa.
Hacen un discernimiento cristiano de las
situaciones.
Ofrecen unos criterios y orientaciones ante
los problemas.
Llaman al compromiso de los católicos y
de los hombres de buena voluntad.
Tienen como guía la concepción
cristiana del hombre y su valor único.
1
Diócesis de Coria-Cáceres. Vicaría de Pastoral Social. Escuela de Doctrina Social de la iglesia
• que el fin del desarrollo económico no es el
solo beneficio, sino el servicio del hombre en
su integridad material, intelectual y religiosa;
• que si bien la actividad humana tiene unas
leyes que funcionan en forma independiente
de la ética y de la religión (“autonomía del
orden temporal”), esta actividad pierde su
sentido propio, -el sentido humano-, si es
despojada de la dimensión moral que es
constitutiva de la actividad humana (cfr GS,
64);
• que el desarrollo económico no debe ser
abandonado al arbitrio de unos cuantos
hombres o de algunos grupos, ni de la sola
comunidad política, ni de algunas naciones
poderosas, sino que debe permanecer bajo el
control del hombre (cfr GS 65) y
• que es necesario aplicar el máximo esfuerzo
para que desaparezcan las enormes
disparidades económico-sociales (cfr. GS 66).
Síntesis del Contenido de Populorum
Progressio:
contemporánea», que ilumina el camino
de la humanidad en vías de unificación.”
1.- Pablo VI: año 1967, Encíclica
POPULORUM PROGRESIO1
El desarrollo no se reduce al simple
crecimiento
económico.
Para
ser
auténtico debe ser integral, es decir,
promover a todos los hombres y a todo el
hombre. Con gran exactitud ha subrayado
un eminente experto: «Nosotros no
aceptamos la separación de la economía
de lo humano, el desarrollo de las
civilizaciones en que está inscrito. Lo que
cuenta para nosotros es el hombre, cada
hombre, cada agrupación de hombres,
hasta la humanidad entera» (PP 2)
La encíclica sigue el esquema
JUZGAR-ACTUAR
VER-
Las ideas fundamentales de este
documento se encuentran ya prefiguradas
en el capítulo tercero de la IIª parte de
Gaudium et Spes: “La Vida economicosocial”, especialmente en la primera
sección que trata del desarrollo económico
en los números 64 al 66.
El pensamiento del Concilio en estos
números es la razón de ser de Populorum
progressio cuando expone:
1. Ver: los datos del problema [6-11].
2. Juzgar: la doctrina de la Iglesia
sobre el desarrollo [12-21].
3. Actuar:
3.1. La tarea que debe emprenderse
por los países subdesarrollados [22-42].
3.2. El desarrollo solidario de la
humanidad: las responsabilidades de los
países desarrollados y de las instituciones
internacionales [43-80]
Después de un Preámbulo en el que el Papa
justifica el tema y la acertada creación de la
Pontificia Comisión Justicia y Paz, el
documento se desarrolla en dos partes, en la
primera reflexiona sobre El desarrollo
integral del hombre, y en la segunda sobre El
desarrollo solidario de la humanidad.
1
El desarrollo integral del hombre
Nos hemos basamos para este resumen en la
conferencia de Monseñor Vicente Jiménez Zamora:
“En el 40 aniversario de Populorum Progresio y en
el 20 de Sollicitudo rei sociales” editada por el
Instituto Social León XIII y en la elaboración
propia.
Comienza Pablo VI presentando los datos del
problema (nn.6-11). Recoge el Papa la
aspiración de los hombres que es verse libres
de la miseria, hallar con más seguridad la
2
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propia subsistencia, la salud, una
ocupación estable; participar más en las
responsabilidades, fuera de toda opresión;
ser más instruidos; hacer, conocer y tener
más para ser más (n.6). También habla del
colonialismo (problema candente en
aquella época) y la situación de algunos
países tras la descolonización, que no están
preparados para enfrentarse con la realidad
de la economía moderna (n. 6-7). El
desequilibrio es creciente (n.8) y los
conflictos aumentan hasta adquirir
dimensiones
mundiales
(n.
9)
produciéndose el choque entre las
civilizaciones
tradicionales
y
la
civilización industrial (n. 10).
reformas al servicio del hombre (nn. 32-34),
sobre la educación y los programas de
alfabetización (n. 35), sobre el papel de la
familia (n. 36), sobre la demografía (n. 37),
sobre las organizaciones profesionales y su
pluralismo legítimo (n. 38-39), sobre la
promoción cultural (n. 40) y sobre la
tentación materialista (n. 41).
Algo en lo que Populorum progressio
insiste, de forma profética, es en que no se
puede reducir el desarrollo al simple
crecimiento económico. Pablo VI señala
las características del desarrollo: integral;
vocación al desarrollo; deber personal (no
facultativo); comunitario; según una
escala objetiva de valores; ambivalente;
necesitado del trabajo de los técnicos, de
pensadores y sabios, que alumbren un
mundo nuevo.
El desarrollo solidario de la
humanidad
La propiedad privada no constituye para
nadie un derecho incondicional y
absoluto. No hay ninguna razón para
reservarse en uso exclusivo lo que supera
a la propia necesidad, cuando a los
demás les falta lo necesario.
Encíclica Populorum progressio, núm. 23
La segunda parte está dedicada al desarrollo
solidario de la humanidad. El desarrollo
integral del hombre no puede darse sin el
desarrollo solidario de la humanidad (n. 43), y
añade el Papa que siendo un deber de todos
atañe en primer lugar a los pueblos más
favorecidos (n. 44). Se desarrollan 3 aspectos
fundamentales en esta segunda parte:
Concluye esta primera parte de la encíclica
con las indicaciones sobre algunas
acciones que se deben emprender:
partiendo de que «Dios ha destinado la
tierra y todo lo que en ella se contiene,
para uso de todos los hombres y de todos
los pueblos, de modo que los
bienes creados deben llegar a
todos en forma justa, según la
regla de la justicia, inseparable
de la caridad» (n. 22), el Papa
presenta reflexiones concretas :
sobre la propiedad (n. 23), sobre
el uso de la renta y la
expropiación (n. 24), sobre la
industrialización (n. 25), sobre el
capitalismo liberal (n. 26), sobre
el trabajo (nn. 27-28), sobre el
modo de realizar las reformas (n. 29),
sobre los peligros de la violencia (nn. 3031), sobre la necesidad de programar las
1º) la asistencia a los pueblos débiles;
2º) la justicia social en las relaciones
comerciales;
3º) la caridad universal;
Pablo VI finaliza con
un
llamamiento para que los católicos
(nn. 81 - 87), los cristianos y
creyentes, los hombres de buena
voluntad, los hombres de estado y
los sabios unan sus esfuerzos en esta
noble tarea, porque el desarrollo es el
nuevo nombre de la paz y todos
deben trabajar para lograrlo.
El desarrollo es el nuevo nombre de
la Paz, que sólo será posible en un
mundo dominado por el bien común
y el “desarrollo espiritual” de todos
como fruto de “la justicia más perfecta del
hombre”.
3
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La SRS tiene siete partes.
La parte I es una introducción. En ella el
Papa señala cómo la configuración del
mundo ha sufrido notables cambios entre
1967 y 1987, de modo que ha llegado a
adquirir aspectos completamente nuevos (cf.
SRS n. 7).
2.- Juan Pablo II: año 1987, Encíclica
SOLLICITUDO REI SOCIALIS2
“Ciertamente, la diferencia entre « ser » y
« tener », y el peligro inherente a una
mera multiplicación o sustitución de cosas
poseídas respecto al valor del « ser », no
debe transformarse necesariamente en
una antinomia. Una de las mayores
injusticias del mundo contemporáneo
consiste precisamente en esto: en que son
relativamente pocos los que poseen
mucho, y muchos los que no poseen casi
nada. Es la injusticia de la mala
distribución de los bienes y servicios
destinados originariamente a todos. (SRS
4)
La parte II presenta la novedad de la
“Populorum progressio”, analizada en su
estructura y en la amplitud de horizontes que
caracteriza a ese documento. Especialmente
importante fue el análisis con el que Pablo VI
hizo ver cómo el tema social debía ser tratado
en un contexto de universalidad, puesto que
las decisiones de unos (especialmente de los
países más ricos) afectan a todos
(especialmente a los más pobres). También
resultaba de valor el análisis de la noción de
“desarrollo”, que no puede ser correcto si la
acumulación de riquezas y bienes por parte de
algunos se consigue “a costa del subdesarrollo
de muchos, y sin la debida consideración por
la dimensión social, cultural y espiritual del
ser humano” (cf. SRS n. 9, citando
“Populorum Progressio” n. 14).
La parte III esboza un panorama del
mundo contemporáneo. Leer hoy día esta
parte nos lleva a pensar que las reflexiones
ofrecidas en 1987 contienen numerosos
elementos que siguen siendo válidos para
comprender la situación que vivimos
actualmente, si bien en Europa y en otras
partes del mundo, después de la caída del
bloque comunista (en torno al año 1989), se
hayan producido cambios políticos de gran
transcendencia
.
Notamos, igualmente, que la esperanza de
desarrollo presentada en la PP, estaba muy
lejos de ser realidad en 1987 (podemos
añadir, también hoy), por la miseria en la que
vivían (y viven) millones de seres humanos
(cf. SRS nn. 12-19). Juan Pablo II incluso
señaló cómo se había llegado a una
acentuación del subdesarrollo, motivada por
muchos factores que llevaron a que los países
ricos fuesen más ricos y los más pobres
siguiesen en situaciones intolerables de
miseria, agravadas por problemas como los
Sollicitudo rei socialis (Preocupación
Social)
se escribe por el vigésimo
aniversario de la encíclica de Pablo VI,
“Populorum Progressio” ¿Qué pretendía
Juan Pablo II con su encíclica? Por una
parte, resaltar la importancia y la
actualidad de la primera y, por otro,
reafirmar la continuidad y la renovación de
la doctrina social de la Iglesia (cf. SRS n.
3)
2
Nos hemos basamos para este resumen en una
síntesis
genérica
de
Church
Forum
(http://www.churchforum.org/ ) y en la elaboración
propia.
4
Diócesis de Coria-Cáceres. Vicaría de Pastoral Social. Escuela de Doctrina Social de la iglesia
sobre el ambiente y la naturaleza (la
ecología), un tema tratado de modo profundo
en SRS n. 34.
originados por culpa de la deuda externa
(cf. SRS n. 19).
En la misma parte III se menciona el tema
del conflicto entre bloques (Oriente y
Occidente) que trajo consigo, en buena
parte, el estancamiento del “Sur”
(subdesarrollado) respecto del “Norte”
(desarrollado). Juan Pablo II hablaba
también de aquellos conflictos bélicos que
habían llevado a invertir en la compra de
armas en vez de hacerlo en el necesario
bienestar de los más pobres, además de
provocar un drama inmenso en millones de
refugiados
.
La parte V ofrece una lectura teológica de
la situación actual (la que se daba en 1987, y
que sigue siendo válida para hoy). Juan Pablo
II recordaba la existencia de estructuras de
pecado originadas desde opciones egoístas,
desde pecados personales. A la vez, señalaba
la importancia de la misericordia y del cambio
en las actitudes espirituales para conseguir
una actitud opuesta a la del egoísmo y del
pecado: la actitud de la solidaridad, de la
“entrega por el bien del prójimo, que está
dispuesto a «perderse», en sentido evangélico,
por el otro en lugar de explotarlo, y a
«servirlo» en lugar de oprimirlo para el propio
provecho” (SRS n. 38)
.
Aquí arrancan una serie de análisis sobre el
valor humano y cristiano de la virtud de la
solidaridad. Gracias a ella es posible descubrir
la unidad profunda entre los seres humanos,
una unidad que arranca del conocimiento de
la comunión que existe en Dios mismo,
Trinidad de personas (cf. SRS n. 40)
.
La parte III termina señalando algunas
señales positivas, como la valorización
de la dignidad humana (propia y de los
demás), la promoción de la solidaridad, y
algunas conquistas de países antes
subdesarrollados que habían alcanzado un
cierto nivel de autosuficiencia alimentaria
(cf. SRS n. 26).
La parte IV busca profundizar en la
auténtica noción de desarrollo, una
noción más rica y completa que la idea de
progreso elaborada en el contexto del
Iluminismo
occidental.
Cuando
se
acumulan bienes y recursos sin un objetivo
moral, es posible que tal acumulación se
vuelva contra el mismo hombre, lo cual
lleva a producir más daños que beneficios
(cf. SRS n. 28)
.
En la SRS también destaca la denuncia
formulada contra aquella mentalidad que
busca “tener” mientras deja de lado la
construcción de un correcto “ser”. En
realidad, la posesión de bienes buscados en
sí mismos va contra la vocación auténtica
del hombre, que es imagen de Dios y que
está destinado a la inmortalidad (cf. SRS
nn. 28-30). Se hace necesario recuperar
una correcta jerarquía de valores, de modo
que nunca el “tener” de algunos sea posible
a costa del “ser” de muchos otros (cf. SRS
n. 31). Juan Pablo II trataba, en esa misma
parte IV, otros aspectos, entre los que
conservan gran actualidad las reflexiones
La parte VI expone algunas orientaciones
particulares. Como recordaba el Papa, no se
trata de ofrecer una “tercera vía” entre el
capitalismo y el colectivismo marxista (cf.
SRS n. 41, una idea recogida en la encíclica
“Centesimus annus” n. 43). Se trata más bien
de ofrecer la doctrina social de la Iglesia en
un contexto internacional, subrayando la
importancia de la opción o amor preferencial
hacia los pobres, y la necesidad de un correcto
uso de los bienes materiales, que están
destinados al beneficio de todos (cf. SRS n.
42). Juan Pablo II hablaba también de la
importante labor que pueden realizar los
organismos internacionales, que sólo tienen
sentido en vistas del bien común. Pero
también hacía ver cómo cada nación debe
responsabilizarse en primer lugar en la
búsqueda del desarrollo pleno de sus
miembros (cf. SRS n. 44), en el contexto de
interdependencia que invita a todos a un
mayor compromiso por la solidaridad (cf.
SRS n. 45)
5
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humano integral, desde una perspectiva
creyente. El anuncio de Cristo es el primer y
principal factor de desarrollo (8). Porque nos
evidencia el amor de Dios a todos y nos
estimula a vivir como hermanos. A lo largo de
seis capítulos aborda facetas del desarrollo
humano integral en la caridad y en la verdad.
A la relación entre ambas dedica la
Introducción. "Sin verdad, la caridad cae en
mero sentimentalismo. El amor se convierte
en un envoltorio vacío que se rellena
arbitrariamente. Éste es el riesgo fatal del
amor en una cultura sin verdad." (3). "Un
cristianismo de caridad sin verdad se puede
confundir fácilmente con una reserva de
buenos sentimientos, provechosos para la
convivencia social, pero marginales. De este
modo, en el mundo no habría un verdadero y
propio lugar para Dios" (n. 4).
La parte VII es una conclusión en la que
se tocan diversos temas. En ella brilla la
confianza en Dios, que ha prometido
intervenir en la historia humana; y en el
hombre, en quien, a pesar de sus
debilidades, existe una bondad original,
que viene del hecho de que somos imagen
del Creador (n. 47).
3. Benedicto XVI: año 2009, Encíclica
CARITAS IN VERITATE3
La caridad es la vía maestra de la
doctrina social de la Iglesia. Todas las
responsabilidades y compromisos trazados
por esta doctrina provienen de la caridad
que, según la enseñanza de Jesús, es la
síntesis de toda la Ley (cf. Mt 22,36-40).
Ella da verdadera sustancia a la relación
personal con Dios y con el prójimo; no es
sólo el principio de las micro-relaciones,
como en las amistades, la familia, el
pequeño grupo, sino también de las macrorelaciones, como las relaciones sociales,
económicas y políticas. Para la Iglesia —
aleccionada por el Evangelio—, la caridad
es todo porque, como enseña San Juan (cf.
1 Jn 4,8.16) y como he recordado en mi
primera Carta encíclica «Dios es caridad»
(Deus caritas est): todo proviene de la
caridad de Dios, todo adquiere forma por
ella, y a ella tiende todo. La caridad es el
don más grande que Dios ha dado a los
hombres, es su promesa y nuestra
esperanza. (CIV nº 2)
No es documento político: La Iglesia no
tiene como tarea dar soluciones políticas, sino
orientar y estimular (9), como había
expresado con claridad en Deus caritas est.
Tampoco es económico: Se publica en tiempo
de crisis pero no es mera respuesta a ella. No
se puede encasillar: no es capitalista ni
socialista.
Esta encíclica consta de una introducción,
seis capítulos y una conclusión.
En la Introducción el Papa recuerda que la
caridad es "la vía maestra de la doctrina social
de la Iglesia". Por otra parte, dado el "riesgo
de ser mal entendida o excluida de la ética
vivida" advierte de que "un cristianismo de
caridad sin verdad se puede confundir
fácilmente con una reserva de buenos
sentimientos, provechosos para la convivencia
social, pero marginales".
Lo que es y lo que no es esta encíclica:
Es un documento de la Doctrina Social
de la Iglesia (DSI), orientado al desarrollo
El desarrollo necesita esta verdad, escribe
Benedicto XVI y analiza dos criterios
orientadores de la acción moral: la justicia y
el bien común. Todo cristiano está llamado a
esta caridad, según su vocación y sus
posibilidades de incidir en la polis. Para el
Papa esta es la vía institucional del vivir
social.
3
Nos hemos basamos para este resumen en dos
fuentes: una la conferencia de D. Rafael Mª Sanz de
Diego, (SJ, Profesor del Master de Doctrina Social
de la Iglesia de la Universidad Pontificia de
Comillas) “Caritas in veritate, primer contacto”,
editada por el Instituto Social León XIII
(http://www.instituto-social-leonxiii.org/). En la
síntesis ofrecida por la Oficina de Prensa de la
Santa Sede, y en la elaboración propia.
6
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Otro aspecto ligado al desarrollo es el
"derecho a la libertad religiosa. La violencia escribe el Papa-, frena el desarrollo auténtico"
y esto "ocurre especialmente con el terrorismo
de inspiración fundamentalista".
El primer capítulo está dedicado al
mensaje de la "Populorum progressio"
de Pablo VI que "reafirmó la importancia
imprescindible del Evangelio para la
construcción de la sociedad según libertad
y justicia". El pontífice evidencia que "las
causas del subdesarrollo no son
principalmente de orden material". Están
ante todo en la voluntad, el pensamiento y
todavía más "en la falta de fraternidad
entre los hombres y los pueblos".
"Fraternidad, desarrollo económico y
sociedad civil" es el tema del tercer
capítulo, que se abre con un elogio de la
experiencia del don, no reconocida a menudo,
"debido a una visión de la existencia que
antepone a todo la productividad y la utilidad.
(...) El desarrollo, (...) si quiere ser
auténticamente humano, necesita en cambio
dar espacio al principio de gratuidad", y por
cuanto se refiere al mercado la lógica
mercantil, ésta debe estar "ordenada a la
consecución del bien común, que es
responsabilidad sobre todo de la comunidad
política".
"El desarrollo humano en nuestro
tiempo" es el tema del segundo capítulo.
"El objetivo exclusivo del beneficio,
cuando es obtenido mal y sin el bien
común como fin último corre el riesgo de
destruir riqueza y crear pobreza" Y
enumera
algunas
distorsiones
del
desarrollo: una actividad financiera "en
buena parte especulativa", los flujos
migratorios "frecuentemente provocados y
después no gestionados adecuadamente o
la explotación sin reglas de los recursos de
la tierra". Frente a esos problemas ligados
entre sí, el Papa invoca "una nueva síntesis
humanista", constatando después que "el
cuadro del desarrollo se despliega en
múltiples ámbitos: (...) crece la riqueza
mundial en términos absolutos, pero
aumentan también las desigualdades (...) y
nacen nuevas pobrezas".
Retomando la encíclica "Centesimus annus"
indica "la necesidad de un sistema basado en
tres instancias: el mercado, el Estado y la
sociedad civil" y espera en "una civilización
de la economía". Hacen falta "formas de
economía solidaria" y "tanto el mercado como
la política tienen necesidad de personas
abiertas al don recíproco".
El capítulo se cierra con una nueva valoración
del fenómeno de la globalización, que no se
debe entender solo como "un proceso socioeconómico". La globalización necesita "una
orientación
cultural
personalista
y
comunitaria abierta a la trascendencia (...) y
capaz de corregir sus disfunciones".
"En el plano cultural -prosigue- las
posibilidades de interacción" han dado
lugar a "nuevas perspectivas de diálogo",
(...) pero hay un doble riesgo". En primer
lugar "un eclecticismo cultural" donde las
culturas se consideran "sustancialmente
equivalentes". El peligro opuesto es el de
"rebajar la cultura y homologar los (...)
estilos de vida". Benedicto XVI recuerda
"el escándalo del hambre" y auspicia "una
ecuánime reforma agraria en los países en
desarrollo".
En el cuarto capítulo, la Encíclica trata el
tema del "Desarrollo de los pueblos,
derechos y deberes, ambiente". "Gobierno y
organismos internacionales
no pueden
olvidar "la objetividad y la indisponibilidad"
de los derechos. A este respecto, se detiene en
las problemáticas relacionadas con el
crecimiento demográfico.
Asimismo, el pontífice evidencia que el
respeto por la vida "en modo alguno puede
separarse de las cuestiones relacionadas
con el desarrollo de los pueblos"
Reafirma que la sexualidad no se puede
"reducir a un mero hecho hedonístico y
lúdico". Los Estados, escribe, "están llamados
a realizar políticas que promuevan la
centralidad de la familia".
7
Diócesis de Coria-Cáceres. Vicaría de Pastoral Social. Escuela de Doctrina Social de la iglesia
fenómeno perverso del turismo sexual. "Es
doloroso constatar que se desarrolla con
frecuencia con el aval de los gobiernos
locales". El Papa afronta a continuación al
fenómeno "histórico" de las migraciones.
"Todo emigrante, afirma, "es una persona
humana" que "posee derechos que deben ser
respetados por todos y en toda situación". El
último párrafo del capítulo lo dedica el
Pontífice "a la urgencia de la reforma" de la
ONU y "de la arquitectura económica y
financiera internacional". Urge "la presencia
de una verdadera Autoridad política mundial"
(...) que goce de "poder efectivo".
La economía tiene necesidad de la ética
para su correcto funcionamiento; no de
cualquier ética sino de una ética amiga de
la persona". La misma centralidad de la
persona, escribe, debe ser el principio guía
"en las intervenciones para el desarrollo"
de la cooperación internacional. (...) Los
organismos
internacionales
deberían
interrogarse sobre la real eficacia de sus
aparatos burocráticos", "con frecuencia
muy costosos".
El Santo Padre se refiere más adelante a las
problemáticas
energéticas.
"El
acaparamiento de los recursos" por parte
de Estados y grupos de poder, denuncia,
constituyen "un grave impedimento para el
desarrollo de los países pobres". (...) "Las
sociedades tecnológicamente avanzadas añade- pueden y deben disminuir la propia
necesidad energética", mientras debe
"avanzar la investigación sobre energías
alternativas".
El sexto y último capítulo está centrado en
el tema del "Desarrollo de los pueblos y la
técnica". El Papa pone en guardia ante la
"pretensión prometeica" según la cual "la
humanidad cree poderse recrear valiéndose de
los 'prodigios' de la tecnología". La técnica,
subraya, no puede tener una "libertad
absoluta".
El campo primario "de la lucha cultural entre
el absolutismo de la tecnicidad y la
responsabilidad moral del hombre es hoy el
de la bioética", explica el Papa. "La razón sin
la fe está destinada a perderse en la ilusión de
la propia omnipotencia". La cuestión social se
convierte en "cuestión antropológica". La
investigación con embriones, la clonación,
lamenta el Pontífice, "son promovidas por la
cultura actual", que "cree haber desvelado
todo misterio". El Papa teme "una sistemática
planificación eugenésica de los nacimientos".
En la Conclusión de la Encíclica, Benedicto
XVI subraya que el desarrollo "tiene
necesidad de cristianos con los brazos
elevados hacia Dios en gesto de oración", de
"amor y de perdón, de renuncia a sí mismos,
de acogida al prójimo, de justicia y de paz".
"La colaboración de la familia humana"
es el corazón del quinto capítulo, se pone
de relieve que "el desarrollo de los pueblos
depende sobre todo del reconocimiento de
ser una sola familia". Desde ahí la religión
cristiana puede contribuir al desarrollo
"solo si Dios encuentra un puesto también
en la esfera pública".
El Papa hace referencia al principio de
subsidiaridad, que ofrece una ayuda a la
persona "a través de la autonomía de los
cuerpos intermedios". La subsidiariedad,
explica, "es el antídoto más eficaz contra
toda forma de asistencialismo paternalista"
y es más adecuada para humanizar la
globalización".
Asimismo, Benedicto XVI exhorta a los
Estados ricos a "destinar mayores cuotas"
del Producto Interior Bruto para el
desarrollo, respetando los compromisos
adquiridos. Y augura un mayor acceso a la
educación y, aún más, a la "formación
completa de la persona" afirmando que,
cediendo al relativismo, se convierte en
más pobre. Un ejemplo, escribe, es el del
8
Diócesis de Coria-Cáceres. Vicaría de Pastoral Social. Escuela de Doctrina Social de la iglesia
LECTURAS COMPLEMENTARIAS DEL COMPENDIO DE DSI Y DEL
CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA
-Sobre la cooperación internacional para el desarrollo: nn.446-450
-Sobre la salvaguarda del medio ambiente;: nn.451-467
-Catecismo de la Iglesia Católica: nn. 2437-2441; 2415-2418
ACTIVIDADES
Tomando como ejemplo el esquema que sobre Populorum progressio damos a continuación
(Ver, Juzgar, Actuar) elegir una de las dos síntesis de las encíclicas restantes que hemos visto y
hacer un esquema similar.
VER
-Las aspiraciones humanas implican: liberación de la miseria (el hambre y la desnutrición retardan el
desarrollo físico y mental), seguridad en tener medios de subsistir, corresponsabilidad, pero sin
opresión, mejoramiento en la educación.
- Los métodos tradicionales son insatisfactorios.
- Los conflictos sociales actuales tienen dimensión mundial. Las naciones industrializadas exportan
frecuentemente productos manufacturados y los países subdesarrollados materias primas. Los precios
de los primeros aumentan y las naciones subdesarrolladas tienen problema para equilibrar sus
economías
.
- Las estructuras no se han adaptado a las nuevas circunstancias. El libre comercio no es capaz de
regular las relaciones internacionales
- Se pone en tela de juicio los principios fundamentales del liberalismo. Falta interés por los demás
JUZGAR
I. La Iglesia, en respuesta a las enseñanzas de Jesús, debe apoyar el progreso humano. Fue
fundada para establecer el reino de los Cielos aquí en la tierra.
El desarrollo exige una acción de conjunto en aspectos económicos, sociales, culturales y
espirituales. No se puede limitar al crecimiento económico, sino que mirar al potencial
económico en su integridad.
II.
II. Principios de reflexión:
-Sobre las personas: Tienen el derecho de auto superarse. En cuanto insertos en una
dimensión espiritual, han de orientar su vida hacia Dios, con un humanismo trascendental.
a. cada persona es miembro de la sociedad. Su trabajo es una necesidad, pero hay que
evitar la codicia. La avaricia es la forma más evidente del subdesarrollo moral.
b. el desarrollo autentico implica los más altos valores del amor, la amistad, la oración y la
contemplación.
-Sobre el desarrollo subsidiario:
a. los ricos han de ser generosos al sacrificarse.
b. Los países industrializados han de ayudar financiera y educativamente a los
subdesarrollados. La riqueza superflua de los países ricos debe ponerse al servicio de las
naciones pobres.
Los dispensarios públicos y privados son un escándalo enorme.
- Sobre la propiedad en el destino universal de los bienes:
a. Dios destina la tierra y sus recursos para el uso de todos, y los demás derechos sean de
subordinar a éste.
b. La propiedad privada no es un derecho absoluto e incondicional, sino que debe
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ejercerse como un medio para el bien común.
-Sobre la industrialización:
a. La industrialización es necesaria para el crecimiento económico y el progreso.
b. Las estructuras capitalistas (utilidades, competencia y propiedad privada ilimitada son
desafortunadas.
c. La industrialización puede separarse del sistema capitalista.
-Sobre las relaciones comerciales:
a. Cuando las partes contrastantes son desiguales en cuanto a la condición de trabajo el
consenso queda vacío. La libertad del comercio sólo es legal sí se sujeta a la justicia
social.
b. Las platicas y negociaciones son necesarias para conseguir igualdad de oportunidades.
c. El nacionalismo y el racismo son grandes obstáculos para la justicia en los tratos.
-Sobre el desarrollo y la paz:
a. La paz debe hacerse según Dios. A escala mundial todos deben cooperar a la paz.
b. El desarrollo de cada quien es responsabilidad primero de cada quien.
III. Juicio: Se necesita un nuevo humanismo para un desarrollo solidario y pacifico.
ACTUAR
I. A nivel mundial.
-Ante las situaciones de injusticia evitar la violencia.
- Para vencer las grandes desigualdades y la miseria, medidas preventivas:
a. Programas y planeación del desarrollo integral (de todo el hombre)
b. Las autoridades públicas escojan los objetivos y estimulen las acciones
c. Ha de asociar en esto a las iniciativas privadas y a los cuerpos intermedios.
d. Este desarrollo ha de orientarse al servicio de las personas .
e. Se requiere una mejor educación.
f. Y evitar la tentación materialista, pues se trata de un humanismo pleno.
II. A nivel internacional:
-Apoyo de la organización para la alimentación y la agricultura (FAO)
- Crear un fondo mundial (con el dinero proveniente de la carrera armamentista para los
desprovistos de ayuda), así como la colaboración y diálogo a escala mundial.
- En el comercio internacional: pláticas y negociaciones para tener igualdad de oportunidades.
III. A nivel individual:
-Los católicos deben actuar ya.. Infundir el espíritu cristiano en la mentalidad, las costumbres,
las leyes y las estructuras de sus comunidades y de sus naciones propias.
- Apoyara la proscripción de la guerra.
- Promover le bien común.
- Dar la bienvenida a los extranjeros, sobre todo
sí son inmigrantes jóvenes y trabajadores.
- Los empresarios de los países subdesarrollados
inicien el progreso social.
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Tema 5.- MATERIAL PARA LA ORACIÓN
ORACIÓN
Señor amado: Hoy te pedimos porque nos concedas sabiduría para promover la verdad moral en el
mundo de la política y de la diplomacia, para que se actúe de manera responsable sobre la base del
conocimiento objetivo e íntegro de los hechos; se desarticulen las falsas ideologías políticas que
terminan por suplantar la verdad y la dignidad humana, y promueven falsos valores con el pretexto de
la paz, el desarrollo y los derechos humanos. Te lo pedimos, Señor
Lectura del Evangelio
Lector 1 (Lc 6,.20-23)
Y él, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: «Bienaventurados los pobres, porque
vuestro es el Reino de Dios. Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados.
Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis. Bienaventurados seréis cuando los hombres os
odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo por causa del Hijo
del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, que vuestra recompensa será grande en el cielo. Pues
de ese modo trataban sus padres a los profetas.
Lector 2 (Lc 6,.24-26)
«Pero ¡ay de vosotros, los ricos!, porque habéis recibido vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que
ahora estáis hartos!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que reís ahora!, porque tendréis aflicción y
llanto. ¡Ay cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, pues de ese modo trataban sus padres
a los falsos profetas.
Lector 3 (Lc 6,27-36)
«Pero a vosotros, los que me escucháis, yo os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que
os odien, bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os difamen. Al que te hiera en una
mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite el manto, no le niegues la túnica. A todo el que
te pida, da, y al que tome lo tuyo, no se lo reclames. Y tratad a los hombres como queréis que ellos
os traten. Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Pues también los pecadores aman a los que
les aman. Si hacéis bien a los que os lo hacen a vosotros, ¿qué mérito tenéis? ¡También los pecadores
hacen otro tanto! Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los
pecadores prestan a los pecadores para recibir lo correspondiente. Más bien, amad a vuestros
enemigos; haced el bien y prestad sin esperar nada a cambio; entonces vuestra recompensa será
grande y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y los perversos. «Sed
compasivos como vuestro Padre es compasivo.
Canto: HIMNO DE LA ALEGRÍA
1.-Escucha hermano
la canción de la alegría,
el canto alegre del que espera un nuevo día
Ven, canta, sueña cantando,
vive soñando el nuevo sol,
En que los hombres
volverán a ser hermanos
2.-Si en tu camino
sólo existe la tristeza
y el llanto amargo
de la soledad completa.
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