La enseñanza de la pronunciación de una lengua

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Enero de 2006 <> Número 8
Depósito Legal: AL-61_2004
ISSN: 1697-8005
La enseñanza de la pronunciación de una lengua extranjera en el aula
de una escuela oficial de idiomas.
Heike Díaz Ortega.
El alumnado de las Escuelas Oficiales de Idiomas es en su mayoría bastante
heterogéneo, cuyas edades oscilan entre los 14 y 65 años, con la más diversa formación
académica o procedentes de los más diversos sectores profesionales. De ahí, como
profesores/as, podemos observar en las clases que entre los/as alumnos/as se encuentra
una gran variedad de conocimiento acerca de la fonética que, en definitiva, como
docentes nos toca trabajar para llegar a un resultado favorable y con éxito.
¿Cómo se espera o se exige que los/as alumnos/as desarrollen su capacidad de
pronunciar una lengua?
a) simplemente mediante la exposición a enunciados auténticos;
b) mediante el trabajo individual en el laboratorio de idiomas;
c) mediante el entrenamiento auditivo y con ejercicios fonéticos de repetición;
d) leyendo en alto material textual;
e) por imitación a coro de el/la profesor/a, grabaciones de audio de hablantes nativos o
grabaciones en vídeo de hablantes nativos;
f) mediante alguna combinación de las anteriormente mencionadas.
Muchos/as alumnos/as, sobre todo los de edad madura, verán facilitada su
capacidad de pronunciación de las nuevas lenguas que estudian por medio de la
capacidad de distinguir y de producir sonidos corrientes y estructuras prosódicas y
también de la capacidad de percibir secuencias desconocidas de sonidos. Sin embargo,
la cuestión de la edad o de la etapa de aprendizaje tiene bastante importancia, ya que
puede resultar más costoso (en tiempo y esfuerzo) hacer conscientes los errores
fonéticos e intentar quitar de en medio la adquisición de hábitos en el nivel fonético.
Esto no se encontraría tan fuerte en la fase inicial del aprendizaje, sobre todo, en edad
temprana.
En la enseñanza de la pronunciación de una lengua extranjera hay que tener en
cuenta los siguientes aspectos claramente relevantes:
Es imprescindible que los/as profesores/as que se dedican a ello dominen el sistema de
sonidos de ambas lenguas, la materna y la extranjera, especialmente al trabajar con
iniciantes. Además, se debe integrar la pronunciación con otras habilidades (lectura y
escritura, audición con comprensión), con elementos extralingüísticos (expresiones
faciales, gestos), y con otros aspectos de la lengua (léxico, gramática, estilo...).
Entre las técnicas que siempre se han utilizado, y que aún se emplean para
trabajar la pronunciación en el aula de una lengua extranjera se encuentran la audición e
imitación, con rimas, mímica, trabalenguas, canciones, juegos didácticos de
pronunciación, el alfabeto fonético, memorización de poemas cortos, práctica de
cambios vocálicos y de acento, proverbios, grabación de la voz de los/as alumnos/as,
etc.
El trabajar con sonidos no involucra exclusivamente el sentido auditivo, sino
también otros sentidos, como por ejemplo, el visual, táctil y kinésico. De este modo se
logra que los/as alumnos/as participen de forma interactiva en actividades de
pronunciación y asimismo se respetarán siempre los distintos estilos y ritmos de
aprendizaje. Algunas actividades que pueden facilitar los ejercicios de pronunciación
son el reconocimiento de fonemas, la práctica de la melodía de la lengua objeto de
estudio, la relajación y la dramatización, puesto que en la pronunciación interviene todo
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el cuerpo, la respiración, los músculos, las cuerdas vocales y el movimiento de los
articuladores, como la lengua, los labios y el paladar.
• El reconocimiento de fonemas:
En esta actividad se trata de asociar los sonidos percibidos auditivamente a otros
sentidos, por ejemplo el visual, es decir, tomar conciencia acerca de las
características de los fonemas de la lengua extranjera, y relacionar los sonidos
con la escritura. Se espera que los/as alumnos/as aprendan no adaptar los sonidos
de su lengua materna que ya conocen a los de la lengua que estudian, sino de
adquirir nuevos sonidos distintos y distintivos de la lengua extranjera.
• La práctica de la melodía de la lengua extranjera que estudian:
Para trabajar el acento, ritmo y la entonación son las canciones una excelente
actividad muy motivadora. Los/as alumnos/as pueden analizar la letra de una
canción propuesta por el/la profesor/a o por ellos mismos, al mismo tiempo que
marcan las palabras o líneas que consideren difíciles de pronunciar. Igualmente
se puede cantar la canción conjuntamente, en pares o en grupos para practicar la
pronunciación y entonación de forma más lúdica.
• La relajación:
Un ejemplo de actividad de relajación es que el docente da instrucciones para
relajar distintas partes del cuerpo que los/as alumnos/as siguen, y además,
respiran profundamente mientras escuchan música suave.
• La dramatización:
En estas actividades los/as alumnos/as no utilizan solamente su voz, sino todo su
cuerpo y el lenguaje gestual para expresarse creativa y espontáneamente. Los/as
alumnos/as trabajan con diálogos cortos que pueden ser interpretados con
distintas actitudes y estados de ánimo (por ejemplo, tristeza, alegría, enfado,
etc.). Ellos/as mismos deciden en pares, en grupos cómo leerlos, memorizarlos y
actúan enfrente de sus compañeros/as. Esta actividad se puede trabajar también
con poemas o rimas.
A continuación, se plantea también la cuestión de la pronunciación correcta.
Un/a profesor/a de lengua extranjera debe reflexionar sobre qué pronunciación va a
enseñar, ya que cada idioma posee diversas variantes lingüísticas. Lógicamente cada
profesor/a de lengua extranjera, en función de dónde haya aprendido el idioma o incluso
de sus orígenes geográficos, hablará una variedad determinada de la lengua que enseña
y por lo tanto será ésa la que enseñe a sus alumnos/as. Pero sí que es importante que el
docente tenga conocimiento del “estándar”y pueda así en cualquier caso situar su
variedad con respecto a él, así como la variedad de pronunciación del alumno/a, en caso
de que exista, puesto que en las clases de las Escuelas Oficiales de Idiomas nos
encontramos muchas veces hablantes bilingües o incluso nativos. Es necesario que el
docente conozca el “estándar” para que pueda dar al alumno/a las explicaciones
pertinentes.
El siguiente punto a tratar es el de los “errores” o problemas de pronunciación
existentes en el alumnado. El primer paso consiste en determinar qué hay que corregir o,
lo que es lo mismo, cuáles son las faltas de pronunciación que comete el/la alumno/a.
Aquellos sonidos que son nuevos para el/la alumno/a acarrean dificultades en su
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pronunciación, eso es evidente. También pueden ser fuente de interferencias en la
pronunciación otros fenómenos que se dan en la lengua extranjera y no se dan en la
materna, así como aquellos sonidos que presentan una diferente distribución en la
lengua extranjera y en la lengua materna, es decir, que en la lengua extranjera aparecen
en distintas posiciones que en la lengua materna. Algunos errores son más importantes
que otros porque dificultan más la comprensión y, por tanto, su corrección será más
urgente. En este sentido, los sonidos que no existen en la lengua materna del alumno/a
son los que plantearán más problemas.
El siguiente paso que debe dar el/la profesor/a de lenguas extranjeras consiste en
la preparación de los ejercicios adecuados para conseguir del alumno/a una buena
pronunciación de la lengua que está estudiando.
El/la profesor/a de lengua extranjera no necesita ser un especialista en fonética,
sólo que debe conocer tan sólo algunas nociones fundamentales en este dominio.
También puede predecir el docente los problemas de pronunciación que presentarán sus
alumnos/as teniendo en cuenta los sonidos que existen en la lengua extranjera y no
existen en la lengua materna, la diferente distribución que presentan los sonidos en la
lengua extranjera, etc. Asimismo, como por ejemplo en alemán aparece la grafía ß, que
se pronuncia como una “s” fuerte, es decir, como si se encontrasen dos “s” seguidas. Por
otra parte, se debe tener en cuenta que la fonética propia del alemán es bastante
entrecortada y muy articulada.
En definitiva, es necesario brindar atención especial a la enseñanza de la
pronunciación. Al igual que la pronunciación la entonación ocupan un lugar
fundamental en la producción oral de una lengua extranjera. Los/as alumnos/as pueden
tener problemas para la comprensión de los mensajes e incluso éstos pueden llegar a ser
completamente incomprensibles, lo que provocaría un proceso comunicativo nulo, sin
efectividad.
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