Marcha en intrarrota..

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METE LOS PIES AL CAMINAR
(marcha en rotación interna)
Caminar con los pies hacia dentro es muy común en niños y es una consulta frecuente
de los padres. De hecho, es la deformidad rotacional más común de las consultas de
Ortopedia Infantil. En la gran mayoría de los pacientes, se corrige según va creciendo
el niño.
Como dato curioso está el hecho de que los corredores que tienen una marcha en
discreta rotación interna son más rápidos.
¿Cuál es la causa?
Esta deformidad puede venir del fémur (el hueso del muslo), la tibia (el hueso principal
de la pierna) o el pie. Cuando el traumatólogo vea al niño, le dirá de donde viene la
deformidad.
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ANTEVERSIÓN FEMORAL
Cuando la deformidad es en niños mayores (7-10 años),
suele ser debido a una torsión del fémur. Al estar el fémur
torsionado o girado hacia dentro, hace que las rótulas se
junten. Por lo que, también suelen acudir a la consulta
porque “mete” las rodillas al andar.
La mayoría de los casos mejora de forma natural sin
tratamiento alguno. Ninguna férula ni ortesis va a alterar la
evolución natural de esta deformidad. En casos muy
severos puede ser necesario ver al paciente de nuevo
cada año para valorar el grado de corrección.
Realizado por: Dr. F. J. Downey Carmona
TORSIÓN TIBIAL INTERNA
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La tibia es la causa de la deformidad cuando el niño tiene
entre 2 y 4 años y comienza a dar los primeros pasos. La
causa de este “giro” del hueso es por la posición que el
niño adopta en el útero materno. También suelen acudir a
la consulta porque el niño tiene las rodillas “zambas”.
Pero, esto es debido a la deformidad de la tibia.
Antiguamente, se utilizaron numerosas férulas y aparatos
sin que ninguno de ellos mejorase la evolución natural de
la torsión tibial. Así que, al igual que antes, la observación
y reevaluación es el mejor tratamiento.
METATARSO ADUCTO
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El metatarso aducto consiste en un pie curvado hacia
dentro. Es la deformidad más frecuente en la infancia. La
causa suele ser por la postura que adopta el niño en el
útero materno.
La mayoría tienen una deformidad flexible y no
necesitarán tratamiento alguno. El pie se pondrá
derecho de forma natural en el 90-95% de los casos. A
pesar de ello, para acelerar el proceso natural, se pueden hacer unos ejercicios de
estiramiento suaves con cada cambio de pañal. A veces, si persiste la deformidad o
ésta es muy severa, podemos indicar el uso de zapatos de horma recta. En casos muy
rebeldes, se pueden colocar que colocar unos yesos correctores.
Realizado por: Dr. F. J. Downey Carmona
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