CON PAULINA HACEMOS MEMORIA AGRADECIDA NACE UNA

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En camino al Bicentenario del Natalicio de Madre Paulina
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En camino al Bicentenario del
Natalicio de Madre Paulina
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CON PAULINA HACEMOS MEMORIA AGRADECIDA
elebrar los 199 años del Natalicio
de la Madre Paulina, su vida y obra
señeras para la sociedad y la Iglesia,
es elevar al cielo la convicción de que
“en verdad es justo y necesario, darte gracias
siempre y en todo lugar Señor” por los signos
infinitos de tu amor. En camino al Bicentenario que celebraremos el 3 de junio de 2017,
este año de preparación, precisa la Hna.
Cecilia Poblete, Presidenta de la Fundación
Instituto Inmaculada Concepción y Colegio
Nuestra Señora del Carmen, tendrá como
principal objetivo el reconocimiento de la
vida y obra de la Madre Paulina. “Los animo
a todos a leer sus escritos para familiarizarnos con su vida y su Carisma basados en la
Caridad, la sencillez y la alegría en el servicio
a los demás, en especial a los más pobres y
desposeídos. Debemos conocerla no solo
intelectualmente; su vida, sus palabras y la
vigencia de su obra tienen que tocarnos el
corazón para responder hoy, cada uno de
nosotros, a los desafíos eclesiales y sociales,
como lo hizo ella en su tiempo, preocupada
siempre del crecimiento y bienestar del ser
humano. Como ella debemos ser testigos
vivos de la Eucaristía prolongada en nuestro
quehacer como acción de gracias de la vida y
la historia compartida”.
MADRE PAULINA SEMILLA CONVERTIDA EN
FRUTO POR GRACIA DEL ESPÍRITU
Paulina von Mallinckrodt fue líder, maestra, ‘pastora de
personas y de almas’; una mujer visionaria, creativa, innovadora y emprendedora para el tiempo que le tocó vivir. Un señero 3 de junio de 1817, en Minden, Alemania,
Paulina nace en el seno de una familia aristocrática, hija
de Bernardine von Hartmann, católica originaria de Paderborn, y de Detmar von Mallinckrodt, protestante y alto
funcionario de Gobierno del Estado de Prusia. “Recuerden
siempre que en los pobres está Nuestro Señor; hay que
ayudarlos en todas las formas posibles, no solo con dinero,
sino con amor y atención”, fueron las sabias palabras de su
madre que marcaron su formación. Conocer a Dios a quien
amaba mucho siempre fue su inquietud; su mayor gozo
fue servirle sin reserva, entregándole su persona, su amor
y todo su ser, prolongando esa experiencia en el servicio
concreto a los demás, en especial a los más pobres. Las
bases de este aprendizaje estaban en su Maestra,
la poetisa Luisa Hensel quien solía salir con
las mejores alumnas de su clase a visitar
a los enfermos de cólera y a los más
desvalidos. “Tengo una inmensa
deuda de gratitud para con usted
que ha establecido las bases de
mi felicidad… ”, Paulina le
escribiría más tarde. Fueron
sus referentes para responder
con audacia a las necesidades
sociales de su entorno en medio de la crisis del proceso de
industrialización de Europa.
Junto a connotadas señoras
de Paderborn conforma el
grupo de miembros activos de
la Asociación para la atención
de los enfermos pobres en sus
hogares y ancianos, liderando el
servicio de enfermeras que hacían
turnos de noche; los moribundos eran
quienes recibían la mayor atención de
Paulina, a quienes acompañaba hasta su
último suspiro. Cada vez se hacía más reconocida
la fama de Paulina como dirigente y líder juvenil. Aferrada
del escudo de la Caridad, al percatarse que madres pobres
y enfermas no tenían cómo cuidar a sus hijos, crea una
guardería en el Jardín Alexius, el Jardín de Infantes para
niños de madres enfermas que más tarde se convirtió en
un asilo para cobijar a hijos de obreros y obreras que no
podían mantenerlos a raíz de la crisis económica y social.
En medio de esta realidad, un día de 1840, Paulina se
percata de la desazón del Dr. Schmidt, apenado por niños
pobres y ciegos que vagan a la deriva… Paulina no duda
en llevarlos a su asilo y en crear para ellos un Programa de
Educación para Ciegos además de enseñarles diversas manualidades que luego les permitirían sobrevivir en medio
de la pobreza. Más tarde, cuando en 1845 la entidad civil
Dieta de Westfalia funda un Instituto para Ciegos, Paulina
realiza una intensa campaña que culmina con la creación
en Paderborn de una sección católica de dicha institución, confiada a su criterio y principios cristianos,
que tenía como base una educación integral
y de calidad, logrando su objetivo de fusionar el refugio de niños ciegos con el Instituto oficial. Tratar a los niños y niñas
con amor, y confiarlos a su ángel de
la guarda, era su máxima.
De ahí en adelante no cesa en su
afán por conseguir que una congregación religiosa se ocupe de
esta obra. Tras una serie de fallidos intentos, descubre que es
voluntad divina que sea ella misma quien emprenda este desafío
para lo cual Dios le ha concedido
bendición y amparo. Con la autorización y consentimiento de Monseñor Drepper da vida al Instituto para
Ciegos, que más tarde se convertiría
en una nueva Congregación en el jardín de la Iglesia con sus primeras integrantes, Matilde Kothe, María Rath, Isabel
Schlueter y Paulina, que con 32 años, asumió
como Superiora.
LA CONGREGACIÓN EN EL MUNDO…
NACE UNA FLOR PARA EL JARDÍN DE DIOS EN LA IGLESIA
El 21 de Agosto de 1849, con la toma de hábitos de las
nuevas religiosas nace la Congregación Hermanas de la
Caridad Cristiana, Hijas de la Bienaventurada Virgen María
de la Inmaculada Concepción con la fundamental misión de
testimoniar la Caridad. “El amor debe llenar el corazón de
tal manera que resplandezca en el rostro, brille en los ojos,
brote de los labios, sazone las palabras, ajuste la conducta
en todas las cosas y en todos los sitios”, escribe la Madre
Paulina.
Rápidamente la Congregación creció en número y fundacio-
nes, en 1857 eran 54 hermanas y en 1867 casi 300. Entre
1852 y 1872, la Madre Paulina tuvo como valiosos colaboradores a los Padres Jesuitas, quienes dirigen retiros y forman
a las hermanas y novicias.
En sus inicios, las fundaciones debieron hacer frente al
destierro y a la falta de recursos económicos en medio de
la persecución a los cristianos y a la Iglesia; pese a lo cual
aumentó el número de vocaciones y las casas en el mundo.
Hoy la Congregación está presente en Italia, Filipinas, Alemania, Estados Unidos, Bolivia, Uruguay, Argentina y Chile.
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CON PAULINA HACEMOS MEMORIA AGRADECIDA
A
‘Señor, ¡henos aquí! ¡Envíanos!’
l iniciar la celebración del Bicentenario del
nacimiento de la Madre Paulina, la Srta.
Ximena Bustamante Avila, Directora del
Instituto Inmaculada Concepción, convocó a los
valdivianos a ser parte de esta celebración.
“Queremos compartir con la Comunidad Valdiviana nuestro gozo y agradecimiento por el legado
espiritual de una mujer que fue un ejemplo en el
seguimiento del Evangelio, legado que sigue vivo
entre nosotros. Son más de cien años que la Congregación está presente en Valdivia -133 a través
del Instituto Inmaculada Concepción y 109 en el
Colegio Ntra. Sra. del Carmen- y quienes hemos
recibido la misión de acompañar en la formación
personal a tantos niños, niñas y jóvenes, nos sentimos interpelados por esa fuerza carismática de
la Madre Paulina que sigue viva en tantos lugares
del mundo.
Hoy día podemos ver, especialmente a través de
los medios de comunicación, cómo nuestra sociedad sufre con los antivalores que parecieran no
tener edad ni límites para vivirlos, generándonos
cierta desazón. Es lo que más se difunde, pero
también hay en medio nuestro otros signos de
esperanza… hay muchos que silenciosa y anónimamente han realizado y siguen realizando obras
en beneficio de los demás, como lo hacía la Madre
Paulina y hoy día, en el Año de la Misericordia,
acogiendo el llamado del Papa Francisco a reconocer a Jesús en nuestros hermanos que sufren.
Somos testigos que muchos de quienes formaron
y siguen formando la gran familia de la Inmaculada Concepción, han seguido el ejemplo de la Madre Paulina para hacer vida el Evangelio en el lugar
donde se encuentren.
Con esta esperanza cierta, invito a la Comunidad a
celebrar este Bicentenario, diciendo juntos, como ella
una vez lo hiciera en forma humilde, pero convencida
y resuelta: ‘Señor, ¡henos aquí! ¡Envíanos!’…”.
Ver Germinar la Semilla es un Don
Estudiantes del Instituto de 5° a IV Medio, son galardonados cada año con el máximo reconocimiento que otorga la Comunidad Educativo Pastoral, la Medalla
de Honor a la Excelencia Valórica y Académica. A la luz del legado de Paulina, esta preciada reconoce el esfuerzo y dedicación por formarse académicamente
y por llevar a la práctica los valores recibidos. Los nueve estudiantes acreedores de este Premio el 2015 coincidieron en el honor y gratitud que entraña el ser
prolongadores de la Obra Paulina en su vida y entorno.
“Es emocionante, es un reconocimiento muy especial; es importante porque
en mi vida voy cultivando valores y actitudes que me ayudan en el presente
y en el futuro. Como lo hizo la Madre
Paulina es construir con base sólida;
ella lo dio todo y eso me anima”.
Pía Constanza Guzmán Muñoz, 8°A.
“Es un honor pues a través de ello el
colegio demuestra su interés por formar a los estudiantes en los valores y
actitudes que son fundamentales en
la persona. Nunca se me pasó por la
mente que yo sería designada para recibirla, sobre todo porque implica prolongar lo vivido por Paulina. Admiro su
perseverancia y constancia en las decisiones vitales que ella asumió; para mí
es tener la convicción que a pesar de
las dificultades nada de lo que uno se
propone en la vida será difícil si lucho
por lograrlo. Esta medalla es un reto que
me motiva pues dan ganas de jugársela
por nuevos desafíos, como los atletas”.
María José Claude Fernández, III B.
“Es un gran honor pues significa que la
forma como estoy llevando mi vida es
acorde a los valores más profundos, y
que así lo ve y lo reconoce el resto de la
gente. A mí me llama la atención de la
Madre Paulina el servicio desinteresado a los demás, su empeño en ayudar
al otro; eso me motiva porque uno
deja de mirarse uno mismo para poner
al otro al centro, entregándolo todo
para que el otro tenga algo mejor”.
David Antonio Méndez Alarcón, III A.
“Es un signo, un desafío que me incentiva a seguir siendo lo que soy,
ayudando a mis compañeros y preocupada siempre por los demás.
Me identifica esa forma de servicio
desinteresado, sencillo y gratuito de
Paulina, me gusta hacer el bien y de
paso, sentirme bien conmigo misma.
Es una experiencia que intento vivir
en todos los espacios donde estoy, es
un desafío de vida como correr en una
pista atlética”.
Sigrid del Pilar Brandt Burgos, II B.
Huellas IC en la vida de ex alumnas
El legado IC en la Familia Vásquez Austenrritt
L
ila Inés Vásquez Austenrritt tiene
84 años, cuatro hijos, doce nietos
y un bisnieto. Pertenece a una
familia que se goza de haber sido
formada con el sello Inmaculada Concepción durante cuatro generaciones,
casi como parte de su ADN familiar.
“Mi vida tiene una sólida base IC -dice
entre risas- la heredé de mis padres
Ida Aurora Austenrritt Toledo y Raúl
Vásquez Aguilar que estudiaron en el
Colegio san Rafael; al igual que mis tías
Eufrosina y Digna Austenrritt Toledo, y
Zaida Olivares Aguilar, quienes en su
paso por el Colegio conocieron e hicieron suyo este Proyecto Educativo, y con
él lo que allí aprendieron. Yo quise que mis tres hijas también estudiaran allí,
Lila, Mayrene y María Cecilia; también mi hijo Jesús estuvo un año en Kinder
y luego se trasladó al Salesiano. De mis nietos Magdalena y María Jesús,
hijas de Lila, y los hijos de Mayrene, Mayrene que egresó el 2015, y Jesús
Ugarte Brieva que cursa IB, han continuado empapándose de ese espíritu”.
Lila ingresó a Kinder a la edad de seis años, en 1937, y estuvo hasta 1948
cuando cursaba 5° Humanidades, “no pude terminar aquí mi enseñanza ya
que por falta de alumnas en 1949 no hubo 6° Humanidades… Para mí, esos
años fueron muy bonitos y tranquilos; la Reverenda Madre Dominica que era
Directora, las profesoras y todas las religiosas eran muy amigables; tenían
mucha paciencia y nos daban muy buena enseñanza… Recuerdo con cariño a mis compañeras que eran muy buenas, pero sobre todo las religiosas,
la Madre Dominica, Virginia, Elvira y Madre Eugenia, ella fue mi profesora
de piano. A veces en las clases me echaba el puntero encima de las manos
porque se quedaba dormida o extasiada por la melodía y lo soltaba de plano
en mis dedos –recuerda, mientras sonríe-… También recuerdo que todos
los primeros viernes del mes realizábamos la procesión del Niño Jesús de
Praga alrededor de la pileta, siempre era muy especial”.
Ante la pregunta, qué le llama la atención de la vida de la Madre Paulina,
Lila sonríe y dice “bueno, no la conocí personalmente, pero lo que más recuerdo es la dedicación y preocupación por los niños, sin duda un legado
Inmaculada Concepción para todos nosotros; a ello agregaría los valores del
respeto a los padres y la buena crianza hacia los hijos, eso me ayudó a ser
solidaria y dedicada a los niños, los más pobres sobre todo; es un honor muy
grande para mí haber estado tantos años en el Colegio y que esta sea una
herencia y tesoro familiar”.
Para su nieta Mayrene Ugarte Brieva, egresada de la Generación 2015, escuchar a su abueli le resulta emocionante. “Para mí es super bonito escuchar a
mi abuelita que salió hace 70 años del Colegio, y que lo recuerde con tanto
cariño y gratitud hacia sus profesores; yo siento y revivo experiencias muy
parecidas. Es muy lindo ver que la experiencia se repite; para mí la solidaridad, el servicio, la vivencia de la caridad allí donde me toca estar, en mi
casa, en la familia, en la universidad, tiene un sello y es el sello IC”, concluyó
Mayrene. Para Jesús Ugarte Brieva, hermano de May y nieto de Lila, que
cursa IB en el Instituto, la sensación no es menor, “me emociona escuchar
a mi abueli; es lindo porque toda mi familia ha estado aquí, el colegio, los
valores, la Madre Paulina son parte importante de mi casa. De hecho recibir
la Medalla de Honor a la Excelencia Valórica y Académica es parte de esta
historia; es bonito porque corona mi esfuerzo y mi empeño en ser mejor;
me ayuda a crecer en generosidad, humildad y servicio a los demás que es lo
que admiro en la Madre Paulina. En este sentido, para mí es curioso y motivo
de orgullo escuchar a profesores que conocen la vida de mi familia, al final IC
y mi familia es una sola y linda experiencia”.
En camino al Bicentenario del Natalicio de Madre Paulina
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“Es bueno dar gracias al Señor y tañer para tu nombre,
oh Altísimo, proclamar por la mañana tu
misericordia y de noche tu fidelidad” (S.91).
A
l inaugurar este año de preparación al Bicentenario,
la Hna. María Cecilia Añazco, Directora del Colegio
Nuestra Señora del Carmen, lanza un especial desafío. “Con los mismos sentimientos del salmista, el Colegio
Nuestra Señora del Carmen abre sus puertas para celebrar
el cumpleaños 199 de nuestra Fundadora, la Madre Paulina
von Mallinckrodt.
Celebrar un Bicentenario significa enfrentar un gran desafío:
• Una renovación espiritual para todos los que conformamos la familia Inmaculada Concepción.
•
Una ocasión para hacer vivo el Carisma que plasmó
su vida y su acción.
• Una oportunidad para vivir con renovada convicción
y fuerza la Misión encomendada, de educar con la
“Pedagogía del Amor”.
Invitamos a toda la comunidad Valdiviana a unirse a nosotros para dar gracias a Dios por la presencia de la Congregación en esta ciudad y pedirle nos conceda el empuje
para lanzarnos a una entrega sin límite a Él y a los demás
en la educación”.
“La herencia del Señor son sus hijos”
A
l dialogar con Carolina Soto Muñoz,
apoderada del Colegio Nuestra Señora
del Carmen, surge del alma agradecer la herencia del Señor en su vida, como
reza el Salmo 127, su fe, su familia y sus
hijas, su historia… Carolina destaca por su
activa participación en el establecimiento
a través de su servicio como Delegada de
Pastoral que ejerce desde el 2011, año en
que se integran como familia a Nuestra Señora del Carmen. Siempre dispuesta, su sello
característico es su anhelo de trabajar en la
promoción y comunión de la familia y en
estrechar los vínculos con el colegio a través
de lo Pastoral.
Mientras realizamos esta entrevista, Carolina reconoce tener sentimientos encontrados, por un lado un tremendo gozo y por otro
un lamento pues estará un tiempo alejada
del Colegio y de la vida Pastoral más activa;
la razón, un embarazo de ya casi nueve meses, bebé que ella y toda la familia esperan
con ansias y que confían al paternal cuidado
de Dios, de María Inmaculada y, por cierto, a
la intercesión de la Madre Paulina, custodios
que le aseguran -dice- que todo saldrá muy
bien.
Carolina es madre de dos hijas, Carolina y
Florencia Urra Soto, quienes cursan III y 4°
básico respectivamente, ambas orgullosas
de integrar la gran familia IC, de pertenecer
al Colegio y de la opción que sus padres les
dieron de crecer al alero de Nuestra Señora
del Carmen. Se trata de una opción que tiene sus raíces… Carolina nos cuenta que es
una agradecida de su experiencia de vida,
de la formación Católica recibida durante la
Enseñanza Básica en el Colegio Santa Marta de Osorno y de la Enseñanza Media que
cursó en Valdivia, en el Instituto Inmaculada
Concepción. Agrega que su esposo también
es muy cercano a la Iglesia Católica, y que
matricular a las niñas en el Colegio fue una
apuesta. “Hemos visto y confiado en esta
propuesta educativa, gracias a que ustedes
como Colegio mantienen muy vivo el Carisma y el legado de la Madre Paulina von Mallinckrodt, y por lo tanto, se ajusta bastante a
nuestras aspiraciones como familia”, señala.
Carolina, la hija mayor, cuenta que antes de
llegar a Nuestra Señora estuvo en un colegio donde la formación Católica no formaba
parte de su plan de estudios, lo cual siempre
le causó extrañeza. Por ello, al llegar al Colegio fue vital a su juicio la motivación que
han recibido de los profesores Guillermo
Villanueva e Ilia Velásquez, ambos Docentes, quienes han contribuido a profundizar
su caminar de fe. Carolina asegura que esta
experiencia para ella es esencial, “para nosotros como familia la fe es un gran eje; todos
nos gozamos cuando recientemente celebré
mi Sacramento de la Confirmación en la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús. Además,
a mí me motiva mucho el trabajo social, que
se ha potenciado mucho en los últimos años,
todo eso me pone muy contenta”.
Para la pequeña Florencia, la experiencia es
similar. Nos cuenta que está muy contenta
en su Colegio y que se está preparando para
el Sacramento de la Iniciación Eucarística
(Primera Comunión) que el colegio le ofrece.
Se le ve muy inquieta, desea saber más sobre qué significa el Cuerpo de Cristo y cómo
será comulgar por primera vez… Reconoce
que estar en este grupo le brinda una gran
alegría, pues comparte con otras compañeras y le gusta escuchar y hablar de Dios,
conocerlo y amarlo… Siempre deseosa de
conocer más y más a Cristo Sacramentado.
“Ha conseguido ya la mitad de la victoria, quien con decisión se pone a la obra” (MPvM)
Un Colegio con
Sello de Hogar
“Para mí el Colegio Nuestra Señora
del Carmen, que me acogió desde
2º a 8º básico, ha sido y es un pilar
fundamental en mi desarrollo y formación… Más que un Colegio es
un verdadero Hogar. Mi formación
cristiana guiada por los principios
y ejemplos de vida que nos dejó la
Madre Paulina, que recibí a través de
las hermanas de la Caridad Cristiana
que a lo largo de estos años he podido
conocer, se impregnaron en mi alma
y en mis experiencias de persona
adulta, de esposa y madre. Hoy día
los hago vida como funcionaria del
Colegio y de la Congregación de la
cuál estaré siempre agradecida”.
Ivonne Garrido, encargada de Biblio-Cra.
Con 109 años de vida educativa, la solidaridad y el servicio a los más pobres son los pilares fundamentales en Nuestra Señora. Una vez por
semana, los viernes, realizan el “Cuenta Cuentos” en diversos hogares y a personas en situación de calle compartiendo la cultura y la
entretención. Los martes y jueves es el “Desayuno con la Madre
Paulina” ofrecido por los Apoderados Delegados de Pastoral a las
estudiantes más necesitadas. Los viernes es el “Acompañamiento
a la Hospedería del Hogar de Cristo”, apadrinado por el Colegio, y los
sábados, los “Almuerzos Solidarios en la Parroquia Sagrado Corazón”,
por años transformada en una de las principales obras sociales.
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Hermanas Religiosas y Comunidades Educativas ¡Ad multos annos!”.
P
ara Mons. Ignacio Ducasse Medina,
Obispo de Valdivia, que el ‘Año de
Paulina’ tenga como pórtico el Año
de la Misericordia convocado por el Papa
Francisco, es motivo de doble gratitud.
“Lo es porque la Madre Paulina ejerció de
una manera coherente y creativa, para su
tiempo, la misericordia. Su vida está jalonada por este don como expresión de su
entrega y amor al Señor”.
Monseñor recuerda que en la Iglesia en
Chile de mediados del siglo XVIII, la llegada de nuevas Congregaciones femeninas
misioneras o de vida activa, entre ellas la
Congregación de Paulina, fue de gran im-
portancia por cuanto en Chile no se había
dado el proceso de transición que se había ido gestando en Europa en los siglos
XVII y XVIII. “Para el país significó un gran
salto que produjo perplejidad y conflictos.
Las Hermanas, con títulos profesionales, llegaron a Chile en 1874 a la ciudad
de Ancud, ciudad a la cual pertenecía,
también, el territorio que hoy es nuestra
Diócesis de Valdivia. Fueron las primeras
religiosas en llegar a la isla y al poco andar
se extendieron a otras ciudades fundando
o haciéndose cargo de escuelas, hospitales,
orfanatos, casas de reposo”.
Al referirse a las dos obras educativas que
perduran hoy en la Diócesis precisa que
“mirar la obra de la Madre Paulina y la de
sus hijas religiosas en estas tierras australes, nos invita a dar gracias al Señor por
todo el bien realizado, porque su misericordia ha tomado rostro concreto en niños
y jóvenes, en enfermos y en tantas personas,
a lo largo de más de cien años de vida y, a
buscar cómo recrear hoy día lo que decía y
vivía ayer la Madre: ‘Todos los despreciados
interior o exteriormente; tendrán doble
derecho a mi amor, sean ancianos o niños,
ciegos o no, sanos o enfermos. Cuanto más
desagradables y viles sean, con tanta mayor
amabilidad los serviré’…”.
“Mirar la obra de la Madre Paulina y la de sus hijas
religiosas en estas tierras australes, nos invita a dar
gracias al Señor por todo el bien realizado...”
Una obra que navega por los ríos de la Caridad
D
e la aventura del Espíritu en la
Madre Paulina surgen diversas obras de Caridad, señeras
en el tiempo, que buscan hacer
presente el Reino en Valdivia… La
llegada de las religiosas alemanas
a Valdivia tuvo como primer encargo, servir profesionalmente en el
entonces Hospital san Juan de Dios.
La crónica explicita que “el 21 de
Julio partieron sor Lorenza Koehler
y sor Albertina Schwerter a Valdivia
donde llegaron felizmente, después
de un viaje muy peligroso. El 1 de
Agosto de 1878, las hermanas tomaron a su cargo la administración
de ese establecimiento hospitalario
y desde el primer día tanto las autoridades civiles como eclesiales les
fueron favorables, aconsejándolas
y ayudándolas”. En 1883, las Religiosas de la Inmaculada fueron solicitadas para fundar un colegio en
Valdivia, obra que tampoco estuvo
exenta de grandes sacrificios; sin
embargo, la convicción que las anima es que son el sello de las obras
de Dios. Así nace el Colegio San Rafael en Avda. Picarte (al lado donde
DIRECTORA
Verónica Moreno A.
REPRESENTANTE LEGAL
Cristián Huerta
GERENTE
Rubén Soto H.
EDICIÓN
Jovita Cerro Q.
DIAGRAMACIÓN
Shirley Burgos M.
hoy se levanta el Registro Civil),
hoy transformado en el Instituto
Inmaculada Concepción ubicado en
Yerbas Buenas, donde se trasladó
en 1897.
En 1907, el 7 de noviembre, las hermanas fundan el Orfelinato o Casa
de Huérfanas, que fue inaugurada
por la Hermana Lorenza Koehler,
Casa que con el paso del tiempo,
según narra la crónica “posee una
espaciosa casa rodeada de grandes
huertos donde se cobija a unas 150
niñas pobres de la región, ya sean
huérfanas o desamparadas en muchos casos por la separación de sus
padres. Fuera de la instrucción primaria que reciben, aprenden todo
el trabajo doméstico, y en el curso
vocacional toda clase de labores
manuales como colchonería, tejido
a máquina, zurcido invisible, bordados artísticos, entre otros, que a su
vez, son una ayuda para subsanar
los grandes gastos ocasionados por
el sostenimiento de la Casa”, hoy
Colegio Nuestra Señora del Carmen.
En 1916 se funda, anexo al Colegio
la Escuela Gratuita Santa Ana, que
PROPIEDAD
Sociedad Periodística
Araucanía S.A.
se transforma en una gran bendición para la ciudad de Valdivia. Las
alumnas, hijas de familias obreras,
reciben aquí una sólida instrucción
religiosa y cursan los seis años de
Escuela Primaria.
Así, urgidas por testimoniar la Caridad de Cristo a través de la asistencia a los enfermos en sus inicios,
del servicio a los más pobres y la
formación de personas a través de
la educación, las religiosas hacen
suyos en esta tierra austral, fieles a
los principios en que se fundamenta
la Congregación, el amor a Dios, la
devoción a María Inmaculada y el
servicio al prójimo, convencidas de
que “el amor a los niños es la mejor
pedagogía”, como decía Madre Paulina. En la actualidad existe una sola
Comunidad Religiosa en Valdivia,
la Comunidad Nuestra Señora del
Carmen compuesta por seis religiosas, la Hna. María Fátima Ruíz,
Superiora, la Hna. Cecilia Poblete, la
Hna. Alejandra Greisser, la Hna. María José Leiva, la Hna. María Cecilia
Añazco, Directora del Colegio, y la
Hna. Sofía Cerda.
CIRCULACIÓN
Domingo 5 de junio de 2016
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