Le roi d`Espagne, Juan Carlos, a plaidé pour une intensification des

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PRÉSIDENCE
DE LA
RÉPUBLIQUE
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TOAST DEL SEÑOR NICOLAS SARKOZY
PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA FRANCESA
CON OCASIÓN DE LA CENA DE ESTADO
OFRECIDA EN SU HONOR
POR SUS MAJESTADES EL REY DON JUAN CARLOS
Y LA REINA DOÑA SOFÍA
Palacio Real de Madrid, 27 de abril de 2009
Majestades:
Mi esposa y yo les agradecemos de todo corazón el recibimiento que nos han dispensado –en
el Palacio del Pardo, en su residencia de la Zarzuela y esta noche en este magnífico Palacio Real.
Soy particularmente sensible a las amables y amistosas palabras que Su Majestad acaba de
pronunciar. Las considero como el signo de la amistad sincera y recíproca que mantenemos desde
hace ya varios años.
Majestad:
El prestigio, la estima y la popularidad de las que usted goza en Francia son considerables.
Encarna el formidable éxito de la Transición española. Es el rostro de esa España que, en una
generación, pasó de las “horas negras” de la Dictadura a los dichosos días de la Democracia, la
Libertad y los Derechos Humanos; de esa España que ha sido capaz de superar las divisiones del
pasado, de reinventarse conciliando unidad y diversidad con inteligencia. Sin su valiente y decisiva
intervención, todo podría haberse perdido aquel 23 de febrero de 1981, cuando algunos intentaron
forzar al país a dar marcha atrás. Gracias a usted, todo ha sido posible para esta gran Nación española
que, bajo su reinado, ha recobrado la fe en sí misma, su dinamismo creativo, su vocación en Europa y
más allá.
Francia le ha rendido homenaje. Le ha acogido en tres ocasiones en Visita de Estado. Es para
ella un honor contar con usted entre los miembros del Instituto. Ha sido el primer soberano extranjero
que pronunció un discurso ante la Asamblea Nacional: fue en octubre de 1993, entonces yo formaba
parte del Gobierno, era Ministro de Presupuesto, y conservo el recuerdo de la formidable ovación que
saludó su intervención1.
Sólo es auténtico el texto pronunciado
Cierto es que, entre su familia y Francia, existen lazos antiguos, como recuerdan las obras
maestras que he tenido el honor de admirar hoy en el gran Museo del Prado. Este año se cumple el
350 aniversario de la Paz de los Pirineos y del enlace del Rey Luis XIV con la Infanta María Teresa,
celebrado en San Juan de Luz. El Rey Felipe V, nieto de Luis XIV y antecesor de Su Majestad, se
convirtió en el primer Borbón de España. Heredero directo de esta historia multisecular, usted encarna
personalmente los lazos que unen para siempre a nuestros dos países.
Majestad:
Creo poder decir que las relaciones entre España y Francia nunca han sido tan buenas.
Hoy, los corazones de nuestros dos pueblos laten al mismo ritmo. Desde la Movida
madrileña, los franceses se apasionan por la efervescencia cultural de su país; los españoles no
ignoran nada de lo que acontece en París. Los lazos son tan estrechos que muchos franceses
consideran que Picasso es uno de los suyos y tengo por seguro que numerosos españoles ven en
Zinedine Zidane a un compatriota...
Hoy, incluso las páginas difíciles de nuestra historia común contribuyen a nuestro
acercamiento. Las conmemoraciones del Bicentenario de 1808, inicio de la Guerra de Independencia
contra las tropas de Napoleón, se desarrollaron en toda España con un espíritu de amistad y de
fraternidad notable, al que rindo homenaje. Éstas se extenderán hasta 2012, cuando conmemoraremos
la primera Constitución de España, la de Cádiz, adoptada por españoles que combatían a los franceses
¡en nombre de los ideales de 1789!
Ahora, nuestros dos países comparten el mismo destino europeo. España aporta su
compromiso, su dinamismo económico, su idioma con vocación universal –que siete de cada diez
jóvenes franceses estudian actualmente–, su diversidad regional, su modernidad. Nos enriquece con su
apertura hacia América Latina, con su implicación en el Mediterráneo, que comparte con nosotros y
de la que ha nacido, primero, el Proceso de Barcelona y, ahora, la Unión por el Mediterráneo.
España tiene fe en Europa y Europa tiene fe en España. A la hora de constituir un “Grupo de
Sabios” para reflexionar sobre el futuro de la construcción europea, naturalmente, el nombre de Felipe
González, estadista europeo por excelencia, se impuso para dirigirlo.
Cuando Francia asumió la Presidencia de la Unión Europea el pasado semestre, pudo contar
con el apoyo pleno y total de España. Fue para mí uno de los más valiosos. A mi vez, quiero
garantizar a España que contará con el apoyo pleno de Francia para su Presidencia en el primer
semestre de 2010.
Ya que compartimos la misma visión de una Europa activa, ambiciosa y comprometida, de
una Europa que hace frente a la crisis y a los grandes retos del siglo XXI.
Majestad:
Cuando fui elegido Presidente de la República, deseé conferir un nuevo impulso a las
relaciones entre España y Francia.
Primero, quise que nuestra lucha común contra el terrorismo, ya muy estrecha, se intensificara
aún más. Ya habíamos acelerado el ritmo en la época del Gobierno de José María Aznar. Con José
Luis Rodríguez Zapatero, seguiremos por la misma senda mañana, en la Cumbre Hispano-Francesa.
No bajaremos la guardia frente a esta lacra, ya sea el rostro odioso de E.T.A. o el de Al Qaeda, puesto
que es nuestro deber proteger a los ciudadanos, hacer justicia a las víctimas y preservar las
democracias que tenemos el honor de representar. Y al final del camino, venceremos.
Sólo es auténtico el texto pronunciado
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También he querido que los Pirineos dejen de ser una barrera, reforzando nuestras
interconexiones, porque es nuestro interés común. Quizás algunos imaginan que la crisis va a detener
nuestros proyectos. Muy al contrario: en tiempos de crisis, estas inversiones son más necesarias que
nunca para reactivar nuestras economías.
Majestad:
Lo sabe, profeso por su país una amistad antigua y profunda. Como Stendhal, podría decir
que “tengo una inclinación natural por la Nación española”. Como Ministro del Interior, aprendí a
conocer a sus compatriotas luchando juntos contra el terrorismo de E.T.A.. Siento una verdadera
“fraternidad de armas” y deseo hacer todo lo posible para que España y Francia, dos grandes Naciones
con una cultura universal, que tanto han aportado a Europa y al mundo, unan sus fuerzas en los
combates del mañana.
Así, le propongo brindar por la amistad fraternal que une a España y a Francia. Levanto mi
copa para brindar en honor de Sus Majestades, de Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias y de
toda su familia. Levanto mi copa para brindar en honor del Presidente José Luis Rodríguez Zapatero y
de su esposa, así como de los miembros del Gobierno español que nos acompañan esta noche. Brindo
pensando en los desafíos comunes que superamos juntos para construir el futuro de nuestros pueblos,
por Europa y por el mundo.
¡Viva España!
¡Viva Francia!
¡Viva la amistad entre nuestros dos países!
Sólo es auténtico el texto pronunciado
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