LAS COMUNIDADES ORIGINARIAS DE SAN

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LAS COMUNIDADES ORIGINARIAS DE SAN LUIS
Los restos más antiguos encontrados en San Luis, datan del año 6000 antes de Cristo.
La arqueología ha dado un lugar muy importante a los hallazgos aborígenes
efectuados en nuestra provincia, pero, aún hoy, se puede percibir cierta desorientación
en el tema de la prehistoria o quiénes fueron los habitantes de nuestro territorio en
épocas de la llegada del europeo a nuestra tierra.
Para ingresar de lleno a este periodo podemos afirmar que “(….) la actual provincia de
San Luis no estaba habitada a la llegada de los españoles por una única cultura
aborigen, sino que convergían en él influencias de distintas culturas aborígenes que
habitaban las versiones circundantes y que tomaban ciertas características que los
hacían algo diferentes” (Gambier – Michuieli, 1986)
CULTURA AYAMPITÍN
En 1951 se encontraron en la CUEVA de INTIHUASI, ubicada a 1715 metros de altura en
el Departamento Coronel Pringles en la Provincia de San Luis, puntas de proyectil de
piedra con forma de hoja de sauce o laurel trabajadas en cuarzo o cuarcita, cuyo
tamaño varía entre 5 y 10 cm de ancho.
Se llegó a la conclusión que estos objetos eran característicos de la cultura Ayampitín,
que tendrían una antigüedad de 8000 años, aproximadamente.
Otros artefactos encontrados fueron: raspadores, molinos, placas grabadas y adornos
circulares agujereados.
Las raíces de la cultura Ayampitín se ubican desde el sur de Mesoamérica hasta las
sierras centrales de Argentina.
Sus características se centran en los siguientes aspectos.
Ausencia de cerámica.
 Caza de guanacos mediante lanzas.
 Recolección y molienda de frutos en molinos de piedra.
 Nomadismo de acuerdo a las estaciones del año, para obtener frutos, animales,
etc.
 Estructura social organizada en bandas, formada por 50 personas unidas por
lazos de parentesco.
LOS OLONGASTAS
Se ubicaron en el centro oeste del país, más exactamente al noroeste de la provincia
de San Luis.
Era un grupo humano, no muy numeroso, que posiblemente hablaba lengua
hulungasta.
Esta zona era árida y arenosa, con lluvias torrenciales en verano.
Los aborígenes conseguían agua para vivir, fabricando pozos a mano en el terreno
para almacenar el agua que provenía de las lluvias.
Eran sedentarios, pero no quedan restos de sus viviendas, seguramente porque no las
construían de piedra u otro material duradero.
En la época de la conquista fueron encomendados a españoles radicados en Córdoba,
Mendoza, San Juan y San Luis.
Lentamente fueron desapareciendo o mestizándose.
LOS HUARPES
Se ubicaban en San Juan y Mendoza, entre el rio Jáchal al norte y el rio Diamante por
el sur, la cordillera por el oeste y el rio Desaguadero por el este.
Eran sedentarios y numerosos, ubicados en los valles de los ríos San Juan, Mendoza,
Tunuyán y orillas de Guanacache.
Cada grupo estaba dirigido por un cacique hereditario y la base de la organización
social era la familia.
Vivian de la recolección de frutos silvestres (algarrobo y chañar), de la caza (guanaco,
ñandú, perdiz, liebre y pato); de la agricultura (maíz, zapallo, quínoa, poroto y
calabaza).
Conocían el mortero, donde molían el maíz, la algarroba y otros productos.
Hay restos de estos elementos en El Volcán, El Trapiche, etc.
Su vestimenta consistía en una camiseta sin mangas que les llegaba hasta las rodillas
y calzaban ojotas.
Con el algarrobo elaboraban patay y con la fermentación del maíz, una bebida
conocida como chicha.
LOS COMECHINGONES
Se ubicaron desde el rio Salado hasta cerca del rio Quinto, y en las cercanías de las
Sierras Centrales de Córdoba, entrando por lo tanto en territorio sanluiseño.
Hablaban lengua sanavirona.
Cada pueblo tenía un número variable de viviendas (entre dos y cuarenta), ubicadas
en círculo protegidos por cercos; allí Vivian grupos unidos por lazos de parentesco.
Cada poblado tenía un cacique de carácter hereditario.
Tenían una constante actitud bélica, por lo cual protegían los pueblos con cercos de
ramas espinosas.
En época de guerra se pintaban el rostro con los colores rojo y negro.
Como arma, empleaban el arco, la flecha, bastones duros de madera y fuego.
Recolectaban algarrobo, chañar y raíces diversas.
Cultivaban en los terrenos húmedos (maíz, poroto, zapallo, quínoa, maní y camote).
Criaban llamas.
Vivían en habitaciones semisubterraneas, parcialmente excavadas en el terreno.
Vestían con una tela de lana como cubre sexo o andaban desnudos.
Las mujeres adornaban el cubre sexo con cuentas.
Se adornaban con collares de cuero, tocados de lana y metal, brazaletes, pectorales
de oro, plata y cobre que obtenían por intercambio.
LOS PAMPAS
Se ubicaban geográficamente desde el rio Diamante en Mendoza hasta el rio Limay
en Neuquén, incluyendo el territorio de La Pampa y Buenos Aires.
En nuestra provincia, ocupaban la zona sur hasta el extremo mismo de las Sierras
Centrales de san Luis, conocida como Punta de los Venados.
Eran nómades. Las viviendas consistían en un toldo o paravientos portátil de pieles
de animales sostenidas con palos.
Formaban campamentos o tolderías.
Se vestían con un manto de pieles de animales que cubría la espalda y hombros o se
envolvía alrededor del cuerpo.
Cazaban con arco y flecha e intercambiaban productos de caza por productos
cultivados.
A mediados del siglo XVII fueron influenciados por los araucanos.
A fines del siglo XVIII la mestización y la aculturación los hace desaparecer.
LOS RANQUELES
Los Ranqueles habitaron el sur de San Luis, sur de Córdoba y norte de La
Pampa.
Las mujeres realizaban tejidos y los hombres eran muy diestros como
plateros.
En cuanto a su vestimenta, los hombres adoptaron el chiripá, las botas de
potro y el poncho. Las mujeres se vestían con mantas que ceñían con fajas
a su cintura.
La vivienda, era el típico toldo pampeano hecho con pieles de caballo o
vacuno cosidas que recubrían un armazón desarmable de palos.
Los adultos dormían en el suelo sobre pieles de oveja, en cambio los niños
lo hacían en una cuna colgada de los palos del toldo.
El matrimonio se realizaba por medio de la compra de la novia a los
parientes, aunque también se practicaba el rapto de aquella, este último
hecho producía la aceptación de los padres de la novia y el matrimonio
quedaba consumado.
La organización política se basaba en dinastías de caciques de carácter
hereditario.
Existían también caciques menores que estaban subordinados a los
grandes caciques.
La magia y la hechicería formaban parte de la cultura espiritual de los
araucanos.
Creían en un espíritu del bien y también en un espíritu del mal.
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