falta de prioridades

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LA RAÍZ DEL PROBLEMA
POR QUÉ PECAMOS Y CÓMO PODEMOS SUPERARLO
FALTA DE PRIORIDADES
Una vida desordenada
“...Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es
necesaria...” (Luc. 10:41-42).
Introducción
 Nuestra vida está organizada en torno a lo que creemos que es más importante para
nosotros. Por lo tanto, pensamos, hablamos y actuamos en base a nuestras
prioridades.
 Si algo no es importante para nosotros, no vamos a tener tiempo para ello. Así
mismo, si vemos que algo es muy importante y valioso para nosotros, vamos a
sacrificar tiempo, energías y recursos para obtenerlo.
 Toda persona tiene prioridades. Toda persona ha organizado su vida en base a lo que
considera valioso. La diferencia entre una persona y otra, básicamente se resume en
sus prioridades (la manera en que ha ordenado su vida).
 El evangelio de Cristo ordena la vida del hombre. En cambio, el hombre sin Cristo
vive una vida desordenada.
 El pecado no debe estar en nuestra lista de prioridades, si realmente valoramos lo
que es espiritual y eterno. Nuestra alma es demasiado importante como para
perderla a causa de todo los deleites temporales que este mundo tiene para
ofrecernos.
I. Una vida ordenada según Cristo
 Para vencer el poder del pecado debemos organizar nuestra vida según Cristo:
- “Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué
habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más
que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?” (Mat. 6:25).
- “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os
serán añadidas” (Mat. 6:33).
- “No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz,
sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su
padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos
del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no
es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí” (Mat.
10:34-37).
 Debemos aceptar la aceptación de Dios: “Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres,
o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los
hombres, no sería siervo de Cristo” (Gal. 1:10).
 No podemos agradar a todos y a la vez estar bien con Dios (Luc. 6:22,23,26).
 Podemos seguir el ejemplo de María (Luc. 10:38-42).
II. ¿Cuánto daño nos causa una vida desordenada?
 Nos hace perder lo eterno: “Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace
la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Jn. 2:17).
 Nos quita el alma de extranjero: “Amados, yo os ruego como a extranjeros y
peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el
alma” (1 Ped. 2:11).
 Nos conduce a la muerte: “Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el
ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Rom. 8:6).
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Por Josué Hernández
www.JosueEvangelista.com
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LA RAÍZ DEL PROBLEMA
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POR QUÉ PECAMOS Y CÓMO PODEMOS SUPERARLO
Nos impide ganar el galardón: “Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó
llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el
pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por
mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios;
porque tenía puesta la mirada en el galardón” (Heb. 11:24-26).
Nos hace menospreciar lo espiritual: “no sea que haya algún fornicario, o
profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura.
Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue
desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró
con lágrimas” (Heb. 12:16-17).
Nos hace materialistas: “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el
orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el
cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni
hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro
corazón” (Mat. 6:19-21; cf. Luc. 12:16-21; Mat. 16:26).
Conclusión
 Asegurémonos de que nuestras prioridades están en orden:
- ¿Qué podemos obtener sin Dios?
- ¿Qué podemos ganar con Dios?
 Usted peca cuando decide pecar. Esto, en sí refleja una falta de prioridades correctas.
 Si usted va a comenzar a quitar el pecado de su vida, usted debe hacer un esfuerzo
consciente para poner las cosas espirituales primero.
 Reconozca que todas las cosas en este mundo (relaciones, riqueza, placeres) son sólo
temporales. Por otro lado, la recompensa de Dios es eterna y mucho más grande que
cualquier cosa que este mundo pueda ofrecer.
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Por Josué Hernández
www.JosueEvangelista.com
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