Lectura 36

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TEORÍA GRAMATICAL IV
Profs. Carmen Acquarone – Alicia Gil
UNIDAD 6
LECTURA 36
José Antonio Martínez
CUESTIONES MARGINADAS DE GRAMÁTICA ESPAÑOLA
Istmo, S. A., Madrid, 1994
VI
LA «FUNCIÓN INCIDENTAL»
Y SU CONEXIÓN CON OTRAS
CONSTRUCCIONES DEL ESPAÑOL
6.6. Incidentales y construcciones
«absolutas» y «semi-absolutas»
6.6.1. Ya en la Gramática académica de 1931 se hace una oportuna distinción entre
«construcción absoluta» y «construcción conjunta», a propósito de las dos posiciones en que pueden
encontrarse el infinitivo, el gerundio y el participio232. Para los gramáticos actuales, no obstante, las
«construcciones absolutas» por excelencia son aquellas en que interviene un participio con el que
concuerda en género y número un sustantivo subsiguiente233:
(135) Sosegadas las gaviotas de nuevo, la señora reanudó su paseo; (136) Ya salido el sol,
emprendieron el viaje; (137) Enfundada la cabeza en una media, no hubiera sido identificado; (138)
Una vez abiertas las ventanas, se respiraba mejor; (139) Abierto el balcón, se corrió ante él una
tupida cortina; (140) Agotados aquellos víveres, hubo que reponerlos; (141) Rellenos los impresos,
pueden presentarse en ventanilla; (142) Llegada la hora del rigodón, Guadalupe no había aparecido
(GEGL 171); (143) Sonada la última campanada, se besaron entre sí los de cada mesa (RA 36); (144)
pasado el primer momento, acomodados los viajeros que esperaban, el silencio, un profundo
silencio, ha tornado a hacerse en la estación (C 19); (145) Acabada esta carta, se oyó otra detonación
que resonó en toda la fonda (AC 24); (146) y, concluida la reunión, volvía a meterse en su gruta (MM
59); (147) La atracción de Ña Rosina había sido lo bastante fuerte como para mantener en el olvido
su pasado. Muerta ella, el pasado renacía insoportable (GEGL 29); (148) Era, vestida ella de aquel
modo, como si su desnudez se hubiera hecho túnica (PY 38).
Pese a que la opinión general sin duda suscribiría la de A. Bello cuando dice:
Llámanse cláusulas absolutas aquellas que constan de un sustantivo modificado y no tienen
conexión gramatical con el resto de la sentencia234
ello no obstante, nada parece impedir que se acepten como «absolutas» algunas que, como las de los
ejs. 139-141, serían, rigurosamente hablando, todo lo más, construcciones «semi-absolutas», habida
cuenta de que el sustantivo se halla representado de un modo u otro (por un «pronombre» a veces)
en la oración principal235.
Puede observarse cómo estas construcciones ofrecen la misma gama de significaciones
«circunstanciales», y en idénticas condiciones contextuales, que las unidades incidentales anteriores
(§ 6.2 y 6.4), si bien en las construcciones absolutas predomina la significación de «anterioridad
temporal» (ejs. 135-136, 139 y 141-146) sobre la «causal» (ejs. 137-138 y 140).
232
R.A.E., Gramática… (1931), págs. 405, 411 y 423.
S. GUTIÉRREZ ORDÓÑEZ, «Construcciones atributivas absolutas», Verba, 5, 1978, págs. 305-314.
234
Gramática..., pág. 733.
235
El propio BELLO, en contra de su rigurosa definición, aporta ejemplos en construcción absoluta con esta
característica: Gramática..., § 1173-1175 y 1178 (págs. 733-734).
233
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Por otra parte, puede verse cómo estas construcciones no pierden ni su fisonomía ni su
significación, cuando el sustantivo se elimina de la oración para formularlo en una anterior
(contexto precedente):
(135α) {Con el ruido las gaviotas se escandalizaron.} –De nuevo sosegadas, la señora reanudó su
paseo; (136α) {Esperaron a la aparición del sol} Ya salido, emprendieron el viaje; (137α) {El ladrón
tenía una cabeza inconfundible,} pero enfundada en una media, no hubiera sido identificado; (138α)
{Las ventanas estaban cerradas;} una vez abiertas, se respiró mejor;
lo mismo ocurre en estos otros ejemplos, en los que se ha eludido la aparición del sustantivo en la
construcción absoluta, por figurar en el contexto precedente:
(149) se dedicaba a construir estatuas tan perfectas que sólo les faltaba hablar. Una vez terminadas,
él les enseñaba muchas de las cosas que sabía (ON 55); (150) María de Aguirre confiesa que el diablo
salía en figura de cabrón de una cueva situada en medio de la reunión de brujos, y que, salido, se
hacía tan grande que daba miedo (MM 59); (151) Resulta a veces de un efecto casi mágico para la
salud mental enfrentarnos a nuestros temores, perseguirlos hasta los últimos rincones del recuerdo.
Desenmascarados y expuestos a la luz se desvanecen, dejan de atormentarnos (PFN 145); (152) {El
Gobierno de Italia}. Presidido por un democristiano, y formado por los mismos partidos de
anteriores Gobiernos, podría dar la impresión de un simple retorno al pasado («El País», 31.7.87, 8);
(153) {Paco de Lucía} Nacido para espectador, su reciente éxito en San Sebastián le confirma como
un gran protagonista («El País», 31.7.87, 32); (154) Lo que nosotros conocemos es la apariencia y,
según ella, tú eres un héroe ambicioso, al que conviene matar pronto porque estorba y, también
porque, muerto, se le puede admirar mejor (GEGL 49); (155) {Esta película} Protagonizada por
David Carradine, tiene un tono ajustado, pero resulta demasiado larga («El País Semanal», 2.8.87,
11).
El hecho de que en los ejemplos examinados se pueda prescindir del sustantivo, pero no del
participio, muestra la función nuclear de éste frente al carácter adyacente de aquél. Pero, más que
subrayar nuestro escepticismo ante la afirmación de que las construcciones absolutas implican una
relación de solidaridad entre sus miembros236, interesa ahora señalar que en estos casos −en los
cuales el sustantivo se elude por haberse ya presentado en el contexto precedente exterior a la
oración− en nada se ve mermado el carácter «absoluto» de 1a construcción.
Pero el sustantivo también puede no aparecer o eludir su aparición en la construcción absoluta,
en razón de que se integra funcionalmente en la oración en la que se inserta la «construcción
absoluta»; y así, sobre la base de ejemplos anteriores podrían obtenerse estas otras oraciones:
(139α) Abierto, ante el balcón se corrió una tupida cortina; (140α) Agotados, hubo que reponer
aquellos víveres; (141α) Rellenos, los impresos podrían presentarse en la ventanilla;
a los que pueden añadirse estos otros de igual configuración:
(156) Aturdido por la noticia, José Arcadio Buendía permaneció inmóvil (CAS 24); (157) También
intuí que ambos personajes, despojados del pegadizo caparazón que los cubría, podían ser muy
hermosos (E 12); (158) y la campanilla, desprendida en un descuido, rodaba tejas abajo (FE 27);
(159) Resguardado por el programa, el Sapo lo atisba con el rabillo del ojo, lo espía que de vuelve
saludos a derecha e izquierda (GT 21-22); (160) y se dice que por algo a estas piedras magníficas, así
engastadas, las llaman «solitarios» (GT 184); (161) Fue educada en unos principios que, pasados de
moda para Europa, resultaban revolucionarios en la sociedad colonial (GEGL 26); (162) y sobre él,
puestas en tal orden que se diría que un gran señor está durmiendo la siesta, extiéndense sus ropas
236
Cf. S Gutiérrez Ordóñez, «Construcciones atributivas...», pág. 310. Que el sustantivo es conmutable por Ø mientras
que el participio no, ya lo deja muy claramente dicho y ejemplificado A BELLO: «Cállase a veces el sustantivo por
hallarse a poca distancia: "Se trató de amoblar el palacio, y amoblado, se trasladaron a él los tribunales"» (Gramática...,
pág. 734).
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flamantes, las que le entregaron esta mañana y todavía no estrenó (MBA 39):
En cualquier caso, estas construcciones estructuralmente en nada se diferencian de las
incidentales realizadas por adjetivos (§ 6.2); también en éstas se realizan las significaciones
relacionales de «causa» (ejs. 151-152 y 156-160), «concesión» (ejs. 153 y 161) y «condición» (ej.
154), si bien cabe constatar en la base de todas la significación de «anterioridad temporal» que
tienen en su calidad de construcciones «semi-absolutas».
También se consideran «construcciones absolutas» estas otras que, en el lugar del participio,
contienen un adjetivo, un adverbio o unidades adverbiales (sustantivo transpuesto con preposición)
e incluso un sustantivo común potenciado por un adverbio temporal:
(163) Oculto el jugador, se trata de dar con él; (164) Una vez brillantes los correajes, espejeaban al
sol del atardecer; (165) Todavía en fila los escolares, se les dio un libro a cada uno; (166) Al hombro
los fusiles, los veíamos como algo más amenazador; (167) Servidos los platos, ausente el camarero,
Basora intervino (RA 114); (168) Libre ya Platero del cabestro, y paciendo entre las castas
margaritas del pradecillo, me ha echado yo bajo un pino (PY 92); (169) Ya rey don Juan Carlos, se
intentó eliminar la constitución democrática.
Al igual que en los ejemplos anteriores, también en éstos puede eliminarse el sustantivo si se ha
presentado en una oración o contexto precedente, lo que demuestra que no existe solidaridad entre
él y la unidad adjetiva o adverbial, que es la que mantiene la construcción como tal:
(163α) {Ha de haber un tercer jugador}Oculto, se trata de dar con él; (164α) {Los soldados
limpiaron los correajes} Una vez bien brillantes, espejeaban al sol del atardecer; (165α) {Entraban
los escolares} Todavía en fila, se les dio un libro a cada uno; (166α) {Desfilaban con fusiles} Al
hombro, los veíamos como algo más amenazador; (169α) {Se nombró sucesor a don Juan Carlos} Ya
rey, se intentó eliminar la constitución democrática;
e igualmente puede extraerse el sustantivo de la construcción absoluta e integrarse con una función
en la oración:
(163β) Oculto, se trata de dar con el jugador; (164 β) Una vez brillantes, los correajes espejeaban al
sol del atardecer; (165 β) Todavía en fila, a los escolares se les dio un libro a cada uno; (166 β) Al
hombro, veíamos los fusiles como algo más amenazador; (169 β) Ya rey, don Juan Carlos defendió
la constitución.
Tampoco aquí la eliminación como tal de la construcción «absoluta» conlleva la pérdida de
ninguna de las significaciones relacionales originarias. El resultado es una construcción «semiabsoluta» incidental, categorialmente adjetiva (ejs. 163 β-164 β), adverbial (ejs. 165β-166β) o
sustantiva (ej. 169β). Las cláusulas rigurosamente absolutas son una variedad de las unidades en
función incidental, y posiblemente la construcción incidental sea, en su génesis estructural, una
variante de la construcción absoluta237.
Al igual que las demás unidades incidentales (ejs. 21 y 26, 34-36 y 106-112), también las
«cláusulas absolutas» propiamente dichas pueden admitir la adjunción de unidades adverbiales que
refuerzan su significación relacional:
(170) y Ginés se fue a por él nada más terminada la cena (RA 184); (171) Sin embargo, una vez
consumada la venganza, se arrepentía de su propia maldad (ATC 217); (172) Después de muerto
237
Los dos raros ejemplos que siguen: «Desnuda el pecho anda ella» (Góngora) y «El cuello al yugo atados, / los
bueyes van rompiendo los sembrados» (Fr. Luis de León), explicados por la R.A.E. (Gramática... (1931), pág. 424)
como remedo del «acusativo de relación» griego, podrían entenderse mejor como un afán de limitar el carácter absoluto
de la construcción vinculándola morfemáticamente (mediante concordancia) con un sustantivo de la oración (ella, los
bueyes)
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Clavijo nada me queda que hacer en el mundo (GEGL 224); (173) {La novela} Después de escrita,
Rosalía había renunciado a las ambiciones artísticas (GEGL 21);
y también, como otras incidentales (ejs. 31-33, 64, 86 y 88), pero con mayor facilidad, las
«cláusulas absolutas» pueden abandonar la posición inicial de la oración para ocupar una posición
posverbal:
(174) Se lo tropezó Guadalupe, por segunda vez, tres o cuatro años pasados de la muerte de Ña
Rosina (GEGL 30-31);
pero en tal posición es fácil que se consideren integradas en la oración como un adverbio temporal
más en función de aditamento:
(175) Andábame días pasados por esas calles a buscar materiales para mis artículos (AC 25);
lo que supone la eliminación de la función incidental (que no es sub-oracional sino, en todo caso y
propiamente, «extra-predicativa»: § 6.8).
Precisamente esto es lo que generalmente ocurre con el otro tipo de cláusulas absolutas
denominadas por N. Alcalá-Zamora «descriptivas»238, y que pueden representarse en los ejemplos
que siguen, en los cuales la cláusula podría considerarse integrada en la oración mediante la función
de atributivo de sujeto o aditamento «modal» (§ 6.3):
(176) Platero miraba al perro fijamente, erguida la cabeza (PY 55); (177) Reía, cerrados los ojos, el
mango en la mano, los brazos arriba, manchados de amarillo hasta el verdeolivo de la manga (VAT
168); (178) Camina entre los niños, la palmeta apretada en una mano (MBA 39); (179) Entró en casa
de Guadalupe contoneándose gentilmente, la mano sobre el bastón de ébano, y lindos encajes en la
bocamanga (GEGL 128); (180) Hora y media más tarde, jaque y flamenco, se aparece mascando
semillas de café tostadas, sombrero alón, espuelas de oro, el señor de Montuari (S 79); La señora
Olimpia quedó un rato plantada ante ellos, gruesa, cachazuda, los brazos en jarra, observando las
necesidades de la mesa (T 53)239.
Estas cláusulas absolutas «descriptivas» −que, a diferencia de las anteriores, comportan
solidaridad entre sus miembros, y por tanto pueden opcionalmente llevar o no la preposición con (§
6.6.4)−240 sólo en posición inicial o preverbal podrían entenderse como incidentales; pero incluso en
este caso apenas expresan otra cosa que un valor «modal», desvinculado por tanto del significado
verbal:
(182) Pistola en mano veló al prisionero (CAR 151); (183) Villegas, con el sombrero de copa en una
mano y el bastón en la otra, revisó, uno a uno, los vestidos colgados en el armario (GEGL 33).
238
A. BELLO y R. J. CUERVO, Gramática de la lengua castellana (prólogo y notas de N. Alcalá-Zamora), Sopena, 9ª
ed., 1973, pág. 378.
239
Si contamos como «descriptivas» las cláusulas de los dos primeros ejemplos erguida la cabeza y cerrados los ojos,
pese a que en ellas interviene un participio, es porque sus dos componentes podrían permutarse libremente (la cabeza
erguida, los ojos cerrados), mientras que ello no sería actualmente factible con las anteriores. Las «cláusulas
descriptivas» también pueden integrarse en función sub-oracional, y en coordinación con adjetivo, como en el siguiente
ejemplo: «Pasaron, primero, en burros, mulas y caballos ataviados a la moruna y la crin trenzada, las alegres parejas de
novios» (PY 90).
240
S. GUTIÉRREZ ORDÓÑEZ (Variaciones..., págs. 161 y sigs.), aparte de aplicarles la denominación de ALCALÁZAMORA, en definitiva escamotea esta diferencia fundamental, debido sin duda a que tendría que reconocer que las
otras construcciones absolutas no se forman sobre la interdependencia. Es curioso que ALCALÁ-ZAMORA, en cambio,
las enlace con «frases nominales», tan abundantes en el refranero, del tipo de Comida hecha, compañía deshecha (A.
BELLO y R. J. CUERVO, Gramática..., pág. 378), las cuales parecen ser construcciones «exocéntricas» y por tanto
trabadas internamente por solidaridad (Propuesta..., § 4.2.4 y Funciones..., § 1.3.3).
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6.6.2. La misma razón que acaso haya llevado a desconocer la estricta conexión (casi
identificación) entre incidentales y cláusulas absolutas −haciendo de éstas poco menos que una
rareza sintáctica, de importación culta y a duras penas naturalizada en la lengua− es sin duda la que
ha llevado a desatender el hecho de que las cláusulas absolutas de participio forman parte del
paradigma también formado por cláusulas «absolutas» o «semi-absolutas» de gerundio y de
infinitivo241.
Efectivamente, incluso las cláusulas de infinitivo merecerían la calificación de «absolutas» o al
menos de «semi-absolutas», pues, si bien generalmente se relacionan con la oración mediante
preposición (salvo en el ej. 190), pueden sin embargo componerse de unidades no representadas en
la oración (cláusula rigurosamente «absoluta» ejs. 184-190) o que figuran en ella representadas por
un «pronombre» o un simple morfema (cláusula «semi-absoluta»: ejs. 184α-190 α):
(184) Al entrar el director, todos nos levantamos – (184 α) Al entrar el director, todos lo saludamos;
(185) Al no avisarme él, no os invité – (185 α) Al no avisarme él, no lo invité; (186) Por haber
venido vosotros, se nos ha malogrado la ocasión – (186 α) Por haber venido vosotros se os ha
malogrado la ocasión; (187) Por no avisarme, lo sorprendieron – (187 α) Por no avisarme, me
sorprendieron; (188) De haberlo sabido yo, Pedro hubiera ido – (188 α) De haberlo sabido, hubiera
ido yo; (189) Con ir tú, mis amigos quedarán satisfechos – (189 α) Con ir, mis amigos quedarán
satisfechos; (190) Nada más salir tu amiga, me encontré con Juan – (190 α) Nada más salir, me
encontré con tu amiga.
En cualquiera de los casos, estas construcciones absolutas de infinitivo expresan la consabida
gama de significaciones «circunstanciales» que ofrecían las de participio (y, en general, los
incidentales), como puede comprobarse en estos otros ejemplos:
(191) El filósofo les explicó que al morderse la cola el Perro trataba tan solo de quitarse las pulgas
(ON 61); (192) El hermano portero abre los ojos, pero esta vez no es la claridad del alba la que, al
deslizarse en su celda, pone fin a su corto sueño (MBA 43); (193) Detrás suyo se produjo un chirrido
y, al girarse, Kosmas vio cómo Macario, el autómata que llevaba la contabilidad se inclinaba
peligrosamente sobre el escritorio (ACK 12); (194) Florentino Ariza, con ser tan callado y escurridizo
se ganó también el aprecio del dueño (ATC 101); De no existir dicho desconcierto, el mundo (un
mundo de Adanes y Evas previos a la culpa) perdería atractivo (E 6); (196) −¡A tener medios,
convido yo a siete niñas y siete docenas!. (VMD 432); (197) Sin hacer las maletas, Nerval huyó Nilo
abajo (MM 42); (198) Siempre sin encontrar a nadie descendió la calle del Rosario (CAR 9);
efectivamente, sobre la base de 1a significación «temporal» (ahora ya no necesariamente de
«anterioridad»)242, siguen expresándose las significaciones relacionales de los demás incidentales;
matices circunstanciales que ahora dependen en alto grado de cuál sea la preposición: «causa» y
«tiempo» (ejs. :191-193, con «a + artículo»), «concesión» (ej. 194. con con) y «condición» (ejs.
195-196, con de o a); incluso e1 valor puramente «modal» se expresa gracias a la preposición sin
(ejs. 1997-198) (§ 6.7).
6.6.3. Lo mismo puede decirse de la cláusula que se forma con el gerundio y en torno a él, y que
también conoce una forma rigurosamente «absoluta» (ejs. 199-210) u otra «semi-absoluta» (ejs.
211-218), pero en todo caso siempre resulta un segmento con los caracteres del incidental:
(199) Saliendo el sol, emprenderemos la marcha; (200) En llegando las tres, me iré de paseo;(201)
E1 herradero de Los Carvajales gozó de mucho renombre en los amenes isabelinos, y todas las
primaveras, finando mayo, era allí una juerga castiza, donde alternaban chulos de la garrocha y
elegantes del gran mundo (VMD 420-421); (202) Atardecieron en el camino real. Amaneciendo
241
242
Así las entiende R. LENZ (La oración..., págs. 416 y sigs.).
Sobre la oposición morfemática de infinitivo / gerundio / participio, E. ALARCOS LLORACH, Estudios..., págs. 57-60.
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cruzaron Racre (CAR 240); (203) Aun llegando rápidamente los bomberos, no se podrá apagar el
fuego; (204) Diciéndolo tú, los demás se atreverán; (205) Llamando a la puerta, se despiertan los
vecinos; (206) Despejándose el tiempo, podremos dar un paseo; (207) Viviendo tu mujer, no puedes
casarte; (208) En rebuznando yo, rebuznaban todos los asnos del pueblo (Quijote II 27); (209) El
poeta se dio ese gusto en vida; único estado, viéndolo bien, en que uno se lo puede dar (MP 90); (210)
Nombrándole con este artificio, se daba advertencia de un cierto interés por parte de Austria (VMD
372); (211) Arando un labrador, se encontró un tejuelo de oro; (212) No nos devolvió el curato, pero
viéndonos indios nos preguntó que si teníamos tierras (F 32); (213) Él, saliéndose de la Revolución,
pidió al señor Juez que lo pusiera en posesión (F 32); (214) no pudiendo impugnar la sociedad, no
nos queda otro recurso que pintarla (AC 42); (215) Pues, siendo verdad, no lo crees; (216) Saliendo
por la mañana, se llega a mediodía al río; (217) Tratándose de niños, el profesor les evitará en lo
posible los términos técnicos; (218) Las tierras que de suyo son estériles y secas, estercolándolas y
cultivándolas vienen a dar buenos frutos (Quijote II 12).
Y, si dentro de este grupo de «semi-absolutas», el sustantivo relacionado con el gerundio y que
se integra en la oración es un sintagma, entonces puede transferirse a la cláusula haciendo que ésta
tome la forma canónica de una «absoluta»:
(219) Entrando en la dehesa de los Caballos, Platero ha comenzado a cojear (PY 28) Æ Entrando en
la dehesa de los Caballos Platero, ha comenzado a cojear; (220) No encontrando sitio, los animales
subían unos sobre otros (CAR 241) Æ No encontrando sitio los animales, subían unos sobre otros.
En cualquier caso, también en las cláusulas con gerundio como núcleo se expresan las
significaciones relacionales típicas de las unidades incidentales: además de la «temporal» (que
ahora es de «simultaneidad» respecto de lo nombrado por el verbo: ejs. 199-202 y 211), la de
«causa» (ejs. 212-214), «concesión» (ej. 203, con el refuerzo de aun) y «condición» (ejs. 204-210 y
215-218)243.
También con el gerundio salta a la vista un fenómeno .ya observado especialmente en las
relativas «explicativas» (§ 6.4): y es que la cláusula absoluta de gerundio, en vez de ocupar la
posición inicial de la oración o incrustarse en ella manteniéndose junto al sustantivo, se desarrolla
una vez concluida la oración, aportando al mensaje una información nueva:
(221) Finalizó el cuchicheo, sentándose damas y galanes ante un velador (VMD 414); (222) La
doctrina de los cenobitas africanos se apoyaba precisamente en esto, llegando al extremo de castigar
su cuerpo con ásperos cilicios, pesadas cadenas, continuos ayunos y otras dolorosas maceraciones
(ACK 20);
de forma que este gerundio «continuativo» ya no expresa respecto de la oración «simultaneidad»
sino justamente «posterioridad»244; sin embargo, esta significación queda desdibujada y el gerundio
permanece más unido a la oración cuando subsisten las significaciones relacionales características
de la incidental, como por ej., la «concesiva» de estos otros ejemplos:
(223) te hace parecer mucho más inteligente de lo que eres, siéndolo muy poco (GEGL 203); (224) Y
pensar que todavía hay quienes critican al presidente municipal, siendo que ésta es una de las pocas
cosas que tenemos que agradecerle (F 78).
243
Como es lógico, el gerundio puede aparecer coordinado con adjetivos o participios en función incidental:
«Indignado, sulfurado, maldiciendo a Giovanni Fornaio y a su puerca familia, mandándolos a reunirse con los peores
excrementos y a las cámaras de atroces verdugos [...], empecé a descender» (E 10) «Desconcertado, sabiendo que los
niños esperaban una explicación inmediata, José Arcadio Buendía se atrevió a murmurar: −Es el diamante más grande
del mundo» (CAS 25).
244
El gerundio «de posterioridad» no se confunde con el que se integra en la oración como adyacente del sustantivo y
que se declara incorrecto: «Encontró una caja conteniendo bombones».
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6.6.4. En todo caso, las «cláusulas absolutas» (salvo las «descriptivas»: ejs. 176-181) no se
constituyen sobre la base de la interdependencia o solidaridad, sino mediante la subordinación de
todas las unidades del grupo al infinitivo, al gerundio o al participio: éstos, en efecto, subsisten aun
en ausencia de los llamados «tema», «adyacente temático» o «sujeto (de infinitivo o de gerundio)»,
mientras que estos últimos no pueden persistir en la oración si se suprimen aquéllos245.
Por esto mismo. las cláusulas absolutas no son construcciones «exocéntricas» sino
«endocéntricas» (Propuesta..., § 4.2.4), y el que un sustantivo se subordine a las «formas nominales
del verbo» no tiene nada de extraño. Ello se debe, simplemente, a que infinitivo, gerundio y
participio, aunque no forman oración, sí mantienen su condición originaria de sintagmas verbales o
verbos, y por tanto, su capacidad para funcionar como núcleos respecto de los sintagmas nominales
(sustantivos, adjetivos o adverbios), que se les subordinan sin necesidad de ningún transpositor
(Propuesta..., § 4.3 y Funciones..., § 1.3.1).
No se discute el carácter verbal de infinitivo ni gerundio (incluso tradicionalmente se defiende
que forman oración) entre otras cosas porque pueden llevar «morfemas objetivos» de implemento y
complemento (lo, la, los, las; me, te, nos, os, se; le, les), mientras que el participio, por no llevarlos,
se entiende como equivalente a cualquier adjetivo. Sin embargo, en función incidental o absoluta
−así como en las «formas compuestas» del verbo− el participio se comporta funcionalmente como
verbo, pues a él se subordina el sustantivo sin necesidad de transpositor (Funciones..., § 1.3.1).
Históricamente conservamos algunos casos en que el participio (precisamente en construcción
absoluta) podía llevar morfemas objetivos de complemento o coordinarse con un gerundio:
(225) Impuéstales la penitencia...; (226) Oído a los reos y recibídoles la confesión, mandó el juez
llevarlos a la cárcel; (227) Y abriéndola y leído para sí, y viendo que la podía leer en voz alta...
(Quijote II, 52)246;
e incluso actualmente no falta algún raro caso en que, en las mismas condiciones, el participio lleva
un «sujeto» o «adyacente temático» como el que llevan normalmente el infinitivo y el gerundio:
(228) Él, valiéndose de la Revolución, pidió al señor Juez que lo pusiera en posesión. Y visto él que
no le impedimos nada, nos cerró la entrada de la laguna (F 32).
245
S. GUTIÉRREZ ORDÓÑEZ, que no acepta para las cláusulas absolutas la subordinación, denomina «tema» al sustantivo
(«Construcciones atributivas...»); mejor sería llamarlo «adyacente temático», extendiendo a estos casos −en los cuales
sistemáticamente se neutraliza el contraste entre sujeto e implemento (ver, sin embargo, ej. 228)− la denominación que
E. ALARCOS LLORACH da a las unidades homólogas que aparecen con infinitivo (Estudios..., págs. 192 y sigs.) y que
pueden también aparecer con el gerundio.
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A. BELLO, Gramática..., Nota 140 de R. J. CUERVO (pág. 966-967) y pág. 697. En el último ejemplo (R.A.E.,
Gramática... (1931), pág. 427), no es necesario suponer la elisión del auxiliar haber en forma de gerundio, verbo que sí
aparece en este otro ejemplo similar: «Leído que hubo la carta,...» (A. BELLO, Gramática..., pág. 698). También hay
algún ejemplo en que el «participio de presente» parece funcionar como núcleo oracional: «pusieron en el auditorio una
biga, en la qual estante con la mano derecha los panes e con el sinistro pie los ollase; e escriuieron en la mesura (APO
(XV), 535) (A.J. MEILÁN GARCÍA, «El comportamiento funcional del "participio de presente" en el castellano medieval y
renacentista», Revista de Filología, Universidad de La Laguna, 10, 1991, pág. 288). En la medida en que su
funcionamiento era similar al del gerundio, no resulta tan extraño que el «participio de presente» pudiese formar
construcción absoluta: «Allende desto, en estas hedades las amistades que ellos mediantes ganan escusan de cosas
ganançiosas acaesçidas por ellos» (VILLENA, Tratado de la consolación 68), así como llevar morfemas objetivos:
«Entonces los ciudadanos rebataron luego a Dionisia de a su marido Stranguilión, e sacánteslos fuera de la ciudad, los
apedrearon» (APO (XV), 578); a los quales, después que saludó, todas sus fortunas les recontó diziénteles con dolor [...]
(APO (XV), 552) (ibíd., pág. 289). Como es bien sabido, las actuales preposiciones durante y mediante, así como
unidades como excepto, salvo e incluso, se originaron en construcciones absolutas: Excepta la bigamia...; Exceptas las
horas de oración; Inclusa Italia; Salvos algunos pecadillos...; Durantes los nueve meses; Mediantes los actos
exteriores; No obstantes los ayunos y oraciones... (R.A.E. Gramática… (1931), págs. 429-430); de ellas, únicamente
excepto y salvo siguen aportando, siendo siempre dependientes, su carácter de «inciso» originario al sustantivo al que
preceden, con lo que tienen un funcionamiento similar al de unidades como más que, antes que, lejos de o aun(que), ya
analizados (§ 4.9).
TEORÍA GRAMATICAL IV
Profs. Carmen Acquarone – Alicia Gil
Por el contrario, en las «cláusulas descriptivas», en las que no existe núcleo verbal de ningún
tipo (ejs. 179-181), lógicamente ninguna de las dos unidades nominales componentes puede
funcionar como núcleo respecto de la otra; de manera que la construcción se sostiene en una
relación de solidaridad o interdependencia, lo que se manifiesta y comprueba en la imposibilidad de
suprimir ninguna de las dos partes.
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