Carlos I en primera persona

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El emperador Carlos I en primera persona. Citas de documentos
originales* .
"Documento 3: El Emperador y el monje
El texto del juicio de Carlos V contra Lutero en la Dieta de Worms explica no sólo su
rechazo a las nuevas enseñanzas sino también sus primeras ideas sobre la naturaleza de
las obligaciones de su oficio y herencia.
Vos sabéis que desciendo de los Cristianísimos Emperadores del gran pueblo
alemán, de los Reyes Católicos de España, de los Archiduques de Austria y de los
Duques de Borgoña. Todos los cuales, en todas sus largas vidas, fueron devotos hijos de
la Iglesia. En todo momento defendieron la Santa Fe Católica, sus ceremonias sagradas,
decretos y ordenanzas y sus santos ritos para honra de Dios: siempre se ocuparon en la
propagación de la Fe y en la salvación de los pecados. Tras su muerte, nos legaron a
través de las leyes naturales y la herencia el santo culto católico, para vivir y morir
siguiendo su ejemplo. Y mientras yo viva, con la ayuda de Dios, seré el sincero
continuador de nuestros antepasados.
Por consiguiente, estoy dispuesto y resuelto a mantener todo aquello que mis
mentores establecieron hasta el presente, y especialmente todo aquello que mis
antecesores ordenaron tanto en el Concilio de Costanza como en otros Concilios. Y lo
cierto es que un solo monje debe estar en el error cuando su opinión es contraria a la de
toda la Cristiandad. De acuerdo con su opinión (la de Lutero) toda la Cristiandad ha
estado sumida en el error durante cientos de años, y todavía en el presente persiste en su
error. Para zanjar esta cuestión he resuelto poner bajo dicha tradición mis dominios y
posesiones, mi cuerpo y mi sangre, mi vida y mi salud...
[...]
Después de la impúdica respuesta que Lutero dio ayer en presencia de todos
nosotros, declaro ahora que sentimos pesar por haber contribuido a retrasar el proceso
contra el dicho Lutero, y contra la falsa doctrina. Hemos resuelto que nunca más, bajo
ninguna circunstancia, volveremos a escucharle. Ha de ser escoltado a su tierra
inmediatamente (...) con cuidado de respetar lo estipulado en su salvoconducto. No
predicará ni seducirá al pueblo con su ponzoñosa doctrina ni lo incitará a la rebelión..."
"Documento 4: Un «placard» contra la herejía.
En este documento, publicado en 1540, Carlos V confirma la legislación que impone
la pena de muerte para los actos heréticos. El último párrafo indica el rechazo de las
corporaciones locales por aplicar tan extremadas medidas.
[...]
Para comenzar: que nadie, sin consideración de rango o estado, tenga, venda, done,
entregue, lleve, lea, predique, instruya, sostenga, comunique o discuta -tanto en público
como en privado- las doctrinas, escritos y libros compuestos tanto en lo pasado como en
lo porvenir por Martín Lutero, Juan Wycliff, Juan Hus, Marsilio de Padua, Ecolampadio,
Ulrico Zuinglio, Phillip Melanchton (...) y miembros de su secta o de otras sectas heréticas
condenadas por la Iglesia (...) y también aquellos otros libros y escritos impresos los
últimos dieciocho años sin identificación de autor, imprenta, lugar y fecha de publicación,
e igualmente el Nuevo Testamento, Salmos, Epístolas, Libros de los Profetas y otras
materias escritos en francés o alemán que contengan prólogos, prefacios, anotaciones o
glosas cuya doctrina condene, de forma repugnante, nuestra Santa Fe Católica, los
sacramentos o los Mandamientos de Dios y de la Iglesia. Además, nadie podrá hacer,
* Rady, Martyn: Carlos V, Madrid, Alianza editorial, 1991
José María Izquierdo – [email protected] - Bibliotek for humaniora og
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pintar, tener o estar en posesión de modelos, retratos o pinturas escandalosas de la
Virgen María, los santos canonizados por la Iglesia, ni nadie podrá romper, dañar o
destruir imágenes hechas para honra y memoria de los mismos (...) bajo pena de muerte
y confiscación de todos sus bienes (...)
Y si alguno dejare su casa o cualquier otro lugar para conventículos o asambleas, o
disputa sobre las Sagradas Escrituras, lee en público y discute con otros las Escrituras
Sagradas sin ser teólogo aprobado por una Universidad reputada o sin licencia de los
magistrados, habrá de sufrir la misma pena (...)
Nadie imprimirá libros tocantes a las Escrituras, la Santa Fe o la constitución de la
Iglesia sin haber sido antes inspeccionado por el magistrado local y sin haber obtenido
licencia para ello, bajo aplicación de la misma pena (...)
[...]
Y, por último, nuestros oficiales y justicias que hayan detenido a los antes
mencionados herejes o anabaptistas junto a sus cómplices y protectores no les tratarán ni
castigarán más benévolamente de lo que merecen con la excusa de que las penas son
demasiado duras o severas y sólo imponen las correspondientes a los delincuentes
comunes, como hemos visto que con frecuencia ha sucedido en el pasado (...) bajo pena
de perder su cargo y funciones, siendo declarados inhábiles para el oficio y castigados
como creamos oportuno."
"Documento 15: Preparativos financieros para la Guerra de Esmalcalda
En total, Carlos V tomó prestados cerca de un millón de ducados para la guerra de
Esmalcalda. En esta carta el emperador explica a su hijo Felipe cómo parte de esta suma
ha sido negociada y obtenida (20 de mayo de 1546).
Y porque el fundamento principal para poder venir a juntar el exército es el recaudo
de dinero, se ha hecho un recaudo de 200.000 escudos de a 90 creiles con Antonio Fúcar
(Fugger) y sobrinos, demás de otros veintemil que primero habíamos proveído para la
paga de la Infantería que está en Hungría, y de otros veinticincomil con el Bélzar
(Welser)..."
José María Izquierdo – [email protected] - Bibliotek for humaniora og
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