"No he venido a llamar a conversión a justos, sino a pecadores"

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"No he venido a llamar a conversión a
justos, sino a pecadores"
2016-02-13- Columnas-VoxDei
Evangelio, Lucas 5,27-32
"No necesitan mdico los que estn sanos,
sino los que estn mal"
En aquel tiempo, Jess sali y vio a un publicano llamado Lev, sentado en el despacho de
impuestos, y le dijo: "Sgueme". El, dejndolo todo, se levant y le sigui. Lev le ofreci en su
casa un gran banquete. Haba un gran nmero de publicanos, y de otros que estaban a la
mesa con ellos. Los fariseos y sus escribas murmuraban diciendo a los discpulos: "Por
qu comis y bebis con los publicanos y pecadores?". Les respondi Jess: "No necesitan
mdico los que estn sanos, sino los que estn mal. No he venido a llamar a conversin a
justos, sino a pecadores".
Reflexin
Rev. D. Joan Carles Montserrat i Pulido
Hoy vemos cmo avanza la Cuaresma y la intensidad de la conversin a la que el Seor
nos llama. La figura del apstol y evangelista Mateo es muy representativa de quienes
podemos llegar a pensar que, por causa de nuestro historial, o por los pecados
personales o situaciones complicadas, es difcil que el Seor se fije en nosotros para
colaborar con l.
Pues bien, Jesucristo, para sacarnos toda duda nos pone como primer evangelista el
cobrador de impuestos Lev, a quien le dice sin ms: "Sgueme". Con l hace exactamente
lo contrario de lo que una mentalidad prudente pudiera considerar si quisiramos
aparentar ser polticamente correctos. Lev en cambio vena de un mundo donde padeca
el rechazo de todos sus compatriotas, ya que se le consideraba, slo por el hecho de ser
publicano, colaboracionista de los romanos y, posiblemente, defraudador por las
comisiones, el que ahogaba a los pobres para cobrarles los impuestos, en fin, un
pecador pblico.
A los que se consideraban perfectos no se les poda pasar por la cabeza que Jess no
solamente le llamara a seguirlo, sino ni tan slo a sentarse en la misma mesa.
Pero con esta actitud de escogerlo, Nuestro Seor Jesucristo nos dice que ms bien es
este tipo de gente de quien le gusta servirse para extender su Reino; ha escogido a los
malvados, a los pecadores, a los que no se creen justos: "Para confundir a los fuertes,
ha escogido a los que son dbiles a los ojos del mundo" (1Cor 1,27). Son stos los que
necesitan al mdico, y sobre todo, ellos son los que entendern que los otros lo necesiten.
Hemos de huir, pues, de pensar que Dios quiere expedientes limpios e inmaculados
para servirle. Este expediente slo lo prepar para Nuestra Madre. Pero para nosotros,
sujetos de la salvacin de Dios y protagonistas de la Cuaresma, Dios quiere un corazn
contrito y humillado. Precisamente, "Dios te ha escogido dbil para darte su propio poder"
(San Agustn). ste es el tipo de gente que, como dice el salmista, Dios no menosprecia.
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