Frenar el deterioro de la Atención Primaria española es posible

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Frenar el deterioro de la Atención Primaria española es posible
Para definir la situación real de las dificultades que atraviesa la Atención Primaria
española conviene hacer memoria y remontarse al otoño de 2006. En aquellos
momentos y ante la sobrecarga del primer nivel asistencial, acentuada por el lastre
que suponen las tareas burocráticas, se alcanzó el consenso de profesionales,
pacientes y representantes políticos para actuar en pro de la defensa y la mejora de la
puerta de entrada y eje del sistema sanitario, que es la Atención Primaria (AP), nivel
asistencial que como es sabido resuelve entre el 85 y el 90% de las consultas que
atiende, siendo así también puerta de salida del sistema. Como resultado de la
conformidad en cuanto a las necesidades de mejora de la AP, se elaboró el
documento Proyecto AP21. Estrategias para la Atención Primaria del Siglo XXI,
aprobado en diciembre de 2006 en el Consejo Interterritorial. Entre sus objetivos
destacaba valorar la situación de la que partía la Atención Primaria en España,
analizando los logros alcanzados por la reforma, pero también las dificultades
actuales, con el objetivo de proponer las mejoras y los cambios necesarios que la
potencien e impulsen. La AP21 definiría un marco estratégico para consolidar el
sistema sanitario público, ocupando la Atención Primaria un lugar central, en una línea
de continuidad respecto a la atención hospitalaria y de coordinación con los servicios
sociales. Un lugar central en el que los profesionales siguen esperando que se sitúe
de manera real el primer nivel de asistencia español.
En este contexto y motivados por el grave deterioro de la Atención Primaria, se
desarrollaron las movilizaciones y paros de noviembre de 2006 y abril de 2007,
primera vez que la AP se manifestaba de forma tan contundente en más de 20 años.
La respuesta favorable de la mayoría de Comunidades Autónomas, que respaldaron el
proyecto AP21 y asumieron las protestas de los profesionales, se tradujo en la firma
de acuerdos de mejora planteados por la mayoría de los servicios de salud.
Pasado un año desde entonces y habiendo realizado diferentes organizaciones y
sociedades científicas un seguimiento detenido del cumplimiento de los acuerdos
alcanzados, se ha constatado que la situación no ha mejorado ni se han
experimentado cambios sustanciales, e incluso algunos estudios coinciden en que la
percepción de los profesionales es que ha ido a peor.
A día de hoy y alcanzado el punto en que la AP pasa por un muy mal momento y
afronta además la profunda desmotivación de sus profesionales, se plantea la
necesidad de hacer aplicables en un plazo de tiempo más breve que el de los
acuerdos firmados y de la Estrategia AP21, medidas que protejan al profesional e
impulsen y mejoren el funcionamiento del primer nivel asistencial para avanzar hacia
una asistencia de mayor calidad a los ciudadanos. De esta manera, se define la
necesidad de buscar unas medidas con objetivos bien concretos:
- que combatan de forma inmediata la lacra burocrática
- que repercutan directamente en el tiempo de atención al ciudadano
-que no requieran de una inversión económica excepcional
-que tengan visibilidad inmediata
-que sean valoradas por los profesionales y la población
-que tengan un horizonte temporal corto
-que se enmarquen en la estrategia AP21
-que sean fácilmente evaluables para poder realizar un seguimiento exhaustivo
Siguiendo estas directrices, las organizaciones abajo firmantes proponen el siguiente
Decálogo de Medidas Urgentes:
1. No superar 1.500 TIS de población asistida adscrita a cada médico de
familia/1.200 TIS para las consultas de pediatría
2. Implantar la receta electrónica multiprescripción
3. Elaborar un modelo de Informe de Salud único para todas las administraciones
4. Regular que la burocracia de otros niveles asistenciales las realice quien las
genere (prescripción, revisión, transporte sanitario…)
5. Adecuar los documentos de Incapacidad temporal al tiempo previsible de
duración según cada paciente
6. Reservar en agenda una hora al día para formación/investigación
7. Flexibilizar las agendas en función de las características de cada centro de
salud
8. Regular el rol de todos los profesionales sanitarios y/o crear la figura de Auxiliar
Sanitario de Apoyo en la Consulta (ASAC)
9. Aumentar la capacidad resolutiva con el libre acceso a pruebas
complementarias
10. Retribuir las sobrecargas de trabajo, al menos en la misma cuantía del
sustituido.
En un periodo de seis meses, la aplicación de estas diez medidas, que no precisaría
de un aporte presupuestario extraordinario, tan solo de cambios en la gestión, puede
dar una primera solución inicial a la difícil situación que atraviesa el primer nivel
asistencial y evitar que su deterioro sea aún mayor.
Paralelamente a la Estrategia AP21 pero con un horizonte temporal más a corto plazo,
la implementación del Decálogo de Medidas Urgentes ayudaría al profesional a acabar
con la lacra burocrática que le ocupa gran parte del tiempo en la consulta y a visualizar
y experimentar de forma concreta mejoras y facilidades en su quehacer diario. En este
sentido, las medidas que integran este Decálogo, caracterizadas por su alta
factibilidad, van ligadas a medidas ya contempladas en la Estrategia AP21 y no la
sustituyen. Más bien, se trata de una serie de medidas que pueden aplicarse de
inmediato y cuya implementación inminente solucionaría, mientras se da curso a la
Estrategia AP21, algunos de los problemas que afectan a la Atención Primaria
española y que de esperar más tiempo, podrían sumir al primer nivel asistencial en un
deterioro gravísimo, que resultaría aún más difícil de recuperar. Se trata de aspectos
que no pueden postergarse y que se refieren casi en la totalidad a luchar contra la
lacra burocrática que perjudica seriamente al ejercicio profesional y que, con la
implementación de las diez medidas, podría verse reducida de forma drástica.
Sin ir más lejos entre las más de 40 líneas de actuación y las 200 acciones que forman
la Estrategia AP21, se contempla como el primero de sus indicadores la ratio de
población por médico de familia, tal como es el caso de la primera de las medidas del
Decálogo, que sitúa en 1.500 el límite de cupo adscrito a cada médico de familia y en
1.200 a cada pediatra. El resto de aspectos contemplados en este Decálogo de
Medidas Urgentes, como son la valoración del tiempo dedicado por el médico a cada
enfermo, así como la reducción de tareas burocráticas, la participación y desarrollo del
profesional, la organización y gestión de las consultas de AP, y su capacidad
resolutiva, son medidas integradas en la Estrategia AP21.
De esta forma, las organizaciones abajo firmantes instan a la implementación
inmediata del Decálogo de Medidas Urgentes para poner freno al deterioro de la
Atención Primaria española con el compromiso de hacer un seguimiento y valoración
en un plazo de seis meses, además de recoger la percepción de cambio y mejora de
los profesionales, que al fin y al cabo son los que mejor conocen la situación real.
Estas peticiones se reiterarán de manera conjunta por las organizaciones firmantes a
las diferentes administraciones.
Plataforma 10 Minutos (Pt10M)
Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP)
Vocalía Nacional de Atención Primaria Urbana de la Organización Médica
Colegial
Vocalía Nacional de Atención Primaria Rural de la Organización Médica Colegial
Vocalía Nacional de Médicos de Administraciones Públicas de la Organización
Médica Colegial
Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG)
Comisiones Obreras (CC OO)
Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSI-CSIF)
Unión Sindical de Castilla y León (USCAL)
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